Cómo CREAR tu Propia SUERTE | JUAN PABLO ZORRILLA #090.

Transcripción en español de un episodio del Cracks Podcast (entrevista conducida por Oso Trava) con Juan Pablo Zorrilla. El episodio recorre la biografía de Zorrilla (orígenes familiares, formación, deportividad), su trayectoria profesional (cofundador de Resuelve tu Deuda, experiencia en servicios financieros y MBA) y lecciones sobre suerte, planificación, perseverancia, cofundadores y escalamiento/internacionalización de empresas. El tono es conversacional, autobiográfico y orientado a emprendedores.
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Si ustedes no salen de aquí con la mentalidad de hacer algo por sí solos, de crear cosas, crear soluciones que cambien su comunidad, su entorno, ¿Quién carajos lo va a hacer?
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Hoy entrevisto a alguien que es un gran amigo, así que puede que la plática la sientan aún más personal de lo normal. Mi invitado de hoy es Juan Pablo Zorrilla. Juan Pablo Tiene más de 15 años de experiencia en la industria de servicios financieros, entrepreneurship y Management. En 2009 cofundó Resuelve tu Deuda, la primera empresa dedicada a la reparación de crédito en México. Actualmente Resuelve tiene presencia en México, Colombia, Portugal y España. Y vamos a hablar de esto en el episodio. Juan Pablo es profesor de Entrepreneurship en el departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad Iberoamericana, de donde yo soy graduado, y participa como consejero de las empresas Tucantón Pagastar Alameda y Crédito Real A, además de ser miembro del comité de inversión del fondo de inversión DILA Capital. Juan Pablo es un apasionado de los deportes y ha participado en 10 maratones con un récord personal de 2 horas con 56 minutos. Hoy Juan Pablo y yo, o Zorro como le digo, hablamos de la suerte, de la importancia de tener un plan y de qué hacer cuando este plan falla. Y antes de la entrevista, este episodio es presentado por Platzi. Este año me he hecho un verdadero fan de la educación en línea y estoy convencido de que las empresas que se están desarrollando en este sector están mejorando las expectativas profesionales de miles de personas alrededor del mundo. Una de las empresas que más impacto está teniendo en esta industria es Platzi. Platzi es una plataforma online de aprendizaje con más de 600 cursos en español impartidos por expertos en temas que van desde diseño web y comercio electrónico hasta emprendimiento y programación. Para que se den cuenta del impacto del que hablo, solo chequen estos datos. El número de estudiantes mujeres en Platzi pasó del 17% en 2018 a 34% en 2020. Gracias a esto, Platzi ha contribuido a reducir la brecha salarial entre hombres y mujeres hasta en un 21%. En la industria de la tecnología también el top 70% de los mejores estudiantes duplicó o más sus ingresos anuales. Y el top 50 incrementó de 2 a 4 veces sus ingresos anuales. Y el top 10% incrementó más de 5 veces sus ingresos anuales. Así que sí hace la diferencia capacitarse. Además, el 19% pudo inclusive crear su propia empresa. La plataforma tiene una suscripción que te da acceso a todos sus cursos, como un Netflix del aprendizaje digital. Platzi ya tiene más de un millón de estudiantes en Hispanoamérica. Y si eres seguidor de Cracks Podcast, puedes convertirte en uno más de ellos recibiendo un mes adicional a tu suscripción yendo al link Platzi. Com Cracks. Platzi se escribe con Z. Y ahora sí, vamos a mi entrevista con mi amigo y gran emprendedor, Juan Pablo Zorrilla. Pues mi querido Zorro, Juan Pablo Zorrilla, gracias por al fin aceptarme la invitación. Caray.
Nada de eso. Ahora sí, como sabes, me ha tocado estar en radio o en tele, ahí representando como vocero a Resuelve y tú siempre te echas el de no, gracias por la invitación. Muy contento estar aquí. Saludos al auditorio y la madre. Creo que nunca lo he dicho con más entusiasmo, ganas y honestidad que esta vez. De verdad, mil, mil gracias por la invitación y por tenerme aquí. Estoy feliz. Como sabes, soy fan de tu podcast.
Eso me llena de orgullo, de verdad. El hecho de que alguien como tú, que nos conocemos hace muchos años, le guste lo que estoy haciendo ahorita por pasión, la verdad es que me llena de satisfacción. Y la verdad es que me emociona mucho la plática que vamos a tener hoy, Zorro, porque, a ver, tú eres, sí, otro más, otro graduado de Stanford, otro emprendedor, otro niño que parece haber nacido en cuna de oro. Ya sabes que me reclaman mucho eso. Y tú hoy nos vienes a probar que no todo es lo que parece y que tampoco dónde naces y cómo creces tiene tanto peso como la gente le gustaría creer. Pero antes de entrarle a eso, Zorro, tú eres alguien que también le han gustado. Así de flaquito que te ves hoy. Eres muy deportista y hiper competitivo. La gente, digo, yo te conozco y la gente que te conoce y todo mundo con el que ha hablado como que cae en ese. En esa palabra hipercompetitividad. Pero al grado que te pones hasta agredir a tus empleados, canijo.
No, jamás, jamás, como agresión siempre. Sí, a ver, la parte competitiva es un hecho, me ha acompañado toda la vida al grado de pues sí, era súper, súper bueno, soy súper, súper ardido, creo que ahora lo controlo un poco mejor, pero de chavo y de chavo no tan chavo, la verdad es que sí era desastroso lo que me podía llegar a pasar, peleas con mis mejores amigos, de golpes, en fin, en la cascarita más simple, este jardín ahí en Cuerna y agarrarnos a golpes. Esta historia que cuentas, una de nuestras gerentes, Katy, en un retreat que tuvimos, estábamos echando unos quemados y quedaba yo contra dos, el director comercial y la gerente comercial que además llevaba toda la zona del Bajío, Guadalajara y tal, entonces estábamos ahí en la playa en Acapulco jugando quemados, quedo yo, queda salme y queda Katy, entonces ellos tenían la bola, me avientan la bola, ves que quemados te la avientan, la cachas y si no se te cae, pues no te quemaron. Y dije, yo ya tenía muy clara mi estrategia, es primero voy contra Katy y luego me quedo el one on one y el one on one para saber quién la libra, pero de entrada el dos contra uno voy contra Katy y me avienta la bola Katy la cachorra no la aventó tan duro, quedamos cerca y en el momento que aviento la aventé fuerte obviamente para poderla quemar en el momento que sale la bola dije esto es meet the fuckers, o sea en la cara, me puse el balón de voleibol en la cara que además se venía medio ella corriendo hacia atrás de espaldas, medio cayendo, no tuve piedad la verdad, lo aventé abajo para no darle justamente en la cara como se cae y en la cara la cacha. Se acabó el juego.
Pero ganaste.
Sí, se burlan de mí muchísimo, porque ya la leyenda cuenta que yo salté, gané, gané y cuando decían oye, pero es que le rompiste la nariz, no importa, eso no importa, yo gané, ganó mi equipo, no llegué a tanto, no llegué a tanto sí quería seguir jugando para sí ganar. Cuando le rompí casi la nariz Katy, me preocupé mucho por ella, obviamente.
¿De dónde nace esta competitividad?
Fíjate que lo he pensado mucho, o sea a ver, creo que era como muy natural, es mi personalidad, me encanta ganar, la gente que ha estado conmigo tiempo y que sabe que hemos jugado algún deporte o que hemos trabajado juntos, todo lo veo como una competencia y me encanta ganar y he pensado mucho el por qué no, o sea, mucha gente como dice oye, tienes muchísimo drive, tienes muchísimo empuje, quieres hacer las cosas súper bien y sí, seguramente habrá algo de eso, hay creo que también un tema de cierta vanidad, de que me hace sentir muy bien el ganar y me siento alguien entonces que aporta algo, que lo voltean a ver porque aporta y seguramente nunca he ido con psicólogos o tal, y he tenido la curiosidad, pero la verdad nunca, nunca he llegado a ir o nunca me he animado lo suficiente como para ir, pero seguramente si alguien excavara más, pues vendrá de algo de chiquito, de sentir siempre acaba todo este rollo o en los papás o inseguridades o tal, y seguramente mi inseguridad era el flaqueo de algunas otras cosas y me sentía lo suficientemente capaz de ganar en algunas otras y eso me hacía sentirme bien, me hacía sentirme que contribuía, me hacía sentirme superior, me hacía sentirme satisfecho. Entonces me acuerdo desde chiquito en las calificaciones creo que me convertí en un muy buen estudiante por lo mismo, por querer ganar, o sea, no era nada más el sacarme 10, era el sacarme 10 en todo para asegurar que me ganaba el primer lugar. Y el otro día mi mamá además tuvo la ociosidad de guardar todas mis calificaciones en la primaria que yo iba, daban un boletín y en sexto de primaria me acuerdo que me había sacado un 9 por ahí y el profesor al final del curso usó liquid paper, el corrector lo borró porque era en orden y aseo y me puso 10 y entonces toda la boleta tenía puro 10. Entonces hasta cierto punto se volvía hasta medio obsesivo compulsivo ahí el asunto y es parte de mi personalidad, entonces seguramente el que yo me sentía en otros aspectos. Arrancabas un poco la plática, la intro de no soy uno más del club de los cuates del Oso de Stanford, pero y que sí tal vez estoy dentro de ese club o ese grupo de personas y que tal vez no vengo de esos antecedentes típicos, una familia muy tradicional y normal y tal, pero no de haber tenido tal vez muchísimo dinero o renombre o hijo de un empresario que la había hecho y demás, y a mí eso tal vez de chico me daba un sentimiento de que yo si no demostraba que podía competir y que podía ganar en lo que fuera, deportes, escuela, la actividad que me pusieras, me quedaba un poco abajo. Entonces ese mismo sentido sentimiento de inferioridad en que no venía de la familia rica o el papá exitoso empresario.
Vamos a ponerle un poquito de contexto, tú eres el sexto, el más chico de seis, ¿No?
Exacto, somos seis en mi casa, cuatro hermanas, un hermano y yo soy el más chico, además el pilón, porque mis hermanos se llevan bastante poco entre ellos, mi hermano son dos hermanas, luego mi hermano y dos hermanas y entre ellos se llevarán cinco o seis años, entonces aquí era five under five, ¿No?
Y después, ¿Cuánto tiempo después naces tú?
Y siete años después nazco yo, mi mamá pierde un hijo intermedio, pero cinco años después nazco yo y mi hermana más grande me lleva 12, mi hermana que me sigue me lleva 7 y entre ellos ahí están, mi hermano me lleva 10, mi hermano juró que había llegado su compadre Salvador, pero pues la neta no, porque lleva 10 años, entonces toda su infancia, adolescencia, hasta los veintitantos, pues yo era un chavito, un chamaco ahí que no le servía para nada.
Y tus papás eran profesores de la UNAM.
Exacto, mis papás ambos profesores de la UNAM, mi papá arquitecto de profesión, pero de vocación maestro y de hecho fue así como enamora a mi mamá en una clase de literatura y mi mamá estudia letras y luego da clases toda su vida, bueno es directora de primaria toda su vida y luego retoma el dar clases en la UNAM de morfosintaxis, o sea, nada más clavado en la gramática que eso. Y entonces sí vengo de dos papás muy académicos, intelectuales, pero al mismo tiempo también muy prácticos, bueno, mi mamá mucho más práctica que mi papá, mi papá creo que sí estaba más en el rollo intelectual y estudiar y leer muchísimo y mi mamá como que sí se daba cuenta que no solo de libros vive el hombre, entonces había que, había que meterle la mano y echarle muchas ganas a la chamba para poder sacar adelante a los seis hijos y entonces pues ese es un poco el contexto, vengo de ahí. Aunque regresando al tema de ser competitivo, pues yo no competía realmente con mis hermanos, o sea, me llevaban tantos años que más bien ellos me ayudaban muchísimo poniendo el ejemplo y abrirme brecha en muchas cosas y yo pude tomar como que lo mejor de cada uno, ver lo mejor de cada uno y adaptarlo, entonces no tanto competía yo con ellos en ningún sentido.
Oye, y tener a dos papás académicos alejados del mundo de los negocios en el que hoy te mueves, ¿Cuáles crees que son las lecciones más importantes que aprendes en un entorno de esos? Y cómo te enfilan para lograr, ya sea porque es tu héroe o porque es tu antihéroe, que yo creo que muchos de nosotros hacemos cosas precisamente para evitar llegar a lo que más cercano tenemos. ¿Cómo te formó a ti esa infancia?
A ver, tuve una infancia súper, súper feliz, o sea, nada, la verdad, nada difícil, me ayudaba mucho. En los 80s, 90s fue cuando estuve creciendo, que todavía era como muy marcado el de yendo además en escuelas católicas, el tener papás divorciados o así, eso era como se veía mal, no era tal vez ya pecado y no era grave, pero sí era como un filito de desventaja para el que tenía que pasar por ese camino. Yo creo que hoy ya en los 2020 más bien raro el que está casado. Exactamente. Pero entonces a mí me daba muchísima seguridad el que mis papás estuvieran casados, el que yo tuviera a mis hermanas que además eran guapas, entonces como que con mis cuates me daba ese edge de ahí ya llegó este güey tiene las hermanas guapas y como que me dio mucha, mucha, mucha seguridad. Tenía una red muy, muy cómoda, muy segura y lo que a mí me enseñaba era como el valor que tenía esta capacidad intelectual, lo valioso que era y hasta cierto punto lo respetados que eran mis papás por esa capacidad intelectual. Mi papá los sentaba y empezaba a hablar de temas que poca gente tenía interés y tenía conocimiento y entonces pues sí, igual y los 10 minutos que le dedicaban, por ejemplo, los otros papás del equipo de fútbol decían, este güey es un marciano, está increíble, nos habla de cosas que en la vida hubiera yo sabido, leído, pensado. Su afición mayor eran los celtas y poca gente sabe de la existencia o de quiénes son los celtas y las gaitas y demás. Y mi mamá muy clavada en la educación y siendo directora de primaria, pues como que formó a muchísimas generaciones de niñas en el sagrado. Entonces como que eran dos personajes que a mí me daban un pilar y una seguridad gigantesca, socialmente me daban una estructura también buenísima y si bien no estábamos muy lejos de ser ricos o de tener una capacidad económica grande, pues en mi casa tampoco nunca faltó nada y estaba esa como conciencia de, sobre todo mi mamá que te decía de tratar de darnos todo lo que hubiera. Entonces desde mis hermanos hoy me dicen no, pues es que tú llegaste y a ti sí te tocó ir a Disney y yo le digo, bueno, ustedes también tal vez fueron los cinco y fueron en coche y fueron un día, pero también les tocó. Entonces como que no había tampoco esas diferencias tan grandes o yo no me sentía con esas diferencias tan grandes y me enseñaron mucho ese valor de la intelectualidad, el valor de estudiar, de cómo la educación cierra muchísimas brechas y te abre muchísimas puertas tanto económicas para hacer negocios como para luego también simplemente el desarrollo mental. Creo que otra parte que me enseñaron, no directamente pero que yo fui adoptando es tener una relación sana con el dinero. Nunca sentí en mi casa una obsesión por acumular riqueza, por tener dinero, como que siempre se habló del dinero en términos de una herramienta y de buscar cómo puedes irla mezclando en tu vida y ayudándote. Tampoco un desprecio, tampoco había como ese, mi papá no tenía ningún complejo de ese tipo, hasta sonaría inconsciente. Yo luego digo, tenía seis hijos y este cuate ganaba un sueldo, o sea, me acuerdo perfecto, tal vez a mis 21 que empecé a chambear y que después de un año tuve mi primer ascenso, pues nunca lo platiqué con él porque también no éramos tan cercanos, me lleva 50 años. Entonces había cosas que no platicábamos, pero yo como que intuía y decía creo que gano más que mi papá a mis 21 años y él tiene que mantener una casa y una familia y tal, chance por ahí si no gano más, ganamos lo mismo. Entonces ver que a él eso le daba exactamente lo mismo, pues me enseñó también mucho a relacionarme creo con el dinero.
Ahora regresemos un poquito a la parte de competitividad y de deportes. ¿Cómo termina este niño hiper competitivo, deportista, futbolista en la estudiantina?
Sí, ese fíjate, fue, yo creo que a la fecha es uno de mis mayores fracasos. Como dices, me encantaba el fútbol toda mi vida jugué fútbol, no era, no era muy bueno, o sea, no era malo, pero tampoco era lo suficientemente bueno como para destacar, pero le echaba muchas, muchas ganas. Entonces eso me alcanzaba para ser titular en primaria y secundaria, me alcanzaba para estar en los once titulares y ser constantemente titular me costaba un poco más de trabajo con luego otros cuates que teníamos un equipo fuera, con los lazayistas en el San Borja, ahí no era tan titular y me costaba trabajo y además no éramos tan constantes, nos íbamos de fiesta y luego el papá, uno de mis cuates que llevaba el equipo de Henry, nos decía, cal a Henry a mí, oye, no sé si van a entrar de titulares porque faltaron el partido pasado, porque se fueron de jarra y demás. Entonces ahí me costaba más. Pero en prepa que, que saliendo del Simón, donde estudié primaria, me voy a la UP. En la UP había en esos años un entrenador muy, muy bueno, muy perro, muy duro y entonces tenías que hacer las pruebas. Y entonces yo entré a cuarto de prepa, hice las pruebas y no cruzo el primer corte. Y mis cuates que venían del Simón, si cruzan no les alcanza tampoco para ser titulares en el equipo. Ahí estaban y si se los llevaban al Nacional y tal. Pero bueno, yo en las pruebas y me cortan y como que me cortaron. Yo vengo toda la vida de ser titular y mis cuates y no paso. Y la verdad es que yo creo que ahí me faltó mucha autocrítica y fuerza a mí y que alguien me acompañara también una figura de autoridad que me dijera, brother, métele huevos, esto ya no es de que te van a escoger. Y el chavito que sacó las buenas calificaciones y el escogido métele huevos y asegúrate de que el entrenador vea que le vas a echar muchas ganas y que eres un tipo de confiar y dale. Y entonces más bien me senté en mi orgullo y como también en la pena de pues sí soy suficientemente bueno y este güey no vio mi capacidad. Y entonces si no estabas en la selección, tenías que escoger un club y había club de fotografía y había club de ajedrez, de ping pong, de matemáticas, había, no sé, 10 clubes y uno de esos clubes era la Estudiantina. La gran ventaja de la Estudiantina era. Tenía muchas desventajas, pero como usar una capa y mayones. Mayones no, gracias a Dios dábamos pantaloncitos, pero bueno, da igual, podía ser mayores, qué te voy a contar. La gran ventaja era que podías presentarte solamente dos veces al año, no tenías que ir a ensayos, no tenías nada, solamente era como para dar el número de la estudiantina. Había cuates que sí lo hacían porque les gustaba y les encantaba y tocaban la guitarra y el piano y la batería. Y habíamos otros tres, que era yo con otros dos amigos que no pasamos el corte del fútbol y que no queríamos ir todas las tardes, dos tardes por semana al club este, y nos metimos a la estudiantina y tenías que ir dos veces muy penosas, una al francés a cantar, entré escondido por la puerta atrás canté Rayando el Sol versión estudiantina y algún otro colegio del norte de la ciudad que ya ni me acuerdo el nombre, que ahí por lo menos no me conocían, entonces no tuve que esconderme tanto. Y pues bueno, ha sido obviamente el cotorreo más grande de mis cuates, que yo perteneciera a la estudiantina. Y sobre todo para mí lo que más me dolía, la estudiantina, la verdad me valía madres, o sea, digo, era penoso y demás, pero lo que más me dolía era no haber entrado y haber jugado fútbol. Y no jugué fútbol toda la prepa ahí en la OP, jugaba en otro equipo y fue por eso. Y todavía en quinto, me acuerdo, había como un ahí viajecillo que armaban a mediados de año, final de año, ahí por Cuernavaca y se armó un partido y jugué muy bien ese partido y entonces uno de los directores me dijo, oye, ¿Por qué no estás en la selección? No, pues es que José Luis no me aceptó, No, no, vuelve a hacer las pruebas, yo voy a hablar con él. Y fui, hice las pruebas, yo creo que este cuate le cayó en la punta que medio lo mandaran ahí, porque además ya llevaba todo cuarto y me había ido muy bien en calificaciones y venía becado, entonces como que había todo un contexto ahí. Yo creo que lo mandaron, este güey dijo por ahora sí, a ver, es que me demuestre que realmente quiere. Me citó a correr, me dijo, ah, bien, a ver, bueno, vamos a ver si las pruebas, ahí va, vente a correr. Y era puro choro. Llegué el sábado al Bosque Tlalpan y no había nadie, entonces dije, no, pues este güey hice mi berrinche y me quebró y ganó y no me volví a presentar y ganó él y no por ganar, pero para que veas mi nivel de competitividad me ganó y no me volví yo a presentar y se berrinche y hoy me arrepiento porque qué burro debí de haber vuelto a intentar decir oye, estuve ahí el sábado, me plantaste, no importa, yo voy las veces que quieras y si la idea era que yo corriera solo, pues corro solo. Esa es la historia de la estudiantina.
Entonces ahí tú crees, cuál crees que es la lección que aprendes de una experiencia como esta, o sea porque me estás diciendo que parecía que tú podías hacer todo y lograr todo lo que quisieras a base de trabajo pero hasta cierto punto te la creíste de más.
No, lo sigo creyendo, sigo creyendo que si yo hubiera ahí trabajado y demostrado y hubiera dicho a la Rudy voy y levanto balones y me paro fuera de la cancha en la reja hasta que me deje entrar a la cancha y en la cancha recojo balones y los conos y algún día me dará chance de patear un balón y si llego a patear bien ese balón, sigo creyendo que el trabajo 100% te lleva a ver, tal vez no me hubiera llevado a ser titular y no me hubiera llevado a ser campeón de goleo porque eso necesita ir acompañado de talento y de suerte, de esos factores, pero me hubiera llevado a ser parte del equipo que al final del día para mí el aprendizaje fue ese, el decir me faltó trabajar más y yo te diría hoy a la fecha en lo que me empeñado y he trabajado duro y a partir de esa lección de decir a ver no me va a vencer esto y voy a trabajar y voy a encontrarle formas alternas siempre con trabajo de llegarle pues me ha funcionado. Entonces sigo creyendo que sí, sí está el trabajo. Creo que más bien el derrotarte o el darte aires de diva y de berrinche es lo que al final del día hace que fracases.
Me has mencionado un par de veces ahorita y también cuando hablamos hace poco y antes de empezar la palabra suerte, cuéntame un poquito por qué piensas tanto en la suerte, ¿Qué es la suerte para ti? ¿Qué es este concepto del que hablas de Return in Luck?
Sí, ese es un libro este Jim Collins y los apunté por acá para no fallarte. Pero bueno, este que tiene se llama Great by Choice y habla justo de este concepto de el retorno de la suerte y no es que siempre tienes buena suerte y por eso se dan los resultados, por eso me gusta ese concepto, creo que es reconocer que cuando algo consigues, algo logras, algo sería creo que muy arrogante, muy soberbio pensar que solamente porque tú fuiste lo super fregón para lograrlo, o sea, hay una serie de circunstancias que te acompañan, que es lo que le llamo suerte, circunstancias positivas que se abren puertas, que te dan la posibilidad de hacerlo y tú tienes que trabajar para hacerlo. Entonces el concepto de este cuate es justamente como, como esa mezcla entre vas a tener buena y mala suerte en la vida y pone ahí un ejemplo de una expedición y como lo ilustra, pero el concepto es vas a tener buena y mala, si tú estás muy preparado y estás muy fuerte, pues la mala suerte vas a lograr mitigarla y vas a lograr salir adelante de eso, o sea, mala suerte, oye, tienes ahorita un restaurante en plena pandemia, ¿Quién pudo haber previsto eso? Tiene cines en plena pandemia, no hay forma que lo pudieras haber previsto y saber que eso se hubiera desencadenado en que tenías que cerrar tu negocio y demás. Pero si tienes la fortaleza de tal vez pasar ese mal rato, esa brecha y eventualmente va a llegar ese golpe de buena suerte donde ahora tal vez la gente solo puede ir por alguna razón a tu cine o a tu restaurante y si estás lo suficientemente fuerte, eres capaz de aprovechar esa oportunidad. Entonces ese es un poco el return, un lock o el retorno sobre la suerte que puedes tener, que tiene que ir acompañado de esa preparación. Pero creo que en últimas fechas vas creciendo, valorando un poco más, pues te das cuenta que incluso en lo que yo creía que era solo fruto de mi trabajo, o sea, buenas calificaciones no eras, eras, hay un poco resultado de esa circunstancia de tal vez yo haber tenido a mis papás que eran maestros y me acuerdo de mi mamá siempre dándome como tips y el hack de a ver el primer mes y yo ahorita se lo paso a mis hijos, el primer mes trabaja como desesperado, o sea, nadie puede aguantar ese ritmo de entregar la tarea perfecta, todo perfecto, el examen perfecto, no aguantas, pero el primer mes sí, o las primeras dos, tres semanas y entonces la maestra que está del otro lado empieza a poner etiquetas y es terrible, pero ese es el sistema y la etiqueta es estos cuates son los inteligentes o los que trabajan duro, los que completan todo, este es el montón, el pelotón y estos son los que están fregados. Y eso pasa en una entrevista de trabajo a los 3 segundos, esa percepción que llegas a tener. Entonces aquí tal vez le das un mes y ojalá sí sea un mes. Entonces si tú haces eso, es un poco el de créate fama y échate a dormir, pues sí funcionaba, yo le echaba ganas durísimo ese primer mes y luego continuaba con un buen trabajo, no a la intensidad, pero el profesor como que dice, no, pues es que este era el de los buenos, tal vez se le fue aquí ahorita y te va a poner el 10, aunque tal vez te merecías un 9, un 8 y eso velora en el deporte. No, o sea, los campeones Federer, Djokovic, Nadal, de entrada, por sistema los siembran diferentes. Entonces de entrada el caminito ya les toca un poquito más fácil. Las primeras dos, tres semanas o la primera semana de la ronda no juegan ni siquiera las previas. Sí se van acomodando las cosas. Entonces hay una circunstancia, yo, mi circunstancia era que mi mamá fue directora de una escuela de primaria durante 20 años, sabía todos esos truquitos, me los pasaba y yo me los aprendí toda mi vida, trabajaba duro, pero había esa circunstancia, entrar a una escuela como Stanford y que eso modificara mi forma tal vez de pensar y de ver mi ruta profesional, pues fue una serie de circunstancias, digo ahí tal vez más acumuladas. Y si yo tenía un plan y me quería ir de MBA y ese plan lo preparé durante 10 años, pero digo tú, tú lo viviste y tú lo sabes, o sea, creer que solo entraste porque tú eres el genio y figura y único en este planeta y por eso te escogieron, pues eso es bullshit. Y ese bullshit te diría pues adelante de mí. Y no es el Admissions Mistake que se habla mucho, yo creo que este es simplemente reconocer el pues había muchísima gente en esas aplicaciones que pudo haber sido mejor que yo y yo tuve la fortuna de que el cuate que leyó mi aplicación le pareció que era lo suficientemente interesante, hizo clic y entró. Si hubiera sido otro el tipo que estaba ahí leyendo eso y no le parecía interesante o no es que a clic hubiera pasado como cualquier otro entonces ese es el tipo de suerte que.
OK, me queda claro lo que dices y creo que digo, Malcolm Gladwell en Outliers lo menciona mucho A ver, ¿Por qué Bill Gates es Bill Gates? Bueno, porque tuvo la suerte de tener el acceso a la computadora en la universidad en la que estaba o en el high school en el que estaba y acumular sus 10.000 horas. ¿Por qué los socios de Skadenarps se hicieron gigantescos a la hora de construir su firma de abogados para takeovers hostiles? Porque al ser judíos pareciera que hacer takeovers hostiles era un negocio que los wasps gringos o la clase blanca alta, protestante gringa no quería ser porque era poco digno y entonces les tiran todos estos negocios millonarios a los que sí estaban dispuestos a hacerlos, o sea, puedes hablar de suerte como las cartas que te dan para jugar, pero atribuir a una mano el resultado final creo que es ceder el control o el poder sobre tu vida ¿Cómo piensas tú en eso hoy en día, o sea, la suerte o la vida ya está echada, o sea, las cartas están repartidas y no hay nada que hacer si te tocó una mala mano?
No, seguro no, seguro no Y justamente creo que era el tema original, me hiciste acordarme mucho de este profesor que ayudaba para tomar el GMAT, el brujo bueno, yo fui con él, bueno, cuando fui Stephen, cuando fui con él, vivía yo ahí en ese momento ya vivía en la Condesa y vivía cerca de su casa cuando me dan la noticia que fui aceptado Stanford, fui a tocarle, salió por su ventana, estaba rasurando porque estaba todo pelón y demás, sale y le gritó ¿Qué crees cabrón? Me aceptaron en Stanford, me dice, se quedó mudo así con su crema de afeitar, me dice pero si me hablas inglés cabrón, No lo puedo creer porque él decía que hablaba un pésimo inglés, no lo puedo creer, vuelvo a creer en el sistema para él fue que gringo tenía como ese estudio de ir viendo como que él decía no es cierto, o sea, hay todo un truco en las escuelas donde solo acaban aceptando a los hijos de empresarios exitosos para que vengan, se eduquen, hagan una donación.
A mí me dijo que yo era un idiota por aplicar a Stanford, me dijo no hay manera de que te vayan a aceptar.
Entonces y oye, tal vez fue la, habrá gente que se lo tomaba muy en serio y decía pues sí, qué falta de respeto a la institución, casi casi que aplicar y para mí, pues habrá gente como tú, como yo, yo seguro, pues más ignorantes de ese tipo de sistemas y que yo decía, o sea, pero por qué no voy a aplicar, o sea, yo voy a aplicar, mi plan es irme maestría, yo apliqué a siete escuelas y cuando oía que alguien decía no, yo sólo apliqué a Harold Stanford, si no, no me voy, decía muy respetable. Qué bueno, la tiene clarísima. Yo lo que tengo clarísimo es que me quiero ir de MBA y ese es mi siguiente paso para tomar otro paso. Si en ese proceso me aceptan en alguna de estas monstruos, pues va a estar increíble, pero si no, a ver, creo que puedo seguir modificando la mano de cartas que está ahí y un poco el este desafiar al sistema y el verlo, pues es un poco el hablar y decir oye, un cuate hijo de dos profesores de la UNAM, donde su papá, su hijo nació cuando él tenía 50 años, a mi mamá me llamo Juan Pablo, porque a mi mamá el doctor le señora, usted tiene 42 años, hay un riesgo bien alto de que su hijo nazca cuando menos tarado y quién sabe, igual y tendrá razón el médico sofá, todavía no demuestro grandes índices de taradez, pero entonces me encomendó a Juan Pablo II. Mis papás son súper devotos católicos, yo la verdad no, que eso también se los agradezco, fueron siempre muy respetuosos, a pesar de que ellos sí eran súper, o sea, mi papá ministro de la Eucaristía y demás, pero fueron siempre muy respetuosos. Yo la verdad no soy tan, tan religioso. Y entonces el que, el que a pesar de que tal vez mi mano de cartas estuviera echada a que una posibilidad de ir Stanford era una en no sé, un millón o en más y que se diera, pues te habla el que no, yo no creo en que el destino ya está y la suerte está echada y tal vez eso era lo que estaba escrito para mí y hubiera hecho lo que hubiera hecho, hubiera pasado definitivamente no. Lo que creo es que no nada más con puro trabajo sacas y logras las cosas, o no nada más depende 100% de ti el que salgan en determinado momento, si depende de ti el que sigas. Intente, intente intente y que eventualmente se te puedan abrir las puertas y se den ciertas cosas y que dependes de ciertas condiciones o circunstancias que de no darse es complejo que una en un millón se debe. Y está Uber, que si no hubieran salido en crisis 2009-2010, pues nadie hubiera querido compartir su coche, nadie hubiera querido compartir su sala con un güey que llega con un inflable. A eso creo que. Creo que voy y coincido contigo, ¿No? Creo en que ya tienes una mano, te salió la mano jodida, ya te chingaste, te salió la buena, ya ganaste y qué rico echar la flojera.
Sí, bueno, ahí está la definición de suerte. Cuando la oportunidad y la preparación se juntan, pues claramente si no hay oportunidad, pues tal vez mucha preparación no va a ser aplicable. Pero a través de trabajo y creo que dedicación y perseverancia y resiliencia puedes crear oportunidades, o sea, vas comprando tus cachitos de la lotería. Y yo creo que la suerte hasta cierto punto, pues se hace. Digo, está esta historia china, ¿No? Del papá y el hijo que no me acuerdo cómo va, pero se sube al caballo y qué bien monta tu hijo. Qué suerte que monta tu hijo el caballo increíble y va a ser un gran no sé qué. Y después sí, qué buena suerte. Y se cae el hijo del caballo y se rompe la pata y no, qué mala suerte que ahora que tu hijo que montaba también, ahora ya no puede montar porque se rompió la pata. Y a los dos días llega el ejército y les dice bueno, vamos a reclutar a todos los jóvenes sanos, fuertes para ir a la guerra. ¿No? Qué buena suerte que tu hijo se rompió la pata. Ya sabes, o sea, ¿Cuándo es buena suerte y cuándo es mala suerte? Creo que también depende de la manera en que. En que veas las cosas, ¿No? Y cuántas. A ver, Zorro, tú te graduaste de Stanford en 2009 y tú querías ser banquero y tú viviste el mismo verano que yo lo viví en 2008. Tú estabas de internship en Backlist, yo estaba de associate en UBS. Estábamos viviendo nuestro sueño hecho realidad y se desmoronó enfrente de nosotros. ¿Buena o mala suerte?
Pues como en la historia china, buena suerte, porque de ahí surgió un ímpetu mayor a ser emprendedor.
Pero nos pudimos haber anclado en que era mala suerte y te pudiste haber quedado como un banquero frustrado para toda.
Tu vida, o sea, sí, 100% de acuerdo con eso. Y creo que eso sí tiene que ver mucho con ese tema que a mí me encanta y que trato de aplicarlo ese de grit o de perseverancia y de aguantar, pues mucho es esa actitud, o sea, sí, como dices, ese sueño yo lo tenía desde los tal vez quince, dieciséis años, que me inspiró uno de mis cuñados que está, estaba en Goldman Sachs, en Nueva York, Wall Street. Yo decía, es que yo quiero llegar ahí, ¿Qué tengo que hacer ahí? De ahí empecé a construir todo un plan súper detallado, o sea, que fue definiendo varias cosas en mi vida, construido además en conjunto con Mer, mi esposa, donde llevábamos justo 10 años de novios y nos íbamos a ir casados a la maestría y de ahí Nueva York. Y sí podrías decir, oye, se desmoronó en mi cara. Yo me acuerdo que además estaba haciendo un segundo internship en Italia porque Stanford te daba esa chance de hacer esa experiencia global y entonces te ibas a trabajar gratis o no gratis, te pagaban los viáticos y trabajabas un mes. Estaba trabajando en Italia en un hotel boutique increíble, haciéndoles un modelo financiero porque querían venderle a BlackRock. Y de repente veo la noticia de Lehman Brothers quebrado. Evidentemente en mi egoísmo lo único que pensé es, uf, ¿Y ahora qué va a pasar? Si quebró Lehman Brothers, ¿El próximo cuál va a ser? Ya después pensé en toda la gente que estaba en Lehman Brothers, que llevaba toda su vida ahí, que todo su patrimonio estaba ahí y tal. Y cuando hablo el MD, el del DESK a donde yo iba a aterrizar, me dice, oye, ya me habían hecho oferta, ya me habían pagado el signing bonus, todo. Me oye, tu oferta sigue. Pero pues yo tenía tres lugares. Uno de sus tres lugares era para ti con lo de Lima. Y nosotros compramos un pedazo de lo de Lima. Justo me acaban de llegar 12 personas que tienen 10 veces más experiencia que tú, que llevan 15 años en el negocio, que tienen clientes, que tienen contactos. Dijo brother, y me voy a quedar a 3. Si quieres vente y nos ponemos a las patadas entre todos. Yo te recomiendo que te vayas a México, vayas a la oficina de México un año y ya luego te regreses. Y en México habían prácticamente switchado a la gente que estaba de la oficina de Barclays había salido y se quedaron con la oficina de Lima. Cuando yo vengo a México, porque me vengo a platicar con ellos, pues no te quiero contar el coraje, depresión, enojo de toda la gente en esa oficina, dije, no hay forma, ya me quedé atorado porque ni puedo ir a Nueva York, no hay forma que le gane a esos 13 cuates, o sea, ni aunque me convierta en el utilero y cargue todos los balones y les lleve desayunos todos los días, me van a correr a los tres meses y no hay forma que me meta esta oficina porque me voy a deprimir junto con ellos y yo estoy empezando mi carrera. Entonces si, eran tiempos sin duda difíciles, curiosos.
¿Y cuál fue, cuál fue el razonamiento? Entonces dijiste, aquí ya no puedo. ¿Y para ti cuál era el diálogo en tu cabeza entre bueno, ya sé todo lo que trabajé y todo lo que creí que iba a ser aquí terminó y ahora empiezo de cero, ahora para dónde volteo? ¿Qué pensabas en ese momento?
Creo que, y creo que es otra vez ahí el tema de la personalidad y de la competencia, ¿No? ¿Cuando tú estás, por ejemplo, jugando fútbol o ahora que corro, no te detienes tanto a pensar, te metieron un gol y no te pones a pensar el de híjole, chin, metieron un gol y ahora qué voy a hacer? Y ya esto ya se acabó y ya perdí, ¿No? Como que por lo menos mi actitud es vale, para adelante y a seguirle dando y a machacarse y a matarse en la cancha y a darle duro y lo que no sabe con talento va a salir con fuerza. Como tampoco me quedé ahí parado a preguntarme muchas cosas, como que fue a ver, pues siguen en el trote a todo lo que da, todo lo que da, todo lo que da, y en ese trote fue a ver, tengo un año, tengo nueve meses para regresar Stanford y un poco redefinir ese plan, y me acuerdo muy bien uno de los profesores que tuvimos ahí que daba emprendedurismo, entrepreneurship, que en ese momento daba guards a Loner, y él decía, no se vayan a un banco o a una consultora a adquirir una experiencia de dos años en cinco. Y un poco su pensamiento era, lo que vas a adquirir de experiencia lo agarras en los primeros dos años, si te queda 5 es porque quieres ir a cobrar el cheque, y ese cheque es la peor tentación del planeta, porque justamente cuando cumple 5, pues ya te pusieron la siguiente zanahoria y la siguiente zanahoria del 5 al 10, pues es un cheque del doble. Y cuando ya estás en el 10, pues ya tienes tus stock options, tus opciones de acciones y demás de donde estés o ya va a ser partner. Entonces ahí es donde empieza a cobrar de verdad, ya esa es tu carrera. Entonces desde su punto de vista como más de emprendedurismo, decía, si se van ese lugar a adquirir experiencia, está bien, complementen su educación con esa experiencia, pero no más de dos años. Y en dos años la verdad es que no cobrabas los cheques, cobrabas bien, les pagan maravillosamente bien, pero no te alcanzaba como para mi plan que era pago la maestría. Yo dije, me voy 5 años, pago la maestría, ahorro una lana y ya regreso a México a formar algo propio. Eso se derrumbó. Entonces dije, bueno, tengo nueve meses para repensar qué puedo hacer. Y un poco con la visión de este Garzaloner y luego en otra clase donde nos dijo muy claro, no, a ver, no hay gente con mayor oportunidad, que hayan recibido mayor oportunidades que ustedes y una serie de privilegios gigantescos. Y el que estén aquí sentados, sí, seguramente fue mucho trabajo, pero también una enorme oportunidad. Si ustedes no salen de aquí con la mentalidad de hacer algo por sí solos, de crear cosas, crear soluciones que cambien su comunidad, su entorno, ¿Quién carajos lo va a hacer? Y entonces esa pregunta nos debe de preocupar muchísimo, porque entonces los que lo van a hacer, ¿Con qué intenciones lo van a hacer? ¿Cuál va a ser su motivo real? ¿Cuál es su objetivo real? Y entonces a mí eso también se me quedó muy grabado y dije, bueno, pues me lo están diciendo otra vez. Entra ahí como esa circunstancia. Yo veía cuates súper exitosos que venían de private equity, que venían de los mejores privilegios, que venían de los mejores bancos, de los mejores bancos y que decían, sabes qué yo ya aquí mi idea es volverme emprendedor. Y los veían como wow. Y Silicon Valley era como súper propositivo en no, tienes que emprender y hacer tus propias cosas. Entonces como también ahí yo me envalentoné y dije, saber, chance, lo del banquero ya se me fue, lo debí de haber hecho antes, no lo vi. Yo me eché 7 años de carrera en Prudencial, ya se me fue y tal vez lo que estoy aprendiendo aquí ahorita es que viene mi siguiente paso y ya me emparejé con estos cuates, entonces no lo pensaba tanto, no fue como híjole le voy a dar 10.000 vueltas y más bien me apliqué a tratar de encontrar, digamos que a la metodología que sí traté de imponerme fue bueno de aquí a estos nueve meses tengo que por lo menos aterrizar cinco ideas y esas cinco ideas llevarlas a un plan de negocios y ese plan de negocios rebotarlo y encontrar y ver y eso me dediqué, hice, rebote ideas con Javi, con Armando, con Pepe, de si armábamos un fondo de foreclosure, creo que Pepe platicó también en el podcast que fuimos a Sacramento, comida congelada para hispanos o latinos de segunda generación en California, súper específico, así queríamos ser chicharrón en salsa verde, congelado, etanol, en fin, hasta que llegamos con la idea de Resuelve tu deuda y también me sentí muy, muy cómodo con Javi como partner y dije puta, de aquí soy y vamos a hacerlo. Entonces ese fue un poco el proceso.
Antes de entrarle un poquito a Resuelve, a ver qué le dices hoy a alguien, porque a ver, tú eres profesor y lleva siendo profesor en Libero seis, siete años, enseñas emprendimiento y muchos de esos emprendedores que están tomando clases contigo quieren irse de maestría y a mí la pregunta que más me hacen es cómo le hago para entrar a una maestría o me conviene irme de maestría, o sea ya dejamos claro en la mesa que cualquiera se puede ir a la maestría que quiere, si le friega, si, si tienes suerte, si lo quieres poner así, pero hay manera de entrar y de pagársela y no necesitas ni tener un fideicomiso que te dejaron tus papás ni una isla en el Caribe. Ahora ¿Qué le dices a alguien? ¿Te vas de maestría o no te vas de maestría o ese dinero te lo gastas aquí emprendiendo o te vas a trabajar a Resuelve, a instafit, a Clip, a donde tú quieras?
Yo mi recomendación siempre es así de saque porque a mí me funcionó y porque cuando alguien te pide un poco el consejo supongo que lo ve porque algo le parece que hace match de tu vida con lo que ellos quisieran, entonces lo que les digo es sí, 100% vale la pena. Ahora tienes que encontrar las razones que para ti valgan la pena. Para mí valía la pena muchísimo por experiencia de vida, o sea, valía la pena porque me iba a ir, era mi plan, irme con mi esposa, con Mer, en un plan de los dos. Entonces eso me ilusionaba muchísimo, me ilusionaba muchísimo el poder ir a estudiar a Estados Unidos, me ilusionaba muchísimo el pensar que yo me quería dedicar al mundo financiero, al mundo de los negocios, pero al mismo tiempo, lo que te decía de mis papás, valoraba mucho en ellos esa cuestión académica intelectual. Entonces para mí el estudiar una maestría era, y un MBA en específico era como el grado máximo de estudios que puede alcanzar alguien que se quiere dedicar a los negocios. Entonces para mí era como ir a hacer un doctorado aquí. Un intelectual me escupiría y me diría que estoy súper tonto y que no tiene nada que ver y estará en lo correcto, pero para mí, en completar esa meta intelectual académica era súper importante. Junto con todo eso, yo estaba 100% seguro y convencido que esto me abriría muchas puertas a conocer a gente con la cual pudiera hacer negocios o trabajar. Me abría una puerta a tener un papelito donde me ponía una marca en mi currículum muy relevante para poder encontrar un trabajo como el que yo quería en Estados Unidos. Entonces era algo que me iban a pedir y que necesitaba tener. Entonces para mí hacía todo el sentido del mundo por múltiples razones, o sea, para mí no había duda. Ahora entiendo que haya gente que diga, y hay dropouts y conocemos a los dropouts más exitosos, no conocemos luego a los dropouts que se salieron y no la armaron, quién sabe dónde estén. Pero entiendo que haya gente que diga, oye, es que a mí no, a mí no me va a enseñar nada nuevo porque yo ya soy un súper turbo financiero. De acuerdo, de acuerdo. ¿No te vas a volver el cuate más experto y más creativo y vas a inventar el nuevo derivado viendo un MBA? No, seguro que no. ¿No vas a inventar los robots que hacen trading automatizado? ¿No, o sea, si estás haciendo eso y ya lo traes y tienes una carrera muy definida y te está yendo muy bien, ahí si yo les diría, síguela, no? Si traes la cosquillita es porque algo de estas razones tal vez que di está generando esa curiosidad y entonces lo que yo les digo es tu saber, hace el proceso, que te acepten, que.
La decisión quede en ti y luego.
Les dices que no. Y esa experiencia me la llevé yo desde prepa, para mí fue yo en prepa que en el fútbol decía no, yo les dije que no a la selección, yo no quise jugar, nada más, bullshit. No es cierto, o sea, yo sí quería, me dio miedo, no quise trabajar lo suficiente, no me dio pena, hice berrinche, lo que tú quieras. Entonces eso me quedó, dije, a ver, yo de aquí no me la vuelvo a quedar así, si hago todo lo posible y no me aceptan, ni modo, no me aceptaron, shit happens. Pero no me voy a curar en salud de no, yo soy tan bueno y tan inteligente y me ha ido también la vida que yo eso la verdad no lo quiero. No, a ver, que te acepten y ya luego les dices que no.
Ahora, has hablado muchísimo de hacer planes y también nuestros amigos hablan de ti como un planeador incansable. Hiciste este plan cuando tenías 17 años. A ver, platícame un poquito de este plan, esta carta que te escribiste y después cómo has seguido haciendo planes, porque también ya vi que por más planeador que eres, estás abierto a cambiar los planes.
Sí, sí, yo creo que, y el otro día platicaba con mis sobrinos, son esta generación más Millenia de finales de los 90s, 2000, y pues ya hoy están en sus 20 y aunque lo hago poco y lo debería hacer más, me encanta platicar con ellos y ver cómo sus nuevas ideas creo que se ha generalizado mucho en que son estas almas libres que viajan por el planeta y les vale madres todo y no es cierto, creo que más bien es lo que tú dices, son gente que están mucho más abiertas a múltiples opciones, gente que está muy abierta al cambio y cambio rápido, constante y eso los hace parecer que no tienen planes o que les vale gorro o que van por la vida ahí flotando y volando. Yo creo que no, o por lo menos yo lo que he aprendido es que esa generalización de la generación de cristal o de que no están tan fuertes, no, creo que es más bien juegan muy bien las cartas que les tocó jugar. ¿Por qué jugarían con una mentalidad de la posguerra, baby boomer cuando eso ya no existe, ya no está en el mapa? Entonces cuando hablo con ellos me doy cuenta que también entienden, o con mis alumnos de Libero, que entienden claramente que no es tener un plan rígido por la rigidez y que tienes que seguir al pie de la letra y tiene que ser el plan tradicional que siguió tu papá de 25 años en una aseguradora, que by the way, si eso es lo que te gusta, si eso es lo que te llama y es lo que te sale, está increíble, no tiene nada de malo. Creo que lo que se vuelve confuso ahí es como el querer correr a no, es que un plan me va a limitar y ya no voy a tener la capacidad de crear y de hacer. Entonces para mí la importancia de un plan o lo que veo es que te da ese rumbo, ese por donde poder ir y que si en el camino decides cambiarlo, pues tienes chance de cambiarlo, modificar, adaptarlo y seguir sabiendo hacia dónde vas. Cuando no sabes, es muy difícil trabajar muy duro porque qué hueva, a nadie le gusta levantarse a las 5 de la mañana. Bueno, que yo sepa, los que se levantan a las 5 de la mañana hacen un esfuerzo que luego hay una recompensa por levantarse tan temprano. Está increíble. A nadie le gusta levantarse a correr 25 kilómetros lloviendo. Oye, que luego ahí en tu introspección y corriste y te sentiste muy bien y lograste un reto. Sí, pero no es porque te gustó de inmediato. Entonces para mí ese plan de los quince, diecisiete años vino mucho, te digo, por inspiración de mi cuñado. Otra vez mis papás, profesores, mis hermanos, todos están del lado humanista. Mi hermana más grande es historiadora, la que le sigue es pedagoga, mi hermano es diseñador industrial, otra hermana diseñadora gráfica y la última comunicóloga. Y llega la oveja negra de la familia a cagarla, a irse de ingeniero industrial y quererse ser MBA y meterse de financiero y tal. Mucho por esa inspiración de mi cuñado que, que. Entonces yo decía, oye, ¿Qué tengo que hacer para llegar ahí? Entonces como que el primer gran, gran salto era bueno, pues tienes que tener un. Si quieres ir a Wall Street, tienes que tener un MBA. Ah, perfecto. Si yo hago un MBA, mis probabilidades de entrar a un banco en Wall Street suben un chorro. ¿OK, qué tengo que hacer para llegar a ese MBA? Ah bueno, pues tienes los siguientes 10 años, primero buenas calificaciones, estudiar una carrera y tener experiencia laboral relevante y estar.
En una gran sociedad de alumnos de Ingeniería Industrial liderada por alguien de altos.
Valores y enorme capacidad. Enorme capacidad de convocatoria. Exactamente. Pi.
Para los que no sepan, el Zorro y yo estuvimos en la sociedad de alumnos juntos en Ingeniería Industrial. El Zorro era del comité Social, eras el que hacía las fiestas.
Exacto, ahí tengo todavía el flyer donde venía el organigrama y tú como buen presidente uniste fuerzas, creo que era Javio Cuisen y lo lograste convencer que tú eras un mejor candidato presidente, No sé.
Cómo lo lograste, fue aquí ya siendo honestos, fue un tecnicismo y creo que no le daban los créditos para ser presidente, entonces fue vicepresidente nombrado.
Pero bueno, entonces era parte. Claro, eso era parte del currículum y es parte del sistema y habrá quien pueda decir, híjole qué flojera este cuate se metió a la sociedad de alumnos solamente para cubrir una parte en su currículum. Sí, tiene razón. Ahora pues no me daba flojera porque sabíamos cuates buena onda y organicé un torneo de dominó que estuvo a todo dar y organizamos alguna otra fiesta, en fin. Entonces si el plan para mí era oye, a ver qué cuestiones relevantes o qué cosas van a ser importantes cuando yo esté estudiando Sociedad de alumnos, seguro los gringos lo valoran y las universidades gringas lo valoran. ¿OK, Servicio comunitario Social, Ah pues que me puedo meter? Y ojo, si no estás convencido de una de dos cosas o de las dos, una que eso te va a servir y entonces eres frío, calculador y estás nada más forjando tu futuro o la otra, realmente te importa esas actividades y te importa ser parte de la sociedad de alumnos porque te vas a relacionar, porque puedes echar buen relajo, porque estás contribuyendo con la escuela o en servicio social porque crees que realmente estás ayudando a esas personas y tienes esa capacidad de ayudar y tienes esa responsabilidad de un poco dar de regreso ese give back to the community. Si no tienes alguna de esas dos, pues obviamente, evidentemente no lo vas a hacer. La verdad para mí siempre fue como un mix entre las dos, ni soy carmelita descalza y quería hacer solamente cuestión social ayuda o servicio social me ayudaba al currículum, pero al mismo tiempo soy un fiel creyente y hoy lo sigo haciendo, hoy participo en cosas que me llenan por saber lo hago de manera completamente gratuita y desinteresada más que por mi propio interés de yo poderlo desarrollar. Y no lo harías. Entonces como que fui trazando mi plan, que lo vas descomponiendo en estos microobjetivos y te vas mezclando y vas como también esa ley de la atracción, que no quiero ahí confundir en que yo crea que es metafísico y simplemente por pensarlo lo atraes. Pero sí, si estás pensando todo el día en eso y estás hablandolo y tal, pues la gente se va enterando y oye, mira, ya hay un güey que saca buenas calificaciones, que se quiere unir a la planilla esta, que no tiene aspiraciones de ser presidente, entonces no nos va a robar el puesto. ¿Puta, nos hace falta uno de esos, tráetelo cabrón, algo cargará de la mochila este güey, no? Pues a todo dar. Esa es para mí como la ley de la atracción. Vas conectando, vas informando, vas dejándole saber a la gente tus intereses y vas un poco recibiendo esa invitación o tú te le vas presentando en el camino. Entonces hago eso, estudio Ingeniería Industrial. Pensando en eso también mi duda era un poco, si, estudia economía, pero cuando veo que digo, bueno, ese fue mi proceso mental. ¿Economía o administración, no? Porque estaba muy devaluada, como que la gente decía, no, los administradores no saben tanto. Curiosamente el MBA es. Pero bueno, yo ahí como que decía, no, un administrador, esos están quemadones, son más para los flojillos que no le saben tanto a las matemáticas y tal. Puro como estatus y un poco presentación hacia afuera. Estudio Ingeniería Industrial, me meto al rollo de la planilla, voy creando eso y digo, mi edge aquí o mi ventaja competitiva va a ser meterme a trabajar mucho antes para en vez de tener dos o tres años de experiencia, voy a juntar todos los años de la carrera más los dos o tres años de experiencia post graduación para aplicar a la maestría. Entonces me meto a trabajar y empiezo a hacer esas dos cosas en combinación, que la verdad creo que fue una muy buena decisión, me dio un muy buen resultado y finalmente llego a ese punto de ah, OK, ya estoy en la maestría. ¿Cómo llego a todo ese plan? Y esta es otra de esas cosas circunstanciales de la vida. A los 17, 18 años, una mamá de una de mis mejores amigas, yo creo que estaba muy preocupada de que veía a su hijo en especial y seguramente al resto. Me dio bueyes en que no sabíamos qué hacer de nuestra vida y nos consiguió lo que ella tituló un orientador vocacional. Entonces, pues ya sabes, un miércoles a las 7 de la noche ahí en casa de mi cuate, llegó este orientador vocacional. Nosotros habremos tenido 18 años, punto ya de salir de prepa y ya nos empieza a platicar este cuate y lo tengo grabadísimo porque para mí fue. Yo no tenía en mi casa como que no se discutía mucho de esos temas de exactamente qué va a ser en el futuro, en qué vas a trabajar, qué es el éxito, cómo vas a sentir el éxito, visualizarlo. Soy que lo veo y que ya tampoco he sido muy clavado, pero que me hablan de no, pues es que tu visual board, que no sé qué y lo tienes que pensar y maximizar y tal. ¿Pues este cuate era lo que nos hizo en una hoja de papel nos dijo a ver qué es lo que quieres hacer en los siguientes 5 años? ¿Qué es lo que quieres hacer en los siguientes 10 años? ¿Y ponlo a detalle, cómo vas a ver que alcanzaste? Eso define qué es tu éxito. Entonces yo me acuerdo haber escrito que para mí a mis 28 años, porque era el plan de 10, el tener un corner office en Wall Street de banquero viendo al Hudson River a ese nivel, detalle. Y ahí tengo la hojita y la leo y digo que a mis 18 años ya la tuviera así de puta detallada, no pasó. Al final del día no pasó nada de eso, pero ese era como mi objetivo. Entonces cuando armas ese plan, creo que lo ponías tú muy bien y así lo pienso y con eso concluyo esta parte de decir es para luego descomponerlo en microbjetivos que sean sumamente alcanzables, que en ese camino te puedes encontrar una serie de circunstancias o de cambios que te pueden guiar a otras cosas y que tienes que estar dispuesto y abierto a sacrificar luego ese que pensabas que era tu objetivo final por conseguir algo nuevo. Y ahí se tendrá que crear un nuevo plan. Si no tienes el plan, pues no vas a saber si lo alcanzaste o no, no vas a poder iterar, no vas a poder mejorar las cosas que provocaron que no llegaras a donde querías llegar. Estás perdido pues no sabes si incluso igual llegaste y ni te enteraste. Y a mí por lo menos eso me da mucha seguridad y mucha tranquilidad, felicidad, el ir viendo que voy completando estas pequeñas tareas día a día, mes a mes, año con año que me van acercando ese objetivo y que luego te sales un poco y tomas perspectiva y bueno, ya no sé si quiero ir ahí, todo esto que construí me ayuda, pero ahora quiero girar hacia allá. Está bien.
Qué importante esto que estás diciendo de salirte y tomar perspectiva, o sea, hoy por lo que oigo estás, ¿Sigues haciendo planes, sigues haciéndolo de una manera rutinaria? ¿Lo haces a nivel personal también a.
Nivel como espiritual de qué quiero lograr y demás?
Familiar, personal, espiritual, o sea no solo tus OKRs de la empresa vamos si.
No 100% a nivel personal a la empresa. De hecho Javi, mi socio co founder es mucho más disciplinado y bueno para implementar ese tipo de cosas. Acabamos de implementar OKRs y fue el súper, súper convincente. La verdad es que yo tal vez ahí hubiera tirado un poco la toalla, pero yo a nivel personal lo hago mucho y soy muy organizado y muy puntual con eso a un nivel donde a Mer, mi esposa, no le fascina.
¿Como qué tipo de cosas aterrizas en términos de objetivos a nivel personal o pareja? ¿Y qué tan seguido haces este ejercicio de OK, no sólo vamos a ver nuestro progreso, sino vamos a salirnos del plan, o sea, a verlo desde afuera y vamos a reevaluar si el concepto entero del plan es algo que sigue haciendo sentido?
Sí, creo que trato de hacer planes a 10, a 5 y en corto a un año, el del año trato de ponerme objetivos de alcanzar alguna meta deportiva que últimamente ha sido mucho el correr, correr maratones. Trato de ponerme una meta a nivel profesional, que es así, va muy ligado al performance de la empresa, resultados, pero lograr lograr algo ahí. Trato de ponerme meta a nivel como familiar, mucho de cómo hacer una integración o como para mí creo que tal vez va a sonar bastante pobre de mi parte, pero un poco lo que he aprendido es que los mejores papás son los que están presentes y con solo estar presente ya recorriste muchísimo camino. Entonces parte de mi planificación es cómo estoy más presente y pues ahí iré entendiendo en el camino cómo tratar de ser mejor papá para cada uno de mis hijos. ¿Entonces también planeo eso y me pongo objetivos de que ahorita con todo este rollo de home office y cambio, ya se modificó, pero en años anteriores era pues voy a comer por lo menos una vez a la semana a mi casa, los fines de semana son constantes de mis hijos, quiero que se enfoquen en tales, practicar algún deporte, entonces trato de fomentárselos, ese tipo de planes, el tipo de planes de viaje, queremos hacer estos dos o tres viajes y tal, ya a nivel 10 años, pues es un poco decir, a ver, me acuerdo, cuántos hijos queremos, qué quisiéramos, por qué, o sea, por qué queremos tener hijos, cuál es esa misión que parece tan importante de tener hijos? ¿Estamos en el mismo canal de por qué si tenemos hijos, qué tipo de escuela queremos que vayan, cómo visualizamos esa escuela que combine con los dos qué esperamos en la escuela? Luego, oye, queremos tener una casa, ¿Qué esperaríamos de esa casa? ¿En qué momento es conveniente esa casa? ¿Esa casa tiene que ser propia o puede ser rentada? Y nos da el mismo nivel de seguridad, tranquilidad, felicidad. Entonces vas armando esos planes, vas armando, combinándolo con la parte de trabajo y por lo menos no para mí, para Mer Mai es menos aterrizada y como que me dice no, no, a ver, yo no voy a poner escribir, los platicamos, nos echamos las pláticas cuando quieras, pero a mí no me pongas a andar escribiendo porque me siento súper nerd, incómoda y se siente todo plastificado. A mí sí, entonces yo voy, me escondo en el baño y escribo mis cosas para yo si tenerlas muy, muy en control y creo que eso es lo que me ha funcionado. ¿Cómo me salgo en perspectiva? Pues otra vez cuestionándonos ese tipo de cosas. Y un poco, no sé, de los últimos cinco años para acá, en los siguientes diez años, yo le decía, oye, para mí una meta importante es que como familia podamos vivir en el extranjero en algún momento dos años. ¿Qué tenemos que hacer para podernos ir dos años a vivir fuera al extranjero? Y en un principio era tal vez a mis 35, hace 5 años yo lo veía más como un sabático, entonces decía ¿Qué tengo que construir, ¿Qué tengo que hacer para irme a un sabático? Pensando mucho en irme a Estados Unidos. Ese plan ya cambió porque justo en esos cinco años en Resuelve en la chamba, por también otra serie de circunstancias, hemos ido abriendo oficinas en otras partes del mundo. Entonces hoy tengo la oportunidad de decir, bueno, no me tengo que ir de sabático y no quiero porque me encanta mi chamba y no quiero perderme ese año, tal vez quiero que sean más bien dos años y quiero realmente meterme a la cultura del lugar y realmente vivirlo. Y si me voy nomás de vacaciones, pues no creo que vaya a ser así y voy a estar atado de alguna forma a seguir teniendo que regresar a México tal vez cada una vez al mes. Ese era como el plan y pues ahorita lo veo, oye, si abrimos oficina en X o Y lugar y esa oficina tiene un X crecimiento, me puedo ir ahí y realmente quedarme entonces dos años. Entonces se modificó el plan, ya no es sabático, es trabajando, pero sigue ese objetivo grande, decir, oye, vámonos a vivir fuera un par de años como familia.
Ahora vamos a cuéntame un poquito más de Resuelve, porque bueno, yo me he aventado toda la odisea de Resuelve desde que estaban en su segundo año y tuvieron la idea en una clase, como me dice Javi, otro momento de suerte en el que tú sí estabas poniendo atención y él no, pero pues han pasado por muchísimas altas y bajas, ya son 11 años de la empresa, tres partners diferentes, o sea, dos procesos de compra, recompra, salida, no salida. Cuéntame un poquito cuáles son las, digamos las tres si tuvieras lecciones más importantes aprendidas a lo largo de el tiempo. Resuelve.
La primera es, y no la tenía para nada clara cuando arrancamos y no sé si tú lo has sentido igual y habrá emprendedores allá afuera que que seguramente lo han vivido, que es el tener este co founder, socio, partner directo. Yo como que decía sí, o sea, no lo veía, déjame ponerlo así, no lo veía a la misma nivel de importancia que el tomar una decisión de casarte con una persona para vivir el resto de tus días. Y si bien tal vez no está en ese nivel de conexión espiritual, familiar, en fin, no tiene esos niveles de conexión, pues sí es una persona con la cual convivo muchas veces en tiempo, más que con mi familia, con mis hijos y con mi esposa, porque estoy ocho horas en la oficina y Javi y yo nos sentamos uno enfrente del otro y viajamos juntos y estamos pensando constantemente juntos y entonces eso involucra muchas cosas. Eso no lo tenía nada claro y para mí una o sea, no lo tenía nada claro, aunque tenía ese god feeling de que, ah mira, pues sí, coincidimos en muchas cosas, nos complementamos en otras muchas y sobre todo creo que tenemos la misma ética de trabajo y de competitividad y eso lo aprendí gracias a la experiencia de armar un study trip en Stanford para los de primer año, que ahí medio trabajamos ya en algo más formal, fuera del típico trabajito de la escuela, pero pues en su momento yo la verdad no la tenía nada clara, o sea, me embarqué y nos embarcamos y socios, socios, órale, padrísimo. Y en el camino nos hemos ido conociendo muchísimo más y creo que complementando y compenetrando mucho más. Entonces, esa es la primera.
Te voy a hacer una pregunta ahí. Co CEOs, ¿No? Co CEOs, o sea, para los que no saben, Javi que es el socio de Juan Pablo y Juan Pablo son co directores generales, que es algo que para muchos inversionistas, para mucha gente en general, no hace mucho sentido.
Sí. Y creo que hoy otra vez está habiendo como esa moda de que sí hace sentido, ¿No has visto eso? Porque el otro día justo me lo preguntaron y como que me decían, bueno, es que hemos visto que ahora sí, en fin, para nosotros como que, a ver, arrancamos de cero, entonces cuando arrancas de cero y los dos traíamos como las mismas credenciales y las mismas ganas, pues oye, ¿Como nos dividimos funciones y vamos a estar haciendo lo mismo? Y literal un poco hasta nos pisábamos los pies ahí. Y yo creo que nuestro primer año y medio pues fue el más rocoso porque ahí andábamos encima el uno del otro, ¿No? Te respiraba el cabrón la nuca y tú decías, a ver, quieto cabrón, esto ya me toca a mí, este es mi. Mi pequeño arenero, dame chance. Y el otro es que mi arenero ya me aburrió, me quedo muy chiquito, me paso a jugar al tuyo también. Entonces estábamos ahí como muy revueltos y si bien el título nunca nos importaba mucho, sí lo que nos importaba mucho es que nos vieran como un bloque al final ya nosotros teníamos un grupo de inversionistas bastante grande al principio, que eran 18 socios concentrados en prácticamente cinco grupos y eran nuestros cinco consejeros, cada grupo representado por una persona.
Sí.
Como que nuestro. Nuestro approach era, a ver, sepan que Javi y yo, uno somos iguales, ni uno es más importante que el otro sabe más que el otro, somos igualitos y exigimos mismo respeto y condiciones para ambos y vamos parejos en la decisión a muerte, o sea, ahí había, esta es una frase que algún día una de mis hermanas me dijo que pasó en una cena y que se empezaron ahí medio a pelear una pareja y el se voltea tan buena gente, era medio nefasto, pero le aquí me apoyas, ya en la casa me cagas, pero aquí me apoyas. Entonces yo le conté esa historia a Javi algún día me oye, pues yo creo que para nosotros así debería de ser. Dije totalmente de acuerdo. Entonces había en el pitch o en consejos donde alguno de los dos decía un número que era así como no güey, lo estoy dando aquí en la hoja y lo está diciendo mal. Y jamás nos metíamos a decir oye no Javi, discúlpame, pero es que dijiste que habíamos metido 200 clientes y en realidad son 162. Puta nunca cabrón. Y así fuera en orden de magnitud, dijiste 2.000 clientes y eran 162, nos comíamos los 2.000 clientes y después era oye Javi, creo que la regamos, vamos a mandar un mail de fe de ratas. Pero nunca nos poníamos, o sea, teníamos como ese sentimiento de bloque muy cañón. Entonces para nosotros no hubiera funcionado el de tú vas a ser COO, yo voy a ser CEO, además no teníamos te la compro en alguien que sea como muy técnico, entonces tienes al CTO que sí hace sentido, s tiene unas características de habilidades muy específicas y tienes tal vez el CEO que va a ser más administrativo y va a manejar la relación con los inversionistas y tal. Aquí no teníamos los dos ingenieros industriales de la Ibero, los dos MBAs de Stanford, o sea, sí, el banquero y yo en ventas de fondos de inversión, pero veníamos del mundo de servicios financieros, éramos a los ojos de alguien de afuera, en papel, lo mismo. Entonces no era como que ah mira, está muy claro que él vaya a ser el COO y tú vas a ser el CEO. Entonces nos funcionó, nos funcionó mucho.
Y.
Yo no lo hubiera cambiado y hoy no lo cambiaría tampoco.
OK. A mí por ejemplo, lo que me pasó con Diego, Diego Creel, que era mi socio igual regresando Stanford, empezamos más o menos al mismo tiempo. Resuelve bueno, ustedes empezaron un poco antes y yo lo mío es tuyo, éramos co CEOs hasta que tomamos un socio mayoritario y este socio mayoritario nos empezó a picar al uno con el otro y fue ahí cuando empezó a romperse la relación porque digamos que cada uno teníamos nuestro propio jefe dentro de este socio que ya era el mayoritario y a veces los objetivos no estaban alineados entre lo que le pedían él y lo que me pedían a mí y al final del día la mejor decisión fue asignar a uno como CEO y fue yo cuando decidí salir de la empresa. Pero bueno, segunda lección.
Segunda lección es. Y bueno nada más en esta primera es muy importante eso porque como bien dijiste pues va a haber altas, bajas regulares, malísimas, buenísimas y si no estás en ese nivel de sociedad compenetración va a tronar, no va a reventar, cuando sean las malas pues alguien se va a pandear y no va a funcionar. La segunda lección que va relacionado esto es no importa si te sales de eso y lo ves en un periodo de tiempo mucho más largo pues empiezan a volver más insignificantes las bajas y las altas. Lo que importa es mantener una constancia, una congruencia, una ecuanimidad ante los diferentes sucesos que puedas tener y creo que eso lo hemos ido aprendido con el tiempo. Cuando arrancas no llevas tanto y como que los tiempos quieres que sean más rápidos y quieres que suceda de inmediato y te frustra muchísimo si no pasa de inmediato y cuando hay un fracaso pues crees que es el fracaso ya final, que no va a haber más allá de eso y que fuiste muy tonto en no haber tomado ciertas decisiones y tal y cuando pasa el tiempo te vas dando cuenta y yo creo que por eso la frase de más sabe el diablo por viejo que por diablo pues sí es muy real. Cuando va pasando esa serie de cosas y ves que las caídas pues ni fueron tan graves y las subidas o los éxitos tampoco fueron los super éxitos sino que más bien todo regresa a una cierta constante o normalidad y que es ahí donde realmente te demuestras quién eres y con quién estás asociado y no solo con Javi sino con el resto de los socios pues eso te va dando mucha perspectiva de lo que estás haciendo Y ahí también creo que tuvimos, ahí si no le llamaría suerte, creo que tuvimos mucha claridad ambos de saber lo que queríamos tanto Javi como yo, sabíamos que esto iba para largo plazo, no nos metimos a esto para hacer una app y venderla a los tres años y ganarnos una lana y ah, qué padre y quiero ser emprendedor múltiple. Siempre como que fue el de queremos formar algo que logre trascender y tal vez al principio no teníamos ni siquiera claro que era que trascendiera y luego fuimos un poco dibujando, matizando qué era esa trascendencia y en el camino fuimos encontrando cuáles eran las pasiones que nos motivaban a hacer este tipo de cosas y por qué mantenernos a largo plazo. Y como dijiste, oye, pues ya ha habido un par de transacciones y por ejemplo, por lo mismo de esa mentalidad que hemos tenido, en la cual también hemos incorporado muchísimo a nuestras esposas y yo creo que les agradecemos muchísimo que nos han acompañado en este viaje, nosotros hemos hecho cero liquidez, o sea, no le hemos sacado nada de dinero, que si uno de los dos hubiera estado en otro canal o no estuviera en este nivel de plazo ya hubiera dicho oye no, a ver, espérame maestro, yo llevo 11 años en esto, más 10 años previo de chamba, yo ya me urge comprarme un departamento o me urge tener lana cash, vamos a quemarle aquí una lana. Pues hubiera sido tal vez una decisión difícil o una discusión difícil el que el otro dijera no, pues yo no. Entonces eso también nos ha ido encausando mucho y ese sería como el segundo, o sea, hay que darle tiempo al tiempo y la perspectiva cambia cuando puedes tener esa fortuna de tener ese tiempo para verlo, hay veces que no te da, nos ha pasado con negocios que por más que le dimos el tiempo no funcionaron, le tuvimos que cerrar negocios dentro de Resuelve o líneas de negocio que hemos hecho que hemos tenido que cerrar. Y el tercero es, si no estás haciendo algo que realmente te gusta, con gente con la que te gusta estar, que te reta intelectualmente, que te hace sentir ese respeto, esa admiración en varios campos de tu vida, pues estás en la chamba equivocada y no importa si eres el CEO, el fundador, el dueño, que se me hace como de hacendado de los 1900, pero hay gente que lo ve más así, que dice no, si no eres el dueño o si eres el empleado número 3 millones, el colaborador que entró hace un mes, si no estás haciendo algo que te gusta con la gente que te gusta, pues cambia tu realidad o cambias lo que estás haciendo o cambias de la gente o cambias las dos. Y entonces yo creo que eso también lo hemos tenido muy claro y hemos apostado mucho por formar un equipo de gente con la cual nos divertimos mucho, nos gusta trabajar, tenemos mucha confianza, gente muy bien preparada. Y la verdad, si tú me preguntas hace diez años, oye, Zorro, ¿Tú crees que en seis años van a estar contratando MBAs de Kellogg the Booth? Y te hubiera dicho, la neta, no cabrón, vamos a estar contratando o formando nosotros a nuestro propio equipo. El hecho que hoy tengamos eso, que tengamos gente en el equipo de ese calibre que pudo haber ido a Private Equities, a consultoras, a bancos y tal, y que decidan venirse, sumarse al proyecto, pues creo que nos deja a nosotros también muy contentos, muy satisfechos de decir, estamos alcanzando eso que queríamos, lo que hacemos y con quien lo hacemos. Nos encanta. Y entonces eso se mezcla con esa noción o plazo mucho mayor.
Ahora, hablabas de no haber sacado algo de dinero y a ver, como fundadores, digamos, primerizos, ustedes tomaron dinero de 18 inversionistas en su, digamos, serie. Sí. Su ronda inicial y eso les significó una dilución importante. ¿Qué le dirías a alguien que está empezando un negocio ahorita sobre cómo pensar en eso, en tomar lana, cuándo inicial, cuánto ceder?
Sí vas a decir que soy como muy optimista, sí lo soy. Y justo leí un libro, el de The Ride of My Life, creo que se llama, de Bob Eider, lo estoy.
Leyendo ahorita, The Ride of a Lifetime.
Está bueno, ¿No? Está muy bueno, además como que lo va narrando con experiencias, anécdotas. Está muy bueno. Y dentro de como su decálogo, cuando vi el de optimista, pero no el optimista falso, sino el que sí tiene y que un líder necesita, o sea, lo pone como el decálogo que necesita un líder para llevar una organización. Digo, obviamente el tamaño de Disney, pero dije, ah, mira, pues no tendremos casi ninguno de los diez, pero el optimista sí lo tengo. Entonces cuando jalamos lana de toda esta gente y efectivamente nos diluimos muchísimo. Te diría que después de cuatro años, cuando fue la primera salida de ellos, si nos dimos cuenta que hicimos una mala negociación, ahora a toro pasado es muy fácil verle los cuernos, ya nos había ido bien y entonces era como que burros que dimos tanto equity cuando aterrizamos y estábamos pidiendo equity, hoy lo puedo ver y el consejo que yo le daría a la gente es, uno, hicimos un levantamiento, un pitch con mucha, mucha prisa, otra vez los tiempos no los teníamos claros, yo te diría nuestra ventana o expectativa de levantamiento era de dos meses, que hoy lo veo y digo, qué ridículos, o sea, qué tarados, cómo pensamos que eso se podía hacer así, a menos que hicieras un poco lo que hicimos, que más bien parecía como un fire sale, te vendo y dame la lana porque me urge, y nuestra urgencia era también, digo, estaba fundamentada, pero era un poco, creo que de muy, muy corto plazo, o sea, nuestra urgencia era no, tenemos chamba, tenemos una deuda, nos urge empezar a cobrar un sueldo porque tenemos dos esposas que tenemos que mantener, y todo eso era real, pero tal vez pudimos haber aguantado 6 a 9 meses y hubo gente de nuestra generación, chance tú de generación más arriba, pero que empezaron en esas épocas que sí se tardaron o les tomó más tiempo, pues justamente porque yo creo que estaban haciendo una negociación mucho más pensada, mucho más dura y nosotros dijimos, no, a ver, cáete con la lana, estos son los términos, va, juega. ¿Y en esa época pues te acordarás, no había esta industria de venture capital, no había tampoco el sentimiento de Angel Investor, no había experiencias pasadas que dijeran, oye, no, a ver, espérame, estás dando muy poquito equity y aquí ve estas experiencias donde dieron mucho más, o sea, hoy a mí me sorprende que el otro día estábamos haciendo un spin off, una separación de en conta y estaba levantando dinero ahí un nuevo founder que los hondos le dijeran, sabes qué? ¿Tienes muy poquito equity, si no te dan más, la verdad a mí no me interesa invertir porque no tiene suficiente skin on the game contra ese argumento qué haces, no? Y ese argumento no lo teníamos nosotros en su momento, entonces era más como, no, a ver niños, Stanford, Silicon Valley, aquí es México, así están las cosas, si quieres, si no quieres, debimos de haberle llegado y poner a competir a nuestros potenciales inversionistas. Ahora, ¿Dónde está el optimismo en todo esto? Yo creo que gracias a que cedimos en ese tipo de cosas, obtuvimos un grupo de inversionistas que fue espectacular, fue buenísimo, tuvimos una serie de inversionistas que cada uno por su lado nos agregó muchísimo valor y que tal vez si hubiéramos ido por el último centavo negociado, hubiéramos tal vez obtenido una mejor valuación, menos ilusión, pero tal vez no hubiéramos llegado al final del cuento porque no hubiéramos tenido ese equipo de gente que nos acompañaba. Entonces ese es el primer optimismo. Segundo optimismo, y eso lo hemos contado varias veces, pero ya que habíamos levantado la lana, hicimos nuestra cena, nosotros casi sintiéndonos ya cena de celebración, donde nuestra expectativa era muy tonta, hoy que lo veo, pero en ese momento nos hacía todo el sentido del mundo, que fue juntar a estos 18 pelados, en ese momento eran diez, diez pelados, juntarlos en una sala, nosotros con la expectativa que iban a llegar con su chequera, iban a escribir un cheque todo solemne, nos lo iban a dar, íbamos a abrir una botella de champaña, íbamos a festejar y nos íbamos Javi y yo con los cheques guardados. Evidentemente nada de eso pasó y cuando metes a diez personas que entre sus cuarenta y cinco, cincuenta y cinco años de edad tienen capacidad de dar un cheque de ese tamaño, es decir, fueron exitosos, pues el ego no cabe, no cabe en ese cuarto. Entonces todo mundo empezó a dar ideas para demostrar quién era el más abusado del cuarto. ¿Y dentro de esas ideas fue oigan, y para qué darles este chequezote? Que si el plan de negocio está bueno, mejor tranches, no, deja tú tranches, ¿Por qué no les damos para ser un piloto? Y entonces en vez de darles, creo que en ese momento pedíamos dos o tres millones de dólares, entonces dijeron, en vez de darles cada quien 300 mil dólares, vamos a darles 200 mil pesos, que hagan un piloto de tres o cuatro meses, ponemos dos espectaculares en el periférico, probamos si el modelo funciona y tan, tan. ¿Quien ante eso iba a decir, no, yo quiero poner mis 300 mil dólares? Todos dijeron, claro, buenísima idea, se nos cayó, pero ya estábamos embarazadísimos. Entonces saliendo de esa junta dijimos, shit, ni modo, que nos den los 300 mil pesos y armamos un piloto lo que no nos dimos cuenta es que la negociación no cambió. Nos seguimos quedando como con la negociación de equity, como si recibiéramos los 3 millones de dólares con una dilución gigante. Hicimos el piloto, nos fue bien y lo otro se mantuvo y ya recibió la siguiente lana. Entonces fue como en tranches disfrazado porque no había ni siquiera una seguridad que nos iban a dar la siguiente lana si todo iba bien. Era nada más como armemos el piloto y vemos. Y en ese vemos, pues tal vez también alguien nos podría decir oye, ¿Por qué no saliste a buscar nuevos inversionistas? Que si te dieran un premio por ya haber quitado cierto riesgo de la mesa por el piloto, pues caray, otra vez vuelves al punto de. Nos sentíamos cómodos, muy confiados con el equipo, no sabíamos, no sabíamos que íbamos a obtener del otro lado. Nosotros ya lo que queríamos era operar, trabajar. Entonces al final del día, pon tú el piloto otra vez. ¿El optimismo cuál es? Nos hizo ser súper cuidadosos de la lana, nos hizo ser muy, muy frugales esta palabra en cómo usábamos la lana. Y si nos hubieran dado tal vez los 3 millones de dólares, lo primero que hubiéramos hecho en nuestra pubertad como emprendedores era ponernos una superoficina y haber puesto supercomputadoras sin haber probado ni siquiera medio modelo ni resultado y hubiéramos gastado tal vez 300 mil dólares, el doble del piloto, en poner una oficina que no tenía ningún sentido. Entonces eso nos educó un poco a la mala y eso lo seguimos conservando hoy en día y entonces nos dio otras cosas. Entonces pues sí, sí aprendimos un poco la mala. ¿Qué consejos o qué advertencias daría yo? Hay que balancear entre cuánto quieres ceder de equity y el equipo que estás subiendo, los inversionistas que está subiendo y qué valor te van a dejar. No sobreestimar ni subestimar y en medida de lo posible, dale más tiempo tal vez tú hacer este bootstrapping, tú hacer tu auto fondeo para en medida de lo posible, para ver si la armas y consigues una evaluación un poco más alta.
Importantísimo eso que dices de darle suficiente skin in the game, upside participación a quien lo va a estar operando. Yo recientemente invertí en un negocio en el que una de las partes que, o sea, invertí prácticamente porque me gusta el proyecto y demás, pero claramente el cap table no está bien armado porque el CEO tiene de entrada, creo que 10% de la empresa de entrada en una serie SEED y es un negocio que proyecta estar requiriendo bastante capital, entonces al rato que tenga 1%, digo, a menos que valga 8 billones de dólares su empresa, no sé si le va a hacer sentido, pero definitivamente es importante.
Parece más el modelo de Company Builder que ya provoca muy exitosos que digamos.
Exacto. Bueno, aunque ahorita ves a Snowflake y salió medio de un Company Builder y es la más exitosa.
Sí, sí. Habría que ver cuántas se quedaron en el camino con muchos emprendedores medio contratados.
Oye, internacionalizar la empresa, ustedes tienen, bueno, tienen, han abierto Argentina, Colombia, España, México, dos takes. Cuándo se intern. No podía ni hablar. ¿Cuándo se internacionaliza? ¿Cuándo es el momento en el que dices debo de o cuándo mejor te la esperas?
Me encantaría decirte, oye, lo planeamos desde el día uno y entonces vimos nuestro modelo financiero y era evidente en un cruce de curvas que teníamos que ir a Colombia, ni madres. Llegamos a un punto en el 2013 2014 donde lo que sí nos dimos cuenta es que la profundidad del mercado mexicano no era tanta como creíamos. ¿Cuando tú le decías a alguien, oye, voy a poner un negocio que a los que ya no pueden pagar les voy a ayudar a que paguen con un descuento, todo en México, todo mundo debe y no paga, no es cierto? Y sobre todo lo vas acotando y te das cuenta que hay un mercado de nicho cuando te das cuenta que hay 2.7 millones de plásticos allá afuera, de esos 10 no se usan, están guardados en un cajón, 17 se usan de manera recurrente, pero hay 1.7 tarjetas por usuario. Entonces tienes 10 millones de usuarios con tarjetas de crédito nada más de ciento veintitantos millones de personas, sólo 10. Y de esos 10, el 10% es el que no paga, porque si no el negocio tarjetas quiebra. Y en cartera vencida como tal, la vigente, digo cartera vencida actual o vigente en ese momento es el 5. Si le agregas toda la cartera castigada que el banco ya dijo, ah, estos no me pagaron y ya los vi como pérdida, intentan seguirlos cobrando, te vas al 10. Entonces tienes un millón de personas. Cuando nos dimos cuenta que si eso era real y de ese millón de personas no sabíamos realmente cuánto sí querían pagar, porque hay muchos dentro de ese millón que dicen chau, a mí ya no me interesa y que me encuentren y a ver si pueden. Dijimos, ¿Por dónde más vamos a crecer y formar esa empresa de trascendencia que queríamos hacer? Y nosotros entendiendo ahí la trascendencia, como queremos traer al mejor equipo posible, esa era como nuestra ambición. Más allá, o sea, el fin último es que vas a tener una empresa que puede tener un alcance mayor, que va a tener obviamente un tamaño mayor, que te va a dar económicamente otro tipo de condiciones, pero para llegar a eso primero tienes que tener un gran equipo. Para llegar a ese gran equipo, primero necesitas tener una empresa que tenga la posibilidad de ser así de grandota. Entonces ahí empezamos a abrir nuevas líneas de negocio primero y empezamos resuelve tu futuro, resuelve tu contabilidad. Entonces ya se volvía la broma de cuando era resuelve tu divorcio, resuelve tu funeral, no está funcionando, les cambiamos de nombre y teníamos FINS, teníamos en Conta, tenemos Check, tenemos la tasa, que es un criterio, en fin. Y en ese mismo momento nos habla un cuate de Colombia y nos dice oigan, vi su modelo de negocio, de hecho creo que lo vio en Stanford, que nosotros lo vimos también, la idea la vimos allá. Y hay una empresa muy grande en EEUU que es Freedom y por algo es más, no sé si incluso creo que fue contigo que platicó Kenneth, igual y sí, un colombiano que tiene, bueno, su empresa, se me fue el nombre ahorita, bueno, el chiste es que tenía en el mundo de recuperación, de recuperación de cartera, tenía esta empresa, nos habla su COO y nos dice, oigan, vi su modelo, me interesa mucho, quisiera hacer algo así en Colombia. Entonces nuestro consejo ya nos decía, oigan, están bien las líneas de negocio, pero estratégicamente también podríamos ver que si México ya se quedó de cierto tamaño, ¿Por qué no vemos otro país? Pensemos en Colombia o se pensaba también en su momento Brasil. Cuando nos habla este cuate dijimos ahí está nuestro partner local, que además era como que estratégicamente lo que mejor sonaba. Claro, vente a México y platicamos. Llegó a México, el cuate era un ex McKinsey, MBA de MIT, llevaba ya tres años en la empresa que hacía recuperación, compraban cartera y luego la trataban de recuperar, pero como en buena onda, no tanto en cobranza dura, armamos un plan de negocios, ya lo teníamos listo. Esto te estoy hablando, tal vez fue el último trimestre del 2013. Y de repente en enero 2014 que estaban listos para lanzar, nos hablen, dice, oigan, ¿Qué creen? Yo ya me bajo del camión porque me hicieron una oferta de un private equity de Southern Cross y me voy a ir con ellos. No manches, este güey nos dejó colgados. Ya teníamos todo, nos gustaba muchísimo lo que veíamos. Justo habíamos abierto un par de años, un año antes, por ejemplo, una sucursal en Tijuana. Entonces platicando Javi y yo con que dijimos, oye, ¿Y por qué no lo abrimos Bogotá como mentalidad súper, esta frugal, low cost, super lean y lo abrimos como una otra sucursal, cinco personas en una oficina, que rentemos muebles rentados, no tenemos que invertir más? Y la verdad es que Bogotá está a cuatro horas de la Ciudad de México y Tijuana está a tres horas y media. Y ese fue como el proceso de decisión y se lo presentamos al board y el board nos dijo, pues órale, va, ¿Cuánto nos va a costar? No poquitito. Y empezamos a operar y entonces empezamos a entrar al mercado y nos empezamos a dar cuenta que funcionaba. Y fast forward, eso fue 2014, 2017, lo que nos damos cuenta es que Colombia crece muy rápido, genera ventas por el doble de lo que generaban todas las líneas de negocio juntas, o sea, todo Finks en conta, todas esas que te dije, esto generaba el doble. Entonces dijimos, a ver, por ahí va. Realmente el producto al que le dimos al clavo es Resuelve tu Deuda, es el que sabemos hacer, es el que nuestros canales de adquisición ya nos lo sabemos, funcionan, tenemos las métricas, tenemos todo muy bien montado y eso no es replicable en otros negocios. Ya Finx lo habíamos tenido que cerrar porque los unitarios, todo el costo de adquisición con lo que nos dejaba de ingreso el cliente nomás no lo pudimos hacer funcionar, a pesar de que era el doble, el lifetime value de fin era el doble que Resuelve tu Deuda, no lo pudimos hacer funcionar. En fin, dijimos, oye, vamos a ver qué nos quedamos de esas líneas de negocio y vamos entonces explorar para 2018, abrir otros países y ahí decidimos abrir Argentina y España. Y pues ahí nos llevamos un fracaso enorme en Argentina y puso un muy buen resultado en España. Entonces, que también era un poco nuestro tema siempre ha sido con nuestro board decirle, oye, esta cosa es un coche carreras, pero tiene frenos. Lo que queremos decir es, no es que tengas que invertir en crear una planta de 10 millones de dólares de yogurt, comprar las vacas, sacar leche, meter la leche a producir yogurt. Ya que saliera un batch de 10.000 botecitos de yogurt, los pones en el súper y ves si se venden aquí. No, va más como un negocio medio de tecnología e commerce que vas montando en el camino, vas viendo si tiene tracción y vas invirtiendo más. Es mucho de adquisición de clientes. Entonces, cuando estás listo para internacionalizar, yo más bien lo que pensaría es cuando estás viendo que el tamaño del mercado y a dónde vas, está dictando que el tamaño de tu empresa no está siendo el que tú soñabas, el que tú querías y tienes posibilidad de crecer más por otras vías, no es tanto si tiene que ser internacional o si tiene que ser nacional con otros productos. Es donde estás viendo tú que tienes esa ventaja competitiva que te puede hacer o no hacer. Nosotros probamos primero. Nosotros lo que más lógica nos hacía es, oye, estamos en un mercado gigantesco en México que tiene necesidades en servicios financieros. Aquí es. Nos dimos cuenta que no, que los productos que nosotros creíamos no eran tan buenos o que la gente no los valoraba tanto y que nuestro producto de Resuelve tu deudeuda sí lo valoraban mucho en otros países y que eso nos podía hacer crecer mucho más rápido.
Es interesantísima la historia de Resuelve y estoy seguro que nos podríamos seguir platicando mil horas de ventas, adquisiciones, cerrar oficinas, tomar socios, vivir, como dices, mano a mano, quitar oficina, cuando ustedes eran de los más aprensivos a tener a la gente ahí y estar teniendo estas interacciones impromptu. Y creo que bueno, eso ha cambiado mucho. Pero Zorro, no te voy a detener más. Antes de que te vayas, si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿Qué diría.
Greet? La palabra esta de perseverancia.
Grit.
Hay muy buen libro de esta chava Angela Docworth creo que es. Sí, a mí es lo que me funciona y creo que alguna vez en alguno de tus podcast oí decirte que la diferencia entre loco y perseverante es el resultado o necio, entre el necio y el perseverante, el resultado. Y pues creo que sí tiene fondo esa reflexión, ese pensamiento si estás muy enfocado a ser el resultadista y entonces al que le fue bien, pues te va a decir que es perseverante, al que le fue mal fue simplemente un necio. Me dejó pensando y yo lo que creo más bien habrá que tener más paciencia con los necios y creer que sí es perseverante porque cree que ahí está y tal vez nunca le va a funcionar y nunca le va a resultar. Pero para mí vale mucho más el que no le resultó, pero ahí estuvo duro y dale que el que le funcionó a la primera y tal vez tuvo una mayor cantidad de suerte, no 100%, algo habrá trabajado, pero le funcionó y la ruleta le cayó y le pegó y qué fregón, buenísimo. Pero creo que voy a valorar más el que sigue ahí taloneándole, taloneándole, reinventándose, buscándole por donde, siendo creativo, siendo abierto para no convertirse en ese necio, pero siendo muy, muy perseverante. Entonces yo ese sería como el mensaje que hoy mando o me gustaría mandar a la gente.
Zorro ¿Dónde puede seguirte la gente, contactar contigo, pedirte consejos?
Creo que Twitter es lo mejor, Ahí no soy, soy bien parásito la verdad, soy muy activo lector y lo veo y ahí estoy. Luego no escribo mucho y tal vez es algo que podría ser más, pero ahí si alguien tiene preguntas, comentarios, encantado.
Y el sitio de Resuelve si quieren.
Saber más es wresuelvetudeuda puntocom y pues alguien que tenga broncas de deuda nos puede buscar por ahí. Si ya dejaron de pagar y están ahorita enfrentando, sobre todo en estos momentos de pandemia y demás, están enfrentando una situación de no pago, encantados de poderles ayudar, de darles asesoría. Tenemos otra herramienta muy padre que se llama mipresupuesto MX donde pueden entrar y armar justamente su presupuesto y darse cuenta un poco de la realidad que viven en cuanto a ingresos, gastos, cómo se ve su economía familiar. Lanzamos una campaña de el mes del Presupuesto en agosto, tipo el mes del Testamento lo lanzamos con otras empresas fintech. Somos varios ahí en la iniciativa, pero pues métanse, denle una vuelta. Está interesante. Y para quien ya tiene ahorita una bronca que no está sabiendo cómo enfrentar, pues ahí resuelve tu deuda, Zorro.
La verdad es que padrísima la plática. Ya sabes que se siente como platicar con un amigo que eres y que hemos tenido muchas de estas. Ojalá y se repita. ¿Algo más que quieras agregar?
Nada, Oso, agradecerte muchísimo, de verdad, como ya te lo he dicho ahora aquí y en persona, respeto muchísimo lo que estás haciendo. Lo valoro muchísimo. Yo he tomado muchas reflexiones de esto. Le mandé también un par de mensajes ya algunos de tus invitados agradeciéndoles la apertura, lo que comentaron, los aprendizajes que dejaron. Entonces, de verdad, pues felicidades y muchísimas gracias por la invitación. Para mí, de verdad, esto fue un gran, gran honor, Zorro.
Bien merecida. Eres un crack. Gracias por compartir estas lecciones y estamos.
En contacto Pronto abrazo, mi Oso.
La verdad es que siempre disfruto platicar con Juan Pablo y me encantó tenerlo como invitado el día de hoy. Si te gustó este episodio, compártelo con alguien usando el link Crack. También sigue crackspodcast en Spotify o suscríbete en iTunes y califícanos ahí con cinco estrellas para que más gente nos pueda encontrar. Mencióname en Instagram o Twitter con la lección que más te dejó la plática hoy con Juan Pablo como sotraba y menciona a Juan Pablo en Twitter, sobre todo, como puedes encontrar links a todo lo que Juan Pablo y yo hablamos en Cracks LA. Y eso es todo por hoy. Yo soy Oso Traba y espero que tengas una semana de Cracks. Este episodio es presentado por Platzi. Este año me he hecho un verdadero fan de la educación en línea y estoy convencido de que las empresas que se están desarrollando en este sector están mejorando las expectativas profesionales de miles de personas alrededor del mundo. Una de las empresas que más impacto está teniendo en esta industria es Platzi. Platzi es una plataforma online de aprendizaje con más de 600 cursos en español impartidos por expertos en temas que van desde diseño web y comercio electrónico hasta emprendimiento y programación. Para que se den cuenta del impacto del que hablo, solo chequen estos datos. El número de estudiantes mujeres en Platzi pasó del 17% en 2018 a 34% en 2020. Gracias a esto, Platzi ha contribuido a reducir la brecha salarial entre hombres y mujeres hasta en un 21 % en la industria de la tecnología. También el top 70 % de los mejores estudiantes duplicó o más sus ingresos anuales. El top 50 incrementó de 2 a 4 veces sus ingresos anuales y el top 10 % incrementó más de 5 veces sus ingresos anuales. Así que sí hace la diferencia capacitarse. Además, el 19% pudo inclusive crear su propia empresa. La plataforma tiene una suscripción que te da acceso a todos sus cursos. Como un Netflix del aprendizaje digital. Platzi ya tiene más de un millón de estudiantes en Hispanoamérica. Y si eres seguidor de Cracks Podcast, puedes convertirte en uno más de ellos recibiendo un mes adicional a tu suscripción yendo al link Platzi. Com Cracks. Platzi se.










