Víctor narra en primera persona su experiencia trabajando backstage en un show de David Copperfield: describe la llegada de los camiones, el desembalaje de los estuches etiquetados por acto y posición de escenario, la mezcla de jóvenes ayudantes sin inglés y el staff angloparlante, y cómo en pocas horas pasó a ser una persona de referencia en la logística. Relata además que recibió un contrato de confidencialidad que exigía declarar si era mago, y que revelar eso implicaba abandonar la producción; él decidió no revelarlo para conservar la oportunidad.
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Yo dije, ¿Quién ha estado backstage en el show de David Copper? Nadie. Y yo que amaba la magia y que me encantaba y todo, dije, este es el sueño dorado. Lo empecé a vivir con todas mis ganas, o te lo digo así, con toda la verdad. No sabes el día que viví de realización. Lo más increíble, empezaron a abrirse los camiones y se bajaban todos los cases con todos los estuches, cada una de las cajas que bajaban traían el nombre del acto. Entonces sabía que los aparatos que usaba David Cobre para usar para hacer el acto venían adentro y venían todos clasificados. Downstage, right, stage, left. Y entonces yo veía que venían un montón de chavos que no sabían nada de inglés. Eran literalmente chavos que venían a cargar y que venían a cargar y a mover y todo este rollo. Y cuando terminaban, esa era su chamba. Y entonces de pronto los. Los del staff, los gringos se fueron y yo estaba ahí al lado del camión y de repente empiezan a bajar una caja y me dicen, ¿Para dónde? Y yo pues stage right es para allá. Yo en media hora estaba, no, a ver, esto para acá, esto para allá. ¿Uno de los gringos, un flor de ellos, se acerca conmigo y me dice, oye, ya nos conocemos de antes, o sea, tú ya conocías el show, no? Le dig, es que soy muy fan y me gusta y aparte ya entendí la logística, cómo va y todo. Ah, qué buena onda y todo. Yo en cuestión de tres horas era así de no, con Víctor, ve con Víctor, Víctor, lo resuelves a toda. Entonces mi jefe me dijo, es la bala que toda madre y todo. Entonces dijo, yo creo que me salió barato. Entonces acabé con todo eso y de pronto me dan unos contratos. Me dijo, tienes que repartirlos y que te cerciores de que todos lo firmen. Entonces empiezo a leer el mío y era un contrato de confidencialidad que decía que si tú eres mago o habías tenido contacto con la magia en algún momento de tu vida, que este era el momento para decirlo. Me quedé pensando, seguí leyendo y decía, si este es el caso, tienes que salir de la producción. Dije, no voy a perder de esta oportunidad y todo. Dije.