Cómo es la vida en la CARCEL | JORGE CUETO #025.

Jorge Cueto spent nearly a year at Puente Grande prison after his 2012 arrest. He founded PrisonArt, which trains and employs incarcerated people to make luxury products, starting with a donated table and paint inside the prison.
Questions this video answers
52 years old.
He resigned on 31 December 2008.
June 2012 (detained after leaving his office in Polanco).
About 12,000 people.
Around 15–21 days.
Chapters
El día que a mí me pasaron, que yo iba temblando porque dije, ahora sí ya me jodí, ahora sí ya, ¿Qué me va a pasar y cuánto tiempo voy a estar y qué voy a hacer, ¿No? Es más, fue el único día que me derrumbé y me acuerdo que le dije al custodio, permíteme un momentito, voy a entrar al baño. Entonces entré al baño y ahí lloré.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Mi invitado de hoy es Jorge Cueto. Jorge es fundador de la empresa de artículos de lujo producidos por reclusos y expresidiarios Prisonart. Prisonart tuvo su inicio mientras Jorge enfrentaba un proceso legal privado de su libertad en el penal de Puente Grande, en Jalisco. Jorge ha sido incluido en la lista de las 30 promesas de los Negocios de la revista Forbes, en la edición de Emprendedores del Año de la revista Expansión y es finalista del concurso Emprendedor del Año de la firma Ernst Young. Jorge se toma su tiempo explicándome a detalle cómo vivió la experiencia de entrar y pasar casi un año en la cárcel. Hablamos de cómo experimentó la estigmatización por parte de quienes consideraba sus amigos y me cuenta sobre cómo surgen oportunidades hasta en los lugares más difíciles. Aprendí mucho de esta abierta plática, así que espero que disfrutes mi conversación con Jorge Cueto. Jorge, gracias por estar hoy conmigo.
Muchas gracias, Oso. Es un placer estar aquí.
La verdad es que este año nos hemos topado en todos lados. Yo digo que tenemos la triple corona del emprendimiento mediático. Expansión, Forbes y Guay.
Luchamos mucho por sacar adelante esta carreta.
Ojalá nos pagaran por eso.
Ojalá nos sigamos viendo mucho en todos los eventos que hemos coincidido, la verdad.
Buenísimo. La verdad es que encantado. Y cada vez que he estado contigo he podido conocer más de la historia de Prison Art y hay muchísimo que nos puedes platicar hoy de eso. Pero antes de empezar, ¿Tú tienes tatuajes?
Ninguno.
¿Por qué?
No, mira, es una cuestión bien, pues, graciosa. Cuando yo era pequeño, yo tengo 52 años para ponerte el parámetro. Entonces esto de los tatuajes ha sido algo que ha venido revolucionando en los últimos años, pero cuando yo era pequeño no era muy bien visto. Yo soy español, yo nací en una pequeña ciudad en el norte de España que se llama Gijón, en Asturias, y es un pueblo bastante conservador y más cuando yo nací. Entonces los tatuajes eran solamente como para los marineros, por cierto, es un pueblo marinero, de pescadores, marinos, mercantes, etcétera. Entonces el tatuaje era muy identificado como, ya sabes, como Popeye casi marino, que traías tus anclas en el antebrazo y en base a eso, pues bueno, era como la idea, el concepto que se tenía, ¿No? Era algo como de la gente razonablemente bien. Este concepto cambió muchísimo, muchísimo en los últimos 50 años. Y ha cambiado tanto que he decidido muchas veces que que me iba a poner ya uno, sobre todo en el trabajo que yo estoy. Es la primera pregunta que me hacen. ¿Estás tatuado? Y fíjate que ha sido como un proceso, desde que empezó Prision Art, pues he conocido a cientos de chavos que tatúan, que tatúan muy bien, pero cada día ellos mejoran. Entonces ha sido como un concepto decir ay, oye, pues me voy a tatuar con el perrito que es muy bueno, está en Guadalajara y tal. Y después veo a otro y digo, este es mejor, qué bueno que no me tatué con el primero porque me hubiera arrepentido. Entonces ha sido como un proceso de que nunca he decidido realmente qué me quiero poner ni quién quiero que me lo ponga. Pero definitivamente en algún momento Sí.
Sí.
¿Crees que lo vas a hacer? Por supuesto, sí, sí. Me encanta. Me encanta todo el concepto del arte del tatuaje. Es un dibujo tan diferente a cualquier otro y me encanta también lo que representa, es algo que traes en la piel, o sea, que está marcado ahí para siempre. Entonces hay que decidir muy bien qué te vas a poner antes de animarte.
¿Cómo pensarías en qué ponerte?
Pues tiene que ser algo que signifique algo, algo que sea importante para mí. Tú sabes que los tatuajes pues tienen miles de historias, cada tatuaje tiene una historia, pero creo que tengo que encontrar ese mensaje que quiero ponerme, ese símbolo con el que pienso marcarme para siempre. Y ya lo tengo muy pensado, lo tengo muy analizado y tengo varias ideas que me gustaría, que hablan de diferentes cosas, de libertad, igualdad, o sea, imágenes, símbolos de ese tipo, pero tengo que analizarlo con cuidado porque una cosa es el símbolo y otra cosa es el arte que va a implicar.
Hace poco veía un meme que me dio mucha risa, yo tampoco tengo tatuajes y hay veces que he estado más tentado o a favor y hay veces que digo qué bueno que no lo hice. Pero este meme estaba muy chistoso porque salía un cuate tatuada y le decían oye, ¿Y qué significa este tatuaje? Bueno, este fue mi primer tatuaje y significa igual libertad y la visión y la fuerza interna y el fuego y la motivación. Una historia súper romántica. ¿Oye, y este otro? Ah no, este es un pozolito porque me encanta así con sus rabanitos y todo. Entonces como que se va aligerando un poquito esa decisión.
Yo sí, de hecho se ha vuelto una cuestión más decorativa que simbólica. Yo he visto la cantidad de tatuajes que hoy en día hay, han ayudado mucho a generar esta moda y al ser moda pues pierde un poco también el concepto original que era un símbolo muy importante que te vas a marcar, entonces que te vas a rayar, como dicen los chavos. Entonces bueno, pues si hay que. Pues es libre la gente de hacer lo que quiera. No, o sea, puede ser decorativo.
Creo que ahora los raros somos nosotros.
Los que no estamos tatuados. Exactamente. No, al rato va a ser obligatorio tatuarse, pero creo que si no perdemos, o sea, te vas a marcar. No, o sea, algo decorativo pasa de moda, te puedes hartar, pero si te marcaste algo importante, algo importante para ti, ese símbolo que para ti es especial, bueno, pues siempre lo vas a traer contigo y nunca te va a cansar. Yo siempre les hago una recomendación, no se tatúen el nombre de la novia.
No está fácil arrepentirse. Exacto. Jorge, tú eras financiero, saliste de la Nahuac, ¿A qué te dedicas?
Yo, fíjate, estudié efectivamente la Nahuac, estudié la carrera de actuaría, que es como una especie de matemáticas aplicadas, hoy se.
Le dice data science.
Data science, exacto. Estudié eso y me dediqué prácticamente toda mi primera etapa de la vida a trabajar en el sector financiero. Trabajé en casas de bolsa, en bancos, empresas financieras internacionales, en barters, etc. Y es un negocio apasionante, un negocio bien interesante, está el manejo de los dineros. Pero bueno, llegó el momento en que tuve que cambiar de giro, me hicieron cambiar de giro muy vamos a entrarle al tema, Jorge. Correcto.
¿Por qué acabas en la cárcel?
Mira, yo trabajaba en una empresa americana, una empresa financiera que tuvo un conflicto con unos clientes y esos clientes y la empresa financiera empezaron a pelear.
¿Qué hacía la empresa?
La empresa financiera, una empresa de. Se llama internacionalmente, es como una barter trust, que básicamente se encarga de hacer trueques financieros, trueques de productos y servicios. ¿Qué significa esto? Muchas empresas grandes, sobre todo transnacionales corporativos mexicanos muy importantes, tienen activos que por diferentes motivos no pueden desplazar fácilmente. Pueden ser inventarios, pueden ser capacidad de producción, pueden ser algún lote, algún pedido que les mandaron a hacer con ciertas especificaciones y después les cancelaron, infinidad de cosas. Todos estos productos tienen una característica que no son fácilmente realizables, entonces no los pueden vender al precio que ellos quisieran.
Son ilíquidos, por decir.
Son ilíquidos, exactamente. Entonces estas empresas normalmente lo que hacen es o los guardan y los mantienen en su balance, los castigan y los destruyen o los remata, pero el resultado es muy claro, no recuperan el monto que ellos quisieran tener. Entonces, esta empresa en la que yo trabajaba básicamente se dedicaba a comprar estos activos y los pagaba a un precio superior a lo que pagaba el mercado, pero en vez de pagarlo en dinero en efectivo, lo pagaba a través de otros productos y servicios. Entonces, vamos a suponer que tú tenías una empresa de alimentos enlatados muy grande mexicana, que tenía una sobreproducción de, no sé, por decirte algo, durazno en almíbar. Entonces había producido tanto porque ellos compran la cosecha por adelantado. Si la cosecha es muy, muy buena, pues tienen demasiados duraznos y de todos modos los tienen que empacar, entonces le sobra. Entonces tenía ese problema, se le compró y se le cambia por otros servicios. Específicamente, como es una empresa de bienes de consumo, pues utilizaba mucha publicidad. Entonces este tipo de negociaciones son muy, muy tradicionales. Entonces, ¿Qué es lo que pasa? Pues se toman los duraznos y se acepta una restricción. Entonces dice la empresa mexicana, pues no los puedes vender aquí en México porque me vas a hacer la competencia. Los que yo estoy vendiendo bien, tienes que venderlos fuera de México o los puedes vender en otros canales de distribución que no sean los míos. No los vendas en los supermercados, no los vendas en la central de abastos, puedes venderlo por ejemplo, para canastas navideñas, puedes venderlo en Centroamérica, en Sudamérica, y de esa forma a lo mejor no compites conmigo y en parte me ayudas a que otros mercados prueben el producto, tú ya me lo pagaste, pero vas a vender y a lo mejor mañana hago otros clientes. Entonces es más o menos el modelo financiero. Esta empresa vende el producto en efectivo, recupera el efectivo y con ese efectivo invierte en campañas de publicidad muy grandes que le compre a los grandes medios, y nuevamente esa publicidad la vuelve a cambiar por computadoras, por coches, por servicios, por seguros. Ese era básicamente el modelo de esta compañía. Es una empresa americana que tiene ya cincuenta y tantos años en el mercado, oficinas en treinta y tantos países y mucha experiencia. Bueno, pues esta empresa tuvo el problema con el cliente mexicano, básicamente, y pues empezaron a entrar en conflicto. El cliente mexicano quería que en vez de pagarle con intercambio, ya le pagaran efectivo. El proceso no era así, no era los acuerdos. Entonces decidió demandar a la empresa americana en Estados Unidos. Perdió la demanda obviamente porque no tenía razón, los contratos deciden otra cosa. Decidió demandar la empresa aquí en México, también perdió y después decidió demandar a todos los empleados parejo, en un juzgado pequeño en el estado de Jalisco, parejo todos los empleados, argumentando que era como una empresa de organización criminal esta compañía en la cual yo trabajaba.
¿Qué rol tenías en la empresa?
Yo era director de promoción, entre director de promoción y una directora administrativa, ni.
Siquiera eras el director general, yo no.
Firmaba nada, hacíamos los acuerdos, etcétera. Era muy chistoso, pero el argumento fue muy interesante, el que ellos promovieron ante el juzgado, juzgado, te digo, pequeño, regional, etcétera, influenciable, pues como tú te podrás imaginar, y ellos argumentaban que esta empresa americana emitía moneda de curso legal en México y pues eso es una cuestión que solamente el gobierno mexicano puede hacer. ¿Como intercambiaban productos y les daban un valor? Lo monetizaban, por decir, digamos, monetizaban estos inventarios, era una cuenta por cobrar, pero la empresa ni siquiera gestionaba las operaciones aquí en México, los contratos se firmaban ante Nueva York y tú después con esos certificados que tú tenías en Nueva York podrías utilizarlos para comprar en China si querías, o sea, no había una restricción, no era algo nacional mexicano, era un proceso internacional totalmente. ¿Pero bueno, con ese argumento lograron crear una investigación y por todo por abajo del agua consiguieron, cómo se llama? Presentar o que se presentaran órdenes de aprehensión para poder ser juzgados por este tema. Yo hacía tres años que no trabajaba esa compañía.
¿Ya estabas hasta fuera de la empresa?
Yo sí, yo dejé la compañía en el 2008 y saliendo de mi oficina.
En el 2012, ¿Qué estabas haciendo en ese entonces?
Yo tenía un negocio de restaurantes y tenía unas tlapalerías y tenía varios negocios, una fábrica de pintura que yo había dejado. Ya la compañía está en el 2008. El 31 de diciembre del 2008 yo presenté mi renuncia y salí. Y entonces, te estoy hablando más o menos como EN junio DEL 2012, SALGO DE MI oficina que estaba en Polanco y me detienen y me suben a un coche y me llevan primero al búnker porque iban a coger algún documento, a mí me dejaban en el coche. Espérate, imagínate, ni siquiera me subieron para presentarme ni nada. Y ya que consiguieron el documento me llevaron a un separo por Xochimilco, no entiendo tampoco por qué Xochimilco, pero me dejaron allá como un par de horas, en lo que llegó un coche privado de Guadalajara con dos judiciales, me subieron al coche y en coche me llevaron a Guadalajara.
¿Y tú mientras qué pensabas que estaba pasando por tu cabeza? ¿Sabías de qué se trataba esto?
No, yo no sabía al principio que era, ya cuando uno de ellos me dijo pues es que tenías este problema y tal y tal, pero déjeme hablar por lo menos mi casa para que sepan dónde estoy o qué está pasando y tal, No, lo puedes hablar ya cuando lleguemos allá. Entonces estuve incomunicado pues desde, te digo, el día que me detuvieron como las 12 del día, hasta el día siguiente completamente que me estaban ingresando al penal. De hecho yo pude hablar ya que estaba dentro del penal, no hubo forma alguna de comunicarme antes, o sea, ya sabes que aquí en México los derechos humanos excelentes, entonces pues sí, es un proceso, es un proceso duro, no era interesante porque era las. ¿No me acuerdo, pero no sé, a lo mejor me recogieron a las 10 de la noche en el Cepalo, ahí en Xochimilco, y pues de ahí a Guadalajara son 5 o 6 horas en coche por la noche en la carretera y yo iba acostado atrás, esposado atrás, como te digo, como si fuera un delincuente venían pagados, estos cuates venían totalmente pagados para poder hacer lo que estaban haciendo y era interesante porque estabas acostado y atrás y los oías hablar y dices bueno, pero qué está pasando? ¿No?
Ha de haber sido totalmente surreal.
¿Si, es como surreal un poquito, exactamente, es como que estás en un sueño y como que dices no me queda muy claro qué va a pasar conmigo, qué va a pasar esto, pues esto yo no hice nada, están hablando de esto, si estos están peleando entre las compañías, porque estoy yo aquí sentado y qué habrá pasado? ¿Y te preguntas qué habrá pasado con todos los demás que trabajaban ahí, qué pasó? Lo que pasa que los demás seguían trabajando ahí y sabían del asunto y estaban amparados, entonces yo fui el único que no estaba parado y entonces yo soy la persona que tuvo que llevar el juicio. No, no, no, todos llevaron su juicio, pero yo tuve que llevarlo privado de la libertad, o sea recluido en el penal mientras me estaban juzgando para determinar si era culpable o inocente. Al final de casi un año después de solicitar un cambio del juez, porque había cosas muy sucias, logré, o sea, inmediatamente después del cambio del juzgado del juez que solicitamos un cambio al año, a los 15 días yo estaba afuera.
Así pudo haber sido algo, si no.
Hubiéramos solicitado el cambio del juez, pues definitivamente a lo mejor todavía seguiría ahí, o sea un caso de corrupción, un caso de abuso de poder del juez. Esto se veía que estaba comprado en el momento que los abogados solicitaron el cambio, porque se presumía una vinculación entre las partes, el juez tomó la decisión de renunciar inmediatamente lo cambió al siguiente juzgado porque la ley marca que si es el juez número 5 de lo penal del estado Jalisco, inmediatamente en el momento que renuncia pasa al sexto y a los 15 días estaba fuera.
¿Y en ese momento, al inicio de tu captura, qué pasaba por tu cabeza? ¿Qué era lo que más te preocupaba en ese momento?
¿Uy, pues muchas cosas, pero qué van a pensar mis hijos, que iba a ser? Yo tengo 5 hijos, me he casado dos veces, me he divorciado dos veces, pero tengo 5 hijos, 3 del primer matrimonio que son hombres, ya están grandes, y después dos más, una niña que va a cumplir 18 años y un niño que tiene. ¿Pues claro, la gran preocupación era qué van a pensar ellos, qué va a pasar con ellos o sea, era mi mayor preocupación, ellos y mis padres, porque mis padres estaban grandes, decí madre santísima, cómo van a sufrir esto? Yo no quería que se enterara.
¿Y qué hiciste? ¿Les dijiste?
No, de hecho no les dije, o sea, no les dije hasta que se enteraron más bien, pero la idea era, no, pues yo dije, bueno, a lo mejor traigo de salir rápido, esto tiene que aclararse, esto es una situación que a lo mejor llego allá y veo que se aclare y voy a salir, y no, no funciona de esa forma. Una vez que ya estás recluido, inicia el proceso, como era un problema grande de compañías, pues no, digamos, yo no podía pagar mi fianza porque eran varios cientos de miles de dólares que yo no podía hacer frente, no tenía la liquidez para poder hacerlo, por lo tanto tuve que seguir mi juicio en privado. La libertad.
Y estás en el penal de Puente Grande en Jalisco, exactamente donde se escapó el Chapo.
No, no, no, no hay que confundir, A ver, bueno, si, es el mismo complejo penitenciario, pero este complejo penitenciario tiene como cinco o seis cárceles diferentes, por ejemplo, tienes una cárcel preventiva, que es donde yo estaba, es una cárcel muy grande que tiene, cuando yo estaba, tenía cerca de 12.000 personas, que es una cárcel en la cual está siendo juzgada, o sea, no han determinado si eres culpable o inocente, pero hay gente que.
Está siendo juzgada por todo tipo de delitos o hay algún tipo de discriminación por gravedad.
No puede haber, es una cárcel que no está sectorizada, es una cárcel que efectivamente hay módulos por tipo de delito, pero los módulos están comunicados, o sea que en realidad es exactamente lo mismo, pero ahí puede estar, puedes convivir desde gente del cártel con gente, grupos secuestradores, extorsionadores, huachicoleros, el cuate que se robó un celular, el que se peleó en la calle, el que chocó, está también, el que no le pagó la pensión a su ex esposa, todos conviven en el mismo lugar, en el mismo espacio.
La experiencia de entrar a esta cárcel, yo he oído, y no sé si es precisamente de este, esta parte del complejo que es muy dura y que digamos que tienes que pasar por un ritual de iniciación o que digamos, te hacen la novatada. ¿Cómo es la experiencia de entrar a un penal y de introducirte a esta sociedad?
Mira, bueno, no es, en mi caso, por lo menos en este penal en el que yo estuve no hubo novatada ni nada por el estilo. Es un penal que es enorme, te digo, cuando yo estaba éramos cerca de 12 mil personas, pero es un penal que tiene características muy interesantes, ahorita te las contaré. Pero no, tú entras a un área que se llama ingreso, que eso en general en todas las cárceles en México es igual, es como un área de. No sé cómo decirte, es una. Llaman ingreso porque se supone que es como un espacio en el cual vas adecuándote para que después te pasen a población.
Es como la cuarentena, por decir.
Exacto. Duras ahí alrededor de entre 15 y 21 días máximo. En esos 21 días se te determina. Si, porque hay mucha gente que entra y sale muy rápido, o sea, lo meten a la cárcel, pero luego luego paga la fianza. Son fianzas muy pequeñitas, mil pesos, dos mil pesos, cinco mil pesos, o el juez determina que no hay pruebas y lo libera, por lo menos en ese proceso que yo estaba antes de que hubiera todos los juicios orales. Entonces, en ese periodo de 21 días se determina un poquito, digamos, tu situación legal. Entonces, ese espacio para que no pases a población y luego luego salgas, ese espacio que se llama ingreso es un área de dos módulos y bueno, estás ahí 21 días viendo a ver qué pasa. Es la peor área de todo el penal. ¿Por qué? Porque es muy curioso. Son dos módulos de dos pisos cada uno, son como un patio grande que tiene una estructura de un lado, una estructura del otro lado, cada estructura tiene celdas en la planta baja y después tiene celdas en la parte de arriba y tiene el patio que comunica todo esto. Hay un módulo, digamos, como un muro divisorio con una tiendita que vende como una pequeña tienda de conveniencia, vamos a decirlo así, y del otro lado de la pared está el otro módulo. Igual son espejos, pero es un área en la cual la gente está poco tiempo. Es un área en que la gente, la mitad de ellos a lo mejor van a salir en esos 21 días y la otra mitad a los 21 días va a pasar a población. Por lo tanto, digámoslo así, que de las personas que entraron hoy, dentro de tres semanas ya no va a haber nadie. Pero también cuando entras a la cárcel, normalmente entras sin nada, no traes absolutamente nada. Traes tu ropa que te la quitan a la entrada y te pone un disque, un uniforme que nunca más te vuelvan a dar otro, o sea, es el único uniforme que en ese caso vas a tener. Si tu ropa no está nada buena, pues entonces te quedas con esas. Si tu ropa está buena, mejor te dan el uniforme y se quedan con.
Tu ropa para que no te la quiten.
Para que no. Para que se la quitan ellos, porque nunca te la devuelven. Tu ropa que tú estás dejando en ese momento, vamos a suponer que tú ahorita traes, te voy a describir rápidamente, traes una camiseta, una t shirt de manga larga negra y unos jeans azules, entonces eso te lo quita, te dejan tus calzones nada más y te dan un pantalón beige y una camisa beige. Esa ropa que te quitaron a ti, si ellos la consideran que les puede servir, pues les queda.
Y no la vuelves a ver.
No, nunca, nunca, o sea, eso como salen las películas, que sales y te dan tu bolsa con lo que traías, es el mito más tu reloj de.
Oro, como.
No te dan ni tus pantalones. ¿Por qué? Porque inmediatamente cuando tú estás entrando, hay gente que está saliendo, que está obteniendo la libertad y en ese penal tiene la característica de que cuando salen le dan la ropa del que va entrando, o sea, tu ropa se la van a dar al siguiente que le quede, si es que no fue suficientemente buena para que alguien se la picara antes, porque si no ya no la viste, o sea, ya nadie la vio. ¿Pero si es sinoval que va saliendo, en ese mismo momento dicen a ver, este pantalón te queda? Sí, pues mira, era del oso, Pues muy bien. ¿Esta camiseta te queda? No, la camiseta ya se la quedó alguien más porque estaba buena, entonces le dan otra camiseta y con eso lo mandan para afuera. Entonces tus activos, todo lo que tú traías contigo, todo se pierde absolutamente. Que eso es uno de los grandes problemas que ahorita te voy a platicar para cuando obtienen la libertad los chavos, porque también tus credenciales, todo lo que traes es pérdida automática. Entonces ya te ponen eso y vas para adentro, pero no traes nada, no tienes nada, no tienes un vaso, no tienes una cobija, no tienes absolutamente nada. Entonces tú así entras a las celdas esas, a lo que se llama el área de ingreso. Entonces en el área de ingreso, este penal es muy chistoso porque ya lo digo chistoso porque no tienes otra forma de decirlo, hay dos áreas, ¿No? Una le dicen Beverly Hills y la otra le dicen el Barrio chino. Entonces, dependiendo de donde tú quieras estar y si tienes la suerte de haber podido pasar algo de dinero, pues asignas una cantidad para poder quedarte en Beverly Hills.
¿A quién le pagas?
Pues al encargado de la asignación, ¿No? De dónde vas a quedar.
¿Y de Cuánto estás hablando?
20 pesos, 30 pesos. No te creas que tampoco es la.
Diferencia entre Beverly Hills y el barrio chino. Son 20 pesos diarios.
Exacto. No te creas que tampoco hay mucha diferencia estructural dentro y del otro.
¿Cuáles son las diferencias?
La diferencia es que en el Barrio chino, por ejemplo, pues amontonan la gente en el otro lado está un poco más, digamos, manejable la diferencia. Pues no hay más diferencia, digamos. Es la única. Es la única, porque pues no hay agua, no hay luz, no hay baños, solamente hay un hoyo en la celda porque no hay excusados tampoco, ya los quitaron. Hay un hoyo en una parte donde se supone que era el baño, pero no hay agua, entonces no hay cobijas, no hay colchonetas, no hay absolutamente nada. Entonces, la gente que lleva ahí una semana, dos semanas, a lo mejor han recibido visita, a lo mejor ya ha ido alguien a verles y les ha traído comida y les ha traído un plato, pero tampoco les quieren dejar gran cosa porque pues no saben si va a salir o lo van a mandar a Población o lo que sea. Entonces, muy poquitas cosas, muy limitadas son las que les dan, los que les lleva la familia, porque el gobierno no te da absolutamente nada. Entonces tú entras ahí, pues no hay nada, pues tienes que comprar cobijas. Si traes dinero, pues imagínate, las cobijas han estado ahí por meses o por años, valen cinco pesos, siete pesos, se ha cubierto con ellas, pues no sé cuánta gente, las que te puedas imaginar en los estados en los que llegan, etcétera. Y cuando se van, pues las deja. Si se van a Pueblo, pues esas normalmente se quedan ahí porque nadie las quiere tocar, pero pues hace frío y tienes que tapar, entonces comprar una cobija y con eso te tapas. Y bueno, normalmente te ingresan en el transcurso del día, pero te pasan a Población mientras tú ingresas. Eventos, papeles Estás como en un área de gobierno, como una. Como una especie de celdas que hay que no estás ni en Población ni estás en ingresos, sino que estás separos. Sí, que estás como en el área de gobierno, donde están viendo tus papeles y tu situación legal y ahí te mantienen todo el día. Por ejemplo, a mí como yo manejaron toda la noche para llevarme a Guadalajara, pues a mí me ingresaron temprano en la mañana, entonces todo el santo día estuve en esos separos ahí viendo mis papeles y viendo las cosas. Y ya en la noche, después de que hacen el conteo de gente en la cárcel, pasa como una hora, hora y media, y ya después, ya que todo el mundo está en sus celdas, entonces te ingresan a ti lo que se llama la cuerda, le dicen la cuerda porque todos van agarrados una cuerda, entonces no agarrados de una cuerda, pero parece que es como una cuerda porque todos van uno atrás del otro, así muy alineados para meterlos al área de ingreso. Entonces llegas y decides si quieres estar en Beverly Hills o quieres estar en Chinatown, pagas tu respectivo, digamos como si fuera un Airbnb, si quieres de 3 estrellas o de 2, y ya te ingresan. Entonces pues pasas la primera noche, pues ya no, ya no hay cena, ya no hay nada, o sea, no has comido en dos días probablemente. Entonces amanece después de la noche esa ¿Que pasa?
¿Cómo fue tu primera noche?
Pues mira, yo estaba tan cansado que me dormí. ¿Te dijo? Yo llevaba, ya me detuvieron como por decirte, algún miércoles en la mañana y yo el jueves en la noche estaba apenas llegando a mi celda.
¿Y ya habías hablado con tu familia?
Ya había logrado hablar con mi familia, ya había venido un abogado a verme, pero pues nada más, nada más el abogado, no sé, tengo que ver esto, no tengo ni idea, tengo que revisarlo y a ver qué es. Entonces bueno, pues entras y duermes. Es una laja de piedra, como si fuera una laja de unos diez, veinte centímetros de ancho, más bien como veinte centímetros de ancho, que está reposada sobre el suelo y ahí duermes y pues con la gente que te tocó convivir ese día y que te metieron ahí mismo, bueno, cuando amanece pues empiezan a tocar la chicharra para que todo el mundo.
¿Hablaste con alguien de esta gente?
¿Sí, bueno, yo soy siempre soy como muy comunicativo y siempre trato de hablar con la gente y tal, y la verdad es que soy, no sé, me considero una persona que se lleva bien con casi todo el mundo y luego, luego están tan asustados como tú, entonces pues luego lo buscas con quién hago equipo? Y a ver esto, no sabes cómo van a estar las cosas en la noche, no sabes cómo está el rollo. Entonces, bueno, pues vas tratando de hacer ciertas alianzas con la gente que tienes, que es otra situación muy importante que normalmente pasa en las cárceles, que la gente hace alianzas, que la gente hace amistades, y pues te toca con el que esté junto en tu celda. Vamos a suponer que a ti, oso, te meten a la cárcel.
Hoy voy a tocar mucho, toca madera.
Ahorita acá en la cabeza y todo, pero supongamos que entras en una cárcel que no es ni siquiera en tu ciudad ni en tu estado, que te llevaron lejos y que te metieron ahí, y ahí vas a empezar a convivir con la gente que te tocó. No sabes con quién va a estar en tu celda, a lo mejor son gente que vende drogas o gente que pertenece al cártel, o secuestradores, lo que te decía hace un momento, pero tú tienes que hacer relación con ellos, o sea, no puedes decir ay no, yo soy un santo y yo con esta gente no me llevo. Pues ¿Cómo le vas a hacer? ¿Cómo vas a hacer para sobrevivir? Sería la pregunta. Entonces tú tienes que ir generando estas alianzas, estas relaciones con la gente que está a tu alrededor, que está en tu misma situación, para hacer de alguna forma un equipo, y ese equipo tiene que salir adelante. Esta situación después se ha vuelto muy compleja para los muchachos, porque cuando ellos salen de la cárcel y salen estigmatizados, sin educación, sin apoyo familiar, sin ningún soporte del gobierno ni nada, y con una carta de antecedentes penales, pues ¿Qué hacen? Les hablan a todos estos que conocieron dentro a este equipo con el cual aprendieron a llevarse y aprendieron a sobrevivir, y les piden trabajo. Y ese trabajo normalmente acaba siendo que se incrementan las filas de los cárteles del crimen organizado. La situación que estamos viviendo hoy en.
Día, Jorge, tú entras y te toca hacer equipo con todo este tipo de personas. Tú eres alguien pues financiero, blanco, güero.
De ojo azul, grande, grande, grande. Es muy importante eso porque el promedio de edad allá es muy bajo. La verdad es que todos son muchachos de veintitantos años. La mayoría de gente grande no, obviamente, pero los menos no. Entonces yo era un ente súper extraño.
¿Cómo te trataban? ¿Te veían igual? ¿Hay discriminación?
¿Te ven con respeto? Porque te ven grande. Es curioso, yo tuve suerte porque no todas las cárceles en México son iguales. Suerte relativamente, ¿No? Esta cárcel, esta cárcel en específico, es una cárcel que es muy famosa porque ha sido muy conocido que es una cárcel autogobernada desde hace muchos años, años y años y años. Es una cárcel que siempre ha estado en manos de alguien que dentro de la cárcel controla la estructura carcelaria total, que no es el gobierno, obviamente hay un área de gobierno, pero digamos, es una cárcel que por su complejidad siempre ha sido una cárcel manejada desde adentro, desde alguien, digamos, desde algún grupo interno de la cárcel de los presos, ni los mismos presos son los que mandan y controlan. Históricamente tiene muchos años. Históricamente, pues había una persona que mandaba que se llamaba Don Vicente, que estuvo muchos años y que después obtuvo una libertad y le dejó su puesto a su sobrino, que todos pertenecían como un cartel de secuestradores, no de narcotraficantes, sino más bien de secuestradores, que se llamaba Manuel el Manolón, le decía, y que controló el penal durante mucho tiempo hasta que después obtuvo la libertad, y aún estando en libertad, entraba y salía del penal para poder manejar. Eso cambió mientras yo estuve ahí, porque durante mi estadía lo asesinaron y le quitaron el control del penal. Entró un cártel muy fuerte y decidió tomar el control del penal y lo mataron y tomaron el control. Pero digamos que seguían la misma escuela de Don Vicente, de Don Manolo, y el cártel siguió con esta misma estructura que era cero tolerancia.
¿A qué?
A todo, o sea, nadie podía saltarse las reglas. Sí, las reglas las ponían los jefes, y no estamos hablando del director. Y esas reglas se tenían que respetar a como diera lugar.
¿Qué reglas había?
Estaba prohibido pelearse, estaba prohibido gritarse, estaba prohibido tirar basura, estaba prohibido escupir en el suelo, o sea, tenían una estructura militar súper impresionante de control interno. Eso hacía mucho más fácil para alguien como yo, que venía de otra situación o de otra estructura social, poder sobrevivir ahí, porque yo no me metía en problemas, yo no tenía por qué pelearme, no tenía por qué nada. Entonces eso me permitió vivir tranquilo, porque nadie se metía con uno, estaba totalmente prohibido. Si alguien se metía contigo, tú simplemente con que lo señalaras, bueno, era unas golpizas impresionantes. Pero, digamos, tenía esa estructura el penal interna, propia, generada por los mismos reclusos de ese tipo. Control total y absoluto.
¿Cambio de qué?
Es como si tú tienes una empresa, una empresa en la cual tienes muchos ingresos, dentro de esa empresa tienes muchas fuentes de negocio dentro, vendes comida, vendes alcohol, vendes esto, podías conseguir lo que quisieras realmente. Prácticamente. Sí, sí.
Y ya una vez que estás internado, entonces empieza.
Vendes absolutamente todo. Servicios financieros. Vendes todo. ¿Servicios financieros, porque había banco adentro, o sea, una especie de banco, no?
El que te prestaba, bueno, el que.
Te prestaba, estaba prohibido prestar dinero, el único que podía prestar dinero era el jefe, con tasas muy claras, pero había forma de meter dinero dentro del penal, que te mandaban transferencias a través de un sistema de farmacias, una compañía de farmacias muy conocida en México, donde tú puedes depositar dinero aquí, lo mandas para que alguien lo recoja allá, y alguien lo recogía allá y después lo ingresaba al penal y te lo daba cuota por un módico porcentaje, no cuota, porcentaje. Entonces, pero había de todo, o sea, es un penal muy grande, es un pueblo en realidad es un pueblo que yo me di cuenta Después de estar 21 días en ingresos sin ver absolutamente nada del otro lado de la barda, y el día que a mí me pasaron, que yo iba temblando porque dije, ahora sí ya me jodí, ahora sí ya voy a pasar a población, ya no me sacó el abogado en los primeros 21 días, ahora quién sabe cómo.
Está la cosa allá adentro, cómo está.
La cosa allá adentro y qué me va a pasar y cuánto tiempo voy a estar y qué voy a hacer. No fue el primer día, el único día, más bien, es más, fue el único día que me derrumbé, o sea, está ese momento lloré, me metí al baño, o lo que era el baño.
Allá, que no era antes de entrar a.
Antes de que me dijeron ya te toca irte, porque había otra cuerda, o sea, la cuerda es cuando mandan a la gente de un lado a otro, entonces iba a ser la cuerda para pasar de ingreso allá, y me acuerdo que le dije al custodio, permite un momentito, voy a entrar al baño. Entonces entré al baño y ahí lloré, ese día lloré porque dije, qué miedo, o sea, si había más o menos manejado estar aquí en ingreso, que es aterrador, pues pasar al otro lado a estar peor. Esa era mi idea. Entonces bueno, pues finalmente salí, me limpio, Vamos para adentro.
¿Hubo algo que te ayudó a centrarte nuevamente?
No, yo creo que fue como un lapso de derrumbe, pero al final del día dije pues tengo que ir y vamos a hacerlo, vamos a entrar de la mejor forma posible. Entonces fue la única vez en todo este proceso de tiempo desde que me detienen hasta que tengo la libertad, que yo sentí ese. Como ese temor, dije chinga, no me sacaron a tiempo, ahora sí voy a entrar allá. Pero bueno, efectivamente te ponen en la cuerda y te lleva. Entonces pues según vas cruzando te vas dando cuenta que ya es otro mundo, es un mejor mundo que Ingreso. Si, no hay cosa peor que Ingreso. Imagínate que en Ingreso hay alrededor de 300 personas que no tienen nada, que cuando les trae la comida no hay donde servirla.
¿Cómo comes en las manos?
Pues esto en las manos o vas a la basura y sacas una lata de refresco o una botella de refresco y la cortas como puedes para que ahí te sirva, o sea no hay nada, absolutamente nada. Hay una llave de agua que se abre a las 8 de la mañana y se cierra como las 3 de la tarde para 300 personas. ¿No, no, no, es unas condiciones aterradoras, qué te puedo decir? Entonces cuando pasas del otro lado, pues la gente ya lleva tiempo, la gente ha recibido visitas durante meses o años inclusive la gente ha logrado hacerse de cosas, cobijas, colchas, cocinetas eléctricas, ropa.
Hay más estabilidad por decirlo.
Hay puestos de ropa, hay puestos de comida, hay restaurancitos, hay panade, hay muchas cosas, hay área de industria penitenciaria.
Y siguen rigiéndose por las mismas reglas de orden.
Sí, sí, ahí es donde está el orden todavía. Digamos que en Ingreso ni siquiera hay tanto orden porque pues ni el jefe, no hay nada que hacer. Cuando pasen para acá es donde yo mando, allá también mando que nadie se pase de lanza porque entonces mando a la gente para que los amancen, pero no es donde está el negocio, el negocio está en el otro lado, en el pueblo. Entonces bueno, pues ahí es una infraestructura, pues hay cerca de 13 o 14 tiendas, esto de conveniencia, chiquitas, como tiendas de la esquina donde venden refrescos, latas, papel de baño, donde venden todo, porque pues realmente tú no tienes nada, el gobierno nunca te da un rollo, papel de baño, no te da un champú, un jabón, cepillo de dientes, no te da absolutamente nada, todos tienen que comprarse sus cosas. Entonces, pues vas viendo. A mí me tocó, gracias a Dios, un módulo en el cual no era, digamos, era un módulo en el que. ¿Como te lo podría decir? Estaba la gente de más edad, o sea, más edad, pues como yo en aquella época, cuarenta y tantos años, pero no me tocó un hacinamiento tan grande. Nosotros a lo mejor era una celda para cuatro y éramos seis, yo dormía en el suelo, pero digámoslo así que pues tenía mi espacio, mi pedazo de suelo, porque había otras celdas las cuales eran para 6 en vez de para 4, pero que habían 32. Uno de los espectáculos más impresionantes que he visto en mi vida es un día que salí antes del corte, digamos, cuando te dejan salir. Me permitieron salir antes, no me acuerdo para qué hacer qué. Y me tocó ir al módulo 13. El módulo 13 es donde están lo que se llaman recaimanes. Los recaimanes son aquellos que han recaído muchas veces en la cárcel. Entonces son los que peor les va. Son los que dicen, este cuate ya no tiene ninguna recuperación. No pertenece a un grupo, digamos, de minoría, no pertenece al grupo de los chavos, no pertenece al grupo del cártel, no pertenece al grupo de las señoras grandes o de la gente de crímenes, digamos, más de papel y ese tipo. Entonces estos son los que roban, asaltan, roban, asaltan constantemente. Entonces estos van al módulo 13. Entonces en este módulo, es un módulo, digamos, parecido al de ingreso, dos pisos o tres pisos. E incluso ya tiene tres pisos con un patio en el centro y dos módulos y dos edificios de tres pisos cada uno con el patio en medio. Pero me acuerdo ese día que llegué temprano y que justo fue cuando sonó la chicharra y se abrieron las puertas. Es como un. Un joke de esos payasos que se abre un Volkswagen y empieza a salir un payaso y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y constantemente y siguen saliendo, y siguen saliendo, y siguen saliendo. Y no puede ser, ¿De qué tamaño son estas celdas? Y cuando te asomas y ves que es exactamente igual que la tuya, que tiene cuatro. Porque la mía tenía dos, digamos, dos en el suelo y dos como litera. Dos como literas. Ellos tenían los mismos dos en el suelo, dos como literas y otras literas más arriba. Y de ahí salieron treinta y tantas personas, pero cuando abren todas las celdas al mismo tiempo y ves que en un segundo se llena el patio con 500, 700, 1200 personas, de golpe tú dices ¿Dónde estaban metidas? Y efectivamente estaban metidas adentro en un hacinamiento espantoso. Pero bueno, pero es población, o sea, al final del día a mí me tocó, te digo, gracias a Dios, en un módulo que no éramos tantos años, era un módulo que estaba bien. Y bueno, ahí estuve un año, durante un año no me movieron, estuve ahí, al final del día pude comprar un camarote, como se llama para no dormir en el suelo, sino dormir en la laja de piedra. En vez de dormir en el suelo, duermes arriba. La diferencia es que no hay ratones en la noche porque no suben, pero fuera de eso no hay, no hay ninguna otra diferencia. Es lo mismo.
Y en este tiempo te empiezas a aclimatar. ¿Cómo pasabas tus días? ¿En que entretenías tu mente antes de que detectaras esta oportunidad?
Mira, es muy chistoso porque pues buscas la forma de cómo ir pues relacionándote. Entonces yo busqué qué hacer, entonces dije, bueno, pues yo lo que puedo hacer es tratar de ver que alguien me sienta como de confianza. Entonces dije, bueno, había un encargado de la gente que está encarcelada, que pertenecía digamos a la gente del jefe y que estaba encargado del área de ingreso y ahí vivía en el área de ingreso y todo, pero él era encargado de eso, se encargaba de todo lo que el negocio de ingreso representaba, de cobrar las mesas para la visita, pues todo lo que implica, con todo lo que implica. Entonces pues yo dije, bueno, pues voy a ver si me fui acercando a este cuate y decía, ¿No quieres que te ayude algo? Pues que hay que hacer esto. Pues yo iba y lo hacía, oye que llévate este al área médica porque ya se cayó. Entonces yo iba, pedía permiso y yo lo llevaba médica. Entonces me fui, digamos como que ocupando en ayudar como en las áreas, digamos que podía yo de alguna forma coordinar o ayudar para que estuviera un poco mejor la gente ayudando al encargado del área de ingreso. Y cuando finalmente me pasan la población en 21 días, yo ya era como, digámoslo así, como su mano derecha, como que yo lo ayudaba en todo, podía ir, venir y me permitía ayudar a la gente que estaba ahí, si había que llevarlos a área médica y nadie quería llevarlos porque era muy típico el español, porque me decían el español, español, a ver si el español te quiere llevar, si el español te quiere llevar, pues que te lleve, si no, pues ahí te fijas, español, es que me duele mucho, tal, ¿Me puedes llevar área médica? Entonces me daban como esa autorización para acompañarlos a los que estaban más nuevos que yo, porque yo ya llevaba 21 días y no sabes lo que puedes aprender 21 días y entonces yo me encargaba de llevarlos, traerlos, etc. Al final pues era como una doble, doble, digamos, beneficio para mí. Uno estaba ocupado, tenía la mente más ocupada y segundo, pues me estaba por lo menos relacionando con el que mandaban este pequeño módulo, que no era para nada el jefe, pero pues bueno, era el jefe del módulo. Pero después cuando me pasan a Población, te vas dando cuenta de que el que era mi jefe, digámoslo así, en ingreso, pues no pinta, no pintaba nada, se te va abriendo el mundo y te das cuenta de que no, este le reporta este, este, y hay alguien que manda aquí, ¿No? Y bueno, cuando me instalan en el, digamos ya en Población, me dejan en el módulo 8, de hecho la celda 843, que nunca se me va a olvidar, módulo 8, celda 43, en la planta baja, pues yo sigo ayudándolo, o sea, pide un permiso, él pide un permiso también para que yo pueda entrar, ingreso diario en la mañana, lo ayudo con ese tipo de actividades y en la tarde me regreso ya a mi celda. Entonces durante aproximadamente dos meses después de que entro a Población, yo casi no estoy en población, o sea, yo todos los días a las 8 de la mañana en punto que me abren la puerta, me voy y me voy directo a ingreso. ¿Por qué? Porque lo sentía yo más seguro, era más pequeño, con peores condiciones, pero era como más safe, o sea, no estabas con todas las demás. Exactamente, pero como a los dos meses vas poco a poco agarrando confianza y un día lo movieron a este, lo quitaron y ya le quitaron su cargo, lo despidieron, vamos a decirlo así, después de una tremenda calentada que le pusieron porque algo hizo mal y pues bueno, ya se me acabó la chamba, entonces pues ya me quedé en mi celda, entonces pues empecé a ver qué hacía y bueno, pues poco a poco te vas relacionando con la gente de tu celda, con estos, con los de más allá, con los de junto, con los de acá. Y un día yo tenía en esa época todavía la fábrica de pintura, la que te dije que me dedicaba a eso. Entonces una vez me dice, antes de que quitaran al de ingreso, al que era mi jefe, antes que lo despidieran, él me oye, es que hay que pintar el módulo, Pues si tú consigues el permiso, yo te regalo la pintura. ¿Y tú de dónde lo vas a sacar Ahí? Pues tengo mi cuñado que fabrica una pintura medio rara y tal, y le pido que me regale unos tambos. ¿No podías decir que era tuya, entonces a ver si te la regalo? Pues yo hablé a la oficina y dije por favor, mándeme dos tambos de pintura, vamos a pintar la cárcel. Y entonces efectivamente llegó la pintura.
¿Y tus negocios seguían corriendo sin ti?
Sí, con el equipo de gente que yo tenía, bueno, parte de los negocios, parte mis socios, los que yo tenía solo, como los restauranes, la fábrica de pintura, la ferretería y eso, mi equipo lo seguía manejando. Salí de la cárcel y ahí seguían y todos bien, pero los que tenía con dos socios que había puesto, el día que me metieron a la cárcel, me dejaron de tomar la llamada, me dejaron de contestar, vendieron todo lo que teníamos, lo que no vendieron, lo cambiaron de dueños. Cuando salí no tenía absolutamente nada de esos negocios.
Justo te iba a preguntar eso y tal vez podamos una pausa de El estigma, que es tal vez parte de lo que quieres solucionar con Prison Art. ¿Tú cómo lo viviste?
Mira, el estigma es terrible porque hay dos tipos de estigma. El estigma que tú mismo te autoimpones por haber estado en la cárcel, por el miedo que tienes a qué dirán y realmente al que eres sometido por todo el mundo. Por ejemplo, los socios que yo tenía, uno de ellos estaba en el mismo proceso.
Pero con amparo.
Pero con Amparo, o sea, él había salido, éramos amigos desde hace años. Él estaba en el mismo demandado exactamente igual. Él había dejado también la compañía americana, trabajábamos juntos, yo le había dado trabajo, uno de mis negocios que le invité para que fuera socio mío y tal. Él no lo detienen porque yo alcanzo a avisarle. Cuando a mí me detienen lo ven, gente de mi oficina lo ve y le avisa. Pero él y otro socio se roban todo. No entiendo, o sea, él llevando el proceso afuera, yo llevándolo adentro y desaparece la compañía sin tomarte la llamada, sin querer contestarte. ¿Muchas veces hablaba yo a la oficina y le decía a la administradora sigue trabajando conmigo, le decía oye, pásamelo, está ahí, lo estoy oyendo, me dice Jorge no te quiere contestar, le digo pero como que no me quiere contestar? Está ahí, dile que me conteste. Jorge, ya bajé y dice que no te va a contestar, que le diga que ya te fuiste, que ya se fue, que te diga yo que él ya se fue, Digo pero cómo es posible si es mi carnal, No, pues así. ¿Entonces realmente cuando estás adentro te das cuenta de que está solo? ¿En general no, o sea, de la gente que tú consideras, eso es lo que más aprendiste? No necesariamente, yo creo que aprendí muchas cosas, pero es una cosa que me di cuenta, a lo mejor no la aprendí, sí, pero sí me di cuenta de que mucha gente en la cual tú confías ciegamente, al final del día no está contigo, no le importa. ¿Amigos, muy amigos de haber trabajado juntos años, de conocer sus familias, de viajar juntos, etc. Nunca, nunca nos, nunca llamaron, nunca preguntaron se te ofrece algo, o sea, cuando yo salí nunca hablaron para ver cómo estaba, o sea, que dices, qué onda? No, si me conocen. Es muy interesante ver cómo la gente responde a una situación de crisis, como la gente reacciona de una forma que tú no te esperas.
¿Qué es lo que más te hubiera ayudado? A ver, te voy a preguntar, Hace poco hablé con un amigo, ni siquiera somos tan cercanos, que supe que perdió un hijo el año pasado y me junté con él y fuimos a comer, le pregunté oye, a ver, no quería incomodar, pero creo que pasó algo con tu hijo y pues nada más quiero que sepas que aquí estoy. Y lo que me dijo fue algo muy similar, la gente como que no quiere incomodar, no quiere meterse y eso hace que se alejen, ¿Por qué? Porque los hace, no por no molestarte a ti tal vez, sino por no molestarse a ellos, por no sentir ese sentimiento de no sé qué hacer y eso te deja solo. ¿Y esa mano que cualquiera te pudiera haber tendido, no saben que para ti no es solo una mano, es una línea de vida?
Sí, claro, o sea, es totalmente cierto, pero yo creo que la gente es más allá de eso, de que no sabe cómo reaccionar, la gente le espanta, el dolor ajeno le espanta y ellos en cuanto hay alguien que. Bueno, mucha gente no, o sea, y otros que para nada no, Pero digamos, en mi caso, muchos de los que yo considero mi amigo, mis amigos, en el momento en que me vieron ahí, decidieron cortar por lo sano, sabiendo cuál era mi situación, sabiendo que ellos también habían tenido el mismo problema, a lo mejor estaban en el mismo asunto algunos de ellos y aún así decidieron como que asustados.
Sí hay gente que reacciona diferente, podría.
Considerar que a lo mejor estaban asustados, a lo mejor tenían miedo, a lo mejor después no supieron cómo volver a establecer la relación nuevamente porque se sentían culpables o no sé.
Eso que dices del miedo de que a la gente le espanta el dolor ajeno, creo que todos lo sentimos, el tema es cómo reaccionas ante ese espanto, ante ese sentimiento, si te alejas o si te echas para adelante. Bien dicen que el valiente y el cobarde sienten lo mismo, pasan el mismo miedo, la diferencia es lo que hacen.
Exacto, es como responden. ¿Es curioso, yo que fue de los grandes dolores de esta situación? La traición. Creo que eso es algo de lo más, yo que considero que más podría haberme lastimado.
¿Y cómo has trabajado con ese sentimiento o qué ha cambiado en ti cuando te das cuenta que está solo?
Bueno, no estoy solo, al final del día hubo personas que sí estuvieron siempre conmigo y que la verdad lo que les agradezco enormemente. No, no puedes decir que siempre está solo, a lo mejor me equivoqué en esa expresión, o sea, más bien como que sientes la traición de un grupo y sientes el apoyo de otro, ¿No? Es como la.
¿Y cómo ha cambiado en ti la manera en que te relacionas con alguien nuevo pensando en que un día va a estar de uno o del otro lado de esa línea?
Creo que no ha cambiado nada, o sea, soy como muy güey. Dicen que el ser humano es el único animal que se tropieza dos, tres, cuatro veces en la misma piedra, pero bueno, o sea, yo creo que pues sí fue una experiencia, pero no debe ser una experiencia que me deba de cambiar. Si yo estoy acostumbrado, trato de confiar en la gente, una experiencia así no debería cambiar eso. Pues mal por ellos, yo seguiré tratando de confiar en la gente y trataré de, si algún amigo puedo darle trabajo otra vez, aunque bueno, estos no, obviamente no, pero a otro amigo que pueda hacer, que le interese que yo le dé trabajo y tal, y yo estoy en condiciones de hacerlo, lo haré, No tengo problema.
¿Leías en la cárcel?
Muchísimo. Yo siempre he leído mucho, mucho y de hecho pues me recorrí la biblioteca que había ahí.
¿Cuál fue el libro que más te ayudó o más te impactó durante ese tiempo?
Hay uno de Murakami, el premio Nobel, esté japonés que se llama, ahorita te digo, es el pájaro que le da cuerda al mundo. Está muy interesante, se lo leí allá adentro y me gustó mucho.
¿Qué fue lo que te gustó de él?
Es como una fantasía muy extraña, pero habla mucho de la soledad. Entonces, aunque es como una novela muy extraña, pero habla mucho, te digo, de eso, de cómo las personas están solas y cómo pueden entender el mundo a través de esta soledad. Creo que es un muy buen libro, te lo recomiendo, Jorge.
Y entonces, bueno, te das cuenta que hay algo más que puedes hacer, que puedes poner tu cerebro financiero, emprendedor a trabajar, qué es lo que.
Déjame contar. Estuvo muy interesante. Cuando entonces entra la pintura.
Ah, perdón, te interrumpí ahí.
Entonces pintamos el módulo de ingreso, porque yo trabajaba en el módulo de ingreso y al que estaba peor, porque nadie le quiere meter un centavo al modelo de ingreso porque nadie vive ahí, están 21 días que estén como puedan. Entonces lo pintamos y lo dejamos súper bonito, pero eso llamó la atención del jefe, del que mandaba dentro de la cárcel. ¿Entonces empezó a preguntar quién lo pintó y dónde sacaron dinero para pintar? Había que pedirle permiso y habíamos pedido permiso, pero cuando llegó la pintura como que dijo ay sí, seguro va a llegar la pintura. Y cuando llegó la pintura y yo mandé comprar las brochas y todo, porque había que comprarlas allá, entonces como que llamé la atención del jefe y entonces el jefe me oiga, ¿Por qué lo hace? No, pues yo fabricó la pintura, no me cuesta nada. Y la verdad.
¿A él sí le dijiste?
Sí, sí, porque bueno, la fabrica mi cuñado tal y esto, bueno, no me costaba nada y lo que queríamos era pues mejorar las condiciones de los chavos aquí adentro, porque la verdad está terrible y tal. Y me dijo ah, pues muy bien joven, está muy bien. Vamos a poner una regla, el que raye las celdas, que las vuelva a pintar, porque están todas pintarrajeadas. Paliza, ¿No? Entonces, pues entonces se mantuvo limpio todo el área de ingreso y ahora resultaba que el área de ingreso estaba la mejor pintada, no la más limpia ni nada, pero la mejor pintada. Entonces, a cambio, no sé por qué me dijo, ¿Qué quiere? Le quiero nada, no hace falta nada. ¿No, no, no, dígame qué necesita? Entonces le dije, pues nada más que si me. Si me permite tener una mesa delante de nuestra celda, porque nuestra celda, como te dije, estaba en la planta baja, Entonces tú abrías la puerta y salías al patio. Una mesa adelante, una mesa redondita, o sea, algo donde podamos sentarnos y que los artesanos trabajen ahí y tal. Dijo, va. Y al día siguiente me trajeron una mesa redonda del Costco, o sea, comprada y todo, no te creas que de esas de plástico blanco, redondas, que nada más le ensamblamos las patas. Ay, caray, ¿No? Entonces, claro, me dieron la esa y al día siguiente me oiga, ¿No me podría ayudar a pintar el módulo 3?
Y ya no hay como echarte para atrás, ¿No?
Ya no hay como echarte para atrás. Entonces, con todo gusto, ¿No? Entonces, esto, déjeme hablarle a mi cuñada para que me mande algo más de pintura y tal. ¿Entonces ya lo iba alargando, íbamos pintando módulos, pero ellos, no te creas que era una exigencia, no? ¿Era como una solicitud, era oye, español, se podrá? No sé, a mí ya me da pena y tal, pero es que queríamos ver si podemos pintar el área de visita y tal, y a lo mejor un poquito de esmalte nada más para limpiar. Claro, lo conseguíamos.
De la manera en que hablas me hace sentir, y perdón que te interrumpa de nuevo, pero algo que no sientes cuando piensas en la cárcel, que estás tratando con personas.
Claro. Bueno, es que es la misma negociación que tendrías en cualquier otro lugar, ¿No?
Y con la misma cortesía.
Bueno, más. OK. No puedes equivocarte. Entonces, pues íbamos arreglando cosas, íbamos, digamos, te iban considerando para más esto. La idea era arreglar, Ellos también tenían esa idea de que las condiciones dentro del penal fueran mejores. De hecho, ellos hacían todas las obras, no las hacía el área de gobierno. Si había que hacer una cancha nueva, ellos lo hacían. Ellos conseguían los materiales, ellos ponían a los castigados a darle y a construir y a poner y a picar piedra y lo que hiciera falta, y ellos hacían la cancha. Entonces esta participación que, digamos, yo tenía, al regalarles, al aportar la pintura para ciertas cosas, pues como que les hacía mucha. Les venía muy bien. Entonces me fue permitiendo, digamos, establecer ciertos acuerdos, relaciones, para poder vivir tranquilo adentro. Nunca me cambié de celda, aunque me ofreció vete para acá porque está mejor. No, no, estoy bien, estoy bien. ¿No, oye, que te mando esto? No, no me mandes nada. Todo bien, todo bien, como dicen ellos, todo bien, todo bien. Pero era como un respeto, era un respeto que me fui pues ganando en el tiempo y que me permitió estar tranquilo. Como te digo, nunca nadie se metió conmigo, nunca tuve un problema con nadie, estuvo razonablemente bien.
¿Cómo surge la idea entonces?
La idea es, en esa mesa redonda famosa, nos sentábamos en la mañana porque ahí comíamos y eso, pero durante el día que no la usábamos, diferentes artesanos por ahí juntos se ponían ahí a trabajar, nos pedían permiso a los de la celda, porque yo era de los más nuevos, o sea, había gente que llevaba ahí dos, tres, cuatro años en la misma celda, y son los que mandan dentro de la celda. Entonces le pedían permiso al que mandaba dentro de la celda, que se llamaba Tomás, para ver si podían sentarse. Él era un judicial, un policía judicial retirado, según él. La historia de Tomás es que él venía una camioneta, era bueno para el trago, venía una camioneta y le hicieron la parada a unos chavos que conocía del pueblo, entonces les subanse. Entonces subieron los chavos y a la cuadra siguiente los para la patrulla porque los chavos acaban de asaltar una tortillería y van todos para adentro, o sea, los metieron a todos a la cárcel. Esa es la versión de Thomas, porque pues cada quien tiene su versión. La verdad es que nunca sabes qué hicieron. Los que sabes qué hicieron son los que te dicen no, yo se lo maté, ah, no, yo sí los secuestré, yo sí vendía drogas, me agarraron por esto. Eso sí sabes que sí son ciertos. Pero los que te dicen, mira, fue por esto, por esto y por esto.
¿Y había arrepentimiento? En la mayoría de la gente no.
Los delitos graves no tienen mucho arrepentimiento. Es muy curioso, Oso, fíjate, después de haber trabajado tantos, bueno ya no tantos, pero llevamos ya cinco años, vamos para seis, desde que yo obtuve la libertad y empezó el proyecto de prisión ART, pero desde que yo salí hasta ahora, toda la gente que han entrado al programa de rehabilitación, capacitación, etc. Para después tener oferta laboral, nunca ha habido nadie que pertenezca un cártel, pero no porque.
Nosotros no queramos, porque ellos ya tienen su camino.
Es que la gente que pertenece a los cárteles no espera buscar una opción de vida cuando salga, espera regresar a su puesto de trabajo. Es como, digámoslo así, como si tú tienes una compañía muy grande, imagínate una compañía muy grande que de repente mandes a alguien a un curso y que va a estar fuera tres meses, seis meses, un año, lo que sea, cuando sale, cuando sale del curso quiere regresar a su puesto trabajo y normalmente el área de recursos humanos lo está esperando. Entonces es una similitud un poco extraña, pero bastante parecida. Siguen cobrando nómina, estando dentro, siguen teniendo su rango, siguen dentro de la infraestructura del cártel.
No, Y no hay reformación.
Es que fíjate, lo que yo pude observar y conocer de varios bastantes chavos que trabajaban allí, o chavos y no tan chavos, es que ellos no consideran que estén haciendo las cosas mal, están.
Haciendo lo que tienen que hacer.
Sí, de hecho ellos son como yo lo he visto un poquito, o sea, no sé cómo te podría poner una similitud como si fueran soldados que reciben órdenes y que tiene un jefe al que tienen que honrar y que tienen que cuidar, proteger y obedecer. Y si el jefe da instrucciones de ve a tal lado y dispara a la gente que esté en esa casa, para ellos es una orden. Yo recibí una orden, la hice muy parecida a un soldado, yo me imagino mucho un soldado de un ejército grande como el de Estados Unidos, a lo mejor que le dicen tienes que ir y disparar, no, tú mátalos, o sea, si resiste la orden, no hay cargo de conciencia, no sé si me explico. Claro, o sea, yo recibí la orden, soy un soldado, esto me dedico y mi instrucción fue que disparara esa camioneta, ese tanque, a lo que fuera.
Sí, le quita toda la subjetividad.
Exacto. Entonces exactamente la misma forma de pensar con una diferencia, que es que ellos hablan mucho de su territorio, de su pueblo, de su región, de su provincia, de su área. Es que esta es mi casa, esta es mi familia, estas son mis gentes y yo las protejo y habla mucho de eso. Entonces también eso, cuando se metieron estos cuates de allá de, no sé, de Morelia o de Michoacán y se estaban metiendo aquí a Jalisco, pues nosotros reaccionamos y protegimos a nuestra gente, o sea, lo consideran. Es exactamente la misma forma de pensar que te digo que alguien que pertenece a un ejército no tiene mucho cargo de conciencia.
Entonces, por lo que estabas diciendo ahora, el proyecto en sí empieza ya que sales de la cárcel.
El proyecto empezó cuando yo estaba adentro, cuando me dieron esa mesa redonda, te digo, vuelvo a la mesa redonda, es muy chistosa, me acuerdo mucho que te digo, se sientan los artesanos ahí había gente tatuando, había gente haciendo el piteado. El piteado, no sé si es una artesanía que hay mucho en Jalisco.
El cinturón piteado.
Exacto, que es con el hilo de la pita del maguey, que es como una fibra muy larga, muy blanca, muy bonita, se teje o se borda esto sobre piel y hacen estos. Son unas maravillas, la verdad, estos cinturones, cartucheras, sombreros, muchas cosas, sillas de montar que están totalmente sucias de piel y bordadas a mano con pita. Es una artesanía que se hace muchísimo el penal de Puente Grande. Muchísimo.
¿Y en dónde se vende eso?
Eso se vende en Guadalajara, hay gente que la produce dentro del penal y después la distribuye, la verdad, en otros lados. Mucho en las charrerías, en los lienzos charros, toda esa parte, en este tipo de negocios se vende muy bien eso.
Como si se produjera en cualquier otro lugar.
Necesitas mucho tiempo, mucha mano de obra y la hacen, es una artesanía, pero normalmente para tú bordar esa piel, primero dibujas en un papel lo que vas a bordar y después lo calcas sobre la piel y después con una pequeña navaja lo rayas, haces pequeños cortes donde va el dibujo para que facilite la entrada de la aguja y puedes bordarlo. Y mucha gente hace esa artesanía ahí en Puente Grande. Me acuerdo mucho que cuando empezó el proyecto de Prisión Art había un chavo que estaba haciendo eso, pero se le había acabado el dinero, o sea, había hecho el proceso de comprar la piel, la había dibujado en el papel, había pasado la piel, la había rayado, pero se le había acabado la lana y no tenía lana para lo más caro que era la pita, entonces había decidido comprar pintura y pintar. El pintar con un pincel, en vez de bordar, pintar. Y había otro que estaba tatuando a un tercero. Entonces le oye, pues, ¿Por qué no probamos a ver si en vez de que lo pinte?
Como ocurrencia.
Sí, sí, Sí, como ocurrencia. ¿Por qué no pruebas a ver qué pasa si lo? Si, con la máquina de tatuar. Le dije, cámbiale la aguja, pues si no vas a matar a este, usas la pintura de aquel. Y tratamos de ver cómo. Cómo queda. Entonces empezamos a hacerlo y empezó a tener como una textura que no tenía la pintura usada sobre él, digamos, con el pincel, aplicada con el pincel, sino que era como mucho más terso, como que permitía mucho más sombras, como que permitía mucho más texturas. Como si fuera un lápiz. Como si fuera un lápiz. Entonces dije, oye, pues voy a comprar una piel y me vas a hacer una mochila para mí. Entonces efectivamente fui, compré la piel, hicimos como el primer proyecto, el primer dibujo e hicimos la primera mochila. ¿Estaba desarmada? Era desarmada, pero para después armarla. Y ya que la terminamos, busqué a un cuate que era como de estos de un grupo indígena de México, que es como del norte de México, que hace muchas artesanías tejidas y eso, y le oye, ¿Me la puedes armar? Claro. Entonces me la armó y quedó padrísima. Y fue la primera mochila de prisioner que ahí la tengo guardada. No la hemos querido vender porque era como. La mía era la que yo traía todas mis cosas, porque no puedes andar en la cárcel dejando las cosas por fuera. Todo lo que traes lo tienes que traer junto a ti. Entonces guardaba todas mis cosas ahí. Entonces mandé a hacer una segunda, mandé a hacer una tercera, y de repente se acercaba otro tatuador y decí es que yo quiero trabajar con usted, patrón. Y le hazme una cartera. Y así empezó. Y al rato, pues tenía un montón de gentes haciendo cosas.
¿Y tú no tenías un plan para eso?
Si, no tenía todavía un plan para eso.
Nada más le estabas dando chamba a la gente. ¿Guardabas las cosas que hacías?
Si, las guardaba y de repente le decía, no sé, a la esposa de alguno de los chavos, oye, me los puedes. ¿Te las puedes llevar? Y te doy. Los pones por cobrar y te doy la dirección para que los mandes a México, ¿No? Ah, claro, señor. Entonces las ponían en la mensajería, las ponían por cobrar y cuando llegaban a México, a la oficina de nosotros, pues pagaban el flete y ahí las guardaban así las cajas como llegaban cerradas, ahí se iban guardando. Entonces me hablaban y me decían, ¿Pero qué hacemos con todo esto? Guárdalo, nada más guárdalo, no sé qué hacer con ellas, guárdalo. Pero la decisión de hacer Prison Art fue una vez que estábamos sentados en esa mesa y me acuerdo muy bien porque estaba un cuate que era del cártel, estaba uno que le decían el Popeye, que era de una banda de secuestradores, estaba Tomás, el señor este que era el que mandaba en mi celda, estaba el perrito, que era un chavo que había robado un Oxxo, y estaba yo y el perrito, que en realidad se llama julio César, julio César, pero decían el perrito desde siempre, así como tú eres el oso aquel era el perrito. El perrito iba a salir libre ya como la cuarta o quinta vez que iba a salir, pero la última vez que lo habían agarrado estuvo como que muy feo, como que la pasó muy mal. Entonces como eran delitos menores, eso salían bastante rápido los chavos. Entonces dijo bueno, pues yo voy a salir, pero nadie me va a querer dar trabajo. Me acuerdo mucho que el cuate del cártel le dijo, háblame, te voy a pasar a mi compadre para que vayas a ver ya al pueblo, pero no te digo el pueblo X, te presentas con él y él te va a dar chamba y espérate. El chavo no era malo, o sea, había tenido una vida súper difícil, es un cuate que tenía 27 años aproximadamente, de los cuales había pasado casi 15 en la cárcel, o sea, de los 12 años había estado en reformatorios cuatro años, tres años, dos años, un año, salía, volvía a entrar, fue a Estados Unidos, lo detuvieron, lo metieron en la cárcel de Estados Unidos, salió tres meses, o sea, había estado casi toda su vida en la cárcel. Y el siguiente paso lógico es ese, estableció una relación con alguien del cártel, lo va a contratar y va a ser un sicario. Entonces en ese momento fue cuando a mí se me prendió el foco y dije, no, pero no puede ser, o sea, el perrito era uno de mis tatuadores, y le dije, perrito, no manches, no vayas a ver a este cuate, digo, o sea, te vas a meter en más problemas.
¿Y no tenías miedo de estarle pisando los callos?
No, porque a ellos les da lo mismo, o sea, ellos tienen chorros de gente, no, no, mejor trabaja conmigo. Entonces finalmente el perrito no salió en ese tiempo, sino que salió después y continuó trabajando con nosotros, pero en ese momento fue como la idea de decir, oye, qué onda, se van a llevar estos cuates al perrito allá a trabajar de burro, de halcón, de sicario, o sea, no manches este cañón. Entonces dije, no puede ser, hay que buscar alguna alternativa para poder darle una mejor oportunidad a este muchacho. Entonces ahí fue cuando se me surgió la idea de decir, sabes que, esto puede cambiar, tenemos que, puede ser utilizado este mecanismo para tratar de capacitarlos. El perrito era bueno para la droga también, pero poco a poco la fue dejando, o sea, de fumar piedra, de fumar eso empezó a bajarle, ya fumaba la masmota, esto poco a poco lo fue, fue dejando, fue dejando, fue dejando y realmente cuando yo salí, él salió poco tiempo después que yo, ya no tomaba nada, ya no fumaba nada, estaba totalmente en abstinencia, pero por un acto de voluntad de él. Entonces la idea era, la idea que surgió en ese momento, ¿Cómo evito que los contraten? ¿Cómo evito, cómo puedo ayudar a que los chavos tengan una mejor esperanza de vida? Que aparte es impresionante la gente que vive en el cartel, es muy triste porque no hay muchos que pasen de los treinta y tantos años, son pocos los que son más grandes que eso, la mayoría son bien jóvenes, ¿Por qué? Porque los matan a todos, todos mueren en enfrentamientos, en expansiones de territorio, en todas esas cosas. Entonces tenía yo que buscar una opción para poder tratar de mantenerlos interesados en esto. Entonces al principio fue como una, un poco de desesperación, no, yo les pago, vénganse, no, no, no, o sea, vamos a seguir aquí, siguen dibujando, sigan trabajando, vamos a buscar como un poquito para que no se fueran del otro lado, pero también eso tenía un límite, no podía, yo tenía que buscar una estructura para que realmente funcionara y poco a poco fue tomando forma lo que hoy en día es prisionart.
Y nadie, nadie te tachó de loco.
Aquí afuera, a todo el mundo, todo el mundo, todo el mundo qué te decían, ay Jorge, deja eso de las bolsas, no vale para nada, esto no va a funcionar jamás, dedícate a tu fábrica de pintura, dedícate a esto, dedícate a lo otro, no pierdas el tiempo.
Pero olvídate del modelo de negocios. Nadie te decía güey, déjalos, no valen.
La pena, Ah no, también todo el mundo te vas a meter en más problemas, te vas a meter en broncas, vas a acabar mal esto, no, sí fue una lucha contra viento y marea, ¿No? Pero bueno, al final del día soy un necio, ¿No? Eso sí, siempre ha sido un necio.
Que tú con esta visión de que no eras necio por dinero, estabas haciendo algo por convicción y por.
Si, era la idea, la idea era buscar una alternativa para poder ayudarlos. Claro, es que cuando estás adentro, oso, te das cuenta que no, o sea, que todos los mitos que hay al respecto de la cárcel, hay unos que son ciertos, pero muchos son mentira. No, o sea, el mayor mito que yo creo es que todos son malos, que todos son criminales, que todos son irrecuperables, es el mayor mito que hay. Yo creo que ya que vives allá un año y duermes, comes, estás con ellos todo el santo día, te das cuenta que somos todos iguales, o sea, todos somos iguales, unos tienen más dinero, unos tienen más educación, unos tienen más oportunidades, otros tienen menos, pero en realidad tanto el que robó, como el que mató, como el que secuestró, al final del día somos exactamente iguales y eso es lo más peligroso que tiene nuestra sociedad, que si nuestra sociedad ha permitido que una sección grandísima de nuestra población se dedique a eso, pues quiere decir que puede ser que haya otra mucha más grande que se vaya a dedicar en el futuro, porque cuando tú vas ahí, estás con ellos y te das cuenta que se ríen, que lloran, que tienen miedo, que tienen alegrías, que tienen mamá, que tienen papá, que tienen hijos igual que tú, que se preocupan por ellos, te das cuenta de que es lo mismo, solamente que ellos se dedican a un negocio que es muy, digamos, es sumamente dañino para todos, pero que al final del día lo que buscan es lo mismo que tú buscas, o sea, que la mayoría de la gente busca es ganar dinero, es tener cosas.
Tener una mejor vida.
Tener una mejor vida, tener una mejor vida para sus hijos, etc. A costa de lo que sea, entonces lo que hay que buscar es tratar de darles una oportunidad para que en vez de hacer eso, hagan otras cosas.
¿Y cómo lo lograste tú? ¿Cómo lo estás logrando hoy? ¿Qué es Prison Art?
Mira, Prison Art es el proyecto que empezó por esta experiencia, ¿No? Es un proyecto que está muy lejos todavía de considerarse exitoso, pero está en el camino para lograr un proceso. Es un proyecto que busca, como te decía, darles una mejor oportunidad a estos chavos, darles una mejor oportunidad a ellos y a sus familias a través de un proceso que es capacitarlos mientras están en la cárcel, ayudarlos en el proceso de rehabilitación y al final del día darles una oferta laboral para que puedan trabajar cuando obtenga la libertad. Todo es con la idea de reducir esta estigmatización a la que sometido este grupo y poder mostrarle a la sociedad un poquito de que las cosas se pueden hacer una forma diferente, que la gente que ha estado privada de su libertad puede ser totalmente recuperable si le damos el tiempo, si le damos el esfuerzo, que es mucho del discurso que hemos tenido a través de estos años. Y al final del día queremos reducir los índices de violencia y de crimen en México a través de nuestro programa. Lo que es importante es estar conscientes de que nosotros no podemos hacer las cosas solos, o sea, Prision es un proyecto que es como, digámoslo así, como un piloto, como una idea de demostrar que hay otros caminos, pero que al final del día lo que nosotros más nos interesa ser como un agente de cambio, un agente que demuestre a otros emprendedores o que influya a otros emprendedores, otros empresarios, de que si damos oportunidades a este tipo de grupo de personas, estaremos trabajando para disminuir esta espiral de violencia que vive nuestro país, básicamente.
Tú cuando empezaste el proyecto y cuando decidiste lanzarlo o hacerlo más grande, ¿Tenías algún objetivo y tenías alguna hipótesis de cómo iba a funcionar? Todos los emprendedores lo tenemos. ¿Qué fue lo que más te sorprendió a la hora de ya poner manos a la obra?
Mira, todo empezó como jugando, ¿No? Te digo, en esa mesa redonda delante de la celda 843. Todo empezó ahí como entre un hobby para tener la mente ocupada, con la idea de ayudar a que alguien recibiera algo de dinero sin que tuvieras que estar regalándoselo, sino que trabajara para que lo generara. Pero después se fue, digamos, complicando mucho más la estructura de la idea. Empezamos a ver que tenía que ser un proyecto sustentable, ¿Quién me iba a prestar dinero, que me iba a dar un donativo para ayudar a estos chavos? Nadie, nadie le interesa, nadie. Está una sociedad herida, lastimada, que ha tenido violencia, asesinatos, que ha tenido un montón de cosas, robos, etc. En su haber, pues no quiere ayudar a esta gente, lo que quiere es un castigo. Entonces yo bueno, nadie me va a dar nada para esto. Entonces digo, la única forma que podemos hacerlo es vendiendo los productos. Entonces todas esas cajas que se habían juntado en mi oficina en México, que yo había ido mandando con ayuda de las familias de los presos que iban a visitarlos, pues era una cantidad enorme. Había como mil y tantas piezas que se habían juntado en cerca de un año de estar trabajando allá adentro. Entre piezas chicas y piezas grandes, ¿Cuánto.
Habías pagado en inventario, por llamarle de una manera?
Pues no sé, varios. Sí, bastante dinero. Bastante dinero. Pero sí había alrededor de mil y tantas piezas. Y cuando finalmente me avisan que me van a liberar, hay un procedimiento que es como una tradición, que tienes que regalar todo lo que tienes dentro de la cárcel para los que se quedan. Entonces las pocas cosas que tenía, pues las repartí entre los chavos que trabajan conmigo, que para ese momento eran ya como veintitantos, treinta y tantos, como veinte, treinta más o menos. Le regalé todo lo que tenía porque ya iba a salir. Entonces, pero me acuerdo mucho que por primera vez, y me impresionó mucho, varios de ellos estaban llorando porque yo me iba. Era entre miedo y alegría de que me fuera, pero al mismo tiempo miedo porque se iban a quedar sin trabajo, sin forma para recibir dinero, etc. Para poder apoyar a sus familias. Entonces yo les dije, me acuerdo mucho que en ese momento como que me comprometí con ellos a de que yo iba a regresar. Y me dijo, español, no es cierto, nunca vas a regresar, nadie regresa. Dije, yo voy a regresar, de veras que voy a regresar, voy a regresar y vamos a hacer la fundación, vamos a hacer todo el proyecto y esto va a ser para grande y va a ser para todos. Y efectivamente, como a las dos semanas, no puedo regresar a la semana siguiente porque me enfermé horrible. De hecho, ya venía yo enfermo de esto y estuve hospitalizado cuando salí, pero como a los 15 días regresé y empezamos el proyecto para hacer la fundación y participar en un. En una convocatoria que había de Fortalece, que es una asociación de la Universidad Iberoamericana y la barra de abogados para fortalecer otras asociaciones civiles. Me metí a la convocatoria la ganamos, nos constituyeron la fundación y después decidí que las mil piezas que teníamos había que venderlas, había que hacer un modelo de negocio, teníamos que pensar de qué forma íbamos a fondear esto, porque no había forma humana de que yo con mis recursos siguiera manteniendo a 30 bocas dentro de la cárcel sin poder vender el producto. Entonces la primera idea fue hay que venderlo, hay que venderlo. La segunda idea vamos a venderlo, pero vamos a mejorarlo, o sea, lo que tenemos ya hecho, pues ya ni modo, hay que venderlo como está, pero a partir de ahora hay que hacer mucha mejor calidad, o sea, tenemos que hacer. Yo tenía la idea de hacer un producto que no fuera un producto carcelario, sino que fuera un producto que realmente tuviera un discurso, o sea, pudiera hablar por sí mismo, cuando la gente lo viera dijera oye, está increíble este producto, lo quiero comprar y cuando se enterara de que era un producto que estaba hecho por una fundación, por personas privadas de su libertad, a través de todo este programa, digamos, genera un cambio en su forma de pensar y en su forma de ver este grupo. Y por otro lado, tenía que ser un producto ya hablando de negocio, que tuviera buen margen, porque costaba mucho mantener toda esta estructura de estar trabajando con los chavos, etc. Y bueno, el producto que hoy en día manejamos cumple con todos estos requisitos, es un producto que tiene margen, es un producto que tiene un discurso, es un producto que tiene lujo, que está muy bien hecho, muy bien cuidado y es un producto que tiene cauce.
¿Y que se vende en cuántos países?
Ya se vende en muchos países, pero hoy tenemos 15 tiendas, tenemos 11 tiendas en México y 4 en Europa. Tenemos una página online que vende en todo el mundo y tenemos distribuidores de cuatro tipos, básicamente. Tenemos tiendas departamentales en Europa, tenemos multimarcas, tiendas multimarcas, franquicias y corners en hoteles. Desarrollamos como todo un concepto omnichannel para poder vender los productos a través de donde podamos, de todos lados es la idea. Y tenemos una página web que también vende todo el mundo.
¿Cuál es la página para los que lo están oyendo?
La página se llama prisonart com mx.
¿Y además de cuántos chavos tienes trabajando para ti?
Hoy en día hemos logrado entrar a ocho cárceles en México.
¿No está ya limitado a Ponte Grande?
No, no, no, de hecho Puente Grande, digamos, es como el alma mater allá estamos en el penal preventivo donde yo estaba pero después muchos chavos sí fueron sentenciados de los que trabajaban con nosotros y pasaron al de sentenciados. Entonces iniciamos el programa en el penal de sentenciados. Otros habían venido en asuntos que involucraban a sus esposas. Esto está en el femenil y también entramos en el femenil. Entonces ahí tenemos tres. Después tenemos en Tulancingo, tenemos el de hombres y el de mujeres. En Pachuca mujeres. Tenemos en la Ciudad de México el Reclusorio Norte, el Anexo del Reclusorio Norte y tenemos un femenil en Querétaro, donde tenemos un grupo de mujeres que hacen joyería de tejidos y cosas por el estilo.
¿Y cuánta gente es en total?
Ahorita en la cárcel privados de su libertad hay como 160, pero lo más interesante es que ya hay 40 que han salido en libertad y que continúan trabajando con nosotros. Es muy interesante.
Y ahora, por ejemplo, en los próximos 12 a 18 meses, cuál es el siguiente paso o el proyecto que más.
Te está Bueno, pues mira, nosotros lo que tratamos de hacer es desarrollar un modelo de negocio que solucione el problema social. Digamos que es un esquema un poco raro porque nosotros sí nos preocupa ganar dinero, pero porque ese dinero lo utilizamos para crecer el negocio y creciendo el negocio aumentamos el número de. Digamos, el impacto. ¿Qué quiere decir esto? Nosotros tenemos un modelo en el cual es como equilibrado. ¿Qué quiere decir esto? Si yo aumento el número de ventas, si yo abro más puntos donde comercializo los productos y analizo que eso va a ser constante, aumento el número de chavos y de chavas. No puedo aumentar el número de personas beneficiadas si no aumento las ventas, pero tampoco aumento las ventas si no aumento el número de beneficiados. Entonces, como te decía, no estamos peleados con ganar dinero, al contrario, creemos que es sumamente importante que los productos se vendan bien, tengan margen y nos dejen utilidades, porque eso nos permite abrir más tiendas y con esas más tiendas generar más flujo y ayudar más gente. Esa es la parte más importante. Por eso es importante también, como te decía, que el producto esté en sintonía con esta situación. Por eso el producto es un producto de lujo, es un producto con margen, es un producto artesanal, muy bien hecho.
¿Y en los próximos 12 meses piensas abrir más tiendas, A qué se van a dedicar?
Bueno, por primera vez estamos buscando fondos de inversión para que nos ayuden, inviertan con nosotros y nos ayuden a crecer el negocio de forma exponencial, para que en los próximos cinco años nosotros queremos pasar de 160 personas en la cárcel a tener alrededor de 1400 en el proceso de reinserción con estas aportaciones de capital que estamos buscando. La idea es que en los próximos, como te digo, 5 años, Prison Art pueda tener 60 tiendas, pasemos de 15 a 60 tiendas, pero pasemos también de los distribuidores que hoy en día tenemos, a tener alrededor de 400 distribuidores a nivel mundial. Ese es como el sueño que traemos.
Es una producción gigante.
Sí, por eso un grupo de personas que estarían en el proyecto para poder lograr eso sería alrededor de 1.400 personas.
¿Y no es un reto grande mantener la calidad cuando estás hablando de fuerzas laborales distribuidas en condiciones no uniformes, como pueden ser las cárceles?
Lo que pasa es, lo que hemos logrado es que cada cárcel hace una cosa diferente, no todas hacen lo mismo. Entonces tenemos cárceles, por ejemplo, como la de Querétaro que te decía hace un momento, un penal femenil en donde se hace cierto tipo de joyería. Tenemos, por ejemplo, cárceles que nada más tatúan, otras cárceles que, por ejemplo, bordan manteles, por ejemplo en Tenango, en Tulancingo, que hacen mucho los tenangos y todo esto. Tenemos cárceles en Guadalajara, por ejemplo, en Puente Grande hay una cárcel específicamente que hace cincelado, o sea, el cincelado tradicional, este muy bonito como colonial, lo hacemos y lo hemos adecuado para poder hacerlo en bolsas de diseño mucho más moderno. Entonces, cada penal hace una cosa diferente. Eso es algo que hemos tratado de ir desarrollando en el tiempo, porque mucha gente nos habla y nos oye Jorge, es que fíjate que tengo un penal aquí en Oaxaca y quiero que tatúen. Y le digo, ¿Qué otra cosa hacen que no sea tatuaje? Porque tatuados ya tengo, necesito desarrollar a esta gente en algo diferente para que no compitan entre ellos mismos. Ah, pues que tenemos grabadores. Entonces estamos viendo ahorita un proyecto súper interesante con el penal de Oaxaca que lo está encabezando el maestro Toledo, el pintor y su hijo. Creo que es que estamos tratando de implementarlo para que sean parte de Prisión Art, en donde ese penal ha grabado y esos grabados se venden a través de las tiendas de Prisión Art, pero con el mismo proceso de mantenerse libre de las drogas, de los procesos de rehabilitación, de integración de la familia, etcétera. Todas esas cosas que trabajamos conjuntamente.
¿Y no has tenido el reto de que viendo lo exitoso que es el modelo, tal vez no, a ver, tal vez estoy pensando mal, pero que alguien quiera morderte tu negocio, Digo, si le cobran piso a la gente que está afuera, porque no te van a cobrar piso dentro?
Pues mira, hasta este momento la verdad es que no hemos tenido ningún tipo de ese problema. Es muy difícil porque es como. Bueno, es muy difícil, pero es muy posible también. Sin embargo, no es algo que sea normal porque nosotros trabajamos para ayudar a los chavos y al final del día, cuando tienes un grupo de chavos dentro de la cárcel, ellos también protegen esto, su negocio, su fundación, su proyecto y no permiten tampoco eso. Es muy difícil que alguien llegue y es que para que trabajes aquí tengo, tienes que darme dinero. Pues probablemente no, no nos lo han pedido, pero probablemente tampoco lo permitieron.
Hace poco me hablabas sobre que Prison Art está en camino a ser exitoso. ¿Tú hoy cómo defines el éxito? Y tal vez a nivel corporativo, bueno, está claro que tu métrica de impacto puede ser la más importante. ¿Cuánta gente está siendo beneficiada por el programa? ¿Tú a nivel personal, cómo defines el éxito?
Yo creo que falta mucho para que realmente pueda considerarme exitoso.
¿Qué sería ser exitoso?
Una vez leí una frase que me encantó Yo seré exitoso el día que haya ayudado a un millón de personas. Mientras no llega ese número no va a parar.
Hay muchos documentales y justo por eso te decía hace rato que empezabas a hablar de la gente en la cárcel. Pues afortunadamente creo que la exposición que yo he tenido a la cárcel es a través de la televisión y esto te hace ver la realidad a través de el lente o la percepción de quien decide contar la historia, que no siempre tiene las mejores intenciones, tal vez se lo quieren vender. ¿Tú cuál documental o serie o película me podrías recomendar si yo quisiera entender lo que tú viviste?
Mira, es un poco. Hay una película muy buena que es muy similar, que es esto, la de Atrapa en el gringo, una de Mel Gibson.
No la he visto.
Pues hazte cuenta que es una cárcel un poco diferente, porque es una cárcel mixta donde viven las familias y hay niños, etcétera. Quita la parte de que los niños y la familia duerme ahí, porque la familia Puente Grande, por ejemplo, la familia entra todos los días y entran, no sé, mil, dos mil personas, niños, esposas, mamás, hace todo a convivir con ellos. Quítale la parte de que vivan ahí y todo lo demás es muy similar. Bueno, también la parte se supone que hay un hospital allá adentro y tal, es una fantasía, pero todo lo demás en cuanto a esa forma de vivir dentro es muy parecido. Una serie nueva de Netflix que no me acuerdo realmente cómo se llama, pero también es esto. Te voy a buscar el nombre y te lo voy a pasar. No recuerdo ahorita cómo es el nombre, pero es una serie, no me acuerdo, no es mexicana, no sé si es latinoamericana, pero es extraordinaria también. Y también describe muy, muy bien el negocio, o sea, la forma, el negocio de cómo se maneja una cárcel.
Si me pasas el nombre, lo pongo en las notas del episodio.
Si, te lo voy a buscar porque la vi, eso como, son como siete capítulos y la verdad es súper buena, muy bien. Te regresa cuando la ves. Esto la he comentado incluso con los chavos, con los chavos que trabajan aquí en la oficina de nosotros, que han estado en la cárcel y si dicen no, está cañón, te acuerdas de tal y de tal y de tal y todo lo que pasaba y estos personajes son súper marcados y estos también, y esto así te lo voy a buscar. No recuerdo exactamente cuál es el nombre, pero es esto es Argentina, te lo.
Recuerdo y lo incluimos. ¿Hay algún hábito que hayas adquirido en ese tiempo en la cárcel y que hoy sigas practicando?
Sí, tener menos cosas. Fíjate, es algo que yo en alguna época de mi vida acumulé muchas cosas, demasiadas, y ahora vivo con muy pocas, no necesito tantas cosas.
¿Como es tu proceso de decisión de si, olvídate, si te quedas algo, si compras algo nuevo?
Pues realmente ya compro muy pocas cosas. Compro realmente si lo necesito, o sea, o sea, más bien se me genera la necesidad por realmente porque la necesito usar, porque lo necesito, porque se me acabó o o ya se rompió o lo que sea, y entonces voy a comprar, ya no compro absolutamente nada más que no me haga falta. Aprende a vivir con muy pocas cosas.
¿Qué te dirías si pudieras hablar contigo el día antes de que te metan a la cárcel? Te cruces en la calle, viajas al pasado y te ves justo el día antes de que te agarren, ¿Qué te dirías pensando que es inevitable que te vayan a agarrar?
Sí, que vaya a agarrar, o sea, yo diría no trates de no ir, ve, o sea, si yo pudiera volver a ir, o sea, volver a vivir mi vida, yo creo que esta experiencia de haber ido a la cárcel no la dejaría pasar, o sea, la volvería a vivir. ¿Por qué? ¿Porque ya estás loco? No, ¿Por qué? Porque creo que me enseñó muchas cosas, o sea, me enseñó muchas cosas que yo no me había dado cuenta, no haber ido a la cárcel, sino la experiencia de todo el conjunto, todo lo que viví adentro, toda la gente que conocí, todo cómo se armó el proyecto en el que hoy estoy dedicado en cuerpo y alma, todo eso no lo cambiaría.
Platicaba, sé que lo que dices puede sonar hasta como está loco, pero platicando en un episodio con María Arisa, que es directora de la Bolsa de Valores Viva, ella tuvo una experiencia de secuestro hace 20 años y me dice muy claramente igual, o sea, fue la peor experiencia de mi vida, pero a su vez fue la mejor experiencia de mi vida. No sé si se lo podrías traducir.
En que es que hay experiencias fuertes que en cierta forma cambian y dan sentido, o sea, no puedes esperar que alguien que ha tenido una vida fácil toda su vida, que todo le haya salido maravilloso, todo haya estado de color rosa, nunca ha tenido un problema, siempre tuvo dinero, nunca pasó nada, no sé si va a tener la misma fuerza o la misma interés en generar algo que alguien que ha luchado, ha batallado, ha peleado, ha perdido.
Sí, lo difícil, entiendo lo que dice, el tema es que creo que es muy fácil descalificar a la gente que en la superficie parece tenerlo todo perfecto, y creo que todos estamos, todos están al mismo tiempo peleando sus propias batallas, y entonces por eso juzgar a alguien sin conocer, sin saber, hoy tal vez quien te vea pasar en la calle va a decir, este güerito señor que se ve que es de las Lomas.
Ni de las Lomas.
Bueno, pero ya sabes, podría juzgarte así.
Si, la gente es parte de la lucha que tenemos constantemente en el proyecto de Prisión ART, que es enfrentar esa estigmatización que somos tan fáciles para, para categorizar o para catalogar a alguien en algo que pensamos que es, que nosotros creemos y nosotros decidimos y nosotros pensamos que así es, cuando en realidad no sabemos nada de la otra persona, no sabemos nada de sus capacidades, sus miedos, sus alegrías, de sus intereses, de sus sueños y bueno, es respetable no saber nada de los demás, lo que no es válido es que los cataloguemos de una forma y en base a eso decidamos cómo convivir o cómo tratar a esa persona con ella.
Si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿Qué diría?
Por Dios. No sé, no sé, tendría que pensarlo muy bien porque lo van a ver muchas personas, pero yo creo que sería un mensaje de esperanza, no, o sea, de esperanza, de tolerancia, buscaría alguna frase que realmente tratara de despertar algo en la gente, que tratara de prender una luz que les permita ver las cosas de otra forma, de tener esperanza de que hay mejores caminos, de que tuvieran esperanza de que hay mejores formas de hacer las cosas y de que si estamos juntos y nos esforzamos lo vamos a lograr, pero todos, todos juntos.
¿Jorge, hay algo que quieras agregar?
No, pues nada, que te agradezco muchísimo tu tiempo para oír mi rollo.
No, es interesantísimo y estoy seguro que mucha gente va a querer contactarte, ya sea por información de la empresa, comprar productos, ayudarte, tal vez hasta fondo se te acerca.
Estamos súper abiertos a que el que quiera venir y conocer el proceso de.
Cómo se hace una bolsa, a mí me encantaría.
Estás totalmente invitado y todo tu público también, es cuestión de organizarnos y hacer una cita, conocer a los chavos, platicar con ellos, que vean cómo funciona el proyecto, cómo ha. Cómo van generando ellos cambios. Tenemos gente, por ejemplo, muchos de los chavos, algunos están estudiando en la universidad, están estudiando diseño, están estudiando administración, están estudiando psicología en la universidad, chavos que no tenían esa oportunidad antes, entonces pues está abierto para que.
¿Dónde pueden encontrarte, seguirte, las redes sociales?
Pueden seguir nuestras redes sociales y por ahí contactarnos.
¿Cuáles son?
Es Facebook e Instagram. Es Prison Art Oficial en inglés. Así como en inglés, porque no es porque somos pochos. Oficial con doble F. Exactamente, porque no es porque somos pochos, sino es porque muchos de nuestros clientes están fuera de México. Tenemos también la página que me ayudaste antes a decir que es www prisonart com mx y es que no ves el teléfono de la oficina. No te preocupes, pero os dejo mi mail con todo gusto. Es JorgeCueto F de Foco.
¿Y tienes redes personales?
Si, tengo un Facebook. ¿Jorge Cueto Un Facebook? No sé cómo estará escrito, pero bueno.
Ahí lo agregamos, te buscamos y lo ponemos en las redes.
Tengo un Instagram que no trae gran cosa, pero el Facebook.
NOTAS DEL EPISODIO Que va a ser Cracks LA Jorge Jorge, te agradezco muchísimo el tiempo y la apertura con la que nos hablaste hoy. Digo, a mí me dejaste la boca abierta varias veces, cuando volteé la cara ya se nos había ido una hora y es totalmente fascinante que nos puedas compartir con tanta vivacidad lo que lo que experimentaste y te lo agradezco. Lo que has logrado me parece de las causas más nobles que puede haber y creo que como bien dices, es la manera en la que podemos mejorar esta sociedad, no cerrando puertas, sino abriéndolas, no cortando o quemando puentes, sino teniendo lazos. Y me queda clarísimo que eres un crack.
Te agradezco muchísimos, te mando un abrazo y pues los espero por allá.
Gracias, Jorge.
Gracias a ustedes.
El relato de Jorge me ayudó a abrir mi mente y pensar de forma distinta sobre la vida en prisión. Si te gustó, suscríbete en iTunes o Spotify y califícanos con 5 estrellas para que más gente nos pueda encontrar. Suscríbete gratis también a viernes de Crack, que es el email que mando cada viernes y puedes hacerlo en Cracks la viernes. Y si aprendiste algo de este episodio, mencióname en tus historias de Instagram como osotrava e incluye a Jorge como risonart oficial. Puedes encontrar links a todo lo que hablamos en W Cracks la Jorge. Y eso es todo por hoy. Yo soy Osotrava y espero que tengas una gran semana.










