Conversación (o monólogo) sobre estrategias para llegar a acuerdos en negociaciones y en terapia de pareja. Destaca la importancia de acudir con disposición a negociar (no a ganar), proponer múltiples soluciones (p. ej. tres alternativas) y considerar la perspectiva del otro para que los acuerdos sean duraderos.
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Dos. Generalmente, cuando hay una mesa de negociación, ninguno de los dos llega con la disposición de llegar a un acuerdo. Llegan con la disposición de ganar la discusión, que es algo completamente diferente. Entonces voy a hacer todo lo posible por seducirte, amenazarte, obligarte, de manera que reconozcas que quien tiene la razón soy yo y tú estás equivocado. Y puede ser que se llegue a un acuerdo, pero si la otra parte en algún momento se empodera, entonces acuerdo no va a durar nada. Hay que sentarse con la disposición. Yo no sé a qué negociación vamos a llegar, a qué acuerdo, no lo sé, pero yo no me paro de la mesa hasta que no lo hayamos logrado. Luego hay esta idea de que para cada problema hay una solución. Y él dice ¿Qué tal que para cada problema haya más de una solución? Entonces, en lugar de que llegues con una sola propuesta, ¿Por qué no llegas con tres? Y de pronto, eso yo lo veo todos los días en mi consulta, llegan a un tema, por ejemplo, la educación de los niños. Entonces ya están de acuerdo, ya definimos el problema, etcétera. Les pido que cada uno cree tres soluciones distintas. Con muchísima frecuencia coinciden, entonces la solución es facilísima. Y hay otro factor que es fundamental, y es que tienes que pensar en el otro a la hora de proponer la solución. Si es algo inaceptable para el otro, no lo pongas en la mesa, porque lo que estás haciendo es simular la negociación. Tienes que ponerte en los zapatos del otro y caminar con esos zapatos. Cuando se logra eso, en mi experiencia con parejas en un entorno terapéutico, se puede resolver prácticamente todos los conflictos.