Roberto Martínez explains why he shifted his project to prioritize a sustainable lifestyle over constant growth and visibility. He describes creating a "hybrid" definition of success (covered in his third book El arte de Perder) that balances financial targets, physical health, and personal relationships; he also states he set a personal financial target around age 27–28 (circa 2021).
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Mantener el proyecto en ese nivel era algo con lo que yo no quería hacer. Y había ciertas. Por ejemplo, pues no sé, ya era, ya era mucho de ver a grabar con tal persona, tal ciudad, y pues al proyecto le iba a funcionar mucho, pero a mí, pues ya no quería estar grabando en distintas ciudades y estar persiguiendo a los invitados. Ya era más como un tema de quiero empezar a construir un estilo de vida mucho más sostenible para mí en un futuro en donde encuentro un balance entre el tema profesional y el tema laboral. Y ahí es en donde nace El arte de Perder, que es mi tercer libro. El arte de perder habla sobre esta idea de definir una versión más híbrida del éxito, que se escape de estas métricas cuantitativas de números, fama, dinero y que las considere definitivamente, pero que en lugar de que sean solamente lo único que persigues, que determines cuánto es suficiente para ti, con cuánto está saludable en ese. En ese aspecto que intentes mantener. ¿Ese número ha cambiado? Si, va subiendo, obviamente conforme. Conforme te vas acomodando y te vas dando distintos lujos también, pues ya la edad también te hace hacerte más pique en ciertas cosas, Pero fíjate que no tanto, la neta es que no, no mucho, pero sí ha cambiado. ¿Qué edad tenías cuando fijaste ese número por primera vez? Pues 2021 fue hace cuatro años. 28. 27. 28 años tenía. Ahí fue cuando dije, OK, chido, Ya, ya también. ¿Y a qué edad lo alcanzaste o no sé si ya lo alcanzaste a los 28, o sea, dijiste con esto tengo a los 28 también por lo mismo, yo no soy una persona que se da muchos lujos, yo no tengo un carro de lujo, yo no tengo? No, o sea, no gasto en cosas de lujo, como que eso nunca se me ha hecho interesante porque. Porque eso llama la atención. A mí me caga llamar la atención y también es algo que no consideré cuando llevé al proyecto a ese punto, que también como tenía el chongo y pues iba caminando y tenía como una bola encima. El tema, por ejemplo, de vas a un aeropuerto, te piden fotos, eso es algo que a mí, a mí no es que, no es que no me guste, pero porque creo que sonaría como queja y no quiero que suene como queja porque estoy muy agradecido y dentro de todos los pros, o sea, totalmente me quedaría con ese camino, pero sí me gusta pasar desapercibido. A mí sí me gusta estar en mi pedo, o sea, salir a correr, estar en mi pedo y pasar desapercibido. Entonces llegó un punto en donde dije, bueno, vamos a generar una versión híbrida del éxito en donde pueda cumplir esta meta económica, que más que el tema social y el reconocimiento, en ese momento ya era más un tema económico de OK, ya no tengo que regresar a ser director creativo en la agencia, sino que puedo seguir viviendo eso, pero también vamos a intentar cuidar la parte física, la parte relaciones personales y empezar a encontrar una versión más híbrida del éxito en ese sentido.