José Chapur recounts the origins of tourism development in Cancún from a first-person perspective: initial risk-taking and invitations to invest; formation of small partnerships and early projects (a 60-room Hotel Las Perlas that was later sold); a condominium project planned for 264 apartments funded by four groups; and the building of the first larger hotel (Beach Palace, originally Cancún Beach Club) with 149 rooms and a timeshare model. He describes product decisions informed by a survey (preference for amenities over kitchenettes), the roles of partner families (Constance, Madrazo, Grupo Cuernavaca, Grupo Tabasco), and the practical shift from commerce to real-estate/hotel development.
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El capital es un riesgo, pero el que no se arriesga no gana. No voy a trabajar porque hay crisis. ¿Desde cuando hay crisis? Toda la vida ha habido. No haría uno nada. Aquí va a haber un lugar muy bonito que se va a construir que se llama o se va a llamar Cancún. Y él lo sabía por. Porque ya se habían anunciado cosas, Echeverría y demás. Cuando tengan algo para invertir aquí, háganlo. Lo que puedan poner aquí, pónganlo. Ese fue el principio. Mi hermano Roberto no le gustaban mucho las tiendas. Y de repente se fue a Cancún. Se encontró con unos amigos comunes. Uno tenía un terreno. Se juntaron varios socios, o nos juntamos varios socios. Hicimos un hotelito allá. Hasta hoy existe. Se llama Hotel las perlas, de 60 cuartos, nada más que no nos dieron chance de abrirlo. Llegaron algunos otros y te lo compramos. Oye, no lo hicimos para vender, te lo compramos. Y pues, ¿Como se dice? Nos llegaron al precio. Y después ya vendimos. ¿Y ahora qué hacemos? Otro amigo tenía un terreno, no tenía nada más. Entramos nosotros con un tanto igual del terreno. Entonces ya eran ellos y nosotros. Y tampoco teníamos dinero porque se nos acabó entre la compra del terreno. Y llegó otra familia, los Constance, y dijeron ¿Por qué no hacemos aquí unos condominios? Estaban la familia Constance, esta la familia Madrazo, Javier Madrazo, Roberto Madrazo. Era el Grupo Cuernavaca y el Grupo Tabasco. Así los identificábamos. Y cada quien puso pusieron una cantidad de dinero. Y dijimos, Bueno, de los 264 departamentos que van a salir, somos cuatro grupos totalmente diferentes. Cada quien que agarre la cuarta parte de los departamentos y los salga a vender. Y así fue. Uno de nuestros socios, el primero de los socios dijo yo no vendo, yo voy a esperar plusvalía. Esa plusvalía no se dio. Y los otros tres grupos, hicimos el primer hotel, el que se llama hoy Beach Palace, 149 cuartos, los tres socios, y metimos uno en vez del que no entró. Hicimos el hotel Beach Palace, se llamaba Cancún Beach Club, donde se vendía tiempo compartido. Y los departamentos tenían cocineta. Eran departamentos muchos años de después. ¿Qué prefiere una señora? ¿Una cocineta para ir a cocinar a las vacaciones o un jacuzzi en la habitación? Hicimos una encuesta y La encuesta fue 100 a 0 de que preferían algo no sea cocinar en las vacaciones y así fue desarrollándose nuestro producto. ¿Qué fue lo más difícil en esta primera etapa de pasar de comerciarte a tal vez desarrollador inmobiliario a hotelero? Lo de desarrollo inmobiliario también se trae en la sangre, o sea, teníamos, teníamos algo y quiz me estoy regresando un poquito uno de nuestros proveedores de telas. Fuimos mi papá y yo a verlo y le dijo Don Simón, dígame qué puedo hacer, Tengo unos centavos, los tengo en un banco aquí en México me da el 12% y en Estados Unidos dan el 4. ¿Qué me recomiendas?