Cómo Terminar una RELACIÓN TÓXICA | SILVIA CONGOST #261

This is a Spanish-language Cracks Podcast interview (episode #261) in which psychologist Silvia Congost discusses emotional dependency, toxic relationships, and building self-esteem. Silvia narrates personal experiences (a breakthrough at a Bruce Springsteen concert; childhood drawings; a relationship that led to chronic-stress illness and later diagnosis of "dependencia emocional" after hearing Walter Rizzo). She explains how dependency functions like an addiction, how to recognise when a relationship never worked versus when it can be repaired, and practical steps to recover: naming the problem, strengthening self-worth, inner-child work and visualizations, setting boundaries, and (when needed) strict contact-zero. She also covers parenting (importance of recognition; dangers of overprotection), working with solitude, group-therapy theatrical events ("Objetivo a Marte"), recommended readings, and outreach channels (Instagram, YouTube, website, weekly "Confidencias" program). The overall tone is practical, empathetic and prescriptive, aimed at helping listeners identify and leave unhealthy attachments and build healthier relationships.
Chapters
Esto que me pasa es una adicción. Siento que le necesito porque si no, no estoy bien, no puede seguir adelante con mi vida. Pero al mismo tiempo sé que es algo tóxico, que no es lo que yo quiero, que yo aquí no soy feliz. A veces ser consciente de que tienes que rendirte, y esa es la mayor victoria cuando estás con alguien que no funciona. Yo tengo una pareja, yo tengo una mala autoestima y pienso que como yo soy poca cosa, pues igual voy a tener miedo de que mi pareja encuentre a cualquiera mejor que yo y me deje. Porque si yo soy la primera que pienso que cualquiera es mejor que yo, eso me puede hacer volver una persona celosa, una persona extremadamente insegura, con mucho miedo. La sobreprotección creo que es una de las formas de maltrato sin saberlo encubierto más graves que existen con un niño. Puedes hacer que ese niño crezca sin una pizca de autoestima o que se vuelva un tirano. Incluso hay una línea muy clara entre reconocer a tu hijo cuando se ha esforzado en algo para motivarle y que dé más de sí y hacerle sentir que es mejor que los demás.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Hoy tengo como invitada a Silvia Congost. La puedes encontrar en Instagram como hilviacongost. Silvia es una psicóloga española experta y referente mundial en autoestima, dependencia emocional y relaciones. Es conferencista internacional y autora de 10 libros con más de 20 años de experiencia profesional en el sector de la psicología. Tiene tres centros propios en España, desde los cuales realiza terapia en línea con pacientes alrededor del mundo. Silvia tiene la misión de aportar conciencia y educación en el mundo de las relaciones para que suframos menos y logremos entender el amor de una forma mucho más sana. Hoy Silvia y yo hablamos de relaciones disfuncionales y cómo salir de ellas, de cómo construir autoestima, de poliamor y de asignarle valor a nuestra soledad. Espero que disfrutes de esta muy bonita entrevista con Silvia con gozo. Silvia, bienvenida a Cracks Podcast.
Muchísimas gracias. Estaba esperando que llegara este día. Estoy muy contenta.
Yo también. Y yo creo que mucha gente va a estar contenta porque eres de esas personas que constantemente me mencionan, me refieren y me piden que tengan el podcast Así que feliz de que al final se nos haya hecho y sé que vas a estar por México el año que entra pero bueno, qué bueno que lo hicimos. Antes de eso, mucho de qué hablar. Yo como siempre digo, estos podcasts son una casi casi que una mentoría personal para mí que comparto con cientos de miles de personas Y vamos a hablar de todo lo que tú eres experta, relaciones, autoestima, soledad. Pero antes de eso quería preguntarte por algo que me llamó mucho la atención, que sé que tú eres una gran admiradora, fan de Bruce Springs y que tienes todos sus conciertos. Ahora hay un concierto en particular que tuvo un impacto relevante en tu vida. ¿Por qué no me cuentas de esa conciencia?
Y tú cómo sabes eso es una cosa muy personal. Muchas gracias. Veo que empezamos ya fuertes. Sí, yo he ido a prácticamente todos los conciertos que he podido cuando ha venido a España a Brush Springs. Desde mi adolescencia me encantaban sus letras. Yo era una adolescente bastante atormentada, con mala autoestima, que se sentía bastante mal. Entonces escuchar sus letras de personas en situaciones difíciles, que siguen adelante, que luchan por seguir pues como que me encantaba, me gustaba mucho. De hecho quise aprender a hablar bien el inglés para poder entender a Bruce Springs y entender sus letras. Entonces de ahí a empezar a ir a todos sus conciertos y hubo uno concretamente es este que me estás mencionando, que ese año él no vino a Barcelona. Yo vivía en Barcelona y solamente hice un concierto en Madrid. Aquí en España era después de que yo ya llevara varios años atrapada en una relación de pareja en la que yo sufría dependencia emocional, Lo cuento en alguno de mis libros. Yo no sabía cómo salir de ahí, ya siendo psicóloga sufría en esa relación. Yo veía que no era feliz, que esa persona, aunque era una buena persona, pero no encajaba conmigo. No queríamos lo mismo, no mirábamos hacia la misma dirección, éramos demasiado distintos y yo no era capaz de cortarme. Me aterraba el miedo a quedarme sin él, la idea de en un futuro imaginarlo con otra persona, en fin, prefería estar mal a su lado antes que quedarme sin él. Y cada vez me iba encontrando peor, incluso enfermé me detectaron una enfermedad crónica del estrés. Me imagino que pasaba, porque como que todos los nervios, la tensión iba por dentro. Entonces cuando ya estaba bastante al final, que estaba muy fastidiada, intentando salir, recayendo otra vez y aquello que está cada vez peor, llegó el concierto de Bruce Springsteen, que coincidió, fue unos días después de mi cumpleaños. Y yo me vine a Madrid, digo me vine porque ahora vivo en Madrid. Y fui con una amiga y cuando entramos en el concierto vimos que había como una zona VIP delante, unas personas que entraban con una pulserita que les daban. Yo en ese momento desconocía cómo accedían a esa zona justo pegadita al escenario. Pasaron una serie de cosas extrañas que empezó el concierto. Un chico vino con una pulsera, nos dijo que. Que se la habían pasado desde dentro, que podíamos probar porque los de seguridad se habían dado cuenta de que se estaba intentando colar con la pulsera de otra persona. En fin, ese chico no sé cómo me acabó dando esa pulsera a mí. Yo me la puse, intenté entrar en la zona VIP y en los de seguridad yo creo que me vieron la cara de desesperación. Necesito entrar aquí. Es como lo necesito, mi vida me está pidiendo que yo esté aquí en este momento, no sé por qué, pero lo necesito. Y me dejaron entrar en Pobre desgraciado, déjala pasar porque si no esta se nos pone a llorar aquí. Y me dejaron entrar. Y entonces fue como ya una parte del concierto en la que Bruce tocó todas las canciones que yo más me sabía Bobby G, No Surrender, Burning, bueno, en fin, todas. Y yo empecé a cantar, a saltar como una descosida. Y es como que imaginaba. Fue como un momento muy catártico para mí, porque yo estaba sintiendo como que en ese momento la vida me estaba regalando esa hora mágica que era como un sueño para mí, para que yo me desprendiera de todo eso que seguía arrastrando, de esa relación, de ese sufrimiento, de todo ese peso, de esa historia. Y acabó el concierto y hasta aquí, hasta aquí. He sido tan feliz, me he conectado tanto con la vida que a partir de hoy va a haber un cambio en mi vida. Y salí del concierto y desde ese día ya nunca más volví a hablar de esa persona, nunca más volví a contactar con esa persona. Y siempre lo he sentido de esa forma, como que salí mucho más liviana y que ese concierto a mí me salvó. Y me hizo superar esa situación. Y creo que todas las personas que viven situaciones así, hay un punto que es cuestión a veces de muy poco rato, en el que pasas de estar mal a decir hasta aquí. Y es importante encontrar ese momento en el que tú te desprendes. Puedes llevar muchos años arrastrando algo, pero cuando tu cerebro dice ya y lo dices de verdad y lo sientes de verdad, ahí se acaba todo y empieza el nuevo capítulo de tu vida.
Me gustaría poner algo de contexto para este momento, porque hablas tú de una relación que ya llevabas años en ella. Tú ya eras psicóloga. Cuéntame un poco, porque también escuché la historia de unos dibujos que encontraste de cuando eras niña. Y eran dibujos. ¿Cómo eran estos dibujos y qué te hace pensar que había en tu cabeza a raíz de la manera en que fuiste criado?
Sí, pues hace unos años también encontré unos. Mi madre me dijo he encontrado una caja con los dibujos que hacías tú cuando eras pequeña. Porque mi madre siempre me decía que yo de pequeña dibujaba mucho y que hacía unos dibujos muy bonitos, pero no sabía dónde lo había guardado. Entonces cuando fui a casa de mis padres y vi esos dibujos, quedé bastante asustada porque todo eran dibujos de parejas. Aquí estoy yo, una niña dibujada con mi nombre debajo. Y al lado agarraba de la mano de un niño un príncipe, incluso con la corona, con todas las características de cuentos de príncipes y princesas. Y entonces yo de ahí quedé un poco asustada porque entendí por qué me había pasado todo lo que me había pasado sin darme cuenta. Eché la vista atrás, como dices, sí yo ya era psicóloga, ya había hecho la carrera, a mi modo de entender, yo ya tenía que identificar una relación que es tóxica cuando algo no va bien. Y no podía acabar de asimilar por qué me había pasado todo aquello con todos mis conocimientos, porque ni siquiera me di cuenta de lo que me estaba ocurriendo. Ni siquiera podía ponerle nombre. Entonces, claro, cuando tú echas la vista atrás y te das cuenta de dónde vienes, cuál es la educación que hemos recibido, los cuentos que nos cuentan, lo que nos explica y lo que la propia sociedad nos vende del amor, del amor romántico, que es ese amor que siempre tiene un final feliz. Es ese amor que todo lo puede. Es ese amor que te dice que si luchas, si aguantas, si te sacrificas, si haces la vista gorda en determinadas situaciones, al final acabarás funcionando con esa persona que un día elegiste. Y entramos en esa dinámica es que si lo dejo ahora, todo lo que hemos vivido, todo lo que hemos compartido no habrá servido para nada, será un fracaso en mi historial. Entonces preferimos seguir y seguir y seguir. Cuando encontré esos dibujos me asusté porque pensé una niña ya de seis, ocho años que ya tenga esto en la cabeza, pues imagínate qué es lo que se podía esperar cuando creciera. Pues exactamente lo que me pasó, acabar atrapado en una relación que no funciona y que no puedes dejar porque piensas que algún día va a funcionar y va a salir bien. Aunque luego con el tiempo lo interprete y lo he entendido de otra manera mucho más positiva.
Ahora en el concierto hablas de soltar este momento donde puedes pasar la loma o cruzar el Y al mismo tiempo me estás diciendo yo llevaba en una relación que era tóxica. ¿Cómo era tu relación? ¿Si no te molesta que lo pregunte? ¿Cómo era una relación o cómo es una relación como la que tú viviste, en la que sin darte cuenta estás viviendo algo que no era lo que pensabas?
Mira, en mi caso no era una relación de maltrato como hay muchas veces y como yo veo muchas veces. Era una relación que era tóxica porque no buscábamos lo mismo. Él era una persona muy casera que quería tener su casa, sus hijos, en el pueblo en el que vivía, etc. Todo ahí muy instalado, tenía sus hobbies, le gustaba muchísimo hacer surf todas las vacaciones, todos los fines de semana, todo se iba a hacer surf porque era su gran sueño, su gran ilusión. Y yo que soy una persona que me gusta viajar, me gusta conocer otras culturas, conocer otras personas. No sabía qué iba a hacer con mi vida aún, pero sabía que quería hacer muchas cosas, soy muy activa y ahí me consumía y veía que cada vez que teníamos un momento para compartir, como son las vacaciones, en el que podíamos coincidir, pues o yo me iba con él o no nos veíamos. Entonces mi cabeza, por el modelo de relación de pareja que tengo yo de mis padres, que es una relación que comparten, están juntos, pues no me encajaba. Entonces yo decidía ir a hacer S, cosa que no me gustaba en absoluto. Yo soy de montaña, a mí me gusta la montaña, el mar nunca me ha traído demasiado, entonces el agua fría, no la soporto, no puedo. Me metía en el agua en pleno mes de enero en el norte de España, que está congelada, con un neopreno. Y cuando yo me veía a mí misma cruzando las olas, agarrados de la mano, algo súper romántico, si tú quieres, ¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Pero esto qué es? Pero daba igual, todo valía con tal de mantener esa relación, con tal de ver que él estaba contento, que me seguía eligiendo a mí. Pero claro, por dentro, cuando tú aceptas una situación que no encaja con lo que tú quieres, hay una parte de ti que no está a gusto. Tu cuerpo te empieza a mostrar señales de Silvia, que aquí no es, que eso no es lo que tú quieres, que eso no te hace sentir realizada a ti, que a ti no te gusta. Mientras estás aquí, cruzando esas olas, estás renunciando a vivir muchas otras cosas que te podrían hacer crecer, inspirar, ayudarte a llegar más lejos. Entonces esa lucha interna hace que acabes, en mi caso, enfermando. Me diagnosticaron una enfermedad inflamatoria intestinal, una enfermedad que es la enfermedad de Crohn, y es como un problema en el intestino y que me tengo que medicar para siempre porque es algo crónico y no pasa nada. Pero le estoy agradecida de alguna manera, porque fue la señal que dijo, que me ayudó a entender que tenía que analizar todo eso y reflexionar sobre lo que me estaba pasando.
¿Y si fue esta señal, esta enfermedad, lo que te hizo voltearlo a ver o o hubo algún momento en el que, como decimos en México, te cayera el 20?
Fue poco a poco, yo creo que te vas dando cuenta poco a poco. Concretamente hubo un día también que fue muy importante, el colegio de psicólogos de aquí, de la zona en la que yo vivía, invitaron a Walter Rizzo, que es un psicólogo que seguro que lo conocéis muchas personas, que trata, y es el que me mencionó por primera vez la dependencia emocional. Tiene muchos libros muy interesantes desde hace muchísimos años. Entonces cuando lo escuchaba hablar, ese fue el momento en el que yo pude poner nombre a lo que me estaba pasando. Guau, no estoy loca, esto que me pasa es una adicción, tengo un enganche a esa persona, es como una droga esa persona para mí, siento que le necesito porque si no, no estoy bien, no puede seguir adelante con mi vida. Pero al mismo tiempo sé que es algo tóxico, que no es lo que yo quiero, que yo aquí no soy feliz. Entonces, al entender eso, es como que se me cayó la venda de los ojos y dejé de autoengañarme, dejé de luchar, dejé de mentirme a mí misma. Porque yo pensaba, si yo consigo todo lo que me voy proponiendo, si yo me focalizo y me pongo como objetivo aceptarme como es y estar bien a su lado, seguro que también tengo que poder conseguirlo. Pero eso no funciona así en las relaciones. Si esa persona no encaja contigo porque tenéis valores distintos, miráis hacia direcciones opuestas, por mucho que tú quieras estar bien, hay una parte dentro de ti que entrará en disonancia y no podrás fluir ahí. Entonces, al entender que sufría dependencia emocional y que era una adicción, es como tengo un alcoholismo y quiero poder beber con moderación y no necesitar siempre otra copa. No puedes. Si tienes una adicción al alcohol, si bebes, vas a beber otra y otra y otra, y no podrás dejar de beber. No puedes dejar de beber de un día para otro si tienes una adicción. Entonces, al entender eso, es como que ya mi cerebro le puso nombre, pude alumbrar, iluminar esa parte. Y al saber lo que me pasaba, emprendí un camino para buscar cómo hacerlo, para desintoxicarme, para desengancharme y para liberarme de esa persona, que no fue fácil. Pero una vez le has puesto nombre, es más sencillo saber hacia dónde tienes que ir.
Hay muchísimas cosas que quiero desempacar de lo que acabas de decir, porque no solo al concepto de dependencia y después cómo lograste superarla cuando estás hablando de relaciones, sino también de las relaciones en sí. Porque pareciera que la postura podría considerarse hasta egoísta, no es todo para mí, nada para allá. Y de oído decir, si tienes que trabajar o que luchar en una relación, entonces es una relación, no sé si lo llamas tóxica o dependiente. Y me gustaría clarificar eso, que seguramente estoy medio que agarrando en un. En un contexto bastante laxo.
Claro, o sea, mi mensaje sobre todo es. Lo que yo intento compartir es, si tú tienes que luchar para que la relación funcione porque la relación con esa persona no funciona, ya empiezas mal. Porque la relación que funciona es una relación que es fácil, es una relación que sientes que fluye, lo cual no significa que no van a haber problemas, No significa que no tengas. Dices trabajar, trabajar para que funcione y puedas construir. Sí. Que es lo mismo que poner de tu parte. Hay un proceso de adaptación. Es un edificio que construimos entre las dos partes y tenemos que poner ambas partes de nuestro lado para que eso se vaya haciendo fuerte y para crear unos cimientos que nos sostengan después. Eso es muy importante y tiene que ser por parte de los dos. Pero cuando entramos en el concepto de luchar, que ya viene muy unido a ese concepto del amor romántico del que hablábamos, eso es otra historia. Y lo digo sobre todo porque he visto tantas, tantas, tantas parejas sufrir por amor supuestamente, pero que en realidad era porque están con alguien que no encaja con ellos. Entonces, cuando tú estás con alguien que no encaja contigo, si tú tienes esta forma y encuentras a alguien que no acaba de encajar, para que encaje, tú tienes que empezar a dejar de ser tú, aceptar cosas que a lo mejor no van contigo, renunciar a cosas que a lo mejor para ti son importantes, dejar pasar otras cosas que te duelen y que no aceptas en realidad. Entonces ahí es cuando uno se va deteriorando y se va consumiendo. Por eso digo que no hay que luchar para hacer funcionar una relación, porque en ese caso significa que no está funcionando. Y si no funciona esa relación con esa persona, ¿Para qué empeñarte en que tiene que ser y tiene que ser y tiene que ser y tiene que ser? Es mejor a veces ser consciente de que tienes que rendirte y esa es la mayor victoria, ese es el mayor éxito. Cuando estás con alguien que no funciona, ¿Cómo sabemos cuándo?
Porque suena muy subjetivo. Es como en el emprendimiento, ¿No? ¿Cómo sabes cuándo rendirte cuándo has invertido tanto, cuando todavía nuestro tal vez corazón emprendedor dice somos optimistas y la oportunidad gigante que estamos buscando está detrás de la siguiente puerta? En una relación puede ser tal vez igual. ¿Cómo saber que no nos estamos engañando?
Mira, hay un tipo de relaciones que no funcionan, que lo sabemos porque cuando tú echas la vista atrás te das cuenta de que más allá de ese enamoramiento inicial, esa relación no ha funcionado nunca. Es decir, más allá de esa etapa en la que idealizamos a la otra persona, la vemos perfecta, la hacemos encajar con nuestras expectativas, más allá de ese periodo, que no dura más que un año normalmente, ya te das cuenta de que nunca has estado bien. Y entonces te alimentas de esa fantasía, de lo que piensas que un día va a ser la relación con esa persona, de ese sueño de la vida que vamos a tener, las cosas que vamos a hacer, todo lo que vamos a vivir. Entonces, cuando tú te das cuenta que en realidad no ha funcionado nunca, a la que tú ves eso, a la que tú tomas conciencia de eso, es hora de irte. Porque cuando esa venda ya te cae de los ojos, ya no puedes volver a ponerla otra vez. Y luego hay otros casos de relaciones que a lo mejor se han deteriorado, pero que sí que han funcionado durante un tiempo, pero que tú te das cuenta que estás sufriendo. Entonces ahí tienes que valorar qué es lo que te está haciendo sufrir y si esa relación en este momento te aporta, o si estáis implicados a partes iguales como para conseguir que vuelva a funcionar. Por ejemplo, hay casos en los que uno no es feliz, hace terapia y te das cuenta de que para que eso funcione tienen que venir los dos a hacer terapia, porque si no, si solo estás remando tú, al final te vas a agotar y el barco no va a avanzar. Pero a lo mejor se lo planteas a tu pareja y tu pareja te dice que necesita ir, que nadie le diga nada de lo que tiene que hacer, que el problema lo tienes tú y que eres tú que tienes que arreglar lo que sea. Entonces, si tú te das cuenta que estás remando solo, o que es la típica situación debido a esto de que vas cayendo una y otra vez en lo mismo, la sensación de cada vez estoy más cansado, más desgastado, más exhausto, pues ya llega un punto que tienes que ya lo he intentado todo. Sí que es cierto que antes de renunciar a una relación que ha funcionado durante un tiempo, es bueno sentir que has intentado reconstruirlo o enderezar de alguna forma, que no te quedes con la sensación de a lo mejor podía haber hecho algo más y qué pena porque se perdió. Pero a veces ya hemos intentado más de lo que teníamos que intentar. Yo creo que si uno es honesto consigo mismo, lo sabe.
Y este proceso de intentar reconstruir es algo como que te he oído decir a ti de callarte y ver esto, de callarte y no escuchar las historias que te cuentas y entender cuáles son los hechos.
Sí, yo hay una frase que digo muchas veces a los pacientes y es la de tápate los oídos y mira. Es decir, cuando la otra persona por algún conflicto, lo que sea que haya pasado, cuando tú ya te planteas dejar la relación, te prometo que voy a cambiar, te prometo que esto no lo voy a hacer más, que esto no va a volver a ocurrir, que esto va a dejar de ser así. ¿Cuando la otra persona te promete y se compromete en una serie de cosas, yo tú di OK y tú te sientas metafóricamente y observa qué es lo que hace, qué es lo que hace? No si vuelve a hacerlo o no, sino qué es lo que hace para lograr ese cambio, para incorporar nuevos hábitos, nuevas formas de comportarse, nuevas maneras de actuar, de interactuar. Porque si no hace nada solo por decir voy a cambiar, una persona por lo general no cambia porque nosotros tenemos ya nuestra forma de funcionar, nuestras creencias, entonces tienes que hacer algo, cambiar algo, introducir alguna pieza nueva, ya sea ir a un psicólogo, leerte un libro, buscar información en Internet, buscar algo que te ayude a entender por qué eres así, por qué actúas de esa forma, dónde están tus heridas y cómo sanarlas para convertirte en alguien más consciente, más maduro, que haya crecido. Pero si tú dices voy a cambiar y no haces absolutamente nada y sigues haciendo lo mismo que hacías hasta ahora, porque no tienes tiempo para dedicarle a ese esfuerzo, pues no vas a cambiar, no vas a cambiar solo sin hacer nada. Yo creo que solo cambiamos cuando vivimos una situación vital estresante, muy fuerte, algo que hace que se revuelvan nuestros, todos nuestros valores y entonces ahí a veces hacemos un cambio. Pero si no porque la otra persona te lo pide, ahí no se cambia así porque sí.
Hablas de que después de darte cuenta y de aceptar, me suena mucho como lo hablas de la misma forma, ¿No? Dependencia es una adicción y podemos regresar a los 12 pasos de alcohólicos Anónimos y el primero es la aceptación. Y tú dices que tienes una manera para superar estas estas relaciones. ¿Cuál es esa manera? ¿Cuál es el proceso que alguien se acepta como, y no voy a llamarle víctima, pero como un participante en una relación de puede mejorar su situación?
Claro, a ver, cuando hay dependencia emocional, lo primero que debemos tener claro es que la relación no va a funcionar nunca si estamos sufriendo dependencia emocional porque estamos con una persona que no encaja, ya sea porque no es la persona adecuada, porque ya no hay amor de pareja. A veces te dicen te quiero mucho, te quiero mucho, pero por cómo se comporta te das cuenta de que no te sientes amado por esa persona, entonces no sientes el amor, o porque por el hecho de estar con esa persona tú tienes que renunciar a quién eres, a las cosas que te gusta hacer, a ser quien eres tú en esencia, o porque hay maltrato psicológico o físico. Entonces cuando hay una de estas tres situaciones y no nos vamos, es porque hay dependencia. Entonces para poder superar la dependencia, lo primero es ser consciente de que tienes esa adicción. Decir pues sí, igual que soy alcohólico, pues sufro dependencia emocional, estoy enganchado a esta relación que para mí es tóxica. Luego hay que buscar la forma de fortalecer la autoestima. Para mí es muy importante hacer un trabajo de ir hacia adentro para poder entender por qué te ha pasado eso, de dónde vienes, cuáles son tus creencias, cuál es la idea que tienes tú del amor preconcebida. Es incluso someterte a un proceso psicoeducativo de alguna forma, que es lo que hacemos en terapia, para poder superar esa situación y que haya un cambio en ti, un cambio verdadero y un cambio interno. Cuando tú logras entender qué es lo que te ha pasado, cuáles eran esas primeras señales que te indicaban que ahí no era, y aún así tú ahí de cabeza como si estuvieras hipnotizado, en qué momento tenías que haber empezado a poner límites, por qué esa persona no acaba de encajar con tus valores. Tienes que entender y saber cuáles son tus valores más importantes para saber cuáles son los valores que buscas en la otra persona y darte cuenta de por qué esa persona en concreto no era. Entonces poco a poco vas recuperando la cercanía contigo mismo. Yo trabajo mucho con la herramienta del niño interior, que creo que es muy importante para entender todo esto, para entender ese niño, esa niña, de dónde viene, cómo funciona esto.
Sé que tienes un ejercicio que haces con tus pacientes y en tus programas podríamos tener una probadita de cómo se ve esta conexión con el niño interior.
Bueno, te puedo explicar un poco que es una visualización que realizamos y es como de alguna forma, a través de esa visualización llevas a la persona hacia esa etapa de su vida en la que era niño, con esos padres, en ese entorno y esa persona es como que recuerda, conecta de alguna forma con qué es lo que pasó para entender por qué yo soy como soy, por qué tengo las heridas que tengo, por qué tengo las cicatrices que tengo, por qué tengo esa tendencia a engancharme a personas de determinado perfil, por qué me siento tan inseguro o insegura en las relaciones, tengo miedo a quedarme solo, por qué no pongo límites o por qué no soy capaz de comprometerme. Normalmente cuando tú haces ese viaje hacia adentro y hacia el pasado, entiendes todo esto, pones luz y entiendes muchas de estas cosas y de hecho cuando tú entiendes eso, cuando lo ves y lo entiendes, algo cambia en ti, es como que despierta una parte en ti que hace que tú ya no vuelvas otra vez, o sea, cuando ya vas hacia esa dirección ya lo ves y entonces no, no, ya sé por qué voy para allá, pero no, ahora quiero cambiar y quiero ir hacia una nueva dirección. Y la verdad que es una herramienta que tanto la trabajo en consulta como cuando muchas veces en conferencias o incluso en teatros, así como a nivel terapia grupal con cientos de personas, es algo que es súper potente, que crea unos cambios y mueve una energía increíble, es una herramienta muy transformadora realmente.
Y hay alguna manera, no sé si es una visualización de una hora o de 20 minutos, hay algo que podríamos hacer ahora tú y yo y para las cientos de miles de personas que están escuchando esto, que les pueda dar una idea de cómo se experimenta esto.
Realmente para hacerlo ahora yo creo que nos llevaría demasiado tiempo, pero por ejemplo en uno de mis libros, en Autoestima Automática, que es un libro que es pues eso, para indagar un poco hacia adentro, que si no estoy equivocada también está en México y en varios países de Latinoamérica, está escrito, está un poco escrito o descrita más o menos esa forma para acceder hacia dentro de ti. Es algo que lo hago más en los cursos o en un formato más terapéutico, pero sí que es como bueno, eso es un viaje hacia adentro, es un viaje hacia atrás, hacia tu propia historia que te permite ir visualizando esa etapa que tanto te ha marcado.
Hablemos un poco más de autoestima, porque si estás en una relación en la que tal vez no te sientes valorada o valorado, tiene una raíz en tu falta de amor propio. ¿Qué rol tiene la autoestima y cómo se trabaja? ¿Cómo piensas de ella en este contexto de pareja?
La autoestima yo creo que es el ingrediente básico y esencial para cualquier área de nuestra vida y cualquier situación que nosotros vivamos y también, por supuesto, en la relación de pareja. Cuando hablamos de autoestima, hablamos del valor que nos damos a nosotros mismos, es decir, cuán valioso siento que soy por ser como soy. Entonces eso significa que si siento que soy valioso, sentiré que soy capaz de conseguir los objetivos que yo me proponga, que seré fuerte como para enfrentarme a los golpes de la vida, las pérdidas, a los cambios que no deseo, que voy a encontrar los recursos en mí y si no los voy a buscar, que soy merecedor de tener éxito, de que me pasen cosas buenas, de que me vaya bien, que soy digno de recibir amor. Si yo tengo una buena autoestima, yo me voy a sentir bien conmigo porque sentiré que merezco, que soy digno, que soy capaz. Si no y siento por ejemplo, que los demás son mejores que yo, imagínate, yo tengo una pareja, yo tengo una mala autoestima y pienso que como yo soy poca cosa, que no soy una mujer bonita, inteligente, que tenga nada que aportar, nada interesante, pues igual voy a tener miedo de que mi pareja encuentre a cualquiera mejor que yo y me deje. Porque si yo soy la primera que pienso que cualquiera es mejor que yo, si me comparo constantemente, si me voy achicando constantemente al lado de cualquiera, pues eso me puede hacer volver una persona celosa, una persona extremadamente insegura, con mucho miedo y que si imagínate que mi pareja me empieza a hacer pasar por cosas que a mí no me gustan, que me hacen sentir mal, me empieza a tratar mal, puede que yo deje pasar todo eso porque pienso más vale malo conocido antes que quedarme sola, porque tengo miedo a quedarme sola, porque si me quedo sola y nadie más me elige, ya que yo me siento imperfecta, me siento defectuosa, ¿Qué voy a hacer con mi vida? Entonces, por eso muchas veces yo siempre digo que preferimos estar mal acompañados antes que estar solos. Y eso tiene bastante que ver con cómo es nuestra autoestima, tiene bastante que ver con esa forma de mirarnos, con ese filtro de no estar a la altura de. De ser más pequeño que los demás, de siempre vivir con ese miedo a no llegar donde queremos llegar. Esa inseguridad nos crea una angustia permanente muy fuerte y muy incómoda y nos condiciona después con las relaciones con los demás. Y sobre todo yo creo que la relación de pareja es la relación en la que más afloran nuestras inseguridades y donde más se ponen de manifiesto nuestras heridas. Heridas que arrastramos porque es la persona, la relación más cercana es la relación más profunda, donde más al final nos atrevemos a abrirnos y mostrarnos vulnerables, porque así debe ser. Y claro, si nos sentimos mal, pues eso nos puede acabar perjudicando. Por supuesto.
Tú mencionabas que eras una adolescente o una chica con baja autoestima. ¿Cómo se trabaja? Porque en tus libros mencionas que es algo que se desarrolla de entre los 4 y los 10 años y que después va creciendo conforme nos acercamos a los 60. ¿Cómo trabajas la autoestima, ya sea en un niño o en un adolescente? ¿Cómo fue tu experiencia propia o en qué momento lograste construirte?
Pues mira, yo me daba cuenta de que en la adolescencia yo era un ser bastante gris, me cuestionaba todo, me sentía muy insegura, me comparaba. Me gustaba mucho escribir, escribía poesía y poesías como muy macabras también muy oscuras. Mi madre me acuerdo que hasta se asustaba de las cosas que escribía, en plan vamos a perder a nuestra hija, ¿Por qué te sientes tan mal? ¿Pero por qué te sientes tan pequeña? ¿Por qué? Porque realmente si analizas, no es que hubiera tenido un entorno claramente tóxico ni nada, pero yo me sentía así. Entonces por eso, de hecho decidí estudiar psicología. Yo creo que es como muchos psicólogos, para arreglarme a mí misma, para encontrar respuestas, porque yo no entendía por qué si yo, que en principio no me faltaba nada importante, me sentía tan mal cuando había otras personas que teniendo mucho menos eran felices, se sentían agradecidas y estaban bien. Y por eso quise y necesité indagar en la psicología. Luego es cierto que hice la carrera, no encontré demasiadas respuestas y las tienes que ir buscando dentro de la propia vida, con las cosas que te van pasando. Yo me fui reconstruyendo a mí misma, buscando herramientas en libros y por otros lados. Pero yo hay una cosa que creo que es muy importante y hay algo en lo que siempre intento focalizar cuando me preguntan cómo construir la autoestima de nuestros hijos, por ejemplo. Yo creo que la mejor manera de construir la autoestima o de fortalecer la autoestima en otra persona, en otro ser humano, es preguntándote cómo es tu propia autoestima. Y sobre todo por un padre. Porque al final educamos desde el ejemplo, y con el ejemplo tú educas. Cuando no estás intentando enseñarle nada a tu hijo, tu hijo te observa y al observarte ve cómo eres y aprende de eso. Si te ve una persona que cuando tiene que poner un límite no lo pone, que deja pasar situaciones aunque sean perjudiciales para ti, pero porque te acobardas y no te atreves a enfrentarte, o que permites que abusen de ti, es una persona más sumisa, pues eso es lo que le estás enseñando a ser. Y luego por otro lado está cómo te relaciones tú con ese hijo. Si tú te relacionas con él o ella, desde darle reconocimiento por los esfuerzos que hace, que se dé cuenta de que estás ahí, de que le reconoces, de que le ves, de que lo admiras, dándole cariño, pues eso es lo que más va a ayudar a ese niño a ir incorporando ese autoconcepto, esa autoimagen de soy suficiente, soy lo que se espera, soy querible. Yo creo que al final un niño para tener una fuerte autoestima no necesita nada más que cariño y reconocimiento. Nada más. Ni regalos, ni lujos, ni grandes casas, grandes mansiones. No, no. Cariño y reconocimiento por parte de sus padres. A veces hay padres que están fuera porque tienen que trabajar para darle una buena educación, para poder. Pero si el niño no tiene a su padre, aunque esté contento cuando le regalan el camión el fin de semana, el niño lo que necesita es su padre realmente. Y sentir que el padre considera que es valioso para él, sentir que el padre le considera importante, que es lo que espera de él y que le ama y no le va a abandonar.
Cariño y reconocimiento. ¿Y qué hay del sobre reconocimiento? ¿Sobreprotección? No sé, siento que a veces papás, el ciclo de retroalimentación es tan largo, una generación es 30 años y lo que creímos que estaba bien hecho, resulta que no funcionó bien. Y nadie nos enseña. Podemos estar pecando de lo opuesto.
Sí De hecho, la sobreprotección, por otro lado, creo que es una de las formas de maltrato sin saberlo, encubierto, más graves que existen con un niño. Porque cuando tú le sobreproteges, puedes hacer que ese niño crezca sin una pizca de autoestima o que se vuelva un tirano. Incluso si tú no le pones límites, si tú permites, le das la razón de todo, lo encubres todo, tú eres el mejor y eres el mejor, y eres el mejor. Hay una línea muy clara entre reconocer a tu hijo cuando se ha esforzado en algo, cuando lo está intentando, motivarle y que dé más de sí, entre esto y hacerle sentir que es mejor que los demás y que siempre está por encima de los demás. Eso es tóxico y eso no puede ser. Hay que educar también desde la humildad y desde el respeto, que al final es desde una clara inteligencia emocional, que es lo que todos debemos buscar. Pero ni eso es bueno, ni sobreproteger en el sentido de. Porque lo he visto en muchos pacientes. A veces hay pacientes que vienen y tienen miedos, y es porque mientras crecían no les han dejado que experimentaran con sus propias capacidades para equivocarse, para tropezar, para caerse, para ponerse a prueba a sí mismos y demostrarse que eran capaces de sobreponerse a esa situación. Evidentemente, si un niño va a cruzar una carretera y están pasando coches, tienes que detenerle. Pero de ahí a que el niño. A veces quieren ir de excursión con el colegio y nos quedamos a dormir en la montaña. Uy, no, no, no por la montaña, fuera de casa. Hay muchos niños a los que no les han dejado vivir esas experiencias. Y todo eso depende de cómo seas tú, depende de tu biología, de tu genética, pues te puede llegar a afectar más que a otras personas y te puede afectar mucho.
Y ese es el rol que tenemos nosotros como padres. Pero tal vez eso no lo controlan los niños. Tú no controlaste cómo te educaron tus padres, yo tampoco. Llegaste un momento en el que te diste cuenta que eras gris y oscura y medio. ¿Cómo nos podemos reconstruir a nosotros mismos? ¿Cómo podemos desarrollar una propia autoestima y romper tal vez el patrón que uno es de autoestima y también de comportamiento en relaciones que aprendemos nuestro? ¿Cómo se dice? Nicho materno o como se diga, lo.
Logramos solamente haciendo un proceso de crecimiento personal. Hay que hacer un proceso en el que tú de nuevo vayas hacia adentro y te des cuenta, pongas luz y entiendas por qué eres como eres, de dónde has bebido, cuáles han sido las circunstancias, los patrones, los roles de referencia de los que te has alimentado queriendo sin querer. Y todo esto es como. Imagínate que entras en una habitación y quieres cruzarla para llegar al otro lado donde está la salida y está a oscuras y tú tropiezas y te haces daño y vuelves a tropezar. Hasta que no enciendes la luz, no ves dónde están todas las dificultades para poder ir sorteándolas. Entonces eso es un poco el crecimiento personal, es poner luz y empezar a ver qué es lo que hay dentro de ti, de dónde vienes y qué es todo eso que te ha marcado y te ha condicionado. Y para mí, una vez has visto esto también es muy importante, una vez soy así por esto, esto, esto y esto, que generalmente tiene que ver con nuestros padres, pero luego hay que hacer un proceso para de verdad y de manera interior y profunda perdonar a estos padres también. Porque hay muchos tipos de infancias. Hay infancias que igual tú has aprendido de un padre que era muy pesimista, que por mucho que las cosas le hayan ido de maravilla, siempre ve el lado negativo de todo, siempre se está quejando y siempre está triste y mal. Pero a lo mejor has tenido un padre que ha maltratado a tu madre o que ha abusado de ti, o hay circunstancias que son muy duras para muchas personas. Y en esos casos es muy importante también de igual manera hacer un trabajo de perdón, porque solamente el perdón, que no significa decirle a la otra persona, a ese padre, oye, lo has hecho muy bien. No es eso. El perdón es algo que haces por y para ti, para poder librarte de eso, liberarte y es entender que ese padre o esa madre ha sido de esa forma, por lo que él también ha vivido, por su historia, por su infancia, por lo que lleva en la mochila y probablemente él no es consciente de todo eso como lo eres tú. Entonces desde ahí conectas con la compasión y la compasión es la que te permite soltar y es como le dices a tu sabes, toda esa parte negativa, toda esa parte de queja, toda esa parte de verlo todo oscuro, pues te lo devuelvo porque no me pertenece a mí. Eso es tuyo y te lo tienes que trabajar tú, yo ya no lo quiero. Entonces es cuando tú haces este trabajo para poder desprenderte, entonces te liberas y ya lo ves desde la distancia y tú decides quién quieres ser a partir de ahí, en quién quieres convertirte ahora que ya entiendes y ahora que ya ves.
Estos procesos de desarrollo personal son procesos que normalmente deberían de ser procesos guiados con algún profesional. Es algo que se hace también utilizando herramientas de autoconocimiento, llámese libros, documentales, programas. ¿Qué recursos podrías recomendarle a la gente?
Pues mira, por lo general lo mejor es hacerlo con un psicólogo, con un experto en la materia para que te pueda guiar, para que te pueda ir haciendo preguntas y acompañándote en ese camino o ayudándote a trabajar los aspectos que necesites realmente. Pero creo también que esto depende bastante del nivel de conciencia de cada uno, porque hay personas que están como más dormidas, entre comillas, que están más lejos de comprender todo eso, mientras que hay otras que ya desde siempre lo ven de manera natural, tienen como más conocimientos que han ido adquiriendo también en su propia vida. Entonces puede ser que a una persona leyendo un libro ya tenga suficiente para entender eso, mientras que otra a lo mejor necesita un proceso terapéutico de dos años, de mucho tiempo. Depende de cada uno. Yo por eso he intentado que de hecho siempre ha sido así, todos los libros que he escrito han ido un poco en esa dirección, en la dirección de que sean terapéuticos, de que aporten herramientas, de que ayuden a pensar. Porque yo creo que los libros de autoayuda que son buenos realmente, que son útiles, son los que te ayudan a pensar, a cuestionarte la forma en la que tú has funcionado hasta hoy, tus propias creencias, las cosas que te han ocurrido. Cuando tú empiezas a hacerte preguntas y cuestionarte todo eso que hasta ahora dabas por sentado, es cuando empiezas a ver cosas nuevas que hasta ahí no veías. Entonces para algunas personas un libro les va a ayudar, otras a lo mejor escucharán una conferencia, una entrevista como esta y ahí se les encenderá la luz y entonces empezarán ese camino de búsqueda. Otros con un taller de fin de semana. Pero algo tenemos que hacer. Cuando uno siente que se le despierta ese interés, esas ganas de entender más, de saber más, porque eso ve que es interesante y que le puede aportar, tiene que dejarse llevar por esa intuición y empezar a buscar. Y yo creo que todo le va a llevar hacia ese camino que necesita.
Estos procesos de autoconocimiento pueden ser muy duros. No mucho implica cortar con todas estas cosas negativas o creencias o cargas o incluso relaciones que nos están frenando y que nos impiden convertirnos en quien queremos ser. Hablas mucho tú de salirte de una relación, pero a veces la relación no es con tu pareja, puede ser con familia, con un trabajo, con un proyecto. ¿Cómo has encontrado que se puede hacer este cambio? ¿Cómo se pueden cortar estas relaciones, sobre todo las relaciones humanas, sin quemar puentes, sin destruir poblados enteros, ¿Sabes?
Claro, depende de la relación que sea. Si es una relación que es tóxica, que es como las llamaríamos, si te está dañando a ti, porque al final una relación tóxica es una relación que cuando tú te vinculas con esa persona, sufres y lo pasas mal y te obsesionas y te angustias y te deprimes y te destruye la autoestima, etc. Cuando es una persona así, que como dices, puede ser en el trabajo, puede ser tu jefe, un compañero, puede ser tu madre, puede ser un amigo. Tú tienes que decidir hasta qué punto puedes cortar el vínculo con esa persona. En la mayoría de casos, cuando la relación es tóxica, en la gran mayoría de casos, lo más recomendable es cortar pero de raíz, hacer contacto cero con esa persona dentro de lo posible. Cuando creo que los únicos casos en los que no podemos o no queremos muchas veces es cuando es una madre o un padre, cuando es un familiar directo que ya, pero es mi madre. Hay personas que sí que mira, yo por lo que he vivido no quiero seguir en contacto con mi madre, no siento amor, no me lo ha transmitido y no quiero saber nada más. Y si a ti eso te da paz, está bien, no hay nadie que tenga que criticarlo. Pero muchas veces no. Pero por ejemplo, si es un jefe que te trata mal o tienes una relación que te menosprecia, que te humilla, que te denigra, para ti es un suplicio ir a trabajar porque pasas muchas horas y es que cada vez estás peor. Yo creo que es muy recomendable, si no tienes a quien acudir, que te plantees, no digo dejar el trabajo de un día para otro, porque es tu sustento y lo necesitas, pero sí empezar a abrir tu mente y a mirar hacia otras direcciones, empezar a buscar otra cosa. Y cuando no es tu jefe, pues intentar ver si dentro de la propia empresa puedes hablar con alguien. Pero mantener una relación que es tóxica en tu vida, es algo que te resta mucho y también que destruye directamente tu autoestima. Y tendríamos que tenerlo claro. Ser capaces de cortar relaciones tóxicas también es una señal de buena autoestima.
Y cuando no se puede cortar, digamos, porque no solo existe el vínculo con un padre, sino existe un vínculo de tener hijos juntos.
Claro, ahí está la gran pregunta del millón. ¿Qué hacemos cuando tenemos hijos en común? Pues cuando tenemos hijos en común, no podemos cortar la relación al 100%, y más cuando los hijos son pequeños y aún dependen de nosotros. Pero ahí tenemos que intentar mantener el mínimo contacto posible, porque sobre todo si la relación es tóxica, si vemos que no podemos hablar con esa otra persona, que nos hace la vida imposible, que a veces nos ponen los hijos en contra el otro progenitor, y vivimos situaciones muy tristes, sobre todo cuando pensamos en los propios niños. Pero cuanta más distancia tengamos, esto sí que está comprobadísimo, cuanto menos sepamos de qué es lo que está haciendo la otra persona, cuanto menos hablemos, cuanto menos tengamos que interactuar, mucha más paz vamos a sentir. Está claro que sería ideal que nos pudiéramos separar del padre o la madre, nuestros hijos, y ser amigos, tener una relación cordial. Pero lamentablemente, por lo general, cuando dos personas se separan, suele ser porque una quiere separarse, pero la otra no. Por lo general es así. Entonces, como no es una decisión que hemos tomado de mutuo acuerdo, porque nos damos cuenta de que somos dos compañeros de piso, pero ya no nos vemos como pareja y queremos lo mejor el uno para el otro, como eso no suele ser así, y hay una persona que quiere y la otra que no, pues entramos en un conflicto, hay una persona que está herida, la otra está rabiosa y entramos en una guerra, que como te digo, casi siempre pensamos más en nuestro propio ego, y el último en el que pensamos es nuestro hijo. Y eso es evidentemente no es bueno.
¿Y qué hay de estas parejas que deciden quedarse juntas para proteger, y voy a ponerlo entre comillas, a los niños?
Pues muy mal, muy mal porque cuando tú te quedas en una relación por los hijos, aunque lo hagas desde ese gran sacrificio, lo que estás haciendo es enseñarles a tus hijos que cuando están en una relación en la que ya no hay amor de pareja, en la que ya no están bien o no quieren estar, lo que tienen que hacer en lo normal es quedarse ahí. En vez de enseñarles a que una relación tiene que ser un espacio en el que tú estés voluntariamente, porque te suma, porque te aporta, porque mejora tu vida. Y si un día sientes que ya no estás bien, tu vida continúa y puedes seguir hacia otra dirección agradeciendo todo lo que eso te ha aportado, te ha enseñado, te ha dado, pero continuando tu camino sin esa persona desprendiéndote. Yo creo que esto es lo que deberíamos enseñarle a nuestros hijos, que la relación dura mientras dura el amor. No hasta que la muerte nos separe, hasta que se acabe el amor entre nosotros. Y cuando se acabe el amor, pues ya está, tenemos que decir gracias, hacer un proceso de duelo si es necesario, pero seguir hacia otra dirección. Es que al final, fíjate que somos el lo que nosotros les enseñamos es lo que ellos van a reproducir el día de mañana. Lo que ven en casa es lo que ellos van a buscar y van a reproducir. Yo a veces hago también la pregunta. Si te dijeran que tu hijo el día de mañana está viviendo la misma relación que vives tú, analiza si te sentirías orgulloso de lo que le has enseñado. Si tú tienes una relación en la que eres profundamente infeliz, dirá no, no, no, yo no quiero que mi hijo viva lo mismo. Pues es lo que le estás enseñando y para lo que le estás programando. Entonces plantéate qué querrías que hiciera tu hijo el día de mañana si estuviera en tu lugar. Y hazlo tú. Dale ese ejemplo para que aprenda a hacerlo a través de ti. Eso es lo que. Ese debería ser el enfoque.
Quiero regresar a lo que dijiste al principio de la entrevista, que era este miedo a la soledad. Y dices, tenemos muchísimo miedo a quedarnos solos, que por eso las parejas se quedan juntas, porque prefieren estar con alguien que les hace mal que estar solos. Háblame de la soledad, porque yo creo, y no sé si a nivel de pareja, pero yo creo que cada vez y más gracias a la tecnología y ciertamente la pandemia aceleró mucho esto, nos hemos vuelto mucho menos a ver. Tenemos tal vez muchos amigos y muchas conexiones, pero no necesariamente estamos menos solos ¿No?
Así es. Al final lo importante yo creo que son los vínculos que creamos con las otras personas, pero los vínculos cercanos necesitamos relaciones de calidad y las relaciones de calidad se crean con cariño y con conexión, sintiéndote que eres importante para esa persona y sintiendo que conectas, que te importan las mismas cosas, que tienes cosas en común. Y para construir ese tipo de vínculos se necesita de un día a día, se necesita de un compartir y unas vivencias y unas experiencias. Entonces es muy importante tenerlo en el plano real. Hoy en día es cierto que hay una tendencia al aislamiento y a las relaciones más virtuales, pero se tiene que seguir alimentando y se tiene que seguir fomentando la cercanía, los abrazos, el tocarnos, porque es la esencia y la base de nuestras relaciones. ¿Hoy en día también hay muchas personas que se conocen por Internet, hay esa facilidad para idealizar a la otra persona, para montarte una fantasía y luego a lo mejor cuando conoces esa persona dices no es la misma, qué es lo que me has vendido? Y eso es por este motivo. Yo creo que eso va bien para conectar, pero luego tienes que llevarlo enseguida al plano real. Y la soledad en general es algo que de manera interna nuestro cerebro como que trata de evitar, la rechaza de manera biológica porque sabe que quedarte solo es perjudicial, sabe que necesitamos el contacto. Al final el cerebro lo que busca es mantenernos en vida, por supuesto, pero tiene otra función y es que mientras vivimos, que obtengamos placer, que sea una vida placentera, que sea una experiencia que valga la pena, que seamos felices. Y el cerebro, todo lo que nos lleva a hacer siempre es para obtener placer o para evitar que suframos. Si yo pienso que si me voy de aquí, de esa relación, voy a sufrir más de lo que estoy sufriendo estando dentro, me voy a quedar por mal que esté, me voy a quedar porque no, no, aquello es peor. Entonces evitamos enfrentarnos a esa o exponernos a quedarnos sin sin pareja. Porque fíjate que hablamos de quedarnos solos, pero en realidad confundimos soledad con soltería. Lo que nos da miedo es la soltería, porque estar solos no vamos a quedarnos aislados. Vivimos en sociedad, somos seres sociales y sabemos cómo hacerlo para crear vínculos con otras personas. Pero lo que más miedo nos da y lo que más nos lleva a aferrarnos a relaciones que son tóxicas, es quedarnos sin pareja y no encontrar a nadie más. Porque es como. Tenemos la sensación que la pareja, como es la persona con la que más compartes, con la que por lo general convives, con la que estás ahí al lado, pues te sientes más protegido cuando tienes alguien que está a tu lado y que vive y tienes un proyecto de futuro y unos sueños por construir. Pero si te quedas sin esa persona es como me quedo expuesto al aislamiento más absoluto. Y eso es lo que nuestro cerebro trata de evitar erróneamente.
Similarmente, algo que mencionas mucho es que tenemos que aprender a trabajar en nuestra soledad, aprender a estar con nosotros. Puede ser incluso hasta benéfico estar en soledad. ¿A qué te refieres con eso?
Cuando tú te enfrentas a ese miedo que tienes a la soledad y te enfrentas a quedarte a solas contigo, es cuando de alguna forma bajas todo el ruido exterior, todo aquello que te distrae, todas las distracciones y te empiezas a escuchar de verdad. Es como que permites que tu cuerpo empiece a hablar, que la vida te hable. Es cuando te inspiras, es cuando reconectas, es cuando te conoces verdaderamente. Pero para eso necesitamos sanar esa relación que tenemos con nosotros mismos y aprender a estar con nosotros. Nos pasa mucho que llega el domingo por la tarde, no tenemos a nadie con quien quedar y nos deprimimos, nos hundimos y empezamos a pensar, claro, es que este tiene pareja, el otro debe estar con sus hijos, el otro no sé qué. Y yo aquí solo, sin nadie, no tengo ni con quién ir al cine, ni con quién ir a tomar algo. Y no somos capaces de decir voy a disfrutar de esta tarde a solas conmigo. Vean, hacer lo que sea que me apetezca, voy a poner música, voy a hacer un pastel, voy a mirar una película, voy a escribir, leer, no hacer nada, pensar. Y eso tendríamos que empezar a practicarlo, buscar esos espacios, crearlos y esforzarnos al principio, porque muchas veces nos sorprenderíamos. Incluso ir a tomar algo solos, ir a un restaurante solos, nos da pavor, porque pensáos, van a esta desgraciada pobre, que no tiene nadie que la acompañe, tiene que estar aquí sola. Y pensamos que los demás nos están juzgando de esa forma. Cuando los demás no están ni visto, están en sus historias y tú no estás pensando en si éste está solo o el otro, es cosa nuestra. Y en cambio, en vez de decir ay, qué bien estoy aquí, me voy de viaje solo, hago lo que quiero, paro donde quiero, me entretengo el rato que quiero y disfruto, pues deberíamos enfrentarnos a estas experiencias en nuestra propia compañía, porque la vida nos sorprende mucho cuando lo hacemos.
¿Cómo trabajas tú tu soledad? ¿Qué haces tú cuando estás sola o qué disfrutas hacer?
Bueno, es que a mí disfruto tanto, tengo tantas cosas en la cabeza que me motivan, cosas por hacer, que siempre me suele faltar el tiempo y yo cuando me quedo sola me gusta leer, me gusta escribir, me gusta conectar con otras o escuchar o ver otras cosas que han creado, que han producido otras personas que me puedan inspirar. A veces me gusta simplemente pasear, pasear por la ciudad, me gusta mucho la ciudad y me gusta mucho la montaña, yo vivo en la ciudad y dejarme perderme por las calles de Madrid simplemente admirando la arquitectura, admirando los paisajes, entrando en una cafetería, tomando un café con avena y observando la gente, a mí es que me encanta, me encanta tener estos espacios y estos momentos y me siento muy bien. Llega un domingo por la tarde y tengo un espacio, un tiempo para estar sola en casa y lo disfruto muchísimo y pongo música, estoy muy a gusto y entonces es cuando tú te conectas contigo, yo me he dado cuenta que es cuando más fluye la creatividad, se te ocurren cosas, te quedas en silencio, es cuando vienen las ideas a ti ostras, podría hacer eso, ¿Por qué no monto tal cosa? ¿Por qué no organizo tal otra? Eso sólo me pasa cuando estoy sola y en silencio en mi cabeza estoy conectada conmigo o cuando estoy haciendo spinning, cuando voy al gimnasio y estoy en una clase de spinning que me encanta y lo necesito y me gusta mucho. A veces estoy escuchando una canción y como no estoy hablando con nadie, son momentos que estás para ti, estás tú a tu rollo con tus historias, me imagino cosas, empiezo a visualizar cosas que podría hacer y casi siempre las he acabado materializando y muchas de mis grandes ideas han surgido en clases de spinning.
¿Qué estás leyendo ahora? Has escrito 10 libros qué estás leyendo, ¿Cómo escoges a qué dedicar tiempo?
Bueno, ahora estoy acabando de leer La insoportable levedad del ser de Milan Kundera. ¿Y esto es por qué concretamente? Porque siempre que hago un viaje me gusta leer un libro de alguien que haya vivido en la ciudad que yo voy a visitar. Y hace poco estuve en Praga, Milan Kundera es un autor checo y estuve buscando y es un libro que siempre había tenido muy de referencia y quise leerlo. Es una forma de aprender también te cuentan cosas de la historia de esta ciudad, de lo que ha vivido, de lo que han sufrido. Y es el que estoy acabando ahora en este momento. Cuando he viajado, por ejemplo, a París, leí de Simón de Beauvoir, La mujer rota, que también es un libro que recomiendo muchísimo, que es precioso. Me gusta buscar libros clásicos, de escritores clásicos o de hace tiempo, obras así que tienes de referencia que me acerquen un poco a esas ciudades y a su cultura, a su forma de vivir, a lo que han sufrido y lo que han vivido. Me gusta mucho. Y luego también me gustan mucho libros que me inspiren y que me ayuden a pensar. Hay un libro de Anthony de Mello que se titula Despierta, que yo siempre recomiendo mucho, que es un libro maravilloso, que me inspira y lo leo y lo releo y siempre lo tengo por.
Ahí Aquí lo tengo todo subrayado, todo, todo subrayado.
Qué maravilla, qué conexión. Me encanta, me encanta. Me parece un libro fascinante. Luego hay un libro que se llama Dejar ir, de Hawkins, que también es muy recomendable y muy interesante. Me gustan casi siempre, o leo libros de temas de introspección, de crecimiento, que te ayuden a pensar y te conecten y me inspiren, o libros de. Si son novelas, tienen que ser algo muy concreto. Me cuesta más buscar otro tipo de novelas porque es como que prefiero nutrirme de otros, de este tipo de información que siento que me aporta más.
Hablabas hace un momento de estas experiencias, de la gira que Estás planeando para 2024 de, digamos, terapias grupales en teatros. ¿Cómo funcionan estos eventos? Hablabas de esta visualización para llegar a conectar con el niño interior. ¿Qué es lo que ves? ¿Es siempre lo mismo? Cuéntame un poco de cómo surgieron estas experiencias.
Mira, yo en la adolescencia tenía también uno de mis traumas era miedo a hablar en público. Entonces Tuve que superarlo.
¿Empecé a hacer curso o algo?
Nada, simplemente yo sentía que a raíz de eso que yo había sufrido en mi relación, entendí que mi misión era ayudar a otras personas a entender el amor, a tener relaciones más sanas, que había mucho trabajo por hacer y que mi misión era esa. Es como que la vida quería que yo sufriera eso para poder entenderlo desde dentro y luego aportarlo. Entonces, como yo quería negar a mucha gente porque sentía que hacía mucha falta ese mensaje y que demasiadas personas sufren por amor y por lo mismo que yo pasé y otras cosas peores, pues tenía que aprender a comunicar bien y necesitaba para ello superar ese pánico. ¿Por qué pánico? Porque en alguna ocasión me había quedado en blanco delante de auditorios y demás, o sea, mientras yo estudiaba situaciones bastante complejas para mí. Entonces empecé a organizar charlas, pequeñas charlas sobre estos temas, me las preparaba muy bien, perdía 10 kilos antes de cada presentación de los nervios y el estrés, pero lo hacía. Y mi objetivo era disfrutar cada vez más cuanta más gente tuviera delante de mí escuchándome. Y siempre tenía ese objetivo, disfrutar más, más, más, ser mejor como conferenciante, comunicar mejor. Entonces cada vez me fui sintiendo más cómoda hasta que ahora ha llegado un momento en el que con lo que más disfruto haciendo es conferencias y eventos en grandes formatos. Cuanta más gente tengo delante y más siento su energía y sus ganas de mejorar y de crecer, más disfruto y más siento que fluyo. ¿Entonces llegó un momento en el que en una clase de Spiny me vi y por qué no hacer algo así? Pero en vez de hacer un taller de fin de semana, en vez de hacer una conferencia en una sala, ¿Por qué no organizo un evento en teatros en gran formato con cientos de personas en los que yo les haga como una especie de proceso terapéutico de unas dos horas, tampoco más, pero para que incluso aquellos que no están acostumbrados a vivir este tipo de procesos puedan tener una pequeña prueba de qué es y que vayan un poco hacia adentro y a ver si les puedo despertar y les creo un cambio? Y empecé a diseñar antes hacía otro evento. Ahora el que estamos haciendo es el de Objetivo a Marte, que es un evento de autoestima y es como una terapia grupal en la que nos reunimos cientos de desconocidos y hay una parte en la que es como un viaje que hacemos con tres paradas, que son las tres partes más importantes para construir una buena autoestima, para hacer ese proceso de reconciliarnos con nosotros mismos, que son nuestros padres, la relación que tenemos nosotros con nosotros mismos y luego con los demás, la relación que tenemos con aquellos que elegimos y que nos rodean. Entonces hay ejercicios ni herramientas y hacemos también visualizaciones en las que la persona conecta, se emociona. Y la parte más importante también de estos eventos es la parte de los compartires. A mí me gusta que se pasen el micro y cuando una persona se levanta delante de cientos de desconocidos y cuenta pues yo de pequeño sufrí esto, o a mí con mi pareja me ha pasado esto, estoy atravesando esta situación y de repente ves que todos empiezan a aplaudir, que se levanta una persona de otra fila, se acerca y le da un abrazo, los que están ahí se emocionan. Se crea algo tan mágico cuando se atreven a mostrarse vulnerables ante los demás. Hay que ser tan valiente para hacer eso, que se aprende y es muy, muy, muy transformador. Entonces son unos eventos mágicos, la verdad. Yo estoy enganchadísima y espero poder seguir haciéndolos mucho tiempo. Y la verdad que el feedback que obtengo de las personas que vienen es también muy bonito. Depende del punto de evolución y crecimiento en el que esté cada asistente, sentirá más cambio o más transformación o menos. Pero hay personas que me mira, me he dado cuenta al escuchar a otras personas que están en una situación bastante dura de todo lo que yo he evolucionado y lo bien que estoy ahora y cómo he mejorado mi vida respecto a cuando estaba en su misma situación, o hay otros que mira, estoy muy mal, pero al escuchar esa persona que ha compartido el proceso que ha hecho y lo bien que está ahora, hay esperanza y me doy cuenta de que se puede salir de esa situación porque esa persona pasó por lo mismo que yo. Entonces se crea esa conexión tan bonita que hace que salgamos con la energía muy alta y con muchas ganas de de tomar decisiones, de hacer cambios y de controlar nuestra vida por fin.
Aún así, te he escuchado decir que después de estas experiencias muchas veces vas a tu hotel a llorar, a veces.
Me ha pasado, siento, yo creo que hay tanta energía y sientes tanto amor y pasan tantas cosas, sobre todo cuando ves que hay personas que se desplazan, que cogen aviones, hay personas que organizan un viaje, vienen de Latinoamérica, España y lo organizan especialmente esas fechas para poder asistir. Entonces es como una responsabilidad tan grande y cuando ves cómo entran, cómo salen, yo creo que doy tanto porque también soy muy autoexigente, soy muy perfeccionista y quiero hacerlo muy bien porque siento que tengo sus vidas ahí delante y que esperan obtener esa ayuda y me entrego tanto que a veces cuando me voy es como que te quedas, es como vacío, pero lleno también de otras cosas, pero son todas esas emociones que hacen que no pueda evitar muchas veces ponerte a llorar de la gratitud y de todo lo que ha pasado ahí, porque realmente me siento muy, pero que muy afortunada de poder hacer esto, de poder dedicar toda mi vida a celular, algo así que es tan, tan maravilloso y poder ayudar a las otras personas de alguna forma es un regalo maravilloso de la vida.
En los momentos que sí sientes vacío, que sí sientes baja energía, que sí te sientes gris tal vez otra vez, ¿Cómo sales de esos momentos?
Intento, cuando los detecto, intento permitirme pues momentos o alguna tarde o algunos de recogimiento como para estar conmigo, a lo mejor necesito tumbarme en el sofá, pasar toda la tarde, un domingo, un fin de semana, cuando sea, porque para mí todos los días son iguales, nosotros trabajamos entre semana y fin de semana, pero pues estar viendo una película, permitírmelo, ir al cine, salir a salir a cenar, es como mimarme un poco, permitirme estar triste a veces, por supuesto, a todos nos pasa y si tienes ganas de llorar, llora y si lo ves todo gris, pues intentas hablarlo, intentas compartirlo con mi pareja o con alguna otra persona y eso es algo que también es importante, que nos lo permitamos esos momentos, porque luego si te sientes recogido, si sientes ese abrazo tanto por ti mismo o por la propia situación, después es como que te relajas, te liberas y al día siguiente probablemente ya vas a estar mejor. Pero tener la capacidad de identificar si es que hay algún problema o si simplemente es tu energía que necesita de un poco de calma, te ayuda a saber qué acciones tienes que emprender Hay.
Una frase que usas mucho, que quiero usar como puerta para explorar otra cosa, que es el el amor está en el cerebro, se puede racionalizar. Y para lo que lo quiero usar es para hablar de algo que tiene mucho que ver con las relaciones, que es lo que hemos estado hablando, pero creo que hemos estado muy centrados en relaciones de pareja, incluso hasta monógamas. Y algo de lo que se habla mucho últimamente y que incluso cada vez conozco más personas, es personas en relaciones abiertas, en relaciones poliamorosas o simplemente relaciones infieles. ¿Qué piensas tú de eso?
A ver, bueno, el tema de las relaciones infieles ya sería otra cosa, pero cuando es por elección, o sea que ambas partes elegimos tener otro tipo de relación más allá de lo más convencional, una relación abierta, poliamorosa, lo que sea, si ambas partes estamos de acuerdo y lo vemos igual porque lo enfocamos de la misma manera, es decir, que ninguna de las dos partes tiene que convencer a la otra de que esa opción es la buena y él o ella está equivocado. Eso pasa si los dos lo vemos igual. Hay tantos modelos de relaciones de pareja como personas se sientan cómodos en ellos. ¿Quién soy yo o quién es nadie para decir esto está bien o esto está mal? Si los dos o las dos están estáis cómodos en esta situación y no hacéis daño a nadie, no hay nadie que sufra, pues está perfecto. Por supuesto. Lo que pasa es que muchas veces uno se enamora, y eso te lo digo porque nos hemos encontrado en la consulta, uno se enamora de una persona, todo es fantástico, maravilloso, estamos súper bien, todo perfecto, pero resulta que me dice que quiere una relación abierta o que quiere una relación poliamorosa o que se siente identificado con ese. Entonces claro, esa persona te está intentando que veas que su opción es la buena, que eso de las relaciones convencionales va en contra de nuestra naturaleza, etcétera, etcétera. Y tú entras en un conflicto porque no quieres perder esa pareja con la que estás tan bien, pero eso a ti no te acaba de encajar. Entonces claro, venir a pedir ayuda psicológica para aceptar algo que no encaja con tus valores es perder el tiempo y el dinero, porque si no te encaja de forma natural, si a ti no te llega eso, es que eso no es para ti. Entonces no deberíamos forzarlo ni tratar de estar allí poniendo porque no. Si lo sientes te encaja, si no lo sientes, no. Cuando una persona tiene una cultura, una educación monógama de estar en una relación, de tener una relación convencional con fidelidad, etc. Dure lo que dure, pero estar ahí con un compromiso, con unas pues eso es lo que tiene que buscar, porque eso es lo que le va a dar paz, lo otro no le va a aportar paz. Y si no te aporta Padia porque lo ves así y es como lo entiendes como lo correcto, mejor que no te metas ahí en ese agujero porque lo acabarás pasando mal.
Estamos a punto de acabar 2023, viene en 2024 para ti con muchos planes. ¿De qué estás optimista?
Yo estoy optimista de todo siempre. Yo siempre soy una persona muy positiva, que siempre conecto mucho con la gratitud. Estoy muy contenta por todo lo que he vivido hasta ahora y tengo muchas ganas y estoy muy enfocada en todo lo que viene para este nuevo año, todos los proyectos que tenemos, creo que creo que estamos aportando una ayuda muy importante a las personas que lo necesitan, que sufren y demás, pero también creo que sigue habiendo muchas personas que lo necesitan. Entonces es como que siento que mi labor tiene sentido, que todo lo que estoy haciendo y lo que estoy implicada hace bien a la sociedad, está ayudando y está aliviando. Entonces tengo ganas y estoy enfocada hacia crear mucho más de todo eso. Tengo ganas de poder seguir llegando a mucha más gente haciendo esto y que sea cada vez más grande también.
Háblame de tus planes para el año que viene.
Pues me gustaría poder visitar con más frecuencia otros países de Latinoamérica. Hemos estado en Ecuador, hemos estado en República Dominicana, hemos estado en Colombia y nos gustaría estar en México también, Chile, visitar otros países en los que sé que tenemos también muchas personas que nos siguen y que tienen muchas ganas de poder llegar. Este año ya casi todos mis libros se han publicado también allí, o sea que es una manera en la que ya puedes empezar a aportar también esa ayuda de forma más directa. Estoy yo y todo mi equipo estamos muy enfocados en conseguir llevar objetivo a Marte, a Latinoamérica, de una manera más habitual y más constante.
¿Y Silvia, para cerrar, si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, qué diría?
Pues diría que el amor no duele nunca. El amor es algo sano, es bonito, nos aporta bienestar, nos ayuda a crecer, nos suma y que si duele, sufres o tienes que dejar de ser tú al lado de alguien para que esa persona sea feliz o para que esa relación funcione, entonces es que estás con la persona equivocada.
Silvia, qué padre es platicar contigo. La verdad es que yo creo que vivir en pareja o vivir una relación amorosa es de lo más bonito que podemos tener. Respeto mucho a quien no la quiere tener también, pero tenerla y tenerla bien a mí es de lo que hace que la vida valga la pena vivir. Eres una crack, estoy seguro que tu ayuda o tu impacto va a ayudar a miles de personas. ¿Dónde puede la gente comprar tus libros, saber más de ti, seguirte, enterarte de cuando viajes a sus países?
Pues yo creo que lo mejor es seguirme por Instagram, que es la red principal en la que colgamos todas las acciones, que es mi nombre es Silvia Congos. También en mi canal de YouTube colgamos muchas cosas, muchos vídeos, mucho material que puede ayudar, así como también los programas de confidencias que hacemos cada jueves, que es como un consultorio online. Y luego lo mejor también es en mi página web silviacongos. Com, donde podrán acceder a los libros, a las entradas, a cursos que voy realizando y a mucho contenido también gratuito que vamos colgando porque entendemos que no todo el mundo se puede permitir acceder a un psicólogo. Intentamos a través de todos estos canales ofrecer material también que pueda ayudar a acercar esa información tan necesaria.
Cuéntame más de ese programa. Escuché varios episodios. Entiendo que te recordó a un programa que escuchabas en el radio y que quisiste hacer una versión nueva y mejorada.
En España, en los años 60 por ahí, había un programa radiofónico que se llamaba El consultorio de Elena Francis y era como un consultorio que era para mujeres. Supuestamente las mujeres enviaban cartas escritas a la radio y explicaban sus situaciones, sus problemas matrimoniales, sus problemas de convivencia. Entonces esa supuesta profesional llamada Elena Francisco en la radio ofrecía sus respuestas cuando llegaba el día del programa decía tienes que hacer esto, tienes que hacer lo otro, pero era del nivel para que te imagines. Imagínate que una mujer te es que he encontrado carmín en la camisa de mi marido, estoy preocupada porque claro, yo estoy en casa, llega tarde por las noches, y no sé cómo tengo que actuar, por favor doctora, ayúdeme. Y ella la respuesta por ejemplo pues mira, lo que tienes que hacer si tu marido llega tarde y encuentras carmilla en su camisa, es ser mucho más servicial, tener la cena puesta en el plato cuando él llegue de trabajar, que sienta que le atiendes y que lo tienes todo hecho, que se lo das todo, que te desvives por él y así tendrá más ganas de llegar más temprano y a lo mejor no te encontrarás en esta situación, o sea, era algo absolutamente manipulador, machista y por supuesto en contra del bienestar de la mujer. Y luego con el tiempo se supo que quien escribía esas respuestas de la supuesta doctora era un hombre, un periodista catalán y lo hacían como bueno, para seguir dentro de esa conciencia de controlar a la mujer y de tenerla ahí sumisa en casa y que no se quejara demasiado. Entonces siempre me ha llamado mucho la atención que existiera algo así, porque además yo recuerdo a mi abuela cosiendo y que me contaba que lo escuchaba, entonces siempre sentí las ganas de hacer algo así porque me encantaba el concepto de un consultorio radiofónico para poder ayudar a las personas que te consultan así como en directo. A mí esto de pregunta respuesta es algo que me encanta, pero hacerlo de la época y que ayude de verdad, que sea algo maduro, realista y que ayude. Y por eso creamos Confidencias con Silvia, con Ghost, que es como se llama este programa, lo empezamos a hacer ya hace más de un año, llevamos 90 programas, lo hacemos cada semana, cada jueves a las 7 de la tarde hora española, y las personas que quieren nos mandan su confidencia, que es un audio de un minuto, entonces nos lo mandan al correo electrónico confidencias iviacongos com entonces nos mandan ese audio con su confidencia, con su situación y nosotros seleccionamos 7 audios y cada jueves ponemos 7 audios y yo doy las respuestas como si me estuvieran haciendo esa consulta y cada vez, la verdad que cada vez somos más, somos miles de personas que siguen el programa y realmente ayuda, estoy súper contenta porque veo que es positivo y que aporta información que les ayuda a cambiar, a crecer y a entender la relación de una forma más sana. Sí, sobre todo ahora a colación también de lo que decías tú de las relaciones. Me gustaría dejar el mensaje porque yo hablo mucho de relaciones tóxicas, de cuando sufrimos, de cuando lo pasamos mal, porque al final mi cometido es ayudar a aliviar el sufrimiento y que no estemos tanto tiempo en relaciones que no nos aportan. Pero soy una defensora y amante empedernida y absoluta del amor y de las relaciones sanas. Creo en la relación sana. De hecho, estoy en una relación sana desde hace años. Hay personas que piensan que ni siquiera soy capaz de tener pareja porque siempre estoy hablando de la soledad, etc. Y de romper. No hay que romper si no nos compensa. Pero como tú, estoy totalmente de acuerdo que estar en una relación que es sana, que te suma, que te aporta, es el mejor de los estados. Lo que pasa es que si el amor se acaba y no funciona, pues solo también tienes que saber estar bien soltero, sin pareja, no pasa nada cuando irás, nuevos vínculos con amigos, con familiares, con personas, hasta que si tiene que llegar un día, conozcas a alguien más. Pero que el amor sano, el amor siempre es sano y el amor existen. Y estar en una relación basada en el amor, por supuesto, es lo más maravilloso que existe.
Te agradezco de verdad muchísimo el tiempo. Espero que cuando vengas nos podamos conocer y ir a uno de tus eventos en un teatro va a ser una experiencia muy bonita, estoy seguro. Así que muchísimas gracias.
Cuento con ello. Muchísimas gracias a ti. Ha sido un placer.
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