Javier Sordo describes his long-standing goal of creating a professional architecture company rather than remaining a solo practitioner. He recounts construction-site challenges (example: final months as resident architect in Cancún), notes how the emergence of project managers changed workflows, and emphasizes the importance of building a stable, experienced team able to solve recurring problems.
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Yo siempre soñé, desde que empecé, mi sueño fue crear una compañía, o sea, yo no quería ser el arquitecto individualista solo yo, sino yo vi como que desde el principio mi foco fue cómo logro hacer una compañía profesional, fuerte, que cubra todos los aspectos. Porque yo me acuerdo que de repente en aquella época yo iba, por ejemplo en el presidente de Cancún, pues yo fue residente y estuve ahí en los últimos tres meses de entrega de la obra, por ejemplo, y yo me acuerdo de todos los problemas que pasaban de. Pues porque los planos en aquella época se hacían todos así, con grafos y la cosa y todo lo que tardaban los detalles y lo difícil que era y luego de repente se iban cosas, entonces había siempre. Y luego teníamos muchos problemas porque de repente se equivocaba el constructor o se equivocaba. En esa época aparece el project manager que no existía hasta esa época, construía la constructora y el arquitecto y en esa época aparecen los gerentes de proyecto que no existían y eso vino a cambiar un poco todo el esquema. Y yo siempre pensé que era muy importante tener realmente un equipo sólido, un equipo que tenga muchos años de historia contigo, que te conozca, que sepa lo que tú traes entre manos y que tenga la calidad y el el potencial de resolver los problemas que se te presenta. Entonces para mí esa parte fue como muy importante.