Cómo VOLVERTE MÁS Productivo | Método DMS Explicado por Oso Trava

Un episodio en el que Oso Trava presenta su método DMS (Dirección, Movimiento, Significado) para diseño de vida y productividad. Explica que primero hay que diagnosticar 'dónde estás' usando una "estrella de la vida" de siete áreas (profesional, amor, relaciones personales, salud, aprendizaje, espiritualidad, diversión/relación contigo mismo), luego fijar metas y priorizar (máx. tres áreas foco), crear movimiento inteligente con el "embudo del enfoque" y la ingeniería inversa (parteaguas semanal, tiempo genio), y finalmente anclar todo en la motivación profunda combinando el "gran maná" (legado/propósito) y la "gran batalla" (dolor pasado). El método se aplica anualmente o al recalibrar por cambios de vida.
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Tengo ya varios años utilizando una metodología que diseñé yo para organizar mi vida, pero no solo organizarla y tenerla nada más bonita y en orden, sino organizarla de una manera en que me permitiera lograr mis metas. Y llegué a esto después de muchos años, muchas décadas incluso, de trabajar muy duro, de tener muchas cosas en mi plato, de verdaderamente correr en esta caminadora interminable sin sentir que estaba llegando a ningún lado. Llevo cinco años entrevistando algunas de las mentes más brillantes del mundo de los negocios, del arte, de la ciencia. Y si hay algo que he descubierto es que todos ellos tienen metodología, si, tienen ciertos hábitos y ciertas prácticas y ciertas dinámicas que les permiten a ellos ser efectivos en las áreas de su vida que más le importan. He leído cientos de libros, he estudiado una maestría en una de las mejores universidades del mundo, he tenido cientos de conversaciones no sólo dentro del podcast, sino fuera. Y lo que hice los últimos años es destilar y seleccionar las mejores prácticas que después de probarlas en mi día a día y acomodarlas de una manera que me fuera sin sencillo de seguir una y otra y otra vez de una forma replicable cada año, definir mis objetivos y diseñar una vida alrededor de esos objetivos para de una forma muy certera poder garantizar que voy a cumplir mis metas. Y eso es el método DMS. El método DMS de diseño de vida y productividad del que hablo en mi libro Haz lo que importa, en el que guío a mucha gente a través del programa guiado de Achievers, mi comunidad de productividad y diseño de vida. Y es un programa que para mí funciona como relojito y que utilizo cada año para entender varias cosas. La primera es la D, DMS, son siglas que significan dirección, movimiento y Significado. Son las tres, digamos, columnas vertebrales que componen esta metodología. La primera es la dirección, y yo creo que la dirección es una parte fundamental de todo lo que hacemos. Muchas veces nos dicen hay que fijarnos metas y claramente tenemos que saber hacia dónde vamos, pero algo que se nos olvida mucho a la mayoría de las personas es que para trazar una ruta, así como si estuvieras metiendo algo en Waze, tienes que saber dos cosas, ¿Dónde estás y a dónde quieres llegar? Cuando te preocupas tanto por dónde quieres llegar que se te olvida definir en dónde estás, entonces probablemente la ruta vaya a estar mal trazada y al estar mal trazada, pues genera muchísimos más obstáculos para lograrla con éxito. Entonces, por eso creo que hay que frenar y entender en dónde estamos nosotros como personas. Yo creo que el camino más directo al éxito profesional es el desarrollo personal. Y el desarrollo personal no es nada más que un proceso profundo y honesto de autoconocimiento. El desarrollo personal empieza por hacernos las preguntas difíciles de ¿Quiénes somos? ¿Qué nos gusta? ¿Cuáles son nuestros valores? ¿Qué es lo que queremos lograr? ¿En quién nos queremos convertir? Y para eso, en el método DMS utilizo una herramienta que está inspirada de muchas cosas que encontré en el mercado y que utilizándola de forma recurrente, varias veces al año inclusive, me permite entender de dónde vienen de repente estas inquietudes que sentimos. Hay veces que nos sentimos contentos, hay veces que nos sentimos frustrados, cansados y no sabemos de dónde es. Y cuando no podemos definir un problema, es muy difícil darle una solución. La estrella de la vida nos permite justo eso, definir cuál es la situación actual de nuestra persona. Pero mucho más allá de la dualidad típica en la que nos definimos como profesional y personal, mi casa y mi trabajo, yo creo que somos personas mucho más complejas, mucho más completas y creo que hay siete áreas que para la mayoría de las personas definen un perfil mucho más real. ¿Qué son estas siete áreas? Bueno, podemos empezar por la parte profesional, que es algo en lo que todo mundo nos enfocamos y sí, es algo muy importante, pero que para mí no es para nada la piedra angular de lo que nos conforma como personas. Y una parte profesional podríamos hablar todo lo que significa progreso, todo lo que significa reconocimiento, todo lo que significa finanzas y acumulación de riqueza, todo lo que tiene que ver con nuestro trabajo y nuestro crecimiento tanto profesional como financiero. Y de ahí pasamos, digamos, a la parte personal, que normalmente así lo dejamos. Pero yo divido la parte personal en dos aspectos. Uno es el amor, las relaciones más profundas, más personales y más cercanas que tenemos. Normalmente yo ahí englobaría a nuestra pareja y a nuestros hijos, que creo que son las relaciones más intensas, más puras y más cercanas que tenemos. De ahí pasamos a las relaciones personales, que si bien, como lo decía el estudio de Harvard, hay algo que define el éxito en las personas después de setenta y tantos años de estudio, es la cantidad y la profundidad de relaciones personales. Y ahí podemos meter nuestra familia, no la inmediata, pero la familia cercana, amigos del Trabajo, amigos de la escuela, de la universidad, la familia política, etcétera, etcétera. De ahí empezamos a abrir esta rosa de lo que nos compone. Y podemos hablar entonces de nuestra salud. Y cuando hablamos de salud, todo lo que metemos ahí es salud física y salud mental. Es entender a nuestro cuerpo y a nuestra mente como esta herramienta que nos permite interactuar con el mundo, cómo la cuidamos, cómo la desarrollamos, cómo la hacemos más fuerte. De ahí nos movemos a el aprendizaje. Y yo creo que como seres humanos tenemos esta necesidad de crecer, de sentir que expandimos nuestro círculo de competencia, de aprender a hacer alguna nueva habilidad, dominar un nuevo idioma, entender algo que antes no entendíamos y poder decir año tras año que hoy somos mejores de lo que éramos el año pasado. De ahí podemos pasar a la espiritualidad. Y yo no estoy hablando de espiritualidad como religión, pero sí creo que, y más en un mundo como el de hoy en el que de repente nos podemos sentir muy solos y viene muy amarrado al tema de salud mental. La espiritualidad es eso que nos conecta con el mundo, con lo demás. Yo creo que sí somos parte de un todo. Hay gente que le dice Dios, hay gente que le dice Buda, hay gente que le puede decir campo cuántico, hay gente que le dice naturaleza, hay gente que le dice el cosmos. Pero creo que cuando estamos en armonía con nuestra conexión con un todo más grande que nosotros, podemos estar mucho más en paz y mucho más completos. Y por último, la atención a la relación más importante que creo que tenemos y que muy pocos cultivamos de forma consciente, es la relación con nosotros mismos. La diversión es. Si bien DMS es un programa o un modelo de diseño de vida y de productividad, yo creo que hacer cosas por simple diversión tiene gran cabida en la vida de todo mundo. Simplemente poderte sentar a leer, no necesariamente para aprender, sino para estar disfrutando simplemente poderte sentar a ver un atardecer, tener una conversación tonta y reírte y sin tenerle que sacar provecho o productividad a un momento, sino simplemente hacerlo porque en realidad lo estás disfrutando, es algo que tenemos que cultivar más. Y esas son las siete áreas que componen a una persona en el modelo de MS. Y en cada una de estas áreas lo que tenemos que hacer es entonces definir qué es lo que queremos lograr y para eso. Entonces hablamos de a dónde vas. Ya hablamos de en dónde estás, a dónde vas. La dirección implica origen y destino. A dónde vas habla de la fijación de metas, fijación de objetivos. Y aquí sucede algo muy curioso. La mayoría de la gente tenemos miedo a fijar metas grandes. Estamos esclavizados a nuestros pasados, a lo que sabemos que es posible, a lo que nos han dicho que se puede, a estos ya o estos paradigmas o estos modelos mentales que gobierna nuestra manera de definir nuestro mundo y de definir en qué se puede convertir ese mundo. Sucedió con Roger Bannister, este atleta que rompió el récord de la milla de correr una milla a 1600 metros en menos de cuatro minutos, después de que por décadas o siglos se creyó que era algo imposible. Y una vez que él lo logró, una vez que Roger Bannister pudo romper esta marca, entonces ha habido más de 1600 personas que lo logran. Una vez que alguien nos demuestra que se puede, entonces ya podemos creer, no que es imposible, sino que nosotros podemos hacer algo para lograrlo. Y eso es así como tenemos que empezar a fijar metas, fijarnos objetivos en cada una de las áreas que nos importan. Estas siete áreas de la vida y metas grandes, metas que nos hagan, como me decía Millán Ludeña, temblar las piernas. Pero aquí sucede algo muy curioso. Y esto es algo que decía Bob Iger, el que fue CEO de Disney, que ahora es nuevamente CEO de Disney, que si tienes más de tres prioridades, no tienes ninguna prioridad. Y eso nos lleva a la importancia del enfoque en el modelo DMS. En el método DMS tenemos que elegir con conciencia cada año cuáles son las tres áreas de nuestra vida y en las que queremos tener mucho más enfoque. Porque acuérdense que enfoque es acción y acción es resultado. Si no hay enfoque y hay acciones desperdigadas, entonces difícilmente se mueve la aguja en las áreas que verdaderamente queremos mover. Por eso la importancia de tomar decisiones conscientes, saber cuáles son las áreas que más queremos mover y entonces dedicarle toda nuestra fuerza. Ahora queremos enfocarnos, pero es difícil. Y en el método DMS yo hablo de los tres ladrones del foco, de tres enemigos sigilosos, silenciosos y letales para el enfoque que nos da resultados en la vida. Y estos tres ladrones del foco son algo con lo que todos batallamos todos los días. Seguramente han dejado de hacer cosas por miedo. El miedo al qué dirán, el miedo al no ser suficiente, el miedo al fracaso, el miedo a no ser amados, el miedo a cualquier consecuencia. Pero acuérdense que como decía Séneca, sufrimos mucho más en nuestra imaginación que en la realidad. Y una vez que logramos enfrentar nuestros miedos, que logramos definir nuestros miedos y desmenuzarlos para entenderlos no como una amenaza imposible de vencer, sino como un simple reto que podemos resolver de la forma que resolvemos cualquier problema, entonces podemos descubrir esa vida rica que hay detrás. Cualquier procrastinación tiene que ver con un miedo, un miedo que no hemos definido y que no hemos enfrentado. El segundo ladrón del foco tendría que ser entonces el placer inmediato. Muchas veces sacrificamos el beneficio de largo plazo por un beneficio del corto plazo. Vivimos en el hedonismo y a veces lo peor es que este sacrificio ni siquiera viene en forma de algo que podríamos llamar placer en toda la extensión de la palabra, y se esconde en formas de trabajo inútil. Estamos haciendo cosas que nos hacen sentir que nos estamos moviendo, nos hacen sentir bien, liberan esta dopamina y serotonina de pequeños triunfos, cuando la realidad es que nos estamos engañando y seguimos en esquemas de procrastinación, como llegar a un inboxero en tu email, como estar ordenando o doblando tu ropa en vez de estar haciendo el trabajo que tienes que hacer. Como a veces ir al refrigerador a comer algo azucarado o un chocolate o alguna golosina que te haga sentir bien por un momento con cuando estás sacrificando tu meta de largo plazo. Y por último, el tercer ladrón del foco es algo con lo que todos, todos lidiamos y de lo que todos sufrimos y todos batallamos, que es las expectativas externas. Nuestra mente ha sido construida a base de ideas de lo que está bien, lo que está mal, cómo se hacen las cosas a través de doctrina religiosa, social, cultural, económica, familiar y quién somos hoy. Muchas veces está definido por qué es lo que espera la gente alrededor de nosotros, de nosotros queremos encajar y en base a eso nos empezamos a comportar sin darnos cuenta que cada una de esas acciones que hacemos por complacer por satisfacer las expectativas de alguien más, entonces nos alejan de quién en realidad somos. Yo estudié ingeniería industrial, pues porque un día mi mamá me dijo que cuando yo tenía nueve años que yo iba a ser un gran ingeniero, que esa era la cosa que se tenía que hacer. Y tal vez suprimí mi lado más creativo, y tal vez suprimí mi lado más desordenado por ser alguien que cupiera en una caja que era aceptada por la gente que me importaba a mí. Y eso lo hacemos de forma inconsciente. Pero cuando verdaderamente crecemos, hay veces que nos damos cuenta que estamos tratando de satisfacer las expectativas de personas que tal vez ni siquiera están ya en este mundo. Personas que ya nos han dejado, personas que ni siquiera están en nuestra vida. Ya el recuerdo de algún bully en la primaria, de la primera novia que nos dejó, o de la niña que nos gustaba y y no nos hizo caso, del maestro que nos dijo que no éramos suficientes, que no íbamos a poder, como me lo decían a mí cuando estaba tratando de aplicar a la Universidad de Stanford. En fin, tratamos de convertirnos en esta persona que le dé gusto, que le compruebe a la gente que sí soy eso que dijeron que no iba a ser, cuando en realidad tal vez no queremos ser eso. En realidad, nuestra profundidad y nuestra verdadera esencia no tiene nada que ver con darle gusto a alguien. Y eso es lo que deriva en llegar a momentos en los que logras cosas, tienes este triunfo que tanto habías buscado. Y al encontrar ese triunfo, se encuentra vacío y soledad e insatisfacción. Como bien dice Tony Robbins, el éxito sin satisfacción es el último fracaso. Y entonces cuando hablamos de en dónde estamos, a dónde vamos, en quién nos queremos convertir, y tenemos una disciplina para tener enfoque total en las áreas que nosotros, ojo, nosotros definimos como importantes, es que podemos empezar a tener éxito y progreso y mover la aguja en las áreas de nuestra vida que verdaderamente hacen la diferencia. Y eso nos lleva a cómo lo hacemos. Y es la segunda parte del modelo DMS. Y hablamos de dirección. ¿Dónde estás? ¿A dónde vas? Ahora tenemos que hablar de la M de movimiento, porque sin acción no hay resultados. Y el movimiento tiene que ser un movimiento inteligente. Oye, tengo una vida totalmente llena, una vida a la que ya no le cabe nada más. Y me estás diciendo que hoy que tengo siete áreas de la vida y estoy escogiendo tres, ¿De dónde voy a sacar el tiempo para dedicarle a estas tres áreas y verdaderamente tener un impacto como el que estoy buscando? Bueno, es ahí donde la palabra enfoque cobra aún más relevancia. Y tenemos que pensar en de dónde vamos a sacar el tiempo. Yo creo que la vida está hecha de un 80-20 en todo. La ropa que nos ponemos, las cosechas de las plantas, Todo rinde el 80% de los resultados con el 20% del esfuerzo. Así sucede la ley de Pareto y todo mundo la ha conocido. Bueno, también lo que estás haciendo en tu vida y lo que hacemos en nuestra vida. El 20 % de nuestro trabajo genera el 80 % de los resultados útiles. Eso significa que podemos ser mucho más productivos en el mismo tiempo que estamos dedicando hoy a trabajos que sinceramente no ayudan, que están desperdiciados. Y para eso hablo de una herramienta en el modelo DMS que se llama el embudo del enfoque. El embudo del enfoque te permite identificar de todas las acciones que realizas en tu vida, cuáles verdaderamente deberías de eliminar, cuáles puedes simplificar, cuáles puedes automatizar y cuáles puedes delegar. ¿Para qué? Para que al final del día puedas mantener incluso en las áreas en las que no estás, teniendo un enfoque profundo, como son las tres de las que definimos, puedas tener el nivel mínimo aceptable que quieres en tu vida, pero con mucho menos trabajo liberar este tiempo y dejar al final estas acciones que yo llamo tu tiempo genio, que son como estas pepitas de oro, que son las que realizas mejor, en las que mejor te desempeñas, las que más disfrutas, pero además las que mayor impacto tienen en las áreas que más relevancia o más importancia tienes en tu vida. Todo parte de ahí, todo parte del enfoque que le das a tu tiempo, que es lo único que tenemos, igual que todos los demás. El dinero se tiene que usar para comprar tiempo. Y tu tiempo bien usado puede estar generando mucho más valor y mucho más plenitud y mucho más abundancia y en todas las áreas relevantes de tu vida. En resumen, gastamos tiempo para ganar dinero, cuando lo que deberíamos estar haciendo es lo contrario, gastando dinero para ganar tiempo. El tiempo es la moneda de cambio más cara que tenemos. Es lo que usamos para vivir experiencias. Las experiencias generan memorias, aprendizaje y eso es de lo que está hecha la vida. Estos modelos mentales son la fuente de todo lo que hacemos en nuestra vida. Estos prejuicios, estos paradigmas, estas maneras de pensar, estos lentes con los que vemos el mundo, estas creencias. Y en el modelo DMS, en el método DMS, yo hablo de algo que se llama el vórtice del crecimiento. Todo parte, todo para bien o todo para mal, parte de un sencillo momento, de un momento en el que tú tienes una creencia. Es esta pequeña semilla de la que salen raíces o salen árboles y ramas. ¿Cómo funciona esto? Tú tienes una creencia que puede ser una creencia que te empodera o una creencia que te limita. Cualquiera de estas dos creencias va a tener el mismo efecto pero opuesto en cómo actúas. Si tienes una creencia empoderadora, entonces te vas a atrever a hacer más, vas a confiar más en ti, tu meta va a ser más grande. Tu, tu misma mentalidad te va a ayudar a desempeñarte mejor en cualquier actividad. Y ese desempeño te va a dar algo que es retroalimentación. Tus resultados van a retroalimentar la misma creencia que tenías. Vamos a poner un ejemplo. Tú eres alguien que tiene un nivel de inglés de 8 y 8 es un número fijo. Tú puedes creer que 8 es bueno o que 8 es malo, y eso ya lo defines tú. Si tú crees que hablas muy bien inglés, entonces vas a tener una junta de trabajo en la que van a venir unos americanos y tu jefe te va a pedir que tal vez lo hagas de traductor o tal vez ni siquiera te pide nada. Y empiezas a entablar una conversación con los visitantes que te permiten generar una conexión mucho más profunda que deriva en que seas la persona encargada del proyecto o o generes una relación que termine en una venta. Como te fue muy bien. Y tal vez tu inglés sigue siendo de 8 y los americanos te dijeron oye, qué bien hablas inglés, entonces vas a decir sí, sí, hablo muy bien inglés. Y vas a regresar y vas a creer que hablas aún mejor inglés. Y la próxima vez, con tu nivel de 8 vas a intentarlo aún más o lo vas a volver a intentar. Y entonces eso va a alimentar no solo tu experiencia, porque vas a tener más práctica, sino tu propia creencia de que hablas bien. Y eso va a generar resultados como que tal vez te hacen la directora o el director de cuentas extranjeras. Así de sencillo. Ahora sumamos que tienes ese mismo lenguaje, ese mismo nivel de inglés de 8, pero eres bastante penoso y no te sientes cómodo hablando inglés. Tu calificación en el examen es la misma y entonces llegan los americanos a la junta y empiezan a platicar y acuérdate que los americanos tal vez hablan peor español de lo que tú hablas inglés, pero tú te achicas y entonces te escondes y cuando te preguntan algo te trabas, se te traba la boca por los nervios y entonces nadie entiende nada de lo que dijiste. Y entonces cuando acaba la reunión dices híjole, de verdad es que no sé hablar nada de inglés, lo hice pésimo. Tu jefe se voltea y te hace no, pues mejor no aportes nada. La próxima reunión vas a estar exactamente igual o peor de nervioso o de nerviosa. Y el ciclo se hace igual, crece pero hacia abajo. Creencia, acción, resultados que alimentan la creencia y la hacen más fuerte. Y eso genera una espiral de la muerte que yo le llamo. Por un lado tienes el vórtice del crecimiento que te eleva en confianza, en resultados y últimamente en cómo se ve el futuro de tu vida. Y por otro lado tienes la espiral de la muerte que te lleva a un nivel de insatisfacción, de frustración y de ansiedad, además de resultados que nunca van a llegar. Todo cambia de acuerdo a la creencia que tú tienes. Acuérdense, tu examen era el mismo, era 8, pero para ti era 8 bien o para ti era 8 mal. Y de ahí se divergen un par de futuros completamente diferentes. Cuando entendemos que el mundo está hecho a base de nuestras decisiones, que nuestra realidad no tiene que ver con quién somos ni de dónde venimos, sino por nuestras decisiones, y las decisiones invariablemente están basadas en una creencia, es que podemos empezar a construir. Y de ahí que tenemos que identificar cuáles son nuestras creencias para poder aplicar el enfoque en las áreas que verdaderamente importan. Una vez que tienes el tiempo, hay que utilizarlo de forma inteligente. ¿Y cuántas veces no te han cancelado una reunión? ¿Cuántas veces no ha habido un cambio de planes que te deja con tiempo libre y terminas desperdiciándolo en Netflix, en Instagram, en ver el techo, en trabajo inútil? Cuando tienes un plan y sabes exactamente qué es lo que tienes que hacer para lograr tus metas, puedes utilizar este tiempo de forma productiva y así tener progreso. Y es ahí donde hablamos de movimiento inteligente. Ahora, ¿Cómo se realiza un plan de estos? Yo en el método DMS hablo de una metodología que se llama ingeniería inversa. Tú partes del resultado que quieres tener. Quiero tener X cientos de miles de pesos a final del año o haber bajado o subido de peso X kilos a final del año. Cómo se tiene que ver cada trimestre, cómo se tiene que ver cada mes, echándolo para atrás, fijando metas y hasta cada semana. ¿Por qué? Porque yo hablo de acciones de impacto y en el libro y en el modelo hablo de un concepto que se llama el parteaguas de la semana. Hay muchas acciones y yo hablo de acciones pequeñísimas, micro hábitos que al sumarse terminan elevando la marea, por decirlo de una manera. Pero siempre hay una cosa que si no hicieras nada más y haces eso cada semana, te va a ir poniendo en un nivel de juego diferente. Es esta cosa que simplemente por tener acceso ya abre una puerta diferente, ya estás hablando de otra arena, otro campo de juego. Es como si la meta de mejorar tu salud, ya fuiste y ya pagaste el gimnasio, ya estás inscrito, ahora ya puedes empezar a pensar de rutinas de contratar a un entrenador o de cuántas veces a la semana o de cuántos kilómetros estás corriendo cada día. Pero ese parteaguas de esa semana es que no pase de esta semana que estoy ya inscrito a un gimnasio. Y cada semana puedes definir un parteaguas. Todo es escalonado y cada uno si le dedicas a esa actividad una vez a la semana, entonces te pone como te decía, en un nivel de juego completamente diferente, que si hiciste bien este plan, termina en un resultado que está garantizado que es lo que estabas buscando. Eso es lo que hacemos en DMS, generamos el tiempo para lo que más te importa a través de el embudo, del enfoque, la priorización y después aprovechamos ese tiempo de una manera inteligente para que puedas hacer las actividades en las áreas que más te importa de una forma ordenada, recurrente y que generen un resultado predecible. Ahora, hay algo de lo que también tenemos que hablar. Yo, acuérdense que hablo mucho, no solo de qué es lo que quieres lograr, porque creo que lo que quieres lograr no es una meta en sí, la meta real es en quién te quieres convertir. ¿Quién es la persona que hace, que tiene, que logra todas estas cosas que tú quieres? Y ahí es cuando hablamos de identidad. Algo fundamental que tocamos en el método DMS es la identidad no solo que tenemos, sino la que nos queremos convertir. Y para cada una de estas áreas de enfoque, que acuérdense que hablamos que eran tres, tenemos que definir una identidad. ¿Por qué? Porque es mucho más fácil actuar hoy como queremos actuar en el futuro y que no sea la identidad un resultado de lo que logramos sin sino que lo que logramos sea resultado de nuestra identidad. Voy a simplificar un poco esto. Si quieres ser alguien saludable en el futuro, entonces no tienes que correr 5 kilómetros diarios, corre 5 kilómetros diarios porque eres alguien saludable. Hoy puedes empezar a actuar como esa persona saludable y tal vez para acordarte de quién es esta persona cuando tengas que tomar decisiones dices bueno, bueno, quiero ser mi identidad de inspiración es Sasha Fitness, mi identidad de inspiración es David Goggins, mi identidad de inspiración es Sport Billy. Bueno, ¿Cómo actuaría Sport Billy en una situación el día de hoy en la que tengo 10 minutos libres? Tal vez se sale a caminar alrededor de la cuadra 5 minutos y con esa identidad hoy no vas a ser esa persona, pero puedes empezar a actuar como esa persona y esa identidad y esas acciones que se repiten, acuérdense, creencias, valores, acciones, resultados. Y es así como se compone todo. Si hoy empiezas a creer que eres esa persona, que tienes esos valores, que tienes esas acciones, los resultados se van a generar al final. Y mucha gente dice fake it till you make it o finge hasta que se logre YouTube. Yo creo que no es cosa de fingir, es créelo hasta que se logre. Y mientras tú lo creas y te puedas empezar a comportar cómo se comportaría la persona en la que te quieres convertir, que tiene, logra, hace todo lo que tú estás pensando en tus metas, eso lo puedes empezar a vivir hoy. Oye, quiero ser un gran papá cuando mis hijos tengan 18 años. No te tienes que esperar a que tus hijos tengan 18 años, puedes empezar a ser una buena persona hoy, tal vez ni hijos tienes. Ser una persona presente, ser una persona feliz, ser una persona honesta, ser una persona educada, que cuando tus hijos tengan 18 años te vas a estar comportando como ese gran papá que quieras ser. Y eso es de lo que hablamos en la fase de movimiento. ¿Dónde estás? ¿A dónde vas? ¿Cómo haces el tiempo para lo que más te importa y cómo lo utilizas de forma inteligente a través de un plan que genera resultados de forma garantizada? Estas son la d y la m del modelo DMS. Pero todo esto está muy bien y hay miles de programas y proyectos y sistemas de productividad. Lo que hace diferente y lo que hace especial al modelo de DMS es la s, que es el significado. Y aquí tenemos que hablar de motivación. ¿Por qué te importa tanto todo esto que dijiste? ¿Por qué es importante tener una identidad? ¿Por qué ES importante tener un plan? ¿Por qué Es importante lograr estas metas increíbles? ¿Por qué ES importante enfocarte? ¿Por qué eS importante conocerte? Hay mucha gente que lo deja ahí. Y cuando no tenemos la motivación correcta, somos víctimas de la motivación por expectativas externas que como ya lo hablamos, deriva en frustración e insatisfacción. Cuando no tenemos la motivación correcta, entonces estos esfuerzos de implementación de hábitos se vuelven muy complicados. Porque cambiar un hábito es difícil si no se hace por las razones correctas. Cuando tenemos la identidad, tenemos que entender si verdaderamente estamos siendo o fingiendo. Cuando no tenemos la motivación correcta, tenemos que recargarnos demasiado en algo que se llama la fuerza de voluntad. ¿Por qué? Creo que la fuerza de voluntad es una estrategia que 100 % de las veces es perdedora. Cuando estás utilizando fuerza de voluntad, hay dos entes, dos identidades peleando una contra otra. Tú contra ti mismo, ¿Quién eres, contra quien dices que quieres ser? Y entonces cuando ganas, pierdes. Y cuando pierdes, pierdes también. La motivación correcta hace que la fuerza de voluntad ni siquiera tenga cabida, que no la necesitas. No es lo mismo que no tener disciplina. Pero recargarte en la fuerza de voluntad de pelear contra ti mismo no te va a generar tan buenos resultados como entender sinceramente y a profundidad por qué te importa esto que quieres lograr. Ahora, yo creo que la motivación tiene dos lados. Es como una moneda de dos caras, es como el yin yang, es como la fuerza, tiene el lado oscuro y tiene el lado claro. Y no es bueno y malo, simplemente son dos polos que juntos, al combinarse, funcionan para darte prácticamente superpoderes. Ahora, encontrar nuestra motivación normalmente se enfoca en el lado claro. Y mucha gente le dice a esto propósito, mi misión de vida, mi por qué. Y para muchos es muy complicado encontrarlo. Nos han dicho que un día vamos a despertar como si nos cayera un rayo y vamos a saber por qué estamos aquí en la Tierra. Mac Twain decía que había dos días importantes en tu vida. Un día el que naces y otro el día que te das cuenta por qué o para qué estás aquí. Sí, saber por qué es lo que te va a llevar a la carrera larga. Esa motivación. Y eso es a lo que yo le llamo tu gran maná. Una misión audaz, noble y aspiracional es algo que cuando lo cuentas, inspiras y la gente quiere ayudarte a lograrlo. ¿Por qué? Porque es noble, es aspiracional, es grande, es audaz, es atrevida. Se trata no solo de ti, no solo de acumular, se trata de impacto, de trascendencia. Y esa es la trascendencia, esa es la parte clara. Eso es lo que habla del legado que queremos tener. Y todos lo podemos buscar y todos lo podemos encontrar. Esto es algo que se descubre poco a poco. Se descubre estando presentes, se descubre estando conscientes, se descubre como en un buffet, probando muchas cosas y probando un poco más de lo que nos gustó y un poco más y un poco más. Y al cabo de unos años te das cuenta que llevas viviendo tu misión hace seis meses o hace tres años o hace una década. No es algo que descubrimos un día al otro. Pero cuando no la tenemos clara, se hace muy difícil encontrar esa motivación que verdaderamente encienda nuestras entrañas. Y por eso yo hablo del lado oscuro, del lado un poco menos popular de la motivación, que es a lo que yo llamo tu gran batalla. Y tu gran batalla es nada más y nada menos. Es simplemente que la conexión con tu dolor. Yo creo que el dolor es un gran motivador. Cuando nos sentimos mal, entre peor nos sentimos, corremos al doctor con más ganas. Si algo nos duele, más rápido reaccionamos para quitar la mano de ahí y que no nos lastime. Y es lo mismo con nuestra mente. El tema es que nos han educado a esconder nuestro dolor, a barrerlo abajo del tapete, a darle la espalda. Cuando yo creo que el dolor es un gran motivador. No hablo de alimentar tu vida entera de dolor, de furia, de enojo, de sed, de venganza. Pero sí hablo de utilizarlo como uno de los dos polos de tu motivación. Porque todos y cada uno de nosotros tal vez no sabemos a dónde vamos a llegar, ni a quién queremos impactar, ni cómo queremos que sea nuestro legado. Pero todos y cada uno de nosotros podemos regresar a nuestro pasado y entender, definir un momento al que definitivamente no queremos regresar. Cuando nos humillaron, cuando nos lastimaron, cuando nos abandonaron, cuando nos rechazaron, cuando nos dejaron solos y lo hemos escondido. Y cuando lo enfrentamos y lo entendemos como una gran fuente de motivación. Y cuando la cosa se pone difícil, podemos voltear y decir no sé a dónde voy, pero sé que allá no regreso. Eso nos va a poner en acción. Y eso te da mucha fuerza cuando los obstáculos son duros. Y cuando no sabes por qué o para quién estás haciendo esto, sabes que al menos lo estás haciendo por ti y por ser una persona mejor y por no volver a vivir esa situación. Y cuando eso lo combinas con la parte clara del legado, tu gran maná y tu gran batalla juntos, entonces tienes una fuente inagotable de energía. Es el resultado de conocerte profundamente, de saber quién eres, de por qué te importan las cosas, de a quién quieres beneficiar, a quién quieres ayudar, cómo quieres pasar a la historia. Y eso te va a dar todo lo que necesitas para así ejecutar el plan que te ayude a trazar, a caminar o a correr esa ruta de dónde estás hoy a en dónde quieres estar, quién eres hoy, en quién te quieres convertir y a derribar y sortear y saltar todos los obstáculos que van a venir en tu camino. Y ese es el método DMS. Es un proceso que hacemos cada año, cada vez que hay un cambio significativo en tu vida. Porque si, se vale recalibrar. Tuviste un hijo, cambiaste de trabajo, tuviste un problema de salud, hay una situación externa que te hace recalibrar tus opciones. Perfecto. Pero ahora lo vas a hacer a conciencia, teniendo pleno conocimiento de quién eres, sabiendo cuáles son tus prioridades en ese momento dónde podrías tener mejores resultados sin si tan solo te enfocaras, hacer un plan definido que te genere los resultados que estás buscando y saber exactamente por qué es importante que eso suceda. Y eso es el método DMS. Así, cuando lo trabajas, cuando te conoces, cuando lo llevas a la acción, cuando tienes esta manera de revisarte y checar contigo constantemente si estás haciendo el progreso que estás buscando, lo único que tienes que hacer es, como yo digo, calidad, constancia, persistencia y paciencia. Si haces las cosas bien, si haces las cosas bien siempre, si haces las cosas bien siempre, incluso cuando se ponen difíciles y le das tiempo al sistema, el resultado va a estar ahí al final del camino sí o sí. Todo se trata de conocernos, de tener un plan, de tener las herramientas. Y qué mejor si lo puedes hacer en comunidad con gente que piensa de la misma manera que tú, que te va a apoyar en estas decisiones difíciles, en esta implementación de hábitos que normalmente rompen ciertos esquemas. Pero acuérdate, todo parte de una creencia. Y si tú logras cambiar tus creencias que te limitan por creencias que te empoderan, tienes un plan y lo ejecutas, el mundo es tuyo. Con el método DMS puedes hacer menos, tener más y vivir mejor. Y bueno, si quieren saber más del método DMS, síganme en Instagram y también pueden encontrar más detalles aquí en mi libro Más lo que importa, de venta en Amazon y en todas las librerías. Y si quieren ser parte de la comunidad de Achievers, que es esta comunidad de gente a la que guío a través de la implementación del método DMS en sus vidas, bueno, pues estamos abriendo generaciones constantemente y se pueden entrar en.










