CONFIA EN TI ✨

Oso Trava talks about how horseback riding saved him after his parents divorced at 11. He found discipline and lifelong friendships in the sport, but the death of his mare Katia at age 40 remains one of the saddest days of his life.
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A ver, tú montabas a caballo a muy alto nivel cuando eras niño, adolescente por decirlo así, y hace poco oía que cuando montas a un caballo, digo, tú eres alguien relativamente delgado y aunque fueras alguien muy pesado, controlar un animal de más de una tonelada, pues de repente puede ser complicado si no tienes la confianza en ti mismo, si el caballo no detecta que tú estás en control y para eso tienes tú que creer que estás en control, el caballo obviamente hace lo que quiera contigo. Cuéntame un poquito qué te enseñó ese deporte y qué sigues practicando o usando de eso que aprendiste hoy tocas una parte como súper especial de mi vida. Yo cuando entré a la equitación estaba pasando por momentos complicados en términos de encontrar a Alan como niño, o sea, yo empecé a montar como a los 11 años y yo venía de una historia de papás divorciados, entonces tenía como varios temas alrededor de eso y me costaba mucho trabajo conectar en temas como más sociales y encontré, siempre me han encantado los animales, siempre me ha encantado la naturaleza, o sea, es donde yo me siento súper, súper feliz y encontré en la equitación como una pasión que despertó muchas cosas en mí. Por un lado yo siempre fui súper disciplinado, entonces era un deporte al que iba de martes a domingo, encontré por otro lado, yo soy muy competitivo, entonces encontré esa posibilidad de ir como evolucionando y compitiendo y además en un entorno como rodeado de naturaleza y cerca de los animales que yo, o sea, yo literalmente, yo amaba a mis caballos, o sea, los quería más que nada en el mundo. De hecho, o sea, fast forward tantito. Pero uno de los momentos más tristes de mi vida y es, o sea, suena hasta chistoso, pero de veras, uno de los días más tristes de toda mi vida, incluso hoy a los 40 años, fue el día que se me una yegua que yo tenía que se llama Katia y literal se me rompió el corazón a un nivel que no estás entendiendo, o sea, de que a partir de ese momento dije creo que no quiero volver a montar porque no me quiero volver a encariñar de un animal de esa manera. Pero la equitación me dio muchísimo, o sea, me, me dejó conocer personas espectaculares, me dejó conectar, como te decía, con animales, con la naturaleza, hacerlo de una manera disciplinada y competitiva. Y conocí gente súper buena. Tengo un par de. No, tengo como 4 o 5 amigos que mantengo de esa época, que estábamos en las mismas categorías o ellos una riva y competíamos constantemente, no solo, o sea, dentro de nuestras categorías, sino un par de amigos que tú conoces que iban a una categoría arriba, que yo era como, yo voy a ser campeón de mi categoría y tú de la tuya. Competíamos entre categorías y eso ayudó como a sacar, creo que lo mejor de nosotros mismos.










