Cuando te ROBAN LA INOCENCIA | DAFNA VINIEGRA | Cracks Podcast #371

Dafna Viniegra, a survivor and activist, discusses her work protecting children from sexual abuse through the Suéter Navidad campaign and a free digital tool from Hilas México. Her new book Somos todos, out in fifteen days from Penguin, collects twelve first-person stories of childhood trauma. She calls for collective action: speak up, donate, and break the silence that lets abuse survive.
Chapters
En México hay un número espantoso que dice que hay cinco niños abusados por minuto. Es un problema social que está completamente fuera de control. Y yo sé en carne propia los problemas que trae en la adultez y en la juventud. Entonces, de pronto empiezo a tener todas esas cosas y empiezo realmente enloquecer. Yo les enseñé a mis hijos a no dormir, a que se despertaran cada 3 horas de forma puntual para sentirme necesitada, matando toda su autonomía, su ser.
¿Les dedicas no más de página y media de los abusos que sufriste a manos de tu mamá?
Nunca, en ningún podcast, en ninguna entrevista me he atrevido a decirlo cómo fue. He querido hacerme a la idea que no fue así, pero por desgracia los detalles son tales que no hay manera de salirse. Por otro lado,
Dafna experimentó abuso infantil repetido que le ocasionó depresión hasta estrés postraumático. Pero también esta es la historia de alguien que decidió dejar de huir y empezar a mirar de frente, que convirtió un diario en un salvavidas, que pasó de ser víctima a hacerse responsable de su sanación. Trabaja para prevenir el abuso infantil, confrontar a perpetradores y ayudar a otros a romper sus ciclos de trauma.
Yo estaba acostumbrada a que no se hablara de las cosas que duelen desde el primer abuso. Yo estaba acostumbrada a que lo que da miedo, lo que incomoda, se calla, se guard y aquí no pasó nada,
se vuelve a dar y vuelve a pasar algo similar.
Tres desconocidos, guapísimos, universitarios de leibero que generaron ahí un ambiente de grooming perfecto entre los tres antes de dejarme en la casa de la vacación. Hoy Dafna de 50. Yo lo que quiero y por lo que trabajo todos los días en mi persona, es para intentar que mis pasos no dejen huellas sobre el suelo, que dejen un campo verde de donde nazcan flores, caminar tan ligero para que la vida llegue ahí y para prevenir que las infancias no tengan que vivir lo que yo o que muchos otros niños están viviendo justo en este instante.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Estamos a pocas semanas de Crack Summit dos mil veintiséis, seis y siete de mayo. Va a ser el evento de negocios e inspiración más espectacular de toda América Latina, con speakers que van desde Diego Boneta hasta Alfredo Harp. No te lo quieres perder. Viene Marianne Rojas Estapé, que muy pocas veces está en México y solo vienen los mejores eventos. Estos días estamos en etapa de Early Bird, así que tenemos un 30% de descuento en los boletos. Los boletos van a subir de precio muy pronto y nos vemos en Expo Santa Fe, 6 y 7 de mayo de 2026. Ve a cracksommit. Com. Mi invitada de hoy es Dafna Viniegra. La puedes encontrar en Instagram como dafnaviniegra. La de hoy no es una conversación cómoda, es una conversación necesaria. Hoy hablamos de su niñez, del impacto brutal del abuso, de cómo el trauma te convence que no mereces ser amado y de las herramientas concretas que le ayudaron a reconstruirse. La de hoy es una conversación sobre dolor, sí, pero sobre todo es una conversación sobre responsabilidad, sobre sanación y libertad. Te recomiendo escucharla con apertura y si algo resuena contigo, compártela con alguien que necesite escucharla. Te dejo con mi entrevista a Dafna Viniega. Dafna, bienvenida a Cracks Podcast.
Muchas gracias, Oso, por recibirme.
Esta va a ser una plática que para mí significa mucho. Nos conocimos hace muy poco, pero. Pero pues tras conocer tu historia y lo que estás haciendo, pues creo que es importante levantar la voz lo más que se pueda. Y espero que algo muy bueno salga de la entrevista de hoy, que ciertamente no va a ser una entrevista fácil. Supongo que de dar, de hacer y de escuchar, pero que se tiene que hacer. Vamos a hablar de una vida tuya, pues llena de muchas, como dices, situaciones adversas en tu infancia y de lo que eso generó en ti, en tu juventud y lo que en lo que hoy te he transformado, que es una verdadera luchadora. Pero antes de eso, quiero empezar. Leí tu libro Sanar para crecer y trascender, una historia real para detener el infantil. Digo, dice muy poco para lo que trae este libro. Y en el libro intercalas varias cosas, diarios, un efecto de literatura catártica, pero también te metes al tema de sueños y escribes muchos sueños de obsidiana como tú les llamas, y hablas de que hay que tener un diario de sueños. ¿Qué es un diario de sueños?
Un diario de sueños es el lugar en donde te puedes escribir sin resguardo, sin límites, sin preocuparte por el juicio o la interpretación que hagan los demás de ti. Es un diario íntimo en donde te confiesas contigo mismo y te das permiso de liberar todas esas palabras, esos silencios, esas cosas que de toda la vida se van guardando en el pecho, en el corazón, en la cabeza y en el cuerpo y que es tremendamente necesario sacar, reconocer, hablar y en mi caso escribir para dejar de vivir dictada por el pasado.
¿Cómo se lleva un diario de sueños?
Yo mi ejercicio literario empezó trabajando la obsidiana, que en su momento yo busqué todas las terapias alternativas habidas y por haber para poderme ver desde otro punto diferente del acostumbrado, para poderme encontrar a mi Dafna detrás de todas esas máscaras que estaba acostumbrada a vivir. El diario de sueños yo lo empecé a hacer de manera tremendamente disciplinada, constante, recurrente, con meditaciones, respiraciones, ejercicios psicofísicos, todo con tal de llegar a esos puntos como alterados de conciencia que muchas veces te llevan el ayahuasca, plantas medicinales y yo por mi historia de vida no quería probar y no quería entrar para poder realmente conocer esa parte de mi historia que había estado decidida toda mi vida a cerrarle las puertas, a no reconocerla y mucho menos a identificar que muchos de mis problemas en ese momento venían de allá.
Dices que un diario de sueños te ayuda a descubrir tu inconsciente. ¿Así es cómo se ve tu ejercicio? ¿Te despiertas, siempre recuerdas tus sueños?
No siempre. En ese momento de la escritura del libro, como estaba muy pegada en esta disciplina de la terapia de obsidiana, era pues antes de dormir, meditar, hacer yoga, la práctica de la obsidiana y era muy recurrente constantemente levantarme dos de la mañana y tenerme que poner a escribir, ponerme a escribir y en ese momento recordar historias mías que se entrelazaban con los sueños.
¿Qué aprendiste de ti a través de este ejercicio del diario?
Me conocí, aprendí que soy mucho más de lo que pasé en la infancia, entendí que no soy una persona de uso, aprendí a relacionarme conmigo misma desde otro punto que no es el de la víctima eterna.
Vamos a hablar un poco y dar un poco de contexto de lo que hablas, porque si bien tus sueños y el ejercicio del diario te ayuda a conocerte a ti misma en este en este sentido. En tu libro hablas que te diagnosticaron de todo, depresión, esquizofrenia, estrés postraumático, déficit de atención, y en el libro hablas un poco de lo que me acabas de mencionar. ¿Para sanar al niño perdido hay que saber de dónde venimos, de dónde vienes tú, cómo era tu familia?
Mi familia viene de una situación completamente disfuncional desde los inicios y desde generaciones atrás. Mi familia materna viene de la Segunda Guerra Mundial en Polonia, aprenden a huir, a salvaguardar la misma vida, literal, ahí corrían por sobrevivir y este correr por sobrevivir pues fue una práctica que se mantuvo durante toda mi vida hasta hace unos años, porque mi abuela sobrevivió la Segunda Guerra Mundial. Después se vinieron a vivir a la Ciudad de México, aquí nació mi mamá, todo este asunto y en su momento pues mi mamá también empezó a correr y a huir de los problemas en lugar de enfrentarlos y de darles la cara. En ese momento de su correr y huir nací yo y siguió corriendo y huyendo y después yo seguí corriendo y huyendo hasta que llegó el punto en el que yo no pude más y tenía que soltar las armas, por así decirlo, y dejar de luchar.
Huías de, como lo dices en tu libro, de caseros, huías de parejas, huías
de las parejas de mi madre, de momentos felices, de instantes que podían vislumbrar paz y tranquilidad. Era de los que más rápido salía corriendo. Me acostumbré a vivir en el límite, en la adrenalina constante, adicta al cortisol de pies a cabeza.
Me llamó mucho la atención un comentario que haces y que parece recordar de cuando eras muy chica. Tu mamá muchas veces la describes como la de los ojos azules, la güera de los ojos azules, que era despampanante y todo mundo hablaba de sus ojos y tú no tenías los ojos azules. Y no sé quién te hace algún comentario como que pobrecita, tal vez si los tuvieras azules hasta bonita serías. Así es qué hace ese tipo de comentarios en una niña.
No, pues te destroza, te destroza y te hace crecer con una inseguridad enorme de niña, te sientes no vista, no suficiente. Y después, cuando eres adolescente y adulta, haces todo, absolutamente todo por llamar la atención.
Esta niñez, que si bien no era una niñez normal, y te oído decir que tampoco feliz, pero niñez al fin y al cabo, termina siendo fracturada cuando tiene cinco años.
Así es, por desgracia fue. Pues fue el abuso que más marcó mi vida, por la falta de respuesta. Viví abuso sexual a los 5 años y en medio de la escena del
abuso a manos de un adolescente, a
manos de un adolescente no mayor de catorce, quince años. Y lo más complejo de este abuso fue que a la mitad llegó mi mamá, lo detuvo, pero no hubo ninguna explicación. Después, muchísimo tiempo, me castigaba yo a mí misma de que había sido mi responsabilidad total y absolutamente, porque yo le dije que sí al adolescente. Eso fue una culpa que me persiguió de por vida. Ahora entiendo que fue coerción, que fue manipulación, y que tenía 5 años. Que tenía 5 años, que era falta de atención, falta de cuidado, falta de educación sexual, etc, Etc, Etc. Pero eso lo sé ahora que tengo 50. En ese momento no lo entendía.
Parece que esta situación que se dio cuando tenía 5 años no cambió la forma en la que vivías, en la que vivía sola, con tu mamá, cambiándose de un lugar a otro, de forma muy poco supervisada. Incluso después de esta situación en la que se dio por falta de presencia y de supervisión, que de eso vamos a hablar un poco más adelante, se vuelve a dar a los 8 años y vuelve a pasar algo similar.
Sí, es complejo entender las situaciones como si uno fuese un adulto que está ahí presente, ¿No? Porque uno es un niño y no tienes la capacidad de entenderlo. Y los recuerdos, pues vienen sesgados desde la infancia. Mi madre era una mujer que le costaba mucho la presencia en el momento, que le costaba mucho ver por los demás, que no se frenaba ante sus necesidades. Tenía en ese entonces 20 años. Yo nací cuando tenía 18, ella entonces tenía veintitantos, y pues corría la vida. Corría la vida huyendo absolutamente de todo, de todas las situaciones que significaran para ella una disciplina, un control, una contención. Se dedicaba a correr. Y en ese correr, pues a mí me ponían en las situaciones más vulnerables posibles y en los lugares exactamente donde no tiene que estar un niño. Por ejemplo, pues en fiestas, en noches de sexo, drogas y rock and roll. Obras de teatro que no son para niños, ensayos de teatro experimental en la UNAM. Obviamente todo eso, de cierta forma me dio una educación en la cultura, en la literatura, en la música, a muy corta edad. Pero esa falta de atención y de resguardo por tener a un niño al lado fue. ¿Yo siento y sé ahora que el detonador o la puerta abierta a que pasaran tantas cosas en mi vida, porque cómo pueden ser tantas?
Te vas a los 8 años, acompañan, te dejan con unos vecinos, te vas a una fiesta del tío del vecino y la vecina también sorprende a un señor, en este caso agrediéndote.
Ese episodio fue tremendamente doloroso físicamente y aparte generó en mí unos ataques de ansiedad, de locura. Yo digo que ese es el momento en el que empecé realmente enloquecer, porque era una necesidad de comprender por qué tanta búsqueda en mi cuerpo de autoexploración continua y enferma. Y en ese momento, por ejemplo, antes de llegar al placer o al éxtasis, se detenaban unos ataques de ansiedad que no tienes una idea. Yo pasaba viendo la ventana del departamento que daba justo a venir y de Insurgentes, en unos ataques de ansiedad, de cortisol, de no querer respirar más, cansada, sin entender, intenté armarme metiendo la cabeza al horno de la casa. Estaba cansada, cansada, sin atención, sin. Sin entender por qué.
Y nuevamente la reacción de los adultos fue nula. Cuéntame de esa experiencia.
Pues eso fue muy. Yo estaba acostumbrada a que no se hablara de las cosas que duelen. Desde el primer abuso yo estaba acostumbrada a que lo que da miedo, lo que incomoda, se calla, se guarda silencio total. Y aquí no pasó nada, como en el abuso de los cinco. Entonces, pues Lulú se sentía completamente responsable y en el momento en el que le dije no, pues ya no tienes que venir a mi casa, yo me meto sola. Evidentemente, en ningún momento ni siquiera me pasó por la cabeza contarle a mi mamá. Ni a ella, ni a ella. Absolutamente a nadie, A nadie. Esas son cosas que me callé de por vida.
Pero aparte, ella lo vio, ella lo
vio, ella lo vio, detuvo el abuso, el señor se fue, se encerró en su cuarto, pues vámonos, me puso su chamarra en los hombros y nos regresamos a la casa.
Cero consecuencias.
Cero consecuenciis, como la mayoría dices, que
esto genera en ti un sentimiento nuevamente de culpa.
Sí, desgraciadamente la culpa pareciera que es como el estrés postraumático número uno del abuso sexual infantil. Te hace responsable. Yo me hacía responsable de los sucesos, me hacía. Se me era más fácil hacerme responsable de los sucesos que intentar lograr entender por qué la gente actuaba de esa forma, por qué no tenía contención, por qué no había ese resguardo, por qué a mí me pasaban tantas cosas. Comparaba muchísimo mi vida de infancia con la de Artemisa, por ejemplo, ¿No? En donde era una vida estructurada, se dormía a las ocho de la noche.
¿Artemis era una amiguita tuya?
Artemis era mi mejor amiga. La hija de Marta Tellez, hermana de Natalia Tellez. Este. Entonces Artemis era mi mejor amiga. Y su casa era estructurada, ordenada, con horarios, con límites, con pijama, con chocolate caliente antes de dormir. Con una mamá. Sí, con muchos problemas, pero estaba ahí presente. Y mi mamá pues estaba y no estaba. Estaba, pero en una presencia abandonada, en un vivir su vida.
Hablas de eso, de que te tenía en situaciones no apropiadas para niños, pero no solo eran fuera de la casa, sino dentro de la casa. Tenía relaciones enfrente de ti y en algún momento incluso hasta hablas que te bajaba los novios cuando eras más grande. No sé si era descuido, libertad o libertinaje qué haces de esta manera de comportarse.
Yo definitivamente creo que era libertinaje. No puede ser descuido o naí o no se daba cuenta. Es imposible. No, yo creo que existen límites que tienes que tener bien firmes en tu vida, ser congruente con lo que eres, con lo que piensas, con lo que hablas. Y ahí no había congruencia, ahí era ir detrás del deseo, detrás de lo que necesitara en el momento, estuviera quien estuviera. Y si le gustaba, pues iba sin importar las consecuencias. Era muy común la frase de borrón y cuenta nueva, común todo el tiempo. Y es complejo, es complejo porque hay una parte en donde no quiero ser juicio, no quiero hacer un juicio de ella, no quiero calificarla, no quiero decir se equivocó, hizo, deshizo, le faltó. Pero siendo honestos y a lo que me dedico y quitando las máscaras, pues si hay un responsable de todo lo que me pasó, fue ella. Y mi papá. Mi papá nunca estuvo. Y los ojos, los hijos no son solamente de las madres, son de los dos. Entonces, si ponemos en una relación de familia equitativa. ¿Qué pasó con mi papá? Tú tienes hijos, tú te podrías desafanar de tus hijos, desaparecer de su vida sin importarte en dónde están, sabiendo que la madre tiene ciertos tintes y desbalances emocionales constantemente. Tú te podrías desaparecer así, irte y no saber de ellos si comieron, si desayunaron, si cenaron, si siguen viviendo en la misma casa.
31 de diciembre de 1987 Tienes 13 años.
Sí. Acapulco. Acapulco y a la extravaganza. Ese abuso durante toda mi vida lo hice mi responsabilidad, no quería que nadie supiera de él porque me daba una vergüenza total y absoluta decir que yo había sido tan tonta de haberme subido a un coche con tres desconocidos guapísimos, universitarios de leibero que generaron ahí un ambiente de grooming perfecto y pues que me entre los tres antes de dejarme en la casa de la vacación.
Casa en la que también habías tenido ya esa vacación, una mala experiencia
por el cuñado del esposo de mi mamá.
Y le va sumando, hablas que tomas un trabajo en un área gubernamental, te dicen que no tienes que tener experiencia y a las pocas semanas te llevan de convención, que era una convención inexistente, a Houston, en la que tu jefe te cobra el sueldo.
Así es, así es. Por desgracia, pues esas situaciones siguen pasando y por desgracia pareciera que cuando creces sin la mirada, sin la contención, sin este círculo que tiene que resguardar a la infancia, porque la tiene que resguardar y es su obligación, yo lo digo mucho en el libro, parece que te pones como un post it que dice pase usted aquí adelante y abuse.
Es lo que quería preguntarte. Ayer lo platicaba con alguien muy cercana a mí y le contaba yo tu historia y me decía pero qué mala suerte tiene, es mala suerte. ¿Le dije, es que ya no es mala suerte, o sea, no sé cómo decir esto, pero esta post it que tú dices como que lo jalas, o sea, qué hacías tú que inconscientemente llamabas esto? Y no quiero que esto se tome como ah, es que ella tuvo una mamá así y una familia así y entonces lo jalaba así. Entonces eso para mí no aplica porque creo que sería el peor error voltearle la cara a algo que puede pasar y que pasa en una de cuatro niñas, una de cada seis, uno de cada seis niños. ¿Que había en ti?
No había sentido de la autoprotección. Yo no me cuidaba. Yo a mí me gustaba vivir en la adrenalina, en el límite, hacerme güey ante los peligros me paralizaba en un segundo. Si algo pasaba era. No me movía, ni me quitaba de las situaciones, ni me iba de las relaciones, sino por el contrario, yo siento que generé como una adicción al cortisol, a la adrenalina, al. Al reafirmarme que era de uso, porque
ese era mi papel, sentía que tenía que hacer servir, sobre compensar por todo simplemente para ser querida.
Exactamente. ¿Cómo le hago para que me vean atendiendo, sirviendo, haciendo, deshaciendo, cumpliendo todas las necesidades de todos sin cuidarme yo a mí? Pareciera que mi sentido de la autoprotección estaba completamente distorsionado porque no sabía yo quién era, no sabía que valía simplemente por ser Dafna, independientemente de lo que hiciera o dejara de hacer en todos los sentidos. Y eso me persiguió y lo traje tatuado en la frente durante muchísimos años de mi vida, no solamente en esas épocas cuando me convertí en mamá. Qué te digo.
¿Dices que el trauma del abuso hace que te sientas intrínsecamente mala?
Mala, usada, sucia. Y creo que por socialmente está como muy hecha esta imagen de que a las que aman son a las perfectas, a las vírgenes hasta el matrimonio, a las niñas inmaculadas. ¿Yo cómo iba a poder llegar a aspirar a algo así si desde los 5 venía con abusos? Si después el de los 13 fue una cosa espantosa. ¿Cómo aprendes a vulnerarte tú misma conviertes en una forma como en tu propio abusador, poniéndote en riesgo, viviendo en el límite, no identificando las señales? ¿Como yo no vi al de Houston? ¿Como no me di cuenta? ¿Como no fui un poco más perspicaz y pude ver las señales? No a ojos cerrados. Sí, ahí voy.
Te convertiste en un amante del abuso y amante del drama.
Totalmente, durante muchos años.
¿Qué es el sabotaje por pánico? ¿Es una palabra que o una frase que usas en el libro?
Pues el sabotaje por pánico son esos momentos en donde el miedo es tal que es mejor autolesionarse, autolastimarse, que tomar la decisión e irte. Autosabotaje por pánico, pues ponerte una fiesta de tres días, pedirle aventón al dealer, cruzando un retén antri drogas entre Vallarta y Nuevo Vallarta, eso es un autosabotaje por pánico total y absoluto en la inconsciencia del ser más profunda que puede existir, en donde no tienes amor por ti, cuidado por ti, abandonaste a tu
primer esposo tras cuatro meses de casada, dos divorcios, te metes en tema de drogas como patrón para generar conflicto, para asegurar que hay caos en tu vida, te rodeas de malas compañías, y aún así también dices que te volviste en victimario, y no precisamente de abuso sexual, sino un victimario manipulador.
Claro, por desgracia, pareciera que la víctima. Yo creo que el mejor disfraz del victimario es el de víctima, el mejor disfraz del narcisista es el de víctima. Y evidentemente yo, o sea, en su momento fui tremendamente narcisista porque yo quería ver solamente por mí, cómo había aprendido que eran las cosas. Y en esta parte de volverme victimario, pues era tratando fatal a mis parejas, siendo infiel conmigo misma, siendo infiel con ellos, todos estos tipos de conductas que te llevan nada más a un agujero
más profundo y más profundo como adicto para la recuperación. Dices, el primer paso es la toma de conciencia, ¿Cómo llegó ese momento a ti?
Llegó bastantes años después, yo ya estaba casada con Bernardo, mi esposo, ya era mamá, y la toma de conciencia me llegó como una cachetada doble cuando vi a mis hijos reaccionar desde mis traumas, cuando empecé a ver afectación en las personas que amaba, por ejemplo mi hijo, por ejemplo Santiago, completamente fuera de control, en unos berrinches desasolados, con una madre completamente loca y fuera de sí, queriendo pedir una estructura y una disciplina cuando yo no tenía ni estructura ni disciplina, con ataques de pánico, echándome gotas de ribotril escondidas en el closet, comiendo la despensa con la puerta cerrada, intentando escapar de la manera más contundente, pero atrapada en una. En un no saber quién era yo, moviendo los muebles de mi casa todos los días, en una inestabilidad total y absoluta, y lo peor del caso, lo más doloroso, viendo cómo estaba destrozando lo que siempre había querido, tener una familia estable, amorosa, querida y cuidada, con un marido que me viera más allá de las drogas el reventón, lo sexy o las proezas que tuviera en la cama, ¿Sabes? Entonces de pronto empiezo a tener todas esas cosas y empiezo realmente enloquecer. Enloquecer literal. Yo les enseñé a mis hijos a no dormir, a que se despertaran cada 3 horas de forma puntual para sentirme necesitada, para sentir que realmente valía. Y ahora sí, en este momento nadie me va a quitar ese papel y nadie me va a poder suplir mejor. Tenía la suerte de poder tener una nana y la nana solamente me pasaba el pañal porque yo no dejaba que les cambiaran el pañal. Nadie. Dije, tengo hijos ahora me los pego aquí con cinta gaffer, les doy tres vueltas y así vamos a vivir. Matando toda su autonomía, su capacidad, su ser.
¿Y que te hizo centrarte en que tal vez el origen de esta persona, que en que te habías convertido, eran estos abusos?
Bernardo, mi esposo, en uno de esos momentos de caos y de locura de la casa, me dice, estás mal, estamos mal, las cosas así no pueden seguir. Él no sabía, él sabía a medias, le había contado, pero no realmente a profundidad. Y me pone un Ted Talk de una escritora que se llama Lidia Junkavich que hablaba de trauma, de resiliencia, de escritura, de catarsis. Y me dice mi esposo, hay gente que se cura del trauma en la infancia escribiendo. Échale un ojo a esto porque la casa está a punto de explotar. Y me acuerdo así perfecto, nuestros problemas, como sea, pero los niños no tienen la culpa. Esas son palabras textuales y las tengo aquí grabadas. Y ese los niños no tienen la culpa fue lo que me puso a escribir. Y así me fui siete años escribiendo más todas las terapias alternativas habidas y por haber. Primero empecé por mis hijos. A la mitad del camino me di cuenta que tenía que ser por mí, porque si no lo hacía por mí, pues ellos iban a ser los responsables de mi sanidad, de mi locura, de si. Se curó, volvió a las drogas, enloqueció. Y de ahí todo empezó a tomar una forma completamente diferente. Desde el desestructurar la armadura, bajar las armas, dejar de luchar, empezarme a conocer qué me gusta, que no, a qué digo que sí por complacer, porque siempre atiendo antes de que siquiera nazca la necesidad en el otro.
¿Quién es y cómo fue la primera sesión con la doctora René Hubart?
René me enlazó con ella, Lorenza Kunhart, una muy amiga, esposa de Francisco Ugarte, el pintor. Entonces Lorenza, yo en mis momentos que tenía como cierta lucidez de que estoy mal, estoy mal, estoy mal, estoy mal, ayuda, ayuda, le dije a Lorenza y Lorenza me enlazó con René y René me enlazó con Silvia Valdés, que es la de la obsidiana y de la escritura catártica. Así fue.
¿Hablas de la primera sesión, no?
Es que la primera sesión con Silvia Valdés fue una cosa de locura, porque hace una terapia que se llama la terapia de la silueta, en donde pones cartulinas en el piso, pintan tu silueta, te la pegan en la pared y después tú tienes que imitar esa forma que quedó parada, parada. Y primero es impresionante porque ella te dice acuéstate de la forma en la que más cómoda te sientas, entonces yo levanté una pierna, puse una mano aquí, la otra así, estaba como recargada, me hice el pelo para arriba porque me estorbaba y a la hora de verme en la imagen pues era una cosa impresionante, era una silueta de una mujer que no tenía pies, porque como tenía la rodilla doblada pues apenas si se marcaban las puntas que tenía la boca silenciada con esta mano en donde yo estaba recargada y el pelo parecía que me estaba explotando la cabeza y era como verte desde una realidad abstracta, loquísimo. Y luego te dice ponte igual que la silueta y te pone a hacer una secuencia de respiraciones, cierra los ojos, mantén. Y te empieza a hacer ciertas visualizaciones como un poco como hipnosis, pero no, y hay una parte en donde la resistencia del cuerpo de estar manteniendo los brazos así, pues te genera un dolor enorme y ese dolor de seguir manteniendo la postura, la respiración, los ojos cerrados y lo que te está diciendo, te lleva a un punto de quiebre que yo ni en mis viajes de LCD ni de absolutamente nada había experimentado, o sea, era una cosa, no tienes una idea, me decía, sácalo de forma sonora, pegué unos gritos que yo decía bueno, Dios mío, los de la colonia de al lado me están escuchando, y era un dolor interno, una necesidad de sacar, de vaciar, de reconocer y de ver por primera vez todas las heridas infectadas, llenas de pus, maltrechas, todo. Fue una forma como si fuera una cubeta de agua fría en donde te atreves a ver por primera vez todas las cosas que te pasaron de forma lineal. Y ahí es en donde viene la parte de. De intentar entender las cosas que te pasaron. Yo lo sentía como si fuera una madeja enmarañada en el centro de mi pecho y empezar a desamarrar. Quitas un nudito y la vas haciendo lineal y aquí ya se te atoró, pues entonces le trabajas un poquito más. Y así empecé a escribir. Empecé a escribir, empecé a hacer terapia con ella.
Eso es la catarsis literaria.
Exacto. Empezar a ver todas tus vivencias de forma lineal. Ordenas, empiezas a escribir desde tus ancestros, los más que te acuerdes, desde la infancia de tus papás, para poder llegar a comprender. Y ahí fue donde yo realmente logré entender, No sé si entender, pero logré. Logré comprender de dónde venía mi mamá, de qué situaciones de vida, de qué huecos, de qué faltas, de qué miedos y pude acomodar un poco más esta parte de dejar de vivir queriendo perdonarla, sino realmente comprendiendo sin justificar.
Estos ejercicios de escritura, ¿Tenías alguna? ¿Alguna técnica? ¿Era más común haber borrea?
No, no, todo va con técnica. Empezabas desde atrás, desde el pasado, los ancestros, la vida de tus padres, después de ahí te ibas a tu propia infancia e ibas escribiendo por septenios, de los 0 a los 7, de los 7 a los.
Tratando de hacer algún tipo de. De introspección sobre qué estaba sintiendo. ¿En qué te enfocabas en estos escritos?
Pues era más narrativo. Y ahí es cuando empezaban los sueños. Entonces empezaban los sueños y empezabas como de cierta forma a desmenuzar los sueños con tu vida. Encontrabas.
Hablas también de una técnica que se llama recapitulación. ¿Qué es eso?
La recapitulación así de forma, de manera formal, son unas respiraciones toltecas en donde giras tu cabeza a la derecha, recuerdas el suceso, aguantas el aire, volteas hacia el lado izquierdo y cuando regresas la cabeza, exhalas. En este momento de que estás en el hombro derecho, recuerdas la sensación, el momento de trauma, la incomodidad y te vas a detalle, a lo más profundo, los olores, las texturas, los sonidos, lo que más puedas intentarlo hacer, lo más vívido. Y cuando vienes para acá recordando, lo traes, lo traes, lo traes y de regreso exhalas, regresando la responsabilidad a quien lleva el acto para dejar de cargar con la culpa.
Mucho centrado en esto de la muchísimo, muchísimo.
La mayoría de las personas que vivieron infantil entenderán la culpa.
Y comenta en el libro que en tu camino de sanación pues probaste técnicas de respiración, los baños de agua fría. E incluso muchas religiones junto con tu mamá, que te fuiste desde budista hasta prácticas indígenas mexicanas, concheras y demás. ¿Y hoy qué rol juega la espiritualidad en ti, en tu proceso de sanación, en la persona que eres?
Fíjate que parece como un tanto irónico, pero después de dar la vuelta por todas esas experiencias, muchas prácticas espirituales, de conocer muchísimos rituales, las obsidianas, los ayunos, todo, pues terminé con el último recuerdo, con el de mi mamá arrodillada en la iglesia de la esquina de mi casa, dejando todo, inclusive la necesidad de entender.
Te decía antes de empezar que yo estaba leyendo tu libro y al mismo tiempo escuchaba algunos podcast y entrevistas que te habían hecho y hablabas pues de algunas de las situaciones que ya nos contaste y dejabas en entrevisto que había un abuso que era el más difícil y que había sido cometido por la persona a la que más amabas. Y yo iba al 90% del libro y no lograba entender de qué hablabas hasta que 13 o 16 hojas antes de que termine el libro, le dedicas no más de página y media. Hablar de los abusos que después recordaste una vez que habían muerto tu abuela, tus tías y tu mamá, tu papá. De los abusos que sufriste a manos
de tu mamá, es de las cosas que más trabajo me cuestan hablar. Es más, inclusive nunca en ningún podcast, en ninguna entrevista me he atrevido a decirlo. ¿Como fue después de este proceso de escritura? Cuando estaba por Tatú, como en el año seis y medio, casi por terminar el libro, ya habíamos regresado de Chacala a vivir a Guadalajara, ya estábamos otra vez instalados en la misma casa y en donde según yo ya tenía las cosas bastante resueltas y bastante claras, pero mis reacciones seguían desde el miedo y desde la inseguridad. En una de estas prácticas de meditación y de yoga, de pronto me viene el recuerdo más claro y que he intentado desmentir en mi memoria de una manera completamente enfática. He querido hacerme a la idea que no fue así, pero por desgracia los detalles son tales que no hay manera de salirse. Por otro lado, el recuerdo venía así. Viene así antes de dormir, ya casi dormida, yo acostumbro, bueno, antes de acostarme a dormir, yo acostumbraba pegarle a mi mamá dibujos en la puerta de mi recámara para que pasara y me diera un beso de buenas noches. Y yo hasta ahí tenía ese recuerdo del dibujo pegado. Y me acuerdo que después de un tiempo ya no me gustó seguir poniendo los dibujos en la puerta y los dejé de poner y lo recordaba con mucho coraje, con mucha frustración, con mucha duda, hasta que en uno de estos trabajos personales pues llega el recuerdo así filtrado, perfecto de mi mamá pues dándome un beso en la frente y con una forma muy acostumbrada pues de meter la mano en mi ropa interior, meter su dedo índice en mi vagina y sacarlo de manera rápida. Me acuerdo perfectamente del sonido del resorte de mi pijama sobre mi abdomen. ¿Cuántas veces fue? No sé, yo muchísimas veces lo atribuía a que era una revisión, a mi persexualidad, a este buscar placer, a estos torrentes de adrenalina que necesitaba sentir y prefería hacerme responsable yo y decir que era mi culpa por estar haciendo cosas malas. Pero cuando me convertí en mamá y vi crecer a mi hija y me imaginé la escena, yo nunca en la vida la revisaría de esa forma. Y ahí fue cuando me di cuenta. Pues de ese dolor tan profundo que estuvo metido y que sigue dentro.
¿Qué hace eso para ti en tu proceso?
No, me desarmó, me desarmó por completo porque ya venía de ayunos, ya venía de temazcales, ya venía de obsidianas y ahí fue cuando me fui a la misa de al lado de mi casa y me puse de rodillas y dije yo no entiendo, nada más no entiendo cómo llevar esto. Y yo le decía a Bernardo, le decía ahora sí voy a enloquecer de de veras porque ya no tengo herramientas con cuáles lidiar esto. Y me puse a rezar, dejé el problema, dejé de intentar controlar el resultado, me solté y de ahí de pronto me buscan de Penguin para publicar el libro. De ahí nace una necesidad enorme en mí de hacer una asociación de prevención al abuso sexual infantil que en su momento nació con el objetivo de aliviar el trauma de los agresores para que no actuaran evidentemente, pues queriendo salvar la dignidad de mi Dafna.
Gracias por compartir eso con nosotros. No puedo ni siquiera dimensionar lo difícil que debe ser para ti recordarlo. Dices que nosotros somos responsables del ruido que traemos o que decidimos traer a nuestra propia mente. ¿Cómo piensas eso hoy?
Nosotros somos responsables en la medida en la que quieras engancharte en ese pasado. Yo fui responsable muchísimo tiempo de ese ruido mental, de esa ansiedad, de ese trauma, de esa reacción intempestiva de mi pasado. Completamente responsable. Uno tiene la capacidad de ir a terapia y sanarse. Uno puede tomar la decisión de entender que lo que vivimos, porque mi historia se queda chiquita a comparación de las cosas que hay, uno puede hacerse responsable de decir OK, me pasó, sí, estuvo muy cabrón, pero queda allá atrás o le voy a seguir dando el poder y la capacidad de que siga siendo un piso pantanoso toda mi vida. ¿Sabes esa decisión? ¿Qué quiero yo para mí? Hoy Dafna de 50 Hoy Dafna de 50 Yo lo que quiero y por lo que trabajo todos los días en mi persona es para intentar que mi huella, que mis pasos no dejen huellas sobre el suelo, que dejen un campo verde de donde nazcan flores, caminar tan ligero y abonando el terreno de cierta forma para que la vida llegue ahí y para prevenir que las infancias no tengan que vivir lo que yo o que muchos otros niños están viviendo justo en este instante. En México hay un número espantoso que dice que hay cinco niños abusados por minuto. ¿Cuántos van en este tiempo que llevamos hablando? Es un problema social que está completamente fuera de control y yo sé en carne propia los problemas que trae en la adultez y en la juventud. Yo en verdad si cuento esta historia, si cuento mi historia de esta forma tan cruda, porque no hay otra palabra de decirlo, es para entrar en ese corazón y para incomodar en las cabezas y que la gente se mueva del lugar y haga algo realmente por las infancias. No podemos seguir con álbumes de fotos llenos de caras de víctimas. Son víctimas y víctimas y víctimas ¿Y cuántos agresores conocemos? No va el número, no da la matemática, necesitamos hacer algo como sociedad, pero contundente. Por eso es maravilloso estar hoy aquí contigo. Yo nunca me imaginé poder estar sentada contigo hablando estas cosas. Y espero, en verdad tengo fe en que tu mensaje y todo esto va a llegar a las personas que lo necesitan y que generemos un ruido tal que seamos agentes de cambio y realmente generemos una influencia positiva en la sociedad. Y así como existe la delincuencia organizada, generemos un bien organizado en pro de las infancias. Que los dejen de violentar. Por qué el 85% de los agresores está dentro de las casas.
Hablemos un poco del problema. Dices que el abuso infantil no pasa ni por deseo. Muchas veces no pasa por deseo ni excitación, sino por imposición de autoridad. Háblame más de eso.
Hay una diferencia muy contundente entre la pedofilia y la pederastía. La pedofilia es el trastorno de personalidad en el que tienes una inclinación sexual por infantes. Es deseo, son ganas, les gustan. Pero el 35 de los pederastas son pedófilos. Todo el resto es por imposición de poder, por traumas de la infancia, porque los violentaron en la adolescencia, en el momento en el que estaban consolidando su sexualidad. Y fue tal la violencia que hacen un mal cableado y generan una relación directa entre la sexualidad y la violencia. ¿Y con quién es más fácil desquitarte de tus traumas de infancia? Con el niño chiquito que tienes a un lado. El problema del AB infantil existe porque se puede, porque es fácil de cometer, porque las víctimas no son creídas, porque los agresores son personas respetables, conocidas de la familia y porque nadie los nombra. Porque prefieren no incomodarse y prefieren no, yo no me meto en eso porque no me toca guardar silencio. Y el silencio lo único que hace es perpetuar el abuso infantil.
Yo te comentaba que se me hacía muy fuerte que ponías muchos nombres en tu libro y después me dijiste que fuiste forzada a cambiarlos.
Sí.
Y que mucha gente que una vez que saliste con tu historia te dio la espalda, dudó de ti. ¿Cómo se vive eso y cómo se cambia?
En Instagram salen muchísimas estas frases, ¿No? De que cuando te sanas tú hay muchísimas relaciones que se rompen y que no se pueden volver a. Que no pueden volver a ocupar el mismo espacio. Yo de pronto las leía y decía, pero sí yo no creo que la parte de sanar sea una meta, un lugar. Yo creo que es un proceso de vida en donde todo el tiempo estamos evolucionando o involucionando, dependiendo. Pero en este andar, a quien le acomodaba tu forma anterior y que tú decidiste cambiar, que tú decidiste moverte de ese lugar que a mí me hacía daño, pues ya no les funcionó, ya no les combino, ya no quedaron a gusto. Por desgracia, hay relaciones muy queridas para mí que se perdieron en el proceso. Y comprendo, comprendo su punto de vista, comprendo su visión y la respeto y nunca voy a intentar forzarlos a que crean lo mío. Es su decisión y es su propia historia, pero yo no voy a callar la mía para acomodarme otra vez en una versión que les quede bien a ellos.
¿Sabes como si el 75% de los abusos suceden en la casa y no necesitas tener una mamá ausente y libertina para que suceda? ¿Cómo cuidamos a nuestros hijos?
Educación sexual, número uno, A los niños los tenemos que educar en sexualidad. Así como tenemos orejas, ojos, nariz, hay vagina y hay pene, no podemos generar nombres ficticios y fantasiosos para las partes íntimas del cuerpo. No sé si viste el caso de la niña esta de la galletita.
¿No?
Hace como un año más o menos, hubo un caso muy sonado que llegaba la niña todos los días a la escuela y le decía a la maestra mi tío todas las tardes me agarra mi galletita. La maestra Alesia comparte la galletita, era su parte íntima. Meses después se enteró que la niña estaba siendo AB por su tío. Si hubiera estado educada en sexualidad y le hubiera dicho mi tío me agarra la vagina todas las tardes, te aseguro que hubiera pasado algo y hubieran detenido el abuso.
Claro.
Entonces necesitamos educar a nuestros hijos en una sexualidad natural, correcta. De ahí necesitamos estar presentes. Necesitamos estar presentes para las infancias de la manera más consciente posible. No sanados, trascendidos, elevados, ni con los traumas ya superados, no. ¿Pero sí por lo menos consciente de las cosas que te pasaron, poderlas hacer a un lado y atender al hijo o al sobrino o al nieto qué eres para las infancias? ¿Eres una reacción intempestiva de tus traumas del pasado o eres una respuesta a sus necesidades?
¿Qué hacer? A ver, aquí ya tuve a Julia Borbolla, estuvo Chobi Landeros, que es un aproximado diferente, pero ¿Qué se hace si se sospecha que un niño que conoces, no tiene que ser tu hijo, un niño o niña que conoces está sufriendo abuso?
Pues habría que hablar con los adultos responsables de la manera más franca posible y directa, intervenir si en dado caso el adulto responsable es el que está abusando, buscar un círculo de contención y pues todo depende mucho en la casa en la que pase, ¿No? Si tienes que ir al DIF, si puedes ir a un psicólogo, si puedes pedir una asesoría legal, todo depende mucho del tipo de casa en la que pase, pero hay que hacer movimiento, hay que ejecutar acciones, no podemos quedarnos callados, no puedes estar sospechando o decir ese señor como que la abraza medio raro, no, intervienes y más si ves al niño incómodo y más si el niño llega y te confía.
¿Qué pasa? Tú hablas de que tal vez tu vida hubiera sido completamente diferente si a los 5 años tu mamá hubiera
me
hubiera explicado la situación. ¿Cómo reaccionar con un niño que está siendo abusado?
Pues explicarle lo primero, que no es su culpa lo que está pasando, que no es su responsabilidad, que él puede hablar que la persona que está cometiendo el acto incorrecto es el adulto y acompañarlo de la forma más profesional posible, yo diría inmediato, terapia, porque un abuso que en su momento, si en muy corto tiempo es atendido, trabajado, pues el trauma se desarrolla de una forma diferente. Por eso yo digo que si mi mamá me hubiera explicado oye, este no tuvo que haber estado aquí, lo que te hizo no estuvo bien, no fue tu culpa, no te sientas responsable, empezamos a trabajar tú y yo en una terapia, te explico de sexualidad, etc. Etc. Posiblemente no me hubiera ido con los ojos tapados yo solita frente a la vida y hubiera sido mucho más perspicaz, atenta a cuidarme, a entender que hay gente que busca a los infantes para tener un placer o para poder descargar su ego para sentirse poderosos.
Mencionas que muchos de los perpetradores vivieron situaciones de abuso propias o de violencia cuando eran jóvenes o niños. Y dices que un un adolescente es frecuentemente un perpetrador o que los perpetradores son frecuentemente adolescentes. Y cuando son adolescentes, bueno, la víctima más obvia es niño, ¿No? Que también es menor de edad, pero mucho menor de edad. ¿Qué hacer como padre o madre si tienes la idea de que tu hijo no está siendo abusado, sino que puede ser un AB?
Hablar con él, encararlo, no hacer caso omiso de las señales, explicarle los riesgos que tiene esa conducta en él, explicarle bien claro que es un delito, que tiene consecuencias, que tiene penas, que la persona a la que va a lastimar va a pasar la vida, intentar intentando acomodarse y llevarlo a terapia, porque seguramente él trae un trauma de infancia que nosotros como padres no nos hemos dado cuenta. Y ya hablar con él, pues llevarlo a terapia. Llevarlo a terapia. Trabajar con él, trabajar entre familia, con él, entre todos.
Al principio dices que Hilas tenía la misión como de enfocarse en el tratamiento de perpetradores. Esto ha cambiado y vamos a hablar más de lo que están haciendo ahora, pero tuvieron hasta una línea de atención. Hablas de casos en Alemania en la que la asistencia se da a perpetradores y urges a la gente que lo ponía por aquí, que sienten calor en las piernas al ver un menor, a
buscar ayuda en esta diferencia que existe entre la pedofilia y la pederastía. Si tú te reconoces, dicen los estudios que los pedófilos empiezan a saber que tienen esta inclinación desde edades tempranas, desde la adolescencia, en donde empiezan a tener mucho más atracción por los niños que por sus pares. Entonces, en este momento, si lo descubres y lo sabes, pues atiéndete para que no actúes. Si empiezas a darte cuenta que te empiezan a llamar la atención la hija de tu amigo, atiéndete, ve a terapia, ten la capacidad de detener tu diálogo mental, no te dejes ir por el ego, por la necesidad, por la satisfacción, y ve y toma terapia. Existe como esta parte de remediar las cosas ya que pasaron. Necesitamos, yo creo que como sociedad y como seres humanos, aprender a dar un pasito para atrás antes de actuar y revisar nuestros actos en dónde van a parar. Entonces yo hago muchísimo llamado a estas personas, hombres y mujeres, adolescentes, adultos, abuelos, si tienen este problema tan grave de la pedofilia y tienen el gusto sexual por infantes, Por favor, trátense.
¿Cuál sería un buen recurso para ellos?
Psicólogo psiquiatra.
¿Hay alguna línea de atención? ¿Oído mencionar algunas?
Hay algunas en Estados Unidos, Stop it Now, que dan consulta vía telefónica, por mail. También está el Centro Dunckenfeld en Alemania, que es como una especie de Alcohólicos anónimos, en donde van, toman terapia. También hay otro en Estados Unidos que se llama Pedófilos Virtuosos, que es un grupo de pedófilos que se juntan para contenerse y no actuar. Existe el movimiento, existe la conciencia, solo falta que la gente lo haga. Y en México, que somos el país número uno, urge.
Y el tratamiento a las víctimas, que una cosa es descubrir el abuso y tratarlo lo antes posible, mientras el menor sigue siendo menor. Pero como en muchos casos, como te pasó a ti, ya más de los 40 años, quiero suponer, hay gente que tarda muchos años en desbloquear ese recuerdo. Digo, llegamos tú y yo por alguien que conocemos en común, por Iker Martín, que después de los 30 años recordó abusos que sufrió antes de los 10. Cuando eres un adulto y recuerdas algo así, más allá de lo que tú hiciste, que te fuiste a darle la vuelta al mundo para sanar, habría un ABC del tratamiento.
Pues nosotros en Hilas justamente para eso generamos las comunidades de mujeres y de hombres. Cuando sale el libro, me empiezan a buscar muchísimas mujeres y me dicen ay, me leo aquí, pareciera que es mi historia. Y pues de pronto empezaron a ser diez, quince, veinte. Yo dije, no me puedo quedar diciéndoles, ay, te mando un abrazo, Xo, Xo, que estés bien en tu vida. Y en ese momento fundé la comunidad de mujeres. Empezamos juntándonos en Guadalajara un jueves por mes.
¿Presencialmente?
Presencialmente. Y después migró a convertirse en En virtual. Ahora ya es una comunidad mundial en donde somos más de 200 mujeres.
¿Qué sucede en estas sesiones?
Pues es un laboratorio de escucha, en donde nos damos el permiso de la voz, en donde hablamos cosas que muchas veces no nos atrevemos a decir, esos silencios que se quedan aquí atorados. Hay mujeres que han contado su historia por primera vez, mujeres que de sesenta, setenta años, que nunca en su vida se habían atrevido ni siquiera nombrarlo porque fue su papá, su abuelo. Y es un espacio en donde te deja ser. Obviamente también trabajamos con la catarsis literaria, con la escritura terapéutica. Vamos dando guía para no quedarnos en el victimismo y en el revictimizar y cada vez irte otra vez al agujero y a contar la historia, sino realmente es este trabajo constante con la simple intención de vivir presentes nada más. No es llegar a un nirvana iluminado y trascendido, es estar aquí presentes, y si estás aquí presente, pues entonces entiendes que está allá y que no tienes por qué reaccionar como allá, que puedes estar aquí y ahora. Con Iker lanzamos la comunidad de hombres hace dos semanas.
Es diferente para los hombres y para las mujeres. Las mujeres lo tienen más presente, lo recuerdan antes, se manifiesta de una forma diferente, se somatiza de una forma diferente. ¿Qué diferencia hay entre el impacto que tiene un abuso en una mujer y un hombre?
Yo considero que está mucho menos estigmatizado en la mujer está mucho más normalizado, porque las mujeres, pues de vida estamos sometidas, abusadas, en cambio los hombres, yo creo que es un estigma social enorme, enorme. ¿Entonces es mucho más fácil callarlo, no? Es muy difícil que hablen, es muy difícil de reconocer. Yo en todo este proceso, en estos tres años de la asociación, que hemos estado dando pláticas, conferencias, parándonos en todos los foros posibles y en donde nos abren la puerta, han sido seis hombres los que se han acercado en estos tres años, y no te digo la cantidad de mujeres, pero de estos seis hombres empezó a haber insistencia, llegó Iker, decidimos abrir la comunidad de hombres y en dos semanas son 50.
Dos semanas, 50 hombres. ¿En todo México? En toda Latinoamérica, en la Ciudad de
México, no sé bien porque Iker es el que lo lleva, yo no puedo entrar en ese.
Y de lo que te ha dicho en términos, obviamente no revelando secretos ni nada privado, ¿Que se ha vivido en estas dos sesiones de esa comunidad de hombres?
Pues Iker ha contado que ha terminado completamente conmovido, que por primera vez ha podido contar su historia cómo es, sin filtros, sin resguardo. Que ha comprendido, por ejemplo, que tienen cosas en común, como el recuerdo del olor.
Eso fue lo que lo detonó a él.
Así es.
Y la idea es que esta comunidad siga creciendo y eventualmente hacer capítulos o ¿Cuál es el futuro de estas comunidades?
Pues estas comunidades tendrán que ir creciendo. La de mujeres ya tenemos dos horarios, los miércoles a las 10 de la mañana, los jueves en la noche.
¿Y son gestionadas por alguien?
Sí, claro, si son gestionadas por alguien y van llevando una guía y tenemos protocolos de seguridad, deslindes de responsabilidad, todo está súper bien firmado. No es gratuito. Completamente gratuito.
¿Y cómo se une un hombre o una mujer a una de estas comunidades?
Manda un mensaje en la página y las MX. Ahí está la información, Nos mandan un WhatsApp y en ese momento los enlazan en el grupo de WhatsApp. Ya que hayan pasado por todo el filtro, la identificación, deslinde de responsabilidad, todo el asunto, los integran y les llega su cosita de Zoom antes de empezar y se conectan.
Hablábamos de que al principio tenías este plan de la línea para abusadores o propensos a convertirse en abusadores. Hoy tienes estas comunidades, pero también tienes la idea de. Te preguntaba en qué usan su presupuesto, que entiendo es limitado. ¿En qué usan su presupuesto ustedes? ¿Cuáles son las iniciativas que estás empujando?
Ahorita estamos desarrollando un cerco digital para la prevención activa del AB infantil.
Wow.
Esto lo desarrolló Maid Maid Maid de
Cristian Rocha, que ya estuvo aquí, que también son los que están detrás de esta campaña que es desgarradora. ¿Cómo se llama la campaña?
Suéter Navidad.
Pero es una Navidad libre de abusos. Sí, búsquenla. Una navidad libre de abuso en YouTube o el YouTube de Hilas o de Meida. Es un video muy, muy, muy poderoso y muy ganó canes. Y entonces ellos están desarrollando esta tecnología y va a estar supongo que disponible en la página de Hilas MX.
Así es. Entrar a la página de Hilas y de ahí se van a landing page y ahí lo pueden reservar.
Reservar. Y supongo que después te enseñarán cómo descargarla en los dispositivos y demás. ¿Va a tener algún costo?
No, va a ser completamente gratuita. Va a haber algunos upgrades que sí tendrán un costo, pero va a ser gratuito para mantenerla. Claro. Si no, no se puede.
Y hablábamos de que también reciben donativos de Tajín, que estuvo Horacio aquí, algunas otras.
Lorena Ocho siempre es una colaboradora maravillosa que siempre nos está apoyando en todo el desarrollo de Project. La Fundación Comparta de Guadalajara, Centro Comercial Andares. Tenemos algunos donativos recurrentes, pero pues evidentemente como asociación civil sin fines de lucro, pues es necesario el fondeo.
Bueno, yo invito a todo mundo que esté oyendo, así como lo hicieron muchas personas con Fundación Freedom, pues que lo hagan igual con. Y las MX hasta arriba de la página, al lado derecho hay un botón rojo enorme que dice Dona, piquenle ahí, hagan un donativo recurrente, que seguramente se pueden hacer donativos recurrentes. Yo es lo que voy a hacer acabando esta sesión y poner nuestro granito de arena dentro y fuera de la casa. Y bueno, sobre todo apoyando a gente como tú, Dafna, que pues que está convirtiendo una vida de mucho dolor y mucho sufrimiento en una misión por espero, salvar a muchos niños de lo que tú viviste. Viene un nuevo libro. Cuéntame ¿Qué viene para ti, ¿Qué te emociona en los próximos doce meses?
Pues los próximos 12 meses viene el nuevo libro que se llama Somos todos, que son. En el momento en el que pues empiezo a trabajar con las infancias y con la parte de acompañar a adultos que vivieron abuso sexual infantil, me doy cuenta que hay muchos otros abusos dentro de, pues el espectro de la vida, el abandono, la negligencia, el abuso físico, el abuso emocional. ¿Y cuántas personas no conoces que hayan vivido alguno de ellos? Pues todos venimos marcados en la infancia de una forma u otra. Y este libro de Somos todos son doce historias contadas en primera persona en donde cuento cómo de formas diferentes resignifican su pasado. Y la resignificación no siempre tiene que ser el volverte exitoso, famoso, adinerado, con una profesión increíble, sino la simple decisión de aprender a ver el pasado detrás, de ser consciente de lo que te pasó y de decidir tú mismo que eso que te pasó no dicte tu vida, no dicten tus pasos de vivir en paz.
¿Cuándo sale?
Ya en 15 días.
¿En 15 días? Bueno, probablemente cuando salga este episodio habrá salido y estará publicado por Penguin también.
Así es.
Entonces lo encontraremos en todos lados. Para cerrar, Dafna, si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿Qué diría?
Que el silencio no sea necesario para sobrevivir tú.
Yo lo puse en la portada de mi libro Haz lo que importa y creo que tú lo estás haciendo. Así que, Dafna, eres una crack. Gracias por lo que haces. Estoy seguro de que llegará el futuro en el que muchos niños tendrán que darte las gracias directa o indirectamente, y ojalá cada día sean menos. ¿Dónde puede la gente saber más de ti, contactarte a ti? Digo, está la página y las MX ¿Tú dónde? ¿Dónde vives?
En redes sociales, Instagram, Dafna Viniegra y el Instagram de la asociación que es Hilas México.
Y bueno, obviamente el libro ya está, aquí lo tengo, Es Sanar para crecer y trascender de Dafna Viniegra. Y viene el nuevo libro que se llama Somos todos. Somos todos, también de Dafna. ¿Viene ilustrado también por Natalia de casualidad o solo este?
No, solo ese.
Pues las ilustraciones suman mucho. Hay algo que me llamó mucho la atención porque me aventé el libro oyendo el playlist.
Qué bueno.
Háblame un poquito de esta idea de. ¿Y cómo escogiste cada canción? Sé que hay canciones que te recuerdan a cada momento, pero hay canciones que elegiste para narrar abusos, que narras con mucho detalle. Esta playlist que incluye el libro, bueno, no lo incluye en Spotify, pero vas saltando de canción en canción como una banda sonora de la lectura, que me pareció una experiencia. Si de por sí es dura leer tu libro, más dura. Cuéntame un poco de eso.
Mucha de esa música es la que utilizaba yo para meditar o para ponerme a trabajar en mi persona, o la ponía y me ponía a escribir. Otras son recuerdos de infancia, otros son canciones que me llenan el alma y que me dan mucho significado. Para mí es como súper importante la música en mi vida y pues por eso la puse.
Pues me pareció una gran adición al formato. ¿Algo que quieras agregar?
Pues que la causa de la infantil no tiene que ser solamente de los que la vivimos, tiene que ser de todos. Necesitamos generar una conciencia social entre todas las personas que tienen capacidad de llegar lejos para que la infantil deje de pasar. Hay una filósofa política que habla de la responsabilidad social de trabajar todos en comunidad por el bien de las infancias y que si miramos de lado las cosas que no son correctas, de cierta forma somos copartícipes del clima que permite que sucedan. Acabemos con ese clima y eso lo vamos a acabar siendo conscientes, presentes, trabajando en pro de las infancias, hablando de infantil, poniéndolo sobre la mesa aunque incomode, deteniendo situaciones que no sean correctas, poniendo palabras en los niños que tal vez tras la coerción no pueden.
En la portada de tu libro Por dentro me escribiste, supongo que esa frase de Hannah Arendt oso es de todos la responsabilidad quien lo comete, quien lo padece y quien sólo observa. Así es no nos podemos dar el lujo de observar. Tafna, muchas, muchas gracias por estar aquí, por compartirte.
Gracias a ti, Oso.
Muchas gracias por escuchar este episodio. Y antes de irme, no olvides que si quieres recibir un correo muy corto, pero cargado de valor de mi parte, todos los días de lunes a viernes, puedes registrarte para recibir Oso Traba Daily. Todos los días estaré compartiendo alguna noticia, alguna lección, alguna herramienta que pueden ayudarte a ti a mejorar tu negocio, a crecer tu empresa, a ser más productivo y a tener una vida más plena en general. Así que si no te quieres perder de esta información cargada de valor para ti, simplemente ve a Cracks, la diagonal correo, déjame tu mail y muy pronto voy a estar en tu inbox. Eso es todo por hoy. Yo soy Oso Traba y espero que tengas una semana de Cracks.










