Miguel Quintana Pali left architecture school at La Ibero after three years because visiting professors rarely showed up. A newspaper ad for 1,500–2,000 pesos led to a computer service bureau job where he started at 2,000 pesos and became director in about two years as the company upgraded from punch cards to magnetic tape.
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Me regresé a la Ibero, a la Ciudad de México. Comencé a estudiar arquitectura. Al tercer año me salí porque teníamos muy buenos maestros, famosos y para ser tan buenos y famosos, pues asistían poco a dar clases. Entonces las vivíamos en el café y yo me desesperé. A los tres años de estar estudiando arquitectura y con el aviso de ocasión del periódico Exception conseguí un trabajo. Recuerdo mucho el pequeño anuncio de 2 por 2 centímetros que decía se necesitan jóvenes, inteligentes y ambiciosos sueldos según aptitudes de 1.500 a 2.000 pesos. Acudí yo, me hicieron los exámenes y me contrataron con dos mil pesos. Entonces estaba yo fascinado. Era un buró de servicio de computadoras cuando las computadoras eran de tarjetas perforadas, quiero decir. Trabajé ahí dos años y medio. Avanzamos en el negocio, dimos servicio con computadoras con cinta magnética. Dimos servicio a muchas compañías, a ingenios azucareros y a los dos años yo ya era director de esa empresa.