Spanish-language podcast segment from "De Indonesia a India: Reflexiones sobre la vida. Completo en Cracks Podcast con Oso Trava." Speakers (Oso Trava and another) compare poverty experienced in their home country and in India, emphasizing that poverty in India felt "on another level." They recount visiting an ashram whose leader had spent 52 years serving street children, describe horrific abuses of street children in India (mutilation, removal of limbs/eyes), and relate the emotional impact of seeing children express gratitude by offering a tiny meal (a piece of cheese and a cookie). The segment contrasts extreme material deprivation with visible joy and gratitude, and highlights lessons about resilience and perspective.
Questions this video answers
February 26, 2025.
52 years (at that time).
Chapters
Espérame, yo he vivido y conozco la miseria en mi país, no tengo que irme a otro país a ver lo mismo, no, la miseria en India está en otro nivel. Eso fue Bali, en India fue un viaje completamente distinto. No sé si has ido a India.
No te va a gustar. Me da miedo.
¿Te da miedo?
Por eso debes de ir, precisamente por eso debes de ir. Yo tenía pavor y regresé llorando de alegría.
Nada más hay unas situaciones en India que. Porque yo decía, a ver, espérame, yo he vivido y conozco la miseria en mi país, no tengo que irme a otro país a ver lo mismo, no, la miseria en India está en otro nivel, la verdad. Y cuando ves felicidad dentro de la.
Miseria, cuando ves a gente que agradece.
A la vida por estar vivo dentro.
De la miseria, son grandes lecciones, hermano.
Grandes, grandes, grandes, grandes lecciones. ¿Una vez nos llevó en India con un señor que lleva 50, llevaba en ese entonces 52 años sirviendo a los niños de la calle de Vod Gaia, OK? Imagínate un niño de la calle en India, los mutilan, le sacan un ojo.
Les quitan una pierna para pedir dinero, los papás. Entonces este cuate los rescataba y en.
Su ashram les daba de comer, les daba un techo donde vivir que era.
Pues muy pobre, pues ratas y el canal de desagüe y todo este rollo.
Y lleno de niños, pues bueno, nos.
Sentamos en un lugar donde hacen todo, comen, meditan, juegan, etcétera. Nos sentamos todos y llegaron Los niños, como 30 niños a cantarnos con una alegría de recibir a foráneos, con una alegría. Luego nos dieron su cena oso, que.
Consistía en un pedacito de queso y una galletita y nos la ofrecieron.
¿Yo dije, no hombre, pero cómo crees que voy a comer su cena, pero cómo crees?
Entonces me paro y le digo al.
Coach, oye, esto no está bien güey.
O sea, yo no le voy a quitar la comida.
Te sientas, te la comes y agradeces porque te le están dando de corazón, te cantaron y te están dando su cena. Y para ellos es un honor.