De MÉXICO a la CASA BLANCA | Pati Jinich Cracks Podcast #329

Chef Pati Jinich talks about cooking for Barack and Michelle Obama at the White House, her shift from political analysis to culinary storytelling, and how food works as soft power. She turned down Food Network to stay with PBS and preserve cultural authenticity in her work.
Chapters
Creo que muchos mexicanos no te conocen, pero eres de las mexicanas más conocidas en Estados Unidos. ¿Qué significó y cómo fue cocinar para Barack y Michelle Obama?
Yo te puedo decir que hay dos experiencias que yo te diría que han sido las mejores de mi carrera profesional. Cocinar con presidente Obama en la Casa Blanca y la otra fue cocinar con Cookie Monster y Elmo. Y como mexicana en el exterior fue decir aquí estamos los mexicanos y tenemos una silla en la mesa y contamos. Las dos ocasiones fue con comida, pues los amigos y el mundo quiere comerse nuestros tacos, entonces usemos ese taco para que nos conozcan. Quería ser académica y quería contribuir desde el mundo de las ideas a cambiar la narrativa, a fortalecer la relación de México con otros países. Pero me di cuenta que cuando hablas de comida, la gente se abre. La comida, el arte, la poesía, nos abren esas puertitas que nos vuelven más humanos y nos ayudan a conectar y no lo usamos de la mejor manera, lo suficiente.
Un concepto que se usa mucho en la diplomacia es el soft power. Una forma de soft power es la gastrodiplomacia.
El soft power es la cultura para los mexicanos, el tequila, los mariachis, los tacos, son elementos que te van a ayudar a ganar corazones, que te van a ayudar a cambiar la percepción, crear nuevos amigos y a cambiar las relaciones, a cambiar la narrativa, no estar estancados. Y el soft power lo puede lograr.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. No olvides dejarme en los comentarios lo que más te gustó o te sorprendió de este episodio porque los leemos todos. Y no te olvides de suscribirte a mi correo diario Oso Traba Daily, un correo que mando de lunes a viernes con una lección diaria muy cortita que puede ayudarte a mejorar tu vida o tu negocio. Puedes suscribirte totalmente gratis en Cracks la Correo. Hoy tengo como invitada a Paty Hinich, la puedes encontrar en Instagram como aty con i latina Jinich como se oye con j y ch al final. Paty es una de las voces más influyentes de la cocina mexicana alrededor del mundo, habiendo cocinado para personajes como el mismísimo presidente Barack Obama en la Casa Blanca Nacida en la Ciudad de México y formada como analista política en el ITAM, el CDI Georgetown, dejó atrás una carrera como investigadora en Washington D C, para contar la historia de México a través de sus sabores. Su serie Patti's Mexican Table, que va por la temporada 14, y sus documentales La Frontera y Panamericana la han llevado a explorar desde los acantilados de Nuevo León con escaladores hasta las montañas aisladas de Sinaloa, donde fue la primera visitante en aprender las recetas de una aldea perdida en el tiempo. Reconocida por el James Beard Foundation, Epicurious y el Washington Post como una de las personas que están transformando la cultura, Paty representa a México más allá de la geografía. Es una embajadora del sabor, del alma y del poder suave de una cocina que no solo alimenta, une, emociona y transforma. Hoy, Patillo, hablamos de identidad, de valentía, de reinvención y de cómo una mujer que pudo haber terminado en una oficina de política pública decidió reescribir su historia desde la cocina. Espero que disfrutes de esta deliciosa plática con Patti Hinich. Patti, bienvenida a Cracks Podcast.
Oso, feliz de estar aquí contigo.
Oye, que me encanta la entrevista que vamos a tener hoy, porque yo no te conocía y creo que muchos mexicanos no te conocen, pero eres de las mexicanas más conocidas en Estados Unidos y eso a mí me parece fascinante, cómo hay gente que sale de este país y de cualquier país en Latinoamérica y parece que el país los olvida. Y allá estas personas están siendo de las voces más notorias, visibles, proactivas, para poner de frente y en alto el nombre de sus países en el mercado más grande del mundo. Y tú lo has hecho de una manera magistral. Cuéntame qué significó y cómo fue cocinar para Barack y Michelle Obama.
Bueno, increíble. Y desde ya, Oso, estoy entusiasmadísima con esta entrevista. Te he oído hacer tantas y se me hace que tienes de veras un regalo por conectar con la gente muy especial. Y desde ya la primera pregunta que me haces me fascina, porque si los que nos vamos, los migrantes mexicanos, para los mexicanos somos los que nos fuimos y para Estados Unidos o el país que te muevas, somos los que llegamos. Somos esta gente que está en el limbo, que no somos ni de aquí ni de allá, pero que al mismo tiempo creo que puedo hablar por otros mexicanos en el exterior que tenemos esta inmensa pasión, tal vez teñida de nostalgia y romanticismo de nuestro país, de ese país que dejamos, pero cuyas raíces cada vez se hacen más fuertes y más grandes. Y hay este cuestionamiento, oye, si, estoy aquí, pero soy mexicana y estoy aquí, y estoy promoviendo México, y estoy aquí y esta es mi misión. Y me lleva a tu pregunta de Barack Obama. Bueno, fue lo máximo. Yo te puedo decir que hay dos experiencias que yo te diría que han sido las mejores de mi carrera profesional. Claro. Una vez que me cambié del análisis político a la cocina, que vamos a hablar de eso. Uno, cocinar para la Casa Blanca, para Barack Obama y Michelle, porque son amantes de la cocina mexicana, es su cocina favorita, y se sintió una Casa Blanca bajo su mando muy. No sé cómo traducir esta palabra. ¿Ayúdame, o sea, hay unas palabras en español que es tan difícil traducir en inglés, muchas de las groserías que usamos, pero también en inglés, del inglés al español, como por ejemplo, humble, o sea, era una Casa Blanca humble, no? Humilde de sin recursos.
Correcto.
Humble de.
Como cercana.
Cercana, te recibía sin pretensiones, abierta. Te hacían sentir que ellos, ellos estaban ahí prestados también. Entonces era como, o sea, no te sé explicar, era como, estaban agradecidos de estar ahí y te agradecían estar ahí. Cuando conocía al presidente Obama, estábamos todos los cocineros, también cocine con José Andrés.
En esa ocasión escuché una entrevista tuya con él.
Ay sí, qué risa. Es que es muy simpático.
Luego te voy a pedir ayuda para buscarlo.
Hay 100%. Bueno, va a estar feliz de estar aquí contigo. Hombre, hitazo. Pero lo que te iba a decir es que estábamos todos, éramos, no sé, diez cocineros, y antes de que empezara el evento, entró el presidente Obama a saludarnos de mano, era 5 de mayo. Era 5 de mayo para ellos, su comida favorita, yo creo que era de sus celebraciones más favoritas, y hacían una gran celebración, invitaban, lo hicieron cada año durante su mandato, invitaban no solamente a muchos de los representantes de la cultura mexicana, empresarios, artistas, etcétera, sino también muchos del mundo latino, y era como que invitaban a todos a celebrar a lo mexicano y festivo, alegre, elegante, sin pretensiones. Y cocinamos todo eso, o sea, hicimos desde cochinita pibil, carnitas, ceviches, molcajetes enormes con guacamoles, salsas, lo cocinamos todo de postre tres leches, churros, o sea, lo que quieras. Y antes de arrancar, entró el presidente Obama a una de sus bellísimas oficinas de la Casa Blanca a saludarnos de uno a uno, tomándose el tiempo, estando intencionalmente presente, a darnos así la mano, a vernos a cada uno a los ojos y nos dijo algo personal. Yo claro que en mi vida lo había visto, yo no tenía idea que sabía quién era. Y me dijo, Pati, estoy muy orgulloso porque por lo que estás haciendo por los mexicanos fuera de tu país y en el exterior está muy impresionante. Así de que dices, bueno, en el piso, pero así nos hizo sentir importantes a cada uno. Sabía algo personal de cada uno. Y te voy a decir, estuvo muy chistoso porque pues estuvimos trabajando ya sabes que desde la madrugada con todos los detalles para que todo salga increíble. Y entonces yo se me olvidó que no había comido nada y soy una tragoncísima oso. Y para antes de que empezara la celebración dijeron ya, ya va a empezar, ya va a decir unas unas palabras el presidente. Se pueden tomar cinco minutitos en lo que salimos con todo lo demás. Bueno, me metí a la cocina así de un taco porque me voy a desmayar. Me estoy metiendo el taco a la boca cuando oigo que el presidente Obama dice muchas gracias a Patti Ginich y uno estaba afuera y además dijo mi nombre correctamente, dijo Ginich. Así fue de no podía hacer cada cosa que yo vi, fue así de admirarse. Entonces te iba a decir dos experiencias en mi vida que yo así me pellizco.
¿Fue la única vez que estuviste con él en la Casa Blanca?
No, también estuve para el Easter Egg Roll, que también estuvo súper divertido en el jardín y también ahí fui como invitada. Tenían como, hacían como digo, en el jardín de la Casa Blanca tenían como muchos boots con actividades para niños y yo por supuesto que estaba haciendo guacamole para variar, o sea, creo que ya he hecho 200 tipos de guacamole en Estados Unidos, hasta el que tiene jitomate, que nunca me había gustado hasta que fui a Chihuahua, pero esa es otra historia. Pero bueno, te decía, dos experiencias que así me pellizco de no sé cuál te diría que ha sido la que más para mí ha sido. Híjole, ya la hice, ¿Me puedo retirar? Una fue cocinar con presidente Obama en la Casa Blanca y la otra fue cocinar con Cookie Monster y Elmo. No, mira, si los ponemos a los dos juntos, te diría que ya, o sea, ya estoy ya al cielo, no sabes lo que fue. Bueno, yo soy mega fan de Plaza Sésamo y los veía desde chiquita en español y adoro Elmo, adoro Cookie Monster y tengo tres hijos que nacieron en Estados Unidos y. Y también veían Sesame Street en inglés y tenían, teníamos todos los peluches y todos los libros y cantábamos todas las canciones y entonces cuando fui a hacer guacamole y tacos con, con Elmo y Cookie Monster y antes de empezar me presentaron a los Puppeteers. A los Puppeteers, a los marionetistas y entonces salieron, me dijeron, yo soy Elmo, yo soy Cookie Monster.
¿Cómo se ven Elmo y Cookie Monster en la vida real?
Son, o sea, así como tú y yo, súper agradables, pero se toman súper en serio su papel, o sea, su vida es ser esa marioneta. Y yo los vi y dije, pati, son marionetistas, ahí están las marionetas. No son de verdad. Mujer adulta con tres hijos. Se meten abajo encima de las tablitas, son unas tablitas que tienen como unas rueditas y están de rodillas, entonces mueven las marionetas con las manos, pero no ven, o sea, nada más ven el screen. Empezaron a moverse y yo oso, o sea, le di besos a Elmo, le pellizqué la nariz, le hice cos y yo sabía, decía, Patti, abajo está el señor, pero era como, no me la creía. Yo le decía de corazón, es que Elmo, te quiero, es que podemos hacer un selfie para mis hijos, o sea, ya sabes, no tú, Elmo, no. Una, Esas dos experiencias fueron para mí increíbles y como mexicana en el exterior fue de decir, aquí estamos los mexicanos y tenemos una silla en la mesa y contamos y nuestra cultura y nuestra. Porque las dos ocasiones fue con comida. Entonces, como decir, usemos más esto que a pesar de, pues lo que se diga en política, en periódicos, pues los americanos y el mundo quiere comerse nuestros tacos, entonces usemos ese taco para que nos conozca.
Has hablado de tres cosas que las tres las. Vamos, espero desempacar durante toda esta conversación, pero para llegar ahí, estás hablando de estarle cocinando al presidente, uno de los presidentes más carismáticos del mundo, en últimos tiempos. Pero tú querías llegar a la política, tú querías llegar a la diplomacia, pero no para darle de comer a la gente. ¿Tú qué querías ser cuando fueras grande? Estudiaste analista. Bueno, te formaste como analista política, estudiaste varias maestrías. Cuéntame cómo te veías.
Yo me veía así. Mi sueño, pero de años, era ser académica. Yo quería. Bueno, empecé estudiando Ciencias Sociales en el ITAM y al año que entré lo cambiaron a Ciencia Política. Y como soy intensa, inmensamente curiosa, le seguí con Ciencia Política y me fascinaba porque no sabía nada, no sabía nada de política, de políticas públicas, relaciones internacionales, y quería ser académica y quería dedicarme a contribuir desde el mundo de las ideas, a cambiar la narrativa, a ayudar a que se fortaleciera la cultura cívica de nuestro país, a que se fortalecieran las instituciones democráticas, a fortalecer la relación de México con otros países, con una pasión que no midó por México, con mucho agradecimiento, porque este país recibió a mis abuelos que vinieron huyendo de diferentes lugares, que trataron de entrar Estados Unidos y no pudieron, porque cada vez, en diferentes épocas, por diferentes circunstancias, las cuotas de cada uno que éste era polaco, la cuota polaca en EEUU se había cerrado, este era judío de Austria, la cuota de los judíos se había cerrado. Entonces acabaron llegando a México y crecieron raíces en México, orgullosísimos mexicanos. Y pues yo. Es este agradecimiento de este país que recibió a mi familia y que nos hizo suyos. Entonces yo como que quería desde siempre sentía este. Yo crecí un poco entre culturas, por eso mi serie de la frontera me fascinó tanto, porque me sentí tan en casa, pero tenía este. Sentía como esta responsabilidad de dar, dar por este país. Y entonces estudié Ciencia Pol Trabajé en el CIDE como analista política varios años de Carlos Elizondo Mayer Serra. Soy gran fan de su trabajo al día Somos grandes amigos. Siempre que he trabajado para gente no somos amigos cuando trabajamos juntos, pero después, cuando dejo de trabajar, nos hacemos grandes amigos. Eso me pasó con Carlos Elizondo, que pues yo lo respetaba tantísimo que ya sabes, ahí está, como no está la jerarquía de. Es mi jefe, trabajo para él. Lo mismo me pasó después hice una maestría de Estudios Latinoamericanos en Georgetown, que me ganó una beca de mérito. Yo dedicadísima trabajé en un think tank, en un centro de investigación tipo SIDE en Estados Unidos, que se llamaba el Inter American Dialog, que se dedicaba a estudiar para fortalecer las instituciones democráticas y fortalecer las relaciones entre países y la cultura cívica, etc. Y también ahí mi jefe Michael Shifter, cuando yo trabajaba y fue profesor mío en Georgetown y cuando me abrió la posibilidad de trabajar. Ahí fue hasta que renuncié, cuando decidí que tenía que cocinar, que nos hicimos amigos, grandes amigos.
Detecto un cierto nivel de sarcasmo lo que dices, dices fortalecer las relaciones, estudiar y lo usas como entre comillas.
Sí.
¿Por qué te desencantaste?
Porque me frustré muchísimo, so, porque después de haber estudiado, como me dijo mi papá cuando le dije que me iba a dedicar a la cocina y que había decidido renunciar, me dijo pero después de que te pagamos la carrera, después de que te quemaste las pestañas como rata de biblioteca, te vas a ir a lavar trastes para otras personas.
¿Te lo dijo tu papá?
Sí. ¿Que sentiste mucha decepción, papá? Súper decepcionado. ¿Pues sí, me movió el tapete, me movió más aún el tapete cuando decidí, decidimos que nos quedábamos más tiempo en EEUU cuando iban a ser mi tercer hijo y mi mamá se dio cuenta que no iba a regresar y pues me extrañaba mucho, soy su hija chiquita, y me habló y me dijo para ti es que si no regresas, si te quedas ahí, sabes en lo que te vas a convertir? En una despatriada. Y uff. Es así o. So Mira, te la cuento y siento, o sea, la rajada, la ponchada, porque despatriado es alguien que no tiene patria, no tiene país, no tiene raíces, no tiene de dónde es, no, no pertenece a nada, no están sus raíces ahí flotando. Y claro que ya que uno es grande y eres mamá, te das cuenta que a veces puedes decir cosas hirientes porque quieres a alguien, que es lo triste, no platicamos un poco, por egoísta, me quería de regreso y yo después de haber cambiado de carrera, y ahorita regreso a lo que decimos de por qué me decepcioné después de haber cambiado de carrera y después de haber encontrado pues mi camino, que amo lo que hago, no sabes cuánto amo lo que hago. ¿Todos los días yo pido más días de verdad para poder seguir haciendo lo que hago, que me di cuenta que no solo tenía mis raíces en México igual, sino más fuertes y más profundas y más grandes, y además tengo mucho más conocimiento de quién soy como mexicana y quiénes somos como mexicanos estando lejos, porque le he dedicado tanto tiempo a hacer tanto research y a ir a lugares de México que yo ni siquiera conocía, pero también he crecido raíces en nuestro país vecino, en Estados Unidos, porque ahí nacieron mis hijos, porque he tenido oportunidades maravillosas que me han permitido promover al México que tanto quiero y me doy cuenta que no hay una contradicción en tener doble raíz, que no hay una contradicción en querer construir puentes entre países, que es lo que regresando a lo que me decías, me frustraba muchísimo porque yo en el Inter American Dialog hacíamos cada semana invitábamos a un periodista, un político, a estudiosos a hablar de cómo mejorar las relaciones, cómo fortalecer las instituciones, cómo conectar a los grupos migrantes de diferentes países con sus países madre y con cómo podían ser más bienvenidos en el país en donde están, y yo me daba cuenta que pasaban las semanas y seguíamos hablando de lo mismo y de lo mismo y de lo mismo y veías las noticias de los periódicos y las cosas iban de mal en peor en peor y tanto en México como en EEUU, digo que uno cree en vamos aprendiendo como seres humanos y me frustré mucho porque sentía que el trabajo que hacía todos los días no le estaba cambiando la vida a una persona, o sea, yo estaba nada más moviéndole con el dedo al atolito de las mismas ideas son las mismas ideas de cómo crecer, de cómo conectar, de cómo construir, pero cuando hay no había acción, no había acción y cuando hay tanta división y porque juntábamos a gente de partidos opuestos, de visiones opuestos, hablar, pero en verdad cuando hay este gridlock, no? Cómo se diga en español, cuando hay este bloqueo, este bloqueo, no importa cuántas veces juntes a la gente, hagas meetings, hagas convenciones, hagas viajes, la gente no se conecta, está terca, pero me di cuenta que cuando hablas de comida la gente se abre como que hay una puertecita así como que tienes una llavecita secreta, es como cuando ahorita tú pusiste esta imagen atrás, o sea, para mí ver un Rodolfo Morales me lleva, mi mamá era corredora de arte, yo crecí viendo artistas ir y venir, obra de arte ir y venir, me regresa a viajar a Oaxaca, o sea, si tú y yo ya vemos esto, yo siento que tú y yo ya conectamos otro nivel. Si yo te doy a ti un plato de yo que sé que mi mamá hacía cuando éramos chiquitas, hacía una sopa deliciosa de caldo de pollo con. Hacía como unas crepas delgaditas que en vez de ser dulces tenían muchas hierbas y las cortaba finititas como mi abuela austriaca, era muy especial. Si yo a ti te doy esa sopa, yo al presentarte esa sopa de entrada ya estoy vulnerable, porque te estoy dando algo que para mí significa y que a mí me conecta con algo que me hace suave, me hace quitarme ese gridlock y al yo verte que tú te lo comes, yo ya estoy sintiendo una aceptación. Entonces siento que la comida, el arte, la poesía nos abren esas puertas que nos vuelven más humanos y nos ayudan a conectar y no lo usamos de la mejor manera, lo suficiente, por eso me movía la comida.
Cuéntame de esta decisión, dices que acababa de nacer tu tercer hijo, a pesar de estos comentarios de tus papás, decides dejar atrás pues. Pues sí, una carrera, una profesión, buenos conectes, ya habías tenido muy buenos trabajos, ¿Cuál era, cuál era la motivación por un lado y cuáles eran los costos que estabas dispuestos, dispuesta a pagar?
Muy buena pregunta, porque mira, yo creo que me llegan más correos y más mensajes de la gente que ve los programas o que tiene mis libros, yo creo que me llegan más correos de Pati, ¿Cómo le hiciste para cambiar de carrera? ¿Porque yo cambié de carrera ya con casi tres hijos y a los treinta y tantos años no, Y cómo le hago? Yo quiero pero no puedo, o sea, me llegan tantos oso. Y no fue fácil, lo dudé yo creo que como dos años y fueron dos años de estar en un limbo, porque sabes que cuando no has tomado la decisión no sabes cuál fue el costo y entonces estás en esa tercera dimensión del limbo porque está sufriendo las consecuencias de si te quedas o te vas al mismo tiempo que no decides. Y entonces pues ya yo ya había estudiado en el ITAM, muy difícil para mí porque yo venía del Albatros, que sabes, le decían al bar todos que era pues una escuela en donde orgullosamente te puedo decir que nunca abrí un libro y acabé con promedio de 10.
¿De cuál te corrieron para llegar a las bata?
No me corrieron, es lo que yo y mis hermanas decimos a mis papás que estaban pensando ¿Por qué nos pusieron ahí? Porque todos nuestros amigos eran corridos de 20.000. Pero me la pasé muy bien, pero no estudié nada. Oso. Yo cuando entré al ITAM era la de peor nivel académico. Y pues yo me metí como reto a mí misma de a ver, quiero entrar en una universidad difícil para estudiar, para ver que sí puedo. Y me fue muy bien. Pero sí tuve, o sea, mi subida fue muy de picada porque no venía yo con la misma preparación que muchos que venían del liceo francés. Imagínate, con hablando francés, inglés, español, con muy buena historia, muy buena matemática, muy buena economía. Pero salí con estudios de ciencia política. Hice una tesis de tres años bajo el tutelaje de Alonso Lujambio, que fue mi asesor de tesis, gran profesor, y fue. Me río. Se llamaba El federalismo mexicano y la remoción de gobernadores. Y era un estudio sobre cuáles fueron las herramientas que utilizó el gobierno a través del tiempo para remover gobernadores desde Porfirio Díaz hasta Salinas de Gortari. Entonces, a través de usar esa variable, podías ver cómo fue cambiando el gobierno mexicano de una dictadura con Porfirio Díaz a la revolución, caos total, a la época postrevolucionaria, miles de hombres fuertes, caudillos, a la creación del PRI y el partido de Estado que fue el PRI hasta la transición a la democracia. Entonces veías, por ejemplo, en la época de la Revolución era como desaparición de poderes locales muchísimo, que era lo que se usaba para quitar al que no te gustaba, o muchísimos suicidios que no eran suicidios. Entonces fue interesantísimo porque en la tesis teníamos la razón, la variable de la razón oficial por la que desaparecieron estos gobernadores y la razón sospechada. Y yo le dediqué a esa tesis, o so, tres años y medio. Cuando conocí a mi esposo, que siempre nos burlamos, que yo digo que me sacó de la cuna porque en verdad estaba chiquita, Mi esposo me lleva como siete, ocho años. Entonces él ya estaba listo para casarse y yo estaba lista para irme a estudiar a Estados Unidos. Entonces dijimos, OK, le dije, OK, me caso, pero si nos vamos. Él venía de regreso de haber estudiado allá. Y luego, pues seguí estudiando, hice la maestría con un hijo, un bebé y uno en camino, y la maestría, ya sabes, con beca de mérito y súper estudiosa. Y luego me metí en este centro de investigación que muy difícil conseguir la plaza. Entonces era como, para mí era ya mi dream job y le había invertido muchos años y si tenía esta visión de que siento que muchos jóvenes tienen de que tienes que saber desde joven qué es lo que vas a hacer, cuáles son tus pasos, si tienes que ir voy derecho, no me quito para ir escalando al que sigue y me costó mucho trabajo pues como que decir me equivoqué, esto no es lo mío entonces como que seguía y pero cada vez sentía más me equivoqué, esto no es lo mío hasta que mi esposo me hacía quizzes, me decía ¿Quién es el presidente de no sé qué país? Y yo ni idea porque ya solo estabas invertida. Estaba todas las noches me metía el food section a la cama, libros de recetas y hasta que dije, estaba tan. Yo soy una persona muy optimista, o sea en verdad que hay gente que tiene el vaso medio lleno, hay gente que lo tiene medio vacío, yo siempre lo tengo, o sea que se le sale el agua, soy de verdad, me encanta eso de mí, no sé por qué, pero yo voy igual, voy por todo México que me dicen cómo puedes para ti, o sea aquí está peligro, yo digo es que yo traigo mi angelito, ya sabes, no soy. Y estaba muy descontenta, entonces dije estoy tan infeliz ya con mis tres hijos que dije no, les quiero dar este ejemplo. Ya había empezado a dar clases de cocina porque me gusta mucho cocinar de cosas mexicanas y después de durarlo mucho me metí a estudiar cocina porque dije quiero hacer, en vez de análisis político, quiero ser una food writer, quiero hacer como artículos serios sobre digamos la historia del ceviche en México, la comida de la revolución, como que usar las recetas para tender puentes y para hacerlo bien quería tener como soy researcher at heart, dije tengo que tener los technical shops, tengo que tener como la academia bien de a ver cómo voy a partir un cochinito, cómo voy a partir una gallina, cómo voy a cocinar un, o sea tengo que saber bien cómo cocinar cualquier cosa y por eso me metí a estudiar cocina y una vez que me metí a estudiar cocina ya no volteé atrás y ya ha sido, la verdad me di cuenta que haber cambiado de carrera me dio acceso a unas herramientas que gente que empezó en la cocina desde el principio no ha tenido, como este research, esta historia, este background sobre la geografía, la política, que tu habilidad de comunicar mi habilidad de comunicar, de hacer mucho research y de contar historias que ya viste. Me voy para todos lados.
Dices que te escribe mucha gente para preguntarte cómo lo hace. Si pudieras resumir tú lo que aprendiste después de dos años de dudar, de meterte medio primero en lo bajito, irte sumiendo en lo hondo, ¿Qué le dirías a alguien que está dudando, que tal vez ya tiene una carrera, tal vez un posgrado, par de años de experiencia profesional y siente que no está en donde debería de estar, que está escalando la montaña incorrecta?
Yo le diría que se lancen, porque vivir en el limbo es lo peor de todos los mundos. Y si no te lanzas, no sabes cuál fue el riesgo, no sabes cuál fue el error, si es que hubo algún error, y entonces tomar otra dirección. Yo le diría a la persona, qué es lo que le digo a las personas, que se lancen, porque de veras no sabes qué tan fría está el agua hasta que no te avientas. Y que no hagan research, que yo sé que es algo que a mí me invitaron cuando mi hijo grande se graduó de la prepa, me invitaron a que fuera la commencement speaker. Primero le pregunté si no le daba cuánta vergüenza. Y después de 24 horas me dijo, OK. Y luego mi esposo, porque yo soy muy wing, mi esposo me dijo, oye, Pati, pero si sabes que los commencement speeches en Estados Unidos son de que se imprimen, o sea, se hacen libros, no puedes nada más llegar ahí, Winget. Y yo, sí, claro, me trajo un libro de los 100 mejores commencement speeches en Estados Unidos y me lo puso así en mi escritorio, le trabajé tres meses y ahí lo que les dije es no hagan research. Y ahí ves a todos los papás americanos así como, ¿Qué está diciendo esta señora? Queremos que nuestros hijos, porque si haces demasiado research, si haces demasiada investigación y te pones a ver quién es tu competencia, cuáles son tus obstáculos, te congelas y no te mueves. Y eso es peor que tratar sin experiencia, porque la experiencia, los obstáculos los vas. Yo, ese es mi, es mi mantra, Ese es mi mantra. Aviéntate, o sea, aviéntate. Y si alguien me está preguntando es porque lo está sufriendo y lo está sudando. Yo tenía muchísimo que perder, oso, o sea, ya tenía tres hijos. Yo contribuía al ingreso familiar, yo ya tenía un sueldo, teníamos mucho que perder. Tenía a mi mamá aquí diciéndome despatriada, mira, no estás regresando a México. Mi papá, todo lo que invertimos en tus estudios. Mis hermanas, tengo tres hermanas que adoro, que todas están antes que yo en el mundo de la comida, como diciendo, ¿Qué hace Pati? No sabe hacer quesadillas, ¿Sabes? Y una vez, es que si te avientas, te voy a decir qué pasa, que si te avientas y quieres cambiar de carrera, tienes mucho menos que perder, porque entre más grande eres, te importa menos lo que piensa la gente para empezar. Dos, eres más grande, te queda menos tiempo de vivir, entonces te importa menos. Y tres, tienes muchas más herramientas de otros diferentes lados que te van a dar un edge en ese nuevo lugar a donde quieres entrar.
Podrías también verlo de la forma contraria, diciendo, ahora tengo más responsabilidades, el costo de oportunidad es más alto.
Sí, todo eso sí. Y por eso estuve dos años dudándola, o sea, yo me iba a dormir sudándola y diciendo, ni siquiera le había dicho a mi esposo que me quería cambiar de carrera. Mi esposo es el que me decía a mí, oye Pati, pero es que solamente estás leyendo libros de recetas y el periódico de recetas y esto no es lo tuyo. Y mi esposo me decía a mí, porque cada vez yo cocinaba más y más y cada vez que íbamos a México empezaba a investigar cómo cocinaban mis tías y mis abuelitas y de mi familia y de diferentes regiones. Y mi esposo un día me dijo, es que te deberías de meter a la cocina, eso es lo tuyo. Yo dije, me casé con un macho mexicano disfrazado de liberal porque Dani había estudiado en EEUU y o sea, como que tenía nuestro primer date que fuimos a la Fonda, ¿Te acuerdas? Esta argentina que tenían un pollo a limón con orégano delicioso, Nadie sabe, híjole, debí de haber hecho el research, no sé si sigue este lugar en la Roma, pero fuimos a este lugar argentino que tenía un pollo a limón con orégano exquisito, No era el Rincón argentino, era La Fonda, no me acuerdo, no importa, pero me acuerdo que comimos ese pollo muy rico y en la mitad de nuestro date me dijo que él no creía en el matrimonio, que el matrimonio era una institución fallida y que todas estas ideas muy modernas para mí, porque yo crecí en México, pues en una casa de cuatro hijas, bastante conservador la cosa. Y yo dije, no, pues nos enamoramos, nos casamos y dije, es un hombre muy moderno. Y cuando me dijo Pati, a la cocina, dije, míralo, macho mexicano, no me voy a meter a la cocina. Y estuve dos años como diciendo, no me voy a meter a la cocina, Dani me quiere en la cocina. Y ahorita se ríe mucho, ¿No? De que no me saca de la cocina.
Y entonces haces este cambio de carrera, pero no, no frenas ahí. No te metes a la cocina para cocinar. No pones. Dabas clases, pero no pusiste un servicio de cocina, un restaurante. Empiezas a comunicar a través de la cocina, primero con tu blog. ¿Cómo se presenta la oportunidad de saltar a la tele en Estados Unidos? No es algo fácil.
No, No, y por eso no es ni fácil ni natural. Y por eso le digo a la gente que no haga el research y que se aviente. Si yo me pongo a pensar en todos los obstáculos que tuve Ozo para tener las plataformas de medios y crear el contenido y entrar a las casas que entro hoy, me encantaría decirte que si viera atrás y me dijeran, ¿Lo harías otra vez? Te diría, sí, lo haría otra vez. Pero sabiendo todo lo que sé, no lo haría otra vez. En verdad no, porque yo creo que el no saber que iba a ser tan difícil, por eso me aventé como el borras. Y entonces cuando se venía un obstáculo y una ola era de, pues ya le invertí esto, ya arriesgué esto, ya me salí de este trabajo. Y mucha risa porque la gente que trabajaba conmigo en el Centro de Investigación y el mundo del Análisis Político, cuando me veían cuando recién me había cambiado de carrera, me decían, Pati, ¿Qué estás haciendo ahorita? Y les di, estoy dando clases de cocina o escribiendo cocina. Me decían, ay, o sea, lo peor que me puedes decir a mí es that's so cute. Porque me dicen mucho that's so cute. Porque yo creo que por cómo hablo, pero pues yo me siento una mujer fuerte, ¿Sabes? Entonces que me digan cute, que mis hijos me digan cute, me encanta y me da ternura. Pero que en el mundo del trabajo me digan. Claro, lo hacen como de una forma derogativa, muy derogativa. Como, ay, that's so cute. Ay, a little blog. Oh, so cute. ¿Ya sabes, pues súper difícil, empecé dando clases de cocina en el Instituto Cultural mexicano en Washington, muy difícil arrancar porque no habían recursos y me dijeron Pati, la puerta estaría abierta aquí, yo fui a hacer el pitch, hoy aquí no hay clases de cocina mexicana, es un edificio impresionante, precioso, con murales mexicanos y hacen exhibiciones preciosas, pero no tenían un programa de cocina, entonces yo les fui a presentar, oigan, podemos hacer un programa culinario en donde haga diferentes sesiones, cada sesión tenga un tema histórico y de celebración y con la cocina, entonces por ejemplo, 5 de mayo en Puebla, Día de Muertos en Oaxaca, entonces al mismo tiempo que les ibas a enseñar una región, una celebración, era un menú, me dijeron sí, súper, pero pues no tenemos recursos, hay que traer patrocinadores y clases, pues nos dices ya cuando tengamos el apoyo y tengas un currículum profesional y formal, y yo dije eso fácil, porque sé escribir, sé preparar, sé hacer research y dije patrocinadores fácil, Empecé a cold call, así de a las compañías que yo veía, o sea en mi almacén, yo abría y Maseca, pues hablarle a Maseca, la Costeña, pues hablarle a Costeña y era hace no sé, dieciséis, diecisiete años, era quién es el director de marketing? Y ahí va, soy Patti Ginich, estoy empezando unas clases en, o sea era de que a veces les daba ternura, a veces les daba risa, a veces, pero fue, yo creo que este, este como esfuerzo raw, así crudo, tenía yo tanto entusiasmo o tenía tanta ignoran que yo creo que por eso me tomó como un año y medio lograr conseguir apoyo y ya que conseguí apoyo fue va para ti las clases y dije OK, empecé a decirle a mis vecinas, a mis amigos, que si llevaba a mis hijos a jugar béisbol, a los papás, ya tenía yo como 15 gentes que se animaban y me dijeron en el instituto no, pero las clases aquí tienen que ser para 100, pues si no, no vale la pena, hay que vender tickets y ve el espacio, yo así de pues qué hago, o sea ya estaban las clases impresas, pues a cold call, al radio y a tele, yo nunca había hecho radio, nunca había hecho tele, fui a la estación local W usa 9 o algo, yo le hablé a la productora de buscar en el sitio, ¿Quién es la productora? ¿Hola, soy Paty, va a ser 5 de mayo, quieres que vaya a cocinar? Tinga o sea, así, ignorancia. ¿Oso Me dijeron, si puedes venir a cocinar tingo? Pues claro, están buscando siempre contenido estos noticieros todos los días. Y les dije, oye, pero si voy a cocinar tinga, ¿Me dejarías decir que ahí está Claro de cinco de mayo? Y fue en esta primera vez que fui a hacer tinga de pollo a este noticiero local que mi esposo me llevó, me dejó antes de irse a su trabajo, o sea, me botó con todas mis ollas y bowls y los swaps porque ya sabes, tienes tres minutos para cocinar, aquí está crudo, aquí todos los swaps. Me dejó y me pusieron el microfonito y pusieron la cámara. Tuve mucha suerte porque la host que me tocó, súper amable, me entrevistó, conecté con la cámara, hice la tinga, acabamos y me dijo que yo así de no, otro ratito, o sea, conecta. Y dije ya, o sea, esto es lo mío. Y de eso pues seguí dando clases, o sea, comunicar como comunicar estas historias con comida. Vi el Poder, porque yo veía el hambre de los americanos, no solo los americanos, que fue el Poder. Sorprendente, Oso. Yo creí desde un principio y luego ya que tuve el programa, yo creí que estos esfuerzos eran para romper los mitos y preconcepciones de los mexicanos ante el mundo y ante los americanos, o.
Sea, tú estabas hablándole a una audiencia.
Supuesta americana, americana en inglés, al mainstream. Y lo que me di cuenta es que gran parte de mi audiencia comenzó a ser los hispanos, mexicanos y latinos de ahí, que querían reconectar y ent. ¿Quiénes son? Hay gente que ya no puede regresar o gente que nunca vino, que ya son segunda, tercera generación. Y pues seguí dando clases y empezaron a escribir, creo que alguien hizo un review de mis clases para el New York Times, un productor de Nueva York, siempre están buscando talento. Mandó a alguien a que viniera a ver una clase mía, se llamaba Gordon Elliot, simpatiquísimo. Y vino y me dijo, oye, tú tienes algo que poca gente tiene y necesitas un show, sabes conectar de una manera muy impresionante, eres tan carismática, digo, aquí alabate, burro. Pero me dijo, eres buenísima, necesitas tener un programa de televisión. Y yo dije, oye, no hay mexicanos que estén haciendo comida mexicana. Son los americanos los que están presentando nuestra cocina y cultura como si fuéramos artefacto de museo y que nosotros es lo nuestro, un taco no es de mira qué difícil la tortilla, no. Y entonces me dijo, vamos a hacer un trailer y se lo voy a presentar al Food Network. Entonces nunca he dicho, he contado la historia pero no he dicho cuál era el Food Network. Bueno, el fútbol es muy grande y en ese entonces era aún más. Y hicimos un tráiler y me dijo en Nueva York, nos vemos tal día, ayúdame a presentarlo. Fuimos con el main director de programming, le hicieron el tráiler, el tráiler estaba muy bonito, dijeron bah, una serie de cocina mexicana para Food Network. Ponemos la orden.
¿Cuánto tiempo había pasado de que empezaste a cocinar ya profesionalmente? Vamos a decirle, ¿A que se te da este big break?
Yo creo que como dos años.
Rapidísimo.
Muy rápido. Sí, muy rápido, pero espérate, voy. Dicen, sí, lo ordenamos. Salí yo de los estudios del Food Network, bueno, yo le daba besos y abrazos a la gente en la calle yendo al Train station, hacían esta loca. Llegué a mí, yo estaba volando así de no lo puedo creer. Ya en español. Me levanto al día siguiente y me habla y me dice, oye, Pati, solo unos detallitos, es que la comida mexicana la ven como un poquito muy niche y muy ethnic, ¿Qué tal que el programa es de comida pan latín, tú eres la embajadora de Latinoamérica y Centroamérica y tú representas todas las culturas y vas a hacer algo así como hamburguesa con chimichurri con unos french fries con mole y yo sentía la llaga así de harakiri, ya sabes, y también pues el color de tu pelo, si pudiera ser un poquito más rojo como, ya sabes, como Centro, EEUU, Midwest, creemos que va a pegar mejor? Si tuvieras un perro estaría súper divertido. Y entonces tenía tres hijos y ahorita tenemos una perrita que adoro, pero entonces no me metías un perro en mi.
Casa querían alguien más, me dijeron.
Y un detallito chiquitito, tu acento está muy fuerte, pero si te damos dos o tres clases de lenguaje se te borre el acento, nadie va a saber ni de dónde vienes, o sea, yo me conecté con esa llaga de despatriada de no eres de ningún lugar y sabes, y dije, es que. Y me decía la gente, para ti sí, ¿Por qué tienes que ser mexicano? Haz internacional, cómete al mundo, o sea, ¿Por qué vas a dejar pasar esta oportunidad y yo decía, a ver, voy a hacer eso, me voy a ver en el espejo una pelirroja sin acento haciendo comida que no existe, representando países a los que no ha visitado ni conoce? Qué farsa. No me voy a reconocer. No va a tener nada de qué estar orgullosa. Entonces decidí irme por la ruta de PBS que es public.
¿Como les dijiste que no? Porque PBS es. Sí, o sea estás yéndote de Food Network que es digamos la liga premier.
Sí.
Y te estabas bajando al fútbol llanero.
Bueno, es. Yo era fan de PBS porque yo veía, cuando yo me mudé EEUU, pues veía con mis hijos es a mi street, los noticieros Mr.
Rogers en PBS estaba Mr.
Rogers, estaba pues todos los noticieros de noche que son, que son famosísimos y buenísimos. Pero no, o sea, PBS es BBC, es intelecto, contenido educacional, bajo presupuesto, muy bajo presupuesto. Food Network es glamour, es Hollywood. Y la verdad es que para mí la decisión fue relativamente fácil, o sea, yo. Yo dije, no puedo vivir. Yo siempre le apostado y eso yo admiro mucho también de ti a largo plazo. Yo no creo en el corto plazo y en short term gains, aunque se vea el oro, porque yo, la gente que más admiro es gente que ha tenido una carrera muy larga, que de hecho pensé que me ibas a preguntar de mi libro favorito y de mi película favorita porque he visto que lo haces a veces con gente y ya me estoy yendo por otro lado. Pero el caso es que ahorita te voy a decir mi libro favorito porque es alguien que ha tenido una carrera muy longeva, pero para mí fue. Siempre he pensado en mis hijos, en quiero que estén orgullosos de su mamá, les quiero dejar un legado, quiero que cualquier pedazo de contenido que yo haya hecho, yo avalé por él y esté orgullosa que Ageswell, sabes, o sea, como que no. Y fue muy fácil decir que no porque pues ellos también no querían esto, era como, ah, no quieres pan latín, no quieres. ¿Quieres quitarte el acento? No quieres, o sea, igual no go. Y yo no quería hacer un programa de cocina que no existe. Oso. Entonces otra vez me voy a PBS. Me fui con la estación local de Washington a ver si les interesaba esta serie en frío, así ver el directorio, el nombre, hablar. ¿Me reciben? Sí.
En dos semanas la oferta de Food Network como un, Como un, Como una palanca decir, oye, tengo esta oferta de Food Network, pero no lo quieren hacer como yo quiero y se los traigo ustedes.
100% que era un, que era un cuchillo de doble filo, porque estás diciendo, lo que yo traigo no lo quiere este poderoso jugador de la industria. Pero también me servía para decir, no voy a hacer esto. ¿No? Y también me dijeron, bueno, yo iba todas mis juntas con. Es que me doy ternura, oso, o sea, de veras de que no sabía nada. Yo hacía garibaldis, cochinitos, orejitas y llevaba y mi offering a la junta, ya sabes, para enseñar qué rica era la comida. Me doy ternura de acordarme pan de muerto todo el día, ya sabes, que se levantara la masa. Pero llegué y me dijeron lo mismo. Es que tu acento está muy fuerte, pero pues sí creemos en que debe de haber una serie de mexicanos promoviendo lo mexicano. Y les expliqué que yo quería hacer algo que no existía. Existía. ¿Entonces que era? Pues también algo raro. Era un programa que fuera parte viaje, parte cocina para enseñar Esto es México. Y luego en cocina tú puedes traerte a México, aunque no vayas a México, puedes conocer sus ingredientes, etcétera. Y muy chistoso porque bueno, no tan chistoso. Me tomó como dos años fundraise, porque en PBS tú tienes que traer tu funding. Entonces si, yo creí que fue difícil arrancar las clases. Yo hacía de sí, o sea, me botaron. Monto de más o menos cuánto. Y yo OK, pero como mi esposo te puede decir, soy muy mala para finanzas, entonces Si me dices 5 o 500, yo digo, OK, ya sabes. Me tomó como dos años, o sea, dos años de que ya pensaban que no iba a haber serie.
¿Y cómo la fondeaste?
Pues fue buscando igual a patrocinadores. Patrocinadores abocados from México, la costeño. Tengo patrocinadores que llevan conmigo. Ya, mira, ya vamos esta temporada que estamos filmando ahorita, por eso vengo tan maquinaria. Es la 14. Ya nos ganamos tres James Beard por mejor serie de televisión. Ya nos dieron 4 Emmy nominations que todavía no nos ganamos, pero ahí voy por él imagen a Wards Band 3 Gracies Awards, que son los de mujeres para mujeres. Van dos. Como que sí siento que viendo para atrás me hago así, ya sabes, en el hombro de. Fue la decisión correcta. ¿Se ha vuelto más fácil? No, no se ha vuelto más fácil, pero tengo más, tengo más Fuel for My Fire, o sea, tengo más, tengo mucho más leña para seguir prendiendo el fuego porque ya pues porque a la audiencia y a los patrocinadores y a los networks les gusta mucho las nominaciones y los premios y los reconocimientos, entonces eso sí ha sido como otra llave que ha abierto puertas. He hecho muchísimo en los networks muy glamour ahora ya, o sea, como que camino los dos caminos, mi serie es PBS de la cual estoy muy orgullosa y he podido hacer docuseries que son Pattis Mexican Table es una serie de lifestyle que es cocina viaje que tiene como 2 millones de personas por epis. Tenemos un really cultish following, tenemos una comunidad que quiere ir a comer a donde yo fui a comer, quiere ir al hotel en donde me quedé, entonces siento muchísima responsabilidad de qué voy a hacer, qué voy a comer.
¿Se puede ver en México esa serie? Sí, sí, en Amazon Prime tienes esa en temporada 14 grabándose que la traes a la Ciudad de México y esta serie cada temporada ha sido a un lugar diferente. Sí, Chihuahua, Mérida, Veracruz, Oaxaca, Ciudad de México fue la primera. Regresas ahora hasta Sinaloa, que es de estas historias que me cuentas que la gente te decía no vayas.
Sí, bueno Oso, es que yo empecé Patti's Mexican Table, ha sido una aventura que ha cambiado tanto. ¿Yo empecé Patti's Mexican Table queriendo compartir lo que conozco, lo que añoraba, la Ciudad de México, que además lo primero que hicimos en Ciudad de México no fue justicia, o sea, tenemos un budget de nada, venimos un día, era nada más como para meterle color a la serie, quería hacer lo que extrañaba, pero entre más pasó el tiempo y yo más empecé a crecer raíces más fuertes en México, a conocer México más a fondo, porque empecé a conocer, fíjate, empecé a conocer a México por nostálgicos, románticos como yo, la comunidad de millones de mexicanos que viven en el exterior son apasionados por sus raíces, entonces si yo quería ir, por ejemplo a Michoacán, buscaba gente que conociera gente de Michoacán en EEUU y les preguntaba oye, qué extrañas? Ya, ya, porque es lo que con ellos es lo que quieren ya, o sea, es y vete a buscar a mi tía. Y eso ya era como un arranque, ¿No? Pero entre más avanzada, pues ves cómo ha cambiado la retórica en la política entre los países, cómo ha ido evolucionando la historia también en Latinoamérica, yo sentía como que cada vez más responsabilidad por hacer contenido que tuviera más significado y que tuviera más substancia. Entonces, en cierta época estaba la serie de narcos, que era lo que todo mundo veía. Y yo conocí a gente de Sinaloa que era linda, trabajadora, que me decían de su comida, que qué delicia, las mujeres guapísimas, hombres super go getters, y me decían, Pati, es que Sinaloa es la canasta que alimenta al país. Y me platicaban de las diferentes regiones y yo dije, pues voy a Sinaloa, me decía el director con el que trabajaba. Entonces me dijo, oye, Pati, es que mi esposa y yo estamos viendo narcos, no, no sé si la puedo. Y yo le dije, bueno, pues si no vienes conmigo, me voy con mi iPhone, pero yo voy. Y fui y a Scout y me decían, está peligrosísimo y no vayas acá y no vayas allá, pero no nos pasó nada, oso. Y así me fui a Sinaloa, y así me fui a Sonora y así me fui a Chihuahua, y así me fui a Baja. Y siento que igual está de peligroso irte al Bronx, ¿Sabes? Irte a Detroit, irte a. Como que siento que hay muchos mitos, pero el caso es que cada vez yo quería ir más a lugares que yo no conocía. ¿Y mi relación con los televidentes empezó a cambiar mucho, porque en un principio yo les compartía, les enseñaba y ahorita ellos ya se vienen a la aventura conmigo, a lo que yo estoy encontrando ahorita que vengo a la Ciudad de México ha sido fascinante porque estoy haciendo, es mi casa, sabes? Yo soy chilanga, o sea, yo aquí, bueno, aunque mi hijo ahora estuvo trabajando en el restaurante de mi hermana Karen, que se llama Nido, mi hijo chiquito, tiene 18, se graduó, se tomó un año para trabajar en diferentes lugares, estuvo aquí dos meses y ahorita que vine me decía, ma, es que slang ya no, o sea, de ella, sabes, estás en los nineties, eso ya no se usa. De si, chilango, de ser chilango. Sí me decía, ma, algunas cositas que yo decía que si. Y aquí con sus primos dos veces me dice, es que ahora se dice.
Este, yo así de ¿Cómo digo que soy ahora?
Pues no sé, digo, seguro tú lo estás usando bien porque tú sigues viviendo aquí, pero no sé, digo, ahorita voy a pensar si hay alguna cosa, pero lo que sí en común que estuvo chistosísimo el primer día que llegué yo aquí, digo, vengo cada año muchas veces, pero de que estuviera yuyu, le decimos Julián, que estaba aquí, que me dijo ma, te voy a llevar a los lugares que conocí de tacos, y me llevó al comal oculto y me llevó a la 11.000 y me llevó. Y venía manejando como un animal, o sea, como una bestia, o sea, se le metía los coches sin miedo, llegamos en tres minutos a todos lados así, yo sudando, o sea, cuando nos estacionábamos yo le decía Chuchu, estoy muy orgullosa de ti, o sea, ya eres todo un ch. Ese es mi hijo, ya sabes, aquí sobrevive. Pero no, regresando a la serie, ha cambiado mi visión de lo que es.
Lo que te iba a preguntar, o sea, me suena como que ha ido evolucionando de enseñarte cocina y tal vez enseñarte a cocinar algo más exploratorio, estilo Anthony Bourdain.
Sí, mucho más periodista, mucho más sin miedo, mucho más temas de fondo de antropología y sociología. Sí, y de la cultura y de las preocupaciones de la sociedad. Y después de ir y venir tantas veces para Patriarca.










