El ACCIDENTE que cambió MI VIDA | JOSÉ VILLELA CRACKS PODCAST #295

José Villela survived a garbage truck crushing his car at 23, spending weeks in a coma and facing spinal surgery. He rebuilt himself through faith, family, and Paralympic sports, then became a psychiatrist. He talks about resilience, mental health treatment, and how disability reshaped his life.
Questions this video answers
23 años.
Alrededor de las 3:00 pm.
Aproximadamente 13 horas.
12 tornillos (barras y otros implantes).
Unos 15 días (coma inducido tras la cirugía).
Chapters
En ese instante yo no sabía qué había pasado, simplemente me di cuenta de que no podía moverme. Es una realidad para la que no estás preparado, que fue literalmente abrir los ojos y justo ver un cuarto de terapia intensiva lleno de máquinas de monitores. Yo creo que ahí fue donde me cayó el camión en serio y me di cuenta que podía flotar. Empecé a mover los brazos con dificultad y me di cuenta que podía nadar. Me voy a cambiar y al salir me dice el entrenador mira, voy a ser muy honesto contigo, casi no te mueves. Justo por eso puede ser un atleta de mucho interés para nosotros hoy en día. Es verdad que hay opciones, no es que sean gratos, pero por ejemplo, cuando has visto a alguien en un cuadro psicótico y lo has visto mejorar con una intervención farmacológica, entonces puedes entender qué es lo que hacen las medicinas. También los tiempos actuales se han vuelto mucho más retadores, hacen que la vida en este planeta en muchos aspectos sea más fácil y en otros más difícil. Hay mucha más competencia, tienes que estar sometido a mucho más estrés para lograr un estándar de vida. Y todo esto en su conjunto, pues pueden hacer una combinación que te lleve a que manifiestes como tal un problema en tu salud mental.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Antes de empezar, no olvides dejarme tus comentarios con lo que más te llevas de este episodio en los comentarios de YouTube, ahí también te vamos a poner links a todo lo que José y yo hablamos el día de hoy, así que no lo olvides. También dale suscribir y no te pierdas de ningún episodio de estreno. Hoy tengo como invitado a José Villela, lo puedes encontrar en Instagram como José Villela V. Pepe, como también le dicen sus amigos, es un médico de la UP y psiquiatra por el Instituto Nacional de Psiquiatría. Es miembro de la Asociación Psiquiátrica Mexicana y de la American Psychiatric Association. Actualmente es psiquiatra en la Facultad de Ciencias de Salud de la UP y profesor titular de la asignatura Habilidades de Comunicación en la Escuela de Medicina de la misma universidad PP. Ha impartido más de 400 conferencias sobre motivación, resiliencia, bienestar, gratitud e inclusión de personas con discapacidad, relatando cómo un accidente fortuito de tránsito le cambió la vida. Hace 14 años es atleta en el Comité Paralímpico mexicano en la disciplina de lanzamiento de clava clasificación F 51 en que es subcampeón nacional de México. Hoy Pepe y yo hablamos del accidente que lo dejó cuadrapléjico, de construir una mentalidad resiliente, de salud mental, de deporte paralímpico y de la fuerza de la fe. Espero que disfrutes de esta muy, muy inspiradora conversación con José Villela. Pepe, bienvenido a Cracks Podcast.
Muchas gracias, Oso, qué gusto estar aquí.
Pepe, llevamos mucho tiempo platicando por ahí en redes, obviamente he escuchado muchísimo de ti desde hace 14 años que fuiste tendencia y me gustaría arrancar porque hay mucho de qué hablar contigo, pero bueno, creo que todo parte de ese momento. Tú querías ser doctor, estabas ya haciendo el internado habiendo terminado la carrera y sales un día como todos del hospital camino a tu casa y ese día te cambia la vida.
Sí, pues mira, como dices, ser médico para mí ha sido un sueño desde los cuatro años. Nunca consideré ningún otro camino ni ninguna otra profesión y pues estaba justo viviendo el sueño ya en el quinto año de la carrera, con 23 años y justo saliendo de una guardia en un hospital aquí en la Ciudad de México, ya cansado como salimos de las guardias con ganas de llegar a dormir a la casa y no enterarte un rato del mundo, tomé mi coche y camino a casa, justo en un semáforo ahí a la altura de Periférico y Rómulo Farril, mientras esperaba la luz verde, de repente escucho un ruido y siento un impacto muy fuerte, como si fuera una explosión. En ese instante yo no sabía qué había pasado, simplemente me di cuenta de que no podía moverme y pues es una realidad para la que no estás preparado. Resulta que se había caído desde el segundo piso del Periférico un camión de basura y había caído justo encima del coche en el que yo iba. Ese momento pues como te digo, es algo difícil de describir si no lo vives, pero sientes como que el tiempo empieza a transcurrir más despacio, intentas como reaccionar por instinto y te das cuenta pues de que estás muy indefenso. Eso fue lo que sentí. Y de repente, en medio de todo eso empiezo a escuchar gritos, empiezo a escuchar también gente que se acercaba ahí alrededor y es cuando un policía al verme dentro del coche como que se da cuenta de que estoy vivo y que estoy ahí y grita está vivo. Le grita a los que están alrededor está vivo, está vivo.
Nunca perdiste el conocimiento.
Nunca perdí el conocimiento, estuve todo el tiempo despierto y eso pues de alguna forma como que me regresó, me conectó con que estaba vivo, era lo único que sabía que estaba vivo, no sabía qué pasaba, no sabía qué implicaciones iba a tener todo esto, pero me ayudó para agarrarme al menos de algo y pues justo poder empezar un camino que sería pues muy diferente a lo que estaba acostumbrado.
Durante todo el caos estás con el oficial que te ayudan, no sé si te sacan del coche, pero llega tu papá y entiendo que para ti fue un momento muy especial que guardas muy muy cerca en tu memoria.
Sí, mira, el policía entre otras cosas y la gente que iba ahí acercándose a ayudar, me preguntó oye, dame el teléfono de alguien de tu familia, ¿Te sabes el teléfono de alguien de quien quieras hablarle? Y yo afortunadamente me sabí el celular de mi papá porque ha sido el mismo desde que era chico y se lo pude dar y le marcó desde su número. Un gesto la verdad que ya con el tiempo entendí como súper empático y haciendo un poquito más de lo que le tocaba en estricto sentido y le marcó desde su número y coincidencia o destino o providencia, como quieras verlo, mi papá contesta. Él estaba en una comida de trabajo, ¿Qué hora era? Tres de la tarde Un martes, la vida cambia cualquier martes a las tres de la tarde. Y contesta y le dice el policía señor, a su hijo le acaba de caer encima un camión de basura, venga corriendo. Y mi papá pues obviamente con algo de incredulidad empieza a platicar con él, deja la comida como estaba, no llevaba coche él y le pidió a la persona con la que estaba comiendo si le daba un aventón. Y justo pues con ese miedo empezó a correr porque el tráfico no dejaba que se acercara en coche, empezó a correr por el periférico en medio de los coches y llegó a esa escena del camión encima de mi coche y alguien que lo vio por su desesperación pensó ha de ser su familiar, preguntó por mí y le dijeron que ya estaba yo en la ambulancia. Y ese momento que llega mi papá corriendo con la respiración entrecortada, los ojos llenos de adrenalina y de miedo, como con mucha expectación y se sube por la puerta de atrás de la ambulancia y tuvimos como ese contacto visual, fue un momento fuertísimo en el que no hizo falta decirnos nada, no hicieron falta las palabras, solo con los ojos nos dijimos todo lo que un papá y un hijo se pueden decir.
¿Cómo era tu relación con tu papá en ese entonces?
Era buena en general, pero yo creo que con el distanciamiento normal de la etapa, o sea los estudiantes de medicina y luego los médicos, tenía 23, podemos como de alguna manera estar muy metidos en nuestra carrera y algo aislados del núcleo familiar y pues como en muchos casos pues también te vas de repente revelando, digo nada grave, pero pues sí podía haber de repente fricciones por temas de lo normal, de permisos o de oye papá, necesito que me eches la mano en esto, pero nada grave, realmente he sido afortunado, muy bendecido por la familia en la que nací y poder contar con mi papá en ese momento, ese instante, no te puedo describir pues dentro de todo la paz que me dio, fue como si mi papá me dijera con los ojos tranquilo, ya suelta, aquí estoy, ¿No? Y de alguna manera yo le decía con los ojos papá te necesito, aunque ya tengo 23 y me siento que ya soy más independiente otra vez, vuelvo a ser de alguna forma pues como ese niño necesitado, ¿No?
Te sacan. ¿Te acompaña tu papá en la ambulancia y regresas al hospital del que acabas de salir?
Sí, regreso al mismo hospital, literal una hora después de haber salido, me reciben mis amigos, mis compañeros, mis maestros. Su incredulidad pues era igual que la mía y la de mi familia, era muy contrastante ir vestido de doctor pero ahora en una camilla todavía con mi gafete, mi estetoscopio se quedó ahí en el coche, o sea era muy contrastante como de repente la historia había dado un giro muy grande y me empiezan pues a revisar, me empiezan a hacer estudios y ahí en urgencias cuando estoy justo en esa camilla en medio de mucha gente es donde siento esa vulnerabilidad y decir híjole, ¿Qué está pasando? Incluso hasta pensar no sé si voy a sobrevivir esto porque me sentía muy.
Mal, quería justo llegar a eso porque a ver, los doctores yo creo que por su profesión y por requerimiento, hasta por defensa propia, como que se vuelven un poquito, al menos es mi parecer, insensibles, se acostumbran al dolor y al caos y a la crisis. Y tú estabas del otro lado y tú conocías la mentalidad y probablemente habías visto a muchos pacientes pasar enfrente de ti con situaciones similares. ¿Qué pasaba por tu mente estando del otro lado? Hablas de vulnerabilidad, pero sabiendo lo que estaban viendo quienes te atendían.
Era como verme en un espejo, veía por ejemplo en su mirada, veía de repente como en estos gestos o expresiones como de repente pasar saliva mientras estaban frente a ti, que te das cuenta que también tú estás fungiendo como un espejo para ellos. De entender que esto de la medicina nos puede a veces como confundir o falsamente hacer creer que estamos en otras ligas o en otro nivel y de repente que alguien con el uniforme esté en el rol de paciente. Yo creo que a todos, empezando obviamente por mí, pues nos contrastó con esta realidad que es mucho más lo que tenemos en común con nuestros pacientes y que es esa humanidad, esa vulnerabilidad, que la salud es un privilegio muy frágil.
Tres horas de cirugía.
Sí.
Y después 15 días en coma inducido.
Exacto, sí. Antes de la cirugía, pues tuve oportunidad de platicar con mis hermanos, yo soy el segundo de tres. Mi papá desde la ambulancia iba deteniendo con una mano lo que le pedían los paramédicos y por el otro llamándole pues a la gente más cercana, entre ellos a mis hermanos. Y mi mamá estaba en casa porque ya tiene esclerosis múltiple, está en cama y se enteró de la noticia por la tele. Afortunadamente no dieron bien mi nombre, como suele pasar en las noticias, así de que están transmitiendo desde la calle o así, y mamá no asoció que era yo, pero tiempo después platicando con ella me dijo, desde ese momento empecé a rezar por esa persona sin saber que era mi hijo. Y bueno, ya le pudieron decir después, pero en el hospital si llegaron mis hermanos y pude verlos, eso me dio también muchísima pila. Y también llegó un tío que era sacerdote, murió en la pandemia, desafortunadamente de Covid. Gracias. Pero mi papá le marcó y se fue desde su parroquia y llegó y eso también me dejó entender que en medio también de repente del caos, esa paz espiritual y esa pues sí, como gracia que puedes experimentar es también un requisito fundamental para poder empezar con el pie derecho un proceso así, ¿No? Porque todo era muy reciente, tampoco podía plantearme grandes cosas, literal era obedece, haz caso. Y fue cuando el doctor que me operó me dijo necesitamos reconstruir tu cuello, estás pues anatómicamente está desconectada tu cabeza del cuerpo. Me pusieron un metal, un aro de metal en la cabeza y un contrapeso para tratar de alinear la columna y de ahí al quirófano.
¿Que como tiempo pasa entre el accidente y la operación?
El accidente fue a las 3, yo estaba entrando a quirófano a las 7, más o menos 8. ¿Y pues de ahí obviamente no me acuerdo, ya solo me enteré después qué fue lo que hicieron? Una cirugía complicada, como dices, de 13 horas me pusieron, tengo 12 tornillos en total, unas barras, cajitas, toda una obra de ingeniería ahí y pues no me enteré de esa parte, no me operaron tanto por la parte de adelante del cuello como también por la nuca y salgo a terapia intensiva, los médicos deciden dejarme en coma para que no me moviera porque todo estaba como muy crítico, cualquier inflamación, cualquier sangrado podía ser muy grave.
Y entonces había un escenario en el que podías perder la vida.
Sí, realmente este tipo de lesiones la mayoría no llegan al hospital, mueren en el lugar y los que llegan al hospital muchos mueren en las primeras horas o los primeros días. Entonces sí era un escenario crítico porque tú lo sabías. Sí, sí lo sabía. Como estudiante de medicina, ¿Qué pasaba por.
Tu mente en ese momento?
Pues fíjate que a la fecha me cuestiono como qué fue lo que me blindó un poco de esa parte, como, o sea, siento que nunca me quedé en el rol de yo soy el doctor, ¿Sabes? Sino que entendí que me tocaba pues ser paciente y escuchar y atender y de alguna forma tratar de callar esa voz interna que lo único que me iba a causar era mucha angustia de estar pensando médicamente todas las posibilidades, todos los escenarios.
Callar la voz interna, digo, eres psiquiatra y das terapia y es algo con lo que probablemente lidias todo el día. ¿En ese momento estabas preparado para manejar una situación así estresante?
Pues la verdad es que no, no creo que haya una preparación como tal, pero lo que sí estoy seguro es que había como un potencial de desarrollo de habilidades o de resiliencia que yo no conocía, que yo no sabía que tenía y que solo en una situación crítica se iban como a desplegar pues esos recursos para tratar de adaptarme lo mejor posible a esta nueva realidad que fue literalmente abrir los ojos un día y de esas veces que te tardas como en acordarte en dónde estabas, qué estabas haciendo y justo ver un cuarto de terapia intensiva lleno de máquinas, de monitores y decir ¿Qué es esto? Esto no puede ser mi vida, estoy aquí como flotando en el.
Entonces cuando digamos te cayó el 20.
Sí, sí, 100%. Yo creo que ahí fue donde me cayó el camión. En serio, porque aparte estaba intubado, no podía hablar con nadie, estaba solo, cosa que en terapia intensiva mucho tiempo está solo o solo entra gente a moverle a las máquinas o a cambiarte las sábanas, qué sé yo, pero no hay ese contacto humano que pues tanto necesitamos cuando estamos en una situación difícil. Y al estar entubado tampoco podía pues no sé como ni siquiera llorar como lloramos habitualmente porque era estar ahí con una máquina que mete y sacaba aire, me sentía muy débil, muy frágil, sentía como que tenía fiebre también por las medicinas, tenía unas alucinaciones y unos sueños horribles, o sea como que mi cuerpo se salía del cuarto y si cerraba los ojos como que me mareaba y pensaba que estaba en otro lado, como todo un cambio de realidad no solamente externa sino también interna, todos mis esquemas parecía que estaban volando y entonces ahí sí fueron los momentos más difíciles, los momentos de decir híjole, si esto es mi vida, no sé si pueda, no sé si tenga la capacidad depender de una máquina, ¿Qué pasa con mis sueños? Algún día quiero pues no sé, trabajar, acabar mi carrera, formar una familia.
Todo esto pasa en cuánto tiempo, o sea mientras sigues intubado.
Exacto, todo esto pasa en los primeros, yo te diría los primeros cinco días y yo nada más veía una ventanita muy pequeña que estaba ahí en el cuarto de terapia intensiva, que yo sabía que no daba al exterior, daba a una sala de espera, pero con eso más o menos yo me orientaba y decía mira es medio de día, es medio de noche, pero aún así un periodo como pues desprendido de mi realidad, como la conocía y entonces pues sí fueron momentos de muchas emociones, de mucha tristeza, de mucho enojo, al mismo tiempo no sabía bien qué había pasado porque pues nadie había tenido chance de contarme pues en qué había acabado todo, por qué se había caído un camión desde el segundo piso.
¿Sabías cuál era el pronóstico, Sabías te esperaba en ese momento?
Nada, la verdad es que me fui a la cirugía como la esperanza de que todo quedara como un hueso roto a su cuenta y que ya, ya pasó. Si, te operamos pero todo regresa a la normalidad y de repente verme ahí era no, no parece que esto vaya para ese camino y más bien se ve complicado.
¿En qué momento confirmas la situación?
Pues empiezan los doctores a explicarme poco a poco y tengo pues la fortuna o tuve la fortuna de que mis doctores eran muy compasivos y a la vez muy honestos, o sea esa combinación que no es tan fácil, ¿Sabes? Y entonces desde el principio fueron muy claros conmigo el neurocirujano, el Doctor Soriano, también algunos otros cirujanos que participaron en mi atención, la infectóloga, algunos otros médicos, siempre fueron muy claros y eso me hizo también como sentir una forma como de cariño que solo la verdad o la honestidad te hace sentir cuando alguien te habla. Claro. Y me dijeron pues se ve complicado, está fracturada la columna, la médula casi seccionada en su totalidad y pues no se ve sencillo, vamos a empezar por algunos pequeños pasos. Ese fue como el enfoque libremos el día. Tiempo después en el hospital pude ver mi expediente y fue una experiencia súper sí, como confrontativa porque las notas eran nada alentadoras, decían el paciente está muy crítico, mal pronóstico a corto plazo, no sabemos qué pase y entonces eso yo no lo sabía pero tenía que agarrarme de algo y creo que este proceso de reflexión aunque me hizo pasar por muchas emociones muy difíciles también poco a poco me fue poniendo como en condición de poder pescar algo de que agarrarme.
Un momento importante también fue cuando lograste respirar por ti mismo nuevamente. Háblame de ese momento.
Claro, pues cuando estaba justo tratando de negociar con la realidad, tratando de ver qué estaba en mis manos hacer, pasé de darme cuenta primero que no había nada en mis manos según yo, a decir tal vez si haya un esfuerzo, una lucha que yo pueda poner por un objetivo pequeño, que yo lo veía en ese momento como un objetivo pequeño, ir quitándome el ventilador. Los médicos me decían ese sería el primer paso porque depender de un ventilador para toda tu vida es un escenario y quitártelo, eso nos permite avanzar y vamos a la rehabilitación. Entonces lo que hacían era que le bajaban los parámetros a la máquina del ventilador para ver si yo podía respirar y era bien frustrante porque no podía y cuando no puedes ni respirar, la vida se ve muy diferente, o sea, todo lo que parecía importante de repente queda cuestionado, hay muchas cosas que dices híjole, tal vez le he pedido mucho a la vida y ahorita que no puedo ni respirar me doy cuenta de lo afortunado, lo bendecido que he sido solo por eso, por estar. Entonces pues sí me sentía como de alguna forma tratando de hacer algo que en mi mente era tan sencillo y darme cuenta que ni eso podía ser. Entonces al principio muy frustrante, pero con ayuda de todo un equipo de inhaloterapia, de médicos que me decían vamos a ver, aunque sea poquito, con que se vaya desinflamando un poco la médula y recuperes algo de ahí nos agarramos. Para colmo se sumó una neumonía por estar intubado, una neumonía de una bacteria hospitalaria que ya sabes que son bichos luego muy difíciles de de tratar y eso pues complicó un poco las cosas, pero eventualmente con esfuerzo llegó el día en que haciendo la misma terapia de todos los días, así igual, un día cualquiera que yo no tenía grandes expectativas de mi terapia respiratoria, ese día se escuchó un sonido muy diferente y era. Me habían hecho una tracheostomía y por ahí escuché cómo entraba el aire y fue como de alguna manera volver a respirar, parecido a como cuando nace un niño que da ese primer jalón de aire y se le abren los pulmones por primera vez, así me pasó y entonces pues mi incredulidad y la de los médicos fue enorme, a ver otra vez y lo volví a hacer y lo volví a hacer y fue una emoción pues muy, muy grande, o sea.
INDES ¿Cuánto tiempo después del accidente?
Como tres semanas después, cuatro semanas, pues por ahí yo seguí en terapia intensiva y pues fue muy padre, yo me emocioné y pensé que ya eso significaba que me iban a quitar el ventilador, pero no, todavía no, había que dejarlo un poco más, irle bajando poco a poco hasta que ya pudiera yo respirar por mi cuenta y llegó, llegó el día.
Hablas de que tu mamá padecía esclerosis múltiple desde muy chico, tú manejaba su coche con la placa discapacitados y de hecho te echaban carrilla por traer ese coche.
Pensaban que la usaba como con fines ventajosos, pero no, es que yo llevaba a mi mamá y la traía, de hecho cargaba a mi mamá para subirla al coche desde su cama.
¿Haber tenido esa experiencia cuando eras joven te hacía pensar cómo se podía ver tu vida en el futuro?
Pues de alguna forma sí, o sea, entender que la discapacidad no es una categoría muy exclusiva, que más bien es parte de la vida en muchos casos. Y pues sí, lo viví desde chico, ver a una mamá que tenía limitaciones físicas y que esto le llevaba a que la vida se volvía más retadora y al mismo tiempo con esperanza de decir pues se puede, si ella ha hecho tanto. Yo creo que mi concepto sobre la discapacidad desde antes era pues que la discapacidad no tenía por qué truncar tus sueños.
Háblame de la frase si decido seguir viviendo, voy a vivir bien. ¿De dónde sale y qué significa para ti?
Pues justo creo que es en esa etapa como de negociación con la vida, de decir, híjole, ¿Qué pasa si dejo de luchar? ¿Qué pasa si dejo de esforzarme? Pues la realidad es que la inercia de todo ese camión y de toda la lesión medular y la neumonía y todas las complicaciones era como muy factible que me llevara. Ahora no estoy diciendo yo que solo me haya quedado porque lo decidí o que yo sea capaz de, no sé, mediante un decreto interno lograr eso, pero sí creo que puse la decisión de hacer todo lo que estuviera de mi lado y que eso sí hizo diferencia al final, el decidir luchar en lugar de como quedarme abajo del camión.
¿Recuerdas algún momento, Pepe, en el que tomaste esta decisión consciente? Te he escuchado decir sobre la conversación que tuviste con la Dra. Jauregui, ¿No? De confrontar la realidad. ¿Y es en ese momento en el que te cae el camión, como tú dices, enfrentar una realidad que se ve de cierta manera y decir quiero o no quiero?
Sí, yo creo que tuvo mucho que ver esa. Esa conversación que platicas con la doctora Jauri, que era mi infectóloga, que un día llega y me pregunta ¿Cómo estás? ¿Y yo pues médico, no? Este, pues muy bien, estable tengo, no tengo fiebre, casi casi no, y me contesta no, y me voltea a ver y me dice ¿Cómo estás? Y fue como preguntármelo ¿Cómo estoy? Pues estoy muy mal, me siento muy mal, estoy muy triste, estoy muy enojado, estoy cuestionando todo, ¿Por qué yo? ¿Por qué a mí? ¿Por qué ahora? Y fue un momento como muy catártico con ella, pero eran como en este proceso no es que ocurra como a partir de ese instante ya todo fue diferente, sino que es muy dinámico, puedes tener un día en donde ves más claras las cosas, otro día donde no las ves nada claras, de repente te derrumbas y hoy entiendo que es parte del proceso real, que también a veces podemos poner expectativas sobre nosotros, como de nombre, ya todo tiene que ser actitud positiva, todo tiene que ser echado para adelante y pues no, eso no es real, es como entrar en una especie de presión interna de cómo satisfacer una expectativa tuya y de los demás, de que no, mira, todo bien, no me pasó nada, y pues no, si pasó, pasó mucho, me siento mal, pero hoy toca sentirme mal y reconocer eso me dio mucha paz y con esa paz pues pasaba por días muy difíciles, pasaba por días muy padres, pasaba por días con esperanza y también por días donde no se veía nada claro, pero es justo entender que es un proceso dinámico y aprender a pues más bien como a surfear la ola en lugar de tú querer marcar el ritmo de las olas y cómo llegan y cómo son.
¿Has hablado de este proceso que toma un par de meses, sigues con la frescura o lo reciente del incidente, pero después pasas 11 meses en el hospital y si bien me decías hace un momento que que nunca te habías preparado, que tal vez te nació esta resiliencia, a lo largo de 14 años creo que has demostrado y tal vez incluso trabajado en una tremenda fortaleza mental y ahora me dices, la vida no es solo felicidad, somos seres sensibles que sufrimos mucho en esos primeros momentos cuando tomas la decisión consciente de seguir, de qué te agarras?
Pues mira, fueron varias cosas como en diferentes planos, o sea, tenía que agarrarme primero de un objetivo que estuviera a mi alcance y eso justo cuando platicabas lo de la recuperación de la respiración, ese momento, una anécdota que platico que me dio mucha pila como para poder de ahí sacar motivación para lo que venía es una visita de un doctor, el Doctor Cervantes, que cuando se llevaron la máquina me dice, Pepe, qué buena noticia, eso cambia todo, ¿No? Y yo así como, no me digas. Es como algo que salió muy bien. Y me dice, ¿Cómo celebramos? Y en terapia intensiva. Y yo justo en ese momento dije, este doctor es un crack. Literal, ¿No? Porque está entendiendo, está conectando con lo que siento, está conectando con mi necesidad de echarme como una porra para seguir adelante. Y ahí es donde me dice, ¿Cómo celebramos? Y yo no sé por qué, lo único que pasó por mi cabeza es que quería una Coca helada. Y entonces con la voz, que me salió un hilito de voz, le dije, una Coca. Y me dice ¿Qué? Y yo, una Coca 12. Cómo no, en terapia intensiva te vas a morir. Si la coca le hace daño a los sanos, imagínate en terapia intensiva, no te descompensa. Y no sé qué cara le puse o qué conexión se dio que dijo, aquí eres una Coca. Y lo tomó justo como un reto amistoso y salió a la sala de espera y me trajo una lata de Coca helada que le di un traguito nada más. Y a lo que voy con esto, ese traguito que me supo a gloria, me dio para arriba. Fue como decir, híjole, no sé, después de la intubación tenía tan inflamada yo creo que la boca, la garganta fue refrescante. Y fue decir ya como cuando acaba una fiesta, dices a lo que sigue, ¿No? Pero te sientes motivado, te sientes acompañado. Y eso te digo, es uno de los planos para seguir adelante. Todos necesitamos un traguito de coca de repente y celebrar las pequeñas conquistas en lugar de solo decir, cuando ya todo vaya bien, cuando mis hijos estén todos graduados y sean buenas personas, ahí voy a descansar o ahí voy a celebrar. No, yo creo que el camino es más bien irnos motivando de una manera, pues saludable a ir tras la siguiente meta. Pero un traguito de coca en el camino a todos nos cae muy bien. Ese es como uno de los planos. Y el otro plano es como hacia un sentido más trascendente, porque te puedes quedar como solamente concentrado en el movimiento de tus músculos o en operar una silla de ruedas, pero si te quedas ahí, corres el riesgo de que esos sean motivos como muy frágiles, como muy endebles. ¿Y a lo largo del proceso, pues fue necesario ir buscando esos sentidos trascendentes, empezando como por decir y esto para dónde va, o sea qué es lo que de alguna forma Dios, la vida me están diciendo, me están pidiendo con esto, sin caer en un victimismo de no por qué Dios mío permitiste esto? ¿Sino más bien desarrollando una curiosidad genuina por decir cuál será el sentido de esto?
¿Siempre fuiste espiritual?
Sí, desde chiquito. Yo creo que el gran regalo, la gran herencia de mis papás fue una semilla como de que la fe era una parte fundamental y sí lo vi también en casa, siempre vi que la fe fue un recurso tanto en mis papás como en mis hermanos, como en mi familia extendida, mis abuelos, un recurso pues muy valioso y una vida como con ese eje de una fe sólida, fundamentada en valores, con congruencia o intentando tener la mayor congruencia que podamos, practicando también la espiritualidad y eso pues no sé, tengo recuerdos por ejemplo de mi abuela llevándome a la iglesia a ponerle flores a la virgen o de la escuela en la que estaba que también de repente había una misa o había actividades como siempre pues tratando de formar esa parte de la persona que somos, una dimensión espiritual también.
¿Y cómo se da esta conversación en tu mente en la que yo creo que tienes que ser alguien de mucha, mucha fe como para, lo platicaba hace poco con uno de mis invitados, para rendirte ante el gran mecanismo y para decir esto tiene una razón de ser cuando tu pérdida es tan grande, pierdes a un familiar, pierdes tu movilidad, tu salud, ¿Cómo se da esta conversación tuya con tu fe?
Bueno, es que creo que no es que existan grados de fe, o sea, esa es una idea como que he pensado de que mucha gente te dice es que yo tengo mucha fe, es que yo casi no tengo fe, yo creo que la fe es una y es tan masiva y tan infinita que es difícil como medirla en tengo una fe de tanto, una fe grande, una fe chica, sino que la fe es lo que es, lo que sí varía son nuestras resistencias hacia esa fe. Sabes que pues vemos muchas veces desde mi punto de vista la principal barrera a la fe es no tener un intelecto humilde y un intelecto humilde que te permite decir pues no entiendo muchas cosas y está bien que no las entienda, ¿Cómo va a caber el universo en mi cerebro si soy una persona, soy una criatura, mi cerebro tiene límites, si no me puedo aprender ni las tablas de multiplicar de chiquito, o ya se me olvidó un dato que acabo de leer, ¿Cómo voy a entender los sentidos del universo, de la vida? Y entonces ese proceso de resignación del intelecto creo que es clave también cuando dejas de decir tengo que entender el porqué, pues no, a veces podemos caminar y podemos luchar aún sin entender al 100% el porqué, y son más bien nociones que se nos van de alguna forma revelando o vamos encontrando de decir no cuestiones, tú síguele y el que no entiendas no significa que no hay un sentido trascendente y eso me ayudó mucho porque es como cuando dices no sé en qué punto del camino voy a pero sé que es para allá y entonces te dejas de mucho ruido mental y empiezas pues a jalar, a remar.
¿Crees que ya encontraste el sentido?
¿Pues el sentido completo de todo esto, no? Yo te diría que es un proceso y es un camino que yo creo que me tomará toda la vida y muy probablemente cuando ya no esté aquí, si es que regreso a el lugar de donde venimos estando frente a Dios, creo que lo último que me va a importar es preguntarle ¿Por qué pasó esto? Si es que estoy ahí, ¿Sabes? Entonces como que al final, es decir, hay cosas que probablemente nunca entienda al 100% pero que se van manifestando de distintas formas, o sea, sí he visto a raíz de este accidente mucha conexión con la vida, he visto mucha conexión con las personas, he visto un crecimiento interno, las camas duras hacen a las personas fuertes y todo eso solo puede pasar cuando entrenas en el gimnasio de la adversidad de la vida, que todos tenemos suscripción, pero algunos no vamos al gimnasio, ¿Por qué? Porque no nos gusta, porque nos cuesta, porque nos da miedo, pero la adversidad ahí está el punto es justo darle el golpe a esa adversidad y entenderla como una oportunidad de desarrollo, porque si no te quedas solo en híjole, pobre de mí, me cayó un camión encima, qué mala suerte, qué desdichado soy. Y si te quedas en ese plano, la verdad es que la sufres, porque el victimismo es sinónimo de infelicidad, es sinónimo de amargura, es sinónimo de no poder trascender y eso sí lo tengo claro, no queda todo en mi control porque no controlo si caen camiones de basura o no, pero lo que sí controlo es esa respuesta que puedo dar ante las cosas, incluso en situaciones bien difíciles y mucho más difíciles que un accidente de coche, como pérdidas de personas que quieres, pues todo lo que vemos en la condición humana, que hay muchísimo dolor bien canalizado, se puede volver un combustible para ir tras nuestras metas, tras nuestros sueños y hacernos personas más conscientes también de la realidad de la vida, que la vida tiene ese lado que no nos gusta y que mientras nos resistamos a ello, de alguna forma nos hacemos una caricatura de la vida. Y las caricaturas son entretenidas, la puedes pasar bien, pero no son reales. Yo quiero vivir una vida real, una vida en donde haya emociones reales, donde haya caídas, donde haya lágrimas, pero también risas, pero donde pues no sé, al final de la vida diga hice todo lo posible como por, pues por trascender y no desde una perspectiva de mi ego, no es trascender mi ego, sino es trascender acallando esa parte de mi ego que no me deja ser feliz.
Te oí decir que partimos de la premisa de tener vidas perfectas y yo soy. Bueno, tú eres más partidario de escenarios reales.
Totalmente.
Estas vidas perfectas. ¿Por qué? ¿Por qué crees que partimos de la premisa de tener vidas perfectas? ¿Es algo generalizado? ¿Es algo que has no solo comprobado con tu experiencia, sino a través de tu práctica profesional?
Sí, yo creo que nos da mucho miedo todo aquello que se aleje de nuestro ideal. Y entonces tú planeas una vida y con el tiempo te vas dando cuenta que pues nunca es 100% apegado a como lo habías visto, que entraste a una carrera y te das cuenta que hay cosas que no te gustan, que pusiste una empresa y resulta que no todo el crecimiento es lineal y que de repente hay crisis o hay gente que te traiciona, etcétera. Entonces ese ideal va sufriendo, quien lo paga es el ego, porque al ego le da mucha tranquilidad el apegarse como a un manual, a un algoritmo, a un camino en donde tú sales bien librado, pero de repente te das cuenta que eso pues acaba siendo una presión por vivir ese ideal. Y el problema es, creo, que la adaptación al mundo real, el mundo tiene un componente y la vida tiene un componente que no está a nuestro control y que duele mucho. Y podemos hacernos patos toda la vida tratando de no voltear a verlo, pero ahí está, eso no lo quita de la realidad. Entonces la adaptación, pues se vuelve clave. Y es verdad que somos más o menos adaptables y requerimos desarrollar flexibilidad para adaptarnos a los entornos cambiantes. Es como si estás jugando fútbol y empieza a llover mucho, dices estos zapatos no me funcionan, me estoy resbalando, tengo que cambiar de zapatos. Y si te obstinas, si te quedas con esa rigidez cognitiva, pues es muy probable que te cueste mucho adaptarte a esas condiciones del terreno. El punto es que la portería sigue estando en el mismo lugar, el partido sigue, el tiempo corre y que tengas la capacidad de decir, ahora toca desarrollar esta habilidad o cambiar pues de alguna forma la estrategia que estoy siguiendo.
¿Cómo ejercitamos esa habilidad?
Pues fíjate que me lo he preguntado muchas veces, hasta me han invitado en ocasiones a dar pláticas sobre qué es lo que puede hacer que veamos las cosas desde otra perspectiva y es difícil ver las cosas desde otra perspectiva porque solo conocemos una forma y solo conocemos un camino y, y por más equivocado que esté, es el que nos da paz, porque pensamos que por ahí va, ¿No? Entonces, desde mi punto de vista, lo que logra flexibilizar la mente humana es tener una buena razón para hacerlo. Nuestro cerebro no se cree cualquier cuento y lo puedes ver con, por ejemplo, toda la motivación que hay en libros, en redes, ¿No? De que yo te puedo decir oso, sé feliz, decrétalo y tú me dices qué padre suena, pero no lo puedo llevar a mi, a mi mente. Eso es una idea tuya que me estás transmitiendo, pero no la alcanzo a asimilar. Es un poco como con los trasplantes de órganos, si te ponen un riñón que no es tuyo, lo rechazas. Igual con las ideas, si te imponen una idea que no pasó por tu propio proceso, es muy factible que tu mente diga no, eso no me convence, o sea, qué bonito por aquel que motiva, qué bonito por aquel que piensa así, pero no me la creo. Entonces, justo como con los trasplantes, es necesario que la idea tenga un componente tuyo muy fuerte a partir de tu propia reflexión y de tu propia experiencia.
Pero ¿Se puede lograr incluso sin experiencia o es necesario? Tú también has dicho que te van a caer tres camiones de basura en tu vida.
Sí, sí.
Que es muy común vivir efectos o sucesos traumáticos, catastróficos. Tocaremos fondo en una u otra palabra, en algún momento de la vida algunos tendrán fondos más, más bajos, algunos más hondos, pero son los fondos los que los hacen cambiar, los hacen tomar acción o los hacen que estas nuevas ideas echen raíz. ¿Se puede hacer sin vivir estos momentos?
Yo creo que sí, sí se puede hacer, en un grado no, o sea, no creo que te tenga que caer un camión encima literalmente para que hoy puedas decir qué afortunado soy de estar vivo y que le puedas dar el golpe y te despierte esto gratitud, pero es verdad que no resuelve todo, yo lo veo en las pláticas por ejemplo, que de repente doy que me invitan a escuelas o empresas, el reto no es decir algo que la gente diga qué bonito o qué padre o me inspiraste, no, sino el reto es que la gente salga con una reflexión que se lleve, si logras eso, desde mi punto de vista la conferencia fue buena porque la gente dijo a caray yo cuál es mi camión, por ejemplo, que estoy haciendo con mi camión, qué recursos tengo, puedo ver con perspectiva las cosas Y no es como nada más poner un mira, mira lo que me pasó y tú valora lo que tienes, no, no, para nada, ese no es el objetivo, el objetivo es reflexionar y yo creo que estamos en crisis de reflexión colectiva o nos quedamos en una capa muy superficial y vamos por la vida sin preguntarnos cosas realmente profundas o realmente serias.
¿Tienes tú alguna, digo, tú ya tienes muchos años de entrenamiento profesional, de práctica profesional y de empírica, hablabas de gratitud, un día te despiertas ya sintiéndote agradecido, ¿Cuáles son las maneras en las que tú, porque supongo que también todavía los tienes, superas estos momentos de duda, de crítica, de hubieras?
No, pues realmente más que superar, yo creo que cuando nos planteamos superar algo, luego, luego nos despierta esta parte de híjole, tengo que y tengo que tomar una acción inmediata o como esta visión como de conquistar una cima, ¿No? ¿Creo que más bien cuando llegan esos momentos lo que me ha ayudado es permitirlos sin hacerme yo mayor presión por decir tienes que sentirte bien, cómo es posible que siendo psiquiatra de repente tengas tus bajones, pues no, imagínate, no? Sino más bien decir hoy esto es parte de mi experiencia y la tristeza o la ansiedad o el enojo son emociones que me han dado mucho, me han ayudado a entender muchas cosas, me han empujado a hacer muchas cosas. El enojo, por ejemplo, yo creo que es uno de los combustibles más cañones que hay. Las medallas olímpicas, lo puedes ver si le preguntas a muchos deportistas que hay detrás de su medalla olímpica, muchas veces te dicen hay un enojo, un enemigo brutal. Alguien que me dijo no vas a poder. Alguien que me dijo no eres suficiente. Alguien que no creyó en mí, alguien que me despertó esta emoción y la supe usar para ir hacia una meta en lugar de destruirme. Porque es tan masivo el enojo en nuestro cerebro que puede ser una bomba también. Entonces yo creo que no se superan los traumas de la vida. Yo creo que aprendes a vivir con ellos y edificas sobre ellos. En lugar de decir ya pasé, ya superé la muerte de un ser querido, pues esto es más bien un cuento que nos gusta contarnos. Más bien aprendes a vivir con ese dolor y lo resignificas. Ese es desde mi punto de Vista el enfoque. ¿Que cambia? Cambia todo. Porque luego ves a gente con duelos que es que no lo he superado y la gente dice que lo tengo que superar. Quién dice más bien es aprender a vivir con esto. Y el reto es recuperar la sonrisa y la paz a pesar de eso que perdimos.
Es curioso lo que dices. Leía hace poco como las líneas de las historias de los superhéroes y los supervillanos son muy similares. Tienen un origen de un trauma cuando son niños o cuando son jóvenes y unos construyen y otros destruyen basados en ese mismo sentimiento.
Exacto. El origen puede ser igual la herida.
Ahora, hablabas de las medallas olímpicas y como muchas se consiguen, estamos en la puerta de las olimpiadas, muchas se consiguen a base de alimentarse de estos dolores, de estos enojos. Pero también el deporte es algo que ayuda menos, en mi experiencia, a tener claridad y fortaleza mental. Para ti el deporte también se convirtió en una de estas herramientas. Háblame de cómo llegas al deporte.
Totalmente. El deporte para mí en la vida antes del accidente había sido como una actividad más, nunca una actividad central, o sea, sí me metía un año a básquetbol, otro año a fútbol y así, pero nunca como muy en serio. Y una vez estando ya con algunos años con la lesión medular, me ocurrió ¿Por qué no me meto una alberca? No me había metido una alberca desde entonces y no sabía cómo pues como me iba a sentir. Todo fue a partir de ver como esta parte de la rehabilitación, el agua y demás. Y me di cuenta que podía flotar y estaba en un lugar flotando, suspendido, sin necesidad de una silla de ruedas. Empecé a mover los brazos con dificultad y me di cuenta que podía nadar lento, mal, desde el punto de vista técnico convencional digamos. Y esto fue un gran descubrimiento, no sabes la ilusión que me hizo decir oye, puedo nadar. Entonces bien emocionado salí de la alberca y busqué entrenadores para ver si había entrenadores que le supieran a el mundo de la discapacidad. Y encontré una lista de la Conade del Paralímpico mexicano y venía y el teléfono de un entrenador y venía su mail y al final le escribí un mail y me contestó luego, luego, de esas personas que contestan luego, luego. Que tienen esa habilidad que yo admiro mucho, a mí me cuesta ese defecto, es como jugar tenis que dices déjala votar y entonces te las contestan en la red todas. Pero me contestó luego, luego y me dijo con mucho gusto te puedo valorar, nos vemos en el Comité Paralímpico mexicano a las 6 de la mañana el martes. Y esto fue un domingo. Entonces de repente fue como un contraste muy grande, así como los accidentes de repente cambian las cosas para mal, muy rápido, también hay accidentes que cambian las cosas para bien. Y llegué a la cita del paralímpico 6 de la mañana, todavía media oscuridad, ahí como cuando entrabas a clases el primer día. Y llegué a la alberca y ya estaba ahí, el entrenador me recibe y me dice el carril es todo tuyo, a ver nada. Y entonces yo tenía nada más la experiencia del domingo de haber nadado un ratito, pero dije pues esto se ve muy serio. Y empecé a nadar, me empecé a mover y como a los diez, quince minutos me dijo listo, para afuera, vete a cambiar y ahorita hablamos. Y yo salí, o sea, como cuando estos vas a una audición de canto y te dicen ya no cantes, ya, ya oímos lo suficiente. Yo no sabía si lo había hecho bien o lo había hecho mal, me voy a cambiar y al salir me dice el entrenador, mira, voy a ser muy honesto contigo, casi no te mueves, te hundes en el agua, se te va para abajo, se toman las piernas, la espalda te frena, no puedes remar bien con las manos. Este también un momento en el que traté de dar una vuelta y me ahogué un poco y me dijo toda una lista de razones por las que parecía que yo no era buen nadador y de repente me dice justo por eso puede ser un atleta de mucho.
Interés para nosotros, porque esa parte no la entiendo.
Fíjate que en natación paralímpica hay categorías de acuerdo al nivel de discapacidad. Como la discapacidad es un fenómeno tan diverso, pues no puedes poner a competir en la misma categoría al que le falta una pierna que al que le faltan dos piernas, o sea, hay clases para todo eso. Y el punto es que con mi nivel de discapacidad, es decir, las categorías más bajas, porque somos los que tenemos una discapacidad que compromete más nuestra movilidad, hay muy pocos atletas, consecuencia de que pues mucha gente con este nivel de discapacidad no sale de su casa porque no tiene ayuda. Yo soy muy afortunado de contar pues con una red de apoyo que permiten que yo pues en la noche me pueda acostar en la cama y que me vista en la mañana y necesito asistencia muchos momentos del día. Y entonces me dice justo porque no puedes hacer mucho, eres un atleta de gran interés. La paradoja del deporte paralímpico cuando menos se puede convertir en más. Y me dice si tú quieres rápido te voy a poner a competir a nivel internacional. ¿Y yo pero cómo no? En México no hay uno de la clase en la que tú estás. Y esto pues fue muy shockeante porque de repente me estaba invitando a entrenarme un cuate con un currículum muy picudo en el comité paralímpico, me dice ¿Le entras? ¿Aceptas? Y yo sin saber muy bien a qué estaba diciendo que sí. Dije que sí y empezó un proceso de convertirme en deportista de alto rendimiento cuando nunca había sido deportista ni de mediano rendimiento. Entonces pues fue un camino increíble. ¿Es verdad lo que dices que el deporte edifica? El deporte es una de las cosas que hoy más disfruto. Entiendo también que es una escuela, Aprendes mucho sobre el valor del sacrificio, lo importante que es de repente no estar cómodo para poder crecer y para poder avanzar. Aprendes también a relacionarte con el éxito y a entender que hay momentos para todo.
Háblame más de eso.
Sí, que por ejemplo ganar no significa necesariamente llegar más rápido. La primera vez que competí estando en Colombia, en Barranquilla, fue mi primera competencia, me acuerdo que gané mi primer medalla, fue una medalla de plata y no te puedo describir la sensación o la experiencia como de todo el conjunto de nadadores que estuvimos ahí, era lo de menos, el color de la medalla, todos de alguna manera nos transmitíamos qué fregón que estamos aquí, cuando estuvimos en los peores momentos, cuando no podíamos ni respirar, esto nos sabe a gloria. Me acuerdo en los Panamericanos o los parapanamericanos de lima 2019 que clasifique, estábamos en el cuarto de llamado ya por entrar a la alberca y estábamos muy nerviosos. Los cuartos de llamado son un lugar al lado de la alberca en donde ya tienen ahí pues listo como al hit que va a entrar a la alberca y es un momento de mucha atención donde ves a tu rival y te voltean a ver y te acomodan, te piden tu acreditación, comprueban que eres tú, revisan tus gogles, tu gorra, todo. Es un lugar como estresante para muchos y estábamos ahí en ese momento de tensión, estaba el rival de Brasil, de Chile, yo representando a México, estaba también un canadiense que era el más joven, un chavito yo creo que 16 años, 15 años, me acuerdo muy bien de él, pelirrojo así como con cara de hiperactivo, ya sabes, y de repente voltea y nos dice vamos a disfrutarlo y fue así como Claro y muy padre al final fue una experiencia muy padre y aunque es muy tensionante de repente estar en un evento así que está siendo videograbado con el estadio lleno o casi lleno, justo eso, al final el sentido en gran parte del deporte es pasarla bien, reír, compartir, convivir y no enfocarte solo en un objetivo. Tengo que llegar a esa medalla, claro que le tiras, si no le tiras ya perdiste el partido antes de jugarlo, pero si no disfrutas estar en el cuarto de llamado, si no disfrutas estar en la cancha, si no disfrutas de repente pues esos golpes que el deporte también te da, pues creo que no le está sacando el provecho que le podría sacar.
¿Cambiaste de deporte también?
Sí, sí, justo regresando de Lima. Fue muy chistoso porque bueno, fue una experiencia obviamente retadora, llevaba poco tiempo de nadar y de repente clasificar un evento ya regional como los Parapanamericanos, pues fue así algo sorpresivo. Y coincidió que estando en el camioncito en el que nos llevaron a la inauguración al Estadio Nacional de Lima, de repente volteo y veo a otro mexicano que yo no conocía en una silla igual. Y siempre hacemos eso los que estamos en silla, como que escaneamos qué discapacidad tiene la otra persona. Por qué pues es como una forma de entender en dónde estás en el universo de la discapacidad y buscas también decir, ah mira, tiene una lesión probablemente parecida a la mía, o él sí mueve las manos y yo no, o al revés, pero es como ubicar. Y entonces nos veíamos así como somos mexicanos pero no nos conocemos. Y de repente justo como que le digo, oye, tienes una lesión igual que yo, ¿Qué nivel eres? Y yo c. C, el nivel cervical. Ah, pues estamos igualitos. Y me dice, ¿Y qué deporte haces tú? Y yo nado. Me dice, ¿Cómo nadas? Y yo pues ¿Como puedo? Peor soy, no me ahogo y lento, pero nado. ¿Y tú qué haces? Me dice, yo soy lanzador de clava. ¿Y qué es eso? ¿Cómo lanzas? No, es una. Como un artefacto de madera de 400 gramos y lo competimos puros cuadrapléjicos que tenemos la mano justo igual todos tenemos la mano así cerrada y aquí atoramos ese batecito y desde un banco amarrados lanzamos y el que lance más gana. Es un deporte pues de atletismo. Campo. Y yo no puede ser, mijo, va, vamos a hacer algo. Tú me invitas un día a un entrenamiento y yo te invito a un entrenamiento. Y justo regresando de Lima fue la oportunidad de ir al campo. Estaba ahí al lado de la alberca como para ver, yo iba así como nada más con ganas de ver. Y la verdad es que me gustó bastante el deporte y me di cuenta que había como una base más pareja para los competidores. En natación. El problema que yo veía es que en las categorías, aunque son 14 categorías, pues puedes quedar favorecido en tu categoría o perjudicado en tu categoría. Y yo me sentí algo perjudicado. Entonces por más que entrenas, de repente otro pues tiene más función y te puede ganar y entonces quedas como medio frustrado. Ahí también tienes que tener una estrategia en esto del deporte y no ser obstinado, pero tampoco un abandonador a primera, sino más bien reflexionarlo, pensarlo y coincide que empieza la pandemia, se cierran todas las albercas y entonces el deporte al aire libre si se puede hacer y así es como me fui metiendo más en atletismo y de repente empecé a dar mejores marcas, empecé a avanzar poco a poco y pues ya es donde estoy ahorita, estoy en el equipo de atletismo campo ahí en el Comité Paralímpico mexicano y muy contento.
¿Y que esperan ahora para París, por ejemplo?
Para París yo no clasifique, me quedé poco, realmente para que México nos lleve tenemos que estar en el top 8 mundial y yo estoy ahorita como en el 12-13, pero he mejorado y tengo la meta. Pues si no fue París, estoy como muy ilusionado y como muy enfocado en que los ángeles 2028 va a ser el momento en el que puedo estar mejor deportivamente.
¿Hay más longevidad en un atleta paralímpico que en un atleta?
Muchísima. ¿El mensaje del paralímpico es justo eso, que el deporte es para todos y si comparas a un atleta convencional, su ventana depende del deporte, pero un nadador de 30 años pues ya le dicen casi casi el veterano, no? En cambio en mi categoría por ejemplo de lanzamiento, el récord mundial debe tener cuarenta y tantos, sigue lanzando. ¿Mi rival aquí en México, o uno de mis rivales, el número uno nacional.
Que no es esta persona que te.
Invitó, es él, él ha sido el pionero de este deporte aquí, cómo se llama? Mario Santana Ramos y justo hay que apoyarlos, va a París y pues él está muy bien rankeado, la verdad es que es uno de los, ahora sí que de los contendientes serios y él pues justo como que nos ha ayudado a abrir bre y aprender de sus errores y a poder pues también avanzar más rápido en este proceso y justo pues él es mayor que yo, tiene tres o cuatro años más que yo. Hay otro rival ahí, el 1 o el 2 del mundo que tiene cincuenta y tantos y lo ves en las competencias y está canoso, está en su silla, se duerme en lo que le toca y lanza de repente muchísimo, entonces eso es padrísimo.
¿Cuál es la distancia, digamos, de récord del mundo?
El récord del mundo está en 35 metros, que recientemente se rompió, pero ha avanzado mucho el récord en los últimos años, como sucede con los deportes en desarrollo que empiezan hace 10 años el récord era 22 metros, 24 metros y ahorita pues ha avanzado eso porque se va perfeccionando la técnica, se va perfeccionando el implemento y empieza el pique. Cada vez hay más atletas, entonces ahorita en México ya somos ocho que estamos compitiendo, acaba de ser hace poco el nacional, quedé en segundo, soy ahorita subcampeón, pero viene una base fuerte para que este deporte se vaya consolidando entre personas con lesión medular cervical como como la mía.
Hablamos de la mente, hablamos del cuerpo y otra dimensión importante en la que creo que tú tienes mucho que enseñarnos es la dimensión del corazón. Y cuando hablabas de pensar en que tus sueños tal vez habían quedado un lado, se habían hecho imposibles en los primeros momentos después de tu accidente, pues tal es uno de ellos era casarte, formar una familia y hoy eres un hombre casado con una relación muy bonita. ¿Cuéntame cómo se da esa relación?
Claro, bueno pues si se vuelve una parte fundamental en mi vida desde el 2017, año en que empiezo una relación con Susana, mi actual esposa, y una relación muy bonita en donde pues poco a poco nos fuimos dando cuenta de la persona real detrás, cuando tienes una silla de ruedas, cuando tienes una condición pues visible. ¿Eso creo que te ahorra muchas cosas a la hora de vincularte en temas de pareja, en el sentido de que las fachadas se rompen más fácil y dices pues esto es lo que soy y mis limitaciones son estas y soy vulnerable, pero bueno, vamos desde el principio, no? Y entonces te das cuenta que eso inmediatamente invita a una convivencia como mucho más genuina y aún procesamiento muy distinto de lo que es valorado y de lo que no es valorado. Muchas veces vemos que en etapas iniciales de las relaciones, sobre todo pasa más en la adolescencia, te puedes ir por aspectos más superficiales, me gusta, le gusto y por eso somos novios. Aquí más bien creo que es un tema como en una capa un poco más profunda, decir más bien esta persona, estoy viendo el fondo, no nada más la fachada. Y esto pues sin duda fue lo que permitió que nos empezáramos pues de repente a llevar mejor, luego a gustar cada vez más, hasta que un día dije pues voy a intentarlo, voy a intentar pues literal preguntarle si quiere ser mi novia, atreverme a decir no puedo llegar yo de entrada pensándome como una persona pues en déficit o una persona con la que si alguien la quiere o alguien se enamora de mí, no es porque necesariamente esa persona está mal, sino más bien.
¿Crees que es una percepción?
Yo creo que sí, fíjate que muy cultural. No sé si viste la película de Yo antes de ti.
No creo.
Me before you No. Es una película que la verdad no me gusta nada. No la recomiendo precisamente porque el personaje principal es una persona cuadrapléjica con una lesión medular igual por un accidente y la tesis va en que pues los que vivimos con una discapacidad no podemos ser objeto de amor como nadie se enamoraría de alguien en una silla de ruedas o nadie te podría percibir como una persona valiosa o atractiva en el campo afectivo sentimental y en la historia. Se las spoileo si no la han visto y tampoco recomiendo. Al final es un mensaje con el que no estoy de acuerdo. La tesis principal es que una vez que se enamora una chava de él, él dice mejor yo creo que me suicido, que mejor voy a pedir la eutanasia porque hago sufrir a mi entorno. Y esa es la percepción cultural también que hay en torno a la discapacidad, que son vidas, que es mucho sufrimiento, que es mejor poner una pausa y decir no, yo me bajo de este barco, no puedo con este mundo que no me comprende, con este mundo que. Que no está hecho para mí. Y lo vemos mucho ahora con el suicidio asistido en Europa, que en algunos países va agarrando fuerza, personas que pueden solicitar su suicidio asistido por tener una lesión en la médula y el Estado puede concedérselos como argumentando que es muy difícil vivir así. Desde luego tiene sus retos y a ver, yo no juzgo a nadie al final por sus decisiones, pero sí creo que es muy fuerte el mensaje que acaban proyectando decir no se puede y como yo no pude, no se puede. Y al final pues caemos justo en esa visión capacitista de la vida, que si no tienes una funcionalidad como todos, normal entre comillas, entonces es una vida como que se vive a medias o que no tienes acceso realmente a las mismas oportunidades o derechos que los demás. Es como ser un ciudadano de segunda. Y pues con Susana fue todo lo contrario, siempre fue como normal. Tampoco te digo que Susana dijera guau, me encanta tu discapacidad, ¿Verdad? Pues no, pero es que la persona es mucho más que una silla de ruedas, la persona es mucho más que una condición. Y entonces pues se puso serio y de repente llegó el momento de hacerle la pregunta, ¿Viste en un helicóptero? Sí, pero estuvo muy padre porque por eso hay que hacer favores de repente, porque te los puedes como cobrar en momentos clave de la vida. Un amigo un día regresó de Brasil, había estado allá en algún viaje por el Amazonas y regresó y pescó una infección de estas como tropicales y necesitaba una receta de antibiótico un domingo en la noche y me dice, ¿Me haces una receta? Y yo, claro, pasa por ella. Y ya pasaron un par de años y él tiene una empresa de aviones y helicópteros de renta y entonces dije, no pierdo nada, al final él es cuñado de mi cuñado y pues dije, no perdemos nada. Y le escribí, le dije lo que quería hacer, le dije, quiero hacer algo especial, obviamente yo no tengo helicóptero y lo tomó como justamente igual que el Doctor Cervantes, como un reto amistoso. Y de repente me llama y me dice listo, este helicóptero sale el sábado a las 12 del día de tal punto. Y entonces pues tuve que engañar a Susana, le dije, oye guapa, este, tengo una comida médica el sábado, entonces vamos arreglados porque es una comida ahí con el gremio y como que no la convenció mucho. Ya te imaginarás que flojera en sábado de repente, ¿No? Y ya íbamos camino para allá, yo nervioso y en eso me dice, oye, se me olvidó ponerme desodorante, párate en una farmacia. Y yo, no puede ser el tiempo y tal. Pero ya llegamos ahí a donde salió el helicóptero y ya estaba el helicóptero con un ramo de rosas así grande que mi amigo sin yo pedírselo, lo puso ahí y Susana no lo podía creer. Ya con ayuda de Fer, mi asistente que me acompaña hoy también, nos subimos al helicóptero y dimos una vuelta por la ciudad. Y bueno, yo nunca me había subido un helicóptero. La verdad es que se siente peor de lo que te imaginas. Si me mareé un poco, pero muy padre fue pues literalmente como darme cuenta que justo con amor, aunque suene trillado y cursi, se puede llegar a donde quieras. Y aterriza el helicóptero en un lugar donde ya había preparado que nos tuvieran una mesita, este, con un vinito y una comida y ahí fue donde pues le hice la pregunta que si quería que esto fuera para toda la vida. ¿Estuvo increíble, fue un momento así pues no puedo ser mejor desde mi punto de vista y no sé qué me contestó porque se tapó la boca y se quedó así, dijo como? Y ya nos casamos a los pocos meses.
¿Cuánto tienes de casado?
Tenemos cinco, vamos para seis, cinco años ya. Y pues ha sido un camino realmente edificante, muy bonito en donde pues realmente creo que hemos logrado ese pues ese punto de compartir un proyecto, entendiendo cada uno su circunstancia y entendiendo también que pues podemos ir viendo hacia el mismo lado de la mano, yo rodando y ella caminando y tenemos la ilusión pues de crecer la familia también, esa era mi pregunta. ¿Sí, estamos en eso, estamos en eso, puede que pronto pues la familia que como está, está completa, pueda también de repente como pues este, recibir algún otro, otro hijo o hija, no? Esperemos.
¿Con tu experiencia habiendo asistido a tu mamá y sus limitaciones físicas cuando eras joven, cómo piensas en el papá que quieres ser para tus hijos?
Bueno, yo creo que justo buscaría ser un papá además de presente y además de congruente, de amoroso, un papá que pueda darles herramientas para un mundo que no es como el que no se le pueda dar quizá en la casa nada más en ese cobijo o en esa protección y es justo pues desde mi punto de vista aprender a educar pues obviamente con mucho, mucho afecto, mucho respeto, pero al mismo tiempo entendiendo el valor de la frustración. Yo creo que hoy en día puede que le tengamos miedo a frustrar o a propiciar la frustración nuestros hijos, cuando es la escuela para la vida, de repente no vas a estar ahí tú siempre y hay camiones voladores que pueden de repente poner a prueba las habilidades o la resistencia o la resiliencia de una persona. Entonces creo que es fundamental pues contribuir en lo que puedas a que tus hijos tengan con qué enfrentar lo que vengan y eso pues es una escuela como tal vez en el currículum oculto de la familia, en el caso de mi desarrollo fue así, mi mamá nunca es que me sermoneará sobre el sentido de la discapacidad, más bien lo ves y yo creo que los mensajes más fuertes son así, con ejemplo, no es que tu papá te diga nunca te rindas, es que ves a tu papá nunca rendirse o que tu papá te diga es que hay que ser buenos, no, ves a tu papá ser bueno y aprendes mediante también la imitación, pues a tomar lo que te gusta de la vida de tus principales como referentes que son tus papás.
Nunca dejaste tu sueño de ser médico y te convertiste en médico, terminaste la carrera con ayuda de toda esta gente que te salvó la vida y te especializaste y eres psiquiatra.
Sí.
¿Por qué psiquiatría y cómo tu experiencia, tu condición te hace tal vez ser incluso más valioso de lo que pudiste haber sido para un paciente en esta rama?
Pues mira, realmente la psiquiatría nunca la había visto yo como una opción hasta ya cercano al momento de decidir qué especialidad hacer cuando terminé la carrera, siempre me había parecido como muy complicada, la veía como híjole, esta parte de la medicina me queda en un. Como en una categoría de algo más desconocido.
¿Por qué? Por el tema emocional, por el tema científico.
Exacto, por la subjetividad que tiene una parte. Obviamente la psiquiatría hoy en día pues es una parte muy científica y cada vez se hace más científica en donde entendemos que hay cosas medibles, en donde entendemos que podemos hacer una diferencia con algunas terapias biológicas que podemos hacer como muchas cosas que la neuroimagen tiene también mucho que decir y mucho que aportar, pero hay siempre un componente como en lo mental que te plantea un misterio que dices cada cabeza es un universo y me parecía complejo, no porque no pudiera estudiar lo que tenía que estudiar al respecto, pero ya dedicarme a eso lo veía como algo complejo. ¿Siempre había sido yo como más práctico, tal vez más manual, alguna especialidad quirúrgica y de repente pasa esto y literalmente fue poner en la mesa pues que sigue? Yo podría decir quiero ser neurocirujano, quiero ser cirujano de corazón, pero pues realmente no muevo los dedos de las manos y no es solo actitud, no solo este decretalo y lo vas a poder hacer, sino que ya estás hablando de pacientes, estás hablando de la vida de personas. Y entonces dije a ver, qué me gusta por un lado y lo puedo hacer por el otro. Y entonces ese misterio como hacia lo mental y lo psiquiátrico me lo replanteé y puede ser un reto también está de padre y lo puedo hacer y todo lo que necesito para ser psiquiatra está de mi lesión para arriba, es decir, necesito la cabeza, necesito los oídos, necesito la boca para hablar. Y entonces pues fue como ver una posibilidad, como que desde ahí me quedó muy claro que ese era un camino viable y disfrutable también. Y entonces me puse las pilas a preparar el examen nacional que hacemos y estudié bastante y logré entrar al Instituto Nacional de Psiquiatría, donde me recibieron también muy empáticos, no por caridad ni ay, mira qué bonito un doctor que viene en silla, que luego pasa eso, no, qué piensas que la discapacidad es solamente como, no sé, algo que genere en los demás el deseo de ayudarte o de regalarte algo. Llegué en mi silla, pero con un buen examen, con todo el sustento para entrar y al final pues gracias también a la empatía de ellos de decir oye, qué adaptaciones razonables podemos hacer, es que pude terminar ahí la especialidad cuatro años después.
Y has mencionado justo que pensaste que la silla sería un obstáculo, pero se convirtió en el facilitador de empatía y esta empatía no sólo es del mundo hacia ti, sino de ti hacia el mundo. Y trabajas tú con muchos pacientes también con discapacidad.
Si, la silla de ruedas yo siempre he dicho que se vuelve como un punto en donde se te invita a ver el mundo y a escuchar el mundo, como abrir los sentidos. Curiosamente desde la silla las cosas se ven con una calma diferente, con una perspectiva distinta y también eso en el paciente que tiene frente a sí a un doctor que de entrada no se plantea como mira, yo soy aquí el sano, tú eres el paciente, como en esta dicotomía que luego pasa mucho, sino que pues pueden decir sin que yo diga nada, porque tampoco es que yo diga les voy a contar mi historia a mis pacientes o van mis pacientes a que yo les cuente mi historia, se trata de ellos 100%, pero pueden percibir que el médico que tienen enfrente pues ha tenido sus propias batallas, ha tenido sus propias luchas y eso creo que puede ser una invitación a la empatía, que al final es con lo que trabajamos. El éxito terapéutico en lo que yo hago depende mucho de la empatía, o sea que realmente ahí es donde ocurre digamos, la magia de un proceso terapéutico en el vínculo. Vínculo empático.
Ahora estás hablando mucho como de la parte terapéutica, pero la psiquiatría creo que tiene este estigma, sobre todo cuando se trata de hablar de farmacología. ¿Cuál es tu percepción o tu manera de empatar la parte farmacológica con la parte terapéutica y qué es lo que vives tú desde el lado del profesional?
Pues mira, realmente como vengo de una carrera científica o de orientación científica, muchos de mis juicios están fundamentados como en lo que haya demostrado evidencia de funcionar. Y la evidencia en medicina, la evidencia de calidad pasa por un proceso bastante estricto, es decir, tú no te puedes parar ahí como un líder de opinión a decir yo creo que esto ayuda para esto. El mundo científico te dirá demostrémoslo, pero no es demostrarlo con un ensayo en tu casa, verdad, o en mi experiencia a mí me ha ayudado mucho hacer esto, sino que se tiene que hacer un ensayo clínico aleatorizado, en donde con una población importante se evalúa si funciona una intervención o no funciona. En ese sentido, medicamentos que utilizamos en psiquiatría para muchos trastornos mentales han cambiado por completo, han revolucionado lo que podemos hacer frente a estos problemas. No te vayas tan lejos, hace 100 años aquí en La Castañeda, que era el manicomio central, ahí a la altura de Miscoac, ahí en Periférico, donde hay unos edificios ahí en La Castañeda, pues frente a los pacientes había muy poco que ofrecerles, era contención tenerlos ahí y se hacían experimentos terribles que atentaban contra los derechos humanos y que no mostraban ningún beneficio. Hoy en día es verdad que hay opciones, es verdad que no es que sean gratos, ni mucho menos que digas qué ilusión tomar medicamentos psiquiátricos, pero por ejemplo, cuando has visto a alguien en un cuadro psicótico y lo has visto mejorar con una intervención farmacológica, entonces puedes entender qué es lo que hacen las medicinas. Obviamente hay abuso, puede haber también de repente sobre prescripción, pero cuando está indicado, bien evaluado por un profesional certificado, hace toda la diferencia. Un paciente que tiene por ejemplo, riesgo suicida, no lo puedes dejar sin todo el apoyo y todas las herramientas que hay al alcance. Y parte de eso pues es lo biológico. Al final nuestro cerebro es un órgano como el hígado, como el corazón, que tiene receptores, que funciona con sustancias químicas y que obviamente explica en una parte, una parte del problema. No se vale solo apostarle a la medicina, eso también es un error. La medicina puede ser una pieza, pero el rompecabezas tiene más piezas, la psicoterapia es fundamental y también las intervenciones de tipo psicosocial, que ahora el mundo de la psiquiatría va migrando mucho hacia eso, a decir también entendamos cómo insertar a las personas que llegan a sufrir algún tema de padecimientos mentales o de trastornos mentales para que puedan estar incluidos en la sociedad, para que puedan ser funcionales.
¿Cómo funciona esto?
Pues justo es como la migración del sistema institucional a un sistema social comunitario, es decir, ya no queremos que la gente que tiene problemas o trastornos de tipo psiquiátrico esté en un hospital y si llega a ser necesario que sea por el menor tiempo posible. Y lo que se busca es más bien veamos su contexto, hacer un abordaje desde trabajo social, cómo está su red de apoyo, cómo podemos hacer que una persona incluso en tratamiento lo pueda seguir desde su casa. Ya no hay hospitales psiquiátricos como de la magnitud de los que había antes, todavía hay algunos y lo que buscan la gran mayoría de estos es el internamiento breve si se necesita por algún tema de riesgo, por ejemplo una persona que está con riesgo suicida o que está con síntomas psicóticos o que está teniendo un cuadro depresivo muy grave y no come, tenerlo en el hospital un rato, pero desde el inicio de su internamiento ir planeando qué va a pasar cuando lo des de alta en el corto plazo.
Has hablado a lo largo de la plática sobre los grandes traumas, la falta de propósito, de sentido que hay en la sociedad, altos índices de propensión a suicidio, ¿Qué crees que es lo que está generando todo esto?
Pues es una combinación de muchos factores, yo pienso que la enfermedad mental como tal pues ha acompañado al ser humano desde que estamos aquí, simplemente ahora tenemos nombre para muchos fenómenos que antes no se tenía como muy claro pues qué eran, cómo se generaban, hoy entendemos mucho más, pero es verdad que a pesar de tener esa base como desde la historia de la humanidad, también los tiempos actuales se han vuelto mucho más retadores. Factores como la desigualdad, factores como la pobreza, factores como la crisis política mundial, hacen que la vida en este planeta en muchos aspectos sea más fácil y en otros más difícil. Es decir, hay mucha más, tienes que estar sometido a mucho más estrés para lograr un estándar de vida. Y todo esto en su conjunto con propensiones genéticas, con los traumas de la vida, pues pueden hacer una combinación que te lleve a que manifiestes como tal un problema en tu salud mental.
También ha existido un progreso en el tratamiento como lo estás diciendo y por un lado está la farmacología dentro de lo que también se está hablando mucho últimamente de sustancias psicoactivas o psicodélicas, no sé tú qué piensas de eso de la evolución y bueno, tuvo todo la ola en los sesenta, setenta segundos después como se metieron debajo del tapete y en la última década han resurgido. ¿Qué piensas tú de este tipo de tratamiento?
Me parece muy interesante y muy prometedor. Yo creo que mal haríamos en asumir que ya tenemos todas las respuestas y para encontrar nuevas respuestas es necesario que a viejas prácticas no solamente médicas, sino incluso sociales, culturales de otras épocas, pues les demos el chance de ver si tienen una posibilidad de ayudar. En el caso de los de los psicotrópicos o en el caso como de estas sustancias psicoactivas, lo que se ha hecho de estudios es bien interesante y con dosis bien bajitas. No hay que pensar que es meterse ahí un megaviaje necesariamente como una experiencia de estas que se te despersonaliza y se sale del cuerpo y demás, sino más bien como actuar sobre ciertas partes del cerebro, ciertos receptores y ver su efecto. Se han hecho muchos estudios en personas con cáncer terminal o con enfermedades terminales y te describen por ejemplo, que logran calmar angustias como el miedo a morir de una manera que no logramos de otra manera, de otra forma. Y preguntas oye, ¿Cómo es que fue una experiencia en la que pude ver la muerte cara a cara y ya no le tengo miedo? Y dices tú, híjole, una intervención con potencial de ayudar en esas circunstancias, pero falta muchísimo. Yo te diría hay que tener como flexibilidad a escuchar desde otros enfoques, no solo el médico, qué es lo que se hace y pues no podemos quitar nuestra parte científica que es oye, si esto funciona, tratemos de demostrarlo a gran escala.
¿Y tú has tenido alguna experiencia de este tipo?
No, bueno, nada más la de terapia intensiva que te platicaba que sí, yo creo que equivale, pero si no, nunca así como intencionada.
Oye, tratamientos diferentes como la estimulación magnética transcraneal, electroestimulación también transcranial, esta terapia de luces. ¿Has tenido tu contacto con alguno de estos tratamientos?
Sí, digo, en donde yo me formé, si se utiliza terapia magnética o estimulación magnética transcraneal ha demostrado cierta eficacia en algunos problemas como depresión, fibromialgia, en algunos temas como específicos Y también la terapia electroconvulsiva que por la cultura y por Hollywood muchas veces está así como súper satanizada y es una terapia súper eficaz cuando está indicada, tiene todo el sustento científico y ya no se hace como se hacía antes, que antes era sin anestesia y en las películas se puede ver así como hasta un acto cruel. Hoy en día con anestesia, una sedación, el paciente ni siquiera siente nada en ese momento y lo que logras es que mediante esa estimulación eléctrica el cerebro, el cableado eléctrico descargue y muchos neurotransmisores logran normalizarse. Entonces funciona muy bien. De hecho hasta una maestra nuestra en el hospital decía si algún día yo estoy en sus manos con una depresión muy grave, a mí denme terapia electroconvulsión, diciendo yo así de ese grado creo en esto. Y más que creer, pues es la evidencia. A veces pensamos que yo no creo en los medicamentos psiquiátricos, pues no, no es un acto de fe, pues es como decir yo no creo que la insulina me baje el azúcar, no, yo no creo que esta medicina me haga dormir. Pues no, sí sí te hace dormir, no es un tema pues científicamente probado y creo que si necesitamos ver al cerebro en su dimensión biológica también, no solamente en esa dimensión, pero entender que al final es un órgano del cuerpo humano.
Más allá del contexto científico, hablabas del contexto social y durante todo el tiempo de la conversación has hablado de diferentes personas que han estado muy cerca de ti, desde tus profesores, tus compañeros, tu entrenador, obviamente tus familiares y hablas de la realización, del valor que tiene generar esta red de apoyo porque al principio me decías, bueno, yo no sé si soy resiliente o no, si así nací o si no, pero cuando tienes estos estos momentos y estas personas que te rodean, yo lo acabo de vivir, uno de mis roommates de Stanford pasó un mes en el hospital, salió hace un par de semanas y estuvo en terapia intensiva, entubado también muchos días Y era alguien que venía de dos años de mucha pérdida, que se sentía muy solo y me dijo cuando hablamos, ya sea unos días, que algo de lo que más le ayudó cuando estaba en los peores momentos es de repente abrir los ojos y ver a tanta gente que no se había dado cuenta toda la gente y todas las cosas buenas que lo rodeaban por estar tan centrado en sus pérdidas que había tenido unas muy importantes. ¿Para ti qué significa esta red de apoyo? ¿Qué le podrías decir a la gente que tal vez no se ha dado cuenta del valor que tiene?
Bueno, yo creo que mucho tiene que ver con ampliar nuestra definición de regalo y abrir los sentidos. Cuando logras hacer esas dos cosas, es mucho más factible que percibas el bien que hay a tu alrededor, no desde la positividad tóxica de todo es una bendición, todo está muy bien, pero simplemente ver como con más justicia lo que te rodea. Y si es verdad que en estas experiencias cercanas a la muerte, con estas experiencias traumáticas, de repente como que se despierta la gratitud paradójicamente cuando dices ah caray, todo esto ha estado ahí siempre y lo he dado por hecho. Ahora, es verdad que hay situaciones psicosociales muy complicadas y tampoco podrías decirle a alguien que está pasando la fatal, mira todo lo bueno que hay a tu alrededor. Justo es parte de la empatía. Pero tenemos ejemplos de muchas personas, muchas personas que ni siquiera tienen un micrófono enfrente y que ni siquiera están como compartiendo o verbalizando una experiencia que demuestran que en medio de mucha pérdida de repente puedes experimentar gratitud y esto utilizarlo como pues una especie de combustible también la gratitud es poderosa. Cuando sientes gratitud de alguna forma ocupas tu cerebro en algo distinto de lo que muchas veces estás sintiendo, como estas emociones que no son placenteras, como la tristeza, el enojo, la angustia. Cuando sientes gratitud también conectas con tu entorno, con los demás. Es como un cemento moral la gratitud y entonces permite también que se generen vínculos, pues no sé, como mucho más fuertes. Y también otra de las como de las cualidades o de las propiedades de la gratitud es que puede amplificar nuestra percepción del bien alrededor y eso la verdad es que es increíble. Hay un escritor inglés que seguramente ha escuchado Chesterton, no escuchado Gilbert Chesterton y él decía que él tenía una capacidad de como de disfrutar de las cosas siendo lo que son. Decía, disfruto muchísimo de la humedad del agua, de la fiereza del fuego, de la humedad, digo, de la. De la lodosidad, del lodo decía y es justo eso, cuando aprendes a disfrutar de la humedad del agua, creo que ya la hiciste en muchos aspectos de la vida. Y por ejemplo Salinger, el escritor norteamericano decía yo soy un paranoico al revés, siempre tengo la sensación de que los demás están conspirando para hacerme feliz. Es justo ampliar nuestra percepción del bien alrededor, cuando llegas a la oficina y dices mira, parece que hoy se pusieron de acuerdo, como no se pude disfrutar de este desayuno y además recibí esta buena noticia también para pasó algo que no padre, pero como que conspiraron hoy aquí en la oficina y en la casa, como que se pusieron de acuerdo y eso al final es una narrativa, es como te cuentas tú tu día a día y entonces eso es también una consecuencia de la gratitud, que creo que está muy infravalorado el poder que tiene para darnos pues calidad de vida y experiencias significativas.
Pepe, digo, tienes muchas cosas en el plato, estás dando conferencias por todos lados, estábamos hablando de tu intención de escribir un libro, planeando una familia, ¿Cuál es el plan o el proyecto que va a esta emocionado durante los próximos 12 meses?
Pues yo creo que sí, la parte familiar, o sea, como realmente es algo que nos ilusiona mucho, consolidarnos en ese sentido y también me encantaría regresar a la vida hospitalaria, me encantaría regresar a un consultorio en un hospital, extraño un poco esa parte de convivir con los pacientes, de poder como estar en un lugar, el consultorio luego puede ser un lugar muy solitario, sobre todo ahorita que yo sigo trabajando vía remota y como que sí tengo ganas de volver ya en esta nueva faceta. Lo deportivo, bueno, pues Los Ángeles está a la puerta, en unos cuatro años si todo sale como está planeado, sé que estoy con muy buen equipo, con grandes entrenadores y pues es cuestión de hacer lo que toca, de jalar en el gimnasio, de mejorar la técnica, ir lanzando cada día más, yo te diría que va por ahí.
Y para cerrar, si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿Qué diría?
¿Un mensaje en el cielo? Híjole, pues yo creo que le pondría qué bueno que volteaste, ojalá voltearás más seguido, porque creo que en el cielo está nuestro origen, en nuestro destino y que a veces vamos con los ojos demasiado puestos en el suelo y ahí está el sentido, está la misión. Ahí está al final, pues, ese camino por el que luchamos, hacia dónde vamos.
Pepe, verdaderamente una historia inspiradora, tu manera de ver la vida, la mentalidad, la claridad que tienes para explicar, la manera en la que has enfrentado esto, este reto gigante y creo que muchos más que no nos contaste el día de hoy, creo que nos deja muchísimo. Eres un crack. De verdad que aprecio mucho tu voluntad y el tiempo que tienes para estar aquí, dónde puede la gente seguirte, conectar contigo, saber más, ser paciente por conferencias.
No, muchísimas gracias a ti por la invitación, Oso. Yo feliz de venir. La verdad es que te agradezco el que me consideres un crack. Yo creo que estamos en el camino y tú eres un crack también por todo lo que haces y esto es un ejemplo. Y bueno, yo feliz de contactar con la gente. Me pueden encontrar en Instagram, estoy como José Villelav y ahí encantado de conectar con ustedes. También estoy incursionando en TikTok, que parece que es donde hay también mucha gente.
Hay mucha gente. Y Facebook, no hay que olvidar Facebook.
No hay que olvidar Facebook, que muchos ya tenemos ahí abandonadillo, ¿No? Pero sí, mediante esas redes ahí nos podemos contactar. Y yo feliz de, pues, tanto de ayudar en eso. Y pues también si se da la oportunidad, a mí me encanta esto de compartir esta historia porque estoy seguro que es parte del sentido que tiene.
Pues Pepe, muchísimas gracias por estar aquí.
Al contrario, gracias a ti y saludos a todos.
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