This YouTube podcast episode (Cracks Podcast) features a Spanish conversation between Oso Trava and Horacio about Mexican immigrant experiences in the United States and the early business development of the TAJÍN brand (or a related Mexican food product). Horacio recounts cultural pressures (second- and third-generation Mexicans minimizing Spanish use), life settling in The Woodlands (Houston) for its schools and community amenities, and the company’s slow sales start in the U.S. — noting $37,000 in the first year, a substantial increase the next year, and that by the third year they began hiring staff.
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Y contra lo que la gente pensaba, las generaciones de mexicanos ahí como fueron muy hostigados, ellos no hablaban español mucho realmente porque no querían que sus hijos hablaran, porque era un.
Los iban a discriminar.
A discriminar, pues te encontraba muchos mexicanos que realmente no habían ya de segunda generación o de tercera. Me acuerdo una vez que me dijo, me dijo una señora, una ya mayor en una tiendita, le dije oye, y usted de dónde, ¿De dónde viene? No dice, no se equivoque joven, aquí he vivido, aquí he vivido mi familia toda la vida. Y si yo nunca crucé la frontera, a nosotros nos cruzó la frontera. Entonces encuentras ese tipo de gente, ¿No?
Dices que en Estados Unidos no hay sorpresas ni buenas ni malas, ¿Qué significa?
Porque hay una estabilidad, tú trabajas ocho días hoy y mañana los ves y se van acumulando. A mí fue una experiencia compleja porque yo agarré toda mi familia y todo, quemé mis NAS, por así decirlo. En agosto llegué a Houston. Escogimos Woodlands por razones familiares principalmente. Estaban los mejores colegios ahí, eran una de las tres zonas donde mejores colegios públicos y ahí tenía todo, mi mujer y mis hijos. En Woodlands no había mexicanos, éramos que ahorita es un que nos juntábamos conocidas todos los fines de semana era vernos en dos restaurantes a las 10 de la noche era solo Kusla, no había nada más que venados y mapaches y eso, pero nosotros nos quedamos ahí hasta la noche porque los meseros eran mexicanos. Entonces ya nos sacamos puro y todo en la terraza y mis que ellos recogían ya como a las 12, una de la mañana decía váyanse ya, no vamos a ir también nosotros. Pero ese era cada semana, no había mexicanos. Y Woodlands creo que fue una muy buena opción porque tenía todo, tenía centro comercial, tenía un club, la YMCA muy buena.
Y hablas de esta estabilidad que no hay ni sorpres para arriba ni para abajo. Si trabajas ocho días, los ves ahí, los ves y no te van a sorprender con una devaluación, no hay sorpresas de ningún tipo.
Todo el tema legal es muy clarito, ¿No?
Horacio, estás hablando de que te aventaste estas rutas de ventas. ¿En qué momento empiezas a sentir la atracción? ¿Cuándo sientes que ya el negocio empieza a caminar solito?
Como al tercer año que estaba allá. El primer año fue terrible porque me estaba bañando en diciembre un día y dije wow, Y había vendido creo que en todo el año 37.000 dólares. ¿Y qué hice? Dije me traje a la familia, vendí, pero hay que seguir, hay que seguir. Bueno, ya el año, el año siguiente se vendieron ciento y tantos mil. Y así se ve el trabajo. Pues a eso me refiero que vas construyendo. El tercer año ya sí contratamos gente desde el principio porque queríamos conocer cómo se vendía en Estados Unidos, porque era básica la demostración también.