El Consejo del Papa Juan Pablo II | Enrique Beltranena | Cracks Podcast con Oso Trava

Enrique Beltranena flew Pope John Paul II across Latin America as head of TACA airline and had a private audience where the Pope told him
Questions this video answers
Nine trips.
Approximately 1996.
6,700 people.
Chapters
En los años que serían 90, Juan Pablo II decide venir a nuestros países. Su primera visita debe haber sido en el 96, por ahí. Y entonces pues tradicionalmente el Vaticano dejaba que la aerolínea bandera del país se ocupara del traslado. Nosotros teníamos a Viateca en Guatemala y tenemos la oportunidad de hacer el primer viaje. Hicimos un viaje extraordinario a Belice. Íbamos al Papa Belice de Guatemala, Belice, un viajecito chiquitito, media hora y de regreso. Y entonces comenzamos a desarrollar una relación con el Vaticano. Llegó un momento en que éramos la aerolínea para Latinoamérica. Es decir, ellos volaban con Alitalia al Papa Latinoamérica. Y en Latinoamérica pues nosotros o que teníamos operaciones prácticamente en todos los países, les apoyábamos. Y así fue como surgió esto. Me imagino que algo debemos de haber hecho bien, algo debemos de haber acoplado bien al protocolo que tenía el Vaticano. Y así nos quedamos. Hice nueve viajes con Su Santidad. Yo le bromeaba, él no me era el que me decía el taxista del Papa. Yo le decía, yo soy su taxista, Su Santidad. Y él verdaderamente le daba muchísima risa. Y ahí hubo pues anécdotas fantásticos. Una oportunidad en el San Salvador, hicimos una visita a la tumba de Monseñor Romero y estaba planificado entrar por un lado de la catedral y salir por el otro lado de la catedral. Pero por alguna razón toda la prensa se quedó del lado por donde entramos. Y cuando salimos por el otro lado, se deja venir una turba enorme. Y el protocolo de seguridad es hacer un anillo alrededor del Papa. Por alguna razón, como ya los guardias del Vaticano me veían como parte de la comitiva, pues me agarran de los brazos y hacen el anillo alrededor del Papa y se deja venir y me golpearon con una cámara en la espalda y me sangró la espalda. Y entonces. En El Salvador usas guayabera. Usábamos guayabera para atender al Papa. Y entonces yo llego al avión y el Papá se da cuenta de que estoy sangrando de la espalda. No es a creer que estaba sangrando, no me estaba sangrando, me manché de sangre. Pinche golpecito. No, no paró y vio que me curaran. Entonces tenía gestos muy particulares, muy humanos conmigo. Pero la anécdota más bonita, yo les cuento, es que en todos estos viajes yo tenía una audiencia particular con el Papa y me daban el chance, de veras no sabes cómo lo agradezco. Además de sentarme con Su Santidad y platicar. Entonces imagínate, oye, tienes el derecho de sentarte con tu Santidad nueve veces a platicar en una oportunidad incluso con mi familia. Y entonces, oye, pues ¿Qué le vas a decir al Papa? A ver si yo te pregunto, mañana tienes audiencia con Dios, ¿Qué le vas a decir? No sabría que contestar. Mañana tienes audiencia con Dios, OK, ¿Qué le dices? ¿Y entonces, por supuesto que me pasó la de mañana tengo audiencia con el Papá y entonces qué voy a hacer? No, pues mi mamá me llenó los sacos de escapularios, de rosarios, de cartas de gente que estaba enferma, de sé. Es decir, todo el mundo me decía, oye, dile al Papá que rece por mi hija, dile al Papá que rece por esta enfermedad, dile al Papá, en fin. Y entonces pues yo llegaba y le decía a Su Santidad, oiga, muchísimas gracias por volar con Abeateca, con el Grupo TAK en los años siguientes y toda la familia del Grupo TACA agradecidísima y todos los que lo queremos muchísimo y le pedimos que rece por nuestras familias. Y by the way, mire este niño que está enfermo, igual la cartita, ¿No? Y mire, y al final Su Santidad, échame una bendición y por favor bendigame todos estos rosarios y todas estas cosas que me echó mi mamá entre la bolsa, ¿No? Y entonces decía, pero qué mediocre. Es decir, salías de esas entrevistas y decías, tuviste una audiencia con Dios y fuiste a decirle todo este chorro de méndigas, cosas que son muy terrestres también. Es decir, tampoco, yo me imagino que el Papa tampoco pretende que llegues y le hagas una pregunta teológica. Pero bueno, para no hacerte cuento largo, allá como por el séptimo viaje, luego Su Santidad, yo quiero ser bien abusivo en este. En esta entrevista. ¿Usted es el CEO de cuántos millones de católicos en el mundo? Deme un consejo para este mugroso CEO de 6.700 personas que. Que manejo en mi empresa, todavía trabaja con TAK. Y entonces el Papá se me quedó viendo como diciendo, ¿Qué le contesto? ¿No? Es decir, no creo que haya dicho que pendejo, pero de pronto lo pensó y entonces me dijo, Enrique, hay que servir, tienes que ser un siervo al servicio de la gente. Servum servorum. Y entonces, qué gran mensaje, qué gran lección. El director general no está para ser servido. Y yo creo que es una de las cosas que todavía me regresa. Mira, los días más felices de mi vida son los días que voy a cargar valijas al aeropuerto, que estoy con mi gente en la rampa, los días. Y ya lo hago muy poco, es decir, es muy triste. Días felices cuando me toca dar servicio a bordo con los sobrecargos, Días felices cuando me toca hacer counter. Días felices cuando me toca en la noche ir a ver un avión que tiene un problema de mantenimiento, llevarle comida a la gente y me quedo por lo menos a pasar la lija en algún lado para que sientan que estoy ahí. Ser un ser, es decir, el CEO al servicio de la gente. Y esta es una ecuación que yo creo que está volteada en muchas empresas, está de cabeza en muchas empresas. Este. Si tú no entiendes como CEO que estás al servicio de la gente, que estás para resolverle cosas a la gente, que estás para cambiarle su realidad a la gente, verdaderamente. No funcionas. Es decir, te vuelves ese CEO del octavo piso, el CEO que está aislado o el rey feudal que está ahí para recolectar tributos, tributos de gente que te adula, tributos de gente que. Y no para resolver la problemática de la gente. Y la problemática de la gente es la problemática de tu empresa, la problemática de la gente es la problemática del servicio al cliente, es la respuesta al consumidor. Entonces, para mí esto es muy importante y creo que es uno de los grandes consejos. Si tú me preguntas, oye, ¿Cuál ha sido el más grande consejo que te han dado como CEO? Posiblemente es este. Decir, evidentemente los apes que me pega mi familia todas las noches en la junta directiva y se humilde, chiquita, te pon los pies sobre la tierra. Son muy importantes, ¿OK? Y son muy importantes porque son como la gimnasia del día a día. Pero de vez en cuando, cuando vas al médico y el médico te da un consejo, pues este es el consejo del gran médico que me inventado. Has hablado mucho sobre que has tenido la fortuna de tener un equipo que medio que.










