Maca Rotter explains how Mexico's piñata industry works: artisans make only what's ordered, and sellers actually pay attention to cheap knockoffs in bazaars to figure out what kids want next. She visits piñateros and markets herself to test new designs.
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Cuando yo ya lo veo en una piñata, en ese momento estoy lista para vender, o sea, ningún piñatero se avienta una piñata de alguien que no le pidieron porque es artesanal, es una industria que sigue siendo artesanal y sí se.
Puede, entonces, o sea, no vas a irte sobre un piñata.
Lo permitimos, siempre se ha permitido, todos lo hemos permitido, yo no he visto nunca a nadie que se vaya contra un piñatero, ni me iría, voy, le doy las gracias y es más, llego y le pregunto porque aparte luego hemos hecho la trampa, me voy a, me voy a declarar culpable, he hecho la trampa alguna vez me he parado con el piñatero a preguntarle o a pedirle el marketing más barato, pedirle la piñata y si no se vende no estoy lista y me voy tianguis o a bazares, me voy al bazar del oro, voy a lo mejor una vez cada tres meses y lo que ves en piratería es lo que están pidiendo, el pirata no hace producto que no le piden, es la forma más fácil de saber qué es lo que el niño está pidiendo, qué es lo que la gente está pidiendo, o sea, si la gente no pidiera Gucci y no pidiera esas marcadas nadie la estaría vendiendo en un mercado atrás de una cortina.
Señores piratas ya se tardaron en copiar tácticas de crack.