El éxito de La Crêpe Parisienne | CARLOS MIER Y TERÁN en CRACKS PODCAST

Carlos Mier y Terán talks about building La Crêpe Parisienne, a crepe business that expanded into Mexican cinemas. He covers how he found partners, adapted the product for the market, and scaled the operation into a working business model.
Ahí voy yo, rento un remolque, me traigo 5 creperos, 2 carritos y nos ponemos en Morelia un fin de semana y colas todo el fin de semana. Ir a visitar a Enrique Ramírez de Cinépolis. Y Enrique Ramírez me abrió su oficina y creyó nuevamente en mí y le dije, oye, tengo un producto que está buenísimo para el cine, no tienes que dejar de ver la película, no necesitas cubiertos para comértelo, no hace ruido con las palomitas y muchas otras cosas que tenemos que estar escuchando cine. Y por otro lado, no necesita ni extracción ni gas, entonces lo puedes meter en tus mismas barras, lo integr ahí y a los mismos chavos que están operando tus barras les enseñamos a hacer crepa. Oye, pues suena súper interesante, ¿Por qué no te traes un par de carritos aquí un fin de semana a Morelia? Ya ves que ellos organizan Ramírez en Morelia y pones unas en La Huerta y otros en el Complejo de Américas y vemos qué tal funciona. Ahí voy yo, rento un remolque, me traigo 5 creperos, 2 carritos y nos ponemos en Morelia un fin de semana y colas todo el fin de semana. Llega Enrique con su familia el domingo, ve esto y me dice, oye, esto sí tiene pies, nos vemos mañana en mi oficina. Total, llego el lunes y me dice, oye, está padrísimo, creo que sí puede funcionar. Y felices de apoyarte y de hacer algo en conjunto. Está interesante. Dije, ¿Cómo ves que te vendo franquicias para cada cine? Y me dijo, no, a ver, espera, nosotros, ese es nuestro modelo de negocio. Nosotros construimos cines para la rentabilidad que nos dan los centros de consumo. Entonces, pues franquicia no te voy a comprar. Y nosotros no aceptamos marcas de externos dentro de nuestros cines. No voy a tener la marca, no voy a cobrar una regalía y no voy a cobrar un franchise fee que sí tengo, tengo un know how que no tienen, tengo un producto que puede ser un trancazo y tengo la voluntad de un gran empresario de ayudar. Vamos a conjugar eso. Y entonces lo que hicimos fue hacer un joint venture, un proyecto en conjunto, firmamos un contrato de suministro exclusivo de know how y materia prima y equipamiento por 15 años. Durante esos 15 años, todo lo que se me fue ocurriendo desde cursos, productos, las mismas creperas se las fui yo vendiendo. Y entonces no participabas de la rentabilidad de la crepería. No, pero entonces lo que se me ocurrió hacer fue deshidratar la receta que me habían enseñado en París con algunas mejoras que ya le habíamos hecho de acuerdo al gusto mexicano. Fui a un laboratorio, le pedí que me deshidrataran la masa. Dije, este producto está perfecto para vendérselos y entonces sí tener una ganancia indirecta. Entonces no es una regalía, pero pues tienes, traes un margen, cierto margen. En eso me costó un rato convencer a Cinépolis para que para entonces ya le habíamos enseñado la receta, pero ellos tenían que mezclar, imagínate, en cada complejo, porque además en dos años abrimos creo que 200 puntos de venta en todo el país. Entonces el gran logro de esto fue encontrarle otro camino, tal vez no a la franquicia que me había imaginado, pero sí fue el lograr crear una categoría de comida que en México no existía antes de 1997-96. No existía antes de poner ese carrito.










