Miguel Quintana Pali remembers a strange childhood hustle in Santiago de Chile: kids rented out chewing gum from the U.S. embassy, charging classmates to chew it for a few minutes before taking it back. He wasn't the one running it, just watched it happen.
Chapters
¿Cuál crees que fue tu emprendimiento más extraño? Mira, se me acusa de algo, pero no es cierto porque yo lo platico porque me llamaba la atención. Cuando vivo en Santiago de Chile salían los chicles, los bubblegum, los bazooka y eran cosas raras, eran bichos raros en Chile, no se producían. Y había compañeros míos de escuela que eran miembros del cuerpo diplomático de la embajada de Estados Unidos y a ellos sus papás traían o importaban los chicles, las cajas de chicles y ellos tenían esa golosina y pues presumían de ella y la traían a la escuela. Y lo que sí hacían era lo rentaban. Rentaban chicles. Rentaban chicle, sí, cuando estaba fresquecito, sin usarse, pues costaba más. Ya chicle masticado, pues costaba menos. Y así iba bajando el precio según las masticadas que tuviera por tiempo. Entonces mis hermanos veían que yo era comerciante desde chiquito y me adjudicaron eso a mí, pero no es cierto, yo no lo hacía.