A Spanish-language first-person monologue in which the speaker describes how their love of cooking developed—from family food traditions in Chiapas (large communal kitchens, early exposure but exclusion from the preparation) to actively cooking for family on Sundays. A turning point came when the speaker befriended and was mentored by chef Eric de Meyer (introduced via a family connection), learned French, and was drawn into professional kitchens, with an early placement at La Balosas near Lago de Chapultepec.
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¿Te gusta cocinar? Eso es un oficio. ¿De dónde viene tu amor por la cocina? ¿En qué momento empezaste a decir esto existe para mí porque gusta comer, me gusta comer bien, me encanta comer bien y no es de que, ay, mi abuela me enseñó esa parte romántica, no, o sea que a mí me gusta, me gusta, me gusta comer, me gusta comer muy bien y te lo juro que todas las cosas que hacía que yo te? Mis papás estaban preocupados, ¿Qué va a hacer, no? Si me paraba muy temprano los domingos a hacerles el desayuno en la casa, entonces había esa intención. ¿Mi mamá me dice, oye, pues te gusta cocinar, no? Pues sí, pues ¿Por qué no empiezas a ver a dónde puedes ir o qué puedes hacer o dónde puedes aprender? ¿Mi familia es de Chiapas y hay una cultura de cocinar enorme, o sea, mi abuela todavía tenía, no fuego de, cómo se llama? De leña, pero si apenas venía el gas y esas cocinas enormes en donde se da de comer a quince, veinte personas y eran las comilonas y siempre la casa olía a comida, pero no te dejaban entrar. Hay una frase que dice el hombre en la cocina huele a cola de gallina, ¿No? Por no decir otra cosa, pero este, no te dejaban pasar, entonces solamente veías y siempre me interesó ver cómo hacían las cosas. Pues yo creo que fue eso de que no me dejaban ver, pero quieres ver, pero no te dejan hasta que ya empiezas a darle. ¿Y fue hasta un día en donde un chef que se llama Eric de Meyer fue a cita con mi mamá porque lo estaba llevando su novia, que era una de sus vecinas, de mis vecinas y acaba de llegar a Bélgica para atender un restaurante, me dice, oye, pues este cuate es vega, pues sabes hablar francés, no? ¿Le dije sí, ah, pues órale, pues te bueno, sabe hablar español? Pues empecemos y ya. ¿Y tú ya hablabas francés? Pues lo aprendí, me gustan los idiomas y este, y pues chapurreado, ¿No? Pues empezamos a tener una relación de amistad muy buena, yo lo quiero mucho a Eric y este, y él me empezó a jalar, me empezó a jalar a las cocinas, a meterle a diseñar menús, a trabajar. Ya después estudié, pero ya casi dos años después de haber estado con él. Y empiezas aquí de la Balosas, en el lago de Chapultepecultepec. Ahí entré por primera vez.