El Mexicano SOCIO de MARTÍN SCORSESE y ROBERT DENIRO | GASTÓN PAVLOVICH #146

Gastón Pavlovich, a Mexican producer, talks about making films with Scorsese and De Niro, including Silence and The Irishman. He discusses negotiating with auteur directors, managing on-set crises, and working alongside Al Pacino and Joe Pesci.
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Y me yo no sé quién eres. Yo no sé si tú sabes a lo que te estás metiendo trabajando con Scorsese y lo que vamos a hacer. Porque si terminas haciendo esta película para él, estoy seguro que él te lo va agradecer de una manera muy concreta. Y de hecho se terminó en The Irishman ese agradecimiento. Él no tenía ninguna obligación de ponerme el Irishman. Pero si dejas caer este proyecto, yo mismo me dijo así me lo dijo en mi cara, yo mismo me voy a encargar de que nunca trabajes en Hollywood en tu vida. If you fail on, Marty, le dicen, I will make sure you never fucking work again for the rest of your fucking life.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Antes de empezar, no olvides que Cracks Podcast ya está disponible en YouTube, así que si quieres ver los videos de mis entrevistas, ve a YouTube com crackspodcast y suscríbete para enterarte de todos los nuevos episodios. Mi invitado de hoy es Gastón Pavlovich. Puedes encontrarlo en Twitter como Gastón Pavlovich. Se escribe con B, chica ambas ¿Ves? Gastón es un empresario, economista y fundador de la compañía productora internacional Fábrica de Cine. Invitado por Martin Scorsese. Fue el líder productor de la película Silence, que fue nominada por Mejor fotografía a los Premios de la Academia y exhibida en una proyección privada al Papa Francisco en el Vaticano. Recientemente, Gastón se volvió a unir con el talento aclamado del director Martin Scorsese, además de con Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci en The Irishman, la película de mayor presupuesto que Netflix había adquirido en su historia y que fue nominada a diez premios de la Academia. Además ha trabajado con artistas de la talla de Liam Neeson, Mel Gibson, Tom Hanks y muchos otros. Gastón se graduó de Relaciones Internacionales por la Universidad de San Diego, hizo su maestría en Economía en la Universidad Anáhuac en la Ciudad de México, así como posgrados en Francia y en Italia. Hoy, Gastón y yo hablamos de cómo responder a amenazas, de tomar riesgos calculados y de agarrarte a gritos con nada más y nada menos que Mel Gibson. Así que espero que disfrutes esta entretenida entrevista con Gastón Pavlovich. Gastón Bienvenido a Cracks Podcast Oso, muchas gracias.
Qué gusto estar aquí, de verdad.
La verdad es que eres alguien con quien tengo muchas ganas de platicar desde hace mucho tiempo. Hubo ahí algunos artículos, supongo que me acuerdo cuando salió el Irishman, que es cuando entraste a mi radar y estuvimos por ahí en contacto vía Instagram y ahora fue gracias a Silvia que logramos reconectar. Me gustaría empezar platicando un poco sobre esta frase que tienes en Twitter, como tu descripción de bio Some know me as John Galt. ¿Qué significa eso? ¿Por qué lo tienes ahí?
Qué bueno. So, la primera persona que me pregunta eso John G. Es un personaje muy importante en una de las novelas más vendidas en la historia de la literatura, Atlas Shrugged de Ayn Ryan. ¿De hecho, la novela empieza Who is John Galt? ¿Y se pregunta durante muchas, muchas hojas quién es John Galt? Es como una especie de figura mística o figura misteriosa que todo el mundo está planteándose quién es, por qué es tan irrelevante el nombre y te cuestiona si es real o no. Yo me identifiqué mucho con John Galt, no les voy a hacer un spoiler para quien quiera leer una de las mejores novelas jamás escritas, pero John Galt es un personaje que simple y sencillamente no estaba de acuerdo o veía los peligros de un sistema, de un sistema que pretendía apachurrar a la iniciativa, que pretendía dejar a un lado o minimizar el individualismo, la libertad, con miras aún lo que le llaman muchos el bien común y con tal de que exista un bien común y que exista un aparato que decida qué es lo mejor para la sociedad, apachurraban aquellos individuos que realmente tenían la capacidad para seguir adelante por sí mismos, emprender, crear y generar un mundo propio. Y no se valía un mundo propio. En ese escenario, en ese universo de Anne Rhine, la Shrug, como sucede en la vida. Entonces John Galt es una persona que se escondió, He went underground, como dicen en inglés, y empezó a apoyar a su manera a todo tipo de creativo, emprendedor, gente que tenía iniciativa, gente que tenía iniciativa por salir adelante, por hacer las cosas, por su propio esfuerzo, por su propio talento, sin depender de un sistema. Gente que era pujante, que no iba a esperar a nadie, iba a ir adelante independientemente de si los demás estaban de acuerdo o no. Y entonces John Galt hizo una comunidad secreta de científicos, artistas, emprendedores, etc. Que los trataba de cobijar y los trataba de apoyar para que no muriera ese espíritu y ese tipo de persona. Yo con mucha frecuencia me siento así aquí en México, un poquito menos en Estados Unidos, pero también sucede en Estados Unidos. Me siento como que cuando uno quiera asomar la cabeza y emprender y crear y realmente hacer algo diferente por tu propio esfuerzo, por tu propia iniciativa, de pronto siento ese canal de que no tienes permiso de asomarte por ti mismo, no tienes permiso de tener éxito por ti mismo, no tienes, no es aceptable que pienses así individualmente. Entonces por ahí me inspiró John Gold. Y ojo que leí la novela hace años, no estoy hablando ahorita nomás solo de este gobierno, hace años, pero qué bueno que te diste cuenta.
Dime, Gastón, ¿Cuándo fue alguna vez que sí te sentiste así, oprimido, limitado, que sentías que tenías las manos tal vez amarradas o intentaban amarrarte?
Mira, pues yo creo pasé por la función pública, por el mundo de la política, sin ser necesariamente político como tal, quiere decir que nunca me lancé un puesto, nunca me lancé de diputado, de alcalde o lo que sea. Yo siempre estaba un poco más detrás de las bambalinas, desarrollando políticas públicas en diferentes áreas de gobierno. Pasé por varias pasé por PEMEX, pasé por Gobernación, pasé por Agricultura, pasé por la Presidencia de la República, siempre en un escenario donde pudiera estar aportando y creando lo que yo creería que era lo que tenía que hacer. México, en diferentes políticas públicas, en diferentes frentes. Ahí uno se empieza a dar cuenta y es muy evidente que el mundo de la política en México, en gobierno y demás, pues es como caminar en tierras movedizas, en puro lodo, te resbalas cada ratito, te ensucias, quieres avanzar y hay una corriente gigantesca que te dice no al progreso, no a eso innovador, no. Hay demasiados grupos que viven de eso, no puedes quitarlo, no puedes moverlo. Y por tanto que me movía o quería hacer algo diferente, siempre me sentía atacado por querer aspirar a algo diferente y nuevo. Y por otro lado, cuando me metí al mundo del cine, ahí sí también la casta cinéfola de cineastas de México, que generalmente todos trabajaron y estudiaron juntos, etc. Y llegan un foráneo, no se permitía ni un proyecto me aceptaba, ningún proyecto era aprobado de los que yo ponía. De hecho, hasta recibí dictámenes oficiales del gobierno que decía este proyecto no, porque es demasiado conservador o demasiado. Así decía la palabra conservador. Estoy hablandote todavía del sexenio pasado. Tampoco este gobierno me ha aceptado ningún proyecto, pero finalmente, como John Galt, o sea, uno va diciendo lo voy a hacer a mi manera, con quien yo considere. Y hay que apoyar a aquellos que también quieren salir adelante sin ser del gremio, sin ser de esas escuelas, o si ser de un cierto grupo.
Entonces, Chunkout, me interesa mucho tu paso por la política porque parece que es algo que fue importante, te enseñó mucho, pero como que no encaja con la persona en que te has convertido en los últimos 10 años. ¿Por qué llegas a la política? ¿Qué es lo que estabas buscando?
Pues empiezo con una ironía, que lo digo como plan un poco en broma, pero un poco real. El mundo de la política, el mundo del cine en realidad no es tan diferente. En ambos casos tienes a tus protagonistas que quieren generar alguna historia. Todos quieren contar su historia porque ellos tienen la razón. Ambos son mundos muy vanidosos, excesivamente vanidosos, excesivamente ególatras. Yo, yo, yo tengo la razón, esta es mi película, o esta es mi política, este es mi grupo, yo soy el líder, yo soy. Ya sabes, es muy similar. Y ambos o tienen un éxito muy querido blockbuster o fracasan rotundamente. Entonces, el mundo de la avaricia, de la vanidad, del ego, el mundo del show, de inventar, por cierto, el mundo de actuar, de pretender ser quien no eres, es muy real. En la política tú estás perfecto, todo mundo lo ve con mucha evidencia. El político está actuando, en su mayoría está actuando. Hay muy poca autenticidad, entonces también están dando su show. Entonces son muy parecidos en ese sentido los dos. Y los dos pueden contar una gran historia. Entonces depende quién la escribe, quien la hace. Pero yo le entré a la política como muchos mexicanos, muchos chavos que realmente quieren cambiar las cosas. Sientes que puedes y tienes el talento para hacerlo. Yo tuve la fortuna de haber estudiado también en Estados Unidos y en Europa, vi otros mundos y dije a mi México le falta tanto, yo quiero aportar. Entonces no lo hice con tal de querer ser el gobernador o el presidente, simplemente de aportar, de estar en lugares donde pueda realmente incidir e influenciar. Te lo digo con toda autenticidad. Lo hice por motivos como los jóvenes idealistas, de querer cambiar el mundo y muy comprometido y muy convencido que lo podía haber hecho. Luego ya te metes a esa maraña y haces lo que puedes y tratas de salirte de ahí sin estar enlodado ni tener vergüenza de lo que hiciste. Y yo de ninguna manera tengo vergüenza de lo que yo pude hacer como pude, pero al contrario, me enorgullece lo que pude hacer en ese monstruo de la política.
Hace un par de días platicaba con alguien a quien supongo conoces muy bien, Alejandro Ramírez, y le hacía esta pregunta. Él tiene una vocación de servicio y de eliminar la desigualdad muy grande y le dije ¿Por qué no hacerlo desde donde más poder podrías tener que ser el sector público? Y me dijo un poco eso, que si bien es una maquinaria que te permitiría tener mucho más impacto, es muy difícil de moverla. Y me dice justo eso, a veces te tienes que conformar con hacer lo que puedes y entonces él decide hacer lo que él quiere desde el sector privado. Ahora tú decides salir de la política por esto. Pero ¿Qué te llevas? Porque digo, estuviste pues lidiando no solo en áreas muy diferentes, sino también con gente de mucha influencia y tuviste un gran impacto también durante tu estancia en el sector público. ¿Qué te llevas? ¿Qué aprendiste?
Tuve la gran bendición de estar en equipos y con jefes que realmente sí admiraba. Sí tenían facetas de que no todos son perfectos, pero cada quien tenía algo que sí le aprendía. En Pemex era un hombre que se llamó Raúl Muñoz Leos, era mi jefe, era de los pocos directores generales de Pemex que vino de la iniciativa privada. Fox lo puso ahí, se lo trajo de Dupont, era presidente de Dupont muchos años, era un verdadero talento en la industria y lo meten al sector público y él hace lo que puede y ya la historia ha dicho que él fue un hombre limpio, respetado y como muchos no duramos mucho porque la ola petrolera no te dejaba hacer las cosas como uno quisiera. Pero de Raúl le aprendí mucho, era un gran técnico, un gran ser humano. De ahí me voy a la Secretaría de Gobernación y mi tiempo con Carlos Abascal, que en paz descanse, de los hombres que más he terminado de admirar en mi vida. Carlos Abascal era el secretario de Gobernación en los tiempos que, por ejemplo, tú igual estás joven, pero el plantón de López Obrador del 2006 cuando dijo que había habido fraude y él salió y se planteó por todo Reforma y lo tapó. Yo estaba en Gobernación, yo sabía, yo tenía, Estaban ciertas reuniones de Gobernación donde sabía que estaba pasando en otras partes del país. Había talleres de guerrilleros que se estaban capacitando en varias partes del país. El plantón, Había muchas situaciones muy complicadas. Y Carlos Abascal, que lo criticaban de mocho y le echaban de que si era muy religioso y esto y que el otro, era muy, muy, muy admirable verlo negociar con todos los frentes y las oposiciones. Era muy admirable ver cómo se sentaba con los más comunistas del país, que querían sangre, que traían ganas de moverse y generar disturbios y demás. Y cómo él, con la pura palabra y la razón y la negociación, poco a poco fue desactivando todos los grandes peligros que traía México en ese entonces. Basta. Digo, no falta comentar que justo en ese tiempo adquirió un cáncer que lo terminó matando. Igual era la presión, igual era la tensión, pero para él era. Yo sí siento que fue en ese momento y muy admirable. Por ejemplo, trabajamos los fines de semana, eran tiempos muy complicados, muy tensos, y él siempre los sábados se iba a la vía a rezar y lo regresaba a su oficina y siempre le daba una oración a la Virgen María. Y yo una vez le pregunté ¿Por quién pides o por quién pediste hoy? Y me dijo una yo le voy a ofrecer a la Virgen mi vida por la de México. Y eso fue durante ese proceso, ese tiempo que estaba el plantón. Posibilidades de guerrillas. ¿Es real esto? También había ingresos de recursos que venían de Chávez, de Venezuela, México. Casualmente en esas fechas, en esos tiempos había mucha tensión y Carlos Abascal iba a la vida diciendo mi vida por la de México. Salió adelante, se apaciguó, no hubo mayores problemas en ese entonces y don Carlos terminó muriendo del cáncer. Entonces, un hombre que yo admiré mucho y lo vi trabajar ante las situaciones más complicadas y difíciles y le admiro mucho. Y luego, pues así, de ahí me voy a la Secretaría de Agricultura, perdón, a la campaña, no, a la Secretaria de Cultura con Beto Cárdenas, que había sido gobernador de Jalisco y un funcionario público al 100% honesto y ocupado en sacar adelante la función pública, la Secretaría. Le aprendí mucho su valor por el trabajo, por su sencillez. Él era agricultor también de papas allá en Jalisco. De su capacidad de escuchar le aprendí mucho a un buen, buen hombre que fue Beto Cárdenas. Entonces también de esos hombres que nunca se le ha tachado de corrupto ni de prepotente, no hay ni un vídeo, ni una palabra, nada. Ni Raúl Muñoz Leo, ni Carlos Abascal, ni Beto Cárdenas. Tuve jefes que realmente admirable por lo que pasaron y salir tan limpios y también, y cómo te enseñan, extraordinaria gente, digo, conocí de todos, la mayoría no era buena gente.
Algo que te he oído decir es que ganaste callo.
Sí.
¿Qué significa eso?
La experiencia, no tener la piel tan sensible, estar despierto, la realidad, no solo basarte en un idealismo, estar cada vez más consciente de la realidad del país, de la realidad de la gente. Tu piel se hace más gruesa, no te ofendes tan rápido, se te tienen que resbalar más las cosas. Sabíamos que estábamos haciendo, por ejemplo, cosas bien, de buen corazón, de buena responsabilidad, pero aún así recibíamos todo tipo de lodo y crítica, y era crítica por creencias y por idealismo, no por el trabajo, no por los resultados. Entonces se te tiene que resbalar y tienes que aguantar más las ofensas. Sale callo.
Ahora entras al mundo del cine medio de refilón, pero antes de toda esta parte del mundo del cine, tú fuiste emprendedor también en el negocio del cine y precisamente le vendiste tu empresa a.
Alejandro, a Ciné Buen amigo Alex.
¿Cómo es que decides involucrarte en el negocio de los cines en pueblos pequeños? Yo he ido a alguno de tus cines, yo tenía tiendas en esos mismos lugares donde ponías tú tus cines. Entonces, ¿Cómo fue esa experiencia de lanzar Xtreme?
Oye, pues qué interesante que rescataste eso de alguna nota o algo. Extreme Cinema era mi tesis de la maestría de economía. Yo estudié economía en la Náhuatl y yo sí siento que fui cinéfalo de pequeño. Vengo de un pueblo de Sonora que se llama Hua Prieta, Sonora, que está en el norte, es frontera. Y me acuerdo, pues no había mucho que hacer hasta que pusieron un cine, Cine Ariel. Y nunca se me va a olvidar el nivel de asombro que me generó de pequeño que pusieran un cine en mi pueblo. Había una pantalla en el cine, pero era maravilloso ir al cine a comprar palomitas. Entonces yo me enamoré de la experiencia de ir al cine desde pequeño en un pueblo. Por eso me identifico tanto con Cinema Paradiso, porque me identifico con Toto de chiquito. Simplemente el asombro del cine del pueblo. Entonces yo ahora, y ahí también en lo que crecí y me metí a la economía, me daba cuenta que México, estoy hablando mediados de los 90 todavía Cinépolis y Cinemex apenas estaban por. Estaban creciendo apenas, instalándose apenas con este nuevo concepto, pero todavía no llegaban a provincias, estaban ahí más o menos en la Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, pero no llegaba. Y yo dije, no, no, México sí le va a gustar el cine, o sea, sí le va a gustar. Le aposté a eso, hice mi estudio, hice mi tesis y dije, en México hay por lo menos 2.000 ciudades con habitantes cercanos a los medio millón de personas, entre 250 mil y medio millón de personas que si les pones un cinito en el pueblo o en la ciudad pequeña, va a funcionar. Esa era mi tesis estudiada y todo ¿Cómo lo vamos a hacer? Yo no tenía recursos, pero sí fui a hablar con amigos y demás. Y poco a poco, con pura saliva levantamos algunos de estos Extreme Cinemas con un modelo de inversión local y juntar otro Lana por otro lado. Mi aportación fue la tesis y la saliva. Y pusimos, y sí, pusimos varios Extreme, uno en Tuxtla, otro Oaxaca, otro en Salís, Río Colorado y eso ya armando y continuando trabajando. Y luego estábamos ya construyendo ya más cines y mi plan era, vamos a tapizar México. Y en ese momento llegó el buen Alex y un poco con la actitud de zapatero a tus zapatos, yo me encargo del mundo de los cines, es lo mío, les hago una oferta. Como yo hice este proyecto casi de pura saliva, no era mayoría en las acciones, entonces mis socios dijeron, sí, venga de una vez la lana. Y ahí pues sí me dolió que tuvimos que vender el negocio. Y obvio, Alex, ahí está uno de los cines más grandes del mundo gracias a esa expansión. Pero aquí también te demuestra la inteligencia de Alejandro cuando nos compra. No era tanto porque ya iba a poner cines ahí en esa ciudad, o que quería convertir los Extreme Cinemas en Cinépolis, era para ir a ir bloqueando la plaza para cuando llegara. Y tardó otros años para llegar a esas ciudades y pueblos. Años, cinco, siete, diez años para llegar ahí, pero ya la tenía comprada, digamos, pues al haber comprado nuestra cadenita causó que nadie pudiera estar creciendo en esas zonas. Entonces, pero por ahí también sí empecé el mundo del cine con Cines.
Gastón. Tú hoy eres uno de los productores, vamos a decirle, mexicanos, más exitosos a nivel internacional. Y quiero que entremos a la historia desde El estudiante y terminando, ahora sí, bueno, no terminando, pero hasta llegar a. Yo creo que lo que ha sido el pináculo con el Irishman y lo que ha venido después. Pero me gustaría definir qué es lo que hace un productor, porque hay productor ejecutivo, productor de línea, productor para acá y para allá. Entiendo que la mejor película se la dan al productor en los premios de la Academia qué haces.
Esa pregunta me gusta, porque sí hay mucha gente que se etiqueta y le encanta el crédito y se pone como productor en todos lados. Entonces los que.
Bueno, yo veo listas de 10 mil productores y parece que si das mil pesos y casi casi que un crowdfunding, ya eres productor.
Exactamente. En Estados Unidos, si metes lana, pues te ponen como productor ejecutivo, por ejemplo. Y el sistema de la Asociación de Productores allá es mucho más rígida. Por eso siempre, en efecto, cuando una película gana mejor película, se la dan al productor y anuncian a los productores. Y siempre vas a nomás anuncian dos, aunque haya cuatro. En Estados Unidos creo que rara vez va a haber más de cuatro realmente productores, Productores de verdad, cuatro o cinco, pero van a anunciar un par de nombres. En México y en Europa también me ha tocado, La lista de productores es eterna. El verdadero productor, el que tiene que pasar por esa calificación de productor para recibir un Oscar, por ejemplo, es el que se encarga de una película, a mí me gusta decirlo, de la A a la Z, es decir, desde su proceso de desarrollo. La mayoría de las veces incluso es el que compró la propiedad intelectual o el guión, o contrató al guionista para hacer el guión, para luego contratar un director, para luego contratar unos actores, para luego contratar un equipo de producción, para hacer el plan de desarrollo, para luego asegurarse todos los contratos, para luego sacar todos los permisos, tomar la decisión de dónde van a firmar y sacar todos los permisos de esa ciudad o de ese país, para luego asegurarse que la producción fluya bien y fluya bien el presupuesto, fluya bien la producción dentro de los tiempos determinados, para luego irse en lo que ya todo ese equipo que te acabo de decir se fue a descansar de su trabajo. El productor se tiene que ir ahora al área de postproducción, asegurarse que la postproducción se lleve a cabo correctamente, nunca deja la película y luego te vas todavía ya terminado eso, te vas al área de comercialización, distribución, tienes que venderla, tienes que ver la manera de vender ese bebé que tú creaste o ayudaste a crear años atrás, entonces ahora venderlo, entonces te tienes que meter a la distribución, mercadotecnia, ventas, negociaciones y luego todavía hay ventanas, como le llamamos, que si saliste en el cine, muy bien, pero ahora también puedes venderla, las empresas, streamers y luego también la puedes vender en DVD, en televisión abierta, en televisión cerrada, entonces nunca dejas estar con tu bebé vendiéndolo, moviéndolo constantemente. Ojo que ya el actor y el director que estuvieron en esa película ya van en su segundo o tercer proyecto, el que sigue y el que sigue, ¿Me entiendes? Ya nomás mándenme el cheque y el productor sigue encargándose que la película tenga sus ciclos. Entonces ese es el verdadero productor. Claro, hay gente que hizo algún tipo de trabajo que se amerita, a lo mejor productor, a lo mejor un segundo en línea de este productor que le ayudó a operar todo. Otra empresa con quien te uniste para hacer esa película, seguramente por su trabajo van a querer también la parte de productor. Y luego tiene los productores ejecutivos que son o los que metieron el dinero o los que metieron el guión o la propiedad intelectual, algo hicieron para tener el título de productor ejecutivo. ¿Yo sí soy estricto en eso, cuando alguien me dice oye me puedes dar un crédito en esto y en otro? ¿Mi respuesta es a cambio de qué, o sea, por qué te voy a dar un crédito? No pues ayudé a producirla, no, ayudaste a presentar a alguien que nos trajo algo, pero eso no, Cuando mucho entonces te ofrezco por ejemplo un crédito de asociado productor, por ejemplo, hay diferentes niveles, pero en una empresa el Chairman of the Board, que termina siendo incluso el jefe del director, ese es un productor, porque el Chairman of the Board es el responsable final, por encima del Director general, de que la empresa salga adelante, y si fracasa, lo más probable es que sea culpa del Chairman of the Board, el presidente del Consejo, por haber dejado a ese director general o por haber permitido esto o no haber previsto esto. Por eso sí es nuestra culpa cuando fracasa la película, pero también cuando la gana, por eso nos dan el Oscar o el Emmy o lo que sea, al productor.
Oye, y ya en set, ¿Qué rol juega el productor? Porque como bien dices, mucho del peso o de la responsabilidad pareciera recaer en el director, incluso desde la preparación y el guión y el casting, y después la postproducción. Pero aquí, seguro que tú me comentas, el productor tiene un rol muy activo en set. ¿Cómo se ve eso?
Mira, en set todas las. Las manijas del reloj están continuamente moviéndose durante el set, independientemente que por allá alguien está filmando algo. Es decir, todas las áreas de contabilidad, de presupuesto legal, todas siguen trabajando cada día. En un set se le paga a la gente cada viernes, por ejemplo, no es como la empresa que al final de mes o lo que sea. Entonces, aquí es constante caminar desde asegurar que todo esté fluyendo, que si el permiso que se consiguió está vigente, que si hubo un retraso por cualquier motivo, cómo arreglarlo, cómo ajustar todo el plan de producción, si porque hubo una tormenta, o porque hubo un accidente, o porque se atoró el permiso, o un actor se puso de malas, el productor es el que tiene que hacer los ajustes. Por otro lado, también, si el director quiere cambiar o modificar el rodaje, tiene que consensuarlo con el productor. El producto tiene que estar cerca. Y me sucedió mucho, y más me sucede todavía en Estados Unidos. Por supuesto, aquí también, pero Estados Unidos, incluso con Scorsese, lo que sea, no pudieron hacer alguna. Si va a ser alguna modificación del guión, agregarle o quitarle algo, tendría que consultarlo conmigo. Ahora, no quiere decir.
Aún cuando el guión era suyo y la película era suya.
Así es, el contrato es. El contrato de la película es del productor, o sea, es irónico, pero yo contraté a un director que se llamó Martín Scorsese y tengo los contratos. Entonces, legalmente, el productor es el de la decisión final. Obviamente, con alguien como Scorsese, le das, o sea, yo si soy inteligente, lo dejo trabajar, ¿Me entiendes? Sin embargo, como él también es un profesional de primera, y como ha sido, todos con los que yo he trabajado en Estados Unidos, si iban a hacer un cambio también, no son tontos, no quieren que algún día los demandes. Oye, ¿Sabes que? Se me acaba de ocurrir este personaje que estoy filmando hoy, Prefiero no grabarlo, mejor voy a filmar a este otro personaje. Creo que le vamos a dar más peso a este, pero no está en el guión. Ya sé, pero estoy tomando la decisión. ¿Estás de acuerdo o no estás de acuerdo? Estoy de acuerdo y hasta lo firmamos al instante para que no exista una posibilidad de que oye, me cambiaste la película, te voy a demandar. Que si ha sucedido. Entonces el verdadero productor tiene una cantidad de chamba muy fuerte y ha habido casos.
¿Cómo lidias con todas estas personalidades que muchos son divas y están acostumbrados a que el mundo se incline a sus pies? ¿Y cómo manejas esos egos?
En México, los que trabajan conmigo, y lo digo en buen plan porque no soy un hombre malo ni rudo, ya se fregaron. ¿Porque siempre que quiera alguien que quiere salir con algo muy diva, le digo, güey, yo ya trabajé con Robert de Niro, o sea, o Mel Gibson o Sean Penn, o sea, quieres hablar de divas? Yo ya trabajé con ellos. Tu actitud de diva aquí no va a funcionar, vete a volar. ¿Y sí me he puesto rudo con algunos aquí en México cuando se me quieren salir de diva? No, no, esta es una película mexicana, qué bonita está la vamos a hacer muy bien, pero no te voy a hacer caso con tus vivezas. Entonces me pongo muy claro y aquí no he batallado tampoco allá. Te voy a decir la verdad, he tenido la gran fortuna, la gente que he trabajado ha sido todos estos nombres que te estoy diciendo son muy profesionales también, ya se las saben de todas, las buenas y las malas. Ya prefieren no tener broncas tampoco con productores, porque también los productores gringos son, o sea, te mandan a corte así en un tris. En Estados Unidos son muy trigger happy con el tema legal. Hay litigios por doquier o amenazas legales cada rato. El mundo de los abogados de la industria de entretenimiento les va muy bien en Estados Unidos. Entonces, pues entre más han hecho proyectos, más se la saben. Entonces nunca tuve problemas ni con Scorsese ni con Liam Neeson, con quien me convertí. Generamos una grandiosa amistad. Tom Hanks fue mi primer gran hombre con quien trabajé. No puedo decirte lo suficiente de lo caballero, de lo fregón, lo profesional, cómo consultaba las cosas con nosotros los productores, cómo nos incluían sus decisiones, además de ser humano chingonisimo, igual que Liam. Adam Driver iba empezando su estrella con silencio. Yo sabía que ya tenía el ascenso, ya iba en ascenso. Todos sabíamos que Adam Driver iba a ser una superestrella. Respetuoso y caballeroso. Obviamente las grandes figuras que comentamos ahorita, De Niro, Pacino, Pesci, caballerosos, respetuosos, Nunca, nunca nadie me dijo ni una palabra ofensiva, incluso en momentos tensos. Los momentos más tensos los tuve con Sean Penny y Mel Gibson en The Professor and the Mad Men. Esa dupla sí está, pero de cuidarse.
Cuéntame, cuéntame.
Bueno, eso sí, Sean Penn es. ¿Cómo te explico? No es ofensivo, OK, No es ofensivo, no usa malas palabras, no te amenaza, nada de eso, pero pues no sé si llamarle filósofo o algo. Vive en una nube muy de él. Es un extraordinario actor. Me dio mucha lástima que no fuera ni considerado en la Academia con el personaje que hizo de The Professor and the Madman, que para mí es de las películas que más me ha gustado que yo he hecho, que yo he participado, pero ya Hollywood está tan cansado de él que ni la quieren voltear a ver. Y me da mucha lástima eso porque no habla del talento, habla de su personalidad. Como que él manda a volar a todo el mundo muy fácil, en pocas palabras. Y aún así siempre estuvo abierta la comunicación conmigo y vaya que la tuve día tras día, chateábamos, nos discutíamos y todo, pero siempre por el mejor de la película. Y luego pones del otro lado a Mel Gibson, que ya ves que dicen que hay gente que tiene mecha corta. Mel Gibson no tiene ni mecha, en el instante explota. Pero lo que sí me número uno, nunca me ofendió tampoco. Entonces, volviendo a ese punto, no son vivas, pero no te ofenden, o sea, gritan, brincan, lo que quieras, pero nunca recibí una palabra ofensiva, siempre era por el bien de la película, entonces eso me gustaba.
He oído que tú también te defines como alguien de mecha corta o incluso a veces que Tampoco tienes mecha. ¿Cómo te funciona esto? Porque bueno, hoy se habla mucho de tomarte esos dos segundos como para pensar antes de hablar. A mí me cuesta mucho trabajo. Yo soy alguien probablemente más de tu estilo. ¿Cómo lo manejas tú? ¿Te gustaría cambiar esa manera o ya estás muy hecho a tu forma de trabajar?
No, sí, sí. Ya ves que hay gente que dice yo no tengo ningún rencor de mis decisiones que he tomado en mi vida y se enorgullece decirlo. Pues a mí se me hace poca. Poca. Poco hombre quien diga eso, por ejemplo. Poca mujer, porque yo creo que todos hemos cometido errores. Yo sí me arrepiento, por ejemplo, de haber perdido mi temperamento ante gente que o no se lo merecía o si se cometió un error, pero no en mala voluntad. Entonces he aprendido a bajarle a mi mecha corta, sobre todo con los que están trabajando debajo del productor, en el equipo, en alguien que está a tu nivel, como el director o el actor o algo así, digamos, me ha servido darles a entender desde el principio número uno, que yo no soy de esos que te adoro, Mr. Scorsese, lo que tú quieras, o sea, desde el primer momento yo llegué con a ver, te respeto mucho, pero yo quiero el bien por esta película. Y lo mismo con Mel Gibson y Tom Hanks y todo. Entonces que desde el principio vean que también tienes un temperamento de que no te vas a dejar. Entonces a mí me ha funcionado con gente que hubiera tenido facilidad de querer pisotearme, por ejemplo, este mexicanito ¿Quién es? No lo conozco, no es famoso, no lo conocemos y creo que desde el principio les quedó claro que no va a ser así.
Cuéntame algo, Gastón. ¿Esto lo haces en una conversación o te esperas a que haya un primer desacuerdo como para plantar tu pie firme? ¿Cómo manejas esa relación? Porque sí creo que puede ser muy difícil llegar ante una figura como Mel Gibson o Martin Scorsese y. Y no decir qué afortunado soy y que eso se refleje en tal vez su misión.
Desde el principio me gusta hablar de respeto desde el principio. La primera sentada que tuve con Martin Scorsese en su casa cuando nos presentaron para platicar si hacíamos esta película de Silence, la primera vez que me senté con Tom Hanks, la primera vez que he tenido esos acercamientos a la antigüita, hablo de la importancia de respetarnos y les digo con toda claridad, yo no soy nadie comparado a lo que tú has hecho en el mundo del cine y te respeto por ello, pero aquí la película va a predominar, no hagas que pierde mi respeto por ti. Y la manera de hacer eso es que también desde entrada me respetes a mí porque soy el productor. Como quieras que haya llegado yo aquí, aquí estoy y soy el productor, entonces voy a exigir respeto. Y ahora que estamos bajo ese entendimiento de que nos vamos a respetar, ahora hablemos un poquito de las reglas. ¿Qué es lo que vamos a poner como prioridad? La película para que la película sea lo mejor que puede ser. ¿Qué opinas de esto? ¿Qué opinas del otro? ¿Por dónde le damos? Pero ya de entrada, número uno, no hubo un sentimiento de adoración. Soy fan. Nunca en mi vida me he acercado con alguien a decirle soy tu fan. Ellos no quieren trabajar con fans, quieren trabajar con alguien que les va a ayudar a llevar la película al mejor término posible. Entonces, y sí implica un poco de frialdad porque puedo estar muy emocionado estar en la sala con Martin Scorsese. Yo cuando conocí a Tom Hanks estábamos. Ya habíamos ido a Marruecos a preparar todo. Lo conocí en Marruecos echándonos un tecito marroquín. Entonces está padre. ¿Cómo no apreciar el momento? Pero no puedes convertirte en fan. Él tiene que respetar, es el productor. Entonces tiene que llegar a un punto de respeto para que él también esté tranquilo de que estoy en buenas manos. Entonces por eso. Por eso yo entro primero en ese escenario y así luego me sacan el tapón. Una vez se levantó Mel Gibson de la mesa así tirando madrazos y enojado. De hecho no conmigo, pero con mi otro productor. Era una asociación con otra productora Y me llevó ahí entre las patas hablando de los productores. Y yo fácilmente me levanté, dije hey, aclara tus palabras. Yo aquí estoy en esta mesa, A mí no me vas a decir eso. Aclara a quién te estás dirigiendo y mejor siéntate y platiquemos bien. Entonces sí, llegó un punto donde yo también se dio cuenta que mi mecha se había acabado. Y en ese momento se calmó todo. En ese momento nos sentamos y OK, ya. Nos gritamos y listo. Pero fuera de eso, con nadie en The Irishman o con alguien silence. Tuvimos que llegar a eso. Pero es mejor desde el principio si estamos partiendo desde una postura de respeto. Ya después de aquí en adelante ya vemos quién pierde ese respeto.
Creo que lo que dices es muy importante porque más allá de cómo se dan las cosas y de plantarte y ahora sí que marcar tu árbol o marcar tu territorio, creo que lo que dices es bien importante en el sentido de la gente quiere trabajar con alguien que le inspire confianza, sobre todo si le está confiando un proyecto que es importante para ellos. Y cuando ves que alguien dobla las manos, creo que pierdes esa confianza. Y esa confianza pues te genera. La pérdida de confianza te genera miedo y eso hace que seas pues que pierdas el tiempo haciendo micromanagement que tal vez no quieres hacer, que estés dudando de sus decisiones y entonces eso hace que todavía te le vayas mucho más duro encima a esa persona. Yo veo que hay gente que hasta tal vez te puede probar para ver cómo respondes. Si te plantas, dice perfecto, este cuate puedo confiar, sabe lo que está haciendo, pero si no se van a ir, te van a brilear durísimo.
Totalmente. Después de esa reunión, creo que mi favorita anécdota que tiene que ver con lo que acabas de decir, fue después de la reunión que tuve esa cena inesperada, fue de un día para otro, 24 horas antes, me dijeron, Martin Scorsese quiere conocerte para ver si te conviertes en su productor, pero tienes que irte mañana a Nueva York y a cenar con él. Un momento muy extraño y muy interesante. Entonces después de esa cena, amanezco el siguiente día con un mensaje de su abogado, porque estábamos en Nueva York, su abogado está en Nueva York y oye, pues para mi sorpresa, Scors está muy contento contigo, parece que tuvieron una muy buena plática ahí, vente a platicar conmigo, vente a mi oficina para ir arreglando este asunto, porque me dijo que quiere que tú seas su productor, entonces vente, estoy con él y me aco perfecto, él muy, muy escéptico, muy así como que ¿Quién tiznados eres tú? Su actitud siempre fue así, porque Escorcé si quiere pues aquí estamos sentados tú y yo y tenemos que hacer un contrato de producción y. Y precisamente yo creo que me estaba probando porque él sabía como buen abogado, que el proceso que nos iba a llevar Silencio iba a ser de años, iba a ser de contratos a morir, o sea, cada proyecto, solo Silence creo, tengo alrededor de 175 contratos que tuve que negociar. Entonces, y él es la contraparte y me dijo, yo no sé quién eres, yo no sé si tú sabes a lo que te estás metiendo trabajando con Scorsese y lo que vamos a hacer y lo importante de Silence para Scorsese, espero estés consciente de eso, me dijo, porque no lo vamos a dejar abajo, porque te voy a decir algo, nunca se me va a olvidar esto, me dijo, porque si terminas haciendo esta película para él, estoy seguro que él te lo va agradecer de una manera muy concreta. Y de hecho se terminó en The Irishman ese agradecimiento. Él no tiene ninguna obligación de ponerme el The Irishman y lo hizo por palabra de caballero, porque sí lo es. Pero si dejas caer este proyecto como muchos lo han dejado caer a través de los años, yo mismo me dijo, así me lo dijo en mi cara, yo mismo me voy a encargar de que nunca trabajes en Hollywood en tu vida. Y me lo dijo con un énfasis muy neoyorquino. No sé si puedo decir palabras tipo Goodfellas en este podcast, pero me dijo, puedes decir lo que quieras al estilo, te tienes que imaginar el tono Goodfellas, neoyorquino, italiano neoyorquino, porque él también es de semillas italian. If you fail on Marty, I will make sure you never fucking work again for the rest of your fucking life. Así me dijo, yo me voy a encargar. Y mi respuesta inmediata fue yo no estaba trabajando en esto, no lo necesito. Y por lo tanto tus palabras, perdón otra vez la expresión en inglés, I don't give a fuck about your opinion or your threats. OK, yo voy a hacer esta película por Scorsese y va a ser la mejor película que podemos hacer. Y me vale madre tus amenazas, o sea, fue muy un pum pum muy rápido los dos. Esto que te estoy diciendo, todo fue en un pum pum rápido. Ni la pensé, lo solté. Le dije, yo me importa madre Hollywood si no trabajo ahí, me importa un pepino, aunque sí me importaba, pero se lo dije que no y no me vuelvas a amenazar. Y terminé diciéndole, don't ever threaten me again. No me vuelvas a amenazar nunca, nunca me volvió a hablar despectivamente ni negativamente, nunca. Cada paso que dio siempre lo consultaba conmigo, siempre. Incluso en reuniones de varias personas cuando él le echaba madrazos a todo el mundo conmigo. ¿Y tú qué opinas, Gastón? Yo justo lo que acabas de hacer desde el primer momento, hacerle saber, no me vas a pisotear.
¿Por qué tenía 28 años que nadie quería hacer esta película?
Por un par de razones. Primero, a Scorsese, desde sus éxitos de Taxi Driver, de Mean Streets, ese primer grupito de películas que lo hizo famoso, esas películas eran independientes. Era un güey neoyorquino que se aventó con sus amigos, porque eran sus amigos, Harvey Tell y De Niro, todos de las calles de Nueva York, vamos a hacer una película. Entonces era independiente y con toda la brillantez de la película se notaba, o sea, no traía tanto presupuesto, hay muchas escenas de la calle, así que tenía que filmar así apretadamente porque se. Se tenían que apurar antes y que llegara la policía, o sea, era independiente de verdad. Pero a partir de esa se empezó a tener tanto éxito, ya con Raging Bull y otras, ya los estudios lo agarraron, este güey tiene estrella. Entonces cuando los estudios te agarraban en ese momento, te hacían firmar contratos de 15 años, o sea, a mí me debes una película cada año durante 15 años o durante 15 años, ¿Sabes? Entonces, pues él firmó uno de esos contratos, pues cómo no era un director que iba subiendo, ganando poca lana con sus primeras películas, y de repente llega un estudio y yo te voy a pagar mucho, firmas un contrato por muchos años. La primera razón es que las películas que él quería hacer tenían que ser negociadas con los estudios, los estudios llegaban con él aquí está un guión, tú eres el director indicado, hazme esta película. Entonces él me contó que por muchos años él siguió haciendo películas. Sí, que él quería, que le gustaban, pero tenía compromiso con estudios de hacerla, entonces, y hizo una que fue La última tentación de Cristo. Esta historia. Qué bueno que tenemos este minutito, porque es muy, muy importante en la vida de Scorsese y sus decisiones. Scorsese siempre ha dicho que a él de pequeño lo salvó un sacerdote irlandés que se dedicaba a ayudar a los chavos de Brooklyn ahí que andaban en la calle, a que estuvieran bien. Su mamá era una buena italiana, católica italiana, como las buenas madres católicas italianas, entonces para él ella era su absoluta adoración en todos los sentidos.
Hay otro personaje que hace De Niro, me parece, de un sacerdote irlandés en Nueva York en esta película, que los meten a la.
Exactamente. No me acuerdo el nombre de la película, Me dejaste pensando. Pero sí lo usó como modelo, ahorita.
Me va a venir.
Si lo usó como modelo. Muy buena. Que luego salen y le hacen La revancha, la venganza al carcelero. Muy buena. Ya me dejaste pensando la película porque sí me gustó mucho.
Ahorita no se acuerda.
Si me gustó mucho, pero era por ahí por el estilo. Totalmente, esa era la inspiración. Finalmente con su mamá y con este sacerdote, las primeras motivaciones que tuvo Scorsese de vocación era ser sacerdote. Él ingresó a una diócesis para hacer un seminario. Fue parte de su interés ser sacerdote, de su vocación. El seminario le dijo, no tienes vocación, o sea, no es que él dijo, puta, me equivoqué. No, no, el seminario le dijo, eres un poco como que no te queda los sacerdotes. Hizo una película que se llama La Última Tentación de Cristo, que fue muy, muy criticada por la iglesia y a él le dolió en el alma porque él creía que estaba haciéndole un favor a la iglesia con la película. Cuando él me contó su motivo de La Última Tentación de Cristo, yo le creí porque él me decía, yo quería que el mundo se diera cuenta lo que hubiera sucedido si cuando Cristo estaba en la cruz y padre, si está en ti, déjame en paz, o sea, no me dejes sufrir, algo así. Pero qué hubiera sucedido si Dios dijera OK, no te sacrifiques por mí, está bien. Entonces ese es el mensaje que yo quería transmitir al mundo. ¿Qué hubiera pasado si Cristo no se hubiera sacrificado por la humanidad? Pero pues le agregó escenas sexuales y con María, ya sabes. Entonces ahí eran los tiempos que también Scorsese se tomaba más cosas de lo debido, que también pasó por ahí. Y se pasó. Pero cuando la iglesia, la iglesia lo criticó fuertemente. Muy fuertemente. Pero a él le dolió. A Hollywood si la iglesia lo critica, aplauden y les encanta. En este caso sí le dolió a tal grado que se fue un retiro. Se fue de retiro y en ese retiro un sacerdote, te estoy hablando hace 30 años, le te equivocaste de historia, en vez de hacer esta, deberías de hacer esta. Y le regaló Silence, una gran obra literaria de Shuzoku Endo, un japonés. Y Scorsese durante el retiro leyó el libro y dijo esta es la historia que quiero contar. Entonces, entre que los estudios le decían, pues esa historia que quieres contar todavía no, porque tienes otros compromisos conmigo. Y por otro lado, pues era otra vez muy religiosa. La Última Tentación de Cristo, como fue muy castigada por la iglesia, mucha gente no la fue a ver tampoco por eso, porque la prohibieron. Entonces, en este caso, los estudios dijeron no, no, ya no, otra vez no. Y los temas religiosos, que flojera. Y no vamos a tratar temas religiosos. Hollywood no le gusta el tema religioso. Entonces él dice, es muy religioso este tema, yo la quiero hacer por eso. A tu pregunta. Hasta que llegó un productor católico mexicano que no tenía ningún compromiso con Hollywood, hay que decirlo de esa manera. No es que yo era el mejor product productor del planeta, es que yo era la oportunidad para Scorsese porque era católico mexicano, que no tenía compromisos con Hollywood y que no tenía miedo a hacer una película que Hollywood no quería hacerle a él. Y yo sentí el fuego en esta película.
¿Sentiste, como dices? El fuego. Sentiste la presión tanto de su equipo como la responsabilidad de Martín. Pero aparte tenías esta presión de manejar el presupuesto. Muy precisamente. Estaban bien limitados. Y arrancó, me parece que con el pie un poquito izquierdo. El día antes de rodar. ¿Qué pasó?
Sí, todo eso es muy importante. Cuando yo dije, voy a entrar y le vamos a entrar. Y recibo el primer presupuesto que él y su equipo hicieron. Era un presupuesto muy alto. No andaba como en 65 millones de dólares. Entonces yo lo vi, lo analicé, lo platiqué con ellos mil veces y les no, somos un estudio. Yo tengo que conseguir este dinero y es mucho. Y aquí en este presupuesto hay gente. Me pones cosas como los actores tienen que volar en avión privado. Y tu equipo de producción de Scorsese, que sí lo tiene, hay un equipo que trabaja con él tiempo completo. Tienen estos lujos y hoteles, suites, todo eso para afuera. Somos una película independiente. Vamos a cortar estas escenas. Todo esto lo negocié con Scorsese y logramos bajarlo a 45, casi 20 millones de dólares. Obvio, eso me hizo ser el enemigo de todo el equipo que le estaba recortando su presupuesto, que era todo el equipo de Scorsese y todos los divas que venían trabajando. Imagínate la película anterior a ésta era Wolf of Wall Street, hecho por un estudio como por 200 millones de dólares. Entonces, de pronto llego. Yo les dije, olvídate de tu jet privado. Olvídate tu suite, olvídate tu sueldo. Te vamos a pagar el mínimo. ¿Quieres trabajar? ¿Quieres hacerle el favor a Scorsese? ¿Y tú dile que no quieres aceptar tu sueldo? Y nadie se atrevía a decirle, pero me odiaban a mí. Entonces sí me convertí en un blanco para ellos. Pero era la única manera. Y si conseguí el dinero. La verdad, el primer acto que hice fue empezar a mover la película en otros países. La historia de que íbamos a hacer la película para recaudar fondos. Recaudamos fondos de Rusia, de Estados Unidos, de varios lados, incluyendo de México. Y apenas completé el recurso, justo a tiempo para filmar y para Taiwán, todo el equipo, porque Japón estaba muy caro, nos fuimos a Taiwán. Entonces ya estábamos todos muy contentos montando todo y haciendo los preparativos, y los preparativos incluía construir Nagasaki de 1700, construir el pueblo entero en un lote de estudios allá en Taiwán, y eso incluía templos, y en la construcción de uno de esos templos, ya cuando casi terminándolo, pues algo hicieron mal los ingenieros y los carpinteros y se colapsó y el templo se le cayó encima a los trabajadores, causando la muerte de uno de ellos y el parálisis de otro. Y yo soy el productor. Entonces ¿Qué quiere decir eso? Nosotros tuvimos que movilizar a todo mundo, los servicios médicos, yo tuve que darle la noticia. Scorsese lloró, lloró profundamente, le dolió mucho. Nunca se le había muerto una persona en un set. Estábamos a días de filmar las primeras escenas, el gobierno intervino, tenían que hacer una investigación, ya sabes, el hilo amarillo, eso y todo esto estaba investigación, a ver qué va a pasar. Tuvimos que arreglar los papeles del difunto y de su familia, atender su funeral, todo en un país extraño. Entonces fue muy complicado ese proceso, muy doloroso. Tuvimos que retrasar la producción, cada retraso es pérdida de dinero, pero pues también tienes consideraciones de clima, si no terminamos a tiempo, había muchas variables y eso es lo que hace un productor, asegurarse de que de alguna otra manera agilicemos la investigación del gobierno, negociemos con el gobierno para que el proceso no dure demasiado, para que nos permitan y nos autoricen filmar lo más rápido posible, atender a la familia del deceso, obviamente muy dolida, atender los seguros de familia de ellos que nosotros les tenemos que aportar como contrato. Híjola. Una tras otra, tras otra, tras otra. Pero finalmente, después de todo esa terminamos empezando a filmar unos días después, o sea, podría haber sido mucho peor en la parte de tardarnos, pero sí, fue muy lamentable el accidente y le dolió muchísimo. Escocés y lloró mucho.
Y Gastón, la película resulta un éxito, resulta nominada y tiene la oportunidad de presentársela al Papa Francisco. Cuéntame sobre esa experiencia.
Fui yo quien gestionó eso. Su equipo no quería que se siguiera metiendo los temas religiosos, o sea, su equipo sabía que siempre que se metían en su tema de religión, que sí le gusta Scorsese a su equipo le asusta muchísimo, muchísimo, porque ya sabe que Hollywood le da roña eso y no quiere. Y lo quieren cuidar. Entonces lo cuidan demasiado. Entonces gestioné con gente que conozco la posibilidad de enseñarle al Papa la película. Y la respuesta fue muy positiva. Porque este Papá es jesuita y la película trata sobre jesuitas. Y luego me si, bien, Scorsese, sí lo hacemos. Entonces ahora tenía que convencer a Scorsese. Pero su equipo, te digo. Entonces yo inventé a su equipo. Asistente, productor, su abogado y su manager. Tiene un grupo de gente alrededor que yo le llamé Marty World, porque son muchos. Todos lo cuidan como una fortaleza. Y les inventé que tenía que hablar con él sobre un tema que salió con Paramount de la distribución, que era muy delicado y teníamos que hablarlo. Y en esa reunión sí había un tema de distribución con Paramount que teníamos que hablar en esa reunión. Aproveché y saqué el tema. Por cierto, consiguió una cita en el Vaticano para enseñar la película y con el Papa. Y el Papa te quiere conocer. Todo su equipo se pusieron ¿Cómo lo hiciste? Sin nuestro permiso. Que esto y que el otro. No puede ser. ¿Cómo lo hiciste? No tiene tiempo Scorsese para esas cosas. ¿Yo nomás volteé a ver a Marty y le mari, do you wanna do this? Y todos se pusieron fríos viéndolo, no, mirándolo. Y Mari dijo pero por supuesto, of course. Oh, my God. Y estaba emocionadísimo. Entonces ahí todo el mundo se fregó y ya volteó con alguien ayuda a organizar a Gastón esto. Y se emocionó mucho. Me dio un abrazote y estaba muy emocionado. Entonces se hizo, a pesar de todos los lamentos de su equipo, hicimos un súper evento. El Vaticano organizó 800 líderes de los jesuitas a ver la película con el Papa. Obviamente hubo mucha lágrima, mucha situación, mucho conmovido. Y luego tuvimos un encuentro privado, el Papa, Scorsese y yo con nuestras esposas. Él llevó a su esposa y a sus hijas. Y fue muy bonito momento. Muy bonita plática, de lo más rescatable. Hay cosas que siguieron en privado que prefiero que se lo mantengan entre ellos dos. Pero de lo que sí puedo decir que me encantó es que el Papa le hiciste la gran historia sobre la fe bajo fuego. Y eso es muy importante en nuestros tiempos, la fe bajo fuego. Y ya terminamos. Y nos sacaron a Mía Scorsese solos con el Papa por un pasillo. Y a nuestras familias las sacaron por otro lado. Y nos metieron a una capilla privada de papa donde los tres nos arrodillamos, rezamos un poquito y el Papá agradeció y se fue y nos dejó a mí y a Scorsese. Y ahí en ese momento se me soltó lagrimeando Scorsese, nunca lo voy a olvidar. Y ya me admitió que el abrazo que le dio el Papa para él fue el abrazo de la iglesia de decirle ya regresaste a casa después de 30 años. Cuando lo habían, no lo excomulgaron, pero si estaban molesto con él. Se les hizo muy ofensivo a la iglesia y se lo hicieron saber. Y estaba ese señor, ese hombrezazo caballero que conoces tú, que es Martin Scorsese, con unas lágrimas de bebé por un abrazo que le dio el Papa porque dijo ya sentí que la iglesia me volvió a abrazar. Y para mí dije en ese momento dije, todo valió la pena. Todo valió la pena ver que este hombre lo recibe de esa manera.
Qué increíble historia, Gastón. Ciertamente, pues había razones suficientes para que te convocara a desarrollar The Irishman con él. Y ahorita dijiste que dentro de Silence tuviste que negociar mucho los salarios y creo que fue lo mismo en The Irishman, pero ahora tenías que negociar con Joe Pesci, con Al Pacino y con Robert De Niro salarios. Cuéntame un poco eso.
Estuvo muy divertido, la verdad, porque un paso hacia atrás. Estando en Taiwán, después de ya varias semanas de rodaje, creo que estábamos cercano a terminar, Scorsese me invita a su cuarto, a su suite, a descansar después de un largo día de rodaje y me invitó, como yo, a él le gusta el whisky, un whisky tranquilito.
¿Qué whisky es tu favorito?
A mí en lo particular, el whisky que más me está gustando recientemente es uno que se llama Singleton. Hay varias versiones. Es relativamente nuevo. Estoy fascinado con Singleton. De los otros, de los más conocidos, hay uno que se llama Kabbalah, que es taiwanés precisamente, que es muy famoso. De hecho Kabbalah fue nominado el mejor whisky del mundo hace un par de años. No sé si lo repitió, pero muy bueno porque se hace sobre una cama de chocolate, o sea, se hace una cama de chocolate oscuro y el whisky corre por esa cama levantando un poquito el saborcito del chocolate y luego lo embotellan. Aquí tengo una botella de Cábala y el Blue Label de Johnnie Walker. El Blue Label. Pero finalmente le llevé una botella de Cábala que estábamos en Taiwán. Él no conocía Cábala, pero sabía que le gustaba el whisky. Y vaya que lo disfrutamos. Esa plática es importante, primero porque me sorprendió con algo que no habíamos platicado antes. Me empezó a hablar de las películas mexicanas que a él le gustaban. Empezamos a hablar del cine mexicano. Para mi sorpresa, ese hombre sabe mucho más que yo del cine mexicano, del cine de oro. Me hablaba de cómo admiraba a Gabriel Figueroa, al indio Fernández, qué películas mexicanas le gustaban. Me dijo que su favorita era Enamorada, lo cual coincide conmigo. Para mí siempre la Enamorada. Para mí, en fotografía, en historia, todo. Es como que la más completa mi opinión. El indio Fernández y María Félix y con Gabriel Figueroa. Entonces fue muy agradable esa parte. Y luego el whisky y todo. La verdad, mágica noche, muy a gusto, Buena plática. Y al final de la plática me estoy tan agradecido contigo que cuenta que cuando tomes mi decisión de qué película voy a hacer, la siguiente película que vaya a hacer, te voy a invitar. Dije qué a todo dar, pero pensé así como que un par de cuates en el bar que se prometen que algún sueño. Algún sueño guajiro. Después de varios. Después de varias copas, se lo agradecí y me fui. Ya terminamos la película y todo. Como un año después, me habla, me ya tomé mi decisión de la siguiente película y es The Irishman. Yo ya sabía que era uno de los candidatos para él traía otro proyecto sobre Frank Sinatra, traía otra opción y The Irishman. Entonces finalmente, pues dijo es The Irishman y quiero que me la produzcas. Pero ese proyecto no es mío, es de Bob. Así le dice a su amigo Bob De Niro. Tienes que convencerlo a él. Entonces te hice una cita con él mañana en su restaurante a las 8. Ahí te va a esperar. Tiene un restaurante en Tribeca. Y ahí voy. Estaba en México, cancelé todo, me fui para allá y cené con Bob De Niro en su restaurante. Él y yo solos, conociéndonos, platicando. Y otra vez, igual que Scorsese, gente profunda, pero que no se explaya. En su profundez predominan la sencillez y la caballerosa.
¿Cómo fue esa conversación?
Pues así, muy de pocas palabras. Caballeroso, agradable, con buenas preguntas, o sea, poco rollo, cero rollo. Con buenas preguntas.
¿Qué te preguntó?
Me preguntaba, por ejemplo, primero de lo general, así, ¿De dónde vengo? ¿Desde cuándo estoy haciendo cine? Se reía. No es que se reía mucho, pero se reía un poco cuando le dije, pues vengo de un rancho, mi papá es ganadero y no sé qué estoy haciendo aquí. Le dije, ¿Como le digo a todo mundo? Y se reía. ¿Y cómo te fue en Silence? ¿Cuál fue el reto más grande que tuviste en Silence? ¿Por qué asesine? ¿Por qué crees que esta película pudiera funcionar? Cosas así, ¿No? ¿Qué harías en un escenario así? WhatsApp. Si tuviéramos que cambiar la película, si tuviéramos que irnos a un estudio, si tuviéramos que. Porque en ese momento era una película independiente, no era de ningún estudio. Entonces, muy buenas preguntas. Sí, también muy personal. Que estoy casado, que si tengo hijos, que cosas. Que se convirtió en una plática profunda, pero sin mucho rollo. Eso siempre para mí es una señal de una persona inteligente y de verdad auténtica. Entonces fue muy agradable. La siguiente mañana despierto con un mensaje de la asistente de Scorsese o la productora de Scorsese, una mujer que lo ha acompañado muchos años, que nunca voy a olvidar el mensaje que dice Bob says, let's go with Gastón. Congratulations. Entonces, que en esa noche, pues Bob decidió que sí vamos contigo, tú nos vas a producir. Y otra vez empezó el proceso. Me mandan el presupuesto. OK, Gastón, estamos en 90 millones de dólares. Arráncate. Si, la de 65 está difícil ahora 90. Todavía no teníamos a Pacino, todavía no teníamos a Pecci, pero sí teníamos Scorsese, teníamos a deguo y teníamos un súper guión que no era de ellos, era de Paramount. Estaba en Paramount, escrito por Steve Salye, en uno de los mejores guionistas del planeta y estaba en Paramount. Y el guión era supuestamente tan bueno que pedían seis millones de dólares por él. Entonces yo no tenía seis millones de dÓlares. Y no, lo que uno cree que Scorsese y De Niro les sobra el dinero. Ellos no ponen el dinero en sus películas. OK, No lo ponen. Ellos esperan que todos los pongan menos ellos. ¿Entonces, esa negociación creo que fue importante porque cómo la hago, cómo la hago? Cómo la hago, o sea, así como quiera pedir dinero para un guión que todavía o sea, Scorsese y dinero. Me decían, nosotros te firmamos nuestro contrato pero primero tienes que sacar el guión de Paramount. ¿Entonces le dije, bueno, y toda la ayuda de ustedes? Entonces corsés y De Niro. Sí le hablaron a Perryman varias veces. Sí, me hicieron las citas con el mero mero presidente Brad Gray, que en paz descanse, ya para negociar el presupuesto, el guión. Yo le dije de entrada a Brad Gray, mira, no tengo dinero para pagarte ahorita pero lo que sí traigo que tú no tenías antes es el compromiso de deniro Scorsese de ahora sí hacer la película y tú no tenías. Entonces Brad me dijo, ahí te va lo que te voy a proponer. Te doy 12 meses con este guión. 12 meses. Si en 12 meses no completas el proyecto para hacer la película me regresas el guión con todos los contratos que hayas firmado hasta ese momento. Pero ya es de Paramount, no es tuyo. Entonces 12 meses es muy poco para armar un proyecto de este tamaño. Pero lo acepté porque no tenía de otra y me puse a trabajar. Y en ese proceso, lo primero que hice, me fui a Cannes. Y en el Festival de Cannes y ahora sí con un contrato Scorsese, un contrato De Niro, anuncié al mundo, traigo The Irishman. Aquí están los contratos. ¿Quién me da más? Y empezó una subasta de todos los países del mundo excepto Estados Unidos. Y para mi sorpresa, rompimos el récord. Nunca nadie había vendido una película a tanto dinero en Cannes. Recaudamos más de 50 millones de dólares de puros compromisos de diferentes países de decir, yo la distribuyo mi país. Yo la distribuyo mi país, aquí está mi contrato. Con puro contrato logramos más de 50 millones de dólares. Y luego ya me avisaron después que fue récord que en toda la historia ni una película había recaudado tanto. Y es el poder de Scorsese y De Niro. Pero era muy necesario que nos lanzáramos a ese intento. Ya con ese compromiso ya me puse a trabajar lo demás, incluyendo los contratos de cada uno de ellos. Porque yo les decía, no podemos, o sea, 90 ya es muy caro. No les puedo pagar lo que están pidiendo. Otra vez como Silence, otra vez todo el mundo rolándose los ojos para arriba. Otra vez Gastón aquí nos va a cortar todos los gastos. Y empezamos con. Yo creo que ya lo puedo decir. Estábamos. Querían como 6 millones de dólares cada uno y yo les dije ¿Tres y medio? No que seis, estábamos entre tres y medio, seis. Scorsese, De Niro, ya estábamos negociando con Pacino y Pesci no quería asomar la cabeza. Pesci decía no me molestan, yo no quiero regresar a Hollywood. Así tal cual. Finalmente con Pacino amarramos un contrato también llegamos a una negociación y luego ahora todo mundo a buscar a Pesci y no quería y no quería y no quería, ya no quería volver a hacer cine. No le gusta Hollywood, le cae la patada Hollywood. Si te das cuenta, De Niro, Scorsese, Pesci, son todos brooklynianos, les da roña a Los Ángeles, no les gusta ir a Los Ángeles, son neoyorquinos, no les gusta el estilo de Los Ángeles y a mí tampoco, entonces no, no quiero volver a entrar a Hollywood ni nada. Speci tuvo que ir De Niro, Scorsese a su casa a convencerlo y aún así apenas como que semanas después dijo OK, pero cómo batallamos con él, ya cuando entró al set era la cosa más agradable, chistosa, bromista, o sea, ya en el set yo pensé, hijo, la viene de malas porque casi, casi lo forzaron sus amigos, pero en el set jaló a todo dar. Y aquí es cuando más se puso difícil, porque acuérdate que te había dicho que más o menos cuánto les íbamos a pagar a cada quien y todos dijeron, bueno, vamos a recibir todos el mismo pago. Entonces ya llegamos a un número, pero de pronto me dice Scorsese, oye, quiero meterle una nueva tecnología que rejuvenece a los actores, vete a ver esta empresa de San Francisco que es de Spielberg, que está haciendo una técnica nueva, mira, aquí me mandaron ejemplos. Pues sí, pero pues no podemos pasarnos de presupuesto. No, pues sí nos vamos a tener que pasar el presupuesto. Yo ya traía como que los suficientes compromisos para más o menos pagar la película, pero no, esos 90 millones se convirtió en 100. 110, 115, 120 con la tecnología y que quiero filmar esto, quiero filmar el otro y empezó a crecer y a crecer y llegó un momento, nunca se me va a olvidar la reunión, le hablé a la productora Scorsese y les dije, oye, tengo que hablar con ustedes porque les tengo muy malas noticias, no vamos a hacer esta película, está demasiado cara, todavía no empezamos, no empezamos a filmar todavía, no y como si me citaron en casa de uno de los amigos de Scorsese, Nueva York yo pensé que iba a estar Scorsese, De Niro y la productora Scorsese, pero no, estaba el amigo Scorsese, Robert De Niro, la productora de De Niro, Jane Rosenthal, que es una de las productoras más importantes del planeta como mujeres y las productoras de Scorsese. Y todos se me pusieron como herradura y me pusieron una silla enfrente y dije yo, caray, esto está montado, ¿No? A ver, explícanos qué pasa. Este presupuesto cuesta 120 millones de dólares, o sea, yo ya le hablé a los estudios, nadie quiere hacerla. La gente me está diciendo, los estudios, Paramount me dice, ¿Quién quiere ver una película puro viejito de puro viejito blanco además, A Bunch of White Old Men? Nadie quiere ver esta película. Entonces les dije, una de dos, o nos traemos a DiCaprio y lo metemos en el papel de Pesci o algo así, pero nadie quiere invertir esa cantidad de dinero. ¿Y realmente, entonces qué gasto? No vas a. No, No, no, no. ¿Le meterías tú esta cantidad? No, no se la metería. Y nunca se me va a olvidar porque hicieron, ya sabes, la clásica, se asombraron, sobre todo las mujeres. Scorsese nomás hizo así y como que a todo mundo se empezó a sentir la presión de que se le estaba cayendo el circo. Tanto trabajo, tantos años y le dije, deja tú. Yo, o sea, ni un estudio, yo ya hablé con varios estudios que me acompaña en esto y no quieren. Y no quieren, no quieren. Entonces las alternativas son bajarle al presupuesto, no usar esa tecnología o traernos a DiCaprio. Y uno de ellos dijo, no, ya hablamos con DiCaprio, no puede, está comprometido con otras cosas, no puede entrar, ¿Qué vamos a hacer? Y había mucha tensión y mucha como que agitación hasta que Robert de Nieves se levantó de la silla y dijo It is what it is, que por cierto es una línea que uso mucho en The Irishman. It is what it is está muy caro. Gastón Wright me dio la razón. Entonces calmó a todo mundo. Tenemos que pensar una alternativa para bajar la atención a todo mundo. Bueno, le vamos a pensar. Y te hablábamos, Gastón, y a ver qué hacemos todos. Yo estoy hablando con los estudios, pero ahorita todavía no tengo suerte, pero a ver si sale. Bueno, te aviso. Y a los días me hablaron y me dijeron, oye, Netflix está interesado en hablar con nosotros. Pero ojo, Netflix todavía no hacía estas cosas. No invertía en películas tan grandes. Todavía estaba haciendo cositas y series, pero no estaban haciendo lo que ahora están haciendo. Entonces sí nos extrañó, pero sabíamos que Netflix ya estaba en ascenso. Y cuando Netflix ya me mandan con el presidente de Netflix, con el mero mero presidente de Netflix y de Netflix Film, Scott Stuber. Y me dijeron que sí queremos. Sí queremos la película. Tenemos planes muy importantes para hacer algo importante con Netflix y queremos que The Irishman sea nuestra bandera nueva. Les dije, está bien. Y me dijeron, ¿Cuánto está el presupuesto? ¿Como está? Como en 120. Les dije, OK, están 120, pero yo conozco a Scorsese. Si no tienes como mínimo 140 preparados, yo quiero que el contrato que firmemos diga que no me van a castigar si superamos los 120. Y finalmente me no te preocupes. Es más, no le vamos a poner límite. Vamos a meterle lo que sea necesario para esta película. Y como el equipo de Scorsese se enteró de eso, empecé a recibir llamadas de todo. El agente de Pacino, el agente de Niro, el agente de Scorsese, el agente de Pesci. Oye, ¿Te acuerdas que habíamos negociado un presupuesto para cada uno de nosotros como de 5 millones de dólares? Sí, para arriba. Ya me dijo Netflix que ellos están dispuestos a pagar para arriba. Está bien, lo voy a poner. Y pusimos una cifra estratosférica. Y allá si, Netflix acepta y aceptó. Estaban súper felices porque lo que yo les iba a pagar, lo que les terminó pagando a Netflix, era como tres, cuatro veces más, ¿Me entiendes? Entonces estaban súper felices. Y Netflix le apostó a todo en The Irishman, como tú ya viste. Y ya finalmente todos pudimos hacer la película y ya salió con todo el apoyo de Netflix.
Oye, Gastón, parece que gran parte de tu trabajo como productor es negociar. Negocias sueldos, negocias cláusulas, negocias ventas, negocias contratos. ¿Cuál crees que son tus dos o tres estrategias clave de negociación que siempre usas o que son tu de cabecera?
Vamos. Sí. Punto importante. Yo llego a estas mesas con una visión muy clara de lo que tengo que lograr. No me siento nunca a negociar sin tener una visión de lo que pretendo lograr. Tengo que llegar a esto. Entonces no me quiero levantar nunca de una mesa de negociación sin un avance o compromiso. El tema de el cotorreo y hacernos amigos no vamos, no va. Y menos en Hollywood. Si alguien entra para hacer amistades y que quiere ser amigo con el actor este por toda la vida y no sé qué, te vas a pegar con la pared. No es un tema de hacer amistades. Ojalá que durante las producciones encontremos amistades de toda la vida, eso sí, pero no son tus amigos cuando te sientas a negociar. Entonces, poco rollo, al grano. Bien estudiado. ¿Hasta dónde puedo negociar? ¿Cuál es mi punto? ¿Donde no puedo yo ya doblar las manos, por ejemplo, y donde aspiraría a negociar? Entonces, tienes que hacer tu tarea antes de sentarte en esa mesa y llegar con cara fría, sin mayor preámbulo. Al grano. Tenemos que lograr esto, y esta es la negociación. Ahora, en mi caso, como yo no vengo de una productora con mucha lana, y yo tampoco soy de mucha lana y estas cosas, el juego que tuve que jugar es el de tomar riesgos calculados muy fuertes. Es decir, yo llegaba con cualquiera de estos, con un Scorsese, con sus agentes, con los actores, etc. Y negociaba pagos con ellos que yo todavía no tenía el dinero. Ellos no sabían eso. Es importante que ellos nunca conozcan tus cartas. Mis cartas no traían, no eran fuertes, no traía un par de ases. Lo que yo sabía es que decía yo si logro salir con un contrato de Martin Scorsese, aunque él crea que me sobra la lana, con que yo salga con un contrato, yo me voy a mover a conseguir la inversión, porque tengo un contrato de Martin Scorsese o de Al Pacino. Pero ellos no sabían que yo no tenía dinero. Cada proyecto que hice allá, grande, Silence Irishman Profession de Madman, Hologram for the King, todos fueron proyectos donde convencía a alguien que yo era el indicado, haciéndolos pensar que me sobraba el dinero y no tenía el dinero. Entonces era jugártela y decir, tengo un contrato. Y con eso te mueves y sales a los mercados y sales a los inversionistas institucionales y privados. Y pues ahí sí tenía que hacer una tarea de quién es quién para salir a buscar. Y llegas con ellos y les dices, tengo un contrato Scorseseo, de Tom Hanks, etcétera. Y este es el proyecto y eso es lo que va a costar, y esta es la manera que vamos a ganar. Y si no me funcionaba eso, imagínate la cara con que regresas y oye, te tengo que regresar tu contrato porque final del día, pues no tengo nada. Entonces, esa fue creo, no creo, mi mayor habilidad fue lograr balancear la negociación, de ponerme firme, como que en una postura de casi casi de tú me necesitas más a mí que yo a ti, porque yo voy a poner toda la lana en la mesa y yo te voy a armar todo el circo, yo te voy a proteger y yo voy a ayudarte a armar todo y tú nomás vas a llegar a ser tu arte. Pero cuando salía de ese cuarto y seguramente con un contrato a la mano, sí decía la madre, ahora cómo, Ahora sí tengo que cumplir, ¿Me entiendes? Entonces, sí, para mí ese ha sido mi modo operando hasta ahorita, fue eso. Vende el sueño, vende la confianza, vende el compromiso, sal de ahí con ese contrato y luego cumple. No podía yo hacer lo contrario porque no contaba, yo no llegaba con dinero una mesa, no sé si me explico.
Gastón, has dicho que Hollywood no es un lugar donde se puede tener confianza, que no hay lealtades, que a veces no hay mucha moralidad. ¿Cómo pintas tú la línea entre tu propia moralidad y y la de una industria que tal vez no la considera?
Sí me ha topado con un Hollywood, digo, tienes que entrar muy atento a saber que Hollywood es, ahora sí que el nido de las mayores vanidades, le llaman the bonfire of the vanities, donde lo que importa es ese ego de ser tú el protagonista y. Y obviamente también una cuestión de dinero, entre el ego y el dinero. Ya cuando juntas entre el ego y el dinero en el mismo lugar, te digo, ahí se pierde todo. Si no tienes la más mínima templanza y solidez de conciencia y moral, ahí te vas a ir al drenaje con todos ellos. Es muy complicado. Ya ves, la noticia es cada vez más de los escándalos, de los acosos, de las tranzas, de las híjoela. Y si supieras también, además de los litigios, porque los litigios son confidenciales, la mayoría de ellos, hasta que ya llegan a una corte. Entonces la cantidad de litigios que hay, porque todo mundo se demanda, entonces es una tierra que no me gusta, como tampoco los neoyorquinos, como te comenté ahorita, les gusta ese estilo de Los Ángeles, por eso casi nunca se aparecen ahí y habemos muchos que no estamos de acuerdo en ese Hollywood y sin embargo, ahí está la mayor acción. Entonces yo tengo otra vez la bendición y no es literal, perdón, no es, no es una exageración, es literal, es real. Yo vengo de rancho, o sea, yo vengo, nací, viví mis primeros años en un rancho, no me refiero al pueblo, al rancho, soy de pueblo y ahora de Hermosillo, donde aquí soy un loco para todos mis primos y familiares que se fue al mundo del cine, no es algo admirable, o sea, es algo de que esté loco que está haciendo cine, ¿Me entiendes? Entonces me aterriza muy fácil. Yo estoy aquí, piso pies de plomo y piso muy fácil la realidad, la realidad de lo que es la vida, no es espectáculo que brilla y que no es real, que se llama Hollywood. Entonces eso. Segundo, mi familia, mi esposa y mis hijos, creo otro elemento que me aterriza muy fácil, no me dejan andar faroleando, no me dejan. No me gustan las alfombras rojas y ese tipo de fiesta. Entonces eso ayuda. Yo le hice un compromiso a mi esposa que nunca me iba a ir a cenar con una actriz, aunque sea negociación, simplemente si tengo una negociación con una actriz o algo en la oficina y en la tarde o en la media mañana, como debe ser. Pero eso de irte a comer o a cenar con una actriz o algo así, nunca ha estado en mis, en mis planes, ni lo hago. Y a pesar de que hay muchas actrices que realmente les tengo mucho cariño y somos realmente amigos porque hemos trabajado juntos, nos hemos conocido, pero son gente que yo le presento a mi esposa o que nos vemos a la luz del día. Entonces eso ha ayudado a no embarrarme o no andar haciendo cosas indebidas, pero también las negociaciones y el tema del dinero y todo. En mi equipo, por ejemplo, de trabajo en Los Ángeles y en la Ciudad de México, no hay nadie que quiera ser artista, todos son gente de empresa. Como en una empresa nos encargamos bien del dinero de las cosas, no es que la clásica de dame chamba en tu productora porque algún día quiero ser director o actor, no, aquí si vas a trabajar en mi empresa es enséñame el currículum, que sabes de esta área en la que te estamos involucrando. Entonces ese tipo de acciones nos permite no meternos a la telaraña típica de la farándula y perdernos en ese mundo. Sí hay un cuidado que se tiene que tener, porque también es fácil perderte, es divertido y la egolatría puede crecer muy rápido si te dejas llevar. Y me ha pasado, me he equivocado. Entonces tener los pies en la tierra, las botas en el polvo aquí en mi rancho y tener la familia que tengo, que nunca se va con la finta. Y yo que tengo la conciencia suficientemente sólida todavía para no perderme. Por ponerte un caso, un día me buscó Mónica Belushi, que para mí siempre ha sido de las actrices más hermosas del planeta, punto, o sea, punto siempre, y que traía un proyecto que quería plantearme. Yo estaba en Los Ángeles y me oye, yo estoy en Los Ángeles, ¿Puedes cenar hoy en la noche? Yo le dije a mi esposa que nunca iba a cenar con una actriz, pero es Mónica Bellucci. Finalmente le hablé a mi esposa oye, a ver, sucedió esto, me está invitando Mónica Belucci a cenar, te lo juro, Pues me voy a portar bien, así como que aunque quisiera portarme mal, como si me hubiera pelar Mónica Bellucci. Pero se rió, ella dijo ya sé que te encanta tanto, pues voy a confiar en ti de todos modos. Yo creo que también ella se estaba riendo, así como que este pobre iluso que cree que le va a pelar Mónica Bellucci. Y fui a cenar y Mónica llevó a su productora y fue muy agradable y muy profesional y me platicó su proyecto y todo. Todavía andamos ahí viendo. Es un proyecto complicado, no hemos podido sacarlo adelante, pero ese es el tipo de cosas que uno debe hacer. En otra ocasión estaba en Europa y se armó una cena con nada más y nada menos que Charlize Theron en un evento importante que decidimos vernos en el evento. ¿Es en público? No, era en privado, pero de una vez ya íbamos a platicar algunas ideas de algo que pudiéramos trabajar juntos. Y yo invité a mi esposa y mi esposa me acompañó y era la primera que estaba con la boca abierta viendo Charlize Theroux. Yo creo que le apantalló más que a mí, de tan bella que es. Pero ese tipo de cosas es cuidar un poquito eso para no perdernos y mantenernos en nuestro craft, en lo que realmente, que a mí lo que me importa es contar muy buenas historias, hacer muy buen cine, más que series, muy buen cine y tratar de que sea negocio para el sustento familiar si quieres, no para hacerme millonario. Me gusta mucho el arte de hacer cine, pero tampoco que me quiebre.
Gastón, en los próximos 12 meses, ¿Cuál es el proyecto que más te emociona?
Hay dos o tres ahí que me parecen que pueden ser más que interesantes en los pero te voy a hablar de dos y habrá como muchos amigos van a ver este podcast, espero que no se ofendan, que no mencioné sus proyectos o gente con la que estoy trabajando. Me emociona uno que se llama La Maestra y el Nobel, que es la historia de Gabriel García Márquez cuando era chiquito, cuando era niño y la historia verídica de cómo una maestra de su pueblo le abrió los ojos para para introducirlo en un mundo más mágico, como mi película favorito, Cinema Paradiso. Y siempre me parece para mí como que la película perfecta. Siento que es mi oportunidad de hacer algo que te deje el mismo sentir. Es una muy bonita historia basada en una novela célebre que tuve la fortuna de ganarme de sus editores el premio de que yo la produjera. Y la estamos escribiendo Michael Radford, que fue el autor y el director de Ilpostino, entre otras, un servidor, yo y Roberto Giró con quien co escribí El Estudiante, que fue mi primera película. Entonces me emociona porque también es mucho de mis ideas, de mi letra, además de que la voy a producir. Entonces ya estamos en el guión. Y otra que es que estamos también en en un proceso avanzado, pero no puedo oficializarlo todavía, pero en este podcast sí te adelantaré que estamos haciendo una película sobre Marlon Brando y sobre un episodio de la vida de Brando muy importante, muy importante. Ya traemos a un actor que se ve idéntico a Brandon, es un actor bien conocido que repito, no puedo formalizarlo todavía, pero es un actor que ya, ya lo vestimos de Brando y se ve increíblemente idéntico a Brando, a pesar de que este actor por su lado es conocido y me encanta porque a mí pues Balon Brando, yo creo que junto con Clint Eastwood, para mí son los dos actores más icónicos que más me han gustado en el mundo del cine.
Y para cerrar y no quitarte más el tiempo, que sé que nos hemos llevado un poquito más de lo que habíamos acordado. Gastón, si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran qué diría.
¿Sabes qué? Quería concluir este podcast con algo así y traía como tres de las tres ideas igual de poderosas todas, pero me voy con una que es muy sencilla, pero por ende muy poderosa y que a mí siempre me ha funcionado. Y cuando me equivoco, regreso a esto. Pies en la tierra, mirada al cielo. Hay tanta filosofía que pudiera compartir contigo como este mensaje conclusivo. Pero la mayoría somos muy mortales. Somos sencillas. La mayoría de la gente de este planeta es sencilla. Nomás queremos salir adelante día tras día. No todos somos los grandes estrellas iluminados. Yo me voy más con esa banda. Pero todos tenemos sueños y todos tenemos ilusiones. Entonces está bien, persigue esa ilusión, persigue ese sueño. Pero Pies en la Tierra, mirada en el cielo. Y Mirada en el Cielo es la visión de lo que puedes lograr pero también recordar que ahí está Dios y cuentas con Dios. Ahí está dos pies en la Tierra, Mirada en el cielo.
Gastón, ha sido increíble. La verdad es que pocas veces tienes este vistazo detrás de la cortina de cómo funciona Hollywood y tener tus historias con todos estos artistas y todas estas experiencias de producción. La verdad es muy inspirador. Estoy seguro que va a ser cosas muy grandes. Eres un crack. Me va a encantar verte recibir tu Oscar un día que estoy seguro que va a pasar. ¿Dónde puede seguirte la gente? ¿Dónde pUede saber más de ti, conectarte?
Básicamente nomás estoy en dos redes. La que más me muevo es Twitter, entonces ahí estoy como AstonPablovich, tal cual. Gastón Pavlovic. Y en Instagram ya estoy también. Ahí es Gastón Pavlovich Oficial. Gastón Pavlovich Oficial. Así que muy fácil. Mi nombre y mi apellido en las únicas dos redes que estoy presente.
Gastón, muchísimas gracias por tu tiempo. ¿Algo más que quieras agregar?
Muy agradecido. Otro elemento que siempre me llena es estar agradecido con todo, cada paso, lo bueno y lo malo. Estoy agradecido. Todo es experiencia. A todos se le puede sacar algo positivo. Muy agradecido contigo. Este podcast es un crack. Me dio mucho gusto tu invitación. Me sentí honrado y muy agradecido con el tiempo que me dedicaste y las preguntas y la paciencia también.
¿Nombre? Gastón. Muchas gracias y espero conocernos pronto.
Igualmente encantado.
Me parece fascinante escuchar historias de lo que sucede tras bambalinas en un mundo tan mítico como el del cine y Gastón tiene mil de ellas. Si te gustó el episodio, compártelo con alguien usando link Cracks la. También sigue crackspodcast en Spotify o suscríbete en itunes y califícanos ahí con cinco estrellas para que más gente nos encuentre. Y mencióname en Instagram o Twitter con la lección que más te llevas del día de hoy.
Como arroz.
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