El Origen de Doctor Sonrisas I Piki Martínez

Piki Martínez founded Doctor Sonrisas after volunteering as a clown at an elderly home and watching Patch Adams. The first event happened December 23, 2003, at Casa de la Amistad, where volunteers bought toys at Mercado de Sonora. It grew from holiday parties into hospital visits, granting wishes, and funding prostheses for children.
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En una clase que era la clase de participación social, era una clase que teníamos que ir cada 15 días un asilo, que es un asilo que está aquí en el sur de la Ciudad de México, el asilo Vicentino y por andar haciendo tonterías en el salón un día el profesor me dijo pues mira, si te crees muy chistosito ahora como castigo vas a ir disfrazado de payaso a este asilo y ni modo, con tal de pasar pues me disfrazo de payaso, nunca había tomado un curso de nada, nunca me disfrazó de payaso, nada y era un asilo al que íbamos con los viejitos y la verdad era divertido porque imagínate que íbamos a un salón de 30 personas, 40 personas y tú molestabas un viejito y se voltea el viejito y como que no tenía argumentos, ni se acordaba quién lo había molestado y si te decía fue él, le decías no, capaz si fue el oso, no que yo no fui profesor entonces todo el tiempo nos pasamos haciéndoles bromas, como que no me acuerdo mucho pero todo el tiempo les el típico enojón que no quería que entraras a su cuarto y te metías y le movías la cama, o sea, cosas así les cambiamos, por ejemplo cuando estaban comiendo de repente le decíamos que se le pasara, que nos pasara un libro y se volteaba y le cambiamos el plato por el de la sopa, entonces como que volteaba y veía que no estaba su carne, que estaba las opens, como que le da pena preguntar este no, como que. Y ese día me tocó ir disfrazado de payaso, llegué a mi casa y le dije mamá, ¿Qué me pongo? Me puse una camisa, el chapulín colorado arriba, una camisa floreada que tenía mi mamá, me pintó con sus pinturas que tenía ella, llegué súper improvisado a jugar con los viejitos, hacía juegos, o sea yo como que en mi papel me encantó, estaba acostumbrado a ser el ridículo, entonces como que me gustó mucho y lo que más me impactó de Soso fue que por ejemplo a la siguiente semana eran viejitos que tú les preguntabas cuántos hijos tenían y una semana te decían tengo tres hijos y a la siguiente semana te decían tengo siete o una semana te decían que eran policías, en la siguiente que eran astronautas, no es un decir y lo que me impactó fue que estos viejitos se seguían acordando del payaso, o sea, decían ¿Cuándo nos va a volver a visitar el payaso? ¿Cuándo nos va a volver a visitar el payaso? ¿Cuándo va a volver a venir a hacernos reír? ¿Cuándo va a venir con los concursos? Y me acuerdo que me quedó esa inquietud, dije como algo tan tonto, tan sencillo que fue ponerme una camisa del Chapulín, una camisa Florea y pintarme con pintura que tenía en mi casa. Les pudo impactar tanto que se siguen acordando de eso y no de la realidad que tuvieron toda su vida, no de algo importantísimo como cuántos hijos tuvieron, a qué se dedicaron. Y a raíz de ahí, en esas épocas habrá sido que vi la película de Patch Adams y justo hay una parte que bueno, esa es de las películas que más me ha marcado, para la gente que no la haya visto, creo que la tienen que ver en algún momento, creo que está en cualquier plataforma y hay una parte en la que Pach Adam va a vista a los niños con cáncer y. Y yo me acuerdo que me metía y soñaba y soñaba y soñaba y soñaba con los niños con cáncer sin que nunca hubiera tenido nadie cercano en mi casa con cáncer, ni amigos, ni gracias a Dios hasta ese entonces nada presente. Y soñaba mucho con eso, con que iba con los niños con cáncer. Entonces justo ahí es cuando tengo el primer contacto con el padre. Un día llego con el padre, le digo eso, le digo oiga padre, llevo mucho tiempo soñando con los niños con cáncer, ¿Qué onda? Y él me dijo, ¿Sabes que, piqué? Muchas veces Dios te habla a través de muchas maneras y una de esas maneras puede ser a través de los sueños. Cuando Dios te habla, pues es como una llamada por teléfono, tú le puedes poner el verde y le contestas o el rojo y no le contestas. Me dijo, yo lo que te recomiendo es que le piques el botón verde y vayas a visitar los niños con cáncer. Una de esas no te gusta, te pone muy triste, no sé, y capaz y por lo menos ya te quitaste ese gusanito. Y así es como empieza un poco la historia de Doctor Sonrisas.
¿Cómo fue tu primera visita a un hospital o tu primer contacto con un niño con cáncer? Hace poco, digo, entrevistaba a Saskia y le dije ¿Cómo fue la primera vez que entraste a una cárcel? ¿Y te cuenta el shock que fue esto para ti? ¿Cómo fue?
Fue un 23 de diciembre del 2003 que fue el día que nace oficialmente Doctor Sonrisas. En esta historia que te platicaba, el padre me dijo, mira, te voy a conseguir un grupo de cuates de tu generación, de amigos de tu generación, organizalos y tú decide qué quieres que hagan. Entonces nos juntamos en un salón, les dije, ¿Sabes que? Cada uno traiga, no me acuerdo, 500 pesos o 1000 pesos, nos vamos en la mañana a comprar juguetes y se los vamos a llevar los niños con cáncer. Tal cual, así fue, sin saber a dónde íbamos ni cómo. Había una casa que buscamos en, yo creo que en Internet había, bueno, si había Internet, pero yo creo que lo buscamos en la sección amarilla o no sé. Y era la Casa de la Amistad, que es una casa que es un albergue para niños con cáncer. Y aquí quiero platicarte muchas cosas este día, porque creo que este día representa mucho la magia de Doctor Sonrisas. Me acuerdo que nos juntamos, pasaron muchas cosas, pero nos fuimos a comprar los juguetes al Mercado de Sonora. Teníamos en ese entonces 16, 17 años. Y lo primero que tienen tus papás cuando vas al Mercado de Sonora en 23 de diciembre es aguas con el celular, aguas con la cartera, métete el dinero en el zapato, la gente va a querer abusar de ti con los precios. Como que todos los papás muy nerviosos. Y me impresionó todo lo contrario. Yo me acuerdo que era tanta nuestra emoción y tanta nuestra como pasión por lo que íbamos a hacer, que llegábamos con la señora de los juguetes y le decíamos, señora, queremos 50 carritos, pero no son para nosotros, es para unos niños con cáncer que vamos a llevárselos al ratito. Y de repente se volteaba la señora y te decía, ¿Sabes qué, Piqui? Este, bueno, te decían, ¿Saben qué, joven? Llévese en lugar de 50, llévese 70 con lo que me diste, porque estos 20 se los regala la señora tal, y lo mismo con las pelotas y lo mismo con las muñecas. Y como que de repente empieza a romper tus prejuicios que te decían, la gente es mala, la gente te va a robar. Y al contrario, yo me acuerdo que salimos y metimos todos los juguetes, un bochito que era un taxi, el bochito retacado de juguetes, nos sobró dinero, nos fuimos al Mercado de Coyoacán a comprar disfraces, compramos disfraces, yo me tocó disfrazarme de camello, otro de árbol de navidad, este, otros de duendes, los disfraces y los juguetes, bueno, hoy te platico esa parte, pero todavía nos sobra dinero, nos vamos a comprar una piñata, contratamos a un payaso y a un Santa Claus igual. Llegamos a la Casa de la Amistad y es algo que a mí me impresionó mucho eso, que yo cuando llegué al evento, a ese día, al auditorio de la Casa de la Amistad, pues ya que veía todo como montado, o sea que veía al payaso que se ve que en su vida, o sea, creo que estaba peor disfrazado que yo el día que fui a la casa de los viejitos, el Santa Claus, me acuerdo perfecto y ahí está una foto y lo te enseñará para que veas que no es mentira. Literalmente agarró como el cojín de su casa cuadrada y tener la panza cuadrada, los juguetes eran los típicos del centro, los luchadores y así, cosas que de repente dije, la verdad no está tan padre este evento, no sé qué tanta emoción les vaya a dar a los niños. Y en eso salen los niños de sus cuartos y llegan al auditorio y veías la cara y la expresión de los niños cuando veían al Santa Claus y cuando veían al payaso y cuando recibían el carrito del payaso que decías wow, esto sí es magia, no sabes, Y las mamás llorando y nos decían gracias, es la primera vez que mi hijo va a Santa Claus y es la primera vez que Santa Claus le trae un regalo a mi hijo. Este, de verdad, gracias por lo que hicieron. Fue un evento que yo me quedé muy impactado y lo que más me impactó de ese evento fue al final, yo tío, como te lo mencionaba, no tenía idea de nada que tenga que ver con cáncer y al final cuando estamos partiendo la piñata, me siento con la mamá de uno de los niños y digo ya ver, explícame qué es esto dónde estoy sentado, qué es esta casa qué tiene tu hijo. Como que quería entender un poquito más allá de lo que había pasado y empezó a platicar que en esa casa es una casa donde reciben a niños de otras ciudades que les dan transporte, les dan alimentación, les dan hospedaje, apoyo psicológico, etcétera, etcétera. Y que su hijo estaba ahí para en lo que recibía sus quimioterapias Entonces yo le pregunté ¿Cuándo fue su última quimioterapia? Y me ha dicho, no sé, tal vez cinco días antes y que su siguiente quimioterapia era hasta enero. Le dije, oye, pues ¿Qué haces aquí? De un pueblito que está entre la sierra, entre Pueblo y Veracruz. Y le dije, ¿Qué haces aquí? Mañana es Navidad, vete a tu casa. Y se voltea conmigo y me dice, ¿Sabes qué? Yo no me puedo ir a mi casa porque no tengo el dinero. Si me voy a mi casa, no puedo pagar el camión de regreso. Dije, ¿Como cuánto cuesta un camión de regreso de Puebla para acá? Pues no sé, 300 pesos. Creo que me cayó un 20 muy fuerte, que fue el pensar que yo al día siguiente tenía mi cena de Navidad con mi familia que seguramente había pedido una tontería que ni necesitaban algo extra, no sé, un PlayStation, una camisa del fútbol de mi equipo, una televisión, no sé, un iPod, no sé, algo que haya pedido ahí que era innecesario. Y fue cuando dije, oye, ¿Quién justa puede llegar a ser la vida en la que con lo que yo pedí le pudiera pagar este boleto a la familia que es 100 veces más importante que esa tontería que yo, que yo había pedido? Este. Y creo que ahí como que nació una parte que me gusta platicarlo mucho, ¿No? Cuando tú te das cuenta que la vida te puso en el lado de la cancha en el que tú eres el que tiene la posibilidad de ayudar y no el que necesita ser ayudado sin haber hecho nada por estar de ese lado de la cancha. Creo que te cambia mucho la perspectiva. Y creo que la acción inmediata de esa, de cuando eres consciente de eso es tengo que regresarle algo a la gente que lo necesita. Y creo que ahí es cuando nace un poquito como todo esto de Doctor Sonrisas. ¿Salí, acabó el evento, me junté con este grupo de personas que de amigos que estábamos ahí, les dijimos saber cómo se sintieron todos, qué onda, lo vamos a seguir haciendo, no? Pues vamos a seguirlo haciendo. A los 6 meses hicimos otra fiesta y ya para resumirte rápido, en esa fiesta lo hicimos en el colegio de la escuela con inflables, con papás de amigos que nos ayudaban. De repente te decíamos, hoy sabes que os doy a tu mamá que nos ayude con 50 sándwiches, que la mamá del otro nos regale juguitos, que la mamá del otro no sé qué ya hicimos el evento un poquito más en forma y al final, amigas nuestras, habían una actividad que ponía en la mesa los niños, sus sueños y nos tocó leer un papelito estado leyendo los típicos sueños no quiero ir a la playa, quiero ser bombero, quiero lo que sea. Y había un sueño que decía mi sueño es tener cáncer como mi hermano para que mis papás me quieran. Cuando leímos eso nos quedamos todos fríos y fue cuando dijimos a ver si vamos a entrarle este tema, vamos a entrarle, pero entrarle bien, o sea, no se vale a medias tintas, vamos a entrarle al 100% porque si estamos afectando, estamos interactuando con familias y es un círculo sagrado, o sea, literalmente entrar a una familia que está en condiciones tan vulnerables es algo muy importante, no es un privilegio que te dejen acercarte a ellos. Y de ahí creo que ese fue el hecho que nos hizo como darle un poquito más de formalidad y seguíamos estudiando la preparatoria y con la informalidad que tienes a esa edad, pero fue como algo que nos hizo decir pues si lo vamos a hacer, hay que hacerlo bien Y de ahí empezó a crecer poco a poco. Doctor Sonrisa Pero no lo hacías full time. No lo hacíamos full time, ahí estábamos en prepa, nos juntábamos una vez a la semana, teníamos juntas este. Y ahí lo que nos empezó a pasar es que por ejemplo, los doctores nos decían está padrísimo lo que hacen de los eventos de Navidad y del Día del Niño, pero no sean gachos, son los. Son las dos fechas en las que más gente quiere ayudar, vénganse también todos los sábados. Entonces hicimos un programa que es todos los sábados sacar a los niños de los hospitales y a los albergues y llevarlos a lugares de entretenimiento, al circo, al estadio, a la granja, a la pista de hielo. Y después nos dijeron, está padrísimo lo que hacen los sábados, pero entre semana vengan a visitar los niños, no es cuando están ahí en media batalla, pues órale. Hicimos otro programa que íbamos a los hospitales entre semana a visitar los niños. Visitando entre semana los hospitales a los niños nos dimos cuenta de sus sueños que de repente decían quiero conocer al portero de la América y resulta que tú conocías al amigo que Portero de la América era vecino de alguien o tenías la forma de contactar. Si, hacemos los sueños de los niños. Y empezamos en esa parte. Después nos dimos cuenta de la parte de las necesidades médicas, por ejemplo, que hay muchos niños en México que tienen osteosarcoma, que es un cáncer en el hueso, que son amputados. Y decíamos, Híjole, qué fuerte. ¿Por qué no conseguimos dinero y hacemos actividades para pagarle sus prótesis? Empezamos este programa de apoyarlos con prótesis. Antes de pandemia teníamos un equipo que entrenaba a diario en el Club América de niños que estaban amputados, que tenían su prótesis. Hay un chavito, bueno, ya no es tan chavito, Nachito, que ganó una medalla en el Paralímpico Nacional con su prótesis. Son historias, la verdad. Bien, padres. Y el último programa que hicimos, que a mí es de los programas que más me impactan, es el llevar comida a los hospitales. Nos empezaba a pasar mucho eso, que por ejemplo, cuando íbamos a visitar a los niños, veíamos que los papás se desmayaban o que estaban muy pálidos, y decíamos, qué raro, ¿Como? Pero como que ni preguntas, ¿No? Tú estás jugando, haciendo la manualidad con el niño, lo que sea, y de repente ves que el papá se desmayaba. Llegan los doctores, le ponen alcohol, y una vez se nos ocurrió preguntar, ¿Qué está pasando? Y nos decían, es que son papás que muchas veces no han comido en tres o cuatro días. La comida que les lleva al hospital generalmente es para el niño, y el papá se come las sobras de lo que dejó el niño, pero la prioridad es que lo come el niño, ¿No? Y el dinero que tienen, si tienen 300 pesos o 500 pesos, pues es para la recarga del teléfono, para avisarle a su esposo cómo está su hijo, o es para pagar el transporte, o es para pagar un medicamento que no les del hospital, o se vuelve un tema en el que la necesidad menos importante del papá eres tú mismo, no es tu único objetivo, es el hijo. Y empezamos a llevar comida a los hospitales. Y no sabes qué fuerte es eso, porque es un tema en el que te cae el 20, en el de decir, mucha gente seguramente.










