A first-person monologue by Oso Trava reflecting on how years of striving for money, academic/professional success, and external approval were driven by insecurity. He describes compensating for feelings of inferiority through work and accomplishments, reaching nearly 40 after decades of effort, recognizing envy and arrogance, and now embracing cooperation and the ability to value what others bring without feeling diminished.
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Yo mucho tiempo fui una persona, si bien muy aplicada en la escuela, muy trabajadora, todo venía de tratar de compensar mis propias inseguridades, yo quería tener dinero, era lo que no tenía y eso me generaba un sentimiento de inferioridad y cuando tomas decisiones desde el miedo, desde la inseguridad, desde tratar de satisfacer o de llenar expectativas externas, pues te pierdes o más bien nunca te das la oportunidad de descubrirte a ti mismo. Y pues yo llegué casi a los 40 años, habiendo pasado ya décadas de trabajo, de emprendimiento, de ser alguien que brillaba tal vez por sus resultados académicos, por su ética de trabajo, por él, voy a poner entre comillas, éxito profesional y era alguien pues muy soberbio, muy envidioso, o sea muy inseguro. Yo por más que yo sentía que estaba teniendo éxito, si alguien que hubiera nacido el mismo año, tenía el mismo sexo, el mismo color de ojos o habido a la misma escuela que yo, tenía éxito ese mismo día para mí se me venía el mundo encima porque eso significaba que yo no era suficiente y entonces me costaba mucho trabajo colaborar, que hoy es lo que más hago. Hoy me siento y tengo la fortuna de poder tener de socios o de amigos a personas que son mucho más exitosas, mucho más guapas, mucho más jóvenes, mucho más fuertes, mucho más ricas que yo y en cualquiera de esos casos sentir que yo también les puedo dar algo y que no soy menos.