Oso Trava talks about discovering relief art, when he started adding physical elements to his canvas instead of just painting on flat surfaces. He reflects on early exhibitions and how collectors connected with this new direction.
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Y un día, caminando por el tianguis de La Lagunilla, me encontré una mano de madera estofada y dije híjole, tiene la misma posición que la mano que estoy haciendo. La compré, el lienzo ya había llegado a su fin. Agarré un alambre, perforé el lienzo y le amaré la mano al lienzo. Y dije está terminado esto. Y esa fue la primera vez que entendí que podía agregarle cosas al lienzo, que podía pegarle más objetos y no solamente recrearlos pictóricamente, sino irle anexando otro tipo de elementos. Y ese fue el principio de lo que hago ahora, que es relieve. ¿Y en qué momento tomas esto como una opción real de carrera? Empecé a hacer exposiciones muy escuetas, una por aquí y una por allá. Y lo que siempre sucedía es que había una conexión entre la obra y el posible coleccionista sin mí. La obra se tiene que contar a sí misma, no tiene que estar el artista ahí o el curador para explicarlo. La obra tiene que transmitir alguna especie de vínculo, crear un vínculo entre el espectador y y la pieza. Y eso hacía la obra desde muy joven. Mis primeras piezas que pertenecían a colecciones, yo tendría unos 24 años, 23 años, empezaban a comprarme cosas que ponía, te digo, escuetas en algunas galerías que ni siquiera eran galerías de renombre ni nada. Y entonces me di cuenta que sí lo que yo hacía podía conversar con alguien más y que había un interés en.