Pepe Aguilar credits a life coach who runs transformative retreats in India with shaping his success. The coach spent three months in India and leads groups of about 12 people on trips where participants surrender their belongings, wallets, phones, and passports to strip away distractions.
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Hasta que le pregunté, le dije, oye, quiero hablar contigo en los negocios en tu mismo idioma, te veo muy en paz, te veo muy zen. Y ya ando en el ácido todo el tiempo. ¿Qué haces? Tengo un coach. ¿Entrenas? ¿Qué haces? No, un life coach. A un psicólogo. ¿Como? ¿Un psicólogo? No, un life coach. Digo porque yo he ido a psicólogos y me corren, dicen no, no, no, quítate, tú no tienes, nada más ponte a trabajar y ya. Bueno, pues encontré este life coach que me recomendó mi amigo y ahí una serie de experiencias que me marcaron por complet. Este coach hace diferentes viajes que se le ocurrieron cuando fue tres meses a India y estuvo viviendo día tras día experiencias que lo cambiaron. Y pensó si yo llego a traer a gente a que viva lo que estoy viviendo a India, a gente que puede mover el planeta, gente que sí puede influir en la sociedad de una u otra manera el mundo va a cambiar. Si me traigo a Bill Gates a vivir en las calles de Varanasi o Gaia, no te vas a ir al Ritz Carlton de Delhi. Entonces este cuate hizo un viaje ya con gente, primero uno a uno, nada más él y alguien más, y después empezó a llevar a más gente. A mí me tocó ya no hubiera ido uno a uno, me tocó ya cuando iban más personas que no conocía. ¿Cuántos iban? Íbamos como 12 personas. ¿Y qué perfil tenían ellos? De todo tipo y de todo el mundo. Había gente de Bulgaria, de Inglaterra, Estados Unidos. Habíamos dos mexicanos millonarios, billonarios, gente que no tenía dinero. Vendió todo para ir al viaje. Y lo primero que hace este cuate en su viaje quitarte la cartera, el teléfono, dinero, identificaciones, pasaporte y nada más traes tu backpack con tu cuaderno para tomar notas. Esto ya es ahorita muy común, en ese entonces no lo era.