Transcripción de un monólogo de Oso Trava sobre su experiencia en las Olimpiadas como esquiador: la frustración de no poder competir en un evento por una votación organizativa, su estrategia conservadora en el Slalom Gigante, la descalificación en la segunda bajada y la lección sobre celebrar el logro, resiliencia y disfrutar el presente. El fragmento mezcla narrativa de competencias específicas con reflexiones personales sobre manejo psicológico y aprendizaje.
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Al final se pusieron de acuerdo, dijeron sí, que vengan y que sí participen en las Olimpiadas. Regresa nuestro entrenador y nos dice una pésima noticia, hubo una votación y ganó la Federación Internacional de Esquí y el Comité Olímpico no pudo hacer nada y no pueden competir. Tu primer evento olímpico y fracasas. Me acuerdo perfecto una conversación con mi papá ahí en las Olimpiadas, me dijo mira, a ver, se entiende lo que estás viviendo, sé más conservador, atácalo desde lo que puedes ir controlando tanto psicológicamente como físicamente. Y entonces la competencia del Slalom Gigante la bajé más conservador de lo que normalmente esquiaba. Terminé las dos bajadas pero no terminé donde yo quería yo que unos 10, unas 10 posiciones arriba de lo que yo pensaba terminé yo que alrededor de 53 de 130 por ahí está perfecto. Y estás en las Olimpiadas y es lo que te decía hace rato, de repente te tienes que parar y celebrar un poco más y decir a ver, justamente ya estoy aquí, voy a disfrutarlo y estar en el ahora no, no en el híjole, en qué ni en qué lugar voy a quedar o qué tal que me caigo. Creo que es bien importante entender dónde estás, hasta dónde puedes dejar ir y lograr el poder completar la carrera. Y eso fue lo que hice en el Slalom Gigante, pero dije no, a ver, si estoy aquí tengo que dar mi 120 %. Nada de este conservadurismo en el slalom que era un día perfecto, estaba las condiciones ideales y además ya tenía yo en la mente controlado los primeros dos eventos, uno me había caído y el otro había bajado, pero no estaba yo al 100 comercio mi resultado, ahorita voy a ir all out y tuve una excelente primera bajada en el slalom, buenísima, estaba yo muy emocionado, acabé como en cuarenta y tantos. Y en la segunda bajada lo que hacen es que voltean el orden. Hay un tipo de error que puedes hacer que es que la punta de tu esquí se vaya por el lado equivocado de la puerta, ya no cuenta, ya estás descalificado porque tienen que pasar los dos esquís y las dos botas por en medio de las dos puertas. Como te decía yo mismo al principio, si tú has visto en el slalom los esquiadores pasamos tan cerca de la puerta que las tiras con las espinillas y las manos y no es porque no es porque el propósito sea tirar la puerta, sino porque pasas tan cerca cerca que está en tu camino y ya nada más se abate con un resorte que tiene en la base la puerta. Pero si pasas demasiado cerca te pasa lo que pasó a mí y entonces pues ya quedas fuera. Esa es la historia de Slalom en donde en la segunda bajada quedé fuera y ahí terminó. Y entonces pues le das de golpes a la nieve, te da muchísimo coraje y poco a poco te vas dando cuenta que está bien, que esas son las olimpiadas, que ese es el momento que te tocó vivir, que hay que celebrarlo y que hay que aprender de él y que hay que ser resiliente y si algo aprendes del deporte es a ser.