Artist Rivelino describes creating ten monumental guardian sculptures and touring them across Mexico and internationally. He faced last-minute diplomatic obstacles involving Presidents Calderón and Sarkozy, but got an unexpected offer from the President of the European Parliament to host pieces abroad. He funded the project through collectors rather than traditional grants.
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Finalmente formamos parte del año de México en Francia y ocho horas antes de zarpar, el presidente Calderón y el presidente Sarkozy se empiezan a pelear a un nivel muy, muy alto por Florence Cassez. Y el barco nunca pudo entrar. Con las piezas montadas, con todo mundo esperándonos con permisos que nunca antes había dado Francia. Le pedí una servilleta, hice un dibujo de uno de mis guardianes y le mira, este es una persona que no puede hablar, no puede decir cómo se siente y tiene la boca tapada por una placa que pesa mucho. Y mi idea es hacer 10 de estas monumentales y recorrer mi país de extremo a nuestro extremo para poder interactuar con la gente y poder poner en debate y a discusión lo que significa la libertad de expresión. Lo conté así, casual, y de repente alguien me dijo al día siguiente, Oye, hay una persona que está interesada en tu proyecto. Mi proyecto no existe, es un dibujo, es una idea. Me comunicaron con alguien por teléfono y esa persona resultó ser el presidente del Parlamento Europeo que me decía, si tienes esas piezas listas físicamente, yo te cambio el Tijuana, Chiapas, por Portugal, Berlín. Cuando las tengas, avísame. Y ahí empezó la historia, justo ahí empezó todo un movimiento que iba a cambiar por completo mi vida, porque primero conseguir la lana para poderlas fundir. ¿Cómo lo hiciste? Mi mejor amigo, Patricio Rodríguez Chapa, me dice, mi amigo, ¿Sabes qué? Yo te sugiero que juntes a tus coleccionistas y hables con ellos, o sea, llevan muchos años coleccionando tu obra. Yo, ya sabe, estaba pensando en ir a la beca, a la Fundación Rockefeller, no sé, cosas así clásicas.