Gina Diez Barroso delivers a monologue urging parents and society to stop socializing girls into passive caregiving roles and instead recognize and reclaim their innate power. She critiques gendered toys and expectations, argues that cultural machismo appears across societies, and distinguishes power from domination. She presents a framework (used by Dalia) of three powers—personal goal-attainment, impacting one’s close circle (family), and leaving a broader legacy—and condemns multiple forms of violence (physical, verbal, economic) as signs of disempowerment. She also emphasizes inclusion for LGBTQ+ people and their right to aspire to leadership roles.
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Vienen las niñas y empieza la educación, en muchos casos, no en todos, en muchos casos de que oye, atiende a tu papá. Bueno, primer le das a la niña el juego de té, el traje de princesa, ojalá y se case con un rey, ojalá y su meta sea casarse con un rey. Y al niñito le das el ego, el coche, el traje de astronauta, el juego de química, el robot y la corona, porque es el rey. Entonces ahí está, primero empieza a hacer las divisiones de roles y después empieza cuida a tu papá, atiende a tu papá, ¿Qué quiere comer tu papá? Ya llegó tu hermano, a ver qué quiere tu hermano de cena. Luego atiende a tu novio, luego atiendes a tu esposo y cuidas a tus hijos. Son una serie de mensajes equivocados que desempoderan, pero totalmente lo único que hacen es esconder más en el fondo de tu ser ese poder que nadie te lo ha extirpado. Hay que realmente darnos cuenta que nadie te ha extirpado ese poder, porque eso es muy importante, que nos demos cuenta que ese poder existe y todavía está ahí. Ese poder está dentro de nosotros y es un poder que está ahí y hay que reconocerlos, adueñarnos de él y salir adelante. Y este es mi poder y nadie me lo quita. Entonces, en la medida que nos demos cuenta como papás de cómo tenemos que educar a los hijos y de la cultura de cómo tenemos que hablarle a las niñas, o sea, no tiene nada de malo que una niña quiera ser ingeniera mecatrónica, robótica, o sea, que sueñe con ser astronauta, ¿Qué más da? ¿Me entiendes? ¿Por qué no le compras Legos a las mías? Hay muchísimas cosas que está involucrada esta cultura. Me decían que si el machismo es mexicano, el único mexicano es el nombre, el machismo es igual en todas las diferentes culturas, nada más que se llama de otra manera. Entonces yo creo que es muy importante darnos cuenta que ese poder, una vez que sabes cómo adueñarte de ese poder, tú puedes hacer lo que quieras en la vida. Lo único que no debes de hacer es confundir poder con dominio, porque el poder no es dominio, no es dominio ni para tu esposo o tu pareja, ni para tus amigas o mujeres, ni para tus hijos, tu familia, ni para tu entorno, al contrario. Por ejemplo, en Dalia manejamos que hay tres poderes, que es el poder para lograr tus metas personales, el poder para impactar a tu entorno cercano que es tu familia y el poder para dejar un legado en tu entorno más lejano. En ningún lado decimos, oye, este es un poder para controlar a tus seres queridos, o sea, control, nunca dominio, menos la violencia no es nada más la violencia física, es la violencia en el trabajo, la violencia familiar, la violencia verbal, la violencia de salarios. Todo este tipo de violencia también es porque no tienes el poder de espérame tantito, no acepto ni que me trates mal, ni que me hables mal, pero no a gritos ni a nada, simplemente no. ¿Por qué? Porque tengo este poder mío y no tengo por qué merecer esto, no lo merezco ni yo ni mis hijos. Oye, hay un grupo de LGBTQ que Dalia maneja también súper fuerte, que también tampoco tienen por qué ser abused, ¿Me entiendes? De ninguna manera. Ellos también necesitan esa, este poder y aspirar a ser CEOs de las empresas. No tienen por qué aspirar hombres y mujeres a ser peluqueros o a ser floristas, ¿Por qué no van a ser CEOs?