Oso Trava reflects on ten years of entrepreneurship, arguing that entrepreneurship is very hard—especially when pursued for the wrong reasons (money, external recognition). Despite outward success and public accolades, he describes feeling empty, depressed, and frustrated, comparing himself to peers and noting how external validation failed to fill an internal void.
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Al cabo de 10 años emprendiendo, de descubrir que emprender es también muy duro y sobre todo si lo haces con las razones incorrectas. ¿Por qué emprendí? Porque no tenía de otro. ¿Qué esperaba sacar del emprendimiento? Hacer mucha lana. Y como si no llegaba la lana, entonces ¿Qué hacer? Pues mínimo que te echen porras. Y como emprendedor, pues está de moda. Entonces emprendedor de la revista X o Y, promesa de los no sé cuánto, premio del emprendedor del año de no sé qué. Y al final del día, por adentro seguía yo vacío. Y por más que yo tenía éxito, y vamos a ponerlo entre comillas en los estándares de buscar reconocimiento, por dentro estaba yo muerto, deprimido, verdaderamente frustrado. Y si a un amigo mío que igual era emprendedor o se llamaba igual que yo o había nacido el mismo año que yo, le iba tantito mejor que a mí, entonces yo era miserable. Y pues eso no está fácil y no está padre. Y para la gente, ni para ti, ni para la gente alrededor de ti.