A spoken segment from the Cracks Podcast (titled "Emprender es HUMILLANTE") where the speaker argues entrepreneurship is "humillante" (humiliating), recounting that a CEO of Quesky said the same. The speaker explains why — sales conversations, investors, and customers create power imbalances that force founders into degrading situations (e.g., waiting for late meetings). He contrasts this with his habit of controlling his narrative by telling his own stories, limiting public appearances, and framing the emotional costs of entrepreneurship (stress, burnout, wanting to exit).
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Algunas escuché, creo que fue aquí en Cracks o en otro podcast que Lada le mando un saludo. El CEO de Quesky decía que emprender era humillante y es incurioso porque yo dije lo mismo. A mí me invitaron una vez a hablar en Harvard el año pasado o antepasado, no me acuerdo cuándo, en HBS y yo dije lo mismo y un amigo hermosillo y un consejero me escribieron por WhatsApp y me dijeron oye, no digas eso. El consejero pensó que me equivocaba palabra. El consejero pensó que que quise decir humbling y no humiliating. Y mi amigo me dijo, es que tú no. Tú eres un emprendedor, tienes el deber social de no decir que emprendedor es humillante. Y yo le dije a los dos sí quise decir que emprender es humillante porque sí es porque tú estás vendiendo algo que casi siempre la gente enfrente no no quiere comprar tu sueño, tu visión, si es dinero, pues ese inversionista tiene muchas opciones para poner su capital, ¿No? ¿Si es con los clientes, ni se diga una conversión con un cliente y te citan a las 10, reciben a las 12, no? Ya sabes, este es un desbalance de poder. Es un desbalance de poder y que yo me cuento mis historias, eso sí, quizá mi único poder, que eso sí no lo he dicho. Yo me cuento mis historias. La gente que trabaja conmigo los veranos que todos los veranos recibimos gente en la compañía. Es un placer recibir gente de buenas universidades. Este verano va a llegar gente de Harvard, de Bud, y creo que no ten, pero bueno, siempre llega gente de muy buenas escuelas y es un placer con ellos poderme abrir y decirles que te tienes que contar esta historia. ¿Si yo me cuento una historia de que trabajo una planta y era una podaca y que chafísima, no? Pero sí. Pero esta otra historia que también es verdad, es ve lo que estamos construyendo. Entonces la historia está en mí. No está. No está en el tercero. Esto está en mí, en cómo yo la cuente. Casi nunca he dado pues entrevistas o me he parado en público de fría. Es un estilo que he tenido. He ido dos veces a escuelas, he aceptado hablar dos veces para casos y creo que esta es la segunda entrevista que doy. La otra fue para White Paper, pero fue por teléfono y no me grabaron. Y he tenido, gracias a Dios más invitaciones, No, a lo mejor he tomado una al año cinco o seis. En estos seis años. ¿Por qué? Porque no, no quiero que se me imponga una narrativa de fuera, quiero que la narrativa sea la que yo quiero que sea y en mi mente la narrativa es muy clara para que para mí sea tolerable lo que estoy viviendo. Pero he escuchado emprendedores que dicen puede llegar a un nivel tal de estrés donde hay gente que dice tiro la toalla, hay gente que dice ya no puedo, estrés no, En el caso extremo estás hablando ya de atentar contra tu vida. No me refiero a eso, pero me veo gente que dice se cierra mi ciclo como emprendedor, ya quiero vender o me quiero cambiar de trabajo o me quiero salir de la operación porque yo ya no tolero eso, ya me superó. ¿No es el caso, a mí me encanta mi trabajo, lo hago con muchísima pasión y sí, sí es humillante que a veces el cliente tenga esperando, pero luego cuando me reciben les digo hoy para qué me tienes esperando? Me has invitado tarde, No es que no pasó nada. Le dije no me tienes que dar señales, nomás dime, o sea todo ese patrón, yo soy aquí el súbdito, está muy bien, pero y si se los digo este, y luego se así no fuiste muy duro. No, no soy duro, pues es para qué me tienes esperando, me puedes estar a las 12 para que me esté a las 10, en fin.