Oso Trava interviews someone who knew Yasin, an elderly man in a wheelchair who recruited teenagers to carry out suicide attacks in Israeli cities. The conversation grapples with the ethics of platforming those involved in organizing violence.
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Total, que llegó a las 5 menos 5 y empezaban a sudarme las manos, porque digo, primero no van a llamar y luego además, ¿Sabes qué pasa? Que pasaba el tiempo y yo sabía quién era Yasin. Yasin era el señor que le decía, un señor anciano, venerable, con una túnica blanca, iba en una silla de ruedas, con una voz prácticamente imperceptible, como si nunca hubiera matado una mosca, y sin embargo Yasin era el hombre que le decía a los chavales de 16, 17, 18 añ mañana tú, tú y tú os vais a poner un cinturón destructivos y os vais a detonar en tal café en Tel Aviv, o en tal café de Haifa, o en tal café de Jerusalén. Ese era Yasin. Y me estaba empezando arrepentir de darle voz a una persona de esas características. Pero por otra parte entendía es que no entrevisto prácticamente nadie, tengo que entrevistar.
¿Cómo piensas en esto? ¿Dónde está la línea moral? ¿Puedes intervenir o solo quedarte como un observador? ¿Donde pintas el juicio entre debo de darle voz o no?