Oso Trava tells the story of how Tajín nearly shut down over a decision that upset its partners. An anthropological study helped the brand understand what consumers actually wanted.
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Y eso tampoco les gustó a los socios. Invertimos en ese tiempo un millón de pesos en el branding, en la creación de la marca, o sea, ya estaba la marca, ya estaba registrada, ya estaba, pero nosotros no entendíamos por qué nos compraban lo que nos compraban o por qué no nos compraban los que no nos compraban. Nos metimos a hacer un estudio muy profundo, inclusive antropológico. En ese tiempo, ¿Te acuerdas a quién usaste? Sí, sí, sí, sí. Se llamaba Eran Branding Group. Descubren que el DNA de Tajín era. Podíamos ser el aliado del ama de casa para que el ama de casa diera alimentos sanos a sus hijos. Eso no se lo podías decir, ¿Verdad? Ese era el DNA interno, pues. Pero toda la comunicación ahí empezaba. Con eso construimos la marca. También por eso nos animamos a apostarle a la marca, porque vimos el potencial que tenía, tenía un potencial muy alto.