Este es solo un pedacito de nuestro Día #2 en RetoLimitless

Spanish-language excerpt from a RetoLimitless Day 2 session (Feb 24, 2021) led by Oso Trava and another speaker. The speakers discuss the internal 'voice of judgment' that undermines risk-taking and achievement, show how social comparison and entrepreneurial culture amplify self-criticism, and introduce a practical framing: instead of giving that voice the mic, place it on a panel alongside empowering voices, factual voice, and supportive voices, with the self acting as moderator. An experiential exercise to practice this moderation is introduced at the end of the excerpt.
Chapters
Las interpretaciones tienden a ser muy egocéntricas en nuestra peor luz. Ya opera nuestra mente de una manera mucho más consciente y son las interpretaciones. No pasó lo que quería, no logré mis objetivos, me lancé y no funcionó, ¿Por qué? Y le damos una explicación, Ojo con esa explicación. Generalmente es una explicación que nos hace daño, es una explicación donde nos tiramos toda la culpa, nos flagelamos. Las interpretaciones tienden a ser muy egocéntricas en nuestra peor luz, la peor parte de nosotros desde nuestra interpretación. Y ya casi acabo y ahorita vamos a ir a la experiencia, no se preocupen. Hasta abajo de estas tres capas hay una capa bien importante que ha salido aquí y que justo Moisés decía, no sé si le dijo el enemigo en el video, le dijo una parte así Este enemigo tiene un nombre, muchos nombres, es un monstruo de muchas cabezas, pero siempre estamos hablando de lo mismo Y es la voz del juicio. Es esta voz que todos tenemos adentro que nos dice que no podemos, que no somos suficiente, que no lo vamos a lograr, que para qué intentamos. Es una voz bien profunda y es una voz que ojo, nadie se salva de ella. No ha nacido la persona, el ser humano con conciencia que no tenga una voz que lo enjuicie internamente.
Somos nuestros más grandes críticos, pero otro nivel. Otro nivel porque conocemos todas nuestras imperfecciones, las agrandamos y más porque. Y más en un mundo como hoy que nos la pasamos comparándonos con las vidas perfectas que curan y muestran las personas en en sus redes, en sus revistas, en la misma reunión familiar que llegan no a decir lo fregados que están y lo duro que les está costando, sino lo fuertes. Y más en ambientes, por ejemplo, tú te mueves en mucho ambiente de emprendedor, de inversionistas, tienes que llegar a fake it till you make it y mostrar que todo está perfecto y a tirar crema porque te ven una rajadita en la armadura y se te dejan ir los tiburones.
Si te ven sangrando van por todo. Y ese es el tema. Entonces lo que pasa es que esta voz del juicio está ahí y está ahí dándonos la lata todo el tiempo. Está ahí por una razón. Es una voz que tiene nuestra psique para protegernos de tomar riesgos, pero es una voz que en realidad nos sirve de poco. Hay poco valor en escuchar las partes de nosotros que nosotros interpretamos como nuestras más grandes fallas. O como nuestras más grandes debilidades. Y la idea justo es que en el día de hoy, y ese es el valor, se van a llevar de aquí un valor que es oro molido, que es cómo hacer que. Imagínense que la voz del juicio es el keynote speaker, así el presentador central de una conferencia. Y la mayoría de nosotros lo que hacemos, a menos de que le echemos ganas, es que nos sentamos en primera fila de esta conferencia, le damos el micrófono a la voz del juicio y le decimos date, ¿Qué me quieres decir? Y la voz del juicio se deja ir porque nos conoce toda la vida y se la sabe todas y se avienta horas tirándonos el juicio acerca de cómo no nos merecemos, cómo no valemos, cómo no somos suficientemente buenos, guapos, inteligentes, fuertes, sabios para merecer o para lograr lo que queremos lograr. Lo que vamos a aprender a ser hoyoso es esta voz no se verá a ningún lado, es parte de cómo está construida nuestra mente. Pero lo que sí podemos hacer es quitarle el micrófono. Y haz de cuenta que lo que podemos hacer es sentarla en un panel. Y en ese panel está nuestra voz enjuiciadora, pero también está nuestra voz empoderante, pero también está la voz de los hechos, que puede voltear para atrás y ver con objetividad lo que ha pasado. Y también está la voz de toda la gente que nos ha echado porras, que también hemos integrado. Y es una voz que entonces la sentamos en un panel y nosotros somos los moderadores de ese panel. Entonces la voz del juicio no se va a ir, pero sí ya no va a ser la cosa con el megáfono que nos acompaña en todo lo que hacemos y que tenemos que ir ahí arrastrando contracorriente para lograr lo que queremos. Ese es el ejercicio que vamos a hacer de pe.










