Simón Borrero (speaking about leadership at Rappi) argues that true leaders act as mentors and coaches who personally support team members — even outside work hours — and whose responsibility is to grow people rather than burn them out. He contrasts two bad extremes: leaders who are superficially kind but allow talent to be wasted, and impersonal companies that push purely for metrics. The healthy middle Rappi aims for is intentional care: demanding performance in the workplace while preserving real friendship and off-hours support (examples: late-night calls, intervening to force rest/vacation, shared camaraderie after intense work).
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Muchos líderes jóvenes en Rapping trataron de copiar lo que veían parcialmente de los líderes que llevaban más tiempo sin entender. Entonces copiaban que en una reunión, digamos que eran duros con el otro, pero no copiaban lo que no veían, que era que a las 11 de la noche, cuando alguien estaba pasando por un momento duro, el líder estaba en el teléfono con esa persona, apoyándolos, escuchándolos, haciendo de amigo, de psicólogo, de todo, para ayudarlos a pasar por ese momento. Entonces lo que trabajamos mucho en RAPI es que los líderes entiendan que aquí no esperamos jefes que presionan a la gente y la manipulan por un beneficio de corto plazo. No queremos jefe, queremos líderes de verdad. Y los líderes de verdad son mentores y son, llamémoslos coaches o entrenadores de estos atletas de alto rendimiento. Y lo más estúpido que pueda ser un coach de un atleta, imagínate que el coach de Nadal lo queme y lo haga lesionar en los entrenamientos, pues sería el peor coach del mundo. Entonces trabajamos mucho con nuestros líderes para entender que su real responsabilidad es agrandar a la gente, no quemarla tampoco, dejarlos ser, dejarlos perder su vida sin perseguir cosas increíbles, pero teniendo esa sensibilidad de en qué momento a mí me toca decirle a alguien de mi sorry, pero necesito que te desconectes y te vayas a una playa ocho días. Y eso pasa mucho en Rap, Muchos líderes diciéndoles hey, te me vas, te me vas porque te estás quemando. Entonces esa responsabilidad de verdad es que oso. El gran problema es que como no son líderes de verdad en la mayoría de compañías, entonces lo más fácil es ser mediocres. Lo más fácil es yo decir ay no, yo soy un líder que a mí me quiere la gente y un líder que los trató bien. Pero eso no es amor de verdad, eso no es cariño de verdad, eso estás siendo lo más mediocre del mundo, estás cogiendo un talento increíble y le estás haciendo que desperdicie los mejores años de su vida. El otro extremo también es pésimo. Son empresas que se vuelven impersonales, que no tienen alma, que empujan para cumplir con un número, les importa un carajo la gente. Tristísimo. El otro lado es tristísimo. ¿Dónde está el punto bonito? En la intención. Y cuando hay esa intención de puta, yo vengo a Rappi también para crecer como líder y para crear. ¿Mira, nosotros aquí somos una familia y nosotros hemos pasado por cosas durísimas juntos y hasta los que se han ido ya siguen siendo parte de la familia de Rappi y hablas con ellos y lo llevan en la sangre porque? ¿Porque una cultura de mucha amistad real, como cuando vas a jugar un partido de fútbol en la cancha, el otro no está bajando a defender y si estás hablando en serio, querés ganarte el torneo, pues le Hey, qué te pasa? Vamos en la cancha y en la cancha nos exigimos a muerte, pero después salimos y nos tomamos una cerveza. Yo no tomo cerveza, me tomo una coca colita, los otros se toman una cerveza y somos mompas. Entonces esa es la respuesta que por lo menos para nosotros ha funcionado. Obviamente nos falta mucho y a muchos niveles de Rappi más abajo todavía no estamos cumpliendo del todo esa y nos toca seguir entrenando a nuestros coaches para eso, pero creo que vamos muy avanzados y eso se vuelve sumamente retador.