In this segment of the Cracks Podcast, the host asks guest Eufrosina Cruz (Speaker B) what her teacher saw in her that she herself had not recognized. Cruz describes herself as a rebellious, fearless child who would escape home to bring gifts of corn and chayote to her teacher, Joaquín, who never closed the door to her. She recounts the stark contrast between a harsh, dirt‑floor home where she slept on a mat and a vibrant, colorful classroom that offered freedom, visibility, and unconditional acceptance. Joaquín’s care—embracing her despite lice, dirt, and poverty—gave her confidence and the courage to question the oppressive conditions at home. The conversation highlights how a nurturing educator can transform a child's self‑perception, fostering resilience and a critical stance toward one's environment.
¿Qué crees que vio tu profesor en ti que tú no viste?
La rebeldía, yo creo. Porque hoy me acuerdo de la China de 8 años. Imagínate esa niña oso con su vestidito, con sus huarachitos, lleno de lombrices, y se escapaba y llegaba con su canasto de elote, de chayote, a regalar a su maestro porque su maestro nunca le cerró la puerta. Porque su maestro la vio, porque su maestro la visibilizó, porque su maestro la cuidó, ¿sabes? Y creo que fue eso que vio mi maestro, que yo nunca dije ya me voy a mi casa porque me va a regañar mi papá. No, yo terminaba la partida de canicas hasta que le ganaba yo a las niñas y a los niños me iba. Yo ya sabía las consecuencias, ¿no? Qué chinga que me daba mi papá. Pero creo que eso vio mi maestro Joaquín. Esa rebeldía, esa, yo creo, no, valentía, o esa diferencia.
Porque eras diferente al resto de las niñas.
Yo creo que sí, o sea, no sé, no te puedo yo decir hoy, pero de que desobedecía las reglas, desobedecía las reglas, sabes. Desobedecía decir no me gusta hacer tortilla, mejor me escapo y voy a ir a ver a mi maestro, porque era Era lo más hermoso que mis ojos veían. O sea, imagínate, en casa con piso de tierra, en lugar de cama pues petate, que no es malo dormirse un petate siempre y cuando tú lo decidas, no. Pero llegar a ese espacio lleno de color, lleno de nuevos sonidos, lleno de, de visibilidad, de que nadie te diga tienes que atender, tienes que servir, sino que solamente en este espacio de libertad. Y luego mi misma aspiración, oso, era un día dormirme en una cama, porque era lo más hermoso que mis ojos veían en ese espacio, mi maestro. Y que me daba miedo hasta de tocar porque estaba tan suavecito que me daba miedo. Y mi maestro nunca me dijo, no te sientas, no lo hagas, al contrario, pasa. No le importó a mi maestro si esa niña iba mugrosa, tenía piojitos en la cabeza, ¿sabes? Me abrazó con todo lo que yo era, que es lo que nos falta muchas veces a las personas, abrazar a la otra persona como lo que eres. ¿Por qué te tengo que juzgar? ¿Por qué te tengo que señalar si eres persona en primera plana como humanidad? No, creo que eso me dio también valor y fuerza para empezar a cuestionar.
Y cuestionaste lo que tenías en tu casa, tu entorno.