EUTANASIA LEGAL EN MÉXICO | SAMARA MARTÍNEZ en Cracks Podcast #356

This is a Spanish-language Cracks Podcast interview (host: Oso Trava) with Samara Martínez, a patient-turned-advocate pushing the "Ley Trasciende" to legalize euthanasia/muerte digna in Mexico. Samara recounts a decade-long medical trajectory (early diagnoses from ~age 17; chronic kidney disease detected ~2018 with 23% renal function; progression to stage 4/5; dialysis and multiple transplant attempts including a March 9, 2022 transplant that initially improved her but ultimately failed), the physical and emotional toll (chemo, dialysis modalities, infections, hospitalizations, family and financial strain, separation), and why she now campaigns for legal, regulated access to euthanasia as a dignified option. She explains medical details (signals to check for kidney disease like blood pressure and foamy urine), practical barriers in Mexico (costs, donor shortages, legal penalties for assisted death), and asks listeners to contact legislators, sign petitions (Change.org) and use social media hashtags (LeyTrasciende, #MuerteDignaYa) to support the initiative.
Chapters
Cuando una enfermedad llega, es verla a la cara y decirle eres tú y soy yo quién va a ganar. Mis primeras enfermedades me las diagnosticaron como a los 17 años. Y cuando llego con el nefrólogo me dice pues es que solo traes 23% de función renal. Tengo tres vivir conectado a una máquina que no quiero, hacerme un trasplante. La tercera opción era no hacer nada y me daban un año de vida. Yo me sentía que agarré el toro por los cuernos, ¿No? Como decimos, es una maldita negociadora. No te da nada sin que tú no le des nada a cambio. Así como ella te da, te quita. Pero entró otro factor que es la muerte. Y ahí sí, con la muerte nadie le gana. Una iniciativa ciudadana impulsada por Samara Martínez.
Samara Martínez.
Samara Martínez.
A los 22 años, Samara escuchó por primera vez las palabras insuficiencia renal crónica. Lo que vino después fue una década de hospitales, trasplantes fallidos, catéteres en el cuello, quimioterapias, diálisis nocturnas y la muerte una y otra vez de los compañeros que compartían ella sala convirtió su dolor en un movimiento, su vulnerabilidad en bandera y su cuerpo agotado en el estandarte de una causa que hoy tiene nombre. La ley trasciende una propuesta histórica que busca legalizar la eutanasia en México.
¿Tienes el dinero? Lo necesitamos en cinco horas. Si no lo tienes, pues se te va tu oportunidad de vida. Mi hermano menor fue mi donador. Obviamente es el mejor regalo que me han dado en toda mi vida. Pues me duró tres días la ilusión vamos a tener que quitarte el órgano y pues va la basura. Cuando a mí me dicen eso qué.
Ves en la eutanasia.
Nadie se quiere morir hasta que se está muriendo. Nunca dejes de perseverar por lo que tú creas digno en esta vida. No dejes que la enfermedad gane. ¿Y por qué me tengo que ir a otro país a hacer algo tan natural como es la muerte? Quizás has leído comentarios si un bote de pastillas no sale tan caro, ¿Cómo saben que no lo he intentado? Te odio porque me has quitado cosas que yo no esperaba que te llevaras. Pero a la vez te amo porque has sido mi mejor maestra de vida y me has dado muchas cosas que nada en esta vida, o eso te lo puede dar como te lo da una enfermedad. Yo no sé cómo, pero yo estoy segura que voy a legalizar la eutanasia en México.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks. Podcast. Yo soy Yo so Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Hoy tengo una entrevista sensible, importante y que para mí es también un tanto personal. Así que bueno, al final de esta introducción te voy a contar cómo puedes ayudar a Samara si es algo que te ves inclinado o inclinada a hacer. Hoy tengo como invitada a Samara Martínez, la luchadora social detrás de la ley Trasciende que busca legalizar el derecho a la muerte digna en México. Esta no es una conversación sobre enfermedad, que quede claro, es una conversación sobre dignidad, sobre cómo se vive cuando el cuerpo duele todos los día, sobre cómo se toma la decisión más íntima y difícil cuándo y cómo morir. Pero sobre todo, esta es una conversación sobre la vida, sobre lo que realmente importa. En los comentarios vas a encontrar links para quien quiera apoyar a Samara en su lucha con donativos, ya sea monetarios o en especie. Ella viaja mucho, necesita boletos de avión, necesita hospedaje en Guadalajara, en Ciudad de México. Y así ayudarla en el trabajo de promover un derecho que a mi parecer debería ser de todos. Hoy te presento en Cracks una de las entrevistas más humanas y y valientes que he tenido el privilegio de grabar. Así que espero que disfrutes y te deje algo esta plática con Samara Martínez. Samara, bienvenida a Cracks Podcast.
Muchas gracias a ti por invitarme. Es un gran placer, bueno, para mí.
Es un gran honor y una gran oportunidad tenerte aquí para hablar de algo, pues que no mucha gente habla, hablar de la muerte, hablar de la dignidad y tú ciertamente eres hoy muy conocida, estás haciendo olas muy grandes a nivel legal, a nivel social con la ley Trasciende para promover la libre elección de una vida y una muerte digna. Y vamos a hablar de todo eso, pero quiero hablar de ti, quiero que la gente te conozca y quiero que entienda que hay detrás de tu lucha. Podríamos empezar hablando de cuándo fue o cómo fue la primera vez que te dijeron que tus riñones ya no iban a servir.
Nos remontamos como ahí del 2018 más o menos. Sin embargo, la enfermedad la traía desde hace mucho tiempo porque mis primeras enfermedades me las diagnosticaron como a los 17 años, pero nunca se investigó como más o qué había. Y importante, o sea, el tipo de enfermedades que no tengo, que yo tengo, no presentan síntomas hasta que están ya como que en la última etapa de la enfermedad. Entonces me hice unos exámenes de rutina y en esta cuestión salen unos niveles elevados. Me mandan con un especialista y cuando llego con el nefrólogo, que en este caso es el encargado de los riñones, me dice, pues es que sólo traes 23% de función renal. Yo ahí tenía 22. 23 años, esto fue hace 7 años ya. Y le dije, bueno, yo también desde el desconocimiento de no saber qué implicaba que tus riñones dejaran de funcionar, empezamos una serie de todo tipo de estudios para ver qué era lo que estaba causando que mis riñones dejaran de funcionar. Y sale una enfermedad que se llama glomeruloesclerosis focal y segmentaria, que básicamente nuestros riñones están compuestos por glomérulos, que son los que filtran nuestra sangre. Y cuando una enfermedad como la mía llega, que no es por tomar refresco, no tomar agua, simplemente te toca un mal boleto de lotería, pues se empiezan a cicatrizar y dejan de funcionar. Y a su vez me detectaron como a los dos, tres meses lupus eritematoso sistémico, que es una enfermedad en donde tu propio cuerpo se ataca a sí mismo, a los tejidos y órganos sanos del cuerpo. Y ahí pues empieza así un tanto mi travesía, pero sin dimensionar hasta dónde pudiera llegar, porque tuve una muy buena como barrera de contención por parte de mis doctores, o sea, diciéndome de a ver, hay mucho que podemos hacer antes de pensar como en cuestiones extraordinarias, como depender de una máquina para poder vivir, o incluso un trasplante. Y los próximos seis años de eso fue realmente tratamientos muy pesados como las quimioterapias, que no son solo para el cáncer, en muchas enfermedades autoinmunes no se curan, pero si se tratan para que, pues tu cuerpo, vamos a decirlo así, o sea, tu cuerpo es tu propio campo de batalla, luchas contra ti mismo y esa es la realidad. Y entonces lo que hacen es, yo al menos me iba de lunes a viernes, o sea, trabajaba saliendo los viernes, me iba a una clínica 8 horas a que me pasaran el medicamento, sábado y domingo, con todo, pues, o sea, en esta cuestión, todo lo que los efectos secundarios que hacen las quimioterapias y el lunes fresca, no sé si como una lechuga, pero si fresca en el trabajo, pues para nivelar esta cuestión de lo profesional y lo médico.
¿Entonces tienes 22 años cuando te dicen, 23 cuando te dicen que tu función renal es muy baja, pero esto ya tenía tiempo atrás, no? Dices que la primera vez que te detectaron algo raro y por lo que te empezaron a tratar sin mucho conocimiento de causa eran los 17, que fue.
Por dislipidemia mixta e hipertensión.
¿Quién eras tú antes de los 17 años? ¿Cómo creciste? ¿Qué querías ser de grande?
Siempre desde pequeña quise ser periodista, o sea, digo, lo soy, pues lo fuimos mucho tiempo, pero toda mi infancia siempre como súper activa, o sea, en todas las actividades extracurriculares que tú te pudieras imaginar, desde el fútbol, el baile, obras de teatro, o sea, en todo. Sí, como en esta cuestión, no sé, se me ha dado como la facilidad de no ser buena, sino empeñarme por ser buena en las cosas que deseo, entonces siempre. Y también bueno, si era como la niña de los plumones en la escuela, o sea, así de posner, esa es la verdad, y no de que se me diera naturalmente, sino de esforzarme en trabajar, o sea, para conseguir como estas buenas calificaciones, buenos resultados en lo deportivo, estamos hablando de competencias incluso nacionales, internacionales, o sea, buenos niveles pues de toda mi infancia, mucho tiempo estuve como en baile y luego di este giro a fútbol, soccer, que bueno, cuando yo era niña no era jugar fútbol, no era como ahora que lo vemos tan común para las mujeres y toda esta cuestión, pues fue mi vida, el deporte, o sea, muchos años, muchos años. Y en preparatoria también entre el deporte jugaba voleibol, hacía teatro musical, o sea, toda, toda esta cuestión y pues en la dualidad también de estaba aprendiendo alemán, o sea, muchas cosas realmente siempre como muy activa y también siempre, bueno, importante, si bien somos, somos de Guadalajara, pero durante toda la infancia se me enseñó que el cambio era algo natural en la vida. Nací en Guadalajara, luego nos fuimos a vivir a Chihuahua, luego nos fuimos a vivir a Saltillo, luego regresamos a Guadalajara, luego regresamos a Chihuahua. Entonces son estas cuestiones como también de que me ha hecho fácil desprenderme de ciertas cosas, porque bueno, se me enseñó a vivir así, no desde el punto negativo, al contrario, siempre fue con el propósito de prosperar, de mejorar, si bien por el trabajo de mis papás, pues, pero siempre muy unidos, o sea, como familia. Entonces sí tengo el privilegio de decir que tengo una familia que me ha enseñado a atravesar las adversidades, teniendo en cuenta que si se tiene la familia, se tiene gran parte de la batalla ganada. Y nada, o sea, en esta cuestión, pues muy soñadora. Desde los 12 años en secundaria dije que quería ser periodista porque me encanta el debate, me encanta platicar, me encanta como dar a conocer información. Siempre he dicho que conocimiento que no se comparte, conocimiento que no sirve, y desde ahí, o sea, con ese matiz, pues, empeñada a hacerlo.
Me decías hace un momento que te ibas estos fines de semana a tu tratamiento todas las noches y al mismo tiempo llevabas una vida, una vida paralela. Totalmente, no sé si totalmente, pero por afuera podía parecer normal y fuiste muy hermética con a quién le contabas lo que estabas viviendo, ¿Por qué decidiste eso?
Como que en el momento yo no lo vi tan grande, o sea, jamás me ha gustado jugar el papel como de la víctima o incluso porque cuando dices que tienes algo, la gente te ve diferente, te ve hasta con ahora ya no, pero en un principio si era como que ay, pobrecita, y odio eso, o sea, no me gusta, no me gusta. Entonces en esta cuestión, quizá por no dimensionar y no lo veía como tan importante, o sea, para mí era como que, o sea, sí tengo enfermedades, pero puedo yo enfrentarles perfectamente, no se nota. Entonces en esta cuestión yo quiero que me sigan viendo como la Samara profesionista, exitosa hasta cierto punto, sin tener que decir estoy enferma, esa es la realidad. Y entonces muchos, muchos años lo manejé así hasta que fue imposible tener esta dualidad o este paralelismo del que hablas en la vida.
¿Qué fue lo más difícil? Más allá de, bueno, tener que estar presente físicamente con energía para vivir una vida, vamos a llamarle normal, cuando estás teniendo estos, esta lucha interna por tu salud y todo mundo sabemos que las quimioterapias son sumamente agresivas, que te debilitan, te hace sentir muy mal, al menos en los periodos posteriores. Además de eso, ¿Qué fue lo difícil de llevar? Esta doble, no voy a llamar personalidad, pero esta doble realidad ante y sobre todo en una época pues veintidós, veintitrés años tan viva.
Yo sé que suena, o sea, no suena difícil, es difícil de comprender lo que voy a decir, pero para mí no significó como un gran reto, no lo fue así y no sabría materializarlo con palabras, pero pues simplemente era el camino que se tenía a seguir, o sea, muy bien marcada la ruta de OK, hago esto, luego se va a venir esto, como esta estructura, porque siempre he sido estructurada en vida y entonces no me implicó realmente un enfrentamiento conmigo misma de decir.
¿Nunca fuiste víctima?
No, no lo sé, nunca pasé por ahí y yo sé que es algo difícil de creer, pero realmente nunca pasé por ahí, o sea, hasta ese momento no, no te sé decir, creo que sí es parte meramente, no sé si de la esencia o con ese algo que nacimos, pero nunca creo que me puse ahí, o sea, al contrario, tú me veas en las quimioterapias riéndonos, es como si voy a terminar mañana me voy a sentir pésimo, lo sé, pero ahorita estoy bien, o sea, ahorita sonrío y el lunes como si nada y al contrario, yo misma digo ahorita no sé qué tan bueno o tan malo fue, pero me exigía estar a la altura de lo que se me pedía profesionalmente, académicamente, porque también ese periodo pues empecé a estudiar la maestría, había regresado de estudiar de España la especialidad y me metí a la maestría y dije, o sea, como sea, yo termino la maestría y sí, o sea, la terminé también tormentosamente en medio de la enfermedad, pero la terminé y no era nada más a media su ser a terminarla, pero si soy competitiva obviamente, pero era, o sea, ser top en ese aspecto y entonces para mí siempre, toda mi vida ha sido ¿Por qué voy a dar menos del 100% si puedo dar el 120%? Entonces sí me costaba trabajo, entonces implicaba dar un 200% para hacer, no del promedio, sino pues en ese aspecto como arriba de, entonces es algo, pero desde chiquitita lo traigo pues, y en este.
Momento la perspectiva no era, no era terminal, no era catastrófica. Estabas manejando mucho tu enfermedad.
Claro, y yo tenía el control de mi vida al 100% y es a ver, cuando una enfermedad llega, es verla a la cara y decirle, a ver, eres tú y soy yo quién va a ganar. Y hasta en ese momento, o sea, yo, yo me sentía que agarré el toro por los cuernos, ¿No? Como decimos, y yo trataba de controlar todos los aspectos sin que ella, porque así una vez hice una carta y así le dije, es una maldita negociadora.
Es lo que justo te quería preguntar. Hablabas con tu enfermedad, o sea, le.
Ponías tengo muchas cartas escribiéndole a mi enfermedad y eso ha sido muy catársico para mí.
Cuéntame de esas cartas.
Tengo una carta, por ejemplo, que se llama Querida Maldita, porque hablo, no explico que es la enfermedad, hablo, si me permites, después te lo comparto porque es muy ilustrativo ese texto. Hablo, bueno, que es una maldita negociadora porque no te da nada sin que tú no le des nada a cambio, así como ella te da, te quita. Y entonces es esta dualidad de te odio porque me has quitado cosas que yo no esperaba que te llevaras, pero a la vez te amo porque ha sido mi mejor maestra de vida y me has dado muchas cosas intelectuales, puede ser, o de sabiduría, que nada en esta vida o eso te lo puede dar como te lo da una enfermedad. Y entonces en esta cuestión es hablar con ellos, perdón por la palabra y casi nunca uso malas palabras, pero ahí sí le puse, dije, es que eres una cabrona, pero vamos a ver quién, o sea, quién es más cabrona de las dos, ¿No? Y así, o sea, tal cual. ¿Y entonces ha sido esta dualidad de escribirle ahora también cartas a la Samara del pasado, me ha ayudado mucho a decirle, a ver, qué le dirías, qué le dirías a Oso de hace cinco años en momentos así? Entonces es muy padre. ¿Qué le dirías? ¿Yo que le diría de aquí a la sámana de un año? Es un choque mental que a mí me ha ayudado mucho, pues el hablar como si fuera una persona que en este momento pues estamos midiéndonos, pero entró otro factor que es la muerte, y ahí sí con la muerte nadie le gana y es lo que pues para allá ahorita.
¿En qué momento la opción es trasplante, alguna otra de estas terapias sustitutivas? ¿Como empiezas como que acercarte a estas decisiones donde ya no es tan manejable y ya las opciones empiezan a ser un poquito más críticas?
Pasa el tiempo, sigo con tratamientos, pero bueno, al ser una enfermedad que es degenerativa, yo sabía que iba a llegar un momento en el que el trasplante iba a ser necesario. ¿En agosto del 2020 no era revertible? No, la enfermedad renal crónica o las enfermedades crónico degenerativas no son no tienen cura y no se puede revertir cuando ya se encuentran en grados muy avanzados de la enfermedad. Si te encuentras, por ejemplo, la enfermedad renal tiene cinco etapas, si te encuentras quizá en una etapa tres, si puedes revertirlo, pero ya en una etapa avanzada como la etapa 4 o la 5, ya no hay manera y no es que lo reviertas, simplemente frenas la enfermedad a que no siga progresando o no de manera tan rápida. Si, el problema es que a mí me lo detectaron ya en la etapa 4 y conozco personas que se lo detectan porque se sintieron súper mal y llegan al hospital y pues órale, catéter, o sea el corazón y porque no presenta síntomas hasta que está muy avanzado. Es de ahí la importancia de hacerse pues chequeos semestrales o de pérdida anuales.
¿Qué tipo de indicadores debería estar checando alguien para sobre todo detectar una enfermedad renal?
La presión arterial, justo, o sea, yo lo más infesté de los 17, pero no sé tú, yo siempre crecí con la idea que la presión era meramente del corazón. Nunca imaginé que nuestros riñones tienen pues gran importancia de cómo está nuestra presión arterial. La cantidad de orina que haces, eso es importante, si es espumosa o no, pero creo que pocos de nosotros tenemos, no sé, está este hábito de que cuando orinamos volteamos y te pones como que analizar tu orina, qué tiene que.
Ver si es espumosa o no.
Si es espumosa es que estás tirando muchas proteínas y entonces el riñón no está funcionando bien. ¿Pero cuántas veces se ponen así como que ser espuma? Son cosas pues que no se nos enseña, esa es la verdad. Yo traía mucha espuma, pero pues normal, no, no te sé explicar más allá de. Digo, hasta que te metes a este mundo y empiezas a saber el color, por ejemplo, si está muy transparente o muy amarilla o muy oscura, los indicadores están, pero no tenemos la información para saberlo. Sí, y en esta cuestión, bueno, pues vas aprendiendo, obviamente.
Llegas al momento del trasplante y creo que esto es algo donde vale la pena frenarnos un poco porque es muy.
Complicado tener un trasplante muy complicado y más en México. Justo septiembre del 2021 ya traía 11% de función renal, yo ya empezaba a sentirme muy mal, empezaba a vomitar todos los días porque bueno, al momento en que tus riñones no filtran la sangre, las toxinas tienen que salir de alguna manera del cuerpo. Entonces yo me levantaba todos los días con náuseas. Llegué a pensar que estaba embarazada, obviamente, pero no, o sea, eran las toxinas que necesitaban salir del cuerpo. Voy con el doctor y me dice, a ver, ya necesitas hemodiálisis, diálisis peritoneal o trasplante adelantado. Yo me voy. Tengo una carta por ahí guardada justo septiembre del 2021, que esa sí fue una carta de mí para mí que si. A ver, tengo tres opciones. Una, vivir conectado a una máquina que no quiero porque creo que nadie es como que lo que quiere y aparte por el ritmo de vida que llevo es imposible. Dos, hacerme un trasplante, pero cuesta muchísimo dinero y es muy complicado y no tengo los recursos para hacerlo.
Y no tenía seguro.
No, porque yo tenía un seguro por parte de mi papá a los 16 17 que me cubría lo de la hipertensión y la dislipidemia, pero como a los 19 20 hacemos cambio de aseguradora y ya no me quisieron asegurar porque tenía enfermedades preexistentes, otro tema también fuerte. Y en esta cuestión, la tercera opción era no hacer nada, o sea, dejar que la enfermedad continuara y me daban un año de vida.
Así.
Te la pusieron así porque yo dije.
Al doctor y un año de vida no muy placentero.
Claro que no. ¿Qué pasa si yo no me hago nada? Quizá un año. Quizá un año. ¿Entonces dije, pues bueno, hablé con mi familia, le dije a ver qué hacemos? Pues ahora sí, aunque nos dé pena, a pedir dinero, hacer donaciones, hacer todo tipo de rifas, recolectas, te puedas imaginar para sacar el dinero que implicaba para mí, pues decir, tengo años viviendo esta situación y es inminente y necesito un trasplante, ayúdenme por favor a recolectar el dinero, porque en el Seguro Social, que era la opción gratuita, vamos a decirlo, cuando no tienes un donador, la lista de despierta es de 10 años. Es un montonal.
Y esto es porque no estamos, no vivimos una cultura de donación. Yo platicaba con Vanessa Slim, que tiene la fundación de Héroes por la Vida, y es muy difícil pelear, porque incluso a veces cuando tú quieres donar, si no lo comunicas a tus familiares, ellos son mismos, son los que lo bloquean.
Es por eso registrarse en el SENATRA, que es justo el Centro Nacional de Trasplantes, que lo dejes, o sea, por escrito, que lo hagas expreso, porque es muy, es muy difícil, además muchas personas lo desconocen, pero solo se puede donar si está en muerte cerebral, o sea, si tú tienes un accidente y te mueres, pues no puedes donar, tienes que meramente tener muerte cerebral para donar. Entonces ese es otro, porque no todos fallecen por muerte cerebral. Que implica que también en el momento donde está el paciente con la muerte cerebral, intervenga el médico, hablar con la familia que está en duelo entre la vida y la muerte, pues preguntarles, o sea, imagínate, es un sentimiento agridulce, porque si le vas a dar vida a una persona, pero también, y no pueden pasar mucho tiempo, porque entre más tiempo pasa, pues los órganos van dejando de.
Funcionar y están todas estas también trabas legal.
Sí, o sea, es un mundo, es un mundo. Entonces en México, específicamente para el riñón, que es el trasplante más solicitado, pues es muchísimo tiempo y obviamente ni se hable de los, de los pacientes que se mueren esperando un riñón. Sin embargo, bueno, yo no quería estar con la máquina, mi hermano menor fue mi donador, yo no tuve ni que pedírselo, o sea, él luego, luego me es todo tuyo, tómalo, te lo regalo. Obviamente es el mejor regalo que me han dado en toda mi vida. Y empezamos como que hacer todo este protocolo, porque pasas por muchos especialistas, tanto él como yo, o sea, desde psiquiatría, cardiología, dentista, psiquiatría. Si te tienen que hacer pruebas para ver si estás bien. Uno, la persona que te va a donar, si no está siendo forzada a hacerlo, porque es importante. Dos, que en verdad lo quiere hacer de, o sea, de corazón, de amor, de manera altruista. Tres, a ti por ejemplo, como receptor, te analizan que si estés comprometido con cuidarlo, porque ¿Qué pasa? Muchas personas les dan el órgano, como ya se sienten bien, pues venga la coca, venga la. Y se echa a perder, o sea, porque no te cura la enfermedad, simplemente es una mejor calidad de vida. Entonces a ti también te hacen varias pruebas para comprobar, pues que sí seas un buen candidato para recibir ese órgano que te van a dar.
¿Es todo un protocolo y que tampoco es permanente, no?
El promedio estimado, hay personas que les dura más, hay personas que les dura menos. De un donador vivo es aproximadamente 15 años y de un donador cadavérico es de 8 a 10 años. Entonces también si te soy sincera, pocas personas les dura 15 años. He conocido personas que tienen 25 años con su riñón fabuloso, pero conocidos personas.
Que les dura un año y tienen que estar ahora sí que buscando un nuevo riñón para la próxima o vivir conectado que la realidad de mucha gente es.
La mayoría de la gente. Sí. Y entonces pues empezamos a hacer todo, te revisan hasta el dentista porque debes estar en perfectas condiciones para poder donar para evitar que en algún futuro tengas complicaciones. Obviamente donar no resta vida, al contrario, o sea, mi hermano por ejemplo, lleva una vida totalmente normal, lo único que le dicen es hay que llevar una vida saludable como cualquier persona con o sin un riñón debería de hacer. Y justamente programan la cirugía para el 9 de marzo del 2022, que es el día de mi cumpleaños, o sea, todo así como que encajó perfectamente y con toda la ilusión logramos conseguir aproximadamente entre, no sé, medio millón de pesos quizás, entre donaciones y recolectas y venta de país y todo lo que te imagines. ¿Y obviamente cuando yo publico esta necesidad de ayúdenme, pues mucha gente es como, o sea, cómo llevas todos estos años? Y por qué no habías dicho nada, o sea, tú Samara que siempre te veo, porque yo hasta este momento en deporte y toda yo pues así, o sea, así sacando y de donde se pudiera esa fortaleza para seguir. Sin embargo, bueno, un trasplante es mucho más caro de medio millón de pesos, estamos hablando que te puede salir entre 800 y 1 millón 200 el puro trasplante. Si, más todo lo que se viene después, bueno, se metieron, pues hay algunos créditos y tal, y uno entra pues con la ilusión, yo me acuerdo que me levanté ese día del trasplante y vomité, obviamente porque pues ya está súper intoxicada, me volteé a ver al espejo y dije la última vomita de mi vida, al menos de toxinas. Si, con una ilusión. Muchos dicen que sienten miedo antes de operarse, pero cuando sabes que esa operación te va a dar calidad de vida, te va a dar vida, vas feliz, o sea, muy feliz, a pesar de que es una, pues sí, es una cirugía complicada. Y luego por el otro lado, el escenario de mis papás con sus dos hijos en el quirófano, o sea, imagínate, o sea, está fuerte, ¿No? Porque por un lado tienes al hijo que le va a salvar la vida a la hermana, pero pues por el otro lado está la angustia de. Le están quitando una parte de su cuerpo, o sea, es un proceso que no lo entiendes a cabalidad hasta que estás ahí y lo vives. Bajan a mi hermano a las 8 de la mañana, mi hermano, bueno, también nunca había tenido ningún contacto como así de cirugías, yo medio ya estaba acostumbrada, mi hermano, 21 años tenía, y pues el súper valiente, súper maduro, bien, o sea, lo bajan a él, su operación es más tardada que la mía y me bajan a mí a las 12 y es. No sé, ¿Alguna vez te han operado? Sí, yo no sé, pero todo estaba perfectamente coreografiado, o sea, había como 20 personas en el quirófano y todo es. Todos saben que agarrarte, que moverte, que es impresionante. Yo nada más preguntaba por mi hermano, obviamente, literal, o sea, sacan el órgano, lo limpian, lo ponen en una bandejita y salen de un quirófano para que entre al otro. Es un milagro, realmente es un milagro. Ya yo nada más me acuerdo que di las gracias. Cerra los ojos, eso fue todo. Despierto, Despiertas en un cuarto aislado, porque como te bajan todas tus defensas para que no ataque tu propio cuerpo, el órgano nuevo, despierto y lo único que pregunto es mi hermano y estaba enfrente en otro cuarto, nada más me hizo la señal, como que todo estaba bien. Y pues ahí empieza como estas esta segunda etapa, vamos a decirlo así, de esta lucha que se viene, Si te puede decir, ¿Notas mejoría? Digo, si tienes el dolor físico, es una cicatriz como de veinticinco, treinta centímetros, pero estás tan contento y tan feliz que el dolor es lo de menos y fue, fue maravilloso, al menos los primeros tres días fueron maravillosos. Te cambia el color de la piel. Ya no vomité, o sea, espectacular, espectacular, yo me sentía súper bien. Necesitas el abrazo familiar porque estás en un cuarto aislado, nadie te puede entrar a ver ni nada, pero bueno, pues estás feliz pensando ya en la libertad, ¿No? En que me voy a sentir bien si de por sí así rindo, ahora imagínate con refacciones nuevas, no, pues me voy a comer al mundo. Sí. Y pues me duró tres días la ilusión, esa es la verdad. Tres días me duró la ilusión. El cuarto día me bajan a hacer estudios y demás cuestiones y empiezan a ver que lupus se activa y empieza a trombosar todo el órgano. Muchos no lo saben y piensan que te quitan tus dos riñones, tus riñones al menos que te estén causando algo extraordinario, ahí se quedan. Te agregan el tercer riñón en la parte inferior de tu abdomen y va conectado a la pierna y entonces empieza a trombosarse todo y empieza a obstruir el flujo de sangre a la pierna. Sensa es que vamos a tenerte que intervenir otra vez para limpiar. Y con eso ahí vamos otra vez. Anestesia general, todo el protocolo, charalá, salgo, todo bien. Dije, bueno. Y al día siguiente me volvieron a bajar y estaba el triple de trombosa, aún así como aplicando ya todos los medicamentos y demás, pues vamos otra vez a intentarlo otra vez. Si pasa lo mismo. Y en esa última yo estaba, estaban en mi cuarto sola, yo todavía con la ilusión de que es una complicación porque, A ver, el 97% de los trasplantes son exitosos, o sea, este es un caso para que no se asusten todos los que están, este es un caso de muchos, pues. Totalmente, totalmente. Y en eso veo que entran un séquito de doctores y enfermeros y enfermeras y es como, oigan, estoy en aislamiento, o sea, ¿Que está pasando? Y entra mi doctor principal y me dice, Sam, es que vamos a tener que quitarte el órgano. Y yo ahí en ese momento cambió mi vida. Yo ¿Como? Si te lo dejamos, vas a perder el órgano y vas a perder la pierna, entonces hay que quitarlo. Y en ese momento es como, te pasan, Te quedas en blanco. Sí, pero te pasan tantas cosas por la cabeza, entre el órgano de mi hermano, entre el dinero, entre qué voy a hacer.
Y las expectativas eran tan altas, súper, 97% es seguro.
¿Aparte, no es por nada, pero el equipo de médicos que tengo son de los mejores de trasplantes en todo México, o sea, Y lo primero que pensé fue, obvio, se lo regresan a mi hermano, no? Me dice, no, dice, a tu hermano. Pues ya le cauterizamos esas conexiones y no es posible. Mi segunda pregunta fue, ¿Se lo dan otra persona, hay muchas personas que lo necesitan? Aparte el órgano, mi hermano estaba intacto, estaba en perfectas condiciones, me dice no, dice, porque ya está contaminado y pues va a la basura. ¿Cuando a mí me dicen eso es como, es un órgano, no es algo que está a la vuelta de la esquina y bueno, que dice? Pues empiezas a Hemodiálisis, es lo que.
Estabas tratando de evitar y decir la hemodiálisis deshumaniza, hay tanta gente que está, que su única manera de mantenerse vivo. ¿Por qué para ti tiene este peso cuando?
Y si, voy a hablar muy de lo individual porque yo sé que es una oportunidad de seguir viviendo, yo sé que es lo que a muchas personas les mantiene viva, pero en lo personal, el ver cómo sale toda la sangre del cuerpo, ver que tu cuerpo ha perdido autonomía y que dependes de una máquina enorme. Claro. Para seguir viviendo, el estar cuatro horas diarias, tres veces a la semana en un hospital lleno de dolor, lleno de tristezas, la mayoría de la gente pues es gente adulta. Sientes que no correspondes. Yo en ese, a mis 26 digo ¿Qué estoy haciendo aquí? No, y aparte, bueno, a mí en lo personal me cayó horrible, o sea, dejé, dejé de menstruar, dejé de orinar, si dejas de orinar no puedes tomar líquido, entonces imagínate, o sea, te dicen 400 mililitros de viernes a lunes, si te comes una manzana ya van 30 mililitros, o sea, no, no, no, el no poder tomar agua, agua, no te digo otra cosa, agua. A todos se acostumbra el cuerpo, ya todos nos acostumbramos menos a no comer, ya tomar agua es horrible porque claro que te da sed, Lobo te hace, te da el triple de sed porque todo el día estás pensando en que tienes sed.
¿Cómo manejabas estos pensamientos, estas limitantes internas que te decías?
No, ahí sí, o sea, desarrollé incluso hasta fobias de todo el día, o sea, súper ansiosa, sentimientos que yo en lo personal nunca había vivido. Te empieza a trastornar, o sea, eso, bueno, más toda la presión que implicaba, yo seguí trabajando, no me preguntes como, pero yo seguí trabajando, iba con el catéter y todo a trabajar, este, mis.
Cicatrices que tienes aquí en el cuerpo.
Si, tengo varias de catéter, cicatrices por acá otra, porque fueron varias, fueron varias veces, me tuvieron que cambiar de catéter porque se tapa y luego el catéter va al corazón, o sea, no te puedes bañar correctamente, no te puede caer agua ahí, entonces te bañas por partes, no puedes dormir de ese lado, tu vida cambia por completo, sientes como, o sea, a ver, lo traes aquí, es muy incómodo. Bueno, yo vivo en Chihuahua, pues con el calor, no, o sea, para mí en verdad espantoso. ¿Y luego mi primera experiencia con hemodiálisis fue que yo sé que hay una explicación médica detrás de esto, porque ya un médico me lo explicó, pero llego y veo la puerta y luego dice clínica del dolor, digo, o sea, para mí el lenguaje se importa, para mí las palabras tienen un peso qué te hace a ti en la mente leer eso? Pues claro que a pesar de que no es un tratamiento doloroso para el cuerpo, pero si termina súper desgastado. Para que te des una idea, está comprobado que una sesión de hemodiálisis equivale a la carga del corazón, a correr un maratón. Dime ¿Qué persona Santana se avienta tres maratones en una semana? Nadie, no hay nadie que te los aguante. Entonces sí se me vinieron unos años muy difíciles entre el proceso y la dualidad de perder parte de la autonomía, el entender que mi vida pues sí dependía de una máquina, el tener esa conversación con mi hermano de me siento súper culpable y discúlpame, aunque no fue mi culpa evidentemente, pero te sientes culpable. Su respuesta fue si tuviera otro te lo volvería a dar, no hay tema, pero pues es mi bebé, o sea, es mi hermano, ¿Sabes? Y el proceso también de tanto esfuerzo, o sea, también todas las personas que apoyaron como para terminar en esto, aparte no fue una cirugía, fueron cuatro al final, y pues también estás pensando en, híjole, pues otra intervención en el quirófano.
Las cuentas y en este momento dices mi vida cambia y empiezas, hablas de todo lo que perdiste en términos de libertad, pero empiezas también a perder muchas cosas que nunca habías considerado perder. Dices que te corrieron cuando pediste incapacidad y entonces tu vida profesional que tanto habías cuidado desaparece.
Yo trabajaba para Grupo Editorial Santillana y pues avisé, me voy a trasplantar, yo haciendo las cosas éticas y me corrieron, me corrieron, o sea, de un trabajo que era un muy buen trabajo, o sea, yo añoraba ese trabajo y fue por estar enferma. Entonces ahí fue así como que el primer duelo, luego todo este duelo, pues de entrar a hemodiálisis a un mundo nuevo, pues que desconoces por completo. También por otra parte, en lo personal estaba casada y 10 años de casada, 10 años de juntos, o sea, juntos en total de novios en ese momento que teníamos como un año, dos años de casados.
Aparte tú habías tenido la conversación con tu entonces prometido dos meses después de que te dio el anillo.
Es que fue, fue, si bien sabía de mis enfermedades, pero me da el anillo en enero y en marzo yo empiezo como que con los diagnósticos más fuertes, pues yo inmediatamente pensé, dije no es vida, la verdad es que no, porque yo sabía que iba a ser de por vida, entonces le digo, a ver, esta es la situación, me acabas de dar el anillo y lo adoro y lo aprecio mucho, pero se vio en una vida en donde probablemente no por, o sea, no podamos formar familia, no el dinero que teníamos igual destinado como para viajes y demás se va a ir en otras cosas, entonces entiendo que no es la vida que desees y con toda la libertad y con todo el amor que implica el dejar ir adelante, la opción es tuya, pero en verdad yo lo único que te pido es que si aceptas, no te vayas a bajar en el peor momento, porque eso sí sería, o sea, me destruiría por completo. Bajo todos estos términos y esta plática, y no fueron una plática, fueron varias pláticas, dimos adelante con todo, nos casamos en diciembre del 2020, entonces si te fijas, pues sí empezamos con el trasplante septiembre del 2021, el trasplante en marzo del 2022, todo bien en ese proceso, pero al empezar hemodiálisis, pues obviamente era un panorama que para nosotros era, hacemos el trasplante, perfecto, ya nos vamos a viajar, excelente, ¿No? Pero pues no fue así y en hemodiálisis empieza a cambiar la dinámica, porque.
Qué implicaba el segundo trasplante también falló.
Si se vino después, pero esos dos años de hemodiálisis, pues fueron complicados en muchos aspectos, pues en lo personal hace cuenta que es como jugar malabares, estaba entre la vida profesional y luego pues la vida académica, tenía varios trabajos para solventar toda esta cuestión, pero sintiéndome mal y también el trabajo que implica el tener una casa y un matrimonio y pues le pide, le pedía más al cuerpo de lo que en verdad podía, sin embargo, pues con la esperanza de que iba a llegar un segundo trasplante. Yo no sabía cuándo, pero estás en espera de la llamada. ¿Qué pasa cuando rechaza el primer trasplante? Se entró a lista de espera en ese hospital, pero dije bueno, nos vamos haciendo pruebas de compatibilidad las personas que me quieran donar, porque teniendo un donador.
Hubo más gente que te quiso.
Es mucho más. Más rápido. Si, la primera prueba de compatibilidad fue mi hermano mayor, no fuimos compatibles. Y ese es otro duelo también difícil porque con toda la ilusión y aparte es muy curioso porque en los protocolos primero haces todos los demás y lo último que se hace es la prueba de compatibilidad. Nada. Y luego el segundo fue con mi entonces esposo y no fuimos compatibles tampoco. ¿Y el tercero que fue en octubre del 2023, que fue el último porque era la última, la última opción que tenía de la persona que me donará fue mi mamá y yo estaba segura que mi mamá iba a ser compatible y nada, y ahí también como que pues la esperanza, o sea, y yo hablando así como que cada mes en la lista espera y como vas en el lugar 7? ¿Y cómo vas? No, pues va a ser el lugar 5. Y entonces esta dualidad porque es en hospital privado, o sea, hospital público, olvídate, es otro rollo. Y yo en noviembre en verdad no podía más. Noviembre del 2023 estaba súper hinchada porque estaba reteniendo muchos líquidos. La máquina si bien te saca el líquido que ya no orinas, pero te llegas a pasar de lo que te puede retirar la máquina y pues vas acumulando agua y es espantoso porque tu cara se distorsiona, se hincha todo. Empezaba a tener presiones de 230 sobre 140 150. Ya llegó un momento en que tomaba 8 antihipertensivos y no me hacían nada. Entonces era sintiéndome mal, pero no dejando de trabajar, no dejando de toda esta cuestión. El matrimonio se empezó obviamente a quebrantar por muchas razones que las he platicado anteriormente. Y en noviembre caigo en el hospital muy grave por Pasé una noche, yo creo que vomité 30 veces esa noche, o sea, horrible. Y no paraba, y no paraba, y no paraba. Y justo en esa noche, como a las 3 de la mañana le digo a mi pareja por favor llévame al hospital, o sea, ya no puedo. No se levantó hasta las 8 de la mañana. Yo me hubiera ido si hubiera podido, pero no podía, o sea, ese grado te digo ya como de desprendimiento obviamente en esos dos años siempre fue pláticas de oye, te veo que no puedes, en verdad no hay tema, o sea, prefiero literalmente estar sola, o sea, que estar cargando con la cuestión de estarte pidiendo algo que no debo de pedirte porque tú te comprometiste a esto. Y ese día del hospital fue detonante porque de las tres a las siete, ocho de la mañana estuve pidiéndole y hasta que se levantó a llevarme, fue horrible, esa noche fue horrible, llego al hospital y tronadisimo.
¿Que hacía en ti el sentimiento de yo tengo la fortuna de tener una pareja que en las buenas, en las malas y no hemos tenido afortunadamente tan malas como las que tú me estás contando, pero que no me cabe la idea de que no esté ahí? ¿Y para ti que te hizo sentir que esta persona que en la que tú confías y con la que hiciste un acuerdo verbal, moral, deja de estar.
Ahí, te quiebra el alma? Hubo un momento en el que yo dije eso se quebró, donde le pedí cena porque no podía, o sea, no podía realmente yo parar y su respuesta tajante fue no porque estoy cansado. Yo venía de estar pegada a una máquina y ahí en ese momento cenando sola, llorando, o sea de porque yo aparte me desviví, o sea, yo así con la situación, yo tenía comida, desayuno, cena, o sea, en verdad fue y siempre le he dicho si, el proceso más difícil de todo esto ha sido que las personas en las que confías y en las que si bien nadie está obligado a quedarse y nadie está obligado a hacerse responsable más que uno mismo, pero creo que cuando hay un pacto y bueno, para mí la palabra obviamente importa y hay una confianza y hay tantos años, pues creo que lo mínimo que mereces de alguien así es esa ayuda y es una mano comprensiva.
Y empática, tratado de entender por qué, de ponerte en sus zapatos. ¿Has hablado con alguien que te ayude a entender que la gente se aleja.
La gente no puede dar lo que no tiene? ¿No todos estamos hechos para acompañar en procesos así, muchas veces no es que no se quiera, es entender y yo entiendo eso y con eso me quedo, que no es que no quisiera, quizá quería pero no podía o no sabía cómo y eso es lo que me da paz, aunque no sea realidad y aunque jamás haya habido como una disculpa de por medio, eso a mí me da paz, saber que igual y se esforzó, quiero pensarlo, pero pues que entiendo que acompañar en una enfermedad así de fuerte no es fácil y no solo él, muchos amigos también se alejaron porque no es fácil acompañar porque también no estás en una edad en la que pues es como no, no puedo, estoy en el hospital o no puedo, estoy en muchos, o sea, perdí mis amigos de universidad, los perdí por completo y luego lo peor es que se van sin decir nada, sabes? Es como te sientes, porque yo así me sentí que mientras era funcional, si, todo súper bien, pero dejé de ser funcional hasta cierto punto Y es como.
¿Puede alguien sano acompañar a alguien que está en una situación de salud? Así cómo, ¿Qué podría hacer yo para acompañar a alguien que estuviera en tu situación?
Primero tener, creo, si una conversación contigo mismo y decir, a ver, ¿Quiero o no quiero ser parte de este proceso? Si no quiero, lo mejor es decir, ¿Sabes qué? No puedo porque no tengo la fortaleza y mejor retirarse. ¿Pero si, sí quieres y si crees tener o si quieres, estás dispuesto a aprender? Porque hay mucho aprendizaje. Creo que no se necesitan palabras, se necesita solo estar al 100%, al 150% igual sé que te puede ir por un mazo de agua, yo te lo traigo. Estar, estar, no se necesita más atender. ¿Cómo se debe acompañar? Los pacientes somos como muy de no, yo puedo, no podemos, ayúdanos, pero nunca te vamos a decir que necesitamos ayuda. Oye, tienes estudios, te acompaño en esos pequeños detalles no es algo extraordinario, es el estar y el acompañar. Es como si llegaras a ver a alguien triste, ¿No? Le llegas y le preguntas a decir ¿Estás triste? ¿Obviamente estás triste? Dale un abrazo, dale una buena palabra de aliento.
Yo viví una situación en mi casa, mi abuela tuvo un evento cerebrovascular, un derrame, una embolia, como le quieras decir, no sé, no sé cuál es el término correcto y vivió 14 años sin poderse mover, sin poder hablar, sin poder comer y no sabíamos. Te ganaba en pócar siempre, eso sí. Pero mi familia pues sí, o sea, vivió esto, 14 años de cuidados, tuvo la fortuna que tenía seguros, tenía ahorros y eso nos permitió que tuviera cuidados. Pero mi mamá y sus hermanas hicieron una labor titánica y creo que nos dieron una lección a todos, a mí, a mis hermanos y a mis primos, de cómo del valor de la familia y del valor de estar. Y si bien claramente genera muchas fricciones entre los miembros de la familia una situación así, algo que yo me quedo sin duda es que hay que estar. Tal vez yo como adolescente, pues no fui el mejor acompañamiento o la mejor compañía o el más presente, pero entiendo lo que estás diciendo y me hace todo el sentido.
Sí, o sea, totalmente. Y yo sí quisiera agregar, no tratar de imponer el ay, o sea, aunque no quieras, hazlo, aunque te toca. Eso sí creo que es tratar de entender al paciente en lo integral, en la necesidad integral, que no nada más es física, es psicológica, es mental, es cuestión incluso hasta de la alimentación, es estar, es eso y es complicado porque luego muchos no saben estar y es cuando se vienen estos quiebres. Entonces sí lo entiendo y lo comprendo totalmente, pero creo que había mejores maneras de hacer las cosas.
¿Que aprendiste del amor verdadero a través de esta experiencia de expectativas no cumplidas, de abandono?
Que sí existe el amor incondicional, lo existe porque lo veo con mi familia, muchas veces no viene la presentación que nosotros quisiéramos, pero que cuando uno ama de verdad, de ese amor que te sale desde las entrañas, estás dispuesto a todo, estás dispuesto a dejar ir, estás dispuesto a soltar, estás dispuesto a dar incluso lo que lo que tú no, no tienes claro que existe, simplemente el amor implica sacrificios, no todos están dispuestos a hacer esos sacrificios, Eso he aprendido.
¿En qué momento sentiste que tu cuerpo se rendía, pero tú, tu mente, tu alma no?
Justo en ese noviembre, Pues yo así con la inquietud de que va a llegar, va a llegar, va a llegar. Mi cuerpo se estaba riñendo, pero llegó, llegó. Era un 3 de diciembre del 2023, me manda un mensajito mi doctor a las 10 y media de la noche, este, se atenta, hay posibilidades. Pues yo no pude dormir, obviamente le hablé a mi mamá y le dije hay posibilidades, esperemos, ¿No? Al día siguiente, casualmente era cumpleaños de mi hermano, el que me había donado, lo había invitado a desayunar y estábamos desayunando y me llega el mensaje de actor, déjese venir a urgencias, nombre. Pues en ese momento, cuál dolor, ¿Cuál náusea, todo se me quitó? Es esa llamada que estuve esperando durante dos años. Llegamos al hospital y si bien tienes muchas posibilidades, pero pues es como una competencia, suena feo, pero es así. A ver, hay dos riñones, tenemos tres posibles personas que accedan a ese riñón, vamos a ver quiénes son los mejores candidatos. Entonces evalúan estado de salud, te hacen laboratorios para ver en ese momento cómo estás, te tomo la. Si andas hipertenso, olvídate, se te fue la oportunidad de vida. Por edades, o sea, también eso es una realidad. Si priorizan a personas jóvenes que a personas mayores. Y la verdad es que sí, y pues suena cruel, pero también priorizan quien.
Lo puede pagar el procedimiento, porque el.
Órgano no, pero pues el trasplante son millón, millón y cachito. Y en esta cuestión es, o sea, tienes el dinero, lo necesitamos en 5 horas, si no lo tienes, pues se te va tu oportunidad de vida. Y yo sé que suena súper cruel.
Es que aparte como lo pones, se te va, no la oportunidad del trasplante, se te va la oportunidad de vida.
Claro. Y entonces en ese momento que llegamos y nos dicen, a ver, es tanto. Pero bueno, en esos dos años los doctores habían estudiado mi caso, ¿Verdad? Para evitar que volviera a pasar. Dice, OK, pero tras el estudio hay que hacer antes del trasplante, hay que hacer este tipo de tratamientos después del trasplante. Eso y tan solo de ese tratamiento van a ser aproximadamente medio millón de pesos. OK. Y aquí sí, o sea, el hospital se portó súper bien, ninguna prueba de compatibilidad, por ejemplo, me las cobró. Cada prueba sale, o sea, si es épico. Piquetito de sangre sale aproximadamente 60 mil pesos. ¿Y el hospital me dijo, te vamos a apoyar con la mitad del trasplante, lo cual oye, quien te, quién te regala algo así? Bendiciones y milagros, vaya que he tenido, pero pues restaban otros 800 mil. Y fue como, le hablo a mi esposo en ese entonces, le digo, llegó el órgano solo, no hay dinero. Y ahí obviamente se me quiebra más el corazón, porque yo entiendo que no hay dinero, pero tenemos una casa, o sea, tenemos, tenemos un carro, tenemos cosas que podemos vender que pues no sé, yo te preguntaría a ti qué respuesta hubieras dado aunque no lo tuvieras en ese momento. Te mueves, haces todo yo colgué esa llamada llorando, creo que es de los pocos momentos que me ha dado como así una crisis como, no sé llamarlo así, de pánico, ansiedad, pero sentí horrible. Y nada más llega mi mamá y me dice, a ver, tranquila, lo resolvemos acá, no pasa nada. Mi hermano mayor entró al quite, mi mamá, mi papá, como pudimos se consiguió los 600 mil pesos de entrada para siquiera acceder al cuarto. Y en el cuarto me dicen, a ver, hay que hacer un proceso que se llama plasmaféresis, que es para barrer todos los anticuerpos de la sangre, estar conectado a una máquina especial entre 3 y 4 horas, luego vas a una ronda de hemodiálisis otras tres, cuatro horas y luego vas al trasplante. Imagínate cómo entra tu cuerpo. Estoy yo preocupada por el dinero, No, o sea, entonces estábamos en la habitación mis papás y mi esposo y yo pues muy consciente de que no podía salir viva, les dije, a ver, está mi carpeta amarilla, es una carpeta donde está mi seguro de gastos funerarios, porque esto yo lo preví, o sea, desde los 22 que me detectaron, empecé obviamente estas condiciones porque te haces consciente de quizá, yo sé que no tenemos esta previsión desde los veinte, veintidós, empezar como, ay, el seguro para cuando, no, pero lo vi yo muy palpable, está los papeles de la casa, está eso, si algo pasa, ya saben qué hacer, aquí está todo. Y me dice mi mamá, bueno, y si algo que pasa, se vende la casa y se pagan los créditos que sacaron pues para pagar las deudas y demás, y les dije, bueno, pero si algo, no te preocupes, o sea, acá resolvemos, tú preocúpate y ocúpate, o sea, en ti no se hacen todos estos procesos. Antes de entrar al quirófano, vomito, o sea, fuertemente, me acuerdo perfectamente, estaba en terapia intensiva, para que te des una idea, me sentía tan mal, tan débil, porque venía de casi ocho horas de estar conectadas a diferentes máquinas, y yo hablé con los doctores, dije bueno, yo sé que todo va a salir bien, ¿Qué pasa si sucede lo que la vez pasado algo, hay oportunidad de un tercer trasplante? A ver, tenemos 50% de probabilidades, el órgano está, tú decide, vámonos, o sea, vámonos por el 50%, pero si vuelve a pasar lo de la vez pasada haciendo todo lo que ya estamos haciendo, salo que médicamente y la medicina tiene alcance, no va a haber más, o sea. Y pues confiada entre el quirófano, cerré los ojos, les agradecí a todos los que estaban en ese momento porque eran parte de mi milagro y pues nada, cerré los ojos, desperté en terapia intensiva con transfusiones de sangre, como que desde ese momento algo en mí, sabes como porque estaba en terapia intensiva con transfusiones de sangre y pues en aislamiento otra vez y fue como que otra vez empezar el proceso de. Pero ahora con el miedo y la incertidumbre de estar revisando, estar revisando, estoy bien, o sea, perdí mucha señal en la operación, me tuvieron que pasar unos paquetes de sangre, pero sí importante porque para mí era mala señal porque cuando uno está esperando un trasplante lo único que te dicen es trata que no te transfusion porque la sangre se mezcla y entonces es mucho más difícil porque se generan más anticuerpos y demás. Cuando los riñones dejan de funcionar, dejamos de producir eritropoyetina, que es esta hormona que regula la hemoglobina, hierro para los que no sepan en nuestra sangre. Entonces nuestros niveles normales son alrededor de 15 12 a 15. Un paciente usualmente en hemodiálisis o en estas terapias se mantiene en 7. ¿Qué pasa si llegas a bajar de eso? Se tienen que meter sangre, entonces no es un buen indicador. Cuando vi que me estaban poniendo la sangre dije algo va a pasar, le dije porque conozco mi cuerpo, conozco el lupus, pero pues bueno, ya estoy aquí porque si te puede dar anemia, entonces es muchísimo peor. Estoy dos semanas en el hospital y ahí en esos momentos es cuando valoras tu cama, es cuando valoras tu almohada, o sea, yo ya el día así como que me iban a dar de alta me dio una crisis de ansiedad horrible de ya no quiero estar aquí porque esas dos semanas pues te pican de todos los lados, es como conejillo de indias, o sea, la verdad es que es así. Pero logré salir del hospital con el órgano y pues aludiendo a la cámara de antes, iban por mí en silla de ruedas y yo les dije yo voy a salir caminando de aquí. Como pude bajé y salí caminando del hospital, me subo al carro, ya nos fuimos al hospital a la casa de mis papás por el aislamiento y es un aislamiento de tres meses encerrado en un lugar que es también como, pues te reta. Ahí es cuando aprendes que la soledad es amiga y que la paz también está en el silencio y está, imagínate, o sea, qué catársico ha de ser que te encierres en un cuarto tú solo tres meses. Tú piensas, hay de dos o pones a trabajar la mente y tienes tiempo, o te hundes en tu mente y pierdes tiempo. Entonces son duelos, son muchos duelos. Venían pues fechas de Navidad, este año.
Nuevo quiero hacer una pausa ahí, porque este momento de estar sola tanto tiempo, hablas mucho de cómo te has recargado o acudido al estoicismo para mantenerte fuerte. ¿En qué momento, tú eres periodista, seguramente has leído infinidad desde que eres muy chica? ¿En qué momento lo viste como una herramienta real y cómo lo empezaste a usar?
Creo que ahí, fíjate, si bien ahora que lo sé, sé que siempre he sido muy estoica, pero en ese momento como que empecé a leer más, empecé a meterme fuertemente a lecciones de Marco Aurelio y a los estoicos y a Séneca y dije ay, es como suelo vivir. Y entonces encuentro frases el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. Digo, OK, pues sí me duele, pero yo no quiero sufrir. Frases justo como el memento mori de la muerte es inevitable, pero lo único que tenemos seguro es ahorita. Y me encuentro a refugiar en esto que, que le hayo totalmente sentido, que para mí es muy coherente. Y poco a poco, o sea, empiezo a tratar de no volverme loca, a descansar, pero pues también no me duró mucho la ilusión, tristemente, o sea, si acaso fueron, que te digo, como dos, tres semanas de estar medianamente bien, seguir recuperándome, porque bueno, después del trasplante siguieron hemodiálisis, siguieron plasmaféresis, o sea, terminé muy cansada, muy, muy cansada. Y en enero me detectan un virus que se llama citomegalovirus y ese virus vino así a detonar todo. Ese virus, si bien todos, todos lo tenemos en nuestro cuerpo, pero se suele activar en personas inmunosuprimidas recién trasplantadas. Y me dio, desafortunadamente me dio. Yo empecé a sentirme muy, muy mal, empecé con mucha temperatura, empecé a no poder pararme siquiera de la cama, empecé a no controlar mis necesidades, o sea, empiezas a perder el control de tu cuerpo. Regresando y un poco a lo que comentábamos al principio, esta negociación, pues ahí la enfermedad la estaba ganando, o sea, por más que yo me opusiera a eso, la realidad es que era muy complicado, porque aunque mi mente con la frase que nos dice échale ganas, le echaba todas las ganas del mundo, pero mi cuerpo pues no reaccionaba, no reaccionaba y me dio en una carga viral de 6 millones y medio, cuando las cargas normales de ese virus son de 100.000 unidades, o sea, mal. Regreso al hospital con tres de hemoglobina.
¿Tres?
Tres. Imagínate, un pasito de la nada, los doctores pensaron que me iba, me iba a ir en esa ocasión porque traía el virus, traía tres de hemoglobina, iba deshidratada, trae el trasplante, traía mil cosas para estabilizarme, me pasaron casi alrededor de 20 paquetes de sangre. Con tanta sangre yo dije no puedo.
Imaginar cómo te estabas sintiendo. Yo cuando me operaron fue después de un accidente y me desperté justo a escuchando transfusiones, no sé qué traía, yo creo que seis o seis y medio no me transfundieron y los siguientes tres días es lo peor que me he sentido en mi vida, no sabía que me estaba pasando, no me podía mover, imagínate. ¿Y tú?
Bueno, yo fíjate, cuando estábamos en la casa yo no quería ir al hospital porque yo siempre mamá, es parte de, es parte de, Odia que diga esto de que me siento mal y vamos, no es parte de. Porque soy como de aguantar y aguantar y aguantar, pero hubo un momento, eso no me acuerdo muy bien, esto es como reconstruido de lo que me cuentan mis papás, estaba así en la cama y estaba delirando, o sea, ya estaba como hablando incoherencias y porque el cuerpo empieza en esa parte de agonía, yo no me acuerdo cómo me llevaron al hospital y ahí fue como importante, a mí ya me habían quitado el catéter de hemodiálisis porque era un foco de infección, entonces dijeron, te lo quitamos pues para que no haya posibilidad de que se infecte o algo. Entonces me sentí horrible, o sea, no te puedo explicar lo débil que se siente el cuerpo, no estás 100 % coherente de ti mismo. Yo pues sí, ya balbuceaba ya, pero pues aún así hice todo lo que se tenía que hacer. Entonces ahí empieza otra lucha contra el virus, contra dolores horribles, horribles, o sea de esos que gritas del dolor, gritas y lloras y arrastras y jalas las sábanas y dices. Y ahí es cuando nadie se quiere morir hasta que se está muriendo. Tal cual, o sea yo es como ya no. Pero se vienen pues otras dos semanas de hospitalización, se viene la preocupación de cómo esto iba a afectar al riñón trasplantado. Mi creatinina estaba más o menos en dos, que es una de las como cuestiones más importantes para medir la función renal y en eso me dio un brinco a nueve, que es muchísimo. Y en todo esto que te platico, todo ese dolor, todo eso, se me viene la separación con mi esposo, entonces pues súmale otro dolor, se me viene la venta de la casa porque había que pagar, ahora todo esto de la hospitalizada, entonces fueron muchos duelos, duelos, o sea, chiquitos, grandes, no sé, desde la perspectiva de cada.
Quien. ¿Alguien te ayudó con.
Eso? Pues en ese momento no, o sea, pues digo, mi familia obviamente pues. ¿Pero ayuda como tal de psicología o así? No, o sea, yo pues ahí como medio pude con las herramientas que tenía para mí fue como, a ver, procesos, Estructuración nuevamente, proceso 1. Ahorita lo más importante que es no morirme, eso es así de fácil, ¿Sabes? Entonces ahorita sí estoy muy triste y estoy destrozada porque acaba de pasar lo que no quería que pasara, que me dejaran en el peor momento de mi vida y está pasando, pero mi duelo principal ahorita es no morirme, entonces me enfoco en eso, cuando termine de no estarme muriendo veo qué onda con lo demás, entonces fue así como prioridades, pues sí, como es la vida tal cual. En marzo me hacen una biopsia del riñón trasplantado y bueno, todas las personas que igualan han esperado un resultado que no es inmediato, que tarda días en llegar. Esos días son eternos porque yo dependía de ese resultado para saber hacia dónde iban a ir mis doctores, y yo lo único que no quería es que trajera un rechazo crónico, moral, activo, eso era lo único que esperaba que no saliera y eso salió. Entonces cuando llega el resultado es como, pero bueno, punto B, ¿Qué.
Hacemos? Yo todavía no puedes, bueno, ¿Qué hacemos? ¿Qué pasó en tu cabeza en ese momento? Segunda ya llevas tres semanas, el.
Rechazo significa no jaló, no jaló, pero hay todavía algo que podemos hacer para evitar que medio vuelva a jalar. Entonces todavía no perdía la esperanza, yo aferradísima, ¿No? Y en verdad suena sencillo, pero así fue, o sea, fue OK, ¿Que hay que hacer? ¿Inmediatamente qué hacemos? Obviamente salí llorando de los piquetes, me dieron como 8 piquetes en el, en el riñón y duelen. A mí sí me dolieron mucho, es como una pistola literalmente con una aguja como de 30 centímetros y es como, o sea, horrible, salí llorando, me dolía horrible, ni te sé decir que me dolía, me dolía todo, me dolía el corazón, me dolía el alma, me duele la cabeza, me dolía el cuerpo, todo. Y recuerdo, salgo justo de la salita en donde me hacen la biopsia, mi mamá está al fondo y entonces me hace mi mamá y yo así como que no puedo. Y ahí dije no puedo, ya es demasiado, no porque no quiera, sino porque en verdad no puedo. Y entonces cuando pregunta bueno, ¿Qué hay que hacer? Ya tenemos este resultado, dicen, bueno, lo que sigue es hacer este tipo de quimioterapias, este tipo de inmunoglobulina, hay que hacer hemodiálisis otra vez para ayudarle al riñón, entonces hay que operarte otra vez para ponerte otro catéter de hemodiálisis y ese es el proceso que médicamente se tiene para evitar que esto continúe. Bueno, pues a darle, ¿Qué más, no? Y nada, se viene, o sea, marzo, abril y mayo se vienen otros tres meses intermitentes de estar entrando, saliendo hospitales, yendo a hemodiálisis otra vez, súper adolorido. ¿Yo me acuerdo estar en las sesiones, siempre en las sesiones de hemodiálisis pasan a visitarte los doctores y demás, no? Yo ida, o sea, sí nada más la cicatriz que tengo aquí es de ese catéter, conectados aquí, así tal cual la sangre, así lo que sea que tengan, solo háganlo para estar bien. Mucho dolor. De todos los aspectos. De todos los aspectos. ¿Que te pasa? Imaginar preocupada por el dinero, o sea, obviamente porque imagínate, no hay dinero que en hospitales alcance. No, o sea, y a la fecha seguimos pagando un dineral de deudas. Está cañón, o sea, la verdad es que está difícil y pues obviamente esos recursos se van acabando, ¿No? Yo también con el temor es que se acaba. Y, o sea, yo entro al seguro y No, ahí quedó. ¿Por qué? Porque bueno, en Chihuahua no atienden este tipo de cuestiones porque no hay los aparatos necesarios. Lo más cercano es torneo, cómo voy a viajar ahorita a otra ciudad, o sea. Y entonces hicimos todo lo que, lo que, o sea, pudimos. Y en mayo nos faltaba un tratamiento como para completar el ciclo, pero yo la verdad es que ya estaba muy deteriorada en todo este proceso. Yo sé que va a sonar raro, pero hubo luz porque volví a hacer pipí y eso de los mejores días de mi vida. Ay, no, es que yo no sé cómo explicarlo. Yo sé que es algo tan, tan automático, tan natural, pero ese sentimiento de poder recuperar parte de tu autonomía es fabuloso. Cuando yo me paré al baño e hice el baño, es como, ¿Cuánto.
Tiempo pasaste sin ir al.
Baño? Casi dos años. Que implicaba que también ya podía tomar agua. No, o sea, ese milagro, un milagro también que me pasó en esos meses de adversidad, es que, y probablemente muchos me tachen de loca, pero tú no puedes saber quién te dona Ni nada. A mí me tocó ver a mi donadora, o sea, me apareció. Fue hermoso porque yo estaba en un hemodiálisis y ella. Ella apareció ahí, no sabía quién era, pero se estaba poniendo los zapatos y automáticamente supe que era ella. Obviamente era un ángel. Tal cual. Fue como a los 4 o 5 días de mi operación, y yo volteé ya vete, le digo, tu misión en la vida está cumplida. Nos diste vida a un montón de personas, porque una persona puede salvar hasta ocho vidas, y voy a hacer todo lo posible por cuidar ese riñón conmigo. Y en cuanto le di las gracias, la imagen desvaneció. Así, pero una luz hermosa. Entonces, no sé, esas cositas que te hacen aferrarte y seguir como que luchando. Mágico, mágico. Simplemente solicitamos una cita en el Seguro Social para que me dieran la última operación. No el último tratamiento, porque ya no teníamos solvencia económica, o sea, si, ya, out. Y esa cita tardaron en dármela un mes y medio. Obviamente ese mes y medio, pues fue determinante. Vamos a Torreón con la esperanza que me dijeran, quédate aquí internada. Este, ya te aplicamos la última dosis de lo que te tenemos que dar, que era otra plasma féresis. Y cuando llego con el doctor y ve todo el expediente, me dice, me samantha, yo te hago eso, dice, no, ya tu cuerpo no va a aguantar, dice, y algo, o sea, nunca recuperaste función, si bien si hiciste el trasplante y todo y estás haciendo pipí, lo cual es maravilloso, pero tu riñón nunca volvió a funcionar al 100%, o sea, no hay más. Y ahí casi, ya casi no lloro, pero ahí sí me solté llorando en frente del doctor, voltea a ver.
A mi mamá y le dije ¿Qué significado esto para.
Ti? Depender de una máquina de pro vida. Depender de una máquina de pro vidad, eso. Entonces ese momento así con lágrimas en los ojos, le dije a mi mamá, ya hasta aquí. ¿Y el doctor me decía, si quieres nos podemos esperar 5 días más, y volteo, le digo 5 días más aquí o 2 semanas? Porque los doctores no te pueden decir como tal, así como no, ya no, verdad, o sea, yo veía la cara del doctor y era obvio y a ese doctor le había visto antes de mi primer trasplante. Salgo, me dieron la hoja, salgo del consultorio y es la primera vez, a pesar de que igual yo lo traía desde antes, pero no es lo mismo verlo que ya está abajo en la contrarreferencia del seguro, traía enfermedad renal crónica terminal. Es difícil verlo, saber tu nombre abajo de un diagnóstico así, es muy.
Difícil. ¿Fue la primera vez que conscientemente consideraste la opción de.
Rendirte? Sí, ahí de regreso, yo como ves hablo mucho, ¿Verdad? Y siempre hablo así, es la primera vez que no hablo. El trayecto de, o sea, de Torreón a Chihuahua más o menos son como cuatro horas callado, serio, o sea, un silencio que se podía cortar así como con tijeras, horrible, horrible, mi mamá callada, yo callada, ¿Qué dices, ¿Qué dices? Le hablé a mi papá y mi papá pues obviamente con la esperanza de nosotros íbamos con la maleta para quedarnos allá unos días y todo, ¿Cómo les fue? Y ahí llorando le dije no, no se pudo, vamos de regreso a Chihuahua. Creo que de las 4 horas como más largas de mi vida, porque piensas en todo y a la vez piensas en nada, ¿No? Y entonces fíjate, y eso nunca lo he dicho, pero te lo quiero compartir. En medio de todo eso, lo que pensaba era en externarle que había medio perdido la batalla. ¿Mi ex esposo justamente era como, no está aquí, no me preguntes por qué? ¿Y tantas cosas como y ahora que sigue? ¿Y ahora qué voy a hacer? Y mis sueños, mis metas, mi.
Todo. ¿Como manejaste ese diálogo contigo misma entre seguir luchando y darte por vencida? Y no sé si la palabra darte por vencida o si aceptar que la batalla estaba ya perdida, no creo.
Que sea dar por vencida, simplemente aceptar la realidad que te toca vivir. Vencida. Darme por vencida hubiera sido no hacer nada desde mi tercera opción en mi carta, pero hice todo y me aferré, o sea, hicimos todo, implica un sacrificio familiar también muy fuerte, pero me aferré, me aferré, me aferré y pues no, simplemente fue aceptar que no era para mí, al menos no en esta vida. Ahí sí tuve que pedir ayuda psicológica y sí, porque.
Estaba. Una vez que empiezas a considerar la opción de terminar con tu vida de una forma digna, ¿Pláticas eso con tu mamá? Tu mamá, digo, lleva ya más de 13 años con esto, está aquí atrás y le estoy viendo sufrir como si fuera la primera vez. ¿Como pláticas de eso con tu mamá y con tu.
Papá? Yo desde el 2021 yo fui muy clara y les dije yo no me veo conectada a una máquina de probidad súper padre, las personas que lo así lo desean, yo sama no quiero, así como las personas que dicen yo no quiero quimioterapia, yo no, y yo lo único que les pido es que no sé cuándo, pero cuando eso llegue a pasar, respeten que siempre en mi vida, siempre he puesto a muchos antes que a mí, pero cuando se, o sea, si llega esa posibilidad me voy a poner a mi primera porque me amo nada más. Sin embargo, cuando se presenta, pues sí fue. A ver, regresamos. Quiero puntualizar porque si fue un proceso, como no fue de la noche a la mañana, obviamente eso fue en mayo y junio, me di junio para pensar, para analizar, puse la fecha de que tenían que ponerme el catéter por el que actualmente estoy viva, que es en el abdomen para el 5 de julio dije tengo 30 días para pensar de construir y volver a reconstruir mi vida nuevamente como mi estructuración, tengo 30 días para llorar, tengo 30 díos para cerrar el ciclo de esperanza y el ciclo del pasado y de lo que quería y tengo 30 días para reconstruirme y ser una nueva versión enfrentando esta realidad que en ese momento es 10 horas al día, todos los días conectado a una máquina. Y entonces, bueno, pues se vino un proceso mental fuerte, busque ayuda psicológica, me ayudó mucho, o sea, fueron tres sesiones, digo, tampoco fue, no necesité más, fue nada más a ver, ayúdame estructurar cómo entiendo esto. Y es tal cual, o sea, es una serie de televisión, tuviste tu temporada 1, tuviste tu temporada 2, ahorita estás en la 3. Hay personajes y hay cosas que no van a avanzar contigo porque ya es una evolución de un personaje y pues enfréntalo de la manera que tú en lo individual consideres digno, consideres bueno, ¿Tú qué quieres? Perfecto. Eso me ayudó a dar mucha estructura. Con el último cachito que nos queda, dinero. Lo único que le pedí a mamá, le no pido mucho, solo llévame a la playa, por favor. Eso fue lo único que le pedí, llévame a la playa. Con ayuda también de un primo y demás, nos fuimos a la playa una semana. La playa para mí siempre es este lugar de paz, de reconciliación, de soltar, pero traer lo bueno. ¿En esa me escribió una carta a mi Samara de hace dos años y le dije, a ver, estas cosas van a pasar en estos dos años, vas a perder a tu príncipe azul, te vas a perder a ti, vas a perder tu casa, vas a perder esto y esto, vas a ganar mucha sabiduría, sí, pero pues de ti depende el futuro, no? Solo lo que te pido es nunca dejes de perseverar por lo que tú creas digno en esta vida, sea lo que sea, nunca, nunca te dejes derrotar, no dejes que la enfermedad gane. Esas fueron mis palabras como tal. Regresamos, pierdo mi cabello y el 5 entró a cirugía otra vez, salgo y en la primera diálisis que me, que me dieron ya estábamos en casa. Si, me solté llorando horrible porque pues era la primera de no sé cuántas va lo que el cuerpo aguante. Y pues también, o sea, verte pues no sé, con un tubo saliendo del abdomen, pues no es fácil, o sea, no es una situación. Porque yo lloraba, pero no sabía cómo expresar por qué específicamente, era solo. Bien dicen que la esperanza es lo último que muere y yo ahí sentí pues que si mi esperanza estaba quebrada, porque pues nadie quiere a los veintiocho, veintinueve años que te digan que de por vida vas a depender de algo más. ¿Y bueno, contando que esa vida no es así como la gran vida, verdad? ¿Tiene un tiempo en donde la membrana funciona y cuando deja de funcionar, pues chau, chau, se acabó, o sea.
Ya no hay más, o sea, este tipo de diálisis que tú tienes, que es la peritoneal, tiene una fecha de expiración y no es renovable, no, no.
Se regenera, no, es como todo, todo tiene un tiempo de uso, una computadora, un celular, va a llegar un momento en el que no haya más y hay que, ahí sí lo puedes cambiar, pero esto no se cambia, se echa a perder y ya está, o si te entra una infección que se llama peritonitis, se pierde y ya te lo echaste a perder y ya no hay, ya no hay otro, otro acceso y yo estoy segura, mis venas quedaron obviamente muy, muy fracturadas, bueno, no sé si sea el término correcto, verdad, pero de tanto químico y ya no, incluso hasta para sacarme sangre, los estudios ya no funcionan, ya no hay accesos vasculares en mi caso que sean funcionales para hemodiálisis, además de que no quiero regresar a hemodiálisis, entonces sé que esto es, pues ya, o sea, lo que quede y no sé cuánto queda ante esto en junio, o sea, digo, a ver, la muerte es inevitable, no le voy a ganar, pero que si puedo hacer? Pues luchar por lo que creo digno, plantear el terreno para que no vaya a ser tan feo y doloroso como he visto a muchas personas fallecer en esa situación y porque me amo y le tengo respeto a mi cuerpo y aguantado muchísimo, voy a tratar de hacerlo lo mejor posible para cuando sea necesario y por primera vez digo, la eutanasia puede ser una opción para.
Mí. Dime algo, ¿Es lo mismo querer morir que querer dejar.
De? No, para nada es lo mismo, yo quiero vivir, tengo muchas ganas de vivir y creo que eso se nota, salvo, llevo luchando 10 años por estar viva, pero entiendo que el cuerpo no me funciona y entonces si, obviamente quiero dejar de sufrir. ¿Creo que todos hemos pasado por dolores físicos, algunos más grandes que otros, pero pues si, hay personas que por un dolor de estómago, una gripe, no salen de la de la cama porque les duele y se siente mal, ahora imagínense un dolor así por años, duplicado como al 1000% todos los días, pues sí, si quieres libertad, quieres, quieres un descanso y creo que es humano, creo que es muy humano reconocerlo, que ves en la eutanasia? Veo paz, veo libertad, veo trascendencia, veo la puerta a una vida sin dolor y veo dignidad. Totalmente mi primera opción. Me puse a investigar en Suiza, obviamente es el único país que acepta extranjeros. Todos los demás países, o sea, España, Colombia, Paraguay, Canadá, Países Bajos, Holanda lo tienen, pero solamente para nacionales. Así es. Y Suiza es el único que acepta extranjeros. Ya yo me pongo, me sale casi igual que un trasplante, casi 800 mil pesos, sin contar todo el proceso de traslado que ha de ser pues, del cuerpo y cenizas. ¿Además dije, a ver, no voy a pedir dinero para eso, obviamente ya no hay capacidad económica, y por qué me tengo que ir a otro país, hacer algo tan natural y el proceso más natural y humano de la vida como es la muerte? Entonces mandé hasta solicitud a Dignitas, que es el hospicio de allá, y cuando me dieron la solicitud y todo, si, obviamente me dijeron, si, pues tu caso súper aplica, o sea, sí, pero pues es tanta.
Lana. Mucha gente te preguntaría entonces, ¿Por qué no nada más dejarte de hacer la hemodiálisis, por qué no nada más, o sea, justo eso, ¿No? No es lo mismo querer morir que querer dejar de sufrir y dejarte de atender, de atender o incluso atentar contra tu vida. No es lo que.
Estás. Aunque ojo, y o sea, si lo quiere decir, he pasado por, y muchas veces quizás has leído comentarios, ¿No? Si un bote de pastillas no sale tan caro, ¿Como saben que no lo he intentado? Ese es siempre mi pregunta. Claro, te lo digo francamente, muchos de los pacientes, la tercera casa de suicidio en nuestro país es por dolor. Que buscas una salida desesperada, lo buscas, pero entiendes, bueno, que no es lo mismo la cuestión de irte en soledad con, dejando esa angustia familiares, no es lo mismo, no es el mismo discurso, o sea, no es lo mismo por donde lo quieran ver, no es lo mismo. Y entonces ante esto dije, bueno, o sea, Suiza no es la opción, evidentemente, porque no, porque México, ¿No? Y empiezo a revisar información en esta parte, bueno, yo en agosto regresé a trabajar, tacha me loca, pero si, en julio fue mi operación, empiezo a finales de julio las diálisis y regreso a trabajar en agosto, porque bueno, es mi burbuja, o sea, es no cederle todo el control a la enfermedad, y para mí es como me encierro en mi mundo profesional y la enfermedad se queda afuera y así, o sea, pelona, demacrada, con mucho dolor, regresa a trabajar, porque a diferencia de la hemodiálisis, la diálisis peritoneal si duele. Si, de esta sí duele, o sea, todos tenemos la membrana, pero no está hecha para que se esté inflando y sigue haciendo esta cuestión. Yo me acuerdo las primeras diálisis, Dios santo, o sea, digo, y aquí está mi mamá y no me dejará mentir, lloraba y gritaba del dolor, muy doloroso, hasta que el cuerpo se acostumbra a hacer ese movimiento y aparte la máquina te succiona y eso cuando, cuando ya no hay líquido adentro que succionar, pero la máquina está programada para succionarte, eso duele, te acostumbras al dolor. Sí, pero no es fácil vivir con dolor todos los días. Y pues digo, bueno, no sé cómo, pero voy a, voy a luchar por la eutanasia en México, porque han habido seis intentos de legalizarlo, pero pues siempre lo han intentado legalizar personas privilegiadas con salud y jamás lo van a entender, jamás, aunque lo quieran hacer por el bien, jamás lo van a entender. Y irónico, o sea, que pretenden jugar al ajedrez y en las piezas principales, porque yo nunca había visto que en las presentaciones o en las iniciativas llevaron un paciente a decirnos, a ver, te escucho, o sea, ¿Por qué en esto? Bueno, desde el año pasado entonces empiezo pues en Chihuahua a tocar puertas, a llevar oficios, obviamente ignorada por completo, como que me voltean a ver y me acuerdo la vez que fui con el presidente estatal de la Comisión de Derechos Humanos allá, este es el plan, pues, híjole, no, pues, o sea, no tenemos apoyo legal, pero pues, pues no es un derecho humano, digo, yo sé que no es un derecho humano, pero no es un derecho humano, yo sé, pero así como tenemos derecho a una vida digna, en casos extremos debemos de tener el derecho a una muerte digna, ¿No? Y cerró la carpeta, me la entregó y le dije, bueno, yo no sé cómo, pero yo estoy segura que voy a legalizar la eutanasia en México, y ya sabes cómo es sonrisa cuando te hacen así como que pobrecita, no sé, yo soy solo muy segura, o sea, no te puede decir más, o sea, sola, solamente es como que aferrarse a una idea de lo que uno cree digno y pasa todo este año también situaciones difíciles. Entra el segundo proceso del duelo que tenía pausado de mi matrimonio. A principios de este año se viene otro proceso de darme tiempo del duelo de hace un año. Logramos salir de ese duelo y enfocándonos ahora en este nuevo propósito de vida. Y en agosto de este año, el 30 de agosto, decido pues publicar, si bien yo en mi cuenta ya como de redes sociales y de TikTok había empezado a tocar temas como más humanos de cómo era vivir así, no nada más.
Informativos. Justo te quería preguntar, porque dices siempre la tratan de promover personas sanas y hablábamos un poco antes de empezar esta entrevista, la idea no era contar tu historia de enfermedad, porque las ha hablado mucho y eres muy pública en tus redes, en otros programas y demás, pero yo lo que te dije es, si queremos que la gente te entienda, tiene que saber que hay detrás el hecho de que hoy yo te veo, te veo saludable, te veo fuerte, te veo alegre y tal vez eso hace que la gente esté esperando ver a alguien que de verdad se vea que está sufriendo. ¿Cómo manejas eso? No, porque la gente te va a ver y te va a decir, pero estás a todo dar a.
Ver. Y yo pues bien, te lo pregunto a ti, ¿Cuál es el estereotipo que como sociedad tenemos de un enfermo.
Terminal?
Exacto. ¿Por qué ofrecer esa opción hasta que ya se está, ya no es digna la vida? ¿A ver, tú contratas un seguro de gastos médicos sabiendo que mañana te vas a enfermar? ¿No lo contratas previendo por si llega a pasar? Es exactamente lo que yo estoy haciendo. Yo no lo quiero para mañana, yo estoy previendo un futuro que es inevitable, porque cuando yo me encuentre así y lo necesite, no voy a tener la fuerza que tengo hoy para estar haciendo todo lo que estoy.
Haciendo. ¿Y no quieres llegar a ese punto para poderte despedir de.
La? Pues no, porque yo no quiero despedirme con dolor así ahorita tengo una vida complicada médicamente tengo dolor, 20 pastillas al día y demás, pero bueno, puedo, me cuesta mucho trabajo, pero puedo y.
Aquí estás y te lo aprecio.
Mucho. Gracias, gracias. Pero ejemplo, ahora en redes sociales hay esta chica Lucy, o sea, ella está en una situación de cama ya con. No tiene mis enfermedades, tiene otra, pero igual está muy grave ya con oxígeno con baño portátil al lado de la. Su mamá tiene 63 años y apenas la puede en los huesos, ya no, casi no habla y la ven a ella, ella está súper a favor y me ha apoyado muchísimo y la gente es como si, Lucy, te lo mereces. Sí, o sea, es como, a ver, espérate, o sea, entonces me tengo que ver así sufriendo y verdaderamente en agonía para merecerlo Y entonces para tener tu validación claro, pues bueno, no sé, yo no le encuentro lógica, al contrario, a mí se me hace, pues la lógica es pensar en el futuro.
Inevitable. Hoy, Hoy es ilegal, claramente es lo que estás tratando de cambiar, pero hoy es tan ilegal que es tipificado como homicidio por piedad. Imagínate, cuando escuché esa frase me causó mucho conflicto, no la logré entender.
Y hasta 12 años de cárcel. Si tú por piedad ayudas a alguien con dolor a trascender dignamente, hay.
Un mercado gris negro de esto, no.
Porque sea ilegal, o sea, no se hace, hay muchos especialistas de la salud que por humanidad lo tienen que hacer de manera ilegal, pero imagínate tú el que para ti implique hacer algo ilegal solamente para aliviar un dolor fuertísimo, o sea, ¿Que nos dice nuestro.
País? ¿Los has conocido a estas personas, estos profesionales de la salud que se dedican a.
Esto? He tenido contacto con algunos, porque ahora que lo hago público he tenido ofertas, tal cual te lo digo, pero no, o sea, aquí es, me aferro a que mi lucha, a ver, no es por mí nada más, es por todas las personas que ya no están y que se fueron en situaciones así y por las personas que no saben, pero que igual en un futuro se les presente, entonces no lucho solo por mí y no es inmediato, es prever algo que cuando me esté muriendo otra vez, pues simplemente tenga el derecho. ¿Ya lo hubiera podido hacer? Pues sí, y me sale mucho más barato y me va a costar menos trabajo de todo lo que le he metido a esto, ¿Me explico? Pero pues, ¿Por qué me voy a callar ante lo que creo que es digno y ante lo que he vivido ahora, he estado al borde de la muerte varias veces y creo fielmente que si sigo aquí, mejor que al menos lo que estaba el año pasado? Pues sí, creo que el propósito o uno de los propósitos más grandes de esto es enseñar, es compartir y es concientizar que la muerte es para todos, que la muerte es amiga, es hermana, pero que la muerte no deja de ser un proceso natural de la vida y qué mejor manera de darle la bienvenida de manera digna y sobre todo que sea una opción para las personas que lo único que hacen o han hecho los últimos años de su vida es luchar. Entonces pues si tengo la energía o trato de sacar esa energía es justamente porque ya he estado ahí donde yo te voy a ser muy sincera, a ver, si a mí el año pasado me hubieran ofrecido eutanasia, probablemente lo hubiera aceptado, porque nadie se quiere morir hasta que se está muriendo, pero por algo aquí sigo y ese algo siento fervientemente que es eso, además no es algo que le va a hacer mal a nadie, simplemente el que no esté de acuerdo, súper bien, usted sígale por la ruta del dolor y el sufrimiento hasta que el ser celestial se lo guste llevar, pero pues que eso no sea obstrucción para las personas que quieran tener una elección digna para su final, su cuerpo, pero también para su dolor y no sólo por ellos, también para la familia, económicamente también. Híjole, tú ahorita me platicas de tu abuela, es un dineral mantener una persona en una situación así y seamos realistas, México, pues México no tiene la infraestructura para solventar enfermos terminales de manera.
Digna. ¿Qué has aprendido de la muerte? De estar tan cerca de vivir con ya no la posibilidad que es obvia que todos tenemos, sino de la certeza en un contexto de tiempo pues relativamente corto y sobre todo de haber convivido con tanta gente que hoy ya no está, porque lo cuentas mucho en estas salas de hemodiálisis, un día llegabas y había una silla vacía. ¿Que has aprendido de la muerte? ¿Que has aprendido de la.
Vida? Pues es un proceso natural, es un proceso natural para el cual debemos de estar preparados, para el que tenemos que que entenderlo como lo es, es parte de la vida, no venimos aquí a sufrir, no venimos aquí a vivir en agonía, venimos a aprender, venimos a evolucionar. He aprendido que la vida se disfruta, aún así en medio de la adversidad se disfruta, la vida es hermosa, o sea con con sus matices, sus altas y bajas, pero que creo que nunca debemos de dejarnos pisotear nuestra autonomía y que la herramienta es más poderosa que tiene el hombre por sí solo es la voz y que con voz y acciones fuertes acciones que. Que sean no solo palabras sino hechos. Se puede, se pueden lograr grandes cosas. Yo no te sé decir si esto se vaya a legalizar, si bien ayer se presentó, o sea ya formalmente en Cámara de Diputados y antier en Senado, se logre o no, creo que bueno, marca un presente para la historia de nuestro país y abre el diálogo a que no le temamos a lo inevitable, sino que convivamos con lo inevitable y que la aceptemos y que seamos conscientes que va a.
Llegar. ¿Qué te falta? Además de legalizar la eutanasia y promover esta ley, ¿Que te falta por hacer en esta vida? ¿Cómo te imaginas tus últimos.
Años? No sé, para mí ahora el futuro es muy incierto, dejé de planificar, como que aprendía ya no hacerlo. Me falta aprender muchas cosas creo yo, o sea, la vida está llena de aprendizaje y está llena de conocimiento, pero no sé, me falta legalizar la.
Eutanasia. ¿Cómo te imaginas tus últimos minutos, tus últimos.
Días? En la playa con mi familia, la semana pasada aprendí un término que me fascinó, yo haciendo, antes decía siempre haciendo una celebración a la vida, pero ahora aprendí a llamarlo un Thanato festeja. Bueno, lo aprendí de un doctor que él hacía eutanasias y él terminó muriendo por. Bueno, le dio una enfermedad terminal y al final alguien le aplica la eutanasia y hace un Thanato fest antes de. Con su familia, celebrando la vida, yéndose de manera digna por la puerta. Por la puerta grande, pidiendo perdón si se necesita pedir perdón. En la playa, en un atardecer, comiendo cosas que me gusten sin preocuparme si me va a hacer daño, tomando lo que me gusta sin preocuparme si me va a caer bien o no, gozando y disfrutando la vida. Pues para eso es eso es.
Eso. Para todos los que están oyendo. Si pudieras generarles conciencia de algo que hoy tal vez no estamos de generar. No, no generarles. Generarnos conciencia de algo que hoy tal vez no estamos valorando, que para ti lo ves como no solo un lujo, sino un privilegio, ¿Que.
Sería? Porque se preocupan por cosas tan banales cuando tienen solución, porque mientras se tiene salud, todo tiene.
Solución. Dicen que el hombre sano se preocupa por muchas cosas y el enfermo solo por.
Una. Totalmente, tú lo has dicho, no yo. Y que no se les olvide de disfrutar de amar y de vivir, No nos enfocamos tanto en otras cosas, y digo nos enfocamos porque mucho tiempo de mi vida yo estuve enfocada en eso, Pierdes de verdaderamente disfrutar, de oler, de sentir, de lo que realmente la pena vale, o sea, de amar, de besar, de darte al otro. Yo ya no concibo una vida en donde no pueda generar este impacto en los demás, en donde no pueda no ayudar, en donde no pueda ser un agente de cambio, o sea, den, o sea, den la vida por ustedes, sí, pero sean la mejor versión de ustedes con sus esposos, esposas, madres, hijos, en el rol que cada uno cumple. Es entrarle con todo a la vida, o sea, no, no a medias, a medias nada, pues todo es.
Nada. Has tenido una gran semana en términos de la ley, te están escuchando cientos de miles de personas, y no es que millones que pude Si cada uno de nosotros que estamos escuchando pudiéramos tomar una acción concreta para ayudar a tu misión para que esto suceda y cambie la ley, ¿Qué sería ese.
Algo? Uno, escribirle a los diputados que les corresponda y a los senadores que les correspondan, tienen el deber de escucharlos. Dos, esto ha tomado muchísima fuerza gracias a redes sociales, entonces subiendo testimonios, utilizando los diferentes hashtags que tenemos, ¿Cuáles son? Ley trasciende, hashtag muerte digna Ya, por ejemplo, en mi link de mi perfil de Instagram tengo el link de la petición en Change or vayan a firmarla, ahorita tenemos en mes y medio recolecte 130.000 firmas, pero más esa petición no se va a terminar hasta que no sea una realidad y espero que me alcance la vida para verlo, pero si no me alcanza la vida, pues les pediría que esta lucha no quede en vano, que no es, no es una lucha de unos cuantos, es una lucha de todos, porque pues todos conocemos a alguien que se fue de este mundo por una enfermedad y no sabemos si alguien de nosotros o de todos los que están viendo esto van a padecer de una enfermedad, y entonces es eso, o sea, apoyar, creo que desde la responsabilidad civil que nos corresponde, acérquense a saber quiénes son los diputados, compartan en redes sociales la presión social, yo creo que es lo que va a lograr que esto se materialice. Los legisladores, si bien me han acogido muy bien estos días, pero no saben del tema. Para ellos es como ay si, hagamos política. Se necesita toda una infraestructura para implementar eso. Implementarlo de buena manera, consciente, con un proceso digno, o sea, antes, durante, después. Acompañamiento integral es reeducar incluso hasta que en las escuelas de medicina se eduque a los médicos no sólo a prolongar la vida, sino acompañarla también en los momentos en donde la medicina ya no tiene más que hacer. Porque los médicos si hacen todo, pero descuidan la parte más importante del paciente, que es su prioridad y su dignidad como persona en lo individual. Entonces es hacer y sobre todo, y creo que lo más importante es estén dispuestos a aprender a romper con esas creencias que luego a veces son como clavadas ahí. Nada les cuesta abrir diálogo y entender otras realidades. Es eso, hay que evolucionar como sociedad y esto nos va a llevar a una evolución de pensamiento y de ideología. Y no porque no sea tu dolor o tu situación significa que debas de ser ajeno hacia esa.
Situación. Bueno, vamos a poner nosotros en la descripción del episodio, en Spotify, en YouTube, en todos los captions de todos los clips, los hashtags, los links para que más gente lo pueda encontrar y así. Bueno, un granito de.
Arena. Muchas gracias. Y si me ven también poniendo redes, pues TikTok e Instagram está, porque ahí pues realmente es donde ha surgido todo.
Esto. ¿Cómo estás en.
Redes? En redes, en TikTok estoy como Sam MM y en Instagram y en ex como.
Samara. Sam, para cerrar, si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿Qué.
Diría? Si tú estás sano, si tienes el privilegio de tener salud, ¿Qué te hace falta para cambiar el? Eso.
Es. Ha sido un privilegio tenerte aquí, Sam. Espero que podamos, yo, todo mi equipo y todos los que escuchamos, apoyar a tu lucha. Comparto tu misión. Gracias por tomar el estandarte y la bandera para liderar esto, sobre todo sabiendo que te cuesta 10 veces más trabajo que una persona sana o más. Eres una crack. Te admiro mucho. Te agradezco estar aquí y bueno, ya sabes que aquí cuentas con nosotros para lo que necesites. Además de estas redes sociales, ¿Alguna otra que quieras compartir? ¿Algún sitio al que quieras dirigir a la.
Gente? Hay una página en Facebook que se llama Ley Trasciende, que es meramente informativa, donde estoy compartiendo como todos los avances. Y nada, pues que estén pendiente a mis redes sociales por ahí compartiendo pues avances y educándonos y aprendiendo juntos en este.
Proceso. ¿Algo que quieras.
Agregar? Nada, darte las gracias a ti, a todo tu equipo por el espacio y solamente que no se olviden de disfrutar la.
Vida. Gracias a ti, gracias a tu mamá por estar aquí con nosotros el día de hoy y a seguirle dando un gran honor. Gracias. Muchas gracias por escuchar este episodio. Y antes de irme, no olvides que si quieres recibir un correo muy corto, pero cargado de valor de mi parte, todos los días de lunes a viernes puedes registrarte para recibir Oso Traba Daily. Todos los días estaré compartiendo alguna noticia, alguna lección, alguna herramienta que pueden ayudarte a ti a mejorar tu negocio, a crecer tu empresa, a ser más productivo y a tener una vida más plena en general. Así que si no te quieres perder de esta información cargada de valor para ti, simplemente ve a Cracks la diagonal correo, déjame tu mail y muy pronto voy a estar en tu inbox. Eso es todo por hoy. Yo soy Osotrava y espero que tengas una semana de.










