EXPERIENCIA EN LA CARCEL I JUAN LUCAS MARTIN

Transcript of a Spanish-language interview (Oso Trava interviewing Juan Lucas Martin, recorded Sept 2, 2021) about Juan’s experiences delivering programs inside prisons in Argentina and Mexico. The speaker describes first visits to women’s prisons, the mixed reactions of inmates, rationale for rehabilitation work (social prevention, impact on inmates’ children), and addresses public criticism of helping incarcerated people.
Ahora también hiciste algo similar un poco antes, pero en el penal de Neza con mujeres.
Sí.
¿Ya habías ido a alguna cárcel antes?
Sí, sí, fui a varias cárceles en Argentina y esa fue la primera en México. Y vamos a continuar con ese programa.
Cuéntame de ese programa, ¿Cómo fue tu experiencia al llegar a esta cárcel? Hace poco hablaba con Saskia Niño de Rivera y ella pues me contó sobre su primera experiencia al entrar a un penal, que debe ser algo muy, muy duro. ¿Cómo fue para ti la primera experiencia entrar a un penal?
Sabes que hay como. Yo también esperaba que sea muy duro. Hay como mitos sobre eso, sobre como qué voy a sentir, lo que van a transmitirme las personas que están ahí, la energía y no las veces que he ido. ¿Te encuentras con personas por lo general así? Hay de todo, ¿No? Pero por lo general personas muy amorosas y agradecidas y receptivas, arrepentidos, otros, otros no tanto en su proceso, pero como no son obligatorios los cursos, el que está en un estado resentido, de odio, no va a mi curso. Entonces se juntan en un patio interno o en un salón de diferentes pabellones los internos que quieren ir. Entonces por eso mis experiencias fueron buenas. De hecho he ido a otras en Argentina de alta seguridad y me habían alarmado Cuidado, mira que a veces agreden hasta los speakers, ten cuidado. Y yo fui sin miedo y no tuve ninguna mala experiencia. Me encontré con personas que quieren mejorar y muy emocionante. Y yo lo veo como una prevención a eso. De hecho gente me ha criticado cuando voy a las cárceles, posteo en redes que fui. Te critican diciendo ¿Por qué ayudas a esas personas que mataron a gente? Podrían haber matado a ti o a tu padre. Y en realidad eso es una visión muy acotada de lo que está pasando. Yo lo veo más amplio a eso. Por ejemplo, las mujeres que están en ese penal promedio y todas las de México, las mujeres que están presas en México promedio tienen tres hijos promedio. Y hay 10 mil mujeres promedio. Entonces hay 30 mil niños que están a la deriva y a veces se quedan con la abuela, a veces con la vecina, a veces con nadie. Y tres niños sin amor, sin cuidado, sin nada, son probablemente tres futuros delincuentes también porque crecen con violencia, con drogas. Entonces ayudar a esas personas y que puedan salir y mejorar su conducta hace que también haya menos delincuentes el día de mañana.
Tengo dos preguntas alrededor de eso. Una es ¿Que aprendiste de estas experiencias, de estar en contacto con personas que tal vez no, tal vez están privadas de su libertad y tal vez nunca la vayan a volver a tener? ¿Que aprendiste de eso?
Muchas cosas. Cuando estás con ellas y ves su emoción, su arrepentimiento, pues yo les enseño el perdón, justamente. Les enseño que se perdonen, que perdonen a otros y que se perdonen. Porque alguien que mata a alguien o comete un acto delictivo, creció con una infancia dura, probablemente la mayoría, entonces tienen mucho que perdonar y obviamente perdonarse. Y aprendí eso, el amor que tienen. Me acuerdo de casos de que se han conocido, salieron de la cárcel y fueron a conocer al padre del chico que habían matado y le pidieron perdón o por teléfono. Eso pasa mucho, pero la gente no lo sabe. Y de afuera, la madre del chico que mataron, el padre que chico, muchas veces los perdonan y le dicen yo no te puedo juzgar, me destrozó la vida lo que hiciste, así hablando cara a cara, pero te perdono. Son historias muy sanadoras, pero la gente juzga, estamos acostumbrados a juzgar todo. Entonces lo primero que nace es que se mueran ahí, que se pudran. ¿Cómo vas a enseñarle meditación a un preso? Y no es así, no somos nadie para juzgar.










