Fantasmas de los Juego OLÍMPICOS | María José Alcalá #286

Episode-long interview (Cracks Podcast) with María José Alcalá, former elite Mexican diver and the first democratically elected female president of the Mexican Olympic Committee (COM). Alcalá recounts her upbringing in the State of Mexico, early start in diving (age 8), coach Jorge Rueda’s strict methods, and four Olympic appearances (Seúl 1988, Barcelona 1992 — missed medal after a critical failed dive, Atlanta 1996 — injury and setbacks, Sydney 2000 — final competition and retirement). She describes training in China, struggles with weight management and mental health, post-retirement transition into law and politics, and eventual election as COM president (secret ballot win: 87 for / 46 against). As COM president she created the "Todos Somos Olímpicos" sponsorship/public campaign to fund athletes for Paris 2024, emphasizes multidisciplinary athlete support (psychologists, sports doctors, coaches), and urges public empathy for athletes. The interview mixes personal anecdotes, leadership lessons, and concrete programmatic goals for Mexico’s Olympic movement.
Chapters
Para mí nada ha sido fácil. Llegar, sentarme, dar órdenes. No, no, no. Eso no existe en mi vida. No. Yo ya no sabía qué hacer. Que falló. Estaba deprimida, estaba destrozada. No sabía si quería seguir en Juegos Olímpicos. Te hace perder piso, te hace creer que eres el mejor. Y todo mundo te no hombre, tú eres la mejor. Y no es cierto. Es efímero. Todo cambia. Fíjate que Fer Platas habló conmigo. Lo voy a aceptar como alumno. Me sentí desplazada y le dije Jorge, yo no estoy de acuerdo. Pues lo tomas o lo dejas. Pues lo dejo. ¿Y qué vas a hacer? Pues me voy a China. Que te vaya bien. No me detuvo, me paro en la plataforma y en mi último clavado previo le digo a Jorge, Jorge, hasta aquí llegamos. Este es mi último clavado. Y le dije a Dios, muchas gracias por permitirme ser clavadista. Dios me tú no puedes ser medallista porque vas a ser presidenta del COM. Eso estoy segura. Antes, ¿Sabes cómo elegían al presidente del COM? A ver, todos están de acuerdo que sea el presidente. Sí, así era el voto. Pero entonces cuando yo llego, me dicen no, no, aquí debe ser democrático. Pues como quieras, me la aviento. Voto secreto, urna transparente. Gano 87 votos a favor y me convierto en la presidenta del Comité Olímpico mexicano.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Recuerda suscribirte y activar las notificaciones, dale clic a la campanita para no perderte de ningún episodio de estreno y. Y además, por favor, déjame un comentario con lo que más te gustó de este episodio, lo que aprendiste, lo que quisieras compartir. Créeme, créeme que yo y mi equipo leemos todos y nos ayudas muchísimo a aprender y a darte un mejor contenido. Mi invitada de hoy es Mari José Alcalá. La puedes encontrar en Instagram como arijose marijose. Escribe con y Alcalá. María José Alcalá es la primera mujer presidenta del Comité Olímpico mexicano. Ahora, de cara a los Juegos olímpicos de París 2024, Mari José tuvo una larga y exitosa carrera como deportista profesional. Entre sus logros deportivos como clavadista en La plataforma de 10 metros destacan ser cuatro veces sí cuatro veces finalista olímpica en Seúl 88, Barcelona 92, Atlanta 96 y Sydney 2000. Fue multimedallista en Juegos Centroamericanos, medallista en Juegos Panamericanos y medallista en Copa del Mundo en entre muchos otros. Hoy, en una entrevista muy sentimental, Mari José y yo hablamos de aprender de entrenadores severos como los de antes, hablamos de sacrificio y hablamos del efecto de las duras expectativas que ponemos sobre atletas que dedican su vida a un deporte. Espero que disfrutes de esta muy profunda entrevista con Mari José Alcalá. Mari Jose, bienvenida a Cracks Podcast.
Al contrario, muchas gracias por invitarme.
Gracias por recibirnos aquí en, ¿Como le dices? La casa de los campeones, el Comité Olímpico mexicano. Yo te decía que crecí aquí a la vuelta y nunca había venido. Mucho que platicar ahora como la primera mujer presidenta en historia del Comité. Pero antes de entrarle a todo esto, tú tienes una gran historia olímpica, cuatro Juegos Olímpicos, una de estas personas que marcaron a muchos jóvenes que hoy están en sus segundos, terceros, incluso cuartos Juegos. Pero también has tenido un proceso de aprendizaje en diferentes funciones. Y me estabas diciendo que atrás en tu oficina aquí en el Comité, tienes una serie de una colección de figuritas de presidentes. Cuéntame ¿Por qué tienes esa colección?
Primero, esta colección nace porque platicando con un amigo de la historia de México, un apasionado de la historia de México y de la política, me ¿Sabes que tú tienes que conocer muy bien la historia de México para que no cometas errores, para que no falles en cuando tengas cargos políticos? Porque empezaba yo a meterme al tema de la política y entonces me di cuenta de la importancia de conocer la historia, no solamente de tu país, sino a donde tú llegas. Conocer muy bien todo lo que pasa atrás de la historia de una institución o de un deportista o de algún deporte, para que tú no cometas errores y que no se te olvide también que cuando tienes el poder es muy fácil perder piso. Entonces los presidentes son ese ejemplo. A veces muchos se han condenado por perder el piso, por ser soberbios, porque llegan al poder y se olvidan de todo lo que ha pasado este país. Entonces es por eso que tengo esa colección de presidentes que pues cuando la veo trato de pensar de que no se me olvide lo que soy yo.
¿Y hay alguno, alguna de estas figuritas que te recuerde una lección en particular que no quieras olvidar?
Pues es que mira, están como entrelazados en toda mi vida, del movimiento olímpico, por ejemplo, el tema del 68, cuando pasa todo con Ordaz del movimiento olímpico, es cuando tú dices, híjole, el movimiento olímpico a nivel mundial a veces causa estragos, molestias, enojos y a uno nos causa pasión, entusiasmo, vivencia, alegría, entonces tienes, ahí es donde digo, híjole, qué difícil, porque son dos caras de la moneda. Este, recuerdo mucho a Salinas de Gortari porque es el que cambia la política pública del deporte en México, o sea, él crea la CONADE, entonces es un contraste totalmente que no se me puede olvidar porque pues representa un cambio de rumbo totalmente en la historia del deporte de México. Otro que me podría, porque tuve cercanía con él, porque pude trabajar con él, pues por supuesto, Enrique Peña Nieto. Y de lo que yo te decía, y lo digo con mucho cariño y respeto, pues de que no se te puede olvidar cuando tú llegas al poder, quién eres, ni quiénes te, ni quiénes estuvieron ahí, ni cómo puedes olvidar todo lo que pasaste para llegar ahí, ni quiénes te ayudaron, entonces, pues por eso, por eso los tengo, para tratarme de siempre estar ubicada.
Me gusta lo que dices sobre no olvidar que tuviste que pasar para estar donde estás. Tú eres alguien que como dices, vivió en una familia que se movía con la cultura del esfuerzo, te la agarra. Naciste en Coacalco, en el Estado de México, viviste en Tlatelolco, ¿Cómo fue tu infancia y en qué momento te metes al deporte?
Mi madre, que es una apasionada del deporte, mi mamá viene de una familia también muy humilde, mi padre, mi madre es poblana, mi padre es de San Francisco del Rincón, pero los dos se encuentran en la Ciudad de México y mi madre con esa pasión que le caracterizaba por el deporte, ella nos lleva al Seguro Social, a mi hermana y a mí. El Instituto mexicano del Seguro Social, que fue una parte fundamental 20 años de mi vida, fue mi equipo, yo nunca cambié de equipo, me ofrecieron siempre muchísimas becas para empezar a competir por otros, por otros clubes y yo siempre dije no, porque el IMSS me dio todo y mi mamá llevaba a mi hermana a aprender a nadar, yo me le quería pegar siempre a mi hermana, ya sabes, muéganos, ¿No? Y mi hermana se va a los clavados, a mí me dejan en la natación y yo a los 8 años de edad viene un profesor, el profesor Ramón Girón y me dice oye, vente a los clavados, o sea, siempre yo terminaba de mi clase de natación, iba y me aventaba un clavadito por estar con mi hermana, hasta que le dije bueno, le voy a pedir permiso a mi mamá, me dejó y ahí empieza toda la historia de mi vida en cuanto a un camino largo, padrísimo, pero también de muchos aprendizajes.
Llama mucho la atención que a los 8 años decides meterte al deporte, ¿En qué momento un niño deja de estarse divirtiendo y empieza verdaderamente a entrenar, a considerar una vida como deportista una opción?
Mira, yo en los clavados fui muy Feliz a los 8 años de edad, yo jugaba con Barbies también, yo también me metía a tirar mis clavaditos con mis muñecas, tenía muy buenos amigos. Haces una, tienes un sentido de pertenencia. Eso, o sea, yo no tenía tantos amigos en la escuela porque terminaba la escuela y me iba de inmediato a hacer mi deporte, a irme a los clavados, que era algo que me apasionaba. Yo podía estar brinqui, brinque en la cama de mis padres, no quería, me eché varias camas así las desmadré porque brincaba, porque era mi pasión, porque era lo que me gustaba, o sea, yo me veía al espejo, me ponía los brazos, los estiraba y hacía mi clavado, no caía de espalda en la cama y yo decía marijo es el calá, no, clavado atrás, en posición B y luego decía campeona mundial de clavados de, o sea, eso era lo que yo hacía en un espejo, en una cama. Yo iba al Seguro Social y la verdad es que nunca me pesó, o sea, siempre fui feliz en el medio deportivo, en el medio acuático y eso me hizo tener una vida diferente, una vida con muchos, con muchas cosas que tú puedes disfrutar, pero también le sufres. No fue fácil. Cuando yo quiero ir a los primeros Juegos Olímpicos, me doy cuenta a los 14 años de edad que la vida no es color de rosa y me doy con eso porque cuando viene, empieza el ciclo olímpico para yo ya había logrado ser campeona centroamericana juvenil, campeonatos del CANAMEX, ya había ganado medalla de oro, ya tenía medalla de oro mundial en juveniles y cuando yo quiero pasar de lo juvenil a la primera fuerza, en el primer selectivo para ir a Juegos Centroamericanos, pues me quedo fuera por punto 5, punto 5. Entonces yo me sentía frustrada, enojada, molesta, decía, no, no, es que. Y ahí es donde tú tienes que entender que todo es a su tiempo, que no te puedes adelantar, y que por querer hacer algo antes del tiempo, puedes frustrarte o puedes acabar con tu carrera deportiva. Entonces yo estaba deprimida, estaba enojada, y yo dije, no, no, no, yo voy a ir a Seúl 88. Pero sabes, no entendía mucho que eran los Juegos Olímpicos, o sea, solamente me dejaba llevar porque los Juegos Olímpicos y ahí van a estar los mejores del mundo, pero no entendía en que era todo el movimiento olímpico. Y para ir a los Juegos Olímpicos, pues tuve que trabajar dos años muy fuerte, tuve que entender dónde estaba parada, que había clavadistas mejores que yo, que había que sufrirle y entender el mecanismo de los entrenadores. Mi entrenador era muy exigente, era un hombre que desde los 16 años hasta mi retiro me entrenó en esa parte. Entonces yo soy mujer. Y que la educaron. Así es. Y así es.
Estaba leyendo hace poco la biografía también de una olimpista, una velocista, y hablaba de cómo ella en un momento alrededor de esa edad de 14 años, ni siquiera se consideraba como un atleta. Es más, creo que dejó el deporte por un lado y le permitió a su cuerpo desarrollarse sin estarse preocupando por calorías o por rendimiento, que eso al final puede causar una baja en longevidad de la carrera de una mujer atleta. ¿Tú cómo piensas que viviste tú esta etapa de, digamos, de la pubertad como mujer, con las exigencias que tenía, pues tu deseo olímpico?
Yo tenía que cuidar muchísimo mi peso, porque mi deporte precisamente necesitas agilidad, velocidad, fuerza explosiva, brinco. Entonces si tú eres pesado, si tú. Te cuesta más trabajo dar vueltas, te cuesta más trabajo brincar, llevas el doble de peso. Entonces, en el tema de la dieta le sufrí muchísimo, sufrí muchísimo porque precisamente Jorge nos pesaba cada semana, Jorge Rueda fue mi entrenador, nos pesaba cada semana. Entonces imagínate lo que era llegar y decir, híjole, 20 años de mi vida tuve que hacer dietas, porque desde chiquita te enseñan que no puedes comer pan, que no puedes comer tortilla, que no puedes comer nada de dulces, que no puedes comer nada de botanas. No, o sea que tienes que ser súper saludable y a veces llega un momento en que dices ya estuvo, o sea, yo ya no puedo, soy una chavita de 14 años que también tiene derecho a comerse un pastel de chocolate. Entonces sí la sufrí. Y aparte en el momento de la adolescencia pues tienes cambios hormonales, tienes cambios en todo lo que es todo tu cuerpo, ¿No? Estás entre la pubertad, la niñez y luego imagínate lo que fue para mí llegar a los 16 años de edad a Seúl y que estuviera tratando de bajar de peso, o sea, fue muy complicado, pero creo que ha sido una de las experiencias más importantes de mi vida y que me. Que me hizo ver lo que yo podía lograr más adelante en mi vida. Esos Juegos Olímpicos de Seúl me cambiaron.
Háblame un poco de eso como adolescente, en la que tal vez lo que estás viendo es todo el costo, todo lo que te estás privando o dejando de hacer en tu vida, amigos, botanas, pasteles de chocolate, que eso es un sacrificio en el corto plazo, inmediato y visible. ¿Hoy lo sientes contra lo que podría ser una carrera? ¿Tú qué era lo que veías en un futuro? Olvídate. ¿Olímpico atlético para ti?
Yo creo que en ese momento no lo sentía yo pesado, era difícil. Lo empiezas a sentir cuando vas para el retiro de tu carrera. Pero para Seúl 88 lo que tuve que pasar era, fueron muy exigentes en los sistemas de clasificación, nos pidieron que en todos los eventos internacionales que asistiéramos teníamos que estar Dentro de los 12 primeros del mundo, que no podíamos fallar en ninguna final. Quien no tuviera ese récord no podía estar evaluándose para los Juegos Olímpicos. Los primeros tres eventos que eran como muy típicos en esos tiempos, era ir a Rusia, Alemania, competir contra todo lo que era la ex Unión Soviética, con todos los países también importantes en el medio de clavados y empezamos a tener muy buenos resultados. Estuve, logré estar dentro de las dos primeras finales y después nos vamos a lo que es lo que era el famoso CANAMEX, que eso es en mayo, donde era Canadá, Estados Unidos y México, y luego estar en las tres finales. De regreso a México nos mandan llamar el que era el entonces director técnico del Comité Olímpico y el presidente de la Federación y nos dice a un compañero, a Jesús Mena y a mí, nos dicen, oye, ustedes ya están seleccionados, ustedes ya no tienen problema, ustedes van a llegar a los Juegos Olímpicos de Seúl y hagan los ajustes en el programa, le dicen a nuestros entrenadores, ¿Y qué te crees? ¿Pues que no nos mandan otra vez a Europa, tenemos que volver a ganar, pero de regreso nos dicen, oye, va a haber un selectivo y ustedes tienen que participar, Oye, pero entonces qué pasó con lo que me dijiste? Que nosotros ya no nos teníamos que seleccionar, que ya habíamos ganado nuestro pase, No, pues aquí es borrón y cuenta nueva, Órale, no tengo miedo, no hay problema. Entramos y logro ganar las dos pruebas, el primer lugar en trampolín de 3 metros y en el trampolín de, en la plataforma de 10 metros. Y nos avisan que somos solamente tres clavadistas los que vamos a asistir a Juegos Olímpicos, Jesús Mena, otro compañero, Jorge Mondragón y Mari José Alcalá, o sea, fui la única mujer de los clavados que asistió a los Juegos olímpicos de Seúl 88. Y pues ahí yo digo, no, de aquí soy, aquí empieza mi historia, o sea, no, no me lo dije tal cual te lo estoy diciendo, pero yo empecé a sentir que mi vida empezaba a cambiar, que era esta una oportunidad para mejorar mis condiciones de vida en todo, en todo lo que implicaba ser deportista de México.
Cuando tienes que pelear e ir una y otra y otra vez, siendo tan joven, ¿Cómo manejabas esta frustración, estos tal vez reveses que te marcaba el sistema? ¿Alguien te asesoró en cómo manejar tus emociones? Porque supongo que sobre todo en una disciplina como los clavados, manejar los nervios, el enojo, debe ser una de las herramientas más importantes.
En mi época, Oso, no existían los psicólogos, no existía eso. En mi época no existían los equipos multidisciplinarios, existía. Así es, y así lo vas a hacer. Entonces mi entrenador, que era un hombre muy duro, mi entrenador no nos permitía sentir lástima cuando fallábamos, mi entrenador siempre fue muy exigente y siempre nos decía, a ver, tú tienes que demostrar que eres la mejor con resultados, no tienes que decirlo, tienes que demostrarlo, tienes que ganarles, tienes que hacer los mejores clavados, tienes que mejorar el grado de dificultad, tienes que demostrar por qué vas a Juegos Olímpicos. Entonces no, yo no pensaba que era frustrante o que era este, yo decía, ah bueno, pues eso quieren, órale, pues nuevamente, Pero en ese momento no es de que tú te lo digas así, échenmelo otra vez. No, no, es lo que es, eran las reglas del juego.
¿Qué piensas de las reglas?
¿Derechos humanos de los deportistas piensas de las reglas?
Entonces hoy, y no sólo en el deporte, sino tú eres mamá de una niña de 15 años, 16 años de victoria, y hoy justo creo que tenemos un estilo de paternidad y de entrenamiento muy diferente al que había hace 20 años, 30 años, en el que hoy tal vez somos más cuidadosos y más consentidores. ¿Tú qué piensas de la forma en la que te formaron a ti, a cómo se están formando hoy a los atletas y a los jóvenes en general?
Mira, yo creo que hay que ser exigentes con los jóvenes. Claro. Hay que cuidar como lo decimos, porque a mí en ese momento cuando me decían, o sea, un elefante es más ágil que tú, wow, o sea, me imaginaba yo al elefante tirando clavados, ¿No? Pero no me lastimaba, no me hacía sentir en ese momento mal, sino decía, no, pues vas a ver cómo yo sí puedo, o sea, era sacar mi entrenador. En ese sentido siempre decía que los entrenadores eran los mejores psicólogos, porque sabían cuando estábamos tristes, cuando estábamos alegres, cuando estamos enojados, cuando no teníamos ganas de entrenar. Él nos conocía perfectamente, él sabía los momentos. Creo que ahora las generaciones son completamente diferentes. Ahora no les. Antes, yo no sé si a ti te pasaba, bueno, tú eres mucho más joven que yo, pero qué tal que cuando te decía tu mamá o tu papá, ¿Dónde estás? Estoy aquí en el Comité Olímpico, ¿No? Y te habías echado de pinta, te habías ido de pinta de la escuela o algo y te daba miedo. Y ahora los jóvenes no les da miedo decir estoy aquí echando la hueva con mis amigos, estoy jugando el Xbox. No les da miedo, y qué bueno que no les dé miedo, pero yo creo que a los hijos, como a los atletas, como a todo mundo, hay que exigirles responsabilidad, disciplina, perseverancia, que no sea tan fácil dejar las cosas, que no renuncien tan fácilmente, y eso es lo que yo percibo ahora, que hay algunos que renuncian muy fácil o que no le dan el valor que tiene el poder estar en un deporte y poder representar al país. Entonces son dinámicas diferentes, pero cuando hay algo que tú quieres, no importa, no importa que te cueste. Yo creo que hay muchos que sí lo entienden y hay otros que les cuesta trabajo entenderlo.
Entonces, y eso es naturaleza, nacemos con esta determinación.
Yo creo que sí tiene que ver con tu carácter, con tu hambre, con tu necesidad. Yo afortunada en la vida. Sí, a pesar de todas mis carencias, porque el Comité Olímpico mexicano, si yo comía aquí una vez al día, era padrísimo porque a veces llegaba a la casa y estaba limitada la comida, y no me da pena decirlo porque eso es lo que me hizo tener hambre para mejorar mis condiciones de vida en los temas económicos, o sea, gracias a Dios tuve un Comité Olímpico mexicano que me daba de comer una vez al día, así de afortunada.
¿Cómo le generas hambre a tu hija?
Pues yo le genero hambre diciéndole que ella es afortunada teniendo lo que tiene ahora, que ella debe de demostrar que es una niña que puede lograr todo en la vida, siempre y cuando ella lo quiera. No quiso hacer clavados, La felicito porque ella no, ella tiene que construir su propia historia, además, no tiene que cargar con lo malo de su madre, no, ella tiene que cargar con lo bueno que tiene ella. Ella hace basquetbol, entonces cuando ella empieza como a querer, oye, es que voy a ir mañana, es a las 8 de la mañana. Mira mijita, tu condición es la escuela y el deporte, para que tú puedas ir a la fiesta que quieres ir, tienes que cumplir con esos dos. Pues le busco, le busco porque no es fácil, porque ahora las generaciones son diferentes, o sea, ya no los puedes, ya no les puedes exigir, ni tampoco puedes dejarles de demostrar que el mundo ha cambiado.
Has dicho que, y me lo mencionabas en este momento, que era mucho más difícil en tu época para las mujeres, dos hombres, una mujer. A los hombres se les daban más oportunidades, se confiaba más en sus habilidades, el poco presupuesto tal vez iba hacia ellos.
Esto ha cambiado radicalmente, por supuesto, porque ahora quienes ganan más medallas son las mujeres. Ahora quien es el Van mucho más mujeres a los Juegos Olímpicos de la delegación mexicana que hombres. Ha cambiado radicalmente y ahora los patrocinadores buscan más a las mujeres, o sea, quieren ayudar más a las mujeres que a los hombres. Fíjate. ¿Entonces cuando a mí llega un patrocinador y me dice es que quiero nada más a este grupo de mujeres, les sí, sí, tengo que ser muy clara, y les digo, bueno, tú me pides a ellas y quién me ayuda con ellos? No, o sea, ¿Cómo hago que ellos también vayan a Juegos Olímpicos? Y que cuando ganen una medalla también los vas a querer, pero si no le inviertes, no los vas a tener. Entonces, ha sido difícil. Ahora están cambiando los papeles, los roles entre hombres y mujeres, y ahora las mujeres han marcado la pauta dentro del deporte olímpico. Ha sido, ha cambiado, ha evolucionado.
Hablabas de tu entrenador, de Jorge Rueda, un hombre muy duro, muy estricto, de métodos muy bien definidos, con poca empatía, muy poca. Tú, y lo platicábamos hace un momento, tú fuiste atleta, hoy, en tu rol como presidenta del COM, ¿Crees que tu empatía o tu experiencia como atleta te da una ventaja para servir hoy a los atletas? ¿A quien sirves?
Sí, sí tienes ventajas, porque entiendes perfectamente por lo que pasan. ¿Pero también, no solamente yo creo en las diosidencias, sabes? Yo creo en las diosidencias, yo soy licenciada en Derecho, tengo una maestría en Administración Pública, tengo un máster en Organizaciones Deportivas. Yo creo que es importante prepararte para los cargos, no solamente puedes llegar por ser deportista o por ser mujer, tú tienes que llegar porque tú eres el mejor para el cargo en ese momento, porque lo lograste. Y yo creo en esas diosidencias que te pone la vida. Cuando yo iba rumbo a Seúl, mi hermana me dio una revista donde me decía, esa revista me dijo, léela cuando ya vayas a agarrar el vuelo de Los Ángeles a Seúl, porque van a ser muchas horas de vuelo. ¿Mari Entonces lee esa parte que me la dejó muy marcada, me la dejó con un separador y decía cómo iniciarán los juegos o de Seúl 88? Una clavadista irá subiendo las escaleras, se pondrá su toalla en el hombro, se secará para ejecutar su clavado y la anunciarán y ahí iniciarán los Juegos Olímpicos de Seúl 88. En los clavados, el ser el primero son muchísimos nervios. Entonces cuando me dice el delegado, oye, tú eres, vas a ser la primera, tú inicias los Juegos Olímpicos, o sea, todos los Juegos Olímpicos, no solo la primera clavadista, no solamente los clavados. Acababa de terminar la ceremonia de inauguración y yo dije, wow, ay Dios, ¿Por qué a mí? Por qué me toca a mí pararme con las patas todas temblorosas de Bambi.
De los nervios, porque te tocó a.
Ti, porque creo, o sea, estoy muy clara en eso, que Dios me empezó a poner pruebas para qué tan valiente y segura me iba volviendo a través del deporte. Y también me puso pruebas muy duras. Esa fue una prueba fácil, el pararme en frente de una alberca llena de 10.000 espectadores y tirar un clavado y sacar siete y medios y pasar a la final. Esa fue mi primera prueba de fuego en el Deporte, en Seúl 88. Y entonces dije, ahora Dios, me estás poniendo a prueba. Lo entendí. Y en todos los ciclos olímpicos, en toda mi vida, a mí me quedó claro que yo tengo que sufrirla, sufrirla en el buen sentido de la palabra. A mí nada, para mí nada ha sido fácil, para mí nada ha sido llegar, sentarme, dar órdenes, no, no, no, eso no existe. Oso en mi vida no, en mi vida ha sido ¿Cómo le hago? No hay dinero. ¿Cómo le hacemos? ¿Cómo evolucionamos? ¿Cómo voy a juegos Olímpicos de Atlanta después de caer de espalda de un accidente gravísimo y después de haber perdido una medalla olímpica en Barcelona 92?
Quiero hablar de eso.
¿Cómo superas eso?
Háblame de Barcelona.
Después de Seúl, a mí me queda claro que yo tenía que ir a Juegos Olímpicos de Barcelona. Yo quería ser la primera mujer medallista en los clavados, yo quería traspasar esas fronteras, yo quería ser medallista olímpica. Incluso en una revista, en todo el año le gano a las chinas, o sea, ganarle a las chinas era algo muy difícil y sigue siendo muy difícil y son perfectas las chinas es un deporte de estado y teníamos que entenderlo, yo no lo veía así.
¿Cuál es la diferencia? Ver, explícame cómo se maneja un deporte en México comparado contra lo que se hace en China.
En China es un deporte de estado. Yo lo viví de manera personal, porque me Fui en el 98, me fui enojada a estudiar a China, porque mi entrenador, esa es otra historia, yo me sentía traicionada, me sentía invadida en mi equipo y dije no, yo me voy a entrenar con Jorge, me voy a ir a conocer cómo aprendo que es el deporte en China y me voy a entrenar a China. Yo me pagué todo, no me dolió pagarlo, pero yo quería entender por qué eran tan buenos. A los 26 años de edad yo empecé a entrenar con niños de 6 años, te parabas a las 6 de la mañana hacías una hora de ejercicio, te ibas a desayunar, descansabas un poquito y hacías un entrenamiento de tres horas en el gimnasio. Después terminabas esos tres entrenamientos, te ibas a comer, descansabas dos horas y volvías a regresar a la alberca, hacer de 5 a 8 de la noche otro entrenamiento con los chinos. Entonces es un deporte de Estado, porque el Estado completamente te adopta. Tú vives, tú estudias, tú duermes, tú comes, todo en un solo lugar. Tú estás ahí de lunes a sábado, tres veces al día, miércoles y sábado, solamente dos veces al día entrenábamos y los sábados salían los padres, iban a recoger a los niños para tener los sábados y domingos en su casa. El domingo en la noche tú tenías que regresar a la escuela en China. Pero había 100, 200 niños únicamente en el deporte de clavados, más otros deportes que vivían en esa escuela donde yo estaba. Entonces, ¿Como no van a ser perfectos? Hay más de 10.000 atletas haciendo clavados en todo China con una misma técnica, capacitados, entrenados, estudiados por los mejores del mundo ahí. Eso es en clavados, eso es en gimnasia, eso es en basquetbol, eso es en natación artística, eso es en waterpolo, eso es en atletismo, levantamiento de pesas, Eso es el deporte de China. No tienen que pagar nada, todo se los da el gobierno. A pesar de que ha evolucionado el gobierno chino, la República Popular de China, a pesar de que ha evolucionado su deporte, sigue siendo un deporte de estado. Y en México nunca lo vamos a tener. No porque no queramos, porque nuestro sistema de gobierno es diferente. Porque aquí en México llegan los Juegos olímpicos en el 68, gracias a la gestión del Comité Olímpico mexicano con el gobierno de México. Pero ¿Sabes cuánto se tardó el gobierno en crear la institución de gobierno para crear la política pública deportiva en este país? Se tardó 20 años después de los Juegos Olímpicos del 68. Entonces, ¿Cómo quieres que sea un deporte de estado? ¿Si hasta del 68 al 88 te tardaste en crear una institución? Una institución que yo creo que es muy valiosa, sí. Que tiene que tener sus cambios y ajustes también, pero el deporte es de gran inversión. El deporte no puede fallar. El deporte tiene que tener los entrenadores pagados, capacitados, tiene que hacerlos ver cómo ha cambiado el deporte. Tienen que tener todo un equipo multidisciplinario. Y yo creo que eso está fallando en México.
¿Qué aprendiste, qué hábito te llevaste, qué práctica implementaste en tu entrenamiento o hasta en tu mentalidad de tu tiempo en China que hoy mantienes?
Aprendí el valor de tener un Comité Olímpico mexicano porque las condiciones no eran fácil donde yo vivía no tenía regadera en mi habitación, yo me tenía que bañar en las noches, en el gimnasio, en la alberca. Aprendí a valorar lo que era mi país, aprendí a valorar lo que es tener un México como es a pesar de todas las condiciones. Pero también aprendí el valor del esfuerzo a pesar de la edad que tú tienes. No importa la edad que tú tengas, tienes que esforzarte, tienes que seguir esforzándote todos los días de tu vida para mejorar. Y por eso fue tan dramática mi vida después de Barcelona 92, porque yo llego a Juegos Olímpicos, yo estaba segura que iba a ganar la medalla y fallo un clavado. Fueron tantas mis ganas, mis ganas de ganarla, era tantas mis ganas de no fallar que fallé.
Cuéntame qué pasó en ese momento.
¿Pues mira, pasó que yo creo que fue un error el leer una revista que decía quién va a ganar quién? Que era Sport Illustrate y decía María José Alcalá de México, medalla de plata. Entonces lo leí y yo creo que fue un error, no sé si fue error o fue advertencia de Dios. Entonces viene la eliminatoria, me va muy bien, paso en cuarto lugar, Jorge estaba tranquilo, estaba sereno Y después viene al día siguiente viene la final y en la final voy muy bien, tiro un clavado, el primer clavado libre que me hace estar dentro ya de las medallistas, dentro de las que estaban peleando. Y en el clavado número quinto, no, en el sexto falló el clavado. Lo falló porque era el que tenía que meter para ganar la medalla. Porque los otros eran muy fáciles, los otros eran. Todo mundo dice que enclavados los los clavados atrás y de holandés, si los fallas pierdes las medallas. Y sí, porque son los más difíciles de dominar o son los que casi todo mundo no ve con técnica correcta, no lo hace la técnica correcta y es donde puedes fall. Yo de 10 que hacía en cada entrenamiento de 20, de 30, fallaba dos, fallaba uno. Por eso teníamos la seguridad de que podía ganar la medalla. Pero en ese momento yo me acuerdo, me puse, me concentré y dije sal fuerte, no lo midas, no tengas miedo. Y si, salí muy fuerte. Y en lugar de hacerlo como yo lo acostumbraba a hacer, lo quise hacer mejor y caí pasada. Y entonces los jueces no te perdonan, no puedes tener una falla y pierdo la medalla. Todavía me faltaban dos clavados, dos clavos que metí muy bien de ocho, ocho y medio los clavados, pero ya no me alcanzó. Me quedé a 7 puntos de la medalla de plata y de 5 de bronce. Y entonces empieza un momento difícil. Empieza un momento difícil porque yo ya no Sabía qué hacer. ¿Que falló? Estaba deprimida, estaba destrozada, no sabía si quería seguir en Juegos Olímpicos, no quería saber. Entrenador estaba lo que nunca. No, porque cuando se enojaba, Jorge gritaba, sacaba el cinturón, te daba el tallo. Sí, así era Jorge. Y realmente no lo digo porque para que se enojen con Jorge Rueda, que ya falleció. Así era el estilo Jorge. Así era. Cinturonazos, cinturonazo, gamuzazo, que es la toallita que tú ves, con la que se siente das. Nos daba este. Nos apretaba del brazo. Pero así era Jorge, o sea, sabes, era como su estilo de formación. Pero él cambió después de Barcelona, él cambió. Se dio cuenta que ya no era. No podía seguir siendo el mismo. Seguía siendo muy exigente, pero ya sin golpes. Jorge estaba callado, estaba enojado, no podía decirme su malestar. Y eso hizo que nos rompiéramos como atleta y entrenador, al no decirnos. Tardamos un año en volver a hablar del tema, ¿Sabes? Pero ahora que yo he vuelto así como que tiempo atrás, como que he pensado, Dios me dijo, tú no puedes ser medallista porque vas a ser presidenta del. Con eso estoy segura.
¿Cómo te repones de una derrota así? Porque todavía tuviste otros dos juegos.
Sí, y duros, complicados, porque en el 96 me volvió a ir muy mal y fui muy.
Fuimos muy castigados por la prensa regresando de Barcelona. Te abuchean en el aeropuerto.
Nos abuchean, nos miento la madre. Nos querían correr como del país. Y yo me enojo y salgo y digo, oye, pues yo ya quisiera que cualquiera de ustedes se subiera a la bicicleta, se tire de la plataforma y sea de los. Yo quedé en sexto, sexto del mundo. Y entonces, bueno, eso me acuerdo, y todo mundo fue así de que, ¿Qué le pasa? ¿Cómo puede decir eso? Ya sabes, existía. Te acuerdas del programa de Jacobo, Saludos y salía ahí. Fue horrible, o sea, fue espantoso porque fueron críticas muy duras, que como yo podía criticar en ese momento, como yo podía decirle eso a México cuando ellos me apoyaron, pero enojo, no sabían lo que yo estaba viviendo, no sabían que yo había perdido la medalla o no lo entendían, no sabían que no teníamos los. A pesar de que ya había un sistema deportivo, a pesar de que ya existía un pro excelencia deportiva, que por primera vez ganábamos bien, o teníamos una beca los atletas, o que teníamos para las vitaminas, o que teníamos por primera vez un psicólogo, no podías cambiar lo que 20 años atrás no tenías. Tardamos muchísimo tiempo en entender que la política deportiva había cambiado, que los apoyos estaban, que la gente se podía sentir decepcionada. Pero ojo, esto es una evolución que no es de la noche a la mañana.
Y en ese momento, ¿Cómo sales de ese? Si de por sí hablan de cómo los atletas frecuentemente caen periodos de depresión al terminar un ciclo olímpico, porque toda su vida ha sido consumida por este entrenamiento y después en un clavado de fracciones de segundo a veces se pierde todo el esfuerzo de cuatro años y tú tienes esta carga, no entiendes el.
Por qué, no entiendes que fue o por qué tú no lo lograste. A mí me faltó posiblemente tener un psicólogo, tener un equipo multidisciplinario, hablarlo con mi entrenador, no sentirme autosuficiente, no pensar que yo podía todas, y yo creo que esas cosas las va superando. Pero después de Barcelona 92, yo no quería saber nada de clavados. Me dediqué, empecé otra vez a estudiar, me fui a estudiar, la universidad me becó un nombre que es muy importante en mi vida porque me dio estudios, o sea, estudios universitarios, que es el profesor José Reyes Oliva, él es el dueño del Centro Cultural Justo Sierra. Cuando estoy viviendo esos momentos, el único, el único personaje que me ayudó a no perderme fue él, dándome la beca para estudiar la licenciatura en Derecho. ¿Y que tú no lo ves en ese momento como el que te está ayudando, lo entiendes? Después, ¿Qué hubiera pasado si yo no hubiera encontrado una persona que me dijera oye, el deporte se va a acabar y de qué vas a comer? Ay, sí, cierto. Una madre. Sí, cierto. Quise perderme, no quería saber nada del deporte de clavados, no quería saber nada de Jorge, no quería saber nada, me tocaba el tema mi mamá, mi papá y era así como que no, no, yo ya no sé nada. Si yo hubiera tenido ahí la oportunidad de irme, yo creo que a discotecas me hubiera vuelto alcohólica porque era tan grande el dolor, era tan grande la depresión que yo tenía, que eso hubiera pasado. Entonces tienes que estar preparado para el triunfo y la derrota y más para el triunfo, porque el triunfo muchas veces te envuelve, te hace perder piso, te hace creer que eres el mejor y todo mundo te dice nombre, tú eres la mejor, tú eres la más fregona, nombre, tú siempre vas a estar ahí. Y no es cierto, es efímero, todo cambia.
¿Qué le dices a atletas cuando están ante la posibilidad de tener un gran triunfo o incluso una gran derrota? ¿Cómo qué les aconsejas? ¿Cómo los preparas?
¿Pues mira, yo no hablo mucho en ese sentido con los atletas, de que vas, qué puede pasar si pierdes, qué puede pasar si ganas? Lo que yo les digo es, oye, siempre es el mismo, sigue amando a tus padres, sigue respetándote y valorándote mucho. Este esfuerzo es tuyo y de tu familia. Disfrútalo con ellos, disfrútalo con todos los que te han ayudado, que son tu cuerpo multidisciplinario, el apoyo de tu estado, el apoyo de tus amigos, no lo pierdas, porque eso es lo que te va a ayudar para el triunfo y para el fracaso. Es cierto, los amigos son contados. Por eso es tan valiosa la lealtad y la amistad y el ser agradecido. Yo regreso de Barcelona, te digo que me pierdo un año, casi no entrena, más bien no entrenaba. Y después empiezo a entrenar porque empiezo a ver que hay niñas nuevas que empiezan a ver otra que dijo ay, ay, lo que tú sueltas cuando tú, cuando tú no haces presencia, otro la va a hacer, lo que tú dejas otro lo va a agarrar. Y entonces ahí me doy cuenta, dije no, no, no, a ver, tengo dos opciones. No, pues voy a empezar a entrenar, voy a estudiar, me la voy a llevar leve y me aviento un año así leve y me rompen la cara, me ganan. Y entonces Jorge, así llegó un día al entrenamiento después de un campeonato nacional que no me va bien, que quedó segundo, tercero, que yo decía oye, cómo no soy campeona nacional si yo en Barcelona estaba compitiendo contra las mejores del mundo. ¿Cómo es eso? ¿Qué pasó? Jorge me sienta al lado de él en el entrenamiento, me dice ven, hoy no vas a entrenar tú. Me oye, la verdad es que yo te quiero mucho, tú siempre ha sido disciplinada, Si, eres contestona. A veces me preguntas mucho que por qué quiero que cambies un movimiento, porque esto, porque el otro, pero lo que ahora yo quiero preguntarte es ¿Qué quieres para ti? Marca, ¿No te da pena que te hayan ganado? ¿No te sientes mal por eso? Defínete, decide, o continúas o se acaba. Pero no puedes estar a medias en la vida, eso es para resentidos, eso es para los que no tienen hambre. Y yo creo que tienes que decidirlo, o entrenas al 100% o mejor retírate. Fue un golpe de realidad, de oso, o sea, a pesar de lo duro que era mi entrenador ese día me habló como su hija, me habló como el padre que fue para mí, porque fue mi segundo padre. Él era que me educó a coscorrones y a cintarazos, lo que no hicieron mis padres, ¿No? Él era el que me enseñó a no contestar a los mayores, él era el de no, aquí mando yo. Cuando me lo dice, pues dije no, pues ya voy a decidirme, me pierdo una semana, una semana me voy. Y me puse todas las noches a pensar que quería en mi vida y dije no, yo no voy a acabar ni frustrada ni enojada conmigo misma. Y me dio una nueva oportunidad. Empiezo nuevamente para Atlanta 96 y por el mismo otra vez querer volver, ser la mejor, volver a tener grado de dificultad, volver a emprender clavados nuevos. Hago un clavado para esto Jorge se enoja con quienes manejaban el deporte en ese entonces y dice renunció, él se va a vivir a Guanajuato y yo no lo sigo. Esa fue la única vez que no lo seguí y dije no, yo no me voy a ir a Guanajuato, aquí me voy a quedar, me cambio de entrenador porque él se va y hago un clavado que caigo completamente de espalda, así, así. Me desmayé, me sacaron, salí vomitando sangre, el traje de baño incrustado en la espalda, lleno de sangre, me tuvieron que hospitalizar. Y ahí empieza todo un drama, ¿No? Todo un drama, lo digo porque empiezo a pensar que yo me voy a matar tirando clavados, o sea, empiezo a soñar que no sé nadar. Jorge regresa al entrenamiento, pero regresa y nadie lo sigue, ya nadie de sus atletas quería entrenar con él porque habían encontrado la forma fácil, habíamos encontrado la forma fácil, ¿Sabes? No era llegar puntual, no era tener la exigencia, no tener que bajar de peso, no teníamos que esforzarnos y Jorge era todo lo contrario, la única que lo sigue soy yo, pero no lo sigo porque me gustaba el látigo, no, sino porque él era el único que me podía ayudar a superar esto. Y me quedó claro, era el único que tenía la capacidad para otra vez regresarme la mente. ¿Entonces cuando yo llego con él, le dije oye, qué crees, que yo ya no sé nada? Oye, ¿Como dices eso? No, ya no sé nadar, Jorge, te lo juro, si me meto ahorita me voy a hogar. Y me aventó con todo y ropa al agua. ¿Entonces salí toda espantada y me dice no que no sabías nada? Lo que tú tienes es poca seriedad, me lo dijo así, lo que tú tienes es que es quitarte todas las pendejadas de la cabeza y empezar a entrenar nuevamente. Así es que, que tienes que bajar de peso, tienes que llegar temprano, tienes que hacer abdominales lumbares, tienes que hacer brincos, tienes que hacer catraelástico, tienes que hacer trampolín de tierra, así es que ponte a entrenar porque quedan poco tiempo para los Juegos olímpicos de Atlanta. ¿Cómo le haces? ¿Cómo le haces para darte tiempo de llorar en una banca? No te da tiempo, el deporte es así o o agarras las oportunidades o agarras y escuchas. Yo soy una mujer que escucha siempre, para lo bueno y para lo malo. Pero ya había pasado tiempo, ya no podía recuperarme, llegué con miedos a los Juegos Olímpicos.
Iba a preguntar eso. ¿Tenías miedo?
Muchísimo, muchísimo, o sea, no miedo a la competencia, no miedo al escenario, tenía miedo de hacer mis clavados, no podía superar el golpe que me di y entonces 96 no logro pasar a la final. Otra vez los medios de comunicación durísimos.
Con aún así calificaste para los Juegos Olimpia.
Así califique, pero no logré lo que yo quería. No, yo todavía estaba enferma de medalla, pero no lograba ubicarme en el centro, o sea, no ubicarme. El no ubicarte de tus realidades es lo peor que puedes tener porque no te, no te va a permitir crecer.
Pero dónde pintas esa raya donde tu realidad es una creencia y dónde es un límite.
Cuando yo me doy cuenta que primero mi entrenador Jorge empezó a trabajar con otras, otras atletas, porque él fue muy claro conmigo, tu edad ya no te lo permite, ya no vas a hacer lo que tú quieres y si tú quieres continuar conmigo tienes que ajustarte al nuevo modelo que yo soy, al nuevo modelo de competencia, al nuevo modelo de entrenamiento, pero tú ya no estás sola. Durante ocho años yo entrené únicamente con Jorge, fui la única que lo aguanté, fui la única que estuvo ahí. Después llegó un compañero, Lalo, ya se había retirado, Jesús, mi querido amigo Fer Plata, en un comentario el que él entrenaba con otro entrenador dijo yo antes de entrenar con Jorge Rueda prefiero retirarme, pero Jorge era el que había hecho los campeones, medallistas de este país, medallistas olímpicos en esa época, campeones mundiales, campeones centroamericanos, panamericanos, él era el que tenía ese don, él era el que tenía esa grandeza, pero yo había 88 años, yo fui su única alumna, yo fui la que la aguante, yo fui lo que acepté todas las condiciones y cuando empieza el proceso de 96 para Sydney 2000 yo dije este es mi último ciclo olímpico, tengo que bajar de peso, o sea yo pesaba 54 kilos, bajé a 48 kilos porque decía no, a mí Jorge no me va a decir si puedo o no puedo, yo le voy a demostrar que puedo. Pero entonces empezamos a entrenar muy fuerte, empezamos a trabajar muy duro, empieza otra vez el sistema, empiezan niñas nuevas, yo me empezaba a sentir como que Jorge me decía, Jorge enséñales lo que tienen que hacer, ayúdalas, entonces yo decía ¿Y quién me ayuda a mí? Porque yo tengo que ceder en ese sentido. Y luego viene Fer Platas, Fer Platas decide cambiarse con Jorge Rueda y entonces me siento totalmente ya desplazada y es cuando yo decido irme a China. Entonces Jorge un día me acuerdo que fue muy temprano, me dijo, oye, me habló por teléfono, me dijo oye te espero mañana temprano en la alberca, quiero platicar contigo. Cuando yo dije, ah no, aquí ya algo raro, aquí ya no me están cuadrando las cosas, porque no solamente me había convertido en su alumna, también era como parte de equipo, que creaba, que hacía, que veía, oye cómo le hacemos aquí, cómo lo hacemos acá. Jorge logró que sus tres deportistas que tenía para Barcelona fueran esos tres, logró que sus dos atletas que tenía para Atlanta fueran Atlanta, y ahora cuando yo veía que él quería que fueran niñas nuevas incluida yo, tenía que ayudar a eso, pero ahora tenía que ayudar a Fer Platas. ¿Es mi amigo, lo quiero mucho, es hermano de vida Fer Plata, pero cuando él llegue, cuando Jorge Rueda llegue y me dice oye, fíjate que Fer Platas habló conmigo, lo voy a aceptar como alumno, me sentí traicionada, me sentí desplazada y le dije Jorge, yo no estoy de acuerdo porque yo ocho años me he dedicado, o sea, yo ocho años estoy aquí y me dices de la noche a la mañana que este puesto va a ser ocupado también por alguien más, o sea, no solamente son las niñas nuevas, sino también ahora Fer Plata, pues lo tomas o lo dejas? Pues lo dejo. ¿Y qué vas a hacer? Pues me voy a China. Que te vaya bien. ¿No me detuvo, no? Me dijo oye, no, espérate, como mi atleta consentida acá, mi amiga, mi. La que, la que siempre estuvo en las buenas y en las malas, ¿No? Y me tuve que ir, pero qué bueno que me fui, porque aprendí, porque me volví a conocer, porque empecé a entrenar con niños de 8 años, que ellos eran los que me ayudaban a mí para hacer mejor los clavados, para aguantar los entrenamientos, ellos eran los que a señas, porque yo no hablaba chino, eran los que me decían cómo me tenía que parar, cómo tenía que hacer el brinco, cómo tenía que hacer el movimiento, la entrenadora china, todo eran señas, eran todo. Me enseñó nuevamente a iniciar en el deporte de los.
¿Para ti el hecho de estar aprendiendo de alguien a quien le sacas 18 años, no?
A veces era frustrante porque ya estaba muy cansada y luego ya mi mente ya no podía abrirse más para en algún momento yo ya quería escuchar español, yo no podía llamarles por teléfono en esa época a mis padres, como lo haces ahora, yo no podía hablar con mis hermanos, estaba alejada de toda la, De todo lo que había sido mi entorno y era una china diferente a lo que es ahora, o sea, no había tecnología, la comida era totalmente diferente a lo que, a lo que teníamos en México entonces, Pero eso me dio la oportunidad de volver a iniciar en el deporte de los clavados. Empecé a verme como una niña de 8 años cuando yo inicié, que estaba ilusionada, que estaba emocionada y que iba a llegar y le iba a demostrar al ambiente de México, al deporte de México, que yo todavía podía a pesar de mis veintiséis, veintisiete años de edad.
Suena la típica historia de Rocky que te vas a Siberia.
Así fue. Pero era necesario, Era necesario para mí era necesario quitarme ese yugo que yo le agradezco a Jorge como me educó, como me entrenó, porque son cosas que me hicieron ser mejor, pero también me enseñó lo importante de la lealtad y lo que debes de ser agradecida. Él pensó en su vida como entrenador, él pensó que con Fernando iba a lograr tener una medalla olímpica nuevamente y lo logró. Así fue. Claro, Fer logró ser medallista olímpico en Sydney 2000. Y ya cuando Fer Platas, Jesús Mena y yo nos sentamos a platicar de nuestra vida cómo fue con Jorge Rueda, decíamos tú fuiste el último llegar en el equipo y nos robaste el amor del amo, o sea, nos robaste el amor de Jorge. Fuiste el atleta consentido, a pesar de que estuvo nada más un ciclo olímpico y nosotros estuvimos toda una vida, yo duré 20 años enclavados.
¿Cómo fue tu experiencia en Sydney?
¿Cómo llegaste para Sydney? Yo tenía una encomienda ya por parte de Jorge Rueda A finales del 99, cuando yo regreso de China, fue a principios del 99, todo el año del 99, me dice Jorge, tú tienes, me dijo, tienes oportunidad de ir a Juegos Olímpicos. Sí, pero en la nueva modalidad tienes que ganar el boleto olímpico en clavados sincronizados. Era la primera vez que se iba a hacer clavos sincronizados en Juegos Olímpicos de cine. Me dijo, es la única oportunidad que vas a tener para ir a Juegos Olímpicos, no tienes más, esta es tu posible compañera, la tomas o la dejas. Y dije, híjole, ahora sí que está más difícil ir a Juegos Olímpicos, porque tenía que hacerlo en clavados sincronizados, pero también tenía que ganar los boletos individuales, porque tenías que ir en alguna prueba individual para poder competir en clavados sincronizados. Entonces mi esfuerzo era todavía mayor, porque mi técnica era totalmente diferente a la de mi compañera, que en ese entonces era ja. Y que ella era muy explosiva, era más delgada todavía, a pesar de que yo tenía 48 kilos en ese momento ella era todavía más delgada que yo, ella era, brincaba con mucha facilidad, totalmente joven, o sea, yo ya tenía 27 años de edad, yo llegué a Juegos Olímpicos de Sydney con 28 años, pero fíjate lo que es la vida, Jorge Rueda tiene mucha fe en el equipo de Clavos Sincronizados de hombres para ganar el pase para Juegos Olímpicos en Clavos Sincronizados, y Jorge ya no me vuelve a entrenar a mí, me deja con el que era su auxiliar, su segundo a bordo y dice a ver, él te va a ver, él te va a decir cómo y arréglate las como puedas porque se dedica al 100% a fer platas. Y entonces pues ahí era yo estar pero así súper machetera, no machetera, machetera, y yo le decía Hasha, yo era muy dura con Hasha porque yo fui así muy educada, a ver Hasha, si fallas vas a saber lo que es estar enojada de mi parte. A toallazos, a toallazos, literal, o sea, ponte, ponte lista, atiende cuando yo cuenta, no te distraigas, concéntrate, apriétate, olvídate de mí, nada más quiero que hagas bien tu clavado, donde falles vas a ver, o sea, imagínate, pobre, no, ahora yo lo entiendo, imagínate la presión que también tenía Hasha, pero yo era demostrarle a Jorge que yo podía ganar esos boletos y los ganamos, ganamos, yo gané los cuatro boletos olímpicos, los dos en tres metros, en diez metros, en sincronizados de tres metros y en sincronizados de diez metros, o sea, yo nada más era para decirle que ole a la que no querías ya, a la que no quieres volver a entrenar, te demostró que puede. Pero llegamos a Juegos Olímpicos, desafortunadamente se toma una decisión de cambio en plataforma de 10 metros, se cambia la que era mi compañera, a Jorge lo convence otro entrenador para que me cambien de compañera en ese momento yo acepto, nos cambian y ella en un clavado saca 2 de calificación y perdemos toda la posibilidad de estar dentro de las medallas, quedamos en octavo lugar con mi pareja que había venido compitiendo, ganamos el quinto lugar en Juegos Olímpicos y me quedaba la prueba individual, yo sabía que ya no podía ganar medalla, que era muy difícil, pero quería pasar a la final y ahí yo dije bueno, ya, esto ya no es para mí, ya no puedo seguir con las dietas, ya no puedo seguir con el físico así ya me cuesta mucho trabajo. Ya tenía muchos dolores en la espalda, en las rodillas, me tuvieron que infiltrar durante un año las muñecas. Yo dije, no, ya estoy así acabó esto ya. Pero sabes, esa decisión es muy difícil porque no sabes qué va a pasar con tu vida. ¿Tú crees que vas a seguir igual? ¿Tú crees que los presidentes te van a seguir tomando la llamada como me la tomaban a mí? ¿Tú crees que vas a seguir teniendo la alfombra roja? ¿Que vas a seguir siendo reconocida? ¿Tú crees Que te van a seguir permitiendo entrar al Comité Olímpico como sea? No, la vida cambia. Pero yo no lo entendía en ese momento que decidí retirarme. Entonces me paro en la plataforma y en mi último clavado previo le digo a Jorge, Jorge, muchas gracias por todo. Así échate, príncale brazos, apriétate bonito como tú sabes. No, no, George, muchas gracias, hasta aquí llegamos. ¿Cómo me voy a retirar? Hoy es mi último clavado. Este es mi último. Estás loca, hombre. ¿No estás pensando que te bajó, que estás menstruando? ¿Qué te pasa? ¿No dormiste? Así me dijo Jorge. Le dije, no, George, es mi último clavado, ya no puedo. OK, Marlo, lo mejor posible. Fue horrible, Fue horrible. En ese momento no te das cuenta de lo que estás viviendo, de lo dramático que puede ser ese momento. Yo dije, ya me estoy liberando de este cabrón, Ya me estoy liberando de todo. Voy a iniciar una nueva vida. Me paro en la plataforma de 10 metros y le dije a Dios, muchas gracias por permitirme ser clavadista. Gracias por con todos los aciertos y los errores. Si me muero y me permite volver a tener una vida, déjame ser clavadista. Lo malo lo voy a dejar en la alberca, lo bueno me lo llevo conmigo. Pero muchas gracias Dios. Terminé, tiré mi clavado, me fue muy bien en calificaciones, salí. Y ahí empieza la historia de ¿Y ahora qué hago? ¿Ahora que viene? ¿De dónde, cómo, cómo sobrevivo? Si, yo soy abogada, pero a los 28 años de edad, otros ya tienen carrera, ya tienen trabajo y aquí nadie me quiso ayudar, nadie me daba trabajo, ya nadie me tomaba llamadas, ya nadie me decía vente acá te ayudo. Y ahí empieza la verdadera vida. Ahí sí es donde dices Qué bonitos estos 20 años. Me la pasé a todo dar nombre. Ojalá pudiera entrenar otros 20 años y con mi beca y con mi viajar y no pasaba nada, había comida en la mesa, se acabó.
¿Dices que no te genera frustración no haber ganado una medalla?
No, ya no.
En ese momento sí, sí, sí.
Tuve momentos de frustración, de enojo, de reproche hacia mí misma, de mi falta de capacidad para poder lograrlo. Pero después empecé a entender un camino diferente, empecé a ver que yo podía platicar con la gente, que yo tenía una capacidad para la política, que yo podía abrirme camino en otras vías, que no me daba miedo experimentar, que era la posibilidad de yo ayudar de otra forma al deporte. Yo estuve más de 13 años fuera del deporte. Me fui, dejé de hablarle a mis amigos, a mi entrenador, a mi entrenador, me reencontré con él cuando él se muere, cuando me fui a despedir con él me reencontra y con él y le dije George, gracias, gracias por todo. Pero yo no volví a hablar con Jorge como. Como cuando éramos atleta, entrenador, porque yo soy de las que no olvido, no soy rencorosa, pero no olvido, sabes, o sea, lo bueno lo aprecio, pero lo malo también. Entonces cuando. ¿Por qué no puedes olvidar esas cosas? Y yo empecé de cero. Cuando terminé de clavados, empecé otra vez de cero y no estaba mi papá, Jorge, solamente estaban mis papás de carne y hueso, los reales, mi papá para decirme, oye, si no te logras titular como licenciada en derecho, vas a acabar peor, frustrada, enojada y no vas a tener con qué comer. ¿Y mi mamá me decía, oye, qué esperas de la vida? Que no toda la vida es clavados, mijita, así es que párate temprano, vete a buscar trabajo porque aquí la comida no es ya gratis.
¿Que esperabas de la vida?
Yo esperaba de la vida posiblemente que la fama me iba a llevar a lugares donde me permitieran sentarme y dar órdenes, ¿No? Porque eso es lo que piensas cuando eres atleta. Nombre yo, soy famosa, a mí me conoce México, Cuatro Juegos Olímpicos le di a este país, le di medallas centroamericanas, panamericanas, mundiales, universitarias, les di, le di cuatro finales olímpicas, gané el premio nacional del deporte. ¿Soy reconocida por los medios de comunicación, A mí me tomaban las llamadas los presidentes para ver qué necesitaba, y ahora qué hago? ¿Se les olvidó? Ya no soy, ya no estoy ahí ya hay nuevos, otros ocupan tu lugar y así es la vida y no hay que espantarse. ¿Pero entonces dije, no, pues qué hago? Y empiezo a buscar trabajo, me da trabajo en la Cámara de Diputados, en la Comisión de Deporte, después me da trabajo Televisa para los Juegos Olímpicos del 2004, para ir de comentarista y este, pero no encontraba nada real, o sea, no me encontraba, todavía no me hallaba en el mundo, todavía no, o sea, como que no me ubicaba en mi realidad, fíjate, cuatro años me tardé. Qué horror. No, qué feo. Y que ahorita dices, no, no, no sé qué pasó en esos años, o sea, los recuerdo como dónde estoy, dónde me veo, en el mundo, a dónde pertenece. Me invitan a. Fíjate que vacía, pero me invitan a mí en el Estado de México, porque como tú bien lo dijiste, soy mexiquense y me invitan a un desayuno para conocer a un precandidato para ser gobernador del Estado de México, y este, me dicen, oiga, usted es una mexiquense distinguida, la queremos invitar a ese desayuno, ojalá nos pueda acompañar. Pues dije, pues voy a ir, no pierdo nada, ya voy a ir. Sí, pues sí, voy a ir, a ver qué veo, a ver qué encuentro. Y llego y era con Enrique Peña Nieto, y Enrique Peña Nieto ahí me conoce, me dice, oye, Mari José, me conocía acá, Nijo, tu padre no me conoce todavía, tengo mi fama, y me invita a colaborar con él. Ahí me dijo, oye, ¿Tú qué haces? ¿A qué te dedicas? ¿Porque empezamos a platicar, yo le dije, no, pues yo fui atleta, ya sabe que yo fui a Juegos Olímpicos, me dijo, sí, pero tú qué haces ahora que te dedicas? No, pues estoy buscando trabajo, vente a colaborar conmigo. ¿Dije, usted es candidato, usted le tiene que decir a todos que sí, ahorita tienen que ganar votos, no? Y eso es real, me dijo, no, vente. Y a los cinco, seis días me hablan del PRI para decirme que si quería colaborar con el candidato Peña, que me daban una oportunidad para yo llevar la propuesta deportiva del candidato a todo el Estado de México. Y dije, ¿Cómo es eso? Sí, sí acepto, papá no tiene que comer y uno tiene que empezar a entender que si tú quieres otra vez trascender, tienes que ganártelo. Y ahí empieza una nueva historia en mi vida, que es la política, que yo no sabía nada, pero nunca he cambiado mi esencia. Así como me ves, soy transparente, dinámica, no me da miedo preguntar, no me da miedo equivocarme, no me da miedo lo nuevo, me da miedo volver a ser frustrada, me da miedo volver a perder una medalla, o sea, por no ser una mujer centrada. Y he tenido nuevamente derrotas y he tenido éxitos, pero han sido del 2020 a la fecha, triunfos y derrotas que me llevaron para llegar al Comité Olímpico mexicano.
Y hoy eres la primera mujer presidente del Comité olímpico mexicano en 98 años que tiene institución. Y aparte tuviste que llegar ahora sí que por la. Por la derecha.
Así es. Creo que es importante decirlo. Mira, fui la primera mujer electa por voto secreto y urna transparente muchos años antes, en el 2005, don Olegario Vázquez Raña, que ahí de verdad yo reconozco y le agradezco la oportunidad y te voy a decir por qué. En el 2005 o 2007, él trató de democratizar al Comité Olímpico mexicano. No se puede. No era la época. Cuando viene la elección en el 2021, pues yo levanto la mano. Primero la levanté unos años antes. La levanté unos años antes. Yo dije, esto está cambiando. Oiga, yo quiero. Y don Olegario dijo, participa. Tienes razón, porque yo lo dije en un desayuno. OK. ¿Dónde leemos las mujeres? ¿Dónde dice que nosotras no podemos? Yo quiero, Yo también quiero participar. Quisiera competir para secretaria general. Don Olegario dijo, adelante. Claro, por supuesto. Por azares del destino, un día antes, 24 horas antes, recibo la llamada y me dicen, oye, va a cambiar la planilla, no puedes participar. El presidente en turno quisiera que solamente hubiera una mujer que fuera la vicepresidenta. Y no era tú. Pero esta es una asociación civil, no tiene nada que ver con el gobierno, Pero se lo pidieron a él y está pidiendo el favor con lágrimas en los ojos. Así, así. Dije, está bien, yo me voy a bajar de la planilla. No lo hago por el presidente, lo hago por usted, porque usted conmigo ha sido un hombre decente, educado y me ha abierto las puertas. No pasa nada. Híjole, así, así como viste que tragué ahorita la saliva ese día, igual otra vez perdí una medalla que me falló, que no hice bien. Sí, pues es que tú para qué alzas la mano sin permiso. Qué burra eres. Así no es la política. Y OR me dedico a trabajar en el Seguro Social, yo estaba, después entro ahí en dimes y diretes que no quiero hacer una licitación de manera directa que le tocaba hacer en el área del deporte, me piden mi renuncia porque no acepto hacer la licitación directa, porque le dije, si yo hago eso me van a meter a la cárcel y no lo voy a hacer. Al día siguiente estaba mi renuncia y ni modo, empezar otra vez de cero. Así es la vida, hay buenas y hay malas, pero tienes dos opciones, o le sigues, te paras y ¿Que viene ahora? Y eres resiliente, o te vuelves, te quedas en un sillón esperando a ver que llegue la oportunidad de tu vida. Yo no soy de esas, la vida me ha enseñado que no, que si yo quiero salir adelante yo me tengo que parar todos los días a buscar el pan de manera inteligente. Lo único que te queda al último día de tu vida es tu honorabilidad, es tu prestigio, y eso es lo único que yo nunca he querido perder, el prestigio, porque te da todo. Y Bueno, empieza el 2021, la campaña, don Olegario, voy a verlo. Le dije, oiga Don Olegario, yo quiero competir. ¿Cómo ve? ¿Cree que se puede? Aviéntate que pierdes, Habla con todos, ya lo has hecho, le llega. Primero quiero saber si voy a tener su voto. Claro, mija, yo te conozco, yo te voy a bot, yo voy a votar por ti, yo te voy a ayudar. El señor se mantuvo en una pieza cuando quisieron quitarme otra vez, cuando se me vino el embate de que querían comprar las federaciones, cuando quisieron meterse, aceptamos competir con sus reglas porque dijeron qué casualidad, yo levanto la mano nuevamente una mujer. Y entonces antes, ¿Sabes cómo elegían al presidente del COM? A mano alzada. A ver, todos están de acuerdo que él sea la presidente, que sea el presidente, quien esté por la afirmativa levante la mano, que así era el voto. Pero entonces cuando yo llego me dicen no, no, aquí debe ser democrático, o sea, cuando el sistema del COMP te favorecía, no tenías ninguna bronca, pero cuando yo quiero si tienes bronca, órale, pues como quieras me la aviento. Y así me la aventé, Voto secreto, urna transparente, ganó 87 votos a favor y 46 en contra y me convierto en la primera mujer en dirigir democráticamente, también la primera presidenta democráticamente en ser electa y me convierto en la presidenta del Comité Olímpico mexicano. ¿Por qué quería llegar yo aquí? ¿Para qué? Muy fácil, quería demostrar que las mujeres también podemos en un cargo de esta magnitud, que también nosotras podemos dar resultados. Y no es por el simple hecho de ser mujer, sino porque yo me he preparado, porque yo creo en esta institución, esta institución fue mi casa desde que yo llegué al deporte, pero también porque quiero demostrar que uno no debe de cambiar su esencia para poder dar resultados. Tú no tienes que llegar a la silla y volverte como los que te antecedieron, o cambiar tu carácter o tu estilo de vida, no, no, yo creo que tú tienes que ser empático, decente, educado, sencillo, muy trabajador, muy perseverante, dejarte ayudar, escuchar, no ser soberbio. La derrota a veces te enseña más que el triunfo. Al triunfo hay que tenerle respeto y no hay que tenerle miedo a la derrota, porque la derrota te enseña a ser fuerte y a mejorar. Y el triunfo a veces te puede engañar. ¿Y qué puedes hacer? Puedes tener una vez triunfo, pero con esa puedes acabar con tu vida. Y es mejor que cuando te toque el triunfo estés preparado, seas maduro, seas inteligente, seas cercano, escuches, atiendas y que no se te olvide las hambres que has pasado, que no se te olvide lo que has luchado, que no se te olvide lo que has vivido. ¿Y por quién lo haces? Yo lo hago ahora por mi hija Victoria. Y también lo hago porque muchos atletas me dicen, oye, yo no tengo a mi madre, eres mi segunda madre. Eso me llena más que una medalla olímpica, de verdad. Van varios atletas que me lo dicen, varios le han sufrido o más que yo. ¿Hay algunos que yo me los he encontrado aquí y me dicen, oye, si me vas a ayudar, verdad? Como me lo prometiste, Que sí, ya te dije que sí, que sí, ya está ahí el apoyo, pero si me vas a cumplir. Dije, oye, ¿Por qué? ¿Por qué dudas de mí? Porque me han fallado muchísimo y porque ahora no me la creo que a la primera me digan que sí. Y ahí es donde tú empiezas a entender lo valioso que puede ser tu cargo si no te enfermas, porque estos cargos enferman. Mira con quién estoy hablando, cómo no me voy a poder enfermar Si, un famoso como el Oso me está entrevistando. Y allí es donde uno tiene que ser maduro, tiene que ser inteligente. Pero la vida me ha puesto en este lugar. Lo agradezco y a ver, París es un gran reto.
Es lo que te iba a decir, tienes una responsabilidad grande, un reto grande. Hay, como siempre lo platicamos hace un momento, hay muchas expectativas. Siempre en cualquier justa, sobre todo internacional, los mexicanos somos muy buenos para sentir que nos la deben. Tenemos que callar bocas. ¿Qué esperas del deporte mexicano ahora en París?
Mira, yo en este cargo he tenido buenas y malas, altas y bajas, momentos muy cruciales, momentos donde no tenía dinero para pagar la nómina y donde tenía que solucionar, donde también hubo un momento en que no teníamos dinero para ir a los Juegos Centroamericanos, donde tenía que decidir o llevo a 100 atletas o llevo a los 900 atletas. Lo logramos y ganan los atletas. Cuando ellos sabían, porque yo nunca les he ocultado cuando hay o no hay, siempre lo he dicho ante la opinión pública, cuando no hay, lo dije, vamos a tener que llevar poquitos atletas, los que tienen que clasificarse para ir a Chile y para continuar el ciclo olímpico. Afortunadamente entramos en un entendimiento con el gobierno que en ese momento no teníamos recursos, nos apoyó, fuimos y ganamos los Centroamericanos lo ganaron los atletas, yo no, lo ganaron ellos. Ellos cuando no había, nunca se rindieron, nunca bajaron la guardia, nunca dijeron no, no vamos a ir. ¿Y empecé a tener llamadas donde decían oye, cuánto necesitan los atletas para ir a los Centroamericanos? Oye, cuánto papás que me decían cuánto se necesita para que mi hijo vaya y compita. Terminan los Juegos Centroamericanos y entonces ahí empieza una plática con la iniciativa privada para los Juegos de Chile. Llegamos a los Juegos de Chile y ya no tuvimos que pedir todo el dinero al gobierno, tuvimos que pedir la mitad porque ya teníamos algunos patrocinadores. Y entonces vuelve a ver, dime si diretes. Y ahí nuevamente los atletas dicen no, no, si tenemos que pagar, pagamos, pero vamos a ir, no nos vayas a dejar fuera. Y las federaciones igual, ¿Cuánto falta, cómo lo conseguimos? Y van y vuelven a hacer una actuación histórica para México. Pero ellos, ellos lo hicieron porque tienen hambre, porque han entrenado, porque han trabajado, porque ellos tienen esa ilusión de darle a México lo mejor. Y para París no lo han pasado fácil, por supuesto, la pandemia, la falta en algún momento de algunos apoyos, algunas lesiones, el que no tuvieran los entrenadores que querían. Muchas cosas han pasado, muchas. Pero lo que yo sí te puedo asegurar es que todos los atletas que van a estar en París son grandes mexicanos. Le han pegado durísimo, han sufrido hambres, han sufrido lluvia, han sufrido el sol, han sufrido la sed, han deshidratado, han tenido que bajar de peso, han tenido que subir de peso, han tenido que mejorar su fuerza física, han tenido que entrenar más tiempo de lo que se requiere, han tenido que dejar por más de seis meses su casa. Y lo que vamos a ver van a ser mexicanos dando lo mejor, rompiéndola. Muy cabrón. ¿Ellos no van a estar diciendo qué esperan de mí aquí? Ellos van a decir, mira lo que soy. Y así como soy, así como me ves, tú vas a estar también. Yo soy tu héroe, yo soy quien ahora te representa, pero yo quiero que algún día tú me representes a mí. Esos son los mexicanos que vamos a ver. Y no los debemos de dejar solos. Oso Si les va mal, hay que estar ahí. Y si les va bien, hay que aplaudirles. Pero cuando estás tú en un momento triste, complicado, es cuando más debes estar. Porque entonces ahí si les puedes cambiar la vida. El que gana siempre va a estar acompañado. Hay algunos que no van a estar acompañados. Y ahí tenemos que estar como institución, como mujer, como madre, como amiga, como la exatleta. Hay que tener un poquito de empatía. Y eso es lo que yo le pido ahora a los mexicanos. Tengan empatía con sus atletas. Quiéranlos, arrópenlos, no los maltraten, no les exijan, porque los que nos deben de exigir son ellos. Ellos son los que nos deben de pedir cuentas. ¿Que me diste? ¿Cómo me lo diste? ¿Estuviste todo el momento ahí? Porque si no estuviste el 100%, no me exijas. Eso es en lo que yo creo.
Ahora para París, cuéntame de este, esta campaña, el podcast, el proyecto de Todos Somos Olímpicos.
El Somos Olímpicos es el que salva al Comité Olímpico México. Literal, porque no teníamos nada que vender. ¿Oso que le vendes a un patrocinador? Ellos nada más querían un atleta, otro atleta, el famoso, el menos famoso, pero el que va a estar. Yo tenía que vender al Comité Olímpico mexicano. Y entonces me puse a estudiar con todo el equipo de trabajo que tengo yo, un equipo extraordinario, extraordinario. Que escucho, que me escuchan, que nos escuchamos, que discutimos, que tenemos la capacidad para decir no, no, estás mal, estás equivocado, eso no es así. De enojarnos y al día siguiente estar ¿Hoy estás bien? Si, yo también. Órale, a seguirle con la chamba. Nos pusimos a ver, dijimos ¿Cómo podemos vender halcón? Y nace la campaña de Todos Somos Olímpicos. Todos somos olímpicos. Tú oso para trabajar, tú sales a las seis, siete de la mañana. Al igual que un atleta, tú también tienes que esforzarte todo el tiempo en mejorar tus condiciones mentales, físicas. Tienes que también entender cómo puedes superar lo que tú quieres o cómo lograr tu objetivo. Eso también hace un atleta. Entonces tú eres parte del olimpismo, tú también eres olímpico porque te esfuerzas, porque te dedicas, porque valoras la amistad, porque agradeces, porque eres leal a tus valores. Y eso es un olímpico, es un estilo de vida. Y entonces ahí entendimos que todos somos olímpicos. Entonces esa es nuestra campaña y que queremos que esa campaña les llegue a todos para que sigan arropando a los atletas de México, para que todos seamos olímpicos en París y después de París.
María José, sé que tienes muchas cosas que hacer. Estamos a menos de un mes de empezar los Juegos Olímp. ¿Qué proyecto es el que más te emociona en los próximos 12 meses? ¿Creo que la pregunta es un poco obvia, pero cuéntame en qué te quieres enfocar?
Creo que es muy importante para el Comité Olímpico seguir rompiendo paradigmas. No podemos detenernos, vamos a preparar muy bien todo el ciclo olímpico, que es algo que no pudimos lograr en este, en este ciclo olímpico. Primero porque no teníamos recursos, ya los tenemos. Logramos que los patrocinadores firmaran por cuatro años, no por un mes, no por seis meses, sino por cuatro años. Entonces vamos a preparar, vamos a analizar muy bien cada deporte, por cuáles dieron la marca para ir a Juegos Olímpicos, cuáles se quedaron en el camino, por qué se quedaron en el camino, cómo mejoran sus resultados, cómo iniciamos una nueva generación de atletas, ese entreveramiento generacional, cómo utilizamos a la ciencia y la tecnología a favor de los atletas, cómo podemos capacitar y mejorar las condiciones de los entrenadores, porque ellos también necesitan capacidades, donde ellos puedan sentarse y decir, ellos tienen que decirnos, a ver, yo necesito un psicólogo ¿Cuál? Uno que trabaje con mujeres. ¿Por qué? Porque él tiene que decirme cómo tengo que trabajar, cómo tengo que dirigirme, cómo tengo que hablarle en los momentos álgidos. OK, un médico. ¿Qué médico necesitas? Yo quiero un especialista del deporte. Que ese especialista del deporte me diga cuántas cargas puede tener. Como no se lesiona. Yo necesito un fisiatra. ¿Qué fisiatra? Pues el que tenga las capacidades para sacar del cansancio de un día a otro al atleta y que no se lastime.
Y para cerrar, si pudieras, Mari José, escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿Qué diría?
Uy, qué difícil. Yo le escribiría esto en el cielo a los mexicanos. Cree en mí como yo creo en ti. No me sueltes porque yo no te suelto. Ayúdame y apóyame porque siempre lo haré para ti. Te quiero. Mé.
Yo no soy atleta. Después de lo que acabas de decir hoy me hiciste sentir como olímpico. Parece que esta plática me la estabas dirigiendo a mí. Y todo lo que dijiste me lo llevo como una lección personal. Te quiero agradecer muchísimo tu tiempo. Eres una súper crack. Gracias por estar. Gracias por estar hoy aquí. ¿Dónde puede la gente seguirte más de cerca, saber lo que están haciendo en el COM, contactartarte?
Pues con muchísimo gusto te voy a compartir todas las redes sociales del COM. Todas mis redes sociales. Pero si te quiero decir que el COM es la casa de los campeones. Vengan a conocerlo, está abierto a todo el público. También estamos haciendo clases de iniciación para toda la gente. No tiene que ser niños chiquitos, es para todos. Y aquí van a encontrar una nueva dinámica. Ayúdenos a romper el paradigma que estamos rompiendo.
Sí, que es lo que platicamos, que ya es como un club deportivo. Ya puedes comprar una membresía, no comprar, pagar una membresía de un costo bastante accesible.
Así es. Y puedes venir a aprender a nadar. Y también puedes ver cómo entrenan las campeonas de natación artística, los clavadistas, los gimnastas, los atletas. Esta es una casa que hace historias y cumple sueños. Ojalá que puedan venir a conocer el Comité Olímpico.
Bueno, y es increíble caminar aquí en los pasillos y cualquier persona que te topas te cuenta. Bueno, yo en mis primeros Juegos Olímpicos. Todo mundo aquí ha ido a los Juegos Olímpicos una y otra y otra vez. Y son personas cuya dedicación, esfuerzo, garra, pues definitivamente marca la diferencia. Nos vamos a ver por allá en París, ahora sí que gracias a uno de tus patrocinadores, a Corona, ahí voy a estar. Mis primeros Juegos Olímpicos.
Yo estoy segura que una vez que estés en tus primeros Juegos Olímpicos, vas a querer estar en todos. Y bienvenido al olimpismo, bienvenido al Comité Olímpico mexicano. Y me va a dar mucho gusto que te emociones con los atletas mexicanos. Vas a saber de Qué están esperando.
¿Algo que quieras agregar?
Agradecerte muchísimo. Muchas gracias por la oportunidad, porque a veces la gente no te conoce en esta faceta, nada más conocen a quien dirige el COM como presidenta, pero no conocían toda mi historia que te acabo de contar. Muchas gracias.
Muchas gracias a ti.
Gracias.
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