FELIPE GOMEZ | Las 5 ACTITUDES de un EMPRENDEDOR Exitoso #212

Transcripción de una entrevista (Cracks Podcast) entre Oso Trava y Felipe Gómez donde el autor y conferencista relata su trayectoria como emprendedor y conferencista. Temas centrales: momentos de ‘buena fortuna’/serendipia, lecciones de fracasos y recuperaciones, y las seis actitudes/virtudes prácticas (enfoque, energía, empeño, equipo, elasticidad mental, entrega) que definen la mentalidad emprendedora y el desempeño extraordinario.
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Uno ve las historias de los grandes emperadores exitosos y son emprendedores que en esos momentos de tanta dificultad y de tanta oscuridad y de tanta confusión decidieron seguir trabajando, darle un poco más, tocar una puerta adicional y brum. Se abre esa puerta. Magnanimidad, que es una virtud de la que hablo en mis presentaciones, que es esa capacidad que todos tenemos pero que tal vez no usamos en su máximo potencial de soñar en grande, de tener sueños magnánimos, grandes, que te asusten. Todas esas caídas, todos esos fracasos, al final hacen todo el sentido para lo que me está pasando hoy. Y lo que me está pasando hoy hará todo el sentido para lo que tendré que vivir en 10 o 15 años. Uno debe ser muy fijo con sus sueños y sus ideas, tener un plan muy claro, pero ser muy flexible con el plan. Si algo empieza a estorbar, a no dejarnos avanzar como queremos, yo creo que no hay que cambiar el sueño, hay que cambiar el plan. Cada uno de nosotros está hecho para la grandeza, no para la comodidad. Y para alcanzar esa grandeza es obligación salirnos de la comunidad.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Antes de empezar, no olvides que cracks está en YouTube, así que puedes suscribirte para ver todas las entrevistas en video y no perderte de ningún episodio de estreno en YouTube com crackspodcast. Hoy tengo como invitado a Felipe Gómez, lo puedes encontrar en Instagram como Elipe Gómez Virtuoso. Felipe es un reconocido experto en rendimiento máximo y mentalidad empresarial. Tiene más de 25 años de experiencia en gestión general global, se ha enfrentado a desafíos comerciales y entiende y se relaciona a fondo con las audiencias a las que les habla. Es pianista de voto y conferencista internacional, además de autor del libro Actitud e Hoy. Felipe y yo hablamos de sacrificio, de la música que proyectamos y y de las características que hacen exitosos a los mejores emprendedores del mundo. Te dejo con esta inspiradora plática con Felipe Gómez. Felipe, bienvenido a Cracks Podcast.
Qué felicidad estar acá después de escucharte tantas veces. Poder estar acá contigo conversando me parece.
Un gran privilegio Bueno, pues yo contento de tenerte aquí para el evento de mañana en Cracks Mastermind y aprovechar esta plática que después de haber leído tu libro, bueno, tengo muchas preguntas y quiero ahondar en varias de las historias que cuentas ahí Y una de ellas es, me gustaría escuchar más sobre cómo viviste esta experiencia el día que fuiste al concierto en la Catedral de Saint Paul.
Bueno, pues ese fue un día inolvidable. Yo estaba haciendo un internship, una práctica empresarial en Londres, era una experiencia de seis meses y como amante de la música que soy, gran parte de lo que ganaba lo invertía en ir a conciertos, conciertos de todo tipo, de jazz, de música clásica. Con el tiempo descubrí que había mucha oferta de música gratuita en las iglesias. Entonces iba muchísimo a conciertos en las iglesias porque igual pues está con un presupuesto estudiante, un presupuesto limitado. Y ya tenía como mi rutina establecida en la que los jueves salía la revista Timeout donde estaba toda la programación de la semana. Yo miraba ahí con un marcador rojo, marcaba los conciertos a los que quería ir. Y recuerdo un jueves que compré la revista y estaba ahí en la oficina al final del día mirando y de pronto dije hoy mismo hay un concierto en la Catedral de San Paul en Londres, que pues es el gran templo digamos, allá en Londres, con la Royal Philharmonic Orchestra de Londres dirigida por Andrew Lloyd Weber tocando la música de él, que era un gran ídolo que yo pues admiraba muchísimo, música del teatro musical famosísimo. Y bueno, pues yo asumí que como era en un concierto, pues perdón, en una iglesia era también gratuito como los que iban las iglesias. Y llegué allá desapercibido después del trabajo, tomé el metro, llegué a la catedral, había una fila, hice la fila y la señorita me dice es un concierto de beneficiencia para recaudar fondos para la reconstrucción del domo y la boleta más barata vale 300 pounds, 300 libras esterlinas. Y yo quedé lado de una pieza porque pues claramente no tenía ese dinero, como les dije está en presupuesto de estudiante, más o menos eso es lo que me costaba la residencia donde yo vivía al mes. Entonces dije pues no, realmente creo que no voy a poder ir. Y me di media vuelta y me fui con mucha tristeza y me acuerdo bajando las escaleras yo pensé y dije bueno, pero cuando más en la vida puedo estar en Londres, cuando con la Filarmónica dirigida por Andrew Lloyd Weber en semejante lugar tan especial, dije pues la voy a comprar y comeré poco el próximo mes, no me importa lo que sea. Y me fui y me devolví convencido de ir a comprar la boleta con una sorpresa increíble. Y es que la niña que me había dicho que la boleta más barata valía 300 pounds, me dice Felipe, ¿Qué opina de pagar 20 pounds? Yo me la quedo mirando y le digo, ¿Como así 20 pounds? Y pues perfecto, saqué mi billetera, saqué un billete de 20 pounds, se lo pagué y ella le dio mi boleta a un señor que estaba ahí, le dijo por favor siga Felipe y lo guía a su puesto. Y comenzamos a caminar por el pasillo central de la Catedral y pronto yo vi que él quitó una cadenita y seguimos caminando y otra cadenita íbamos avanzando, es una catedral bastante larga, hasta que llegamos a una parte, yo de pronto me englobé porque estaba el domo todo iluminado, me puse a mirar el domo que es muy impactante y el señor me dice no es acá supuesto. Y me volteo yo a mirar y es la Segunda Fila del Teatro de la Catedral y me siento ahí en el puesto de la esquina y dije Oh wow, no puede ser esto increíble. Entonces vi que la primera fila estaba vacía y dije bueno, si no llega nadie, pues me paso para ahí, quedo en la primera fila. Y bueno, estábamos ahí, de pronto se bajan las luces de la Catedral y todo se pone como de un color azul y sale primero Boe que toca el, la y toda la orquesta fina y entonces después sale Andrew Lloyd Weber y todo el mundo se para y le aplaude ceremonioso, lo tenía ahí literalmente muy cerca de mí. Y de pronto pues él se da media vuelta y entonces pega con la batuta así en el atril y empiezan a tocar el Himno de la Gran Bretaña, que era una melodía que yo conocía muy bien porque yo fui a un colegio británico en Colombia, entonces todos los lunes cantábamos el Himno de la Gran Bretaña. Y pronto yo veo que todo el mundo empieza como a mirar para atrás y me volteo yo y está entrando nada más y nada menos que Su Majestad la Reina Isabel con toda su corte y una cantidad de gente elegantísima, toda condecorada y pues claramente esa primera fila estaba guardada para ellos y se sentó ella ahí puro al frente mío. Entonces pues fue un concierto inolvidable desde el punto de vista musical porque fue un gran regalo, pero también fue como un. Una. Un golpe de suerte, un momento de buena fortuna que pues yo me hubiera podido simplemente ir, simplemente regresé y eso es lo que me tenía el destino. Y un poco lo que me enseñó ese momento es a estar alerta y pendiente de estos momentos de buena fortuna que te da la vida, de esos momentos de bendiciones, de buena suerte, de momentos de serendipity que pueden cambiar de una u otra forma tu destino. Ese concierto sin lugar a dudas cambió mi destino y mi vida, porque pues cuando está uno ahí pegado de la reina al lado de ella, escuchando un concierto de semejante magnitud, de semejante belleza y pues fue una experiencia inolvidable y que me enseñó a estar alerta y pendiente esos momentos de buena fortuna y a no rendirse. Uno a veces que dice no, no voy a hacer esto, de pronto dar media vuelta porque te puede dar una buena sorpresa.
A ver, quiero desempacar un poco este concepto porque hay dos temas que estás abordando que podrían ser interlazados, pero también podrían ser totalmente independientes uno del otro. Uno es la suerte, ¿No? ¿Tú crees en la suerte?
Sí.
¿Cómo piensas de la suerte?
Yo creo que en la vida siempre estamos expuestos a momentos de buena fortuna y yo creo que los podemos nombrar o llamar de distintas maneras. Algunos llamarán buena suerte, otros buena fortuna, otros bendiciones, como quieran. Y esos momentos de buena fortuna siempre están ahí al lado nuestro, pero no siempre los vemos. Yo creo que esa fue la gran lección que yo me llevé ese día. Muchas veces pasan desapercibidos y dejamos pasar grandes oportunidades. ¿Quién se sentó contigo en el avión, en el vuelo? ¿La persona que estaba al lado tuyo en esta conferencia puede ser alguien que tú necesitabas en ese momento? Y hago una historia paralela, de pronto no tan importante y tan impactante porque no era un rey ni una reina, pero fue una cosa muy parecida. Igual con la música en Bogotá, yo vivía en Bogotá y había un concierto de una cantante brasilera que me encanta, Elis Regina, y voy al teatro y estaba agotado y no había boletas ahí yo me quedé parado en la taquilla esperando a que alguien dijera me sobra una boleta y de pronto llegó un señor que yo no conocía, llega a la taquilla y le dice a la señorita, yo tengo dos boletas, pero vengo solo, me sobra una. Yo le señor, yo se la compro, yo estoy interesado en entrar al concierto. Y él me a mí me regalaron esta boleta, mal haría yo en vendérsela. Y yo se la regalo. Entonces él me regaló la boleta, entramos al concierto, nos sentamos uno al lado del otro, no nos conocíamos y yo estaba justamente en ese momento escribiendo mi libro de actitude, el que tú leíste. ¿Entonces le pregunto yo a él, bueno, y tú cómo te llamas? Y me Benjamín, encantado. ¿Benjamín qué? Benjamín Villegas. Yo ahí mismo hice clic, porque Benjamín Villegas es un editor de libros muy famoso en Colombia, sobre todo el que hace estos libros como de escritorio, de colección de los tesoros de Colombia, los tesoros arquitectónicos del país, de los grandes artistas, pero además publicaba libros de todos los temas, pero mejor dicho, es un ícono del mundo de los libros en Colombia. Entonces yo digo, ¿Tú eres Benjamín Villegas de Villegas Editores? Me sí, soy el dueño. Dije no puede ser, no te puedo creer, pues yo soy Felipe Gómez, mira, estoy escribiendo este libro. Y entonces me dijo ¿De qué se trata tu libro? Le dije no, de la actitud emprendedora, asumir esta mentalidad de ver las cosas con unos lentes distintos, de optimismo, de abundancia, de que podemos crear cosas distintas. Me dijo cuéntame más. Y le dije no, estos son las C. Y le conté y me dijo ese libro tiene mucho futuro, yo no soy muy metido en esa categoría, pero te voy a dar el dato de varios editoriales que les puede interesar y si a ninguna le interesa, yo te lo publico. Y él me dio los datos de varias editoriales y a la primera que llamé le interesó el libro y lo publicamos con ello. Entonces fíjate, otro momento de buena fortuna totalmente fortuito, que determinó quién era el editor de mi libro, con quien lancé mi libro, con quien después más adelante lancé otro libro. Todo surgió porque estaba ahí pendiente de ese momento. Y está uno alerta esos momentos de buena fortuna.
Y eso me lleva a la segunda pregunta que tenía, porque dices, OK, estuve abierto a los momentos de buena fortuna, entiendo el hoy el celular nos atrapa y puede que esta persona que está sentada junto a ti, decidas no hablarle, te pones tus audífonos en el avión, decides no hacer conversación. Pero tú cuando empezaste a bajar las escaleras no fue buena fortuna, fue una conciencia racional decir voy a sacrificar un mes de renta y voy a hacerlo sin importar lo que cueste, no es buena fortuna. Estaba simplemente aprovechando, digamos, el momento. ¿Tú cómo piensas en la toma de decisiones cuando tal vez son porque si pudiéramos, si viviéramos en ese sentido de sí a todo, hedonismo total, sin importar el futuro, disfrutemos el presente? ¿En qué momento se marca una línea en el que sí voy a todas y no pienso estratégicamente simplemente por aprovechar esta oportunidad, que en este caso sí era una oportunidad once in a lifetime de conciert?
Mira, yo creo que ahora leí una frase de alguien que decía soy un fiel creyente en la buena suerte, entre más trabajo, más me llega, ¿No? Y yo la comparto totalmente. Entonces básicamente ahí cómo puedo amarrar las dos cosas, el yo darme la vuelta en las escaleras y regresarme es bueno, voy a asumir el costo, voy a hacer este esfuerzo, o sea, voy a. No me voy a quedar acá cruzado de brazos y me voy a rendir ante esa oportunidad que tengo, sino me la voy a jugar así fuera un poco más allá de mis posibilidades en ese momento. Y ahí me encontré con la buena suerte. Yo creo que uno se encuentra con esos momentos de buena fortuna cuando uno como que rompe su propio techo de cristal, que uno mismo se autopone. Entonces tú dices, bueno, voy a hacer esto que está fuera de mi alcance y en ese momento encuentras a las personas, a las coyunturas, a lo que quieras, la legislación, lo que sea que va a jugar a tu favor para que las cosas que tú estás pensando no solamente se hagan como tú las querías, sino infinitamente mejor. Yo no estaba pensando ir a ese concierto para sentarme en la segunda fila y mira, estaba ahí sentado en la segunda fila, justo detrás de la reina, ¿No? Entonces yo creo que uno tiene que como que dar ese esfuerzo, trabajar ese dar esa milla extra de decir quiero sacrificar o tiempo o recursos o de pronto ir un poquito más allá de lo que yo mismo me impuesto y uno se sorprende que la vida te tiene algo con lo que tú te vas a wow, quedar completamente sorprendido de qué tanto mejor era de lo que te los. De que te lo estabas imaginando y eso muchas veces pasa. Y hablando un poquito del mundo de los emprendedores, cuando hay crisis, cuando hay problemas, muchas veces la gente se disminuye, se merma, se vuelve más cautelosa, pero yo creo que al final uno ve las historias de los grandes emperadores exitosos y son emprendedores que en esos momentos de tanta dificultad y de tanta oscuridad y de tanta confusión decidieron seguir trabajando, decidieron darle un poco más, tocar una puerta adicional y brum. Se abre esa puerta.
Dices que muchos, y lo dices en el libro, muchos de los grandes logros, inventos y transformaciones de la historia fueron hechas por hombres desilusionados y desesperados que decidieron seguir trabajando.
Tal cual. Alguno ve J. K. Rowling, la autora de Harry potter, tal cual. ¿Cuántas veces le dijeron que no, que no iban a publicar su libro, que si ella estaba loca, que un niño de 13 años que iba a leer un libro de 500 páginas, que no, que no, que no? Cientos de veces y ella ahí en medio de su profundísima crisis y autoestima bajita y depresión y todo, siguió insistiendo hasta que dio con ese señor que dijo bueno, deme el manuscrito y él se lo dio a su hija y su hija dijo dame el siguiente capítulo, se lo devoró una semana y el resto es historia, ¿No? Pero ella se hubiera podido dar por vencido mucho antes y decir, tú hablas.
De actitud emprendedora en el libro, ¿No? Y lo hablas con conocimiento de causa. Ahorita hablabas como en los momentos difíciles el emprendedor es cuando se prueba y donde se separan, digamos, los emprendedores mediocres de los grandes emprendedores. Tú empezaste a emprender desde muy pequeño. ¿Cuéntame esos inicios de emprendimiento porque me encanta esta frase que dices, la delgada línea entre la abundancia y la crisis o como es lo que le dices? La escasez y la abundancia y después la más delgada línea entre la abundancia y la escasez, ¿No?
Sí.
Cuéntame un poco cómo viviste este primer emprendimiento.
Bueno, pues yo creo que el emprendimiento ha estado en mi vida desde muy pequeño. A los 12 años me aficioné por la magia, por un show que me llevó mi papá y me metía en el mundo de la magia y es otra historia súper bonita. Y desde niño yo entonces tenía todo mi equipo y entonces ofrecía mis servicios para ir a las fiestas infantiles de mis amigos y de los hijos de los amigos de mis papás para hacer magia y pues eso pues era un juego de niños, pero pues me enseñó un poco la mentalidad de arrancar algo, de comercializarlo, de venderlo, de ejecutarlo, de servicio al cliente, etcétera, etcétera. Luego pues con la música, con otro amigo montamos un negocio de música publicitaria y hacíamos jingles de televisión, entonces también eso me dio otra exposición al mundo emprendedor. Luego con otro amigo en la universidad montamos un negocio de venta de CDs cuando todavía no habían grandes tiendas de discos, sino que todo era por catálogo y era complicadísimo conseguir un buen cuad. Contamos un negocio que fue muy exitoso en la universidad y luego nos empezamos a meter negocios ya un poco más grandes con otro amigo y ahí empezaron los problemas. El primer negocio que hicimos fue una. Contamos una gran conferencia en el año 95 que se llamaba Multimedia 95, en donde invitamos a grandes mentes en ese momento de lo que eran los nuevos medios, CD roms, interactividad, todo esto que estaba en ese momento en auge. Hicimos un evento en Colombia y los patrocinadores se nos cayeron en el último momento, los tiquetes de avión se subieron y quedamos endeudados por mucho tiempo. Y pues esas dificultades también nos mostraron que no es fácil, o sea, montar un negocio, hacer una empresa requiere de que se alineen muchas estrellas y de muchísimo trabajo y de muchísimo foco y muchas veces la gente se da por vencida al primer resbalón, a la primera dificultad y no uno ve la historia sistemáticamente, los emprendedores exitosos y no ha habido uno, dos o tres, sino muchos resbalones y muchas caídas. Y es ahí en la perseverancia que uno eventualmente encuentra algo que encaja, que le hace sentido al mercado y que empieza a funcionar muy bien.
Y cuando fundaste Azurian, que era esta siguiendo por el tema de interactividad, esta como agencia que producía contenidos que les costó mucho trabajo primero levantar y después de repente estaban flotando en 10 millones de dólares de fondos de inversionistas. ¿Cómo vives este proceso de estar a punto de quebrar, porque entiendo que durante la crisis la operación en Ecuador los empezaba a prácticamente hundir? Y llega este, como dice Jinete Blanco, el White Knight, que los llega a salvar. ¿Cómo vives este cambio tan drástico entre la necesidad que genera creatividad y genera ingenuidad y el momento en el que hay opulencia total?
Y creo que eso también se relaciona con lo que estábamos hablando ahorita, porque era un momento en el que la crisis en Ecuador y en Colombia era tremenda. El negocio está en una situación financiera muy complicado. Y ese es el típico momento en donde la gente se desanima y dice no, esto ya como que no va a funcionar. Pero al mismo tiempo veíamos con mis socios que había un boom de todo este tema de las puto cómic del Internet. Y decíamos, ¿Cómo no nos montamos en esa ola? Hay que aprovecharla. Y eso fue al final lo que pasó en el minuto 90. Aparecen estas compañías, estos fondos interesados en invertir en nosotros, en crecer la compañía. Y pasamos de un día a otro de estar literalmente contando los centavos para poder cumplir con las obligaciones, a tener un exceso de liquidez para poder hacer casi lo que quisiéramos. Nos fuimos por toda América Latina a comprar compañías, a reclutar a gente en las mejores universidades, con la mentalidad de crecer. Y ahí me quedó una lección muy importante, y es como uno, el relativismo, como uno con la escasez a veces se vuelve tan recursivo y hace cosas eficientes con poco, pero de pronto cuando tiene tanto también se le va la mano y empieza a hacer cosas un poco irresponsables. Y en ese momento yo creo que todos los que estábamos en ese, en ese, en esa, en esa montaña rusa del Internet, yo creo que fuimos irresponsables y gastábamos de una manera, porque todas las valoraciones se daban en función de ciertas cosas que costaban mucho dinero. Entonces las oficinas tenían que estar en los mejores sitios de las ciudades y pagábamos millonadas de arriendo y de para estar en esos sitios. Entonces cuando abrimos oficina en Miami tenía que ser en Lincoln Road, y en Chile tenía que ser en Las Condes, y en Bogotá tenía que ser en el parque de la 93. Y entonces todo tenía que ser el mejor sitio y la tenía que manejar un egresado de Stanford o de Harvard. Entonces éramos buscando gente de Stanford, como armando esa película, ¿No? Importa cuánto cueste, porque al final eso es lo que el mercado está valorando, y eso a mí me enseñó que eso también es peligroso, porque derrochamos muchísimo dinero, esos 10 millones de dólares se fueron por entre los dedos en poco menos de dos años, ¿No? Y cuando ya se estaban acabando, nos agarra la crisis del Internet, y pues eso fue. Eso fue literalmente una montaña rusa en donde uno sube, baja, está gozando, se siente en la cúspide del mundo y de pronto te caes y te pegas un totazo tremendo.
Sí, entiendo que estaban incluso pensando ya en una venta, una valuación de más de 150 millones de dólares, o sea, tú ya estabas, como dicen, ya te estabas gastando el dinero antes de tenerlo.
Totalmente. Y hacíamos cuenta en papel, somos millonarios, ¿No? Porque entonces las valoraciones eran 30 veces ventas y calculábamos las ventas del último trimestre anualizadas por 30, y esos eran números gigantescos y en efecto había compañías americanas interesadas en en adquirirnos, pero todo eso se derrumba en cuestión de minutos en abril del 2001, y entra una vez más, pero en el sentido contrario, un modo en donde veníamos de la abundancia de todo esto y toca otra vez, entonces es empezar a despedir a esta gente de Harvard y Stanford y a cerrar oficinas y ahorrar aquí y ahorrar allá, y empieza a achicarse toda esta cosa.
¿Cómo vives esto? Y creo que es un gran momento para hablar de esta experiencia de abril de 2001, que es 2000, porque está muchas personas, muchas compañías que vivieron tres, cuatro años de opulencia en los últimos años, sufriendo exactamente eso en 2023, cerrando, despidiendo, recortando todos estos gastos y los excesos de los que fueron culpables los últimos años, porque el mercado así se los pedía. ¿Qué le dirías a un fundador, o sea, en dos aspectos? ¿Uno, cómo pasar este momento operativo difícil de amarrarse el cinturón, y segundo, cómo lidiar con un futuro que se esfuma?
Buena pregunta, y yo creo que ahí hay dos componentes. Hay un componente que uno controla y uno que uno no controla. Una vez más, ese elemento como de la buena fortuna o de la mala fortuna o la buena fortuna, como lo quieras ver. Y eso yo lo vi muy claro en el año 2016 con mi esposa decidimos sacar nuestros hijos del colegio, irnos a viajar por el mundo y nos fuimos un año darle la vuelta al mundo y fue una experiencia espectacular y en ese paseo estamos en un momento en un barco por el río Mekong entre Cambodia y Vietnam, en la mitad de la nada y había otra persona ahí, más o menos de mi misma edad y un día nos fuimos a kayaquear los dos por el río, estábamos kayakeando, ¿Tú qué haces? Y me contó toda la historia. Pues este resulta que tenía también una compañía en la misma época en la que yo la tenía, pero a diferencia de lo que nos pasó a nosotros, a él no le tocó cerrar la compañía, sino que la vendieron muy bien vendida, después esa compañía que los compró salió a hacer un IPO y este señor se hizo todo el dinero del mundo, cientos de millones de dólares literalmente. ¿Entonces yo le conté mi historia, mi historia no fue tan buena como la tuya porque nos pasó esto, me dijo Felipe, lo que ustedes les pasó, nos pasó a nosotros exactamente igual, se nos había acabado el dinero, estábamos cerrando oficinas, estábamos despidiendo gente, ta, ta, y por cuestión de días llegó esta compañía y nos hizo una oferta y nos compró y ahí sacamos y tres años adelante estuvo la IPO e hicimos todo este dinero y entonces él me dijo una cosa, eso, eso, eso fue cuestión de casi que de minutos, o sea, nosotros estuvimos literalmente semanas de cerrar un deal con esta compañía que nos quería comprar y ellos también estaban cerrando el deal y ellos lo lograron cerrar, nosotros no, no? Entonces es uno, yo creo que uno tiene que perseverar hasta el final, yo no sé si nos faltó algo de perseverancia o si simplemente botamos la toalla, no tengo ni idea, creo que nunca tendré esa respuesta porque cuando ya en el momento en Intel Capital y todas estas empresas que se iban a meter nos dicen que no, pues como que nosotros ya como que nos dimos por vencidos, ¿No? Yo creo que no insistimos lo suficiente, yo creo ya mirándolo en retrospectiva, de pronto ellos insistieron lo suficiente. Entonces yo le diría a los emprendedores que están en este momento viviendo quizás una situación similar, yo creo que uno nunca debe dejar de tener los pies en el piso y ser realista lo que está pasando, pero una vez más yo creo que uno se sorprende de cómo tiene tan cerquita la salida un problema y muchas veces ni lo ve y simplemente se da por vencido o simplemente se enfoca tanto en el problema que no ve la oportunidad. ¿Yo diría nada, respirar fuerte por la mañana, profundo, tratar de mirar la situación con unos lentes distintos, ver oportunidades donde uno quizás no las ve, tal vez compartir lo que está viendo con otras personas que le pueden a uno dar alguna luz y puede que funcione y puede que no, pero yo creo que uno sí tiene que trabajar lo que más pueda para que esa buena suerte, esa buena fortuna aparezca y se te abra esa puerta que te va a sorprender, no?
La puerta se cerró, el deal se cayó, el mercado tronó y tú tuviste que cerrar la empresa. ¿Cómo te sobrepones a un golpe? Porque aunque no tenías el dinero, ya lo tenías en psicológica. Psicológicamente tú tenías 30, 40, 50 millones de dólares que cambiaban tu vida. En el momento que te dicen tienes cero, cero. ¿Cómo te sobrepones a un cambio que si bien no fue real, fue tan real como.
Nosotros estamos montados en esta historia que iba bastante bien y al final se derrumba? Entonces claro, queda uno en un contraste ahí tremendo. Yo entro en un bloqueo, en un bloqueo en donde no sé qué hacer, no sé si buscar trabajo, no sé si seguir haciendo esto, no sé si fundar otra compañía. Y ahí el rol de mi esposa es absolutamente fundamental, como en todos los momentos de crisis que tenía en mi vida, haya sido como un polo a tierra que me, que me. Como una brújula que me orienta un poco. Y entonces pues al principio simplemente como que decidí como tomarlo con calma para pensar y me dediqué a otras cosas. Y de pronto ella me Felipe, tú llevas dos o tres años hablando que quieres hacer una maestría, una especialización, de pronto este es el momento para hacerla porque eso lo estamos posponiendo y posponiendo porque pues estábamos en medio de toda esta locura. ¿Y me dijo de pronto ahorita si tú consigues un trabajo y te va bien el trabajo y cuatro o cinco años ya después la oportunidad de hacer la maestría se te pasa, pero en dónde, a qué horas? Entonces yo le dije mira, sólo hay dos programas que me gustaría hacer, unos en Columbia en Estados Unidos y otros una universidad suiza que se llama IMD. Nos metimos a los websites y las inscripciones se vencían, haz de cuenta, en quince, veinte días, había tres semanas para aplicar. Entonces decidimos aplicar a la universidad y como que yo me enfoco, bueno, sí, voy a ir a estudiar y ahí se me abrirán puertas, conocer gente, etcétera, etcétera. Eso era como abril mayo del 2001. No, fue un poco más adelante realmente esto era como agosto ya del 2001. Empiezo a preparar la aplicación para Colombia, para IMD en Suiza, ta, ta, pasa 11 justo ahí, unos días después. Entonces en medio de eso decimos con mi esposa, no acabamos de tener nuestro primer hijo, que nos vamos a ir a Nueva York después de esto, una locura. Ya entonces queda descartado Colombia, vamos a poner todos los huevos en IMD. Y entonces, pues claramente pedían el examen famoso del GMAT para entrar a la universidad. ¿Tomo el GMAT sin estudiar absolutamente nada y me va muy mal, no? Pero yo no tenía tiempo volverlo a tomar, ya tenía que aplicar con ese score. ¿Entonces aplico con ese score, me arriesgo? No, porque uno hubiera podido decir, no, con ese score mejor no aplico, apliqué. Entonces me llaman y me dicen, le hago asesor de entrevista, tiene que venir a Suiza. Entonces listo, voy a Suiza. Entonces fui a la oficina de American Airlines en Vivamos, en Costa Rica. En Costa Rica. Y voy a comprar mi ticket PISA. Ni su visa a Suiza. Dije, no, pero a Suiza no se necesita visa porque eso no es parte de. No, que sí se necesita. Entonces llamo yo a la universidad, que no puedo ir porque no tengo visa y se demora no sé cuánto tiempo y dice, ¿Usted podría ir a Brasil la semana entrante? Porque el director del programa va a ir a Brasil y él lo podría entrevistar en Brasil. Entonces digo, sí, yo puedo ir a Sao Paulo. Me monto en un avión a Sao Paulo, llego a Sao Paulo, el tipo me entrevista y al final de la entrevista me dice, listo, tienes una silla en el MBA, pero tienes que volver a tomar el GMAT y mejorar el score porque si no vas a dañar el promedio de la escuela. Perfecto. Entonces me pongo a estudiar y estudio, pero con toda la dedicación y un mes después tomó el examen y saco exactamente el mismo score. No puede ser esto. Entonces me tocó volverlo a tomar el siguiente mes y ahí ya lo mejoré, pero pues fue un dolor de cabeza total. Pero una vez más, yo creo que ahí se demuestra que soy un fiel creyente en la buena fortuna, en la buena suerte, pero entre más trabajo, más me llega. Uno tiene que hacer el máximo esfuerzo y ahí aparece la bendición.
Hay una frase de un jugador que fue MVP del Super Bowl número 6, Roger Stauback, que dice There's no traffic in the extra mile. Cuando estás dando el extra, ahí no te peleas con mediocres.
Exactamente.
Dime algo, ¿Cómo fue el discurso de graduación de tu maestría?
Bueno, eso fue otro momento de buena fortuna. Muchos momentos de buena fortuna. Porque éramos 80 en la clase. Entonces hicimos una votación para ver quién daba el discurso en nombre de la clase en la ceremonia. Y la clase me eligió a mí, yo que he elegido para dar el discurso. Entonces yo preparé un discurso muy bonito y le metí música de fondo en una parte, la novena Sinfonía de Beethoven. Y hablé de que él era sordo cuando lo escribió y de las posibilidades y no sé qué. Y bueno, eso salió muy bonito. Y la universidad invitó a un exalumno que había estudiado en la misma universidad 25 años antes, un tipo muy exitoso, un gran empresario. Y él dio su discurso y todo el mundo lo aplaudió y todo eso. Y coincidencialmente este señor era de un padre americano, pero había nacido en Colombia. Era nacido en Colombia porque su padre era el dueño de la franquicia de la embotelladora Coca Cola en Colombia. Y él nació en Colombia y se crió en Medellín y todo eso. Entonces a él le pareció lo máximo que hubiéramos sido dos colombianos los que estábamos ahí dando el discurso. Y se llenó de orgullo y naturalmente yo también. Nos pusimos a hablar ahí en la fiesta de grado. Y entonces él estaba tomando whisky, yo estaba tomando ginebra. Y después como el sexto whisky, él me dice, Felipe, hagamos algo juntos, montemos un negocio juntos. Yo quería quedarme a vivir en Suiza. Nos había encantado vivir en Suiza con mi esposa. Yo estaba buscando un trabajo, tenía posibilidad con Novartis para quedarme ahí en Basilea. Y entonces le dije, no, pero es que yo tengo una oportunidad con Basilea, con Novartis acá en Basilea. Me dijo, no, que jartera quedarse en Suiza. Acá todo está hecho en América Latina podemos hacer de todo. Entonces él me contó que era parte de la junta de Endeavor, que es esta organización que apoya emprendedores, y de Ashoka. Y me dijo, si quieres entonces traemos esas organizaciones a Colombia y trabajamos juntos en eso también. Y a mí me empezó a endulzar el oído y le dije, pero y qué vamos a hacer, me dijo, mire, yo soy el dueño de una cadena de farmacias en Argentina. Yo pensé ¿Cadena de farmacias? Jamás en mi vida se me había pasado por la mente. Tú venes de tec, vengo de tecnología y yo me quería meter en un mundo corporativo, ya fuera en una farmacéutica o en una financiera, quería como tener esa experiencia del mundo corporativo, ¿No? Porque siempre había sido una experiencia muy emprendedora. Entonces me dijo, montemos esa cadena farmacias en Colombia, yo pongo el dinero, tú te vuelves a Colombia y tú lo montas. Pero ¿Y cómo hacemos? Yo te invito a Buenos Aires ahorita en enero, vas, lo conoces y si te gusta lo hacemos. Y entonces yo dije, este tipo de pronto se tomó un whisky de más porque está diciendo muchas, muchas tonterías, pero no, no se había tomado ningún whisky de más, porque efectivamente me llega el tiquete para irme a Buenos Aires. Me voy a Buenos Aires, estoy allá una semana con él, nos hacemos muy amigos, conozco la compañía, me llevan a una apertura de un local y a conocer no sé qué, y el centro de distribución y los sistemas de información y todo y arrancamos, hace una oferta, hagámosle, nos volvemos a Colombia y hacemos esto. ¿Y empiezo a trabajar en este otra vez un emprendimiento, pero un emprendimiento muy distinto, porque ya no era con las UÑ, sino que ya había un capital semilla, había una experiencia de mucho valor en Argentina, una marca muy bien posicionada allá y fue una experiencia espectacular como tal, montar el negocio de las promesas fue increíble, pero sobre todo trabajar cerca de este señor que me enseñó muchísimo, sobre todo yo creo que me enseñó el poder de la magnanimidad, que es una virtud de la que hablo en mis presentaciones, que es esa capacidad que todos tenemos pero que tal vez no usamos en su máximo potencial, de soñar en grande, de tener sueños magnánimos, grandes, que te asusten, no? No es abrir un punto de una farmacia, sino la idea es abrir 300 farmacias, o sea, esa mentalidad en grande, de abundancia, creo que es muy importante cuando uno está emprendiendo, porque uno no se puede quedar chiquito y muchas veces en nuestras culturas, especialmente en Colombia, yo siento y en otros países de América Latina, hay una mentalidad un poco como que jala lo pequeño. Siento que México es muy distinto.
¿Tú crees?
¿Sí, sí, fíjate que México todo es grande, el Sombrerón del Mariachi, el Guitarrón del Mariachi, en Colombia uno dice ay te invito a mi apartamentico para que nos tomemos un tintico, todo sin diminutivo, yo creo que parte de la cultura y uno ve acá en México todo es a lo bestia, todo es grande, entonces esa mentalidad magnanima yo creo que es uno de los, una de las virtudes que tenemos que desarrollar todos los seres humanos y ojalá desde pequeños y.
Como, a ver quería, quería tocar ese punto, cómo la desarrollas en ti? Cómo evitas caer en este hábito de pensar pequeño o de pensar tal vez no pequeño porque todos creo que vivimos nuestras realidades, creo que a veces dudamos de nosotros mismos y dudamos porque tenemos razón, porque nos va basamos en lo que nos acordamos de nuestro pasado, que normalmente es reconocer nuestros errores y anclarnos en ellos. ¿Cómo haces tú para soltar esos malos hábitos? Y después dime cómo se lo haces a tus hijos.
Sí, buenísimo. ¿Pues yo creo que en gran medida es uno tener a alguien, un papá, un jefe, un mentor, lo que sea que siempre te esté pidiendo más, pero no pidiendo más en el sentido de como de exigir en mala onda, sino pidiendo más de que esos sueños sean más grandes y un poco eso fue lo que me enseñó este señor, era vamos a pensar en grande, cuántos puntos vamos a abrir? Tres, no, tres no, 300. 300 puntos. ¿Para mí abrir 300 puntos eso era como wow, este señor en qué está pensando? ¿Y yo creo que uno con sus hijos tiene que ser parecido, una entrevista que yo le hice a un grupo empresarial en Colombia muy exitoso, una de las ejecutivas me decía, mi papá nos sentaba en la mesa cuando cenábamos y nos decía tú qué quieres ser cuando grande? ¿Pero y por qué? Y qué vas a lograr y cuántas vidas vas a cambiar, o sea desde chiquito estar como metiéndole a las nuevas generaciones ese, ese anhelo de hacer cosas grandes, porque uno puede soñar lo más grande que pueda, ya después tienes que tener la disciplina para ejecutar lo que eso hablaremos un poco más adelante, pero el primer paso es pensar en grande, soñar en grande. ¿Ahora cómo lo hace uno? ¿A mí me encanta una metodología que tiene Google que es la famosa 10x, entonces uno se pone una, mete cualquiera que sea, no sé en mi caso de las conferencias, voy a dar lo que sea, 25, 30, 40 conferencias este año, no? Bueno, ¿Qué pasa si eso fuera 10x, que no son 30 sino 300? Una locura, casi una diaria. Pero ¿Qué tendría que hacer yo para poder dar 300 conferencias en el año? Entonces ya cuando uno se pone una meta tan grande, pues uno se obliga a pensar distinto, a encontrar alternativas, a ser recursivo, a pensar un poco por fuera de la caja, que al final eso es lo que hacen los emprendedores exitosos. No es seguir la misma ruta que ha seguido todo el mundo, que a veces funciona y a veces no, sino es buscar un nivel que le saque el quite a esa ruta y te lleve más lejos. Y la única manera de uno pensar por fuera de la caja y obligarse a pensar por fuera de la caja es tener esos sueños magnánimos, porque si uno no tiene esas grandes metas, esos grandes sueños, pues tú vas a seguir pensando igual que todo el mundo. ¿Cómo hago para mejorar mis ventas un 5%? Pues igual todo el mundo, pero si tú quieres multiplicar tus ventas por 10, no puedes pensar igual que todo el mundo, tienes que salir con soluciones distintas y eso es lo que uno tiene que estar haciendo todo el tiempo.
Dame un ejemplo de alguna vez que hayas hecho este ejercicio de multiplicar por 10 y qué tipo de cosas cambiaron en tu manera de pensar. Por ejemplo, si para crecer 5% tenías que abrir 3 tiendas y para multiplicar por 10 tenías que abrir 300, ¿Qué fue o qué sistemas tuviste que poner.
En su lugar para que esto suceda? Tengo la respuesta clarísima y es con el tema de mis conferencias. Yo comencé a dar mis conferencias en el año 2008 con un gran impacto en las audiencias donde tenía la oportunidad de subirme y las empresas que de muy buena fe me invitaban porque yo era un don nadie. Pero yo veía el impacto que yo tenía las conferencias en Colombia y al mismo tiempo veía como grandes conferencistas daban la vuelta al mundo y dando unas conferencias increíbles, cobrando unos fees impresionantes y decía uy, el gap que nos separa es inmenso, o sea, donde ellos están y donde yo estoy hay un océano gigante que nos separa, pero nuestros productos no son tan distintos, o sea, el impacto que este señor tiene no es mucho mayor que el impacto que puedo tener yo. Esa era como mi lógica, ¿Cómo hago para llegar allá? Y eso es mucho más que 10x. Entonces yo lo primero que pensé en ese momento es, yo no me puedo quedar en Colombia, yo tengo que buscar estar fuera de Colombia. ¿Para dónde miro? Perú, Ecuador, no sé qué. México. Le pregunto a mis amigos que están como en el mundo de los negocios. Perú es una buena alternativa. México, eso es muy grande, eso es otro planeta. Y Perú pues es como igual o más chiquito que Colombia. Si uno quiere crecer, pues voy a buscar México. Entonces me empiezo a venir a México, vengo acá una vez, dos veces, a reunirme con gente, a contarle mi historia, a regalarle mi conferencia. Nada pasaba, nada. Yo dele, dele, dele, dele.
Nada.
Me fui a ese viaje famoso alrededor del mundo. Y cuando volví, me llama una agencia de speakers acá de México. Me dice Felipe, con quien ya me había reunido varias veces, tenemos una oportunidad en Los Cabos con una empresa de tecnología. ¿Puedes? Es en enero, no sé qué puedo. Entonces voy allá, doy la conferencia, quedan locos, esta compañía, me contratan otras dos. Esta misma compañía, esta agencia de speakers empieza a tener un poco más de confianza en mi producto, lo empieza a comercializar con más seguridad, empieza a ver otras que no sé qué. Y yo inmediatamente pienso, bueno, y lo otro que yo puedo hacer para acercarme a todos estos es estar en los grandes escenarios donde están estos dándole la vuelta al mundo. ¿Cuáles son esos grandes eventos? Yo iba a Nueva York cada dos años o cada tres años al World Business Forum a ver lo que es el. La creme de la creme, los top de los speakers. Y yo fui allá una vez que me invitó un amigo de Colombia, dueño de una agencia de speakers, y yo dije, yo un día tengo que estar ahí parado acá en Nueva York, tengo que estar ahí parado. Y ese era un sueño magnánimo, ¿No? Porque ahí estaban Michael Porter y estaba el ex primer ministro de Inglaterra. Estaba una locura. Grandes. Después yo un día yo tengo que estar aquí para. Entonces comienzo a hacer relaciones con esta compañía y a buscar cómo meterme para que me metan y no sé qué. Y cuando ya apenas estaba comenzando a construir una relación, cambian a esa persona, se va y así pasó dos o tres veces. Finalmente por un gran amigo logro entrar a que me conozcan, que me dan la oportunidad para hablar en un evento en Medellín. Y luego me dicen, espectacular, en Medellín sacaste la calificación más alta de todos los speakers. Te queremos invitar a México a que hables en el World Business Forum en México, en el Expo Santa Fe. Yo feliz World Business Forum. No puede ser. Llegó acá, me paro en el escenario en el DF y se acaba la conferencia y llega Telcel y llega no sé quién y llega otra empresa y llega el banco no sé qué, y empiezan a salir con Marianas en México una y otra y otra y otra y otra y otra. Y entonces empieza el mercado México. ¿Y cuando ya estoy ahí, digo what's next? ¿Qué sigue? Estados Unidos. ¿Cómo hago para meterme a Estados Unidos? Y empiezo a ir a Estados Unidos y a buscar y hablar con las agencias de speakers y me ponían cero atención. ¿Quién es este colombiano que en Bogotá? No, nada, nada, no me salía nada, nada en Estados Unidos. Y yo pedaleandole. Y una vez más ese norte, esa guía de mi esposa me dice, pues vámonos a vivir a Estados Unidos. De pronto toca estar allá para. Para que las cosas funcionen. Entonces decidimos sacar los niños del colegio otra vez, irnos a vivir a Estados Unidos. Claro, darle la oportunidad a los niños de que estén allá para una experiencia de familia, pero también para yo abrirme mi camino. Ahí empiezo a abrirme mi camino y llega Covid y estamos ahí en Estados Unidos y yo sigo haciendo mis conferencias en Colombia y en México, pero viviendo en Estados Unidos. Un poco desafiante, pero pues se logra. Luego toca pivotear todo el negocio digital por la llegada del Covid y me empieza a ir súper bien con el tema digital. Pero bueno, se va el Covid y vuelven a empezar los negocios presenciales y me llaman los de Huobi y me felipe, ya fuiste a México, estuviste en Madrid, te fue súper bien, queremos que hables en Nueva York en el World Business Forum. Ese sueño que yo me había puesto ocho años atrás, que parecía gigantesco, magnánimo, imposible de cumplir, se me estaba dando ahí. Y les digo, no puede ser, que felicidad. ¿Qué día? Me dicen el 20 de octubre del 2021, el día que cumplí 50 años. Entonces fue muy simbólico que justo el día que cumplí 50 años estaba ahí realizando un sueño que me había plasmado ocho años antes, que parecía titánico y que lo logré por. Por creerlo primero, pero también por. Por darle y buscarle y estar siempre como buscando esas metas que parecen difíciles, pero si tú no te pones esas metas, pues no vas a avanzar.
Como yo digo, no mueres de triunfo, o sea, un ganador mediocre, siempre ganas, pero nunca te pruebas de lo que eres capaz.
Exactamente.
Felipe, después de las farmacias en las que estuviste varios años y tuviste mucho éxito, decidiste volver a emprender y volver medio empren, medio en tecnología, en un modelo que hoy está sumamente de moda, estos agregadores BB, y lo hiciste. Bueno, antes hay tal cosa como llegar demasiado temprano.
Absolutamente. Yo creo, bueno, yo he estudiado el tema del emprendimiento a gran profundidad y por supuesto que una gran idea es importante. Luego todo el mundo decía, lo importante no es tanto la idea sino el equipo. Si uno tiene un equipo tremendo, con la mejor gente, con la mejor experiencia, pues eso es lo que realmente va a hacer que las cosas funcionen. Y atraer el capital y la confianza y todo eso también es muy importante. Pero para mí el verdadero determinante del éxito de un emprendimiento, más allá de la idea, más allá del equipo, es estar en el lugar correcto, en el momento correcto. Es timing y una vez hay de pronto un poquito de azar en la ecuación. Y ese ejemplo es perfecto porque yo monté esto con la visión perfecta de un marketplace como el que se está viviendo hoy en día, con una plataforma es fruana. Tal cual. Y eso que fruta solamente tiene la categoría de frutas y verduras. Nosotros teníamos toda la categoría de la cadena, de la industria de la hospitalidad, teníamos cárnicos y huevos y verduras y de todo. Teníamos de todo y teníamos negociaciones con todos los proveedores, todas las cargas de restaurantes y de hoteles nos estaban comprando. Había un volumen interesante, pero pues todo era todavía muy rudimentario. La plataforma era una plataforma fundamentada en tecnologías EDI y nos montamos en esa plataforma porque era la estándar de la industria para el mercado de retail. Los proveedores ya estaban ahí metidos, pues que se metieran en el mercado institucional hacía todo el sentido. Pero fue muy temprano. Fue muy temprano y llegó el momento en que necesitábamos recursos para seguir creciendo y seguir desarrollando la plataforma y fue muy difícil. Y al final conseguimos un fondo que nos invirtiera, pero al final el deal se cayó por un problema con un socio que tuvimos y nada, al final fue un fracaso tristísimo. Pero yo mirando en perspectiva, si hubiéramos levantado esa plata, yo creo que igual hubiera sido muy temprano, nos hubiéramos dado un golpe más grande más tarde. Y no sólo eso, sino que fue realmente en esa crisis, que fue una profunda crisis personal, profunda. Ese fue el momento en que fue el génesis de mi vida como speaker.
¿Háblame de este momento de crisis, porque si tienes otro gran fracaso que vives y cómo qué aprendes de ese momento de fracaso? ¿Cómo hoy piensas sobre el fracaso gracias a eso que experimentaste?
Fue tremendo, fue un fracaso tremendo porque además pues con mi esposa habíamos logrado ahorrar una plata, pero todas se la habíamos puesto a este emprendimiento y pues eso se perdió. Y no sólo eso, sino que habíamos invitado amigos que habían puesto dinero y eso no funcionó. Entonces pues queda uno mal con sus amigos y con familiares que pusieron dinero ahí. Entonces fue un momento no solamente como de una derrota personal, de decir uy, no puede ser que no fui capaz sacar esto adelante siendo una yo era un firme creyente de la idea y hoy sigo siendo firme creyente de la idea y creo que hoy hubiera tenido un éxito impresionante. Pero fue un momento tremendo de depresión, de dificultad en creer en mí mismo, de autoestima. Hubo diferencias y dificultades con mi esposa en ese momento también estamos esperando a punto de nacer nuestro tercer hijo y estábamos en la calle, no teníamos trabajo, no teníamos ahorros, entonces había mucha angustia, mucha desesperación y yo pues voy a poner a buscar trabajo porque qué más hago ahorita no puedo hacer nada más. Entonces empiezo a preparar mi hoja de vida, pero simultáneamente se me ocurre la idea de preparar una conferencia contando esa historia de los altibajos de un emprendedor y eso qué me enseñó. Y la preparé fundamentada en una charla que me invitó a dar una universidad unos meses antes y el rector de la universidad me Felipe, usted debería trabajar en esa charla porque ahí hay mucho potencial. Pero yo como que no le puse mucha atención, pero su voz resonó en mi mente en ese momento de dificultad y dije le voy a hacer caso, voy a trabajar, voy a estructurar mejor esta presentación. Y ahí fue que salí con el nombre de Actitud e Actitud Emprendedora. Y los elementos de la actitud emprendedora, que son las 6, es enfoque, energía, Empeño, equipo, elasticidad, entrega. Todo eso se me ocurrió en ese momento. Y monté la conferencia y una empresa de seguros que tenía una fuerza de ventas que se llamaba la Fuerza e precisamente le dijo a la agencia de speakers eso es lo que necesito, lo de la actitud de cuénteme cómo es eso. Y me contrata para una espacio, una gira de 18 ciudades y empieza a crecer eso. Pero fue en ese momento de angustia, crisis y casi que depresión que sale algo que mira dónde me ha traído hoy. Yo no puedo creer, no puedo creer que hoy en día yo viajo por todo el mundo y estoy en los cinco continentes. Tantas conferencias en grandes compañías, en los eventos de liderazgo y de management de los más importantes del mundo. Y todo se origina y nace por ese gran momento de oscuridad y de dificultad. Y de pronto es lo que yo tenía que vivir para encontrar este. Esta semilla que. Que se ha ido germinando y abonando y echándole agua y mucho apoyo de mi familia, de mi esposa, de mis hijos. Y ha sido un viaje espectacular, absolutamente fascinante y absolutamente satisfactorio porque ve uno que recibe un mensaje que mira como tu conferencia nos ayudó, cómo me cambió la vida, como me sacó este problema. Entonces cada vez que recibo yo un mensaje de esos, digo oh, wow. Todo hace clic, como decía Steve Jobs en su. En su discurso de Stanford, conectando los puntos, todo lo que me pasó, todas esas caídas, todos esos fracasos, al final hacen todo el sentido para lo que me está pasando hoy. Y lo que me está pasando hoy hará todo el sentido para lo que tendré que vivir en 10 o 15 años.
Quiero que entremos a la materia de actitud y estas seis características para eso. Entiendo que tuviste una cena con Ken Siegel y James Hardy en la que medio que surge esta idea también. Platícame de cómo se da esa escena.
Si, no, en realidad la cena fue después. Después de escribir el libro y todo. Pero sí, fue una escena muy iluminante. Y eso también tiene un componente previo y es pues yo he sido un fanático de Apple toda la vida. Cuando yo hice el MBA en Suiza, yo era el único que tenía un Mac en el salón. Todo el resto eran Windows y todo el mundo se burlaba de mí. Bueno, en fin, he sido un fiel creyente de Mac y un gran admirador de Steve Jobs. Pero a mí, yo quedé con un sinsabor en la boca de cómo pintaban a Steve Jobs en la biografía que escribió Walter Jackson y luego la película Y todo esto porque lo pintaban como si fuera un cretino, pero de lo peor de lo peor. Y pues uno no puede negar que él tenía su temperamento y que a veces tenía comportamientos con los que uno puede estar o no estar de acuerdo. Pero yo creo que las biografías y las películas omitieron una dimensión de Steve Jobs que era lo que hacía que la gente tuviera esa mentalidad magnánima y ese amor infinito por lo que hacía, que logró lo que logró con Apple. El primer episodio se da con el director creativo de Pixar que cuando va a hablar en Wobbie en Bogotá yo fui de espectador, todavía no tenía la relación con Wobbie, logro hablar con él y le digo, yo quedé con este sincero en la boca. Usted que trabajó con Steve Jobs, cuénteme un poco. No, están muy equivocados porque el tipo tenía esa capacidad como de tensionar un poquito la situación y hacer sentir un poquito una piedra en el zapato. Incómodo, a veces inclusive muy exigente, pero al mismo tiempo tenía una capacidad de comprometer a las personas, de que la gente se enamorara y se comprometiera realmente lo que estaba haciendo. Y esa combinación de las dos cosas llevaban a que a que fuera un producto extraordinario. Entonces él me dijo, yo estoy de acuerdo contigo que Steve no ha sido bien retratado, si se puede decir así, en las biografías y en las películas que ha habido. Y luego, unos años después estaba yo hablando en un evento en Panamá y en ese evento en Panamá estaban estos dos personajes y salimos a cenar y uno trabajaba con Jack Ma en Alibaba y el otro había sido el director creativo de la campaña Think Different de Apple, que ha sido tal vez la campaña icónica Here's for the Crazy Ones, Los locos, los que no caben, la gente que está tan loca para pensar cambiar el mundo. Es que en verdad cambia el mundo. Esa es la campaña. Todo eso fue, digamos, obra creativa de él y su equipo. Entonces él trabajó mucho con Steve Jobs en el desarrollo de esa campaña. Y de hecho él me contó que había una frase del script que le había añadido Steve Jobs. Al copy que había hecho la agencia. Steve Jobs agregó una línea que le da una sutileza espectacular. No me acuerdo ahorita exactamente cuál era. Entonces nos pusimos a hablar de la diferencia del estilo de liderazgo entre Jack Ma y Steve Jobs y un poco Steve Jobs era el magnánimo, el que soñaban grande, el que comprometía a la gente, le exigía, pero Jack Ma era el pragmático, el que se enfocaba mucho en la ejecución, en que se hiciera bien y pues ambos modelos de liderazgo mostraron cosas distintas, exitosas ambas, pues luego el desenlace de Jack Ma es distinto. Pero creo que fue una conversación súper enriquecedora y que me reafirmó un poco que ese feeling que yo tenía de que Steve Jobs sí podía tener sus momentos de rabia y de frustración pero yo creo que también hay que ver el otro lado, la moneda. Y después, muchos años después me encontré con un video que no sé si lo han visto pero vale la pena que lo vean y podemos incluir el link en las notas, que es un vídeo en donde Steve Jobs habla de una historia de unas piedras, yo no sé si tuviste ese video. Entonces cuando él era pelado o joven, un vecino, él entra al garaje del vecino y tenía un poco de piedras y unos aparatos entonces Steve Jobs le pregunta ¿Qué es eso sino es un pulidor de rocas, Venga le muestro cómo funciona? Seleccione tres o cuatro piedras de estas, eran piedras que estaban al natural, piedras pues complejas en su forma y ásperas, metámoslas en este aparato y mete el aparato en una máquina y la máquina empieza temblar y se oía el ruido de las piedras golpeando pa, pa, pa ahí adentro una, la otra le dice vuelva en tres días, vamos a dejar ese aparato de tres días. A los tres días vuelve Steve Jobs, el tipo saca el aparato, lo abre y saca las piedras y son unas piedras completamente pulidas, hermosas, lisas, de una suavidad increíble. Y entonces la reflexión de Steve Jobs es un equipo de alto desempeño tiene que ser como esas piedras, un equipo tiene que tener esos momentos de fricción, de discusiones, de diferencias y esos golpes en los equipos son los que van puliendo el equipo y lo van haciendo mejor y más liso y más eficiente. Un equipo que siempre está en una luna de miel y que siempre están, siempre hay un sabor dulce en la boca, no es un equipo que se desafía, que se exige, que le dice no, eso estás equivocado, eso se necesitan los equipos, esa fricción. Entonces fue un momento espectacular porque como que yo aterricé todo eso y luego lo plasmé, ya había escrito el libro, pero lo plasmé en un blog que escribí y fue espectacular, o conocer un poco de cerca las personalidades de Jack May, de Steve Jobs y ese fue un momento muy interesante porque fue un momento en que en que Johnny Ivey estaba saliendo de Apple, el chief designer que todo el mundo dijo esto es el fin de Apple. Nosotros tenemos un chat con mis compañeros del MBA de Suiza y todo el mundo decía ya se va Johnny Ive, se va a acabar Apple, este es el que diseña los productos. ¿Yo les decía, no, es que Apple ya no es una empresa de productos, es una empresa de servicios y no lo veían, pero cuáles servicios? Si Apple no presta ningún servicio. Entonces yo les miren, yo me gasto más plata en Apple en servicios que en productos y yo compro el teléfono y el teléfono de mi hijo y el computador mío y el de mi esposa y el iPad de mis hijos y me gasto más plata en servicios porque tengo el servicio del iDisk y no sé qué y el iCloud y la música y no sé qué y ta, ta, ta. Y se empieza uno a dar cuenta que hay una cantidad de servicios que uno está ahí pagando todos los meses que suman una cantidad de dinero y hoy por hoy un porcentaje importantísimo de la facturación de Apple es eso. Y además uno ve el valor bursátil de Apple ha crecido exponencialmente desde el momento que Bill, que Steve Jobs murió, desde que asumió Tim Cook el liderazgo. Entonces pues ahí hay como unos paradigmas y unas cosas de que este tipo era malo, pero el mismo tipo era un genio y bueno, yo creo que eran fases de la compañía necesarias para que sea lo que es hoy.
¿Cuáles son los seis atributos de esta que llamas la actitud emprendedora?
OK, entonces la primera es el enfoque, que tiene mucho que ver con la magnanimidad, tiene esa capacidad de enfocar el futuro, de verlo, es esa estrella que me guía, ese faro que me, que me orienta y que no importa si estamos en la tormenta, yo allá veo la luz que es donde yo quiero llegar. Esa es la e, la primera e soñar en grande. Enfoque, tenga sus sueños grandes, escríbalos, compártalos con la gente que está a su lado y si siente que no es lo suficientemente grande, que no le asustan, o Richard Branson dice si no te asustan tus sueños es porque son muy pequeños, busca un sueño que te asuste que uno lo vea y diga ¿Será que si va a ser capaz? Eso tiene que hacer el sueño que uno tiene, ¿No? Entonces la primera, cuando se habla de.
Enfoque, una cosa es, OK, la fijación de metas y en tu caso hablas de metas magnánimas, metas muy grandes, metas 10x. El libro de Grant Cardón de Ten X Rule habla, habla mucho de esto, pero pues como decía Bill Walsh, el marcador se encarga de sí mismo. Lo dice James Clear, no nos subimos al nivel de nuestros objetivos, nos bajamos a nivel de nuestros sistemas. Enfoque no es tomar la decisión de ignorar muchas otras cosas para poder entonces realizar unas pocas de forma extraordinaria.
Yo creo que no. Digamos, en mi perspectiva podría uno interpretarlo de esa manera, pero como yo lo visualizo y lo presento en mi libro y en mi conferencia, el enfoque Póngase un sueño grande, este es el enfoque. La siguiente ¿De que es energía? Es exactamente eso, que es alinear toda la energía y direccionar toda la energía que yo tengo enfoc. Enfocada allá a ese faro, a ese gran sueño. Y eso implica decirle que no a ciertas cosas para poderme enfocar en lo que me tengo que enfocar. Eso es atención al detalle, eso es disciplina en la ejecución, eso es tener un plan detallado. Energía, esa capacidad que uno tiene. La única forma de volver un sueño realidad es trabajando de una manera muy enfocada y muy específica para lograrlo. Entonces ahí en el libro y en la conferencia doy una frase de Joel Arthur Barker que era un tipo que en los 80 hizo un vídeo fantástico que se llama El Poder de la Visión. Y vale la pena que lo busquen en YouTube y lo vean porque es un vídeo viejo, pero que sigue siendo completamente relevante y es el poder de ese sueño, de esa visión. Y entonces él cita, él tiene una frase que dice Una visión sin acción es un sueño que jamás alcanzarás. Una acción sin visión no tiene sentido porque estás un poco como disparando a la loca. Pero una acción, pero una visión con acción puede cambiar el mundo. Entonces lo que él llama acción, yo lo llamo energía. Y esa energía es una intencionalidad en ejecutar de una manera extraordinaria. Ser disciplinado, riguroso, detallado. Y esto un poco se interlaza en la conferencia que hago con el piano, con todo el tema del método. Es tener un método para ejecutar y hacer las cosas bien y tener un ritmo para hacer las cosas de una manera organizada, constante, sin procrastinar, sin tomarle el pelo las cosas que uno tiene que hacer. Porque cuando uno empieza a tomarle del pelo las cosas que tiene que hacer, es cuando todo se empieza desordenar y esa visión allá se empieza a desenfocar y llega la neblina y se pierde uno. Entonces esa es la segunda que es energía. Tercera. La tercera es empeño y esa es perseverar y es darle y darle y darle y no darse por vencido y aprender del fracaso y aprender de la adversidad, saber afrontar la adversidad. Mucha gente le llega la adversidad y se rinde solamente con verla ahí de frente, ni siquiera la ha sufrido. Otros la sufren y salen derrotados y dolidos y se caen y se quedan ahí, no se vuelven a levantar. Pero hay otros que están ahí a punto de morirse y se levantan y eso hace la gran diferencia. Y uno siempre se traza una línea, un plan para llegar a ese objetivo, pero el camino que nos toca recorrer es distinto. Y ahí, en ese sentido tenemos que desarrollar, por supuesto, una disciplina en planificación y en hacer un plan de trabajo y de ejecución, pero simultáneamente saber que tenemos que tener una flexibilidad mental para adaptarnos a los. A las tormentas que van a llegar, porque van a llegar tormentas y pueden ser tormentas de muchísimo tipo. Un competidor que no habíamos visto, un cambio en la regulación, un cambio en el mercado, una tecnología que llegó y cambia completamente lo que está pasando. Y yo creo que. Pues uno ve Kodak y Blockbuster y todas estas compañías y. Y fue eso. Yo creo que ellos no vieron venir eso. No tuvieron la flexibilidad suficiente de entender y de. Y de no quedarse ahí con esos lentes de decir, no, es que nuestro camino es este y tenemos que seguir alquilando películas en los locales. No, ellos no vieron. No vieron lo que venía. Y por más de que recibieron ofertas para que Netflix los comprara, las rechazaron y se les fue la oportunidad y la clase terminó. No, yo creo que esa flexibilidad.
Hay algo que yo digo mucho, que es que la diferencia entre el necio y el perseverante solo la dicta el resultado. Es decir, solo podemos decir si estaba siendo necio o perseverante una vez que podemos voltear hacia atrás y juzgar con conocimiento de causa. ¿En qué momento? ¿Cómo decides tú cuándo es momento de tomar este plan B, ser más flexible Y cuándo vale la pena perseverar? Esa es creo que una de las preguntas que más me hace la gente. ¿Cuánto, cómo sé cuándo matar un proyecto o cuándo matarlo? Al menos en su forma actual.
Sí, yo creo que el sueño. El sueño debería moverse, El sueño debe estar ahí Y en ese libro del poder de la visión este señor hizo una analogía muy bonita y es imagínense un río muy caudaloso y al otro lado hay un árbol y ese árbol es su sueño. Entonces usted amarra una cuerda a ese árbol y lo pasa al otro lado del río y usted empieza a pasar el río agarrado a la cuerda porque la cuerda es el camino que lo lleva a su sueño. Pero la corriente te arrastra a un lado para otro, te golpeas con una piedra. No, el sueño sigue siendo el mismo y yo sigo guiándome de la cuerda para llegar al árbol. Pero la ruta que yo había visualizado al principio es completamente distinta que la ruta que al final tuve que tomar para poder cruzar el río y el palo que se me atravesó. Lo que haya pasado, ¿No? Entonces yo creo que uno debe ser muy fijo con sus sueños y sus ideas tener un plan muy claro, pero ser muy flexible con el plan. Con el plan. Si algo empieza a estorbar, a no dejarnos avanzar como queremos, yo creo que no hay que cambiar el sueño, hay que cambiar el plan. Algo estamos haciendo que nos está impidiendo llegar de la manera más eficiente del punto al punto B, qué es eso que tenemos en la mitad del camino y cómo lo movemos o cómo nos desplazamos nosotros para que podamos seguir nuestro camino. Y ese es el perseverante y hay que encontrar. Y yo creo que ahí es, esa es la verdadera prueba del emprendedor. La otra vez leía. Un thread de Twitter del fundador de una cosa que se llama Jarvis, no sé si lo has visto, que es como un servicio de chat GPT de inteligencia artificial que escribe, pero digamos comercial. Entonces tú pagas una membresía y tú solo dice ahí Jarvis.
No es lo que creó Mark Zuckerberg.
No, yo creo que eso no es Mark Zuckerberg, No recuerdo el nombre.
Según yo así le llamaba a su inteligencia artificial que él decía que estaba creando. Igual me estoy equivocando, pero tengo.
No recuerdo el nombre de la persona, pero entonces él pone ahí un poco su camino. Oye y el camino de este señor fueron derrota tras derrota, tras derrota, tras derrota, tras derrota, tras derrota, tras derrota y se caía y se le caía una empresa y la otra. Y de pronto se le ocurrió esta idea, boom. Y explota esa perseverancia. Yo creo que ese es el atributo por excelencia del emprendedor. Y uno ve por ejemplo a Edison tipo esos 10.000 bombillos que no sirvieron. ¿Cuántas puertas golpeó J. K. Rowling para que le publicaran su libro de Harry Potter? Tantas historias que hay así en todos los países, en toda gente que le da y le da y le da hasta que consigue lo que quiere. Yo creo que esa perseverancia es muy importante alimentarla y sobre todo en este momento en donde la sociedad es una sociedad muy acostumbrada a la inmediatez, a las cosas fáciles. Yo creo que el enseñar a las nuevas generaciones que hoy por hoy ya están empezando a tener posiciones de influencia y de liderazgo en las compañías, a desarrollar esa resiliencia, esta capacidad de rebotar, como dice tal Benzod, pero además no solamente de rebotar para volver a la misma. Él lo llama resiliencia 2.0 porque la resiliencia 1.0 es cuando. Cuando algo tiene una forma y se espicha, digamos, y cuando vuelve, vuelve y recupera la forma original. La resiliencia 2.0 es cuando te espichan y te sueltan, creces. Entonces yo creo que esa es una verdadera escuela de vida, una verdadera escuela de emprendimiento. El cada vez que te tropiezas, verlo como una oportunidad para que cuando te recuperas, eres mejor, estás mejor preparado, tienes algo más en tu equipaje que te va a permitir tomar una mejor decisión el día de mañana. Y en ese sentido yo creo que uno tiene que aprender a ver todos esos tropiezos, fracasos, como grandes oportunidades. Y las vemos con Walt Disney lo echaron de un periódico porque le dijeron usted no tiene ningún tipo de capacidad creativa. Y a Michael Jordan le dijeron que no podía jugar basquetbol cuando entró a su penúltimo año de colegio, que por qué no jugaba bien. Y así tantas historias de gente que termina siendo pero leyenda en lo que hace. Y fue porque después de ese golpe creció, aprendió un poquito, ensayó otra vez y fue llegando y lo llevaron a cosas extraordinarias. Entonces ese empeño número 3, la cuarta. La cuarta es equipo y equipo. Un poco lo hablo porque uno ve a cualquier persona exitosa, puede ser un maestro, un atleta, lo que sea, un hombre de negocios, una mujer de negocios, un emprendedor y uno siempre encuentra dos cosas en común. Uno es que ha habido una serie de fracasos en su vida previos a ese éxito y dos, que siempre ha habido un equipo detrás y el equipo puede ser tan fácil como tu esposa y tus hijos. Ese ha sido mi caso en muchas de las cosas que he hecho o el equipo que tú haces para formar una empresa o para organizar una fundación o para lo que sea, el equipo es fundamental. Hay un viejo adagio de algún movimiento aborigen, creo que Canadá, que dice si quieres llegar rápido vete solo, pero si quieres llegar lejos, vete acompañado. Si uno quiere cumplir ese sueño tan grande y tan difícil, solo lo vas a lograr. Tienes que tener gente que te esté apoyando cerca a ti, que te esté desafiando, que te esté cuestionando, que te esté subiendo la vara, que te esté complementando, que te esté dando ideas. Entonces el equipo es absolutamente fundamental y ahí hay todo un elemento de uno saber escoger a sus personas y también uno tener la audacia de rodearse de gente que sea mejor que uno. Y cuando uno contrata otras personas, tal vez con una experiencia, hacerlo con la idea de que estas personas brillen y enseñarles y no ser egoísta. Todo eso de desarrollo de equipo, de ser un buen líder, de inspirar a la gente, de ser luz para que los demás brillen, está dentro de ese capítulo de equipo que es absolutamente fundamental.
¿Cómo lidias con un miembro del equipo que es bueno en su desempeño, vamos a decir técnico o numérico, pero que no entra en el concepto cultural funcional de un equipo?
Te contaba que esa primera dimensión de la conferencia que hago con el piano es el método y yo hablo de tres dimensiones importantes para ser virtuoso, que son método, actitud y pasión. Y yo me he encontrado en mi carrera con gente que tienen dos de los tres, pero no los tres. Entonces una vez trabajé con una persona que era muy metódica, súper disciplinada, un trabajador incansable, madrugaba hacía los reportes, tenía una capacidad numérica impresionante, muy apasionado por lo que hacía, o sea realmente le ponía toda la pasión a lo que hacía, pero su actitud era una actitud que lo único que generaba era conflicto, rechazo, dificultad y todo eso y al final esa persona no encontró su espacio en esa compañía y tuvo que buscar otros horizontes y hoy está en otro lado exitoso y espero que le esté yendo muy bien, pero yo creo que uno. Nosotros somos seres integrales, y yo creo que nosotros hemos cometido un error desde la perspectiva empresarial, de poner una. ¿Cómo se llama? Una lupa en la dimensión intelectual, del conocimiento, de la experiencia, de a qué universidad fuiste, donde estudiante, qué experiencia tienes tú, qué sabes, qué has hecho antes. Y todo eso es muy importante, por supuesto, y más en unas profesiones que en las otras. En un doctor es absolutamente importante su experiencia y su conocimiento, porque tú no quieres poner tu salud en manos de un experto. Pero todos estamos hechos de mente, cuerpo y alma. Y ese es un poco el triángulo del método, la actitud y la pasión. La actitud es todo lo que tiene que ver con mi lenguaje corporal. La actitud, el mirar los ojos, el sonreír, el ser capaz de conectar, de ponerme a un nivel de la persona, de desarrollar la empatía, el servicio, la humildad, estas virtudes que son tan importantes para ser de verdad una persona que genera un impacto positivo en los demás, que inspira, que evoca, que te lleva a imaginarte una versión de ti mismo mucho mejor de la que tú mismo puedes creer. Y la pasión, el alma. Cuando uno ve a alguien que hace su trabajo con amor, y puede ser un doctor que está operando, o alguien que está manejando un taxi, o una señora que te está sirviendo el café, o un doctor que está haciendo una cirugía, o un vendedor que está tratando de venderte algo, tú notas de manera instantánea cuando la persona lo hace con amor y cuando no lo hace con amor. Y voy a guardar un poquito eso para la última que tiene que ver con eso.
Entonces, la quinta.
La quinta es elasticidad mental y es esa capacidad de estar siempre buscando nuevas respuestas a las preguntas de siempre. Todos tendemos a gravitar, a caer en el. En los patrones, en los paradigmas ya establecidos, en los sesgos que nos limitan nuestra capacidad de ser creativos, innovadores, de pensar por fuera la caja, romper paradigmas, de ser verdaderamente creativos. Yo creo que todo el tiempo, una de las cosas que tenemos que desarrollar es cuestionarnos cómo podemos hacer esto distinto, ¿Cómo podemos hacer eso de una manera más eficiente? Si no fuera este número, sino 10 veces este número, ¿Qué tenemos que hacer distinto? Estar siempre con hambre. Steve Jobs termina ese discurso en Stanford que dice stay hungry, stay foolish. Siempre ve al mundo como si fuera con hambre y con ganas de devorarse el mundo. Y si uno tiene hambre y tiene ganas de devorarse el mundo, tiene que ser creativo, tiene que ser innovador. No puede ser que voy a hacer lo mismo de la misma manera toda la vida. Y hay cosas que uno tiene que hacer para romper sus propios patrones. Uno siempre va al mismo restaurante, pide el mismo plato, la misma bebida, rompamos eso. De pronto estamos en un restaurante, ensayemos un plato distinto o sentémonos en una mesa diferente. Uno busca como esas zonas de confort que por supuesto que le traen a uno tranquilidad y confort. Y ya sé que ese plato es delicioso, y más vale bueno conocido que malo por conocer. Pero el que no experimenta, el que no trata cosas nuevas, el que no se sale de esa zona de confort, se va a quedar ahí. Y al final, uno de los grandes mensajes que yo siempre transmito es cada uno de nosotros está hecho para la grandeza, no para la comodidad. Y para alcanzar esa grandeza es obligación salirnos de la comodidad.
¿Cuál es el cambio de pensamiento más importante o más dramático que has tenido en el último año?
A ver. Último año. Bueno, yo creo que una cosa que me ha realmente puesto a pensar de una manera tremenda y que me cuestiona mucho sobre el futuro de muchas industrias, es la llegada de herramientas como la inteligencia artificial. No sé si ha tenido la oportunidad de meterse a jugar con esta herramienta, pero, o sea, uno juega 45 minutos con esa herramienta y es como si te movieran el piso. Y yo me pongo a pensar qué va a pasar con tantas industrias. Yo ya entendí, o creo que entendí, el impacto que tiene la inteligencia artificial en muchísimas industrias y la industria creativa. Y justo ayer en mi programa, que tengo un programa de entrevistas parecido a este, pero en un formato un poco más corto, hablaba con una persona experta en el futuro de la televisión y me decía, el rol que va a jugar la inteligencia artificial en el futuro de la televisión es impresionante. Porque tú hoy en día le dices, escríbame el libreto del próximo. De la próxima serie que va a generar 900 billones de dólares o lo que sea, y tiene que tener 4 seasons y 26 episodios. Y esa vaina te escribe el libreto, te escribe los los actores, la personalidad genera una imagen de cómo tienen que verse los actores, dónde queda el scriptwriter y dónde queda el escritor y dónde quedan los creativos. Todo eso va a cambiar completamente y eso me ha forzado a mí a cambiar la manera de pensar muchísimas cosas y de afrontar muchísimas cosas. Tú y yo que estamos en el negocio de generación de contenido, de escribir libros, de escribir blogs, no usa uno una herramienta de estas o no es una herramienta o es hacerle trampa al sistema. A mí me mueve un poco el piso y de verdad me cuesta un poco el poderme ubicar en este nuevo esquema. Y oyendo compartir escenario con Yuval Noah Harari en Oslo más temprano este año, y él decía unas cosas que a mí me dejaron, porque un poco la intervención de él era como la inteligencia artificial va a desplazar una cantidad de puestos que hoy son importantísimos, que más adelante lo van a hacer las máquinas. Y ponía un ejemplo que a mí me dejó completamente loco y decía por ejemplo, la inteligencia artificial va a desplazar completamente el rol de los médicos. Porque ¿Qué hace un médico hoy en día? Se alimenta de un poco de información, TV, te examina, ve tus signos vitales, usa su experiencia y su conocimiento y hace un diagnóstico y en función de ese diagnóstico diseña un tratamiento. Eventualmente la inteligencia artificial va a ser mucho más eficiente que el doctor en hacer eso, porque va a tener la información, no solamente los pacientes que ha tenido ese doctor, sino todos los doctores con todo el mundo y lo cruza con tu posición geográfica y con no sé qué y con ta, ta, ta y con la socioeconómica y te saca un análisis y te dice que tiene y cómo tiene que ser el tratamiento.
¿Si, hay versiones muy rudimentarias de eso, sobre todo para lesiones de piel, cáncer de piel, hay aplicaciones de tu celular que te puedes tomar una foto a tu lunar y te la diagnóstica como algo de cuidado o no? Y eso es nada más con reconocimiento de imagen, imagínate.
Pero Y luego decía él, pero por ejemplo, la inteligencia artificial nunca podrá reemplazar a una enfermera. Entonces mira, una industria como la industria de la salud, a quien hoy tenemos en el pedestal, el doctor, la eminencia, el dueño del conocimiento, de la experiencia, en quien confiamos, probablemente en cinco, diez, quince años su rol sea completamente distinto, por la enfermera tendrá que seguir siendo la misma enfermera, iba a haber necesidad más enfermeras Y así pone muchos ejemplos él y es fascinante ver. Y entonces eso a mí me ha hecho, ha sido completamente un ejercicio de. Es como si me quitaran un velo y yo estuviera viendo un mundo distinto del que he vivido toda mi vida.
Cuando dices que jugaste con chat GPT, ¿Qué prompts le diste? ¿Qué fue el experimento que hiciste?
Empecé con cosas muy sencillas, como escriba un ensayo sobre X tema, o escriba el capítulo de un lib hablando de tal tema, y lo hacía perfecto en segundos. Pero luego me fui sofisticando y vi unos documentos que ponían unos prompts distintos. Por ejemplo, uno le puede decir. Uno le puede decir a la máquina el tono con el que uno quiere que escriba uno. Por ejemplo, escriba un texto de dos párrafos para un producto, no sé, un computador, pero escríbalo como un copywriter de publicidad, y ahora escríbalo como un poeta, y ahora escríbalo como un científico, y ahora escríbalo como un filósofo. Y él cuenta la misma historia, pero contadas de la perspectiva de las que uno le pidió. Decíamos, compare una escuela de pensamiento filosófica con otra, o con las enseñanzas de la Biblia, y hacía unas cosas presionantes. Brutal, o sea, realmente. Y hay una cosa increíble, es que hoy en día chat GPG no está conectado a las bases de datos de información y datos, es solamente un mecanismo de machine learning del lenguaje hablado. Y decían en un programa que vi hace poquito, que este año se va a conectar a todas esas fuentes, le puse un prop que era cómo después del Covid-19 se generaron nuevas formas de trabajar y qué impacto tuvo eso en la productividad, las empresas. Escribió un documento perfecto, dije, por favor, ilústremelo con ejemplos concretos de empresas, puso la información con nombres de empresas y todo. Y después le dije, por favor, analícelo comparando los estados financieros de estas compañías. Y entonces ahí me todavía no tengo acceso a los estados financieros de estas compañías, pero pronto lo tendría. Dice.
Impresionante.
Entonces una locura, ¿No? Esas son de las cosas que te mueven el piso. Y ese es un punto de inflexión en el que van a surgir miles de oportunidades increíbles para emprendedores de aprovechar estas tecnologías que están llegando a ese punto de madurez en donde cualquier industria las puede aprovechar para hacer una cosa extraordinaria, o para verlo como una gran amenaza y firmar su propia sentencia de muerte. Y una cosa que he visto, por ejemplo, el sistema educativo de Nueva York, de los colegios públicos, vetó chat GPG y lo bloqueó de todos los computadores del sistema educativo de Nueva York. Me parece una estupidez. Me parece una estupidez que eso pase porque precisamente una de las industrias que siento yo que tiene que reinventarse completamente es la educación toda desde la educación escolar, la educación universitaria ni se diga. Creo que la oferta de educación universitaria que hay hoy en día en el mundo está completamente fuera de perspectiva, fuera de tono, desactualizada con la realidad del mundo. Y sí creo que es un elemento en donde los muchachos aprenden disciplina y a relacionarse y a conocer gente nueva y maduran. Pero yo creo que la experiencia educativa no no genera el valor que debería estar generando que generó muchos años atrás, y mucho menos una relación frente a lo que cuesta una educación y el resultado final.
Vamos con la sexta.
La sexta es empeño, perdón, es entrega. Entrega. Y esa es la que tiene que ver con el amor. Y esa es muy importante porque es cuando uno se da cuenta de que todo lo que hace soñar, trabajar duro, sin descanso, con disciplina, con rigor, levantarse cuando se cae, aprender del fracaso, crecer cuando uno lo golpean y salir fortalecido, rodearse bien, trabajar duro en desarrollar la gente, en tener esos conflictos con la gente para construir mejores equipos, pensar por fuera de la caja, todo eso al final no tiene ningún sentido si lo estamos haciendo pensando en nosotros. Y por eso se llama entrega. Es porque yo tomo todo ese esfuerzo que estoy haciendo y lo entrego y tiene un propósito, que es servir a los demás, sea servir a mi cliente, a mi mercado objetivo. Cuando yo tengo esa mentalidad de que estoy ahí para servir. Y ahí es donde se mete el componente del amor. Cuando yo sirvo con amor es cuando deja suceder lo ordinario y comienza a suceder lo extraordinario. Cuando uno ve empresas que genuinamente están tratando de buscar tu bienestar, tu desarrollo, tu prosperidad, uno ahí la fidelidad y el nivel de conexión con esas marcas es casi como una religión, porque se conecta uno en una dimensión espiritual con esa marca. Entonces yo creo que hoy por hoy, claro, estamos en la revolución de la tecnología, de la inteligencia artificial, el mundo se achicó, todo eso no nos podemos olvidar que somos seres humanos. Y la gran diferencia entre la inteligencia artificial y el mundo real es eso, es el amor que le ponemos a lo que hacemos chat GPG no le puede poner amor a lo que hace. Es una máquina y podrá eventualmente ser empática porque podrá medir, no tengo ni idea, medirá mi temperatura y sabrá si yo tengo o si estoy cansado o no mi pulso y dependiendo de mi pulso dirá un tono distinto. Pero al final no lo podrá hacer con amor, con una entrega desinteresada de que yo estoy aquí para servirte. Eso sí lo podemos hacer los humanos. Y yo creo que ahí es donde va a radicar la diferencia entre los exitosos y no exitosos, entre las empresas que le van a sacar del estadio y las que no. Es poder encontrar esa. Ese blend, esa convergencia, esa unión de ese desarrollo tecnológico vertiginoso y veloz que se nos viene y nos atropella, pero humanizarlo y ponerle todo eso del amor y la entrega y la pasión y el estar ahí presentes como seres humanos, ahí va a pasar la magia.
Me parece muy interesante un fenómeno que se está repitiendo mucho en mis conversaciones. Yo hablo con emprendedores, artistas, empresarios, gente muy exitosa en el mundo de los negocios que pareciera que es un mundo pragmático, frío, cuadrado, numérico. Y hace poco hablaba con el Dr. Ichaca, dices que, no sé si lo conoces, ha escrito 28 libros, lleva 50 años haciendo consultorías para gobiernos y las empresas más grandes del mundo. Y su conversación, si bien fue de negocios, fue una conversación mucho más filosófica en la que yo creo que se habló mucho más profundamente y frecuentemente del amor que de cualquier otra cosa. El amor, el respeto, la confianza. Parece ser que sí hay una nueva ola de empresarios exitosos que entienden que hay algo más que simples resultados y que profits, utilidades.
Absolutamente igual. Yo he visto en todas estas conferencias internacionales que hoy hace muchos años, el amor no se. No se hablaba nunca del amor en esas conferencias hace muchos años. Y el flipping point fue. Estuve en una en todos los noviembres en Viena hay un congreso muy importante que se llama el Peter Drucker Forum que es un foro donde se reúnen académicos, ejecutivos y empresarios para honrar un poco las ideas de Peter Drucker y contextualizarlas en la realidad actual. Entonces me invitaron allá a dar mi conferencia y no hubo una sola intervención, ni un solo panel. Y acá estamos hablando de CEO de empresas Fortune 500 Companies que no sacar a flote el tema del amor. Y yo lo dije allá, dije es la primera vez que yo veo claro esto era saliendo de la pandemia. Yo creo que la pandemia también de cierta manera nos abrió, nos abrió la vulnerabilidad que creó la pandemia, creo que fue un elemento importante y a partir de ese momento en el World Business Forum en Nueva York, en todas partes, ahí estaba presente, en el Oslo Business Forum, el amor estaba ahí presente y yo creo que ahí un poco aterrizamos, hablamos mucho de actitud, pero mi otro tema que es virtuoso, que es el tema de desempeño extraordinario, es un modelo completamente fundamentado en ideas filosóficas aristotélicas y tomásticas y eso es el corazón de ese modelo. Y si uno se pone a mirar el trasfondo de actitud, si uno quiere de verdad asumir esas mentalidades y esas actitudes dependen de que tú tomes la decisión consciente de desarrollar una serie de hábitos operativos buenos, virtudes. Una virtud es un hábito operativo bueno, así como lo define Aristóteles. Y entre más virtudes desarrolles en tu vida, más virtuoso te vuelves. Y la virtuosidad lo que te lleva a hacer lo que haces de una manera extraordinaria, con maestría. Entonces, como bien lo dijiste ahorita y lo dijo tu invitado, todo se aterriza un tema completamente filosófico. Yo creo que la escuela de pensamiento de liderazgo y de management y de empresas como que de pronto surgió de todo esto, pero se volvió muy materialista y muy práctica y muy pragmática y muy humana. Y de pronto con la pandemia volvimos a esta dimensión y estamos un poco volviéndole a dar importancia a estas ideas aristotélicas y tomásticas y todo esto, que se vuelven absolutamente fundamentales a la realidad de lo que estamos viviendo hoy. Y es un poco lo que yo pregono en mis conferencias y en mis libros y en el libro que estoy escribiendo ahora y muy probablemente tú también con todo lo que estás haciendo underline de todo eso están ahí el desarrollo de hábitos operativos buenos que nos pueden hacer mejores personas, mejores ejecutivos, mejores emprendedores, mejores hombres, papás, mamás, ciudadanos, etc.
Ciertamente esta actitud es contagiosa y creo que más gente está agarrando la cosquillita de explorar qué más hay, de conectar con sus valores, con sus sentimientos, con su misión, con su propósito. Pero tú hablas de que una mala actitud es mucho más contagiosa que una buena actitud. ¿Cómo manejamos una mala actitud?
Yo creo que el rol del líder tiene que ser un rol muy parecido al del director de una orquesta. Sabes que soy músico y que uso la música como metáfora en mis conferencias con un piano en escena y me gusta hacer muchas analogías con la música. Entonces un director de orquesta ¿Qué está haciendo? Primero que nada está mirando a la orquesta y le está dando la espalda al público. Yo creo que como líderes tenemos que primero pensar en eso, tenemos que darle la espalda a nuestros clientes para enfocarnos en nuestra gente. Muchas veces como líderes estamos acá es mirando al cliente, pero el cliente lo tiene que mirar, es nuestro equipo, nosotros tenemos que velar porque el equipo esté bien. Entonces démosle la espalda al público y enfoquémonos en nuestra gente. ¿Luego él tiene la batuta y el que está marcando con la batuta un tiempo, eso que todo mundo tiene que estar tocando al mismo tiempo, que tiene que haber un ritmo, no? Una coherencia en esto, está manejando la intencionalidad de la música, si es algo que es fortísimo, si es algo que es delicado y piano y todo eso. Yo creo que como líderes tenemos que hacer exactamente eso. Igual que como un músico en una orquesta se desafina porque no lo está haciendo bien o lo está haciendo con el alma o porque le falta entrenamiento, le falta método. Es rol del director de la orquesta. Si, pare, pare tu tercera trompeta, séptimo compás, tócalo solo, no tienes una nota mal, vuélvelo a hacer. ¿Cómo te puedo ayudar? Veámonos después del ensayo, ven, hagámoslo acá juntos. Es que estás haciendo acá esto mal con el dedo. Te falta eso en la intención. Es no solamente estar atento a escuchar, a ver, a sentir esos momentos de equivocación, de mala actitud y al final todos somos seres humanos que tenemos nuestros altibajos emocionales por todo lo que nos pasa en la vida. No podemos ser máquinas que todo tipo seamos felices, pero si tenemos que tener la habilidad de detectar quién está pasando por un mal momento y ayudarle, guiarle, darle la mano. Yo creo que un buen líder se diferencia de un mal líder, porque el mal líder le cae a la persona que tiene mala actitud y lo humilla, lo aplasta, lo critica y lo único que eso hace es generar más mala actitud en esa persona que al final termina eso, explotando y no funcionando. Un buen líder detecta eso y va, escucha, escucha otra vez, acompaña, guía, ayuda, le tiende la mano, esa persona eventualmente sale, brilla, y esa persona le va a ayudar a otra persona el día de mañana. Y el director tiene que enfocar el día de mañana. Tenemos que estar ahí pendientes. Y yo creo que una mala actitud no es una señal de que es una persona que no tiene la capacidad, de que no tiene las ganas, de que no tiene. No, algo tiene que estar generando esa mala actitud. Puede ser un problema personal, un problema en su matrimonio, un problema con uno de sus hijos, un problema en el trabajo. El líder tiene que tener la capacidad de generar esa confianza, de que esa persona se abra y le cuente y sea vulnerable, para que el líder pueda ayudarlo, darle la mano y que pueda una vez más entrar a tocar en sincronía, a tiempo afinado y con la intencionalidad que el director que ésta quiere, ¿No?
Felipe, tú me dices que, o no me lo dice a mí, pero has dicho que la música sí es una parte muy importante de tu vida, no sólo de tus conferencias, sino de tu personalidad, y que asocias la actitud de la gente a la música en cuanto a la conozca, en cuanto la conoces. ¿Qué significa eso y qué tipo de música asociarías alguien como yo?
Buenísimo. Sí. Bueno, pues yo estoy convencido que las actitudes pueden ser relacionadas con música. Es más, si ponemos una atención intencional y detallada, casi que podemos escuchar una música cuando vemos a alguien. Y un poco esto tiene mucho que ver también con la música para cine. Uno va a una película y uno ve que cuando una persona va a cometer algo equivocado, hay una música que es como en tonos bajos, en tonos menores, todas estas cosas. Cuando es un momento de aventura, hay una música que genera un poco expectativa y es brillante y se usan unos instrumentos y todo, etcétera, etcétera. Las actitudes, les podemos poner una música como si fuera una película. Entonces, si tú ves a alguien que se la pasa triste y pesimista y que habla pasito y que siempre está ahí, tú lo puedes perfectamente relacionar con una obra musical en un tono menor que denota tristeza, que denota melancolía. Puede ser la Sonata del Claro de Luna de Beethoven, por ejemplo. Tú escuchas el Claro Luna de Beethoven y puedes perfectamente ver a alguien que se comporta de esa manera, o si ves a alguien que es como, no sé, misterioso, como que no sabes descifrarlo, como que siempre está ahí, uno podría asociarlo con el tema de La Pantera Rosa o alguien que siempre está de mal genio, lo puedes asociar con la música de Tiburón y así pues asociar la gente con música. Entonces yo lo que le digo a la gente es, tenemos que aprender a escucharnos qué música estamos proyectando, porque es que muchas veces no nos damos cuenta, pensamos que somos muy simpáticos y muy queridos y la gente nos ve como soberbios o como antipáticos o como etcétera. Entonces tenemos que desarrollar esa habilidad de escuchar qué música estamos proyectando a través de nuestras actitudes. Y si no nos gusta esa música que estamos proyectando, tenemos que tomar una decisión consciente para cambiarla, porque la actitud es una decisión personal. Al final todos estamos llenos de problemas y desafíos en nuestra mente, de dolores y heridas en nuestro corazón, pero tenemos la capacidad tomar una decisión de levantar la cabeza, sonreír y a pesar de esas dificultades y esos dolores, vivir una vida proyectando una música agradable y eso hace toda la diferencia. Y si me preguntas con qué música te puedo asociar a ti, no soy un tipo ochentero, entonces uso mucha, mucha música de los 80s. Toto, ¿Has oído Toto o no mucho? Creo que sí me generas un poco el.
¿Alguna canción en particular?
A ver, búscate África de Toto.
¿África?
Sí. Vamos a ver, Ya no me van a dejar de molestar.
Necesito descifrar qué es lo que estoy proyectando con esto. Muy bien, Felipe, se nos acaba el tiempo, pero me gustaría platicar. Tienes sueños magnánimos, te fuiste a vivir EEUU, estás viajando por todo el mundo. ¿Cuál es el proyecto al que más le quieres dedicar o cuál es tu misión, tu meta más grande este año?
OK, pues yo tengo una misión y es siempre es tocar vidas. Con las conferencias que doy o con lo que escribo, con lo que sea, quiero seguir dando mi conferencia a más empresas, a más grupos, ojalá más gente joven. Me encantaría poderle llegar a la gente joven, porque mucho de lo que hago es grupos corporativos, grupos de liderazgo, equipos, etcétera, etcétera, fuerzas de ventas, pero me encantaría poder penetrar las universidades, los colegios y sembrar un poco estas ideas en la juventud que creo que son muy relevantes el día de hoy. Entonces creo que hay un sueño y un proyecto de penetración y de alcance de poder tomar lo que he construido y poderlo regar un poco más. Y obviamente para eso estoy en proceso de escribir un libro con toda la filosofía de las virtudes y de volvernos virtuosos en lo que hacemos para pensar y actuar de una manera extraordinaria. Y en eso estoy un poco confundido porque creo que Chat GPT puede seguirlo mejor que yo.
Bueno, yo tengo planeado lanzar un o sacar un nuevo libro este año y sí tengo pensado que parte lo escriba, lo voy a intentar a ver qué pasa.
Escribirlo a dos manos con Chat GPG. Mira, interesante.
Y full disclosure voy a decir este episodio.
Jordan Peterson que escribió ese famoso libro Las doce reglas de la vida, que ha sido un gran bestseller, le puso a Chat GPG escriba la treceava regla para la vida de Jordan Peterson y dijo. Y él dijo lo hizo mejor de lo que hubiera hecho yo.
Increíble. Y para cerrar Felipe, si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿Qué diría?
Yo creo que no se nos olvide esa dimensión espiritual que todos tenemos. Yo creo que eso sería lo más importante. Yo creo que de cierta manera todo lo que ha pasado los últimos años nos ha vuelto un poco más vulnerables y nos ha abierto a ser más abiertos, valga la redundancia, en esos temas. Tener una vida espiritual rica en la fe que tú tengas. Yo tengo mi fe y la quiero vivir con intensidad, no en aguas tibias como un virtuoso. Y yo creo que eso, eso genera una trascendencia diferente porque al final yo creo que todas las creencias, todas las fes buscan que lo que hacemos en este mundo al final sea para llegar a algo mejor el día de mañana cuando ya no estemos acá. Acá estamos dos minutos dónde vamos a estar el resto de nuestras vidas. Entonces que todo lo que hagamos acá sea coherente con lo que queremos de nosotros cuando ya no estemos acá en carne y hueso. Y yo creo que tenemos que saber escuchar. Discernir. Discernir. La otra vez escuchaba una definición de la palabra discernir muy linda y es ser capaz de callar todo para escuchar la voz de Dios. ¿Y qué quiere Dios de mí? ¿Qué tengo que hacer yo para eso? Entonces, como tratar de encontrar ese elemento, esa misión que yo tengo en la vida y que lo que yo haga desde una perspectiva intelectual, de una perspectiva de esfuerzo, de trabajo, de tiempo que invierto, esté alineado con eso. Yo creo que si volvemos a eso, que en cierta manera se ha perdido muchísimo, yo creo que habría menos depresión, menos suicidios, menos frustraciones, porque no estamos en esa carrera del ratoncito corriendo en la rueda y cansándonos, sino que estamos mirando algo más allá que es mucho más potente, mucho más lindo, mucho más especial, donde estaremos muchísimo más tiempo que acá. Entonces trabajemos por ello. Eso sería lo que yo pondría en el cielo.
Felipe, ha sido una plática de verdad riquísima. Me da mucho gusto que mañana vamos a poder pasar más tiempo juntos. Eres un crack. ¿Dónde puede seguirte la gente, saber más de lo que haces? ¿Dónde vas a dar conferencias si te quieren ir a ver o contratarte para una conferencia?
Perfecto, gracias. Pues mi página web es Felipe gómez. Com y ahí está como mi información de actitud y de las conferencias que hago y todo eso. Y los invito también a que se unan a Pensando en Voz Alta. Com, que es un programa, como ya te dije, un formato un poco más corto y que de hecho aprovecho aquí la oportunidad para invitarte para que pronto podamos hacer las preguntas al revés.
Encantado.
Y nada, es un espacio en donde cada Semana buscamos hablar 30 minutos, no es más que 30 minutos con alguien que nos cuenta un poco de lo que hace, de su idea, de qué aprendió en esta época difícil que nos ha tocado vivir a todos. Y ha sido un viaje espectacular. Hemos ya hablado con 110 personas de todas las industrias de todas partes del mundo. Creo que tenemos ahí algunas sincronías en las cosas que hacemos, Oso. Y me encantaría encontrar maneras de colaborar más y que encontremos formas de unir esfuerzos, porque creo que estamos pedaleando para el mismo lado. Y si quieres llegar rápido, vete solo, pero si quieres llegar lejos, vete acompañado con certeza.
¿Redes sociales donde puedan seguirte?
Mira, ese ha sido un gran debate y mi conclusión final es que me enfoco en una red social que es LinkedIn. Entonces en LinkedIn estoy y soy muy activo en LinkedIn. En las otras también estoy, pero no soy para nada. Felipe Gómez.
¿No hay muchos Felipes?
Sí hay muchos, pero si ponen Felipe Gómez Piano, salgo yo. Perfecto. Y ahí estoy con mi piano y con mi música, compartiendo ideas y experiencias que espero que los lleven a pensar como un virtuoso y una virtuosa.
¿Algo que quieras agregar?
Nada, gratitud. Muchas gracias por este espacio, me la he gozado, disfrutado, ha sido un viaje por mi vida fantástico y me dará mucha alegría poderlo ver y compartir con todos mis amigos y mis seguidores.
Pues muchísimas gracias Felipe.
A ti Os. Un gran abrazo.
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