GABY TANATOLOGA | Cómo vivir un DUELO y prepararnos para UNA PERDIDA #245

A long-form Spanish interview (Cracks Podcast) with Mexican thanatologist Gaby Pérez Islas about death, grief, and how to prepare for and live through loss. Gaby describes formative experiences (Varanasi rituals, her father), influences (Elizabeth Kübler-Ross, David Kessler), concrete practices for accompanying terminal patients and the bereaved (‘duelarios’/journaling, habit changes, physical activity, gratitude), and offers preventive/formative guidance to reduce fear and better process loss. She also discusses professional boundaries, self-care for practitioners, and her books, courses, and contact channels.
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Y cuando te das cuenta que eso no te mató, que te construyó en una mejor persona y que no estás disminuido, estás fortalecido después de una pérdida, eres invencible. Se gana mucho a un costo altísimo. ¿Fíjate la expresión vale la pena un hijo? Vale la pena que te ocasiona no tenerlo. Usamos esa frase muy a la ¿Sabes qué hay barata ahorita en Perisur? ¿Hay que ir vale la pena? ¿Cuál pena? Vale el dinero, vale lo que cuesta eso, pero la pena que te genera no tener a alguien es el precio que hay que pagar por haberlo tenido. Y yo lo pago. Uno sobrevive la muerte de un ser querido y en lugar de pensar todo el tiempo Ay no, si se mueren mis papás yo me muero. Ay no, es que si se muere mi hijo yo me muero. ¿Qué tal que cambiáramos nuestro pensamiento frente a un montón de personas? Les dije a mis hijos, quiero decirles que los amo y los adoro, pero en este momento les voy a hacer una promesa de que si algún día les pasa algo a ustedes, yo voy a estar bien. Les prometo que el amor le va a ganar al dolor y que yo voy a salir adelante.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Hoy tengo como invitada a Gaby Pérez Islas. La puedes encontrar en Instagram como abitanatóloga. Gaby es una tanatóloga mexicana con estudios de maestría por el Instituto mexicano de Tana en conjunción con la Facultad de Medicina de la UNAM. Gaby ejerce su práctica profesional con acompañamiento a enfermos terminales y consejería tanatológica a personas en proceso de duelo. Tiene una especialidad en logoterapia por la Casa Viktor Frankl, es diplomada en suicidología por el Instituto Hispanoamericano de Suicidología y está certificada para dar terapia en Estados Unidos como Grief Educator por el Experto en Duelo de David Kessler, entre muchas otras certificaciones y diplomas. Gaby es autora de siete libros, imparte conferencias a nivel internacional y colabora con diversos medios de comunicación. Hoy Gaby y yo hablamos de la muerte, de los mayores arrepentimientos en el lecho de muerte, de cómo prepararnos para vivir una pérdida y de cómo vivir un duelo. Te dejo con esta muy enriquecedora conversación con Gaby Perecistas. Gaby, bienvenida a Cracks Podcast.
Ay, gracias, Oso. Muy contenta de estar aquí, de verdad.
Oye, me considero muy afortunado, he oído de ti por millones de lugares, amigos cercanos que digo, no sé cómo decirlo, pero desafortunadamente han requerido de tu ayuda y con suerte ayer nos pudimos juntar, cenamos y hoy estamos aquí platicando, así que muy, muy afortunado de tenerte aquí. Me gustaría empezar un episodio que creo que va a ser bastante amplio y profundo, hablando sobre un viaje que has mencionado varias veces, tanto en tu podcast como en entrevistas que te hacen, como en la cena de ayer. ¿Cuéntame de tu experiencia en Varanasi o.
Ese es como un cambio de juego totalmente en la vida? Yo fui para como parte de un curso de rituales funerarios en los cuales yo tenía que acompañar a una persona, una familia, al hijo mayor de quien iba a fallecer, todo el proceso desde estar con él en su casa, ya en los momentos finales allá las personas mueren en casa, como creo que debería de ser volver a morir en casa, ¿No? Institucionalizar la muerte. Y estaba con ellos y estaban haciendo oración y estaban haciendo una comida especial. Obviamente yo no entiendo el idioma, entonces todo lo que yo te puedo contar de esta experiencia en la cual no hubo un traductor ni nada, fue una experiencia de vivencia sensorial. Sensorial. Con todos los sentidos. Con todos los sentidos. Y muere la persona, muere el señor, hay unas lágrimas de parte de la esposa, de la hija, el hijo muy sereno, pero con una serenidad no de negación, sino de aceptación. Después de ahí había que ir a buscar, había que ir a comprar la leña, había que ir a comprar una mantequilla, había que ir a comprar un lienzo especial que le ponen. Y todo esto el hijo mayor encarga, las mujeres se quedan en casa, se quedan para poner ahí una señal en la puerta de que esta casa está en luto y empiezan a hacer oración, se prepara el cuerpo del padre, el hijo mayor se encarga de todo eso y se lleva Varanasi. Es como algo totalmente irreal. Irreal. Cuando llegas allá, porque hay que llegar de madrugada para poder hacer esto. Empiezas a ver por la calle personas arrastrándose, gente con enfermedades, gente con alguna discapacidad, gente en una condición precaria que no puedes imaginar que exista en el mundo y con una fe que tampoco te puedes creer que exista, porque ellos no van al río, van a la diosa que es el Ganges, y llegar ahí es un privilegio excepcional para ellos. Entonces ya acompañé al hijo, lo entrega a las personas especiales, es como un gremio especial que se encargan de todo, de la madera que se va a usar, preparan, untan el cuerpo con esta. Con esta mantequilla y ya lo ponen directamente al fuego, o sea, no quiero ser demasiado específica o descriptiva, porque yo sé que dedicándome a lo que me dedico, algunas cosas para mí que son muy interesantes para otros, todavía pueden ponerlos nervioso oír hablar de esto, pero eso, lo que me cambió la vida es que ver arder un cuerpo me hizo poner en perspectiva que el templo que cultivamos como el cuerpo, no es más que el estuche de la verdadera joya, porque aquí vemos, acompañamos a alguien, a un cuerpo, hasta la puerta del horno crematorio, pero no lo ves arder, no lo ves consumirse, y es una cosa que no puedes dejar de ver con infinito respeto, porque el hijo está ahí, él tiene que estar ahí todo el tiempo, y después él tiene que sumergirse en el Ganges, tiene que entrar al río y sumergirse, y esperar ahí que le entreguen algunos restos y huesos, para luego dejarlos en el río, y ahí en el lugar donde hacía unos minutos estaban cremando un cuerpo, después llegan unos perros, hay muchos perros que están por ahí a lamer todos los restos, porque claro, hay sabor a mantequilla para ellos es, y real, irreal, lo que estás viendo, como la vida está sucediendo por un lado y la muerte está sucediendo al mismo tiempo, y las dos hermanas, vida y muerte, se están dando la mano frente a tus ojos, es una cosa espectacular, de un respeto, de una profundidad increíble, increíble. Desgraciadamente hay personas como parte de Turismo Negro y de Morbo, que claro, no pueden acercarse ahí, pero están en lanchas lejos, y están tomando fotografías y todo, que creo que eso sí rompe la intimidad del momento. No tengo una sola fotografía de eso. No, porque están aquí, todas esas instantáneas están grabadas en mi mente para asegurarme que sin palabras, que como maestra y conferencista es mi instrumento, sin palabras poderle transmitir esta familia y cómo aprendí.
¿Qué crees que fue lo que más cambió en tu manera de abordar el tema de la muerte o tu perspectiva sobre la vida después de esta experiencia?
Mira, las personas en la India son felices, son felices, no tienen nada ese nivel de personas con el que estuvimos ahí trabajando, nada. Y son felices, son alegres, son contentos del corazón, son serviciales, Eso me cambió todo, no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita, y ellos no necesitan nada, lo tienen todo, su alegría es increíble, el namasté con el que te saludan en todos lados y las flores que ponen en sus bandejas de agua en la entrada de una casa para que te sientas bienvenido, te abraza el alma, o sea las personas que van a la India y regresan de la India diciendo ay, cuánta pobreza. Y yo ¿Es en serio? ¿Es en serio? ¿Fue lo único que viste? No te dejaste tocar el alma, no abriste el corazón para decir hay muchos mundos y tenemos que aprender de todos. Volvería, volvería mil veces a vivir esa experiencia.
Un amigo a quien has estado ayudando mucho recientemente con la sensible pérdida de Daniela, su esposa, me dijo, me habló de un libro, me dijo que es el mejor libro que ha leído alrededor del tema de la muerte y me gustaría leer una página que me mandó él, es el libro de la ridícula idea de no volver a verte de Rosa Montero y es la página, me parece, 171 que unas viejas alas que se deshacen. Morir es parte de la vida, no de la muerte. Hay que vivir la muerte, dice con deslumbrante sencillez la Dra. Iona Heath. Los humanos no sabemos qué hacer con la muerte grande, impensable, inmanejable, cruel, horrible. Así que como no sabemos qué hacer, hemos fabricado túmulos, dólmenes, necrópolis megalíticas, mástabas, pirámides, sarcófagos, panteones, tumbas colectivas, tumbas individuales, sepulcros, monumentos, memoriales, lápidas, criptas, nichos, osarios solemnes, cementerios. El tiempo, el dinero, el esfuerzo y el espacio invertidos en construir para los muertos hubieran podido mejorar bastante la vida de los vivos, aunque si se piensa bien, ¿Qué más da? Esos vivos no eran más que proyectos de cadáveres. Pero ni siquiera la pirámide más monumental es suficiente para defendernos de la muerte. Así que además nos hemos rodeado de ritos. Qué importantes son estos ritos para los vivos. Acuérdate de Aquiles mancillando el cadáver de Héctor. Es el núcleo de la tragedia, la mayor atrocidad que relata la Ilíada. Y eso que es una obra que está llena de espantos. Hablas de aquí. La frase que más me deja es que esos vivos no eran más que proyectos de cadáveres.
Grande Rosa Montero. Grande, grande ella.
A ti tu papá te dice que la muerte te da vida. ¿Cómo te involucras con la muerte?
Mira, mi padre era español, él vivió como niño la guerra civil española y tenía un montón de historias. Siempre mi papá tenía una fascinación por la muerte, yo creo, por haber estado tan cerca de ella. Mi padre como niño, y un niño muy travieso, salía cuando estaba tomado ahí con los militares, estaba toda tomada la ciudad y él salía con un crucifijo a enseñárselos a los militares y hacerles así. Y un día uno de los militares, como queriéndolo asustar y enojado, disparó al piso y una esquirla de bala le cayó en la pierna. Mi papá no lo lastimó y siempre me enseñaba ese agujero que tenía en su pierna como por haber defendido el crucifijo. Tenía en su mesita de noche un libro que se llamaba Un millón de muertos sobre la guerra civil española. No sé en qué número de muertos se quedó porque el libro nunca se movió de esa mesita de noche. Pero claro que crecí oyendo todo esto, oyendo sobre la muerte. Años después, muchos años después, cuando yo decido hacer la maestría en tanatología y empiezo a dedicarme a esto, mi padre vivía en España, pasaba la mitad del año allá y la mitad aquí, y una de estas mitades de año que estaba en mi casa le dije papá, tengo que ir a ver a un enfermo terminal ahorita. Qué barbaridad, qué barbaridad. Así todo, ¿No? Anda, ve. Pero se ponía muy nervioso, era este. Te digo, amor, odio con el tema. Y entonces voy y yo creo que mi padre esperaba que cuando yo regresara yo iba a estar triste, deprimida o algo. Y llegué, entre a mi casa a besar a mis hijos, a preparar algo muy rico de cenar, y entonces mi papá se volteó y me dijo esa frase que acabas de decir. Pero hombre, es que a ti la muerte te da vida. Y dije sí, sí, porque yo que estoy tan cerca de la muerte todos los días acompañando a mis enfermos terminales, a mis usuarios, como que es un compromiso con la vida. Yo que la tengo, no la voy a desperdiciar. Mis hijos que están aquí, bueno, estaban en ese momento que eran pequeños, con su cuarto hecho un tiradero, con el corte de pelo que no me gusta con todo esto, pero los tengo aquí, elijo mis batallas toda la vida, porque no me desgasto en esas cosas, porque estoy muy consciente de que la muerte segura de su victoria nos da una vida de ventaja. Entonces soy muy afortunada porque puedo sumar algo a la vida de los demás, no nada más soy testigo del dolor, o eso sería terrible. Yo soy una persona que no te aguanto ver un noticiero más de 10 minutos. Si yo me siento frente al televisor y empiezo a ver lo que pasa, soy muy sensible y no puedo con eso, entonces me ¿Cómo puedes con lo otro? Porque sé que soy un agente de cambio, porque no nada más soy testigo del dolor, soy testigo del amor que hay en las familias y de la resiliencia que tienen para poder salir adelante. Entonces amo lo que hago y sí, sí diría yo que a mí la muerte me da vida, la muerte me ha llevado a todas partes del mundo hablar sobre este tema, todos los lugares donde he dado conferencias, la muerte me ha llevado a escribir siete libros sobre el tema y creo que todavía hay mucho por hablar, no se ha agotado. La muerte a mí me ha dado todo.
Hablas de lo que aprendiste en la India y ver este. Este vehículo, ¿No? Y aquí esta frase de que somos proyectos de cadáveres, ¿Tú qué piensas de eso, o sea, qué somos?
Mira, es una gran frase, por supuesto, a mí la frase de Rosa Montero que más me gusta es la que dice que a esta vida venimos a perder. ¿Todos creemos que venimos a ganar, cuánto quiero ganar, dónde quiero trabajar, con quién me quiero casar, cuántos hijos quiero tener? Pero en realidad en ganar hay muy poco aprendizaje, es más, hasta te puede hacer daño, te subes a un ladrillito y te mareas. El verdadero aprendizaje está en la pérdida, ahí es donde puedes extraer el significado. Así está hecha la vida. Sí, o sea, todos vamos a morir, todos somos el principio de un cadáver, igual que una herida es el principio de una cicatriz, pero no es eso nada más. Séneca decía que la vida es un viaje hacia la muerte y ya. ¿No, qué es eso? La vida es la vida y el tiempo que dure. Yo quiero que cada minuto tenga 60 segundos de luz, Si terminara así, ese cadáver será el estuche del que yo te hablaba, el cuerpo. Estoy segura que esto será un cadáver, estoy segura. Cuando tú ves un acta de nacimiento puedes tener una sola certeza, algún día habrá un acta de defunción, pero eso no te garantiza que esa persona vivió. Lo que hagas entre esa acta de nacimiento y esa acta de defunción es lo que hace toda la diferencia. Entonces no me concentro en el cadáver ni en el final, sino el en medio, en hacer la diferencia en la vida de otras personas, de dejar el mundo un poquito mejor de lo que lo encontramos y en haber sido felices, que a eso venimos.
Si es tan seguro y es innegable, irrefutable que todos vamos a morir, ¿Por qué no hablamos de la muerte ayer? Ayer en la cena hablabas de tu primer libro, ¿No? Cómo sanar un corazón roto y te dije es que yo no lo quise leer, normalmente leo los libros de mis invitados y no lo quise leer para no jalarlo, Usé exactamente esa frase para no jalarlo y es algo que tú dices, es que la gente no lo habla por superstición, para no jalarlo porque no hablamos de la muerte.
Sí, porque mira, yo creo que hay dos temas que las familias mexicanas están muy incómodas, no les gusta hablar de muerte y no les gusta hablar de sexo, pero si les dieran escoger, pues hablarían de sexo porque lo conocen un poquito más, ¿No? De la muerte tenemos mucho desconocimiento y esto sorprende al extranjero porque creen que los mexicanos estamos muy cómodos con la muerte porque nos ven hacerlo una calaverita de azúcar, un pan de muerto y sopearlo en chocolate, regalarle a un niño una calaverita de amaranto y te dicen pues le estás deseando la muerte o qué, o sea, les sorprende y les maravilla qué cómodos estamos con la muerte, así la muerte como de lotería, ¿No?
Nuestra muerte.
Correcto. Cuando la muerte llega y toca tu puerta, el mexicano que se ha reído de ella, que se ha burlado de ella, que le ha hecho chiste, que le ha hecho meme, que le hace corridos, ay, ahí ya no. No hablamos de eso un poco por superstición, porque las personas creen de cruz, cruz, toco madera, pongo changu, hacen un montón de cosas, se ponen muy nerviosos con ese tema, y yo te lo dije ayer, no por hablar de muerte o leer de ella la traes. Ojalá la ley de la atracción funcionara así, ¿No? Porque entonces, pues ahorita estaríamos pensando en la lotería. La lotería. Hablaríamos todo el día de la lotería para sacárnosla y no, por ahí no va. Si fuera así, yo ya estaría muerta. Porque yo hablo de la muerte todos los días, creo que nos pone nerviosos porque es el verdadero miedo que tenemos. Es un miedo NATO en el ser humano, el miedo a la muerte. Y si la pusiéramos sobre la mesa, como tú y yo lo estamos haciendo ahora, y habláramos sobre este tema, dejaríamos salir el vapor de la olla express. Pero cuando no lo deja salir, un día esa olla express revienta. Si estamos tan seguros que un día va a pasar, ¿Por qué no prepararnos sabiendo que no hay vacuna contra el dolor? Eso no lo hay. Pero sí puedes formarte para enfrentar las cosas mejor cuando suceda.
Este tema de hacer la muerte nuestra me recuerda a esta frase un millón de muertos es una estadística, un muerto es una tragedia. Y es cuando vemos que en Marruecos murieron 3.000 personas. Se siente tan lejano y perdemos a un familiar, a un amigo y se nos viene el mundo encima. Tú no solo te has involucrado o adentrado en el mundo de ayudar a la gente a sanar el dolor a través de la tanatología, que es algo de lo que quiero hablar un poco más adelante, pero también haces algo que me parece admirable y de lo que tengo muchísimas preguntas, que es acompañar a la gente en sus últimos momentos, meses, días de vida. ¿Quién es Elizabeth Kübler Ross y qué impacto ha tenido en tu vida?
Todo, todo. Oso, esa es la persona que quiero conocer en el cielo. Es mi mentora, mi maestra, a quien nunca conocí personalmente. Fíjate, eso hubiéramos podido coincidir. ¿Elizabeth acaba de cumplir 19 años, apenas de haber trascendido, pero nunca la conocí, o sea, no se dio esa oportunidad, sabes? Estas cosas que lo ves muy imposible y muy lejano. ¿Y hoy digo, pero cómo No lo hice? ¿Cómo no emprendí el viaje? ¿Cómo no la busqué? Pero es increíble, es una historia increíble porque yo la conocí, yo estudié letras, mi primera carrera. Soy licenciada en Literatura Latinoamericana y amo las letras y nunca me he arrepentido de estudiar esta carrera maravillosa. Porque una de mis pasiones son las letras y otras las personas, y he podido ahora conjuntarlas. Pero cuando estaba yo viendo el tema de mi tesis, obviamente un tema iba a ser la muerte, es que era un hilo conductor en mi vida, con esto que te digo. Entonces cogí la poesía de un poeta español de la generación del 26, que es Luis Cernuda, y un poeta mexicano, Javier Villaurrutia, e hice como esta fusión de hacer un estudio comparativo de la muerte como hilo conductor en la poesía de ambos. Y estaba yo muy metido en esto. Totalmente. Y entonces ahí fue la primera vez que cuando estás buscando muerte sale Elizabeth Kübler Ross, una doctora suiza extraordinaria. Ella fue trilliza, ella pesó unos cuantos gramos cuando nació en una granja en Suiza, muy enfermiza. Puedo contar esta anécdota porque de las mil que hay de ella, esto creo que es lo que es impresionante. Ella era muy enfermiza, nació muy pequeña, entonces constantemente estaba enferma, estaba en el doctor y llegaba al hospital con muchos accesos de tos y mala de los bronquios, y estaba en el hospital y en la cama de junto, porque solo dividida por una cortinita, había una niña que tosía y tosía, pero tosía muy mal, o sea, ella misma estaba sorprendida de cómo tosía. Y pasaron dos noches terribles de oír a esta niña toser y toser, y a la mañana siguiente despierta Elizabeth y se da cuenta que hay un silencio tremendo, y enseguida supo que la niña de la cama de junto se había ido a un lugar mejor, y cuando preguntó le dijeron que había muerto. Y ella ya sabía que la muerte era un lugar mejor, que la muerte significaba el fin de una agonía, que la muerte era la graduación de la vida, que esta niña ya había pasado lo que tenía que pasar y que estaba bien. Y con esto ella estudió medicina, psiquiatría, o sea una doctora a la que oso la escupían en los congresos médicos, cuando ella llegaba a un congreso, los doctores le escupían, y esto es verídico, porque ningún hospital quiere ser reconocido por su pabellón de enfermos terminales, todos los hospitales quieren tener una gran sala de urgencias. Y Elizabeth vio a los no vistos, a los que nadie les ponía atención, a los que estaban en un pabellón olvidados, donde de repente aparecía la enfermera porque ya iban a morir. Y ella llegó con su gran pregunta que utilizo en cada una de mis sesiones, ¿Cómo te puedo ayudar? ¿Cómo te puedo ayudaR? Y bueno, una mujer extraordinaria, pionera de los cuidados paliativos, autora de muchísimos libros, conferencista, una mujer congruente, increíble. Y al morir ella, su hijo Ken Ross, funda la Fundación Elizabeth Kübler Ross a nivel mundial y empieza a hacer este trabajo increíble donde tiene capítulos en diferentes partes del mundo. Y hace dos años Ken viene, viene a México, está en México, me contacta, nos vemos, nos conocemos. Imagínate lo que era para mí estar junto a alguien así de amo a tu mamá, ¿No? Como muy raro. ¿Quién pensó que yo le iba a pedir poner una fundación en México? Y dice, yo te iba a decir que sí. Yo ya iba con él. Sí nunca me nunca me lo pediste. Dije, no, porque no era eso. Yo solo te quería decir que he mencionado a tu madre en cada uno de mis libros, que está en la bibliografía de todos mis libros, que está a flor de piel en cada conferencia, en cada episodio de podcast, que es mi inspiración. Y me dijo, sí, hemos seguido tu trabajo y te quiero invitar a que seas parte del Advisory Council del Board de Elizabeth Kübler Ross Foundation orgánica. Entonces, ahí estoy, fíjate, cómo sin haberla conocido nunca, pero creo ser su seguidora más ferviente y más leal a lo que ella pensaba.
Ahí estoy en la, digamos, vamos a llamarle cultura popular de gente que no está tal vez tan metida en el mundo de la tanatología o el duelo. Se conoce de la Doctora Kule Ross por su libro en el que habla de los grandes arrepentimientos de la gente en lecho de muerte. Ella acompañó a no sé si cientos o miles de personas.
Miles.
No sé cuánta gente has acompañado tú en el tiempo que llevas haciendo esto, pero seguramente has visto algo muy similar. ¿Qué has aprendido de la gente que está por dejar este plano?
Mira, yo te puedo decir que he tenido grandes maestros, de verdad grandes maestros, personas que me han inspirado, que me guían. Pero los mejores maestros del mundo mundial son los enfermos terminales. Es sentarte al lado de la cama de alguien que está a punto de partir y tener una conversación significativa. Es un encuentro existencial. Tienes que llegar abierto a aprender a extraer esa sabiduría del que está al final de la vida. Yo creo que si te resumo tres aprendizajes básicos que yo he tenido al respecto. Es como el lema de Nike, Just do it. Hazlo, hazlo, no dejes de hacerlo. Lo que quieras hacer, hazlo. Porque de lo que te vas a arrepentir al final de la vida es de lo que no hiciste mucho más de lo que hiciste. Segunda viaja ligerito de equipaje, no cargues tantas cosas, porque en la recta final, el no haber dado los perdones, el no haber ofrecido disculpas, el no haber agradecido, el no haber dado los te quieros, híjole, eso pesa demasiado y te hace ahí hacer un balance de tu vida muy duro, porque tienes muchas horas.
Para reflexionar sobre y son rencores, culpas.
Si hubieras de vide, pero lo no dicho, no también. Y finalmente, yo creo que el último punto, muchos aprendizajes, pero este tercero que te decía yo, es que no sabemos cómo decir adiós. No sabemos, o sea, no sabemos abrazar a alguien, no sabemos soltarlo, no sabemos dejarlo ir. Y ellos mismos te lo enseñ son. Es inspirador como el que menos fuerza física tiene en ese momento es el de mayor fuerza emocional para sostener desde su cam y desde su poco aliento al resto de la familia.
Esto que dices del arrepentimiento o el just do it, creo que es una línea que se repite a través de cientos de filosofías. ¿La estoica, no? Memento mori Haz lo que vive como si fuera tu último día. Esta frase de Sidney J. Harris el arrepentimiento por las cosas que hicimos puede ser templado por el tiempo. El arrepentimiento por las cosas que no hicimos es inconsolable, pareciera que todo mundo nos lo dice y aún así, pues no, no damos ese paso. Y es que nos frena. ¿Por qué tenemos que encararnos a la muerte para darnos cuenta de lo que verdaderamente importaba?
Es naturaleza humana, Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido. Y además es la primera etapa del duelo oso que es la negación. Y vivimos en negación mucho. Creemos que hay más tiempo que vida, ya habrá ocasión, ya lo haré. Después postergamos y procrastinamos muchas cosas que sabemos que son importantes, pero no es lo urgente en tu vida. Y para muchos esto lo tienen muy confundido y viven la vida solo con las urgencias. Lo que es urgente, y esto es importante, el planear tu vida el estar tranquilo, el que si hoy fuera el día y hoy llegara el momento así de corte de caja, ya nos vamos, pues te vayas con la satisfacción del deber cumplido. Con ganas, con ganas de seguir, pero dispuesto a OK, si es hoy, lo he hecho bien, he sido mi mejor versión o al menos estaba yo en camino a hacerlo porque somos esta construcción permanente. Creo que nadie puede decir ahorita soy mi mejor versión, se está cerrando las posibilidades de un mañana, pero estamos en camino a ser nuestra mejor versión, haber ayudado a alguien a que sea su mejor versión y ser feliz. Como te decía, esas son las tres tareas. Si la muerte llega por mí, yo voy a hacer un análisis rápido. ¿He ayudado a otras personas? Sí. ¿He buscado ser mi mejor versión? Sí, con muchas deficiencias la verdad, pero he tratado de hacerlo, no en los cuatro cuadrantes que hablaba Elizabeth Kübler Rossi, pero ahí voy y feliz, muy, muy. Entonces mi balance sería bueno, está bien, vámonos con mucha tranquilidad. Pero quien no ha sido feliz, quien no ha servido, quiere ser un negociador de no, espérame tantito, ahorita no puedo pensar en eso.
Oye, en el arrepentimiento de no hacer las cosas. Ayer me contabas de esta historia del señor de las cinco esposas y que tú esperas, me dijiste que en tu plática está, vamos a llamarle trascendental, le daba la oportunidad de reivindicarse, de limpiar todos sus pecados, no los digo de forma literal, pero él básicamente se arrepentía de cosas muy chiquitas. ¿Cómo evitamos tomar esto tan literalmente y vivir en hedonismo? ¿Dónde está la línea entre despreocuparnos y vivir como si fuera nuestro último día literalmente y ser funcionales en sociedad?
Sí, es una línea muy delgada. Fíjate que con respecto a ese caso que decías, yo he aprendido con el tiempo a que cuando uno recién estudia y estás preparado, tienes como en la cabeza todo este deber ser. Entonces vas con un usuario, con un enfermo terminal y quieres llevarlo a donde tú crees que debe de estar y el mismo usuario te enseña que tú alcánzalo donde él está y lo que él necesita, no lo que tú crees que debería de ser, de lo que debería de arrepentirse, de lo que debería de decir. Escucha lo que necesita y alcánzalo donde él está. ¿No lo lleves a donde tú crees que debe de estar esa línea del hedonismo? Es el desequilibrio de estos cuatro cuadrantes que te decía. Todos tenemos que tener una vida física porque estamos habitando un cuerpo físico. Entonces hay que cuidar el cuerpo, por supuesto, pero el cuerpo que para algunos te digo, es su templo. Y yo cuando me dicen eso les digo ¿Y quién habita en el templo? ¿Porque el templo puede estar muy bonito y muy bien construido, pero quién vive adentro? Finalmente es el carruaje, diría ahí Platón. Después es la parte intelectual y también hay que crecer con la mente y hay que pasar de la intención a la acción y trabajar todo esto es muy importante. Después hay un cuadrante que es el cuadrante de las emociones. Este es fundamental y es el que yo veo más chiquito en muchas personas que crecen. Crecen en hacer, en tener, en muchas cosas, pero no en el ser. Esas emociones me lo dejan muy chiquito. Y hay un cuadrante también que es la vida espiritual. Para mí el pabilo de todo. Si vamos a tener una mesa y esta mesa solo va a tener una pata, si esa pata es una vida espiritual, esa pata sola sostiene la mesa. Hay que ponerla bien en el centro y sostiene la mesa. Perfecto. Pero eso es lo que luego no trabajamos. Estamos tan ocupados. Personas como tú en el verano de su vida, pues en el verano se suda y están trabaje y trabaje y hace y hace y hace. Y un enfermo terminal que está en el invierno de su vida, tenga la edad que tenga, está ya en un invierno, tiene una visión de la vida hacia atrás que cuando te la comparte aprendes mucho, qué es lo verdaderamente importante, porque en realidad no pasa nada. No pasa nada con la mayoría de las cosas que tanto nos preocupan, no pasa nada.
Dices que la gran pregunta que les haces es ¿Cómo te ayudo? ¿Qué necesitas de ti? ¿Cuál es la respuesta más común que recibes?
Mira, una ¿Le puedes decir a mi familia por favor que me deje hablar? Porque cuando empiezan a decirles, mijita, mira ahora que yo falte. No mamá, no digas eso, no digas duérmete, duérmete. Nos ponemos tan nerviosos que no estamos dispuestos a tener esa conversación incómoda. Las conversaciones incómodas son la cosa más fértil que pueda haber en el universo, pero hay que tenerla. No los dejan hablar y había una señora, ahora recuerdo el caso, muy linda que me decía a ver Gaby, te lo voy a decir a ti porque nadie me quiere oír. En el segundo cajón están los papeles de la funeraria, ahí dejé dinero y ahí está no sé qué, y en el último cajón hay, ya tengo separado qué quiero para cada una de mis nietas, ya están en bolsitas mis alhajas, por favor que respeten eso. Mis dos hijos se pelean por el cuadro de la sala, ya decidí a quién se lo voy a dejar, no les quiero decir ahorita para que no se me enojen, pero tú les dices que es para fulanito. Tienen mucha necesidad de seguir manteniendo el control en lo que todavía pueden. La muerte es el no control, esto no lo controlo, pero déjame la dignidad de poder seguir controlando y dejar mis disposiciones el tiempo que yo pueda, entonces eso es algo de lo que me dicen mucho. Segunda tienen miedos, Yo soy un quita miedos. Oso, eso, si tú dijeras, a ver define muy coloquialmente tu profesión de tanatóloga. ¿Yo soy un quitamiedos, Gaby, duele morirse? ¿Qué hay del otro lado? ¿Cómo se siente? Voy a estar bien desde allá, voy a extrañar a los míos. Y el tercer punto que es amorosísimo, me encargan a su familia, no te preocupes por mí Gaby, pero quiero que veas a mi hija, prométeme que cuando yo no esté vas a acompañar a mi marido, habla con ellos, o sea, esa híjole grandeza que tiene, quien se va a ir para a pesar de estar en el momento más protagónico de su vida, que se vive en profunda soledad, morir, aunque esté tu cama rodeada de personas, pero hay una parte que la vives solo tú, pero ahí en ese momento estás pensando en tu familia, en que ellos vayan a estar bien.
Dime algo, hay algo que no sé marcadamente hace la diferencia entre aquellos que se van en paz y aquí es que no lo logran.
¿Sí, y yo diría que justo esa recta final, ese trayecto, la angustia, la angustia que se vive, se puede vivir el final de la vida en paz o lleno de angustia? Ya cuando te mueres no hay diferencia, o sea, el que me dicen por ejemplo, Gaby, es que mi papá se fue enojado conmigo, le dije no te apures, el enojo pesa mucho, el enojo se queda aquí, ¿Sabes lo único como decían los mayas, lo único que atraviesa de lo terrestre a lo celeste es el amor, todo lo demás, cuando me dicen mi mamá se fue preocupada por mi hermano, no estuvo preocupada, pero la preocupación se quedó aquí, porque la preocupación está en la mente y la mente se apaga cuando morimos?
Y si eres una quita miedos, ¿Cómo lo haces? ¿Cuál es esta conversación? Una cosa es escuchar y servir, pero este tipo de acompañamiento diagonal terapia con alguien que está enfrentando pues el momento final de su vida, ¿Cómo se logra quitarles este miedo? ¿Cómo se logra? Ayer decías que el opuesto del amor es el miedo, ¿Cómo se mueve a la gente del miedo al amor? Sé que últimamente ha habido también una gran corriente que está utilizando incluso psilocibina en terapias de final de la vida en enfermos terminales, ¿Qué experiencia tienes tú, ¿Qué técnicas utilizas para hacer este switch?
Fíjate que la conversación para mí, y por eso amo los podcast, porque yo creo que el poder de la palabra y de la conversación significativa, profunda es el mejor fármaco que pueda haber. No estoy en contra de que un algologo, que es el médico que tiene que recetar las sustancias para la clínica del dolor, para cuidados paliativos, ellos hacen su chamba y la hacen muy, muy bien, pero a mí como doula de muerte no me corresponde absolutamente ninguna sustancia, ningún ritual, ninguna nada, es la palabra, es la conversación que es el principio vivo de la terapia, el te escucho y de lo que tú me estás hablando, de ahí yo tomo y yo tejo con tus propias palabras una red, una urdimbre bien apretada que te va a cachar, o sea, necesito saber quién eres para saber cómo te puedo ayudar, porque ahí en redes sociales de repente me escriben Gaby, ¿Qué se le dice a alguien que ha perdido a su hijo? Gaby, qué es lo correcto de decirle a una persona que la tanatología no habla generalidades, son particularidades, quién era esa mamá, quién era ese hijo, cuál era la relación, que pierde al perderlo, qué gana al perderlo, o sea, tenemos que ver todo, hacer un traje hecho a la medida, es una huella digital, yo no despacho mi trabajo así como a caja de zapatos número 7, ah, este es un caso número 5, no, es único. Y entonces lo escucho lo escucho. Y si no puede hablar, porque también atiendo muchas personas que en la recta final de su vida no pueden hablar, hago una entrevista con los familiares más cercanos, con los amigos más cercanos, con el personal de servicio de sus casas, que los conocen profundamente, para que me digan quién es la persona, quién es, que le importa todo. Y entonces la que hablo soy yo, sumando todo lo que me dijeron para poder darle paz a esa persona a partir de quién es y de lo que cree. Yo tengo mis propias herramientas, pero no se las presto. Uso las de ellos, veo qué herramientas tienen en su cajita de herramientas emocionales que a ellos les pueda dar paz, y entonces así les hablo y se siente, se siente de verdad una paz. Les cambia el rostro, se suavizan las facciones, se escurre una lagrimita, me aprietan una mano y sé que estamos ahí los Es muy hermoso.
Hablando de tu experiencia en Varanas, y pues algo de lo que presumiblemente les puede dar calma es saber que van a un lugar mejor y que no termina ahí el camino. Tú eres católica, tú crees en la vida después de la vida. Eso es algo en lo que mucha gente está en desacuerdo con los escritos y los estudios de la Doctora Kuler Ross, porque ella sí hablaba mucho de la espiritualidad y la trascendencia. ¿Qué piensas tú? ¿Existe la posibilidad de comunicarnos con el más allá?
Ay, bueno, me echaste muchas en una. Déjame empezar a decirte que mi respeto y cariño a la Dra. Elizabeth Kübler Ross es. Me hace creer todo lo que ella vivió, pero no comparto las experiencias que ella tuvo, no son mi creencia. Yo creo que ella abrió un portal a que le sucedieran cosas que le creo. Todo lo que ella dice se lo creo. Yo en lo particular nunca he experimentado nada sobrenatural. A las personas les encanta, sobre todo en los programas de televisión y todo. Gaby, tú has de tener mil historias de no, a mí nunca me ha pasado nada así sobrenatural, esotérico, nada, nada. Yo sí creo que cuando morimos somos cuerpo, mente y algo más. Llámale a ese algo más alma, espíritu, energía, lo que tú quieras. Pero eso no se va a destruir, se va a transformar. Entonces el cuerpo, cese de funciones vitales, la mente se apaga en la última exhalación, el alma se va Yo sí creo que nos encontramos con nuestros seres queridos, que algún ser querido tuyo que ya haya fallecido, una figura importante para ti, vendrá energéticamente a tu encuentro para que no tengas miedo, para que pueda guiarte y te acostumbres a dejar de ver a alguien así con un cuerpo. Yo sé que estoy hablando contigo porque yo te veo, yo te puedo tocar, te huelo, te escucho, mis sentidos me sirven y es lo que hemos usado en esta tierra siempre. Cuando mueres, ya no puedes tener una relación sensorial con nadie, eso se acaba, y eso es la gran negociación de las personas que quieren seguirlo viendo, seguirlo escuchando, seguirlo sintiendo, y ya no es de sentir, es de percibir. Sí creo que nos reencontramos con el alma de nuestros seres queridos y que vamos a estar frente a la presencia de Dios. Y sí lo creo en una vida eterna, sí, pero otra vida así como esta, este es el único chance, creo yo, o sea, así lo siento, que no voy a volver a vivir esto. Y por maravilloso que sea el cielo, metafóricamente hablando, pues en el cielo no hay chiles en Nogada, en el cielo no están las pirámides de Egipto, en el cielo no están las cascadas de Iguazú. Todo eso hay que vivirlo y experimentarlo aquí, porque allá no va a haber.
Una cosa es acompañar a quien parte y otra cosa acompañar a quien se queda. No creo que se pueda comparar un dolor o una experiencia con la otra. Pero otro de tus grandes maestros es David Kessler. ¿Quién es él y qué aprendes?
Él, David Kessler, él sí fue discípulo directo de Elizabeth Kübler Ross. Estuvo con ella porque él se dio esta tarea de ir tras ella y yo te acompaño al más puro estilo de aprendiz, ¿Sabes como? Antes el carpintero que tenía junto a su chalán que aprendía carpintería, de verlo hacer, David le dijo, elizabeth, déjame acompañarte. Estuvo con ella, se hicieron amigos, luego Elizabeth. Elizabeth quedó cuadrapléjica al final de su vida y entonces David estaba ahí con ella. David era el tanatólogo de Elizabeth Kübler Ross, porque claro que los dentistas no se sacan las muelas solos y los tanatólogos necesitamos también apoyo. Escribieron dos libros juntos maravillosos, Lecciones de vida sobre la muerte y el dolor. Y se entendían muy bien, hacían un capítulo uno, un capítulo el otro, se complementaban y demás. A la muerte de Elizabeth Kübler Ross, David Kessler, que él está especializado en desastres, o sea, cuando hay el choque de un avión, por ejemplo, atender a todas las víctimas, un terremoto, un tiroteo, él vive en Estados Unidos. Entonces él atiende estos casos, el trauma, la crisis y el duelo. Y él crea la sexta etapa en el proceso de duelo. Las etapas de Elizabeth Kübleró son cinco, te las digo rápidamente. Negación, que es el shock inicial, el enojo, la rabia furiosa por haber perdido, la negociación, el regateo con la vida, la depresión y finalmente la aceptación. Y David Kessler hace una sexta etapa autorizada por Ken Ross, por el hijo de Elizabeth para llamarle así, la sexta etapa del duelo y es buscar significado, encontrar significado a esto. Ahora, David es una persona muy preparada, es muy el tanatólogo de las estrellas en Estados Unidos. Entonces la verdad es que lo aman porque habla hermoso, él es una persona muy preparada. Pero el hijo mayor de David, David muere repentinamente, un tema que tuvo que ver ahí con consumo de drogas, algo dolorosísimo. Y entonces David está del lado del doliente y él dice que cuando le pasó esto tenía ganas de hablarle a todos sus usuarios que había tenido para decirles ahora sí te entiendo, perdóname porque cuando te traté yo no sabía de lo que hablaba, siendo súper preparado. ¿Entonces esta vivencia de la pérdida de su hijo es increíble cómo lo cambia, cómo lo transmuta como su verdadero maestro, porque él es un hombre que escribió libros con Elizabeth Kübler, pero con Louis Hay, que estuvo con la Madre Teresa de Calcuta, sabes? Y su verdadero maestro fue su hijo que murió Y hoy es una persona extraordinaria que se dedica a enseñar a las personas a ser consejeros de duelo y certifica personas para dar terapia en Estados Unidos. Y estoy muy cerca de él en sus grupos de apoyo, en lo que él hace. Extraordinaria labor.
Has dicho que la calidad de nuestras vidas depende de cómo manejamos el duelo o la pérdida. ¿A qué te refieres con eso?
Es que cuando no elaboras algo, se queda como el cajoncito y mira, acabo de voltear y estoy viendo un cajoncito mal cerrado ahí.
Soy el de los cajones llenos de basura.
OK, OK, ese cajoncito me va a servir perfecto para el ejemplo que quiero un duelo que no lo cerré. Se queda así como ese cajoncito abierto. Al rato el de arriba un poquito abierto, ya no puedo meter la mano en el de abajo, el de arriba me estorba. Pero llega un momento que hay tantos cajones abiertos que me voy de boca. Somos como roperitos. Y entonces el peso ya de repente te sucede cualquier cosa, sabes, chocaste, tuviste un golpe mínimo y te desquicias, ya pierdes los papeles. ¿Por qué? Porque es todo lo que venías atrás. Hay cosas que son el detonante, pero acuérdate que no es el detonador lo importante, sino la cantidad de explosivo que hay adentro. Y esos son los cajones mal cerrados. La calidad de tu vida es tener tus duelos elaborados. Primero reconocer lo que son las pérdidas, Oso, porque hay muchas cosas en nuestra vida que son pérdida y no la identificamos como tal. El paso del tiempo, las mudanzas, terminar una amistad, que te despidan de un trabajo. A veces los vemos como problemas, no los vemos como duelos. Y tienes que elaborarlo, hacer las tareas del duelo y cerrar bien el cajoncito para mantenerte siempre en tu centro.
¿Qué diferencia hay en el acompañamiento a alguien que está por partir esta doula de muerte, vamos a decir, con la tanatología, o el acompañamiento de pérdida de.
Duelo con la familia, los amigos y con todo? Mira, el momento de Lola es el momento del adiós. Así es una de mis frases que me gusta mucho en tanatología. Con el enfermo terminal tú no puedes hacer un plan a largo plazo, porque a lo mejor esa es la única vez que lo vas a ver. Entonces tienes que asegurarte que si esa fue la única ocasión, tú hiciste una diferencia, quitaste miedo, diste paz, compartiste esperanza, ampliaste la visión de túnel que tenía la persona. Y todo eso tiene que lograrse. Esa alquimia tiene que darse en esa sesión. Si la vida te concede otra, extraordinario y maravilloso. Pero con un enfermo terminal tienes un máximo de tres, cuatro sesiones. Porque hablamos de un enfermo terminal al que tiene un diagnóstico de una enfermedad terminal y le quedan semanas de vida. Entonces ya al final el proceso es muy avanzado. Si hay dolor, tienen que recurrir a clínica del dolor. Entonces ya el tiempo que está consciente, alerta, sin dolor, es cada vez menos. Entonces tú tienes que aprovechar esos instantes que se pueda. Entonces es como una intervención en crisis y es poner todo lo que sabes, todo lo que eres ahí con el doliente. La tanatología es una terapia breve, es un máximo de 10 sesiones espaciadas una vez al mes. Esto fíjate que no sabes qué ruido hace entre muchos colegas míos, porque quieren dar el acompañamiento a requerimiento de la persona. No, es que yo te necesito ver más, me urge, o sea, necesito verte ahorita y te quiero ver veces por semana. Uy, qué gran negocio para quien está dando una terapia así. ¿Pero eso no es lo ético, no? En tanatología probablemente un psicólogo te pueda ver dos veces por semana en un momento de crisis, pero un tanatólogo tiene que darte herramientas, dejarte tareas e ir esperando los tiempos para que se vaya sentando todo. Si yo al principio te veo dos veces por semana y se nos acaban nuestras 10 sesiones, ya no te acompañé en el proceso, tu manera de pensar, tu manera de sentir, va a ir teniendo una evolución en el proceso de duelo. No hay duelos de microondas, no hay duelos express. Entonces yo sé que esto no es una carrera de 100 metros, es un maratón y me van a necesitar a todo lo largo del camino, al principio para los primeros auxilios psicológicos y emocionales, pero después para el acompañamiento y la resignificación de lo ocurrido. Entonces con un usuario, con un doliente, haces un plan, lo conoces, la primer sesión es una entrevista para saber quién eres, por dónde voy a abordarte, cuál es tu red de apoyo, en qué crees, cómo son tus hábitos, que esto me parece fundamental. Tú hablas mucho de eso y yo te lo agradezco porque compartes y transmites mucho la importancia de tener una estructura, unos hábitos que te sostengan. Entonces en el momento de crisis no tienes por qué renunciar a ser quien eres. Si tú eres creativo, vas a poder vivir un duelo creativo, si eres inteligente, vas a vivir un duelo inteligente. Entonces es increíble.
Y hay hábitos que tratas de incorporar nuevos en este momento y como que.
Sí, y también eso, bueno, me dicen de repente, Gaby, es que eres rudísima porque en el momento más difícil de su vida tú quieres que deje de fumar. Claro, es el momento perfecto para una reingeniería de la vida. La vida ya te puso de rodillas con el sartenazo que te acaba de dar. Estás en una perfecta posición para volverte más espiritual. Estar de rodillas es la posición de oración por excelencia, pero es una pésima posición para pelear. ¿De veras vas a pelear con la vida, con Dios, con todo Ahora que estás de rodillas? Tenemos que hacer cambios. Y este es el momento, el momento en el que está vulnerable, el momento en el que la persona está abierta y en el que se da cuenta que la vida se acaba. Entonces vamos a arreglar la tuya. Y sí, sí fomento sobre todo el bajo consumo de azúcar, que bajen muchísimo los azúcares refinados, porque la tristeza se alimenta de azúcar desde que éramos chiquitos. Tú piensa, te llevaban al pediatra, te ponían una vacuna, te dolió, Toma una paletita. Están acostumbrados a llenarnos la boca de azúcar para que se nos quite la tristeza. Supuestamente en los velorios en la hermosa República Mexicana te dan café con piloncillo y pan de dulce para que amarre esa tristeza. No es azúcar, azúcar. Eso es lo que te pide el cuerpo. Tienes un hoyo y lo quieres llenar con azúcar y eso solo alimenta la parte de ti que es más depresiva. Entonces yo trato de quitarles el azúcar refinado y subirles la actividad física para crear un Prozac natural. Eso es lo que hace tu cerebro. Genera dopamina, serotonina, una sensación de bienestar sin ningún medicamento. Entonces tienes que mantenerte activo, dejar de comer azúcar refinada, tener pensamiento positivo. Ahí es donde yo les recomiendo mis libros, mis duelarios, mi kit de acompañamiento, el podcast, mis tanato tips, las chispas de vida. He creado toda esta, este abanico de herramientas para que te puedas apoyar, para tener un pensamiento positivo y que no te gane el yo no voy a poder, esto me va a destruir, yo me quiero morir. A ver cómo lo vamos a equilibrar en la balanza. Y luego otra herramienta que tengo muy buena es el agradecimiento. Tú sabes que el agradecimiento abre la puerta a la abundancia en todos los sentidos y te cambia la frecuencia vibratoria. Tengo que sacar a alguien de la queja y la lamentación para llevarlo al agradecimiento. Toma tiempo. No espero que un doliente que acaba de perder a un ser querido agradezca enseguida. No empujen a que llegue ahí, pero eventualmente va a llegar a bendecir haber tenido, en lugar de maldecir, haber perdido estos hábitos.
Uno de los que mucha gente utiliza es el journaling. ¿Y tú tienes este duelario, es una herramienta para, digamos, adoptar el hábito de la escritura?
Totalmente.
¿Cómo funciona?
Totalmente. Mira, esto de llevar un diario, de escribir, tiene un principio. Escribe y escribe hasta que dejes de mentirte.
Porque elabora.
Sí, porque siempre decimos ¿Cómo estás? Bien, ¿Y tú? ¿Bien también saludaste? ¿Cómo estás? Muy bien. Si todo mundo estuviera tan bien, ¿Por qué tengo yo el consultorio tan lleno? Si todo mundo estuviera bien, así como le mientes socialmente a los demás y dices estoy bien, también te mientes a ti y te dices cosas que son mentiras. Y la única manera de llegar a tus verdades es empezar a escribir y empezar a escribir y se queda todo lo que era como las capas superficiales y llegas a la verdad, a lo que duele. Ahora, no todo mundo puede hacerlo solo. Entonces, los duelarios son diarios del duelo, donde yo te voy haciendo las preguntas. Son unos cuadernitos de 50 páginas, como cuadernos de trabajo. Yo te hago las preguntas y tú me vas contestando ahí.
¿Qué preguntas haces?
Por ejemplo, ¿Qué era lo mejor de ser el hijo de tu papá? ¿Qué era lo peor de ser el hijo de tu papá? Yo busco mucho que no se idealice, porque sabes que en México no hay muerto malo, no les ponemos casi el altar, todo. Entonces cuando recuerdas un pleito con él, pues si él era un santo, la mala soy yo. Entonces trato de ubicar a un recuerdo real, realista, acerca de quién era la persona, con su sombra y su luz, sus claroscuros. ¿Qué te faltó, cuál es tu gran pendiente con él, ¿Qué te hubiera gustado decirle, qué le agradeces, pedir perdón? Estas cosas que te decía. Tengo espacio para poner fotografías para que seleccionen, impriman y peguen unas fotografías de la persona, que es la manera como tú quieres recordarlo para trabajar el trauma, a lo mejor de escenas que viste. La primera parte del duelario es como un homenaje a quien se ha ido, un homenaje realista. ¿Pero la segunda parte es una bitácora de tu proceso, cómo estoy al mes de su partida, cómo estoy a los dos meses, o cómo estaba hasta llegar al año? Porque estos duelarios los puedes trabajar aunque tu pérdida haya sido 20 años. Si tú no has podido restablecerte, es el momento de sentarte a trabajar. Entonces, si perdiste a tu papá, es el duelario de padre, si perdiste a tu mamá, el duelario de mamá, si perdiste a tu hermano, mejor amigo, así abuelo, mascota, pareja, el de los abuelos. Le llamo el duelario de oro, porque es una belleza este cuaderno. Es tu manera como luego le vas a hablar a tus hijos de quién fue el que se fue.
Dices que no hay recuperación sin recaída en las adicciones, que es algo en lo que también tienes experiencia. ¿Cómo se traduce eso al duelo?
Sí es que el duelo no es una línea recta, no es primera base, segunda base, tercera base, home. No es así. El duelo se parece mucho más a un plato de espagueti, porque Elizabeth Kübler Ross nunca dijo que las etapas del duelo se recorrieran lineal, ni una sola vez. Vas y vienes, a lo mejor en un mismo día estás en negación, después te súper enojas, al ratito estás deprimido, o sea, tú vas y vienes de las etapas. Es una montaña rusa de emociones el duelo, y es lo más confrontante, porque para personas controladoras que tienen toda su vida controlada, toda su vida planeada, todo perfectamente estructurado, con agenda, un proyecto de vida, metas, todo. Me encanta tu episodio, me parece que fue el número 2 o algo así, donde hablabas de los propósitos de año nuevo, ¿No? Y como estas 12 uvas y todo esto así hay personas que bueno, está todo planeado. ¿Dónde entra la enfermedad o la muerte en tu proyecto de vida? Nunca he visto un proyecto de vida de alguien que diga, mira los 30, tal como por ahí de los 40, yo creo que me va a dar un infarto. Entonces no, no hay espacio en los proyectos llenos. Y la muerte irrumpe a la mitad de la noche en tu vida. Es el intruso que tú no invitaste, pero que ya está ahí. La muerte, la enfermedad, la pérdida, siempre en tu proyecto tiene que haber un espacio donde puedas moverte para algo que suceda y puedas tener el espacio de crecer con esto que sucedió.
Gaby, dices que haces tú las preguntas y las haces a través del duelario y se las haces a la gente cuando las estás acompañando. ¿Una pregunta muy obvia es que perdiste? ¿No? ¿Y creo que esa todos la podríamos responder tal vez de forma más superficial o más profunda, pero haces una segunda que me parece más interesante es que ganaste cuando perdiste? ¿Qué quieres decir con esa pregunta?
Mira, es que hay que irnos bien profundo a lo profundo, a lo mejor el esquema, el sistema familiar que tú tenías era que todo se triangulaba por medio de tu mamá, si querías pedirle un permiso a tu papá para salir, lo tramitabas por medio de tu mamá y entonces ya tu mamá hablaba con tu papá y ya te daban el permiso si necesitabas esto. ¿Qué pasa cuando tu mamá muere? Te ves en la necesidad, si así lo eliges, de tener una relación directa con tu papá que no la habías tenido, entonces nunca lo ganado te alcanza para lo perdido, o sea, eso sí quiero que quede claro, no es ah bueno, qué bueno que se murió porque ahora ya puedo tener una comunicación con mi papá, No, yo hubiera deseado que no muriera y poder lograr esa comunicación en vida, pero la muerte tiene tres palabras que la definitiva, absoluta e irreversible. Tienes que entender eso, eso es la muerte. ¿Ahora, la vida tiene muchísimas posibilidades, ya que pasó esto, qué puedo extraer de significado? ¿Cómo puedo crecer con esto y qué ganancia, aunque la palabra nos haga ruido, puedo tener? Toda pérdida Oso, toda pérdida trae consigo regalos envueltos en envoltura muy extraña. Es tan extraña la envoltura que algunos nunca los desenvuelven, ni los usan, ni los estrenan porque no quieren aceptar que haya alguna ganancia, alguna recompensa, algún crecimiento, algún beneficio. ¿A partir de haber perdido qué?
¿Experiencia o más bien en tu experiencia qué es lo que has encontrado que la gente gana más cuando pierde a un ser cercano?
Independencia, autoconcepto. La gente piensa que sin su mamá, sin su papá, sin su pareja, sin su hijo no va a poder vivir. ¿Es algo que hasta decimos no? Así ay no, si se muere un hijo mío yo me muero. No te mueres Oso, te querrías morir pero no te mueres y cuando te das cuenta que eso no te mató, que te construyó en una mejor persona y que no estás disminuido, estás fortalecido. Después de una pérdida eres invencible, eres imparable, porque ya sabes, se gana mucho a un costo altísimo, pero fíjate fíjate la expresión vale la pena. Un hijo vale la pena, Oso. Un hijo vale la pena que te ocasiona no tenerlo. Usamos esa frase muy a la ligera. Sabes que hay barata ahorita en Perisur. Hay que ir vale la pena. ¿Cuál pena? Vale el dinero, vale lo que cuesta eso. Pero la pena que te genera no tener a alguien es el precio que hay que pagar por haberlo tenido y yo lo pago.
Tengo que apuntar eso.
La pena o el dolor de la ausencia es el precio que hay que pagar por haber tenido a alguien. Tener a Lou en tu vida es una ganancia absoluta. Es un matching heaven ustedes dos. Pero si algo le pasara a lo y estarás diciendo dentro de ti, Dios lo quiera, me muero. Si algo le pasara a ella, ¿Cuál sería mejor homenaje? ¿Que su muerte te destruyera o que su muerte te inspirara a ser mejor? Si ella ha luchado toda la vida por apoyarte porque tú seas una mejor persona, le pagaría su muerte con tu infelicidad.
Acabo de. Acaba de pasar el 11 de septiembre y ya van creo que son 22 años de la tragedia de World Trade Center y estaba viendo una transcripción de un mensaje de voz que manda a alguien que ve en el avión que después se estrella contra el Pentágono o no, no contra el Pentágono, contra una de las torres y le dice quiero que seas feliz, quiero que a su esposa no pinta bien y quiero que seas feliz, que vivas momento de plenitud y mis papás que seas, que estés llena y que mis papás también te veo cuando llegues acá. Y yo creo que ese es lo que lo que quieres decir.
Correcto, correcto. Y no quiere decir que no vaya a haber muchas lágrimas en el proceso, mucho dolor. Te acabo de decir las etapas por las que uno tiene que pasar. Qué bueno que haya alguien que te pueda acompañar en ese proceso, en esa noche oscura del alma de la cual amanece. Porque te voy a decir una verdad categórica. Uno sobrevive la muerte de un ser querido y en lugar de pensar todo el tiempo ay no, si se mueren mis papás yo me muero, Ay no, es que si se muere mi hijo yo me muero. ¿Qué tal que cambiáramos nuestro pensamiento? ¿Qué tal que dijéramos algo como esto? Y te cuento esta anécdota y seguro que me voy a volver a poner muy chinita al decirlo. Uno de mis hijos vive en Estados Unidos, otro ya vive solo, me queda uno solo en casa. En fin, es difícil ya coordinar agendas de todos. Pero en una conferencia que di, dio la casualidad que estábamos todos ahí, ¿No? Estaban mis tres hijos, estaba mi marido, todo. Y en ese momento dije, ahora es cuando. Y frente a un montón de personas les dije a mis quiero decirles algo. Quiero decirles que los amo y los adoro, y espero que nunca en la vida les ocurriera nada. Pero en este momento les voy a hacer una promesa de que si algún día les pasa algo a Uds. Yo voy a estar bien. Les prometo que el amor le va a ganar al dolor y que yo voy a salir adelante. Y lo hice desde el fondo de mi corazón, porque eso creo. Decir esto no es tentar a la vida, no es desafiarla. Échame lo que quieras, yo puedo. No es así. Es saber que en mí. En mi 153 de estatura hay lo que se necesita para salir adelante de cualquier situación. No sabes cómo te planta eso en la vida para vivirla diferente. En lugar de vivir con miedo, vivo con el amor de que los tengo, que los disfruto, y no vivo pensando lo que pudiera pasarles. Vivo enseñándoles que hay que vivir con precaución, pero no con miedo, porque son cosas diferentes.
Sé que tal vez es difícil o imposible o hasta grosero tratar de comparar, ¿No? ¿Pero existe un dolor más fuerte que otro?
¿No? El dolor que tú tienes es el 100% de tu dolor. Y no podemos menospreciar ninguno. No hay una escala de dolores donde la muerte de un hijo sobrepase por mucho la muerte de una mascota. Volvemos a veces cuando alguien me escribe y me dice Gaby, es que a lo mejor vas a decir que lo mío es una tontería comparado los casos que tú trabajas, pero murió mi perro. No es ninguna tontería. ¿Quién era tu perro? ¿Qué significaba tu perro para ti? ¿Hace cuánto tiempo que estaba contigo? ¿Cómo era el vínculo? ¿En qué momento de tu vida estás? Si el amor es real, el dolor es real. Y nosotros tenemos que respetar eso y trabajar sin ninguna comparación, sin ningún juicio, sin ninguna escala. ¿Cuál es el peor dolor? El tuyo. El que tú estés viviendo ahora es un dolor que merece ser trabajado.
Entiende lo que dices. Y yo creo que yo más no voy a usar el ejemplo nadie más, pensándolo en mí, pues como que el círculo de la vida es bueno, pues tus abuelos está seguro que se van a morir antes que tú y tus papás esperas que duren lo más que pueda, pero espera que se mueran antes que tú. La muerte de una pareja, la muerte de un hijo, ¿Cómo se experimenta esto? Porque de lo que he platicado con gente, al parecer la muerte de una buena pareja es de los dolores más grandes o más, o los lutos, duelos más difíciles de llevar, vamos a decir.
¿Así es, fíjate como dijiste, os está seguro que tus abuelos van a morir antes que tú? Eres un gran negociador, no está seguro de nada.
Bueno, este es wishful thinking, yo creo.
¿Sabes cuántos abuelos llegan conmigo y me dicen ¿Por qué no me morí yo? ¿Por qué se murió mi nieto? ¿Por qué tengo yo que vivir esto? Yo ya tendría que haberme ido, ¿Por qué no me fui yo en lugar de él? Porque no nos forman ni por edades, ni por estaturas, ni por si eres bueno o malo. Morir no es castigo, no es premio, o sea, es lo que es. Entonces tenemos que quitar muchos mitos alrededor y dices, muy bien, la muerte de la buena pareja es muy dura, es de las pérdidas más duras, porque pierdes muchas cosas en una pierdes a tu pareja sexual, pierdes tu compañero o compañera de vida, pierdes a la madre o padre de tus hijos, pierdes parte de tu proyecto de vida que estaba la persona con la que querías envejecer, a lo mejor era tu mejor amigo o amiga, a lo mejor era tu socio, se pierden muchos roles que habías depositado en esa persona. Pero si tú me dices, yo sin ti no puedo vivir, eso es un amor baratito, eso se llama codependencia. El verdadero amor siempre te va a habilitar para la vida. Me encantaba vivir contigo, pero ahora que no estás, puedo seguir viviendo y puedo poner en práctica todo lo que tú como mi maestra de vida me enseñaste. Cuando uno deja de ver al maestro oso, ni modo que se te olviden las lecciones. Ah, ya no estoy en la universidad, ya no oigo al maestro, ya no sé lo que me dijo. Cuando no está el maestro es cuando vas a poner en práctica todo eso qué honra más la memoria de un ser querido, un sí a la vida y volver a sonreír o un no y quedarte deprimido. Entonces todo eso, está resignificación de lo ocurrido es lo que vamos trabajando en.
Las sesiones y hay técnicas específicas para un duelo, dependiendo el tipo de duelo que se hace diferente de cuando se pierde a un hijo a cuando se pierde una pareja o a un padre.
Sí, cada duelo tiene tareas especiales, ejercicios especiales, pero a grandes rasgos te puedo decir algo. Nunca tratamos de hacer chiquito el dolor de una persona. Déjale la dignidad de su dolor. No tratas de hacer chiquito el dolor, sino grande a la persona que es diferente, para que su dolor deje de quedarle. Porque no me lo has preguntado, pero te lo voy a decir. El duelo se acaba. Si. El amor no. Nadie puede vivir en duelo permanentemente, porque eso ya es un duelo que decidió congelar, decidió dejarlo estancado y eso no está fluyendo. No importa cuánto te tarde un duelo, pero tienes que ir avanzando en las etapas, en el proceso, sin prisa, pero sin pausa para lograrlo. Pero el duelo se acaba y vuelves a vivir y vuelves a sonreír y lo vas a hacer. Lo que pasa es que es muy duro. Muy duro por el apego, muy duro por el ego, muy duro porque nos han enseñado a amar así como juntos. Acuérdate, el prototipo en México de la familia, hasta decimos es una familia muégano. Para quien nos escuche en otro lado y no sepa lo que es el muégano, al menos en la Ciudad de México, porque en toda la República Mexicana hay diferentes tipos de muégano, pero el muégano en la Ciudad de México es un dulce de cubitos de harina enmielado uno con otro, que se les está antojando aquí a toda la producción. Pero cuando tú quitas un cachito, desgarras lo que queda. Entonces no deberíamos de ser familias muégano, deberíamos de ser familiaS Lego. Porque el Lego puede hacer una enorme construcción divina, pero si tú quitas un Lego, no estás desgarrando a nadie. Se verá la pieza que falta. Pero si esto está bien construido, no se colapsa, no estás jugando yenga en la vida es. Ya estoy diciendo aquí todos los juegos. Se ve que me gusta, pero pues así, así debería de ser. Pero estamos acostumbrados y tenemos esta creencia ancestral y poderosa de que entre más hemos querido a alguien, más tiempo tenemos que quedarnos tristes por alguien.
Y si no entra la culpa.
Correcto. ¿Porque dices, a ver qué pasó? Yo siempre había dicho que sin mi mamá yo me iba a morir y resulta que ahora sí estoy viviendo, No me morí. ¿Eso qué quiere decir? ¿Que no la quería tanto como yo creía? Y yo le contesto no, quiere decir que la querías más de lo que tú creías. Por eso estás con vida y por eso sigues adelante, porque el amor vence al dolor.
¿Mucha gente cuando pierde a alguien y entra en estos momentos de duelo, de depresión, lo primero con lo que se enfrenta es con un y ya te tomaste algo? Y parece que lo correcto sería suprimir la emoción, suprimir el dolor a través de fármacos. ¿Cuándo es prudente medicarse o ir a algún psiquiatra?
Esto me preocupa como no tienes una idea, porque a partir del año pasado hay una nueva disposición que hubo en el que el duelo se llama síndrome de duelo prolongado, pasó a formar parte del DSM V, el libro donde están todos los padecimientos mentales. ¿Para qué? Para poder recetarte. Si ese padecimiento está en ese libro, entonces el psiquiatra ya te puede recetar y los seguros en Estados Unidos te van a cubrir esas medicinas y es un gran negocio. ¿Pero qué dice esta norma? Que si después de seis meses tú. Eso es para niños y jóvenes, los adultos 12 meses le pusieron, pero si después de seis meses un joven tiene problemas con su identidad, sigue extrañando mucho y le está costando retomar su vida sin la persona amada, debe medicarse. De qué me hablan, o sea, cuando oímos esto es como no puede ser. Al rato van a querer sacar una pastilla para el duelo. Y oíme cuando te lo digo que algún día vamos a estar viendo y que ya hay la nueva pastilla para el duelo, ¿Para qué? Para que funciones, para que produzcas, para que te reintegres, para que. Rápido, vuélvete a formar y a funcionar. Cuando duelar es lo más natural, viene nuestro instinto, es lo más sano y no podemos inhibirlo. Ahora está muy Bien, cuando este 4%, solo un 4% de los dolientes se van a quedar atorados. Se van a quedar muy atorados, ¿Por qué? Por condiciones previas, porque a lo mejor ya tenían una depresión preexistente, porque estaba sobre involucrada la relación, por lo que tú quieras. Esos que se van a quedar atorados, entonces no duermen, no están comiendo, tienen pensamientos suicidas que están muy mal. Ese 4 % tiene que ir a un psiquiatra evaluar todo esto y medicarse. Los tanatólogos no recetamos ni un té de tila nunca, pero podemos remitir a un psiquiatra en el momento que vemos esto. Sobre todo que no solo la funcionalidad está comprometida, sino también pues la posibilidad de que alguien esté pensando en.
Terminar con su ahora, pero hay mucha gente que al día uno, durante el velorio, el funeral, ya están.
Entafilados. ¿Sí, Y la comadre, el amigo llega y tómate esto, que es lo peor que podemos hacer? Porque entonces están dopados en el. En el funeral. El funeral y todos los rituales tienen un para qué de ser te va a ayudar en tu proceso, son para ti, no son para el que se fue. El que se fue ya está bien, de verdad, fast track ya llegó a donde tenía que llegar, no necesita que le reces demasiado, no necesita que estés consternado demasiado. Estos rituales fueron creados para darte un quehacer en el momento en el que si no, no te levantarías para recibir el apoyo de tu comunidad que es tan importante, porque el dolor necesita ser visto y tus emociones manifestadas. Entonces si te dopan, si estás tomando esto, te pierdes de toda la riqueza que tiene recibir el cariño, el apoyo, que te consuela mucho saber que tu ser querido que se fue, tocó vidas e hizo una diferencia aquí. Entonces yo creo que esto es muy delicado y que solamente debe de recetarlo un psiquiatra, un neurólogo, canalizarlo después de que se ha intentado otras cosas, confiar en el cuerpo y en la maravilla que es el ser humano, porque tienes lo que se necesita para salir adelante. No lo dudes, o sea, el mar se puso picadísimo, te revolcó una ola, está terrible, pero tú sabes nadar y una vez que pase el pánico inicial y que se esté calmando, te vas a acordar que sabes nadar y vas a empezar a patalear y vas a salir a la.
Superficie. Y aquí estamos hablando principalmente de calmantes, ansiolíticos, pero regresando a dos conceptos que hablaste, uno, tener paso o no eliminar, sino transformar el miedo en amor con los pacientes terminales. Y por otro lado hablabas de resignificación del suceso, que puede ser lo mismo que sucede con estrés postraumático. En ambos casos, y quiero regresar al punto de los psicodélicos, sé que tú como tanatóloga no recetas nada, no recomiendas nada. ¿Pero en los años que llevas has podido ver, tenido experiencias de gente que utiliza estas tecnologías para acelerar su proceso? No sé si acelerarlos, pero llevar un mejor.
Proceso. Sí.
Sí. ¿Y qué piensas de.
Esto? No, no estoy a favor y te voy a decir una cosa, Yo sí creo que nosotros tenemos que tener la humanidad para no prolongar una agonía, pero nunca acortar la vida, nada que signifique acortar la vida. Creo que todo el dolor tiene un sentido. Esta es la escuela del Doctor Víctor Emil Frank, amigo cercano de Elizabeth Kübler Ross y él decía que todo te pueden quitar todo en esta vida, menos la actitud con la que tú decides enfrentar algo y saber que lo que estás viviendo es una lección para ti, es una lección para otros. Hay un aprendizaje que se puede extraer de eso. Pero nosotros somos muy soberbios y nosotros queremos decidir cuándo, cómo, a qué hora. No fluimos con la vida que es más vieja que nosotros y que sabe más. Entonces sí, no te puedo decir que no. Lo utilizan muchísimo, toman decisiones, hacen sus ceremonias, hacen sus despedidas. Muchas personas quieren asistir a su propio funeral en vida antes de que ya sea. Bueno, la variedad es enorme, pero mi postura es que hay que obviamente no dejar a alguien tener dolores, no estamos en la edad media, por supuesto tiene que haber cuidados paliativos, tiene que ser algo. Recurrir a un algologo, no recurrir a medidas extraordinarias para mantener a alguien con vida. Por eso te digo, mi postura es que alguien que va a morir debería de morir en casa con oxígeno, con suero, para que no le falte aire, para que no le falte alimento, pero que no le falte cuidado y atención de los.
Demás. ¿Cuánto tiempo llevas acompañando pacientes en etapa.
Terminal? Pues 25 años como tanatóloga y yo creo que 20 como doula de.
Muerte, acompañando a pacientes y al mismo tiempo acompañando a los familiares que quedan aquí. ¿Cómo haces para? Entiendo que la empatía como lo dices, es ponerte los zapatos, pero no abrocharse las agujetas. ¿Cómo le haces para no? Para que la muerte te dé vida y no te debe de ser muy duro lo que experimentas o lo que compartes con tus clientes o tus usuarios, ¿Como les dices? ¿Cómo haces para que no te pese, digo, es que he platicado con gente, Chovy Landeros, que estuvimos ayer con él? Yo me imagino las cosas a las que él está expuesto y no puedo entender cómo puede dormir. Lo mismo.
Contigo. Mira, tenemos que tener técnicas de autocuidado. Todos los profesionistas de la salud mental y emocional tenemos que tener estas técnicas para no vaciarte. Imagínate que yo soy una botella de refresco y entonces tiene sed, toma, yo te doy. ¿Quieres un poquito? ¿Toma, se te antoja? Y le doy a todo mundo. Y cuando me vengo a dar cuenta, yo quedé vacía y creo que sigo sirviendo y dando cuando ya no tengo nada para dar. Es nuestra obligación seguir afilando el hacha. ¿Conoces ese cuento? En lugar de solo cortar árboles, hay que afilar el hacha, como dice mi querido Jorge Bucay. Entonces, ¿Cómo afilo el hacha? ¿Cómo hago? Cuando yo estoy con alguien, esa hora de mi tiempo, yo estoy para la otra persona. Absolutamente. Cuerpo, mente y alma está en ti. Dejo que tu dolor me toque, porque si yo me protejo y me blindo y no siento tu dolor, ¿Cómo te puedo ayudar? Entonces yo siento tu dolor, estoy ahí, estoy buscando todas las herramientas, todo lo que puedes echar mano, saco todo lo que se, todo lo que soy al 100% contigo. Lloro, sí, muchas veces lloro, muchas veces se me escurren las lágrimas, lo cual no me hace poco profesional, sino me hace una persona empática y conectada. Pero cuando ese usuario se va, si así él lo permite, nos abrazamos, nos despedimos, cierro la puerta, respiro profundamente y regreso a mí. El dolor es de él y le dejo la dignidad del dolor, porque el dolor es suyo. Si él se va y yo me quedo con una parte de su dolor, mi siguiente usuario que venga no va a tener el 100% de mí, va a tener el 90% de mí y mi décimo paciente en el día va a tener una migaja de Gaby, ya no voy a poder estar para él. Entonces yo dejo que la persona se lleve su dolor, yo con la satisfacción del deber cumplido, porque ahí estuve, porque lo acompañé y luego regreso a mí para poder volver a servir a otro. Una vez una señora que se dedica a esto y que no me gusta su práctica profesional, decía como en una frase así casi de eslogan publicitario, decía es que yo le dejo un pedazo de mi corazón a cada uno de las personas que vienen conmigo. Yo no, yo me Quedo con el 100% de mi corazón Cuando se va, pero tienes el 100% de mi corazÓn cuando estás conmigo. ¿Y luego, pues, cuáles son las técnicas que yo tengo de autocuidado? Yo tomo vacaciones y cuando me voy de vacaciones dejo encargados, les dejo los números de otros tanatólogos, de alguien que pueda, dejo un tanatólogo encargado en mi lugar para que pueda atender a mis enfermos terminales. Si estoy fuera, me desconecto de redes sociales, me desconecto para conectarme, tengo mucho contacto con la naturaleza, la naturaleza sana, desde.
Luego. ¿Con qué frecuencia tienes estos.
Breaks? Por lo menos cuatro veces al año. ¿Grandes?
Grandes. Hablando dos semanas, un mes y dos.
Semanas. Dos semanas. Eso para mí es grande, porque si es dejar mucho, por lo menos cuatro veces. Y los fines de semana no doy consulta, antes lo hacía, pero sí llegó un momento en que yo decía no, ya no puedo para el lunes. Entonces los fines de semana hago presentaciones del libro, conferencia que activo otros circuitos de la mente, tengo también hobbies, pasiones, pertenezco a grupos que me activan otros circuitos de la mente. Eso me encanta. Soy una estudiante permanente, siempre estoy estudiando algo, eso creo que también es una técnica de autocuidado. Cada familia me lleva a una nueva especialidad, a saber algo. Y además tengo un perro maravilloso, Lara, que es un San Bernardo de 58 kilos, que es una reina, y siempre mi marido va por mí, cuando yo termino de trabajar, va caminando por mí con Lara, entonces me recogen y nos vamos caminando con Lara. Si, fue el día muy duro, porque hay casos como lo que platicábamos ayer con Chobi, hay casos que te estrujan el alma y que te cuesta mucho trabajo salirte de ahí. Entonces ya me conocen y saben que voy calladita y voy caminando con mi perro y caminamos cuadras y la voy tocando y la voy acariciando y voy dejando que ella esté conmigo y para cuando yo llego a mi casa ya se fue.
Quedando. ¿Tomas.
Terapia? Antes tomábamos como grupo de contención, nos reuníamos de diferentes filósofo, médico, teólogo, tanatólogo, suicidólogo, o sea, nos uníamos todos y nos reuníamos una vez al mes para compartir los casos y darnos como esta contención grupal. Hoy te soy honesta, no tengo tiempo. Es algo que quisiéramos retomar, pero el mismo grupo ya no encontramos los momentos. Pero por ejemplo, estoy empezando a practicar yoga otra vez, algo que había dejado, medito todos los días, hago oración y esas son las cosas que me mantienen muy.
Muy. Hemos hablado de tres momentos, el momento de la muerte, el momento después de que se fue alguien cercano a ti y ayer lo platicábamos en la cena, ¿No? Como muchos de nosotros no le tenemos o decimos no tenerle miedo a nuestra propia propia muerte, pero sí a la prospecto de perder a alguien cercano. Dices que nos podemos preparar para eso, que hay duelo preventivo, ¿Cómo funciona.
Eso? No es duelo preventivo, digamos que es formativo, o sea, no hay vacuna contra el dolor, pero saber si te da una estructura y te voy a poner el caso de un parto. Un parto, una mujer quiere tener un parto psicoprofiláctico, va a ir a un curso de psicoprofilaxis y para poder saber cómo es el dolor, no le va a quitar el dolor de parto, pero ella va a conocer cómo es la curva del parto para de los dolores, para que cuando esté en un pico de dolor no diga este dolor va a seguir subiendo y subiendo y subiendo y me voy a desmayar y esto me va a volver loca. No, sepa que hay mesetas de dolor y que cuando baje ese dolor hay que aprovechar para respirar, tomar aire y otra vez para cuando venga de nuevo. Cuando alguien te explica cómo es el proceso, que este dolor es un dolor natural, uno viene dotado con lo que se necesita y te explico que ayuda y cómo puedes. Y te comparto casos. Claro, le quitas este horror, no le quiero entrar o no quiero leer el capítulo o no. Y te cuento esto del parto porque fue muy curioso. ¿Cuando yo estaba muy jovencita y embarazada de Mi primer hijo, 24 añitos, está pues mi libro, no? Había un libro que era un así un ladrillo de qué esperar cuando estás esperando y tu embarazo semana a semana. Entonces qué pasaba esta semana y qué pasaba la otra y qué se está formando y qué cambios en ti, la pareja y yo preparándome con todo y llego al capítulo de cesárea y yo dije en toda soberbia no, mis hijos van a ser parto natural, me voy a saltar este capítulo. Mis tres hijos fueron cesáreas y tuve un legrado también entre dos de ellos. Eso yo me lo quería saltar para no jalarlo, no para no jalarlo, para no vivirlo, sabes, o sea es como no, yo como planeadora de mi vida, eso no va a ser.
Conmigo.
Claro. Y luego mira cómo me hubiera gustado leer el capítulo de cesárea, lo hubiera yo vivido diferente, con menos angustia. ¿Entonces hay que entrarle, hay que saber de esto como? Sabiendo qué va a pasar, no sabemos cómo, no sabemos cuándo, y no hay que vivir angustiados por eso. Esta es otra buena anécdota. Ken Ross me contaba que un día, imagínate este niño oso al que a su casa llegaban los enfermos terminales y su mamá era la señora de la muerte, y todo mundo la entrevistaba y salían y entraban y todo, y él con 8 o 9 años un día le dio una crisis, llegó con su mamá y le mamá, es que nos vamos a morir, o sea, todos nos vamos a morir. Y su mamá lo sentó y le dijo tranquilamente no te preocupes por la muerte porque no la puedes controlar. Preocúpate por la capacidad de agresividad que tú tengas, preocúpate por la flojera que puedas presentar en la vida, de eso sí preocúpate porque está en tu mano de la.
Muerte. ¿Cómo es este proceso de preparación para algo que inevitablemente vamos a experimentar todos? ¿Se toman cursos, se leen.
Libros? Yo diría que un poco de todo, porque primero yo creo que un libro nos va quitando este nervio de como lo estamos haciendo hoy. Creemos que es un tema muy duro, puede serlo, pero no tenemos por qué tratarlo de manera solemne. Puede haber mucha dulzura y mucho amor atrás de esto. Entonces comenzar a leer un libro como el de Cómo curar un corazón roto, te va explicando qué pasa, cuáles son las etapas, qué ayuda, que no ayuda, qué decir, cómo salir adelante, cómo capitalizarlo a tu favor. Entonces ahí vamos. Después, tú mismo dijiste hace rato que uno siente que el mundo se le viene encima, y ese es el título de otro de mis libros, un cuento que pueden leer niños a partir de los 10 años, la niña a la que se le vino el mundo encima. Y es una historia de resiliencia y de amor. Creo que leer, como todo en la vida, o sea, quieres algo, velo leyendo, ve viendo qué sientes, dónde, dónde se va quedando atorado. Hay personas que son muy auditivas, entonces escuchar un podcast, un episodio como este, el mío de después de la pérdida, vas quitándole el miedo a esto, lo vas oyendo y vas vas aprendiendo. Una cuentaviente de Marta de Baile me dijo una vez, ay Gaby, yo siempre te oigo cuando estás en el programa, ¿Quién me iba a decir que un día te iba a necesitar? Digo pues yo te lo decía, cada programa todos lo vamos a necesitar un día, no es como quién me iba a decir qué mala suerte, no, no, sí vamos a necesitar apoyo, vamos a necesitar compañía, escucha activa, acompañamiento, entonces no lo vamos a traer, no va a pasar, el cielo no se va a abrir, va a decir mira, este ya está preparado, ya tomó su curso de tanatología, ya leyó un libro, ya hizo su testament, tráetelo. No, cuando sea tu momento va a ser, estés preparado o no, mejor vivir preparado porque vives sin miedo. Elizabeth Kübler Ross tenía un concepto maravilloso que es vivir despedido, así tenemos que vivir todos para que si la muerte llega de repente no nos agarre sin haber dicho los te quiero, los gracias, vivamos despedidos, qué maravilla, hoy no morí, perfecto, tenemos un día más, pero si hoy fue, no me despedí de él, vive despedido, vive sin.
Deudas. Qué buen consejo. Hablamos mucho de pérdidas humanas, es lo mismo cuando perdemos algo más digo como emprendedores, que muchos de los que escuchan crack son emprendedores, empresarios, estamos acostumbrados al fracaso y eso implica perder tal vez un resultado esperado, perder una ganancia o una pérdida monetaria, se vive igual.
Es muy duro, muy duro porque tienes mucho menos reconocimiento social que el que tendría por tu pérdida, no es ay bueno, es un negocio, vas a poder poner otro, hay no sé qué, bueno, pero no es como que se te hubiera muerto alguien, así les dicen. Y perdóname, pero por ejemplo la industria restaurantera en la pandemia, o sea, vimos cerrar restaurantes que tenían años, que tenían una historia que fue un dolor tremendo, un negocio familiar o las ilusiones de muchos, o sea, ese es un lado de la pandemia a veces no tan valorado, o sea, murieron miles de personas, por supuesto, es durísimo, pero cerraron muchísimos lugares, acabo de estar recientemente en Bogotá y todos lados ves se arrienda, se arrienda, se arrienda y digo todo se arrienda y es que en la pandemia se cerraron todos los negocios, muchos por supuesto no han podido recuperarse de eso. Si se viven las mismas etapas. Es muy fuerte porque te repito lo que te dije hace rato, que perdiste cuando perdiste, y yo creo que uno está a lo mejor no acostumbrado al fracaso, sino más familiarizado, pero a nadie nos gusta perder. Duele perder, golpea tu autoestima y nada más ahí hay que recordar que a lo mejor perdiste tu trabajo, pero no tu capacidad de trabajar, esa la traes puesta, perdiste ese proyecto pero no tu creatividad, ¿De donde salió ese proyecto? Saldrá otro, pero no te digo, no lo minimices, vive tu duelo por eso que cerró, haz los funerales de eso de una manera simbólica, el cierre y después listo para empezar algo nuevo, pero date tu tiempo, no puede ser así como next, ya lo que sigue pues esto ya no fue, ¿Cuánto de ti estaba depositado ahí, ¿Cuántas horas, ¿Cuántas ilusiones? Y en proyectos que luego nunca ven la luz, tienen un porqué de ser, o sea, imagínate que yo estoy planeando algo y entonces bueno, hacemos toda la investigación de mercado y ya estamos y ya habíamos conseguido el socio todo y pum, al final se cae. ¿De qué sirvió todo eso? Y te voy a volver a citar a la maestra Kübler Ross. Ella decía que había flores que estaban bajo la tierra como bulbo, muchos meses, al fin salían, veían la luz del sol, un día vivían unas horas y morían. ¿Para qué tanto trabajo, ¿Para qué tanto esfuerzo si iban a vivir tan poco? Y ella decía, vienen a recordarnos que la primavera existe, trae un mensaje de amor muy fuerte y todo lo que creciste en planear esto, todo lo que disfrutaste, todo lo que investigaste, aprendiste, te construyó, aunque el resultado no haya sido el que querías, el proceso valió la.
Pena. Hablabas hace un momento de la pandemia y tú no dejaste de trabajar durante la pandemia, pero justo platicábamos de que la pandemia de salud, vamos a llamarle, dejó otra pandemia detrás de ella, Esta pandemia en la que, y aquí voy a decir que tienes una preocupación por los jóvenes, que ya no están dispuestos a hacer lo necesario por lo que desean, que ya no tienen ganas de seguir pasiones, que prefieren comodidad. ¿Qué es lo que descubriste a través de tu experiencia tanatológica durante la.
Pandemia? Es que dejó esta estela de desesperanza, que es una palabrota pero gigante, y entonces hay jóvenes que llegan a consulta y me dicen bueno, es que a mí la pandemia me enseñó que no hay que hacer planes, Y yo, ¿Cómo eso no nos enseñó? Nos enseñó que hay que ser flexibles al hacer planes y que puedes tener un plan, pero acuérdate que el abecedario hay muchas letras, ten un plan B, ten un plan C, ten un plan D, cuidado con la interpretación que cada quien sacó de lo que cree que la pandemia le enseñó. Ahora hay un fenómeno que está pasando, este hartazgo pandémico donde por un lado ya nadie quiere hablar de pandemia y ya por favor, estamos saturados, pero les está costando reintegrarse, personas que volver a un trabajo presencial, a una rutina, enfrentarse al tránsito, todo esto no están pudiendo. Fueron dos años para muchas personas de perder habilidades sociales, de perder contacto humano, se perdió muchísimo. Las demencias y Alzheimer se potencializaron porque al aislar a los adultos mayores de otras generaciones y de la convivencia, fum. Ese fue el detonante para muchas demencias. Ahorita estamos viendo eso de manera alarmante, el incremento en casos, Entonces creo que nos dejó como bueno, ¿Para qué? Si a lo mejor ya no puedo, vamos recuperándonos porque siempre hemos sido negociadores, compramos un boleto para un concierto que va a ser el año que entra, tenemos un avión, un boleto de avión comprado para dentro de seis meses. Después de la pandemia no se vendía nada de eso, todo mundo estaba pues a ver si se va a hacer, a ver si es. Hasta que se empezaron a dar cuenta que así no puedes vivir, Tú has planes y si no salen en el planear ya disfrutaste, en el planear ya viviste porque estabas en movimiento y el ser humano es para estar en movimiento, no para quedarse quieto, así como un enfermo que está quieto en una cama, le salen escaras en la piel porque el cuerpo no está diseñado para la posición así pasiva tampoco. También en la mente nos salen estas cicatrices, estas heridas, estos pensamientos horribles y no pueden vivir en desesperanza nuestros jóvenes. Claro que van a lograr sus sueños, claro que siguen habiendo cientos de historias inspiracionales, motivacionales, para decir si él.
Pudo, yo puedo, y tú ciertamente es alguien de movimiento. Estás a punto de sacar el nuevo libro, el séptimo. Cuéntame de la muerte del.
Amor. Ay, la muerte del amor. Pozo. Es mi mejor libro. Es que yo pienso que no es la primera vez que lo digo, pero creo que es algo que debí de haber pensado, porque sí uno como escritor no siente que escribió su mejor libro, ¿Para qué sacarías un nuevo libro? Para repetirte, para sacarlo porque sí. En este libro de la muerte del amor es la primera vez que Gaby, tanatóloga, va a hablar de un duelo en el que no hay un cadáver, porque el amor sí se muere. Aquí no hablo de viudez, hablo de divorcio, aquí no hablo de defunción, hablo de infidelidad, hablo de traición, hablo de rutina, de qué pasa si se acaba la pasión, se acaba el amor y si se acaba el dinero, también se acaba el amor. El libro comienza con un test para que tú hagas para saber si tu relación es un enfermo terminal o ya se murió y es un cadáver y apesta y no te has dado cuenta y ahí lo vienes cargando. Sigue dos líneas, si tú ya estás en duelo, ya terminaste la relación, ¿Cómo vivir tu duelo? Te voy a decir cómo vivir el duelo, que es bien complicado, porque en la viudez si acaso te queda el agridulce consuelo de que no se quería ir, se tuvo que ir, pero en el divorcio sí se quería ir y tienes la etapa del enojo, se vive ahí con toda la intensidad. ¿Entonces te digo cómo vivir tu duelo, pero qué tal que estás en una relación y la quieres salvar? Te digo cómo aplicarte para salvar la relación, porque ya basta de creer así como de evangelio que el amor todo lo puede. Ama sin límites, perdona sin límites o si ese es el amor de Dios, no el humano, el humano lo tenemos que trabajar y cuidar. Eso es la muerte del amor. Estoy muy feliz, muy feliz con esta portada que es un colibrí, que es un símbolo muy de tanatología, son como las almas que vienen a decirnos que están bien y con este aleteo a darnos esperanza es un símbolo, pero este colibrí está tratando de extraer néctar de una flor que ya está muerta y pues de ahí no. Entonces ya lo van a poder, ya está disponible en tiendas, en librerías, en Amazon, iBook, Kindle, Audiolibro. Ahí va a estar como todos los otros seis hermanos que tiene este libro para.
Ustedes. Gaby, además de este libro, ¿Qué otro proyecto te emociona o a qué le estás dedicando tiempo estos próximos 12.
Meses? Sí, mira, estoy muy emocionada que mi libro de Cómo curar un corazón roto ya está en España, ya está de venta también allá hicimos toda una edición especial para España, eso me tiene encantada, por obvias razones que te conté, tengo estas raíces, tengo. Esa es mi otra nacionalidad, entonces verme ahí en librerías y quiero dedicarme mucho a la promoción del libro allá, acompañarlo. Voy a llevar a La Muerte del Amor a todas las ferias de libro que existen en nuestro país y algunas en el extranjero, y eso me encanta. Y estoy muy emocionada porque tengo diplomados en línea para quien ha tenido una pérdida, para quien quiere saber más de la vida o quiere dedicarse a esto y luego quien se quiere dedicar a la tanatología. Hago una certificación al año donde certifico tanatólogos de todas partes del mundo. Es una sola vez al año en línea, pero en tiempo real y es.
Extraordinario. ¿Cuántos tanatólogos has.
Certificado? Llevo dos generaciones, o sea, son en total ahorita 220. Y mis alumnos certificados, los que han cumplido con todos los requisitos, todo el trabajo y todo, aparecen en mi página de Internet. Hay una pestañita que dice alumnos certificados. Entonces me siento muy feliz de que soy una fuente de trabajo también para los que estudian conmigo, porque cuando alguien me habla para pedirme una cita, si no puede esperar el tiempo que yo tengo de espera, entonces lo remito, por favor, ve mis alumnos están ahí, lo que es su especialidad, en qué localización los tienen y entonces yo estoy constantemente generando este trabajo para las personas que han tenido la confianza de estudiar conmigo. Entonces eso me tiene emocionada. Y bueno, también en mi podcast, el de Después de la pérdida, en esta nueva temporada, lleva siete temporadas y en esta nueva temporada estoy con mi hijo, the co host. ¿Hoy no sabes cómo estoy aprendiendo y cómo desde ir a una conferencia y que te griten suegra y qué? ¿Cómo no, así llegan? Antes llegaban conmigo y ¿Me regalas una foto? Claro. Pero ahora como Eduardo me acompaña También ahí me ¿Puedo tomar una foto con tu hijo? Y.
Yo. Y él se está metiendo al. No sé si a la disciplina o al negocio. ¿Qué rol está jugando en el ecosistema de.
Gaby? Él estudió Comunicación y Medios Digitales, es mi hijo el de en medio. Él es mi productor, lo ha sido desde el principio de mi canal de YouTube. Él es el que yo le doy mis frases, me las pone hermosas, el que me ha coacheado, el que ha. La mente maestra atrás de todo esto que yo he hecho. Obviamente él ha estudiado conmigo el diplomado de Tanatología, la certificación, está en todas mis conferencias, edita todo lo que hago. Entonces es la persona que más me ha oído en el mundo y le agradezco que no se canse de oír mis conceptos. Entonces no lo sé si el día de mañana vaya a querer dedicarse de manera profesional. Hoy lo hace desde esta trinchera. Pero es como la voz de la gente, ¿Sabes? Me pregunta las cosas que los demás querrían oír. Pero a ver, Gaby, ejemp. ¿Sí, muy bonita tu frase, pero qué quiere decir? Y ya sabes, te confronta así y es como dos generaciones interactuando hablando de este tema. Estoy muy.
Contenta. Oye Gaby, para cerrar, que sé que tienes pacientes y clientes a quien atender. Si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿Qué.
Diría? ¿Híjole, en mi libro de la niña a la que se le vino el mundo encima, Karen lo ve ese mensaje en el cielo? Yo creo que el mensaje sería gracias. Gracias. Creo que todos debemos de encontrar algo que agradecer en el momento en el que estemos. ¿Y si viéramos eso, gracias de qué dirían algunos? Tú encuentra de qué. Tú rellena. Complétame esta frase qué agradeces. Ya dejemos de pedir. Porque cuando nos despedimos de alguien en la vida, fíjate lo que es despedir, dejar de pedir. Entonces deja de pedirle a quien murió que cuídame desde allá, mándame un hijo, consígueme trabajo. Queremos seguir arriba pidiendo cosas. Ya no. Voltea al cielo y ve esta gran palabra que es gracias. Agradece haberlo tenido, vive en agradecimiento. No solo digas la palabra, siéntela y la vida va a.
Cambiar. Qué bonito mensaje, Gaby. Muchísimas gracias. Eres una crack. Gracias por ayudarnos a entender algo que a muchos nos da miedo siquiera voltear a ver dónde puede la gente seguirte, saber más de ti, sí.
Contactarte. Gracias. Gracias por voltear a ver a la tanatología, por hacerme hablar de mis maestros que tanto me inspiran. Estoy en todas las redes sociales como Abitanatóloga y mi página de Internet GabyTanatóloga. Com Mx. Mi canal de YouTube Gaby Tanatóloga y el diplomado en línea y la certificación están en Gaby tanatóloga teachable. Com y tengo muchísimas conferencias y entran a mi página de Internet, pueden acceder ahí en diagonal conferencias, van a ver, tengo grabadas muchas conferencias que he dado en presencial que son muy enriquecedoras. Y bueno, yo ahí estoy para ustedes en mis siete libros también. Ojalá lean, ojalá se acerquen a eso y despierte dudas y comentarios y aquí estoy para ustedes para.
Eso. ¿Algo que quieras agregar.
Gaby? Pues que estoy muy contenta que en este momento, si el micrófono, que además sé que tienen una gran recepción, a lo mejor si está escuchando el latido de mi corazón. Mi corazón está muy contento, está muy lleno de esto, sobre todo porque yo llegué a ti porque usuarios míos te hablaron de mí y eso, eso para mí es el éxito, el cariño que alguien pueda tener por ti, el reconocimiento a tu trabajo, no porque te anuncio en un espectacular en la calle, sino porque alguien consideró que hice algo de valor para sumarle a su vida. Eso me llena el alma, es mi motor, mi misión, mi para qué. Gracias, Oso, por ayudarme a.
Cumplirlo. Gracias por estar aquí. Si te gustó el episodio, lo que más puedes ayudarme a hacer es compartirlo con alguien por donde sea, ya sea por un mensaje, un WhatsApp, tus redes, o simplemente de boca en boca. Ayúdame a que que los mensajes de cracks lleguen a más y más personas. También sigue Cracks Podcast en Spotify o suscríbete en YouTube o iTunes. Y si es en iTunes, califícanos por favor con cinco estrellas para que más gente nos pueda encontrar hoy. Puedes encontrar links a todo lo que hablamos Gaby y yo en el episodio, en las notas del episodio en cracks, la 245. Y antes de irte, no olvides que si quieres recibir todos los viernes un correo de mi país muy cortito con 5 tips, artículos, libros, gadgets, frases, cosas que encuentro en Internet o que creo que pueden ayudarte a tener una vida más productiva o al menos a empezar una conversación interesante. Este fin de semana puedes inscribirte a viernes de Cracks, es totalmente gratis. Ya son más de 100.000 personas las que lo reciben cada semana. Muchos de ellos son mis invitados al podcast, gente de primera con mentalidad de crecimiento, así que estarás en muy buena compañía. Puedes recibirlo totalmente gratis registrándote en Cracks la viernes y muy pronto voy a estar en tu inbox. Eso es todo por hoy, yo soy Oso Traba y espero que tengas una semana de.










