Hacer Negocios con DIOS

A man studies Jewish giving principles with a rabbi, learning that anonymous work is the highest form. He and his partner Nat throw parties called Nikita to raise money, donating half the profits. Then he gives 2,500 euros to an elderly stranger on the Paris Metro, asking God to show him how this makes him rich.
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Me puse un hoodie pa' taparme y agarré rumbo a la línea 1 de París a encontrar a alguien que necesitara dinero porque yo me iba a hacer millonario. Y en el camino yo iba hablando con Dios y le decía, a ver si es verdad, ponme al frente a un necesitado porque yo quiero ver cómo tú me haces millonario. Y la historia es que veo a un viejito, saco, no sé, eran 2500 euros y sin mirarle la cara le digo, esto es para ti. En París yo estaba con una depresión fuerte, tenía dinero, lo gastaba hasta el límite de creer que tenía poder. Y me pasó algo maravilloso. Yo estudiaba todos los miércoles con un rabino que me dice que se podía probar a Dios. ¿Cómo voy a probar a Dios? Y lo puedes probar a través de dar. Está escrito que si tú das, vas a tener. Y me trastornó eso. Dije, escúchame, o sea, si esto está escrito, si tú eres un estudioso, ¿por qué no todos son millonarios? Y mi tema era, yo quiero ser millonario. Yo quiero ser igual que Rustam. Esa era mi cabeza en ese minuto. Yo quiero tener poder. Me metí, estudié, estudié los niveles de dar, qué es lo que dar, dónde está escrito, quién lo dijo, por qué lo dijo y casos reales. Y lo iba y lo conversaba con gente y me decían, no, escucha, esto es impresionante. Entonces, ¿por qué no todos son millonarios? O sea, ¿por qué no todos son millonarios? Y digo a Nat, que era mi socio, le digo, Nat, escúchame, mañana tenemos un fiestón, probablemente vamos a ganar mucho dinero, donemos la mitad. Y le digo, mira, Mira esto, los niveles. Le digo, hagámoslo, nos vamos a hacer millonarios. Y me dice, estáis locos. Entonces nosotros llegábamos todos los días, o sea, todos los jueves en la noche que eran nuestras fiestas cada 2 semanas y sacábamos así el bolso y lo tirábamos en una mesa así y sacábamos los euros así con monedas, hacíamos fiestas, vendíamos alcohol. ¿Cómo se llamaban tus fiestas? Nikita. Nikita. Y llegábamos después de Nikita y era como el tema ruso, ¿me entendés? Entonces agarramos, ponemos ahí el dinero separamos en fifty-fifty. Yo le digo, Nat, yo voy a dar todo. Y me dice, estáis locos. Se va a su casa. Al otro día yo agarro y había estudiado que el nivel más alto de dar es dar trabajo. Después hay distintos niveles. Uno de los niveles más altos es darle a alguien sin que esa persona sepa que tú le diste y que sin saber a quién tú le diste. Dignidad pura y desapego total de lo que tienes. O sea, hace mucho sentido. Y hace mucho sentido también que dar trabajo es el mayor potencial de cada uno en darle a otro. Si esto tiene todo el sentido del mundo. No, no es, no es mecánica cuántica y al mismo tiempo makes sense. Entonces dije, lo voy a hacer y lo voy a hacer al pie de la letra. Y agarré un par de miles de euros de lo que habíamos ganado, me lo puse en mi bolsillo, me puse un hoodie para taparme y agarré rumbo a la línea 1 de París a encontrar a alguien que necesitara dinero porque yo me iba a hacer millonario. Y en el camino yo iba hablando con Dios y le decía, a ver si es verdad, ponme al frente a un necesitado porque yo quiero ver cómo tú me haces millonario. Y la historia es que veo a un viejito, una barba larga, así caminando por las calles de París.










