Historia de Terror Despidiendo a un Amigo | Alfonso Urrea

Alfonso Urrea relata una experiencia personal sobre la dilación en la decisión de despedir a un empleado cercano. Describe cómo postergar el despido llevó a tres años de pérdida de desarrollo, conflictos internos y un riesgo legal por una carta que firmó exagerando el salario del empleado; concluye que cuando ya se sabe que alguien debe irse, es mejor tomar la decisión con prontitud.
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El principal tip es cuando ya pienses que se tiene que ir, hacerlo. Cuando tú dilatas la decisión se empieza a generar. Es como cuando quieres terminar una novia o una novia te quiere terminar, empiezan los problemas, empieza tú le echas ganas a la otra persona hasta el momento en que te empieza la duda. Entonces, una vez que empieza la duda, empieza una cadenita impresionante de separaciones o de choques y de conflictos y hasta peor. Te voy a platicar una anécdota. Tengo un director de Recursos Humanos con el cual tenía una extraordinaria relación, pero ya no me estaba. Cada año era la retroalimentación, era oye, es que no está logrando los objetivos, no está haciendo los cambios en la cultura que buscamos. Y él me volvía, dame la oportunidad, mira. ¿Entonces, como tenía tan buena relación, un día le dije, mira, sabes qué? Ya la tercera vez, el tercer año que lo mismo podía tomar la decisión de despedirte. Entonces te voy a pedir un favor, ayúdame y te ayudo, tú ayúdame a contratar a tu reemplazo y yo te ayudo a conseguir chamba. Es más fácil para ti conseguir chamba si tienes chamba que si no. Y también tú eres mi director de cosas humanos, a quién le voy a pedir el trabajo de conseguirme un reemplazo y no me quiero quedar un tiempo sin director de cosas humanos. Obviamente su primera reacción oye, te agradezco muchísimo, qué barba. Me duele mucho, pero te lo agradezco y te entiendo, etc. Un mes después empezamos a tener fricciones. Un mes después llega a mi oficina llorando y me por favor, fírmame esta carta. ¿Era una carta para la embajada de los Estados Unidos en donde me decía que su sueldo era mayor al que tenía y me la puedes firmar para sacar mi visa? Agarro la carta y tú no ganas esto. Me no, es que mira, no me quieren dar la visa si no gano tanto y tengo que llevar a mi mamá que está muriendo de urgencia a Houston. Llorando. Entonces dije, híjole, bueno, va, se la firmo. Cuando llega su reemplazo, que por cierto lo busqué yo, no me lo trajo él, un muy buen amigo mío me dijo, oye, te recomiendo este cuate que ha sido mi mejor empleado que he tenido, estoy cerrando la empresa. Era el que le manejaba el outsourcing a IBM. Entonces viene él y le digo, tu primera chamba es ahorita, despide al que estaba en tu puesto y regresa a mi oficina y me dice oye, no quiso firmar, dice que tiene una carta en donde te va a demandar por ese sueldo que tú le firmaste en la carta y si no la va a mandar a la embajada de los Estados Unidos a decir que tú, que tu compañía y tú mienten, le metían a la embajada. Esa es quizá la historia más. ¿Y qué hiciste más dura de un error mío de caer con el corazón hacer algo, hice algo que no debía hacer, que sabía que no debía hacer por ayudarlo? Hice dos mantenerlo más tiempo y la otra, y perdí tres años de desarrollo humano importantes ahí. Y la otra, haber metido en problemas a la empresa en un posible juicio que se solucionó después negociando, pero en un posible juicio que iba a ser mucho más caro lo que debía haber sido, porque ahí afirmé que ganaba mucho más de lo que ganaba. Entonces ese despedir rápido para mí es fundamental. Muchas veces, una vez que ya se te cayó esa persona en confianza en que no te está dando los resultados, etc. Es un grave error seguirle buscando la oportunidad si realmente se va a ir desgastando tu relación y te pueden pasar muchas cosas. Y contratar lento, híjole, yo ya tan lento contrato.










