Alberto Peláez describes interviewing Yasin, a leader recruiting young people for attacks, and explains why he gave him a platform: to understand how he thought and help prevent future violence. The conversation explores the tension between amplifying a terrorist and journalism's duty to inform.
Y sin embargo Yasin era el hombre que le decía a los chavales de dieciséis, diecisiete, dieciocho años, mañana tú, tú y tú os vais a poner un cinturón destructivos y os vais a detonar en tal café en Tel Aviv o en tal café de Haifa o en tal café de Jerusalén. Ese era Yasin y me estaba empezando a arrepentir de darle voz a una persona de esas características, pero por otra parte entendía es que no entrevisto prácticamente nadie, tengo que entrevistar.
¿Cómo piensas en esto? ¿Dónde está la línea moral? ¿Puedes intervenir o solo quedarte como un observador? ¿Donde pintas el juicio entre debo de darle voz o no?
Cómo pens.
Pensabas en esto, o sea, por un lado tienes la zanahoria, nadie lo ha entrevistado, yo voy a colgarme esa medalla.
Y por otro lado, pues también le estás tal vez dando un poco de lo que de lo que.
Busca este.
Terrorista. En esa duda ganaba el entrevistarle, pero también por un motivo, más allá que fuera un terrorista, era importante que la gente supiera cómo pensaba él, incluso para no cometer los mismos errores, para que no haya más guerras, yo siempre he dicho que yo sé cómo arreglar unas guerras, luego te lo contaré, pero es muy sencillo. Y a las 5 y 3 minutos seguía sin sonar el teléfono y yo pensé seguro que ni.