Fragmento de una entrevista en video donde Bertha González narra un encuentro con Bob Pitman y habla de su sueño de emprender en la industria tequilera. Comenta la relación íntima entre el tequila y el arte en México, la presentación del producto a chefs y sommeliers, y la herencia cultural y técnicas (250 años) que sustentan la producción.
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Estoy en su terraza en la fiesta y de repente empiezo a hablar con Bob Pitman. Cuando a mí me dijo que era el fundador de TV, casi me tiro por la terraza en la que estaba. Yo siempre he tenido un sueño de emprender en la industria tequilera. No me digas. Qué coincidencia. Mi sueño es el mismo. El tequila está de alguna u otra forma íntimamente ligado al arte. Cuando vives en México, el arte está alrededor de ti. Está en todas partes. Una parte que me cautivó fue cómo ve el mundo a México a través de la lente del tequila. Es una de las ventanas de cómo la gente conoce a México. Cuando tú crees que sabes ya mucho y emprendes, te das cuenta que vez muy poco. Lo presentamos a diferentes chefs y sommeliers. De inmediato nos ponían con el postre y dijimos, a ver, vamos a quitarle el color, a ver qué pasa. Lo volvemos a presentar al mismo grupo y de inmediato en sinnúmero de ideas que salieron de ahí. El tequila tiene 250 años de best practices. Estamos parados en los hombros de gigantes. Tenemos una riqueza cultural y tenemos un don de regalo, de atención al detalle. En México somos perfeccionistas.