Hugo Hernández | Lo Que Aprendí De Quebrar Mi Empresa

Hugo Hernández (third-generation owner of a major Mexican glass group) recounts how he discovered his company was insolvent while at an international summit and narrates the collapse: rapid growth and technological investment left the firm over-levered, exchange-rate shocks, fraud and poor financial controls exacerbated problems, and despite months of effort he could not save it. He describes the personal toll (loss of family wealth, legal battles, threats) and distills lessons about self-care, using crisis to reveal hidden problems, accepting chapter-like endings, and rethinking company longevity.
Chapters
Qué gusto verlos a todos y ver caras bonitas y presentes. Lo que aprendí quebrando mi empresa. Me llegó un mensaje así Hugo, llámame cuando aterrices. Es urgente e importante. Tu empresa está quebrada. Fue lo primero que vi cuando prendí el celular. Estaba aterrizando en Nueva York, llegando a un summit de Endeavor donde íbamos a estar los mejores emprendedores del mundo en ese momento. Entonces todo era cool, todo estaba increíble. El mensaje era del director de finanzas que acababa de entrar a la empresa. Para todos ustedes son empresarios y todo mundo sabe que hay momentos difíciles y que siempre hay momentos en que uno siente que se pone ruda la cosa. Y bueno, sí va a pasar este momento, sí sentí un escalofrío, que esto va en serio. ¿Pero cómo va a ser realmente? ¿Cómo iba a ser esto? Yo era tercera generación de una empresa, de una familia que en algún momento fue el más grande grupo vidriero del país. Rompimos el monopolio de Vitro. Luego después yo llegué y traje a México el vidrio doble, el vidrio aislante para que no entrara calor, frío y ruido. Entonces de esa manera los edificios podían vestirse y entonces ahorrar energía. Y podían ahorrar energía y ser sustentables. Entonces transformamos la industria. Ahí están algunos de los edificios. Hubo premios por todos lados. Hicimos cosas muy, muy buenas. Superamos la separación familiar porque eran 12 hermanos de papá y primos y todo eso. Entonces logramos esa separación, logramos la sucesión familiar. Estuvo muy bien. Desde que entré yo a la empresa, crecimos cinco veces. Hicimos toda la parte scaling up al centavo, así había mucho crecimiento ahí. Premios de Emprendedor del Año, de Ey. Revistas Emprendedor, Endeavor, Great Place to Work. De las mejores empresas para trabajar en México. Obviamente hizo nueve mil y cosas que no se utilizaban en la industria. Y otra de las cosas que me da mucho orgullo de las primeras 400 empresas, que fue un lote que nos certificamos como B Corp, que es una certificación Best for the World. Entonces había muchos, muchos, muchos éxitos. Incluso estábamos haciendo una planta nueva. Estamos estrenando una planta nueva que era la referencia en toda Norteamérica. 4.500 metros cuadrados de paneles solares para poder manejar las máquinas. Trabajábamos sin agua porque utilizábamos agua de lluvia nueve meses. Era una cosa increíble. Sin embargo, era verdad, nuestra empresa estaba quebrada. Regresé y los números no hacían sentido por qué no hay nunca una sola razón. Estamos acostumbrados un poquito a las historias de Disney o cualquier película en la que el villano es un villano, es malo y malo desde el corazón y el bueno es impoluto y hace todas las cosas buenas. Blanca palomita, aquí no hay eso en realidad son un cúmulo de cosas que se juntan y entre ellas hacen que la empresa quebrara. Ciertamente el dólar se me fue de 14 a 21 y mis coberturas no eran suficientes. Sí estaba yo sobreendeudado al hacer la planta nueva. Habíamos metido muchísima tecnología que estaba muy avanzado para el país en ese momento y por supuesto me sobreendeudé mal Planeación financiera. Teníamos un crecimiento, ese año íbamos a crecer 45%. Estábamos siendo 55 edificios en ese momento, entre ellos estaba Toreo, estábamos por iniciar Manacar, estábamos terminando Torre Diana, estamos haciendo COI en Monterrey, o sea estábamos siendo 20 mil puertas de refrigeradores de esos de coca cola y cerveza al mes. Estaba choncho el asunto, por eso era difícil toda esta parte, pero sí estaba quebrado. Teníamos malas prácticas de negocio que no se entienden hasta que tiene cierta distancia crítica. Por supuesto que hubo fraude, hubo fraudes importantes, abusos de confianza durante años que hacía que los números no hicieran sentido incluso avalados por PWC. Así es que empezamos un momento muy difícil de mi vida y los siguientes nueve meses estuve intentando con todas mis fuerzas y por todos los medios y con toda la gente que yo conocía tratar de salvar a la empresa, pero no lo logré. Tuve que permitir que la empresa de 35 años muriera intentando no morir yo con ella. Vinieron cinco años, casi cinco años de desvelos eternos, de angustias terribles, de incluso amenazas de muerte. Dejé de tomar incluso ni cerveza ni nada porque yo no sabía si me jugaba mi vida en las siguientes horas. Era muy complicado por mi papel en la industria en México entonces no podía desaparecer rápido, tenía que ser muy cuidadoso y estaba muy complicado eso. Entonces hubo negociaciones interminables, larguísimas, obviamente juicios, demandas, todos los miedos que había tenido yo durante toda la vida se juntaron frente a mí y se formaron para atacarme todos de un jalón. Obviamente perdimos todo el patrimonio familiar, todo, todas las casas, todos los departamentos, todo lo que se había juntado en generaciones. Incluso estuve un año y medio, estuve en bici, andando en bici por toda la ciudad. Y lo más duro era hacerme el fuerte para mi esposa y mis dos hijitas, cinco y siete años. Pero eso sí, todo el tiempo, todo ese tiempo con un pensamiento en la cabeza, un pinche pensamiento positivo que lo tengo puesto en todas las células de mi cuerpo y los que me conocen lo saben, que me decía esto también va a pasar. This tú shall pass. Y cada día que pasaba decía me falta un poquito menos porque se va a acabar. Entonces ahí va yo avanzando, avanzando, avanzando. Quiero compartir qué son las cosas que más aprendí de este periodo de transformación. Número uno, lo más importante eres tú. Y que no suene a cliché, cuando la empresa se empieza a poner mal, empezamos a desvelarnos, empezamos a preocuparnos, nos empezamos a meter. Eso está bien, pero llega un momento en el que tienes que agarrar y parar a la empresa enfrente, verla. Si tuviera ojos, la ves de frente y le ¿Quién es dueño de quién? Yo ya te di 18 años de mi vida, ya muere tú déjame en paz, déjame sobrevivir a mí. ¿Entonces tienes que ver por ti, cuando llegas a la empresa y llegas al trabajo, cómo te quieren ver los colegas? Te quieren ver asertivo, firme, creativo, visionario, firme. ¿Cómo te quieren ver tus amigos? Alegre, empático, dicharachero, jovial. ¿Cómo te Quieren Ver tu familia? Amoroso, proveedor, seguro, cariñoso. ¿Y tú mismo te gusta estar bien? ¿Te quieres ver bien? ¿Te quieres sentir bien? Entonces lo más importante sí eres tú. Pero tú creas también tu felicidad. Cuántas veces escuché Hugo, toma tus chivas, lárgate del país, ¿Qué estás haciendo aquí? Y yo no puedo huir, no puedo dejar ese ejemplo a mis hijas, me quedo, lo que haya que hacer. Entonces tuve que asumir mi responsabilidad y empezar a crear mi futuro. Entonces nuevamente hay que asumirse uno como lo más importante para estar bien. Hay que lo que el universo, lo que el mundo, lo que Dios quiere es que tú brilles, que tú seas más, que tú puedas utilizar todos tus talentos para iluminar a todos los que te rodean. Eso es lo que quiere. Por eso, número uno, lo más importante eres tú. 2. La crisis no quita, libera. Cuando el agua baja, te muestra escasez, pero te muestra las piedras que no te dejaban avanzar. Entonces, siempre que hay una crisis y siempre que existen estos problemas grandotes, tienes que ¿Qué es lo que estoy viendo hoy que no podía ver antes cuando había más abundancia? Entonces la crisis no quita, libera. Crisis significa decisión. Entonces tienes que decidir qué es lo que sí vas a cargar, qué lastres vas a cargar, qué personas tienes que dejar atrás, qué relaciones. Y me lleva al tercer punto. La vida es como un libro en el que todos los días estamos escribiendo y nunca dejamos de escribir. Hay comas, hay puntos, hay cambios de párrafo. Llega un momento en que no solo le damos una vuelta a la página, sino es un cambio de capítulo y hay espacios grandes en blanco en el de que podemos voltear a ver todo lo que tuvimos anteriormente y nos vemos a nosotros como el personaje que escribió el capítulo pasado y podemos agradecer todas las experiencias, agradecer a las personas que nos acompañaron, todos esos personajes, todas las relaciones y todo lo que vivimos ahí. Y luego después gracias. Perdono todo lo que haya pasado ahí, me perdono por todo lo que fui y lo que no me gustaría volver a hacer. Pero dejar todo eso en ese capítulo para poder voltear y amanecer con estas hojas en blanco para ahora quiero yo ser esto, entrarle con una felicidad importante. Y quiero una anécdota. Ahorita que estaban las otras pláticas, volteé a ver de forma y me pareció una bonita analogía. Voltear a ver y estoy arriba de HCBC, hoy estoy físicamente más alto, arriba de New York Life, arriba de Torre Diana, arriba de AT T, arriba de San Regis, moviendo esta nueva ola. Quiero dejarles una unos puntos importantes. Cuando nosotros creamos una empresa, en el acta constitutiva le ponemos que va a durar 99 años y hasta bueno, ya cuando lleguemos ahí vemos qué hacemos. Pero en los 30s la expectativa de vida de las empresas era de 60 años. En los 70 ya había bajado a 35 años. Y esto es Standard Poor's del s p 500. Para los 2000 el promedio de vida es de 20 años. En México 2019 pre pandemia, la expectativa de vida de las empresas en México es de 7.8 años. Pandemia se llevó 1.6 millones, empresas casi una cuarta parte. Así es que hay que pensarlo diferente. Las empresas no son para siempre. Los proyectos no son para siempre. Igual que tú, las empresas morirán o serán transformadas. Pero mientras tanto, hagamos que la vida de las empresas y la suya valga la pena. Muchas gracias.










