INFACIA y EDUCACIÓN del Ing CARLOS SLIM |. Cracks Podcast

Transcripción de un segmento de la entrevista (Cracks Podcast) donde Carlos Slim relata su infancia en La Condesa y Polanco, sus experiencias escolares tempranas, y la fuerte influencia formativa de su padre: disciplina, valores, y lecciones sobre trabajo y comercio. El fragmento mezcla recuerdos personales sobre escuelas, mercados y la trayectoria migratoria y empresarial del padre (inicios en Tampico y Ciudad de México) hasta la Gran Depresión y la decisión de implicar a sus hijos en el negocio familiar.
Chapters
Yo desde niño buscaba libertad, me costaba mucho trabajo algún tipo de medidas restringidas y cosas por el estilo. Vivíamos en un parque ahí en La Condesa, vivíamos enfrente del Parque México, que desde los 5 o 6 años salía yo solo al parque, no se diga. Posteriormente. Posteriormente nos cambiamos a Polanco a los siete años, casi ocho. Entonces, esos primeros años estábamos en una. Estuvimos varios de mis hermanos y yo en una escuela muy pequeña que estaba a dos calles de la casa, que era lo que se acostumbraba antes, que los estudiábamos en la escuela más cercana. Esa escuela estaba en la esquina de Sonora y Avenida México, nosotros vivíamos en Avenida México 51, a unos cuantos metros de ahí. Entonces estudié ahí el kinder. Recuerdo el kinder cómo lo estudiamos, dónde lo estudiamos, que nos daban luego primero, segundo. Y mi papá, supongo yo, queriéndonos dar una educación académica mejor a todos mis hermanos, no estaban en esa escuela, estaban ya en otra escuela. Nos inscribió y nos metió a una escuela que era la Escuela Inglesa para varones, que estaba en la esquina de lo que es ahora Tíber y Reforma, una escuela de sus grandes casonas antiguas, en que éramos 60 o 50 en la clase, maestros muy estrictos, pero sobre todo estábamos de medio internos y no podías hablar en la comida. Entonces todo ese tipo de cosas para mí eran irracionales e inaceptables. Tenía ocho años. Entonces, bueno, pues regresé como a los ocho días o diez días a decirle a mi papá y a mi mamá que no aguantaba yo su escuela, que no podía hacer, y tuvo la inteligencia de mi papá de regresarme a mi kinder. Ya había pagado, había considerado, seguramente preguntó cuál era de las mejores escuelas, le dijeron que esa, nos inscribió y todo, y cuando vio que afectaba mi carácter, mi personalidad, mi vida, lo rechazaba, yo totalmente me regresó a mi escuela. Entonces, para que veas la magnitud o la fórmula, no la fórmula, la forma de pensar más en formarnos que la parte académica. La parte académica en aquella época además era muy estricta, irracional, era con origen militar y religioso, yo creo. Entonces la educación de esa época era de memorizar, no de razonar, era de disciplina, de no discutir lo que se decía, no opinar, etcétera, etcétera. Era una educación muy rígida, digamos.
¿Qué influencia cree que tuvo en usted, principalmente en su formación no académica? Sí, humana, que es lo que me acaba de mencionar, pero más empresarial, porque sé que desde muy pequeño le empezó a enseñar cómo funcionaba el mundo de los negocios.
Más bien fue que mi papá, de una manera muy inteligente, yo digo, pensaba en la formación de nosotros, para él era importante la escuela y que fuéramos a la escuela, etcétera, pero lo más importante era la formación y eso incluía lo que decía yo hace un rato, principios y valores eran inamovibles, eran firmes. Entonces, desde ese punto de vista creo que fue muy claro que se preocupó más por la formación de nosotros que por el aprendizaje académico o por las calificaciones. No sé si alguna vez vio calificaciones, pero no era una preocupación, sino la formación. Entonces, eso es por un lado. Por el lado que estás diciendo de enseñarnos a trabajar. Si, hubo una. Obviamente en ese sentido le preocupaba eso más que lo mismo académico. Entonces mi papá llegó a México a los 15 años, se fue a trabajar a Tampico, ahí estaban sus hermanos, todos. Trabajaba en un puesto en el mercado, en un mercado de Tampico, en donde por cierto, había un personaje, no recuerdo el nombre, muy importante, que llegaba muy temprano al mercado, que se ve que era de él el mercado, y le decía ándale, despiértate ya, ponte a trabajar, ya es hora. Entonces era un trabajo pesado, un clima caliente, y en las noches pues se ponía, iba a la escuela a tratar de aprender a leer, aprender el español era muy difícil porque en esa época era del árabe al español, era Imperio Otomano. Posteriormente, a partir de 1918, que son derrotados en la Primera Guerra Mundial los turcos, se vuelve protectorado francés, entonces se habla ya el árabe y el francés, pero eso ya después del 18. Mi papá llega en el 2902 a México, entonces ahí era de mucho trabajo la formación. Después se viene con sus hermanos a la Ciudad de México, yo no sé si en 1904, 1906. Muy rápido, muy rápido está ya, yo creo que máximo dos, cuatro años está allá. Y había el mercado del volador, no sé si oyeron hablar, el mercado volador, obviamente yo no lo conocí, era un mercado que estaba en lo que es hoy la Suprema Corte hacia Palacio Nacional, había un mercado muy importante, a dos cuadras adelante había otro mercado que era de perecederos, de verduras, de semillas, tal, tal, que venían de la viga, venían en lancha, etcétera, etcétera. Antes de esto, antes del Mercado del Volador, o no sé si fue contemporáneo en algún momento dado, había el Mercado del Parian. Ese Mercado del Parian estaba en el Zócalo. En el Zócalo hay una pintura excelente en un libro de historia de la Ciudad de México que escribe Fernando Benítez, que describe preciosa la pintura. Y en ese lugar habla Fernando Benítez, dice que las mujeres indígenas vendían perecederas, se sentaban y no se movían, quedaban ahí imperecederas. ¿Que imperecederas? Vendían lo perecedero, decía Fernando, va llegando el virrey que va a ir a la catedral y todo. La gente ni se fijaba, según la pintura, ni se fijaba qué estaba pasando, seguía vendiéndose y comprándose cosas. Entonces en mercado mi papá tiene un local, tomó un local, creo que por ahí de 1906 en 11, ya tiene ahorros. El hermano mayor y él se ponen de acuerdo y abren el negocio, se llama La Estrella de Oriente. Es un negocio que ya es grande, es un negocio grande, que básicamente vende mayoreo y medio mayoreo y conserva el local del mercado, que fue una cosa, yo creo, muy inteligente, porque ahí vendía el menudeo, ahí vendía lo que se vendía, tenía así más compra de mejores precios, y pues eso fue, yo creo que una decisión muy importante, haber dejado dos locales comerciales que tenía ahí. Y esto abrió este negocio grande. Eso es 1911, mayo de 1911. Y en 14 mi tío, yo creo como que ya no quiere seguirle ahí en el negocio y le vende a mi Papá. Habían metido 11 mil pesos, se lo venden 30 mil pesos, o sea, triplicó en tres años. Este mi papá se lo compra de 1500 pesos por mes. Y la verdad que llama la atención como en plena guerra, mi papá, que tenía en esa época 26 años, le compra a su hermano, es a 1914, empezaba la guerra mundial. En 1914, que acaba en 18, se va Victoriano Huerta, porque Victoriano Huerta, después del asesinato, del fusilamiento de Madero y que toma el poder Victoriano Huerta, pues hay una gran presión nacional por todos lados en contra de él. Y en 1914 lo hacen que se vaya, sale porque ya no lo no aguanta los movimientos militares. Y llega Carranza con Obregón a México, toma el Palacio Nacional y de repente saben que viene Zapata y Villa y se van a Veracruz. Entonces digo, todo eso pasaba, yo me imagino a mi papá en 1914, viendo pasar todo eso, hacer la inversión de comprarle a su hermano, o sea, como que no había, no tenía familia acá. Bueno, tenía sus hermanos, pues ya había. Se había encantado con México. En una carta que escribe ahí a mis hermanos en 1953, pone que al llegar a México llegó a Veracruz. Es una travesía de la montaña libanesa, esa montaña, de la montaña libanesa, bajar a Beirut, de Beirut no sé qué, tomar el barco, luego no sé dónde paraba el otro barco, llegar a México, a Veracruz. Y dice que más que el gusto de haber llegado a México a ver a sus hermanos, o inclusive de hacer negocios o hacer dinero, trabajar, lo que más le había encantado en este país al que había llegado era la gran libertad que había, sobre todo religiosa. Era la época de oro de Porfirio Díaz. La época de oro de Porfirio Díaz, yo creo que es como de 1890 a 1908. 6 No sé cuándo, no sabemos que se va en mayo de 11. Entonces te diría que mi papá trabaja muy intensamente ahí. Y por algún motivo que he estudiado y le he dado vueltas, creo tener la lesión, él lo cierra en agosto de 1929. La crisis dura, dura muy fuerte. Es en octubre que se caen los mercados. Él cierra en agosto del 29 el negocio era un negocio grande, muy grande, que trabajaba muy intensamente. Hay un reglamento que tiene, etcétera, etcétera, y lo cierra. Después entra como miembro de la. De la Confederación de Cámaras de Comercio, Nacionales de Comercio. En esa época se viene la Gran Depresión. Treinta y uno, treinta y dos, treinta y tres, treinta y 4. En 34 como que dicen que se bajó un poco con los planes de Roosevelt, pero para treinta y seis, treinta y siete, ya estaba de nuevo la depresión. Esa depresión duró mucho. Muchos dicen que se resolvió por la guerra mundial. Porque la guerra Mundial hubo un cambio enorme. Y después de la guerra, pues vino un crecimiento muy importante. Entonces en los 40 mi papá decide abrir una tienda para enseñarnos a trabajar, pero a los tres hombres, no era a mí o nada, era los tres hombres. Entonces yo iba A ver, tenía 6 años o 7 años. Seis años, pues creen que iba a trabajar, no iba a estar atendiendo clientes, no habían hecho caso, pero ahí me llevaba. Entonces fue una interesante todo eso.
Ahora, usted pierde a su padre cuando es muy joven, 13 años. ¿Cómo lo afectó? ¿Cómo lo formó cómo lo hizo convertirse en una persona que después construyó esto que ha construido?










