Infarto en un Airbnb

A first-person account by Hernán Casciari describing a near-fatal heart attack he suffered while staying in an Airbnb in Montevideo and how the hosts, Javier and Alejandra, saved his life (donating blood, driving him to the hospital, not charging extra). Casciari later wrote a viral public review that reached Airbnb co-founder Joe Gebia, who visited the hosts; that encounter led to a partnership around Javier's app to connect dialysis patients with suitably adapted homes, which became a successful startup serving over 166,000 dialysis-traveling clients and ultimately enabled Javier to receive a transplant. The piece emphasizes gratitude, the unexpected consequences of kindness, and the unpredictable turns of life.
Questions this video answers
June 24, 2021
More than 166,000 clients ("más de 166 mil clientes")
Joe Gebia (owner/co-founder of Airbnb mentioned in the transcript)
Chapters
Un infarto que casi me muero, que me salvó esta chica, esta novia flamante que yo tenía y el matrimonio dueño de la casa que nos estaba alojando, los anfitriones de Airbnb me subieron un coche y me llevaron a un hospital. Hicieron un montón de milagros, sacrificios, esta gente donó sangre para mi operación, o sea, una cosa increíble y me salvaron la vida. Y después yo volví a Buenos Aires, tomé la decisión de no vivir más en España, me fui a vivir con esta chica que había conocido hacía tan poquito tiempo y un año después ya íbamos a ser papás. Y a las primeras personas que quisimos contarles que íbamos a ser papás fue a este matrimonio de Montevideo que me había salvado la vida. Entonces nos volvimos a Montevideo justo el mismo día que se cumplía un año de mi infarto, a cenar con esta gente, le llevamos un par de vino y cenando les contamos que íbamos a ser papás y se pusieron muy contentos y nos empezaron a contar sobre ellos. Nosotros no sabíamos nada sobre ellos, Javier y Alejandra, nosotros como tenían una casa tan grande, tan mansión, pensábamos que estaban. Que estaban viviendo una vida muy holgada económicamente y nos contaron que no, que estaban en la peor de las desgracias. Él era un gerente de una multinacional española al que habían echado cuando descubrieron que tenía un problema renal crónico, tenían que hacerle diálisis cuatro veces a la semana y perdió su trabajo, perdió su cobertura social, su cobertura médica y la estaban pasando pero pésimamente mal. Un tiempo antes de mi infarto, de hecho, para no tener que vender su casa, pusieron en alquiler la casa de huésped en Airbnb. Esa fue la razón por la que estaban alquilando la casa de huéspedes. Y tampoco les fue bien con eso. Llegaron unos brasileños que le robaron las toallas y después aparecieron unos holandeses con un hijito hiper kinético que les rayó todas las paredes, les iba mal incluso con eso. Y el tercero de los huéspedes fue un escritor argentino con una novia flamante que se infartó en el living de la casa y casi se muere, o sea que estaban pasándola espantosamente mal. Y ellos nos contaban un año después todo esto. Y a Julieta, a mi mujer y a mí, primero que nada nos dio mucha vergüenza no haber preguntado por ellos, haber creído, como suele pasar siempre, que los protagonistas de las historias somos nosotros, que los demás son como personajes secundarios. Y cuando nos empiezan a contar todo esto, yo me doy cuenta de que los personajes más valiosos, que la historia verdadera es la de ellos, que nosotros somos personajes secundarios de esa historia. Y de hecho le pregunté a Javier si había tenido que vender esa casa, si la tenía en ventas y cómo estaban económicamente, si necesitaban algo. Y ahí ocurrió una cosa que yo sigo hasta el día de hoy creyendo que es milagrosa. Me dice no, Hernán, pero vos ya me ayudaste, ¿Vos te acordás? Me dice que cuando estabas internado en el Hospital de Clínicas con tu infarto, te sonó el teléfono y le sí, era un mensaje de estos automáticos de Airbnb cuando te vas de una casa, que te piden una evaluación pública de tus anfitriones. Justo me pedían una evaluación pública de Javier, Alejandra, que me habían salvado la vida. Entonces yo en el mismo hospital escribí una evaluación pública medio divertida, un poco muy. Creo que en homenaje a ellos, pero con un poco de humor. Excelente casa para tener un infarto agudo de miocardio. Está muy bien conectada con todos los hospitales, los anfitriones te dejan la llave exactamente donde dicen que la van a dejar y después se convierten en ángeles de la guarda y te salvan la vida sin conocerte y donan sangre para tu operación y te llevan en auto al hospital y no te quieren cobrar los días que te quedas de más en su casa. Muy recomendable. Puse en esta evaluación pública que se viralizó muchísimo en Internet y de hecho llegó a oídos del dueño de Airbnb, de Joe Gebia, que es un multimillonario norteamericano que no podía creer que unos anfitriones le hubieran salvado la vida un huésped de su empresa. Y entonces se tomó un avión y se fue a Montevideo a conocer a Javier y Alejandra, a ver si era verdad la historia que yo había contado en la evaluación pública. Y se quedó una semana en la casa de huéspedes de Javier y de Alejandra. Y Javier, con su problema renal y con sus problemas económicos, lo agasajó y le puso toallas limpias todas las mañanas. Y un día se pusieron a charlar Javier y Joe Gebier y Joe Gebia le preguntó qué era de su vida y Javier le que era un gerente de una multinacional pero que estaba completamente desocupado y sin dinero porque se estaba dializando y que se pasaba el día intentando hacer una aplicación en el teléfono para conectar a pacientes de diálisis de todo el mundo, a ver si por lo menos podía viajar a otro país como hacía antes, Se estaba aburriendo en Montevideo todo el tiempo y no podía viajar porque es muy difícil para la gente enferma de estas enfermedades viajar. Y a Shoigué, vía esta aplicación que estaba armando Javier, le pareció una idea excelente, Le dijo si algún huésped de Airbnb tiene una enfermedad X, está buenísimo poder conectarlo con alguien en otro país que tenga esa misma enfermedad, porque va a tener su casa condicionada para esa enfermedad. Qué buena idea. ¿Por qué no nos asociamos? Le dijo Joe Gebia a Javier, por qué no me vendes esta aplicación o la hacemos juntos, e inmediatamente le mandó un contrato desde San Francisco con sus socios y Javier firmó ese contrato y un año después esa empresa de Javier se convirtió en la startup más rentable del Uruguay y hoy día Tiene más de 166 mil clientes con diálisis que viajan de un lado a otro en el mundo, de casa a casa mediante Airbnb. Incluso Javier mismo viaja todo el tiempo y la pasa bárbaro. En uno de esos viajes le sonó el teléfono y le dijeron que había un riñón compatible y lo trasplantaron y ahora está sano. Y todo todo eso pasó por haber hecho algo que no todo el mundo hace, que es ayudar a alguien que se está muriendo. Fue increíble esto, sobre todo porque cuando Julieta les golpeó la puerta, cuando yo ya no podía respirar y me estaba muriendo, y Julieta les golpea la puerta y les ayuda, ayuda, ayuda, mi pareja está infartando. En ese momento Javier, Alejandra, estaban pasando el peor momento de sus vidas, no les estaba saliendo ni una bien, y además de eso, un huésped de Airbnb se les estaba infartando. Y en vez de cerrarle la puerta a mi novia, me ayudaron, me subieron un auto, donaron sangre para mi operación, me salvaron la vida. Es facilísimo, facilísimo darle una mano a otro cuando vos tenés las dos manos. Es facilísimo salvar a otro cuando vos ya estás a salvo. Pero ellos esa tarde que yo me estaba muriendo, no estaban a salvo. Estaban en el peor momento de sus vidas. Y entonces mi agradecimiento es doble. Es triple. Y me encanta. Además, la moraleja final. Me encanta que eso también los haya ayudado a mejorar su vida. Eso fue alucinante.
Es impresionante. Impresionante. Es la versión del mundo real de estas historias de el viejo que tiene un hijo y que montaba a caballo. Y después dicen, qué bien que monta a tu hijo a caballo. Qué buena suerte. Y ya veremos. Y después se cae del caballo y se rompe la pierna. Y entonces qué mal que tu hijo se rompió la pierna. Qué mala suerte. Ya veremos. Llega el ejército y recluta a todo el pueblo, pero el hijo, como tiene la pierna rota, no puede ir. Entonces se salva. Ya veremos, ¿No? Entonces es increíble.










