José Ignacio Ávalos founded Un Kilo de Ayuda after witnessing poverty in an orphanage. His organization rejects the idea that nutrition alone matters: "no queremos niños altos, queremos niños brillantes." With 48% of Mexico's early-childhood population in poverty, Ávalos argues emotional wellbeing and education matter more than physical growth.
¿Recuerdas cuál fue la primera injusticia que verdaderamente te hizo enojar? Es propia, el que la cometió fui yo.
Era un orfanatorio bastante precario, bastante pobre, y ahí me vino el pensamiento y dije, ¿cómo puedo abrazar un animal y no abrazar a un niño? Lo que nosotros nos dimos cuenta es que fue uno de los cambios que logró Un Kilo Ayuda. No queremos niños altos, queremos niños brillantes. Un programa de alimentos te puede dar niños altos, pero no te da niños brillantes.
Si un niño está bien emocionalmente, todo lo demás va a estar bien.
Llevamos años y años y hoy México sigue teniendo 48% de la población de la primera infancia en la pobreza. Y cuando hablo yo del contexto país, etcétera, yo no quiero echar culpas a nadie, sino pensar que todos somos responsables del cambio.
Se sentó cara a cara con la Madre Teresa de Calcuta, repartió comida que Estados Unidos iba a desechar entre los damnificados del terremoto de 1985, cofundó el banco de microcrédito más grande de América Latina y fundó La organización que este año cumple 40 años enseñándole a México que un niño pobre no hay que hacerlo más alto, hay que hacerlo más brillante.
Empezamos a hacer los primeros trabajos de Compartamos en el 84, pero cuando yo conocí a Sam Taylor, que era el director de USAID, él me dijo, hay otro programa donde les podemos apoyar, no solo el de alimentos. Y era un programa de microcrédito. ¿Cómo crédito? O sea, lo que necesitan es comida. Para llegar al microcrédito le dije, a través de la comida vamos a llegar al microcrédito. Siempre el camino recto no es el mejor o el más seguro. Yo creo que esa es un poco la clave de los emprendedores. Cuando tienes un emprendedor que está dispuesto a perderlo todo, ese proyecto va a funcionar. Cuando la causa es la que manda en Un Kilo Ayuda, o sea, los niños son los que mandan. Después, en segundo término, la organización, y al final, al final está el emprendedor. O sea, tú tienes que ser no la punta de lanza, sino yo diría el final de la cadena.