JOSÉ IGNACIO ÁVALOS: NEGOCIO VS CARIDAD, Conocer al PAPA y Crear UN KILO DE AYUDA. #402

José Ignacio Ávalos built Mi Tienda to lower food prices in poor neighborhoods and Un Kilo de Ayuda to track child development. His advocacy platform has secured billions of pesos for early-childhood programs and changed Mexican law. He balances business with social purpose through daily prayer and a belief in compensation from God.
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¿Recuerdas cuál fue la primera injusticia que verdaderamente te hizo enojar?
Es propia, el que la cometió fui yo. Era un orfanatorio bastante precario, bastante pobre, y ahí me vino el pensamiento y dije, ¿cómo puedo abrazar un animal y no abrazar a un niño? Lo que nosotros nos dimos cuenta es que fue uno de los cambios que logró Un Kilo Ayuda. No queremos niños altos, queremos niños brillantes. Un programa de alimentos te puede dar niños altos, pero no te da niños brillantes. Si un niño está bien emocionalmente, todo lo demás va a estar bien. Llevamos años y años y México sigue teniendo 48% de la población de la primera infancia en la pobreza. Y cuando hablo yo del contexto país, etcétera, yo no quiero echar culpas a nadie, sino pensar que todos somos responsables del cambio.
Se sentó cara a cara con la Madre Teresa de Calcuta, repartió comida que Estados Unidos iba a desechar entre los damnificados del terremoto de 1985, cofundó el banco de microcrédito más grande de América Latina y fundó la organización que este año cumple 40 años enseñándole a México que un niño pobre no hay que hacerlo más alto, hay que hacerlo más brillante.
Empezamos a hacer los primeros trabajos de Compartamos en el 84, pero cuando yo conocí a Sam Taylor, que era el director de USAID, él me dijo, hay otro programa donde les podemos apoyar, no solo el de alimentos. Y era un programa de microcrédito. ¿Cómo crédito? O sea, lo que necesitan es comida. Para llegar al microcrédito le dije, a través de la comida Vamos a llegar al microcrédito. Siempre el camino recto no es el mejor o el más seguro. Yo creo que esa es un poco la clave de los emprendedores. Cuando tienes un emprendedor que está dispuesto a perderlo todo, ese proyecto va a funcionar. Cuando la causa es la que manda en Un Kilo Ayuda, o sea, los niños son los que mandan. Después, en segundo término, la organización. Y al final, al final está el emprendedor. O sea, tú tienes que ser no la punta de lanza, sino yo diría el final de la cadena.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Trava y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Estamos a un mes de Business Masters Live, el evento que hago todos los años con casi 400 emprendedores y sus equipos para aprender de 17 mentores en la metodología Atomic. 3 días súper intensos para detonar el crecimiento de tu negocio y alinear a tus equipos directivos. Si quieres acompañarnos, quedan ya muy pocos lugares. Hoy me acompaña José Ignacio Ávalos, el hombre que resolvió la pregunta: ¿hacer dinero o hacer lo que importa. Hoy José Ignacio y yo no hablaremos simplemente de fundaciones. Esta es una conversación sobre cómo pelear contra un sistema entero y hacer negocios gigantescos, aún así haciendo el bien. Espero que disfrutes de esta gran plática con José Ignacio Ábalos. José Ignacio, bienvenido a Cracks Podcast.
Gracias, estoy feliz de estar aquí, este, muy agradecido contigo y con toda tu audiencia.
Bueno, el agradecido soy yo. Yo llevo muchos años que se sientan constantemente personas que están teniendo mucho impacto en México, principalmente a través de fundaciones, organizaciones civiles y demás, y todas y cada una de ellas han mencionado tu nombre en algún momento. Ciertamente eres, y no sé si lo tomes bien o mal, pero como el padre de una generación de personas de mucho impacto en México, y para mí es un orgullo tenerte aquí. Muchas gracias. Vamos a hablar de infinidad de asociaciones, empresas, proyectos que has creado a lo largo de los últimos más de 40 años. Pero me gustaría empezar hablando un poquito de ti. Y entiendo, me dices que te gusta mucho la navegación, que te gusta mucho el mar, el agua en general, y que nadas todos los días.
Sí, bueno, ahorita no, pero sí.
¿Qué tanto? ¿De dónde nació tu amor por el agua y por la natación sobre todo?
A ver, por el agua, iba yo a Acapulco muy seguido con mis papás Y empezamos mi papá y yo a velear esas tablitas con mástil y botavara de bambú y tela, de retazos de tela. Ahí empezamos, me fue apasionando la vela, fuimos creciendo. Después mi papá compró un Flying Dutchman, era una categoría olímpica en ese momento. Entonces aprendí lo que era un poco el Flying Dutchman, luego un Star. Cuando fueron las olimpiadas en México, yo tenía 9 años, y los que trajeron veleros pues los dejaron acá. Entonces compramos uno de esos veleros, un Star, que sigue siendo velero olímpico, y pues me iba horas y horas a velear. Primero con mi papá, cuando empecé a crecer un poco más pues ya me soltaba el velero solo y me iba yo horas, horas y horas a velear solo, solo, solo, solo, solo. Este, muy apasionante. Ahí empezó mi gran amor por por el mar y por la navegación.
¿Cuál fue la ruta o la pierna más larga? O más, porque entiendo que en la vuelta al mundo hay piernas bastante riesgosas.
La verdad no recuerdo, pero creo que era de Canarias, me parece, algún lugar en Argentina. Esa yo creo que fue la más larga, la tirada más larga que se hizo. Y de hecho ahí el Sayula se volteó, una ola gigantesca lo volteó y quedó de cabeza. Nada más esos veleros están diseñados para desvoltearse. Afortunadamente se desvoltearon y pudieron continuar con la navegación, pero sí fue toda una historia impresionante. Este, entonces yo veleaba ahí y era, este, así tuviera la pierna rota con yeso de la punta del pie hasta, hasta la ingle, este, porque la tuve rota una vez, este, así me iba yo a velear. Este, me encantaba, era una gran pasión por el veleo. Y luego mi mamá, pues, este, no le encantaba la vela, le daba miedo cuando el velero se escoraba, no. Al contrario, los veleristas pues apasionados de ceñir al viento y que el velero esté a su máxima capacidad, sea el límite. Mi mamá no le gustaba eso, entonces pues mi papá cambió por barco de motor. Entonces, este, dime algo, ¿qué te da?
Porque tanto la natación como la vela en solitario Combinan dos cosas, ¿no? El agua y la soledad. ¿Qué te da a ti el agua combinada con la soledad?
Mira, es reflexionar sobre todo en quién eres, ¿no? Este, es reflexionar en quién eres y conectarme mucho con Dios y con la gente. Entonces, cuando estoy solo y nadando, este, Agarré, ciertamente puede ser muy aburrido o puede ser muy monótono, etcétera. Entonces yo agarré una guía de pensamiento y esa guía fue el rosario. Entonces, este, yo rezaba 3 a 5 misterios del rosario nadando, cambiaba de misterio cada 5 minutos. Mi reloj me decía cuando habían pasado 5 minutos y cada uno de los misterios tenía una intención. Y esa intención, pues siempre ya luego tenía que tener 2 intenciones o 3 intenciones, porque muchas de las organizaciones que he creado pasan ahí por el rosario. Y no es que yo esté fijándome lo que dice el Ave María ni nada, sino mi cabeza se va, por ejemplo, si es pensar en Un Kilo Ayuda, se va Un Kilo Ayuda, se van nuestros niños en Un Kilo Ayuda, se van nuestros colaboradores, se va a la necesidad de hacer el fundraising necesario para solventar la operación.
Y cuando hablas va a estas, a estos proyectos, ¿se va en un sentido metafórico, energético, del estoy mandando mi pensamiento? O sea, ¿no es este thoughts and prayers, o es hacer un checklist de lo que tienes que hacer llegando a la oficina?
Es un poco de las dos. Fíjate, primero, mi corazón se va a pedirle a Dios, y segundo, mi corazón se va a la gente en esa oración. Entonces, pues, pues sí, y es algo verdaderamente hermoso porque mi corazón acompaña mucho a cada uno de los colaboradores y acompaña mucho a cada uno de nuestros niños y a cada uno de nuestros beneficiarios, y acompaña los retos, acompaña los éxitos, acompaña los fracasos, este, las dolencias. Había en mi vida, tenía muchos fracasos, Y algunos de ellos bastante importantes, donde uno siente gran frustración. Y muchas veces mis gogles en la oración se llenan de lágrimas, ¿no? Este, porque pues lloras, pero lloras desde el corazón, desde la impotencia, pero al mismo tiempo desde la confianza de que todo va a estar bien. Entonces eso es lo que hago cuando, cuando no. Entonces la gente me dice, no te aburres. No, es el mejor momento del día, ¿no? Este, esa oración, porque, porque es revivir, es acompañar, es soñar, es, este, proyectar. Y sí, muchas de las soluciones a muchas cosas vienen en esos momentos, ¿no? Entonces es algo que disfruto muchísimo, o sea, lo disfruto enormemente nadar y rezar. Es algo que me llena muchísimo y es una gran experiencia. Y pues así empiezo mi día.
Me gustaría regresar un poco en el tiempo y entender ¿Cómo aprendiste a conocerte? Tú vienes de una familia, que digo, acomodada, vamos a decir, y dices que vivías en la última casa de la ciudad. ¿Qué significa que vivías en la última casa de la ciudad?
A ver, vivía en Cerrada de Vertientes, no existía Bosques de las Lomas, entonces todo eso era barranca, le decíamos, todo era barranca. Ahí en, aquí en Bosques, la glorieta de Bosques era una presa. Y Ahuehuetes era un río, y donde están las bombas abajo del puente Monte Líbano era un manantial. Entonces había pescados, había ajolotes, había ranas, había, había de todo. Entonces, este, pues era vivir en la última casa de la ciudad, era como vivir en el campo. Entonces, este, y todavía no se empezaba a construir Bosques de las Lomas. Entonces era, era increíble vivir ahí. Luego me tocó toda la construcción de Bosques de las Lomas, las motoconformadoras, los bulldozers.
¿Qué veías desde, desde tu ventana? Veías un campo y veías una realidad a la que tampoco pertenecías.
Bueno, ahí empezaron a construir casas y este, y para mí era muy difícil. Fíjate que había mucho trabajo infantil en ese tiempo y ese trabajo infantil pues los niños como peones de la obra. Los veía yo cargando pilas de ladrillos o costales de cemento, medios costales de cemento, o cubetas de agua, etcétera. Y eso lastimaba, no, eso sí me lastimaba mucho, me podía mucho, este, en todos los sentidos. Era doloroso ver a niños trabajar y por el otro lado ver la realidad que yo estaba viviendo en mi casa, que era una realidad muy distinta. Entonces ahí empezaban los cuestionamientos, ahí empezaban mis cuestionamientos de preguntarme por qué y ver las diferencias, ver las brechas, ver. Pero pues incluso te puedes ir, no recuerdo ninguna cara de ningún niño sufriendo, era lo que les había tocado y ejecutaban la faena y la labor porque la tenían que ejecutar y esa era su vida. Como yo pues tampoco es que estuviera extasiado en felicidad. Era mi vida y vivía mi vida, y ambos vivíamos nuestra vida según nuestras condiciones y nuestros determinantes. Pero los determinantes de ellos a mí me lastimaban.
¿Qué crees que entendías tú que los adultos tales no entendían?
Pues estas brechas, estas brechas siempre, siempre me dolieron. Cuento yo la anécdota de que tenía una nana en natividad Y el cuarto de servicio pues era un cuarto no muy digno en mi casa, y yo veía que yo tenía un cuarto bastante digno y no entendía. Yo le preguntaba a mi mamá por qué, si en casa me enseñan a respetar a los mayores, a este, etcétera, pues mi nana es mi mayor. O sea, ¿por qué? ¿Por qué vivimos diferentes? Yo recuerdo muchas noches Muchas noches me escapaba yo a dormir al cuarto de mi nana y al cuarto de servicio para tratar de hacerme como ellos. Eso era lo que yo vivía de chiquito, y siempre fue esa preocupación de, pues, a veces la impotencia de que si no puedes hacer algo por mejorar, pues entonces yo decidía inocentemente hacerme como ellos. Y eso, así crecí desde niño. Entonces hay mucha gente que me dice, oye, qué impresionante, a lo mejor, que te dediques a la pobreza, etcétera, que Así nací, o sea, no tuve que construir a la persona, así vino, así venía empaquetada, no, este. Y entonces pues mi solución en ese tiempo era hacerme como ellos, no, este. Y eso era lo que hacía. Entonces iba a la obra, este, ayudaba pésimo yo para ayudar, o sea, este, regalabas tu ropa. Sí, y regalaba mi ropa.
Sí, sí, sí, este, te regañaba tu mamá.
Sí, sí, porque Este, pues yo regalaba mi ropa y este, y mi mamá pues no le gustaba eso, no, pero, pero pues era, era una forma de pues cuando menos lo que uno tiene desprenderse de ello y este, y compartir con los demás. Entonces lo que yo tenía era mi ropa.
¿Recuerdas cuándo fue la primera o cuál fue la primera injusticia que verdaderamente te hizo enojar? Porque has mencionado un par, no, los niños trabajando en la obra, la gente de servicio en tu casa, alguna que verdaderamente te haya hecho enojar.
Es propia, el que la cometió fui yo. Cuento también que fui a un orfanatorio de niño y, y esa primera injusticia la cometí yo porque era un orfanatorio bastante precario, bastante pobre.
¿Fuiste con qué intención?
Nos llevaron del colegio, no, un poco como acción, actividad de acción social del colegio. Y cuando nos llevan del colegio, la verdad es que estaba muy sucio y los niños olían muy mal. Muchos de ellos pues estaban sin cambiar, etcétera, etcétera, etcétera. Y yo sí sentí un poquito de, o sea, hice algo de rechazo porque era difícil acercarse a estos niños en las condiciones en las que estaban. Y regresé a mi casa. De niño fui muy animalero. Ahora me reclaman mis hijos que no, porque todos me dieran perro, yo siempre digo que perro no, porque pienso que al perro hay que dedicarle mucho tiempo y no tengo tiempo para dedicarle al perro. Este, pero, pero bueno, llegué a mi casa, tenía yo una Doberman, siempre corría hacia mí, corrió, la abracé, etcétera. Y ahí me vino el pensamiento, dije, ¿cómo puedo abrazar un animal y no abrazar a un niño? Entonces esa se me hizo la más dura y grande de las injusticias que puedes cometer, porque me pegó muchísimo. Esa es, o sea, es por esto fue personal. Dije, ¿cómo es eso? Entonces pues decidí regresar ya individualmente a este orfanatorio y empecé a romper esa barrera. Y yo era un niño, era un niño de 11 años, y empecé a jugar con los niños, y empecé pues a darles de comer, y empecé a abrazarlos, a niños abiebitos más chiquitos que yo, etcétera. Si Vero oye este podcast, va a decir que a mis hijos nunca los cambié, pero en ese tiempo yo sí me acuerdo que cambié niños en ese orfanatorio. Este, y muy, fíjate, es entonces esa injusticia fue personal Pero luego cometí otra injusticia también personal, porque pasé de haber sido medio mezquino, en un mes yo ya me sentía un héroe. Y tuve otra reflexión por lo que estaba yo haciendo. Y otra de estas reflexiones, dije, qué rápido cambié de un estado de mezquindad a un estado de heroísmo. Y también me di cuenta que eso tampoco estaba bien. Porque me estaba echando una aspirina a la conciencia, ¿no? Este, y entonces ahí fue, yo creo que el gran cambio de mi vida. Le pedí perdón a Dios por haber sentido esa sensación de heroísmo y le hice la promesa de que cuando yo creciera, cuando fuera grande, tenía que hacer algo que realmente hiciera la diferencia por los demás. Pero son dos, esas dos injusticias que, este, que pues me pegaron. Ahora, de lo que preguntas, pues sí, también he visto muchas injusticias, no. O sea, en México es muy triste pues todo lo que sucede, este, que impide que la persona se desarrolle plenamente. Entonces, los determinantes, el contexto, las condiciones. Llevamos años y años y años y años y años y años y años con programas sociales invirtiendo miles y miles y miles miles y miles de millones de pesos, y México sigue teniendo 48% de la población de la primera infancia en la pobreza. Eso es una gran injusticia cuando tenemos los medios que tenemos, cuando tenemos ya la infraestructura educativa, en salud, etcétera. Que, o sea, ¿por qué la gente sigue viviendo en pobreza? Yo creo que somos un país inequitativo, definitivamente, y somos un país injusto. Y cuando hablo yo del contexto país, etcétera, yo no quiero echar culpas culpas a nadie, sino pensar que todos somos responsables del cambio, todos somos responsables de ese cambio. Y esa realidad pues sí es una injusticia que vivimos todos, todos los días.
Quiero desempacar un poquito algo que me llama mucho la atención. Hablas de estos diálogos internos cuando eres un niño, cuando tienes 11 años, y que seguramente han continuado en tu edad adulta de autoanálisis. ¿De dónde viene? ¿Quién te enseñó a voltear hacia adentro? Yo me cuesta mucho trabajo creer que un niño se cache siendo mezquino y después se cache siendo héroe y tenga la conciencia y la madurez, como uno, para reconocerlo, y dos, para tomar acción al respecto.
La verdad no te sabría responder, este, pero entonces así era. Yo creo que siempre he sido muy amigo, siempre he sido muy amigo, pero también siempre he sabido estar solo. Estar solo y pensar. Entonces, este, y de niño yo sí era muy inquieto con qué voy a hacer de mi vida. Yo sabía que tenía que ayudar, eso lo sabía. La mitad de mi familia apostaba que iba a ser sacerdote y la otra mitad apostaba que yo iba a ser veterinario, este, y yo no apostaba por ninguna de las dos.
¿Cómo te veías?
Yo me veía como alguien que pues tenía que, o sea, como alguien que tenía que ayudar. Yo así me veía. Entonces, este, me tenían a lo mejor porque también hasta en cierto sentido pues sentía cariño y afecto por los animales, como muchísima gente lo hace. Me parece que es una manifestación muy positiva tenerle cariño y afecto a los animales. Al final son criaturas como nosotros, este. Pero pues mi familia era apuesta: este va a ser veterinario, es que mira, tal. Y tenía yo zoológico en mi casa. O sea, este, llegué a tener venado, ocelote, boa. Este, yo llegaba de las kermeses con pollitos y los pollitos se me hacían gallinas y los patitos se me hacían patos. Y este, era yo bueno cuidando animales. Llegué con chivos, con borregos a mi casa. Este, entonces no sé cómo mi mamá me aguantaba, pero tenía palomas, pericos, este, ratas, víboritas, este. Y cuando iba yo a la barranca, y antes de que al manantial, a la presa de bosques, al río, regresaba con culebras, regresaba hasta con murciélago, no. Este, entonces, este, por eso la apuesta que era veterinario. Pero otros pues también porque veían a lo mejor esa sensibilidad que tenía yo, pues la otra mitad apostaba que sacerdote. Pues esa fue mi vida, así me movía yo, este, con una gran familia. Este, mis papás pues grandes educadores, yo creo que este, pero una gran familia desde mis abuelos. Este, a los paternos casi no conviví con ellos. Mi abuela murió cuando, una semana después de que nací. Mi abuelo paterno murió cuando tenía yo 8 años. Con los maternos conviví un poquito más, pero este, fue una gran familia que me permitía también pues desarrollarme. Y creo que eso es lo que, lo que Y en ese desarrollo pues sí venían estas reflexiones, a lo mejor en los momentos de soledad, que no eran muchos porque estaba yo siempre muy activo socialmente. Pero en los momentos de soledad pues siempre había esas reflexiones. Este, no sé por qué.
Cuéntame, ¿cómo conoces a la Madre Teresa?
La Madre Teresa, híjole, es una historia larga. No obstante que soy católico y me gusta practicar mi religión, pero dentro del catolicismo también soy medio rebelde. O sea, cuestiono, cuestiono mucho. Y este, en ese cuestionar, yo tenía bastantes dudas sobre una encíclica que había sacado Pablo VI, que era L'Humane Vitae. Este, entonces me parecía que había una la iglesia estaba usando un poder excesivo para temas de pureza y castidad, etcétera. Y cuando yo me di cuenta que, este, había cierta rebeldía, pues entonces pedimos ayuda y un sacerdote nos empezó, nada, sacerdote religioso, nos empezó a ayudar a tratar de formarnos y encuadrarnos y explicarnos a mí y a unos amigos cómo Este, lo que era la humanévite, que en algunas cosas disiento a la fecha. Este, pero entonces nos propusimos hacer un congreso de la familia. Un amigo de nosotros nos dijo, oigan, pues yo fui a un congreso de la familia en Guatemala y funcionó así y tal y tal y tal y tal. Entonces dijimos, hombre, pues hagamos un congreso en México. Entonces, este, decidimos hacer ese congreso Y nos aventuramos a invitar a la Madre Teresa en frío, en frío. Sí, entonces, este, en ese tiempo pues había muchos movimientos en favor de la familia, y entonces estos movimientos se sumaron a ayudarnos. Conocimos a una persona, Mercedes Wilson, Mercedes Arzude Wilson, este, guatemalteca, que tenía relación con ella, y a través de ella Y a través del CELA pudimos accesar a ella e invitarla. Nos dijo que no podía, que sí, y después dijo que no porque había habido un temblor en Armenia y tenía que irse a ayudar a Armenia. Entonces, este, pues insistimos, insistimos, insistimos, insistimos. Fue una tarea muy larga donde pues La tuvimos que volar a varios lugares, hacer varias escalas, etcétera. Y de ahí, pues igual, o sea, un poco lo imposible, pues era ya imposible que llegara a México. Pedimos ayuda a amigos. Un amigo que tenía avión privado, este, voló a Nueva York ella entonces, y de Nueva York a Ciudad de México, luego Acapulco, en avión privado. No usual para la Madre Teresa, que como sabemos es la pobreza total. Bueno, cuento una anécdota de la Madre Teresa cuando llega al aeropuerto Acapulco. Pues llega con un morralito colgando y este, madre, su equipaje, no, este es, no, no, bueno, pero su maletín, algo. Lo que traía en el morral era lo que traía, o sea, no traía nada más, era, o sea, lo que cabía en ese morralito también blanco y azul eran todas sus pertenencias. Y esas son todas sus pertenencias. Entonces tenía una muda de ropa interior, ella lavaba su sari, ella Este, o sea, sus sandalias muy pobrecitas, no tenía nada. Entonces, bueno, esta pobre mujer la volamos en avión privado. No sé qué ha de haber sentido ella con el contraste, pero ahí fue donde un poco empieza todo este, este gran movimiento, donde ella quedó muy impresionada por ese congreso organizado por jóvenes, este, organizado por jóvenes, y eso le impresionó mucho a ella. Entonces hablaba ella de que en sus viajes por el mundo había conocido muchas organizaciones que hacían muchas cosas, pero no había conocido una organización de jóvenes, y sobre todo que hiciera un congreso de la familia. Entonces, este, ella lo que quiso rescatar fue ese trabajo y movimiento de jóvenes. Entonces eso lo comenta ella en una cena, este, que tuvimos esa noche después de que dio su conferencia. Y este, y eso era lo que a ella le impresionaba muchísimo, ver a la juventud trabajando y haciendo cosas por los demás. Entonces su mensaje fue un poco de rescatar eso y que pues fuera, fuera algo que pudiera prevalecer en el tiempo. Entonces eso es lo que da un poco origen a Gente Nueva, que seguramente, porque les dijo que se organizaran y muchos la escucharon.
Pero solo tú actuaste. ¿Por qué? ¿Qué hizo en ti ese mensaje?
A ver, yo estaba en ese tiempo trabajando, este, porque cuando entré a la carrera se usaba mucho que los que estudiamos administración entráramos a trabajar. Era una práctica común en ese tiempo. Yo entré a trabajar a Bancrecer antes de la nacionalización de la banca, específicamente a la casa de bolsa, que era Casa de Bolsa Prime. Y pues llegué muy bien trajeado, este, pero pues, ¿qué sabes hacer? Nada, no. Entonces, este, ¿cómo que nada? Pues no, o sea, vengo, vengo a aprender. Tenía yo 17, 18 años. Y este, y entonces pues entré y confesé que no sabía hacer nada. Entonces pues medio como quedé de auxiliar administrativo por no decirle office boy. Yo creo que era el office boy de ahí. Y este, y pues fui avanzando. Un día me dicen, oigo al director que dice, es que la nómina nos cuesta un trabajo, no sale, siempre tiene errores, no cuadra con el Seguro Social, no esto, no lo otro, no tal. Dije yo, agarro ese problema. Entonces este Pero, ¿qué es nómina? Yo no sabía lo que quería decir nómina en ese tiempo, entonces, estando en primer semestre de administración. Y este, y entonces, pues ya me explicaron, la nómina es el pago del salario a los colaboradores, a los empleados, etcétera. Yo lo agarro y pues empecé a organizar gente dentro del área administrativa, a ver quién lleva la nómina, quién lleva sistemas, quién esto. Venía Semana Santa, era mi primer vacación de Semana Santa que tenía yo que renunciar a ella, este, Semana Santa y Pascua. Y pues me la eché trabajando y vivimos ahí, este, prácticamente todos esos 15 días casi durmiendo. Hay muchas veces dormimos ahí, pero cuando termina el periodo vacacional, este, sería la Entonces, en ese momento me nombraron coordinador administrativo. Entonces, así empecé a subir en este, y ya cuando acabé la carrera estaba yo de director de sistemas. Entonces era un puesto y reportaba directamente al presidente del consejo y al director general. Este, el presidente era en ese tiempo Antonio del Valle, y este, pues ya reportaba yo a ellos. Este, entonces, pero fue cuando hicimos esto del congreso. Entonces, para poder hacer el congreso, pues una de las grandes decisiones de vida era o el trabajo o el congreso, y renuncié al trabajo entonces para hacer el congreso. Entonces pues ya estaba ahí un poco tocado ahí porque pues había que hacer por los demás, y estaba yo aplicando a mis maestrías. Me habían aceptado en varias de ellas porque era difícil la posición que tenía yo de director de sistemas, los estudios, etcétera. Había sido presidente de la sociedad de alumnos, siempre muy activo, nunca he sabido estar, este, no activo en los campos, en las áreas donde estoy involucrado. Entonces tenía yo muy buen currículum y sin necesidad de tener una experiencia de trabajo post carrera pues me aceptaron. Pero vino esto, entonces yo dije bueno, doy este año para hacer el congreso. Entonces este Y ya después pues retomo mi carrera, me voy de maestría, etcétera, etcétera, etcétera. Además, siempre he sido súper pachanguero y súper noviero. Una, sí, pues así era, muy, muy inquieto, muy inquieto. Hay anécdotas de aquella época que, este, que por ejemplo logré que me pusieran de anfitrión de las mises en Miss Universo, y estaba yo también chavito, caray, ¿no? Y entonces yo era el que movía a todas las mises de Miss Universo cuando fue en Acapulco Miss Universo. Por eso el congreso fue en Acapulco, porque yo ya conocía muy bien el centro de convenciones de Acapulco, ya lo dominaba, y me nominaban ahí en el centro de convenciones. Entonces, este, pues imagínate qué oportunidad estar con estas niñas tan preciosas, todas ellas. Ahí no tuve novia, ahí no tuve novia para poder, este, y pues había que enseñarles también la vida nocturna de Acapulco, este. Y luego había, este, también en aquellas épocas La señora López Portillo, este, Carmen Romano López Portillo, trajo, que es la que hizo el centro de convenciones, fue la que lo desarrolló, etcétera. Pues para llenarlo un poco trajo un show de Las Vegas, Las Vegas Show. Ahí pues yo llegaba a Acapulco y mamá, invité a 16 amigas a comer, no, a las del show, a las del show, no. O sea, este, pues me llevaba las del show a la casa y Bueno, y amigas que creo que algunas me doblaban la edad, estaba yo chico, yo creo que haber tenido 17 años, 18 años, este, etcétera. Entonces, este, pero bueno, regresando a la pregunta, regresando a la pregunta, pues cuando la Madre Teresa dice esto me estaba a mí empezando a dar nostalgia. Fue una decisión muy difícil, muy difícil. Porque yo era muy inquieto, este, y tenía que renunciar mucho a todas esas inquietudes. Además de inquieto, este, pues tenía yo dinero porque tenía muy buena chamba, entonces había podido hacer buen dinero, y entonces pues solventaba las inquietudes, tenía manera de solventar las inquietudes o las cosas que inventaba yo hacer, como llevar a 16 niñas a bailar, no, este También otra anécdota, esa no se la saben, este tipo de anécdotas hay en los equipos, pero venía el Holiday on Ice a México y yo rentaba el palco central del Holiday on Ice, ¿no? Este, entonces, porque siempre las patinadoras hacían su último barrido así en el palco central de la Arena México, y ahí estaba yo con flores y les daba flores a las, entonces, este, Pues acababa yo ligándome a las niñas del Holiday on Ice también y llevándolas a bailar y todo esto. Este, y eran dos compañías, una venía un año y otra otro año, un año, otro año. Y antes del Holiday on Ice era el Circo Ataide, y no sé cómo funcionaba eso antes, pero cuando el Circo Ataide extendía su temporada, yo me ponía muy nervioso porque entonces el Holiday on Ice llegaba en épocas de exámenes finales. Entonces, este, entonces yo rogaba a Dios que el Circo Ataide no extendiera la temporada para poder estar, este, ahí. Entonces, con esa inquietud, el discernimiento fue: ¿qué quiero hacer de mi vida? ¿Me quiero ir de maestría? ¿Quiero, o me quiero quedar y emprender en México? Y la otra cosa es, tú conoces a varios de los fundadores de Gente Nueva. La otra cosa pues fueron ellos. O sea, yo fui el primero que, cuando hice la propuesta de que hiciéramos gente nueva, también fui el primero que se acobardó. ¿Por qué? Porque me estaba dando cuenta de todo lo que tenía que renunciar, me estaba dando cuenta. Y recuerdo palabras de Choby, que dijo, a ver, el que tú estés aquí con nosotros invitándonos a esto es providencial. Y animaba a todos a decir, tenemos que decir que sí. Que tenemos que hacer adelante con gente nueva. Entonces yo ponía cada vez más difícil el proyecto. O sea, oye, pero pues todos van a tener que renunciar a sus maestrías, ¿no? Como yo tendría que renunciar. Y a lo mejor nos cuesta hasta las novias, ¿no? O sea, y a lo mejor nos cuesta, y a lo mejor nos cuesta. Ponía yo más alta la zanahoria, más duro alcanzar el proyecto, pues un poco para que los que se rajaran fueran ellos, ¿no? Y en lugar de que se rajaran, más se motivaban. Entonces, este, en ese discernimiento, pues a mí lo que me convenció fue mucho la motivación de ellos y los sueños de ellos y el compromiso de ellos, que no me dejó alternativa a mí más que soñar, comprometerme y seguir adelante con el proyecto. Y pues fue ese proyecto que, sin saberlo, la Madre Teresa, pues porque luego regresamos muchas veces con ella, sobre todo también para temas de Compartamos, Este, y nunca se dio cuenta de realmente lo que hicieron sus palabras y lo que fue transformador de sus palabras. Y bueno, todo este proceso de discernimiento que definitivamente pues a mí sí me cambió la vida, no, o sea, 100%.
Otra historia que me llama mucho la atención es la de cómo conseguiste una audiencia con el Papa, y creo que ahí hay algo bien interesante que es el approach que tuviste de no irte directo con él. Entonces cuéntanos brevemente cómo se dio esta audiencia con el Papa y si esta técnica que usaste la has repetido en otras situaciones.
Bueno, la verdad es que en ese tiempo teníamos, a ver, el mundo tenía grandísimos líderes en ese tiempo, no. Este, evidentemente uno de ellos era Juan Pablo II, y yo siempre, o sea, uno, porque habiendo nacido la inquietud de la Madre Teresa, este, pues yo como que sentía que Pues esta organización, Gente Nueva, pues como que tenía que agarrar la veta católica, ¿no? Este, y ser un movimiento religioso. Pero en ese momento, platicando con el presidente Miguel de la Madrid, este, no, y la Madre Teresa también, que hablaba de valores, ella siempre fue muy ecuménica y universal, pero de valores pues muy exigentes. Pues platicando la idea con Miguel de la Madrid, dijo, tú no quieres hacer un movimiento católico, tú quieres hacer un movimiento donde des, o sea, incluyente, ¿no? O sea, pero, ¿cómo? Entonces esa fue la primera vez que nos cuestionamos de no seguir un approach confesional, sino ser totalmente aconfesionales con gente nueva. Pero pues Pensaba yo que solamente una gente podía dar respuesta a esa pregunta, y era Juan Pablo II.
Entonces ahí vas a pedirle permiso, casi que sí, para no hacerlo, para no hacerlo, que él ni sabía que existíamos ni nada.
Pero, y este, y entonces pues yo llegué a Roma y este, y dije, pues tengo que, que tengo que hablar con el Papa, ¿no? Entonces este todo mundo se reía de mí, o sea, como que vengo a hablar con el Papa. O sea, eso no sucede, no. Entonces, este, pues pedí ayuda a una congregación que son los Legionarios, que siempre han sido muy amigos nuestros, son mis formadores, este, ellos, porque nací en el kínder del Cumbres y acabé universidad en la Anáhuac. O sea que, este, Y él me decía, o sea, no te va a recibir el Papa, o sea, este, regrésate a México, ya vete en paz, o sea. Y además esa respuesta pues no es una respuesta que existe del Papa, no. Yo quiero hablar con el Papa, yo quiero hablar con el Papa. Entonces en una de las audiencias, este, pues yo dije, aquí voy a pedirle misita al Papa, Papa, quiero hablar con usted, etcétera. Pero pues así no suceden las cosas. Y además habíamos trabajado todos los fundadores de gente nueva en hacer los planes de la organización. Entonces, este, pues eran planes mecanografiados, no, este, cada uno hacía sus planes, plan de relaciones públicas, el plan de ventas o membresías, el plan de acción social, el plan de comunicación, etcétera. Este, además, esa parte es muy interesante porque al ratito a lo mejor vamos a hablar de dónde agarramos nosotros nuestra filosofía, que sé que te la han platicado mucho, de la persona al centro, etcétera, etcétera, etcétera, y cómo fue eso. Pero bueno, todo eso. Entonces pues yo les pedí denme sus planes y era una maleta. Habíamos trabajado 2 años en hacer planes, entonces era una maleta de engargolados de planes. Y yo me fui al Vaticano con la maleta, este, para que el Papa bendijera los planes. Pero entonces pues todo el mundo gritaba el Papa, el Papa, el Papa. Ya cuando este pues Yo también gritaba, pero mi voz no se escuchaba en medio de la de todo mundo, ¿no? Entonces vi que estaba su secretario, que siempre era la persona que estaba al lado del Papa y era el que le pasaba los documentos, el que lo secretaba, el que el Papa secretaba a él, etcétera. Este, dije, pues él es la puerta de entrada al Papa. Entonces, este, pues ya que se puso el auditorio en silencio Yo me atreví, con todo y que soy bastante penoso, a echar un grito pero despavorido: Monseñor Stanislav. Y en la audiencia esta de Pablo VI, pues, o sea, sí se oyó. Y voltea, y entonces pues no me encontraba, no, yo ahí perdido en el público. Y pues otra vez, y haciéndole señas de que Y este, finalmente conectamos la mirada, y este, y aquel estaba sorprendido que yo me estaba dirigiendo a él, pero mordió el anzuelo. Entonces, cuando el Papa empieza a hablar, luego que se levanta y empieza a caminar, baja las escaleras, empieza a caminar así hacia donde estaba yo, y dije, este ya cayó. Entonces, este, le digo Oiga, quiero una cita con el Papa. No, es imposible, eso no sucede, etcétera. Yo vine a hablar con el Papa, quiero una cita con el Papa, necesito hablar con él. Es imposible. Dije, no, no es imposible, a eso vine. No tengo boleto de regreso y cada semana aquí voy a estar gritando Monseñor Stanislav. Entonces se rió igual. Y me dio un número de teléfono y me dijo, llámame a las 5:30 de la tarde. Entonces pues yo salí feliz con mi número de teléfono y fui a donde viven los padres legionarios y les digo, no, que no, ya me dio su teléfono. Es el conmutador del Vaticano, o sea, te dio el avión. No, yo confío, me dio su teléfono, me va a contestar. Pues hablo al Vaticano a las 5:30 de la tarde. Con mi mexitaliano, este, ahí no posso parlare con monseñor Stanislao. Y este, y pues oyes los conmutadores de aquella época de clavijas, pues oyes el clac, clac, clac, clac, clac, clac, clac. Pasaba tiempo, pasaba tiempo, y en eso me contestan, Stanislao. Y entonces pues ahí me enfríé, ¿no? Entonces pues, sono il giovane mexicano, y qué tal y qué cual, etcétera. Yo tarareando ahí mi mejor italiano que pudiera. Y entendí que me dijo, ven mañana a la puerta de Santa Ángela a las 5:30 de la mañana. Y este, y pues, pues esa fue la gran bendición de Dios. Ahí estuve yo, no dormí esa noche, este, no dormí, no dormí nada, no pude pegar el ojo para ver qué le decía yo al Papa, cómo le decía, en qué idioma le decía, si le decía una cosa, si le decía otra, etcétera. No le puedo decir mucho, pero este, pero pues llegué a las 5:30, me pasaron este por un edificio, una plaza, otro edificio, etcétera, un elevador, hasta que salió un gran cuarto que por las dimensiones del cuarto intuí yo que es el cuarto que da, o sea, el salón, un gran salón arriba, hasta arriba de ese palacio, que es el que da a la Plaza de San Pedro, desde donde Papa, habla. Y nada más ver el tamaño de las ventanas, pues el Papa es de este tamaño, la ventana es gigantesca, pierde proporción. Ahí es un salón grandísimo. Me pasan ese salón y me dejan esperando, y luego me pasan después a una capillita.
Tú solo.
Yo solo. Entonces entro a esa capillita y, este, y momentitos después entra Juan Pablo II. Había un reclinatorio en el centro, enfrente de una capillita chiquita. Este, para 20, 30 personas, y se arrodilla a las 6 de la mañana Juan Pablo II y se queda una hora de rodillas rezando. Y tú ahí, y yo ahí. Entonces para mí fue una gran experiencia donde pues yo también interioricé mucho lo que eso significaba, tener a Dios en el sagrario y al vicario de Dios arrodillado delante de él. Entonces pues esto era una contemplación que hacía yo, decir: Señor, estoy aquí delante de ti y delante de tu representante. Y ahí fue pues mucho, este, a lo mejor interiorismo que hablabas hace rato. ¿Qué quieres de mí? ¿Qué quieres de nosotros? Y pues yo dije: pues ya con esto ya valió la pena, aunque no podía hablar con el Papa, ¿no? Y dadas las 7 de la mañana entran un grupo como de 20 gentes, que son las que cabían. Dije, pues hasta aquí llegué, o sea, pues ya era, ya no era individual, ya no era uno a uno, ya era varios con el Papa, ¿no? Entonces, este, pues entran y ahí mismo cada uno traía su sotana, etcétera, se empiezan a revestir y el Papa se para y se pone su sotana y celebran la misa. Este, todos los que entraron eran sacerdotes. Que el Papa invita a sacerdotes que visitan Roma a concelebrar con él. Entonces pues termina la misa, me pescan a mí el primero y me mandan para afuera, y para afuera hasta donde entré al salón grande. Este, casi al elevar, dije, pues ya, ya valió, ya valió. Ya de aquí, gracias, no, este, gracias por haber venido. Ya se acabó el tour. Entonces me pasan hasta allá y del lado del salón, pegado a la capilla, ponen al grupo de sacerdotes. Entonces salió el Papa, saludó al primero, y después de saludar al primero lo mandaban a donde yo estaba, a la salida, ¿no? Saludó al segundo y así a los 20, hasta que llegan los 20 al lado donde yo estaba. Dije, pues aquí ya nos dicen a todos que tengan un buen día. Y yo, y en eso Monseñor Estanislao me dice, ven, y me llama y me presenta con el Papa. Yo con mi maleta de planes, de todos los planes que habían hecho los fundadores de Gente Nueva, personas todas ellas extraordinarias, digo, conoces a varios. Y este, y me pasan a la oficina del Papa. Y entonces este Pues yo dije, pues a ver, somos un grupo de jóvenes mexicanos. Ya le conté toda la narrativa, toda la historia. Le hice la pregunta sobre confesional o no confesional, etcétera. Y él pensó igual que Miguel de la Madrid, que tenía que ser un movimiento de jóvenes totalmente aconfesional, sin tener restricciones por la denominación de fe que tuviera cada uno, no, sino entonces en ese sentido la apertura y un poco este cuestionamiento, a lo mejor que yo he sido cuestionador como que yo estaba teniendo, entendiendo que estábamos teniendo esa bendición, pues también para cuestionar, ¿no? Entonces, este, pero bueno, pues presenté todos los planes, etcétera. Y ese día él publicaba una encíclica que era la Salvifici e Doloris, ese mismo día. Entonces me dijo él, hoy presento esta encíclica al mundo, la Salvifici e Doloris. Y pues yo creo que mucho de lo que tienen que hacer va a estar acompañado del dolor. Si de verdad quieren ayudar a su prójimo, etcétera, etcétera, etcétera. No he visto el dolor todavía a la fecha, este, o a lo mejor sí, pero no, no ha sabido a dolor. Este, ha habido muchos fracasos, muchas estas lágrimas que te digo de los visores, etcétera, pero nunca ha sabido a dolor. Este, y entonces pues esa fue la reunión. Bendijo los planes, bendijo a toda la organización. Y pues esa fue la historia, experiencia.
Algo que me llama la atención es justo este approach de llegar al pez gordo a través de un camino alterno o una puerta lateral. Yo lo he vivido en muchas situaciones en mi vida. Después, un ejemplo, después de muchos intentos para conseguir la entrevista con el ingeniero Slim, quien me ayudó finalmente a materializarla fue alguien igual, un acceso lateral. A mi hijo, un día estábamos en la Fórmula 1 y quería un autógrafo de Charles Leclerc. Y obviamente Charles Leclerc, todo mundo está encima de Charles Leclerc. Le dije, mira, esa que está ahí es su novia, ve y pídeselo a la novia. Y la novia le hizo caso, se metió la gorra de mi hijo y salió dedicada la gorra firmada, ¿no? Entonces este approach de tomar el camino menos obvio, menos directo. A mí me parece una herramienta muy útil. ¿La has usado en alguna otra ocasión?
Pues yo creo que mucho de lo que hacemos a lo mejor está empapado de eso, mucho de lo que hacemos. A ver, Compartamos, Compartamos, empezamos a hacer los primeros trabajos de Compartamos en el 84. Este, pero cuando yo conocí a Sam Taylor, que era el director de USAID, él me dijo, hay otro programa donde les podemos apoyar, no solo el de alimentos. Y era un programa de microcrédito, que estaba naciendo el microcrédito en el mundo. Y estaba John Hatch, fundador de Finca, con él, y me dijo, este, ¿por qué no empiezas microcrédito? Y habiendo conocido la precariedad de las comunidades a las que íbamos a atender, dije, ¿cómo crédito? O sea, lo que necesitan es comida. Entonces, este, pues para llegar al microcrédito le dije, a través de la comida vamos a llegar al microcrédito. Y entonces lo que empezamos fue un programa de alimentos, o sea, Y llegamos al microcrédito. Entonces siempre el camino recto no es el mejor o el más seguro, ¿no? O sea, yo creo, o sea, hay caminos pues que necesitas darle la vuelta. Yo creo que ese es un poco la clave de los emprendedores. Los emprendedores, a lo mejor sí, lo primero que haces es diseñas el camino recto, ¿no? Nadie diseña un camino torcido, un camino chueco. Pero el emprendedor es el que, pues, si el recto no funciona, busca el siguiente. Y si no, busque pues lo que tú hiciste con tu hijo. A ver, el recto, el más obvio era el recto, no, el directo. Pero ese no es el que necesariamente funciona. Y yo creo que el emprendedor que tiene éxito es el que, pues, los rectos, o sea, el que no tiene éxito es el que se cansa cuando vio que el camino recto no lo lleva al destino. Y el emprendedor que tiene éxito es el que sabe ser resiliente y cambiar y buscar y buscar y buscar. Y yo creo que a lo mejor, fíjate, ahorita como característica del emprendimiento, nunca lo había yo pensado, es el buscar formas alternativas de lograr tu propósito. Yo creo que ese es, ese es, ese es el emprendedor. Por eso yo sí siempre digo, en cualquier emprendimiento, o sea, fíjate en el emprendedor más que en el emprendimiento, más que en el plan de negocios, más que el emprendedor. O sea, cuando tienes un emprendedor que está dispuesto a perderlo todo, ese proyecto va a funcionar. Nunca como está diseñado originalmente, casi nunca funcionan esos proyectos como están diseñados originalmente. ¿Por qué? Porque precisamente tienes que hacer, tienes que hacer cambios, tienes que hacer cambios porque tu sentido de propósito es más importante, ¿no? Entonces yo creo que el camino recto es enemigo del emprendimiento. Y los caminos, pues no torcidos, pero los que, los que le dan la vuelta, los que, los resilientes, etcétera, etcétera, etcétera, son los que, los que prueban que las cosas se pueden lograr, que no hay imposibles, incluso cuando el sistema entero está en tu contra.
Porque a ver, tú vas, tienes esta bendición del Papa, tienes la conversación con el presidente, regresas a hacer tu congreso y todo mundo te mete el pie, la iglesia, la sociedad civil, las otras fundaciones, el gobierno. ¿Qué le dices a un emprendedor que siente que por más que hace y que las señales están ahí, al final del día el sistema parece rechazar lo que está intentando hacer?
Sí, pues, pues a ver, o sea, es que este emprendedor lo que tiene que tener, yo también primero digo, el emprendedor es la clave del éxito. Es la pieza clave. Pero el emprendedor que sabe primero poner la causa en primerísimo lugar. Desafortunadamente, yo he visto también muchos emprendimientos fallar porque el emprendedor se está poniendo a sí mismo, como porque a lo mejor busca éxito, porque busca reconocimiento, porque busca compensación, porque busca Cuando la causa es la que manda, entonces, este, esa es la otra característica. O sea, que cuando la causa manda, vamos a decir, en un kilo de ayuda, los niños son los que mandan. Después, en segundo término, la organización que sirve a los niños y sus colaboradores. Y al final, al final, al final, al final está el emprendedor. O sea, tú tienes que ser No, no la punta de lanza, sino yo diría el final de la cadena en cuestión de los intereses y propósitos y jerarquización de los valores. El emprendedor tiene que estar al final de la cadena. Es, yo creo que aunque la tiene que jalar, pero, pero en cuestión de intereses pues tiene que estar al final. Yo creo que esas son dos características muy importantes del emprendimiento.
Cuéntame, ¿dónde estabas? El 19 de septiembre de 1985 a las 7:19 de la mañana.
Estaba yo, este, en mi casa saliendo justo para, este, para trabajar y tembló. Y pues antes a lo mejor te estabas vistiendo, bañando con la televisión puesta, este, etcétera, y tembló. Y pues prendí la televisión, era el programa de Hoy, Hoy Mismo creo que se llamaba. Este, con Lourdes Guerrero, este, y empieza a temblar y se va la televisión y se va la luz, etcétera, etcétera, etcétera. Y fue verdaderamente impresionante. A mí se me hizo un vacío en el estómago. O sea, sé exactamente dónde estaba. Estaba yo, este, junto a un teléfono en casa de mis papás, este, que antes era, habían los lugares dispuestos para los teléfonos, no, este, Y se me fue, o sea, de verdad el alma al suelo. Y mis papás tenían un hotelito en la colonia, en la colonia Juárez, este, ahí en la calle General Prim. Y dije, pues seguro este ya se fue, etcétera. Hablé, ¿cómo están? ¿Todos bien? ¿Seguro? Sí, todos bien. ¿Y qué ha pasado en la zona? No, nada, nada. Y en eso el clerk, que se llamaba el clerk, el de recepción, se acaba de caer el Hotel Versalles que estaba al lado. Ya se cayó otro edificio, y ya sé por qué ahí se cayeron casi todos los edificios. Y yo, sálganse, no, este. Y entonces ahí me empecé, pero un minuto, 2 minutos después de que pasó, a entender que se estaban no había televisión, no había nada, que estaban cayendo edificios. Este, y ahí como que empecé a ver lo que era la magnitud, porque pues el temblor del 57 México no conocía caída de edificios. Entonces ya era otra generación, la generación ya había cambiado del 57 al 85, y pues no habíamos visto o vivido nada, nada semejante. Y ahí fue, este, pues o sea, fue, fue horrible. Pensar en cuántas vidas humanas estaban muriendo mientras se caían los edificios, este, de la Roma. Y este, y sí, gracias a Dios este hotelito no le pasó nada, pero, pero sí, después volví a hablar y ya la narrativa era una narrativa de llanto y de tomar la situación en sus propias manos en vez de colaborar con alguna de las instituciones como la Cruz Roja.
Me cuenta Choby cómo él te decía, vamos a que la Cruz Roja se encargue. Y tú dijiste, no, tenemos que hacerlo nosotros. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué uno no confiar en las instituciones? ¿O por qué este drive de tenerlo que hacer tú?
Qué curioso que Chuy se acuerde de esa, de esa, de esa anécdota. Pues exactamente así fue. Y yo creo que era poner a prueba nuestra capacidad de dar. Y nuestra capacidad de entrega y sacar lo mejor de nosotros mismos. Si hubiéramos sido colaborado con otras instituciones, hubiéramos participado, ¿no? Seguro, no sé si Charlie te contó su anécdota, que le encantan los huevos con jamón. No, le encanta a Charlie. Que no te la contó, pero este Charlie cuenta la anécdota de los huevos con jamón porque dice, en los huevos con jamón La gallina participa, el cochinito se compromete. Entonces, este era, este era eso: o vamos a participar o vamos a comprometernos. Y la decisión era justamente sacar lo mejor de nosotros mismos, el compromiso. Ese fue lo que, lo que a mí me hizo decidir: tenemos que hacerlo nosotros, o sea, tenemos que sacar la casta y lo mejor Tiene que sacar cada quien lo mejor. Y así fue, o sea, así fue, fue impresionante. Ahí entendimos de lo que estábamos hechos, lo que éramos capaces de hacer. Ahí lo entendimos. Fue la gran prueba para la organización, fue la gran prueba individual para cada uno de nosotros, este, y porque fue demasiado, fue demasiado lo que nos pidió. Pero luego meto las consecuencias que que, que, que, que, que trajo el haber tomado esa decisión.
Terminan alimentando a 27,000 personas al día, 4 meses.
Sí, este, desayuno, comida y cena, este. Y haciendo un acopio, ahí fue nuestra primera intervención como sociedad civil, porque a ver, Choby y algunos estaban en la Ibero, otros estaban en la Universidad La Salle, otros de la Anáhuac etcétera. Y entonces pues conocíamos lo que estaba haciendo la ANAWAC, lo que estaba haciendo la SAE, lo que estaba haciendo la Ibero, este, y lo que estábamos haciendo nosotros. La desinformación, la descoordinación que había, etcétera. Había una duplicidad de esfuerzos. Estábamos entonces, lo que hicimos fue primero establecer como que un centro de mando con teléfonos. O sea, estamos hablando del 85, teléfonos de disco rotatorio, o sea, este, muy pocas extensiones, todo lo tenías que hacer. O sea, la comunicación no era como ahora, era muy difícil. Entonces llegaba alguien que iba a las zonas de desastre y regresaba con: se necesitan, por ejemplo, este bolsas para cadáveres. Y entonces nos poníamos a conseguir, montamos, teníamos como 8 o 10 teléfonos, líneas de teléfonos, a conseguir bolsas para cadáveres. Y la NAWA se ponía a conseguir bolsas para él, el Ibero también, y la Salle, y la UP, y el Politécnico, etcétera, porque alguien dijo que se necesitaban bolsas para cadáveres. Y las prioridades que a lo mejor estaban en el rescate, donde a lo mejor era lo más importante, eran este, ¿cómo se llaman estos martillos hidráulicos? O se perdía porque alguien, entonces, porque había también la urgencia de ayudar y colaborar. Entonces, cuando algo salía de necesidad, pues todo mundo se arrojaba a conseguirlo sin pensar si era la prioridad, sin haber evaluado la situación, etcétera, etcétera, etcétera. Entonces hicimos esta coordinación que se llamó Juventud Mexicana, y ese movimiento fue precioso porque hicimos una coordinación de las más universidades que pudimos juntar en ese tiempo para coordinarnos entre todos, gente nueva incluida. Entonces hicimos esta coordinación donde igual no había ni mandos ni coordinadores ni nada, sino todos juntos, todos trabajando juntos, este, para saber priorizar las necesidades y en qué trabajaría cada quien. Y entonces, de esa forma, a través de Juventud Mexicana, incluso le hicimos toda una imagen muy rápido, un póster que hicimos, que lo pegamos en todas las universidades, que decía 5 5, como si estuviera escrito en el pizarrón, el número 5 5, la suma, y ponía 25 y una palomita, como que estaba bien calificado, con la frase de: cuando los jóvenes se unen, no se suman, se multiplican. Entonces, eso animó mucho a muchos jóvenes de las universidades. Entonces, hicimos estas dos cosas. El coordinar el esfuerzo entre las universidades y el voluntariado, que fue espectacular lo que hizo todo mundo. Y luego este programa de alimentos, que nosotros habíamos empezado a trabajar con la inquietud de traer alimentos a México desde el 84. Entonces habíamos hablado con USAID, este, y habíamos hablado con algunas fundaciones en el extranjero. Entonces Ya habíamos hablado con muchos antes del sismo, entonces ya teníamos relaciones hechas. No podíamos concretar la ayuda porque las fronteras mexicanas estaban cerradas. Entonces, pero ya estaban los canales de comunicación con las autoridades americanas y con fundaciones americanas. Que este programa lo conocimos por la mamá de Choby, por Azul Landeros, que ella así como esposa de gobernador pues le abrieron las fronteras y tenía este programa trabajando desde 83 o 82 en Aguascalientes. Entonces, un poco por recomendación de ella, nosotros empezamos esto en 84. Pero cuando pasa lo de 85 y que el gobierno mismo ve que la sociedad civil lo rebasa, Miguel de la Madrid toma una decisión muy adecuada que fue abrir las fronteras. Entonces, cuando se abren las fronteras y nosotros ya teníamos los canales abiertos, de todos los canales de comunicación, etcétera, nos volvimos en el principal, porque ya teníamos hasta contratos de colaboración escritos, ya había mucho hecho, mucho trabajo hecho. Entonces nos volvimos un canal muy importante de donación de fundaciones extranjeras. Entonces cuando se abren las fronteras, por los primeros aviones que empiezan a aterrizar en el aeropuerto de la Ciudad de México eran aviones que venían dirigidos a nosotros, a Gente Nueva. Y entonces, este, entonces así empezamos a trabajar Me recuerdo de WorldShare, de St. Mary's Food Bank, de Operation Blessings, etcétera. Y cuánta fundación quería ayudar en México. Ahí desde la embajada decían, háganlo a través de gente nueva.
Y cuando, cuando termina la crisis, ustedes deciden crear Un Kilo de Ayuda para darle ese seguimiento, y empiezan ayudando a todo mundo como que con esta iniciativa, y después se enfocan en la niñez temprana, ¿no?
Sí.
Cuando tienes a tanta necesidad, tanta gente por ayudar y tanta gente buscando ayudar, ¿cómo eliges?
Es una muy buena pregunta que yo creo que no me he hecho yo tan, tan profundamente. Es que es muy difícil la selección. Sí hay criterios de dónde intervenimos y dónde ayudamos, etcétera, y dónde dejas. Y sí, pero, pero es que pues sí, o sea Por ejemplo, a ver, no sé si me salgo de tema, si no ahorita regresamos a tu pregunta.
Lo que tú quieras.
Este, hoy es la gran alternativa para Un Kilo Ayuda. Crecemos en número de niños, es muy difícil esta decisión porque no sé si vamos a tener oportunidad de hablar de eso. Un Kilo Ayuda sí transforma la vida de los niños. Hablemos de eso. Ser un niño un kilo de ayuda, si no lo hablamos ahorita más adelante para responder esta pregunta, pero o sea, ser un niño un kilo de ayuda es ser un niño privilegiado de ese tamaño.
¿En qué sentido?
En el sentido de su desarrollo infantil, de sus capacidades, de sus habilidades, de su alegría, de su seguridad emocional, de su capacidad de sociabilizar, de jugar, de su salud, de su de su peso, de su talla, y parte de la nutrición o de la falta de preocupación por el sustento básico. No, entonces tú los ves actuando en grupo en los días de intervención de Un Kilo Ayuda y dices, ¿y por qué está aquí Un Kilo Ayuda? Aquí no hace falta, o sea, hay gentes más pobres. Cuando dejas la actividad de Un Kilo Ayuda, caminas 200 metros o un kilómetro o 3, los que camines, y vas a casa de uno de estos niños, este, el piso es de tierra, las paredes de plástico y madera, o de bolsitas, pero en el comercial de Sabritas o de Barceló para poner a los competidores, este, el techo de cartón o de palma, este, Acabo de estar en una comunidad en Chiapas, este, y pues haciendo esta visita domiciliaria, este, Debanhi se llamaba la niña. Yendo a casa de Debanhi, solo una olla toda quemada, carbonizada, el único aparato en la cocina, una olla carbonizada con fogón en piso, este. Una sola habitación para la familia, una letrina malograda. Recibían agua por manguera cuando se surte el agua, pero hay veces que no surte. Los depósitos para que guarden su agua, almacenen su agua, son botes de basura de plástico, 2 botes. Ahí almacenan su agua. Y ahí es donde te das cuenta que en la máxima de las pobrezas Cómo el programa puede ser transformador de los niños, porque tienen consulta pediátrica, porque tiene educación inicial, porque tienen juego, porque tiene, o sea, porque empoderas a la mamá, porque, o sea, es transformacional. Entonces, la gran disyuntiva, porque esta era tu pregunta, ¿quién selecciona? Sí, ¿a quién no? Ahorita, si quieres, regresamos a hablar de lo que hace Un Kilo Ayuda por los niños, que es transformador. O sea, esto es verdaderamente emocionante porque es transformador, porque Porque le cambias la vida a un niño para siempre. No, no, no, no, no, o sea, no es, no somos paliativos de la pobreza, sino es, o sea, que eso es lo que, eso es lo que aprendimos a lo largo de 40 años. Entonces hoy la decisión es o crezco en niños o crezco en lograr la plenitud de los niños a los que atendemos, que es una N de 25,000 niños.
Que es acompañarlos más tiempo.
No, que es es mejorar y mejorar y mejorar cada vez la intervención. Entonces así pasamos de una intervención hace muchos años que era dar comida, a hoy tenemos 14 intervenciones. Y yo, mi decisión es, que no sé si es la correcta, profundicemos en demostrarle al mundo que el cambio y que la transformación es posible, y no solamente ser paliativos de la pobreza. Porque si convencemos al mundo de esto, pues vamos a poder ayudar a millones de niños. Entonces, si hacemos eso, en lugar de que crezcamos nuestra N de 25,000 a 50,000 niños, es una decisión muy difícil, pero, pero si sacamos la bola del parque, que lo estamos haciendo, y convencemos al mundo Pues vamos a sacar la bola al parque para muchos niños, aunque ahorita sacrifiquemos dejar de atender a 25,000. Entonces, la decisión de, o sea, porque también hay lista de espera para participar, este, en Un Kilo Ayuda, porque las familias se dan cuenta de la transformación que están sufriendo los niños. Y todo esto empezó, este, porque era el programa de alimentos cuando tratamos de medir impacto. Y cuando nos dimos cuenta que si nos salíamos de la comunidad, la comunidad regresaba a donde estaba. Entonces el alimento era más bien una ayuda económica al presupuesto familiar que algo transformador. Sí ayudaba porque había, y tenemos ejemplos muy duros de pobreza de familias y comunidades habituadas a comer raíces e insectos, etcétera. Entonces sí era algo muy necesario, pero, ¿cómo se llama? El impacto era muy poco, era un impacto muy de corto plazo y que no tenía permanencia ni era transformador. Entonces ahí fue cuando decidimos irnos a un programa de nutrición, y ahí fue cuando empezamos a aprender y a conocer a través de la nutrición lo que es el desarrollo infantil temprano. Pero bueno, para cerrar la pregunta, es que pues es muy, o sea, a mí me gustaría ayudar a todos los niños. Entonces por eso creamos el Pacto por la Primera Infancia, que es el área de incidencia que nace en Un Kilo Ayuda, para poder incidir en las políticas públicas y asegurar que podamos llegar a más niños. Ese fue el camino. Entonces, y ese, pero el costo sí es dejar a niños fuera, fuera del programa, y es algo difícil, es algo difícil porque pues el dinero pues es finito, no, al final no alcanza para todo. Entonces, una de la decisión difícil, le diste al clavo a la decisión, que son las conversiones más difíciles que tiene el equipo, aunque lo ayuda con el consejo de quien lo ayuda. Esta es la decisión más difícil que cada año nos la volvemos a cuestionar.
Y más allá de un kilo de ayuda, o sea, ¿cómo le llamaste? ¿Cómo le dijiste a este efecto de mejorar la experiencia o la incidencia del programa para ser transformados, a tener un impacto de largo plazo? Eso. Y supongo que eso tiene mucho que ver con cómo se ha generado este grupo de iniciativas o portafolio de iniciativas, hablando por ejemplo de Compartamos. Porque bueno, tú puedes llegar a atender a los niños de una comunidad, pero si le das herramientas también a sus padres para mejorar su situación económica, entonces se vuelve un círculo virtuoso. ¿Qué te dice a ti la frase un taco más a la semana?
Era, no sé si te lo comentó Charlie, la tasa de interés. Sí, ahora, ahora ya son 3 tacos menos a la semana, ¿no?
Este, háblame de cómo surge esta conversación.
Compartamos el microcrédito, arranca de las cuotas de recuperación del programa de alimentos, donde convencimos al Congreso de Estados Unidos que nos permitiera cobrar cuotas de recuperación como parte de la dignidad de la persona. Pues es poner a la persona al centro, ¿no? La subsidiariedad y la solidaridad. Pero la solidaridad, pues sí, es, o sea, compartir. Y la subsidiariedad es a través de compartir, pero que cada quien pueda fincar su desarrollo por sí mismo. Entonces, de las cuotas de recuperación del programa de alimentos, convencemos al Congreso americano de que nos permitiera cobrar cuotas de recuperación. No estaba permitido, para, por un tema de dignidad, además de que pedíamos también trabajo comunitario. Entonces, de esas cuotas de recuperación nos dieron permiso de cobrar cuotas de recuperación, pero nos dijeron no las pueden usar para gastos administrativos. Entonces tienen que usarlas para otro programa. Entonces ese otro programa fue la conversación con Sam Taylor en el 84 del programa de alimentos. Vamos a llegar al microcrédito. Entonces pues sí, efectivamente Dios puso los medios, que fue la cuota de recuperación, para empezar a hacer la primera polla para prestar dinero. Entonces la cuota de recuperación se volvió una palanca poderosísima Era una cuota de recuperación mínima, 250 por un paquete nutricional que a lo mejor valía 200 pesos. Pero de ahí empezó a salir las primeras pollas para, para poder prestar dinero. Entonces, este, y era un tema sobre todo de la cuota de recuperación en un principio. Sí, también para, al principio lo habíamos pensado para ayudarnos en la administración, pero que nos dijeron no pueden para gastos administrativos. Sí tenía que ver mucho con el tema de dignidad de la persona. O sea, si tú pagas por algo, pues sí lo haces partícipe, lo haces partícipe. Que es así en un programa que tenemos de hospitales también, pues cobramos cuotas porque, este, ahora cuotas muy baratas, o sea, son 8,000 pesos por un parto asistido por un ginecobstetra, por un pediatra, por un anestesiólogo, en una sala de partos o quirófano, etcétera, etcétera. Es todo un paquete que se da por 8,000 pesos, pero, pero pones a la persona no como beneficiario, sino como cliente con derecho a exigir, pleno derecho a exigir, porque te está retribuyendo por un servicio. Entonces, este, entonces en el tema de Compartamos, pues ahí empiezan a hacer el microcrédito. Que, este, que bueno, pues ya conoces la historia perfectamente por Charlie y Charlie, este, que, ¿cómo se llama?, que pues sí empieza a manejar otra faceta. Pero ni el microcrédito también es un gran programa para ayudar a la economía de las familias, pero no es la solución a la pobreza. Como un programa de alimentos, no es la solución de la pobreza. O sea, lo que al final hay que buscar es movilidad social. Lo que tienes que es, o sea, ¿cómo puedo transformar a una persona? Entonces nosotros empezamos, cuando nos movimos a un programa de nutrición, empezamos viendo que hacíamos un efecto mucho mayor en los niños, porque México tiene un tema de desnutrición gravísima. Hoy 48% de los niños viven en pobreza, pero seguimos teniendo 1,700,000 niños con desnutrición crónica en México. Es gravísimo. No hemos avanzado, hemos ido para atrás. Es muy grave. Y lo que eso significa en el desarrollo de los niños. Pero después, lo que nosotros nos dimos cuenta es que fue uno de los cambios que logró Un Kilo Ayuda. Not tall children, empezamos a decir al mundo, but bright children. No queremos niños altos, queremos niños brillantes. Y lograr la brillantez era, o sea, un programa de alimentos te puede dar niños altos, pero no te da niños brillantes. Un niño brillante logras la movilidad social, o sea, su brillantez lo va a acompañar toda la vida. Y por eso hoy el foco nuestro es en Un Kilo Ayuda, es, o sea, el tema emocional de los niños. Si un niño está bien emocionalmente todo lo demás va a estar bien. Porque para que un niño emocionalmente esté bien necesitas padres y cuidadores que sepan lograr y construir un niño emocionalmente sano. Y cuando tienes esos padres o cuidadores que tienen un niño emocionalmente sano, el tema del aprendizaje o el tema del desarrollo cognitivo y del desarrollo físico que te lo da el alimento lo van a tener, lo van a tener. Entonces nuestro foco hoy está en niños emocionalmente sanos, y ahí es, esa es la transformación. Pero o sea, lo que sí logra desarrollar es la movilidad social. Por eso en México llevamos tristemente, como empezamos la conversación, décadas y décadas y décadas y décadas invirtiendo en presupuesto, y más lana cada vez, y más lana cada vez, y más lana cada vez. Y pareciera que no avanzamos. Y no solo pareciera, no avanzamos porque no estamos logrando movilidad social. Tenemos que orientar al país a lograr movilidad social, y eso es con la arquitectura que tienes que construir en cada persona: la emocional, la cognitiva y la física.
¿Qué aprendiste del capitalismo, de estas personas a las que empezaron a darles crédito? Cuando incluso esta frase del un taco más a la semana, que viene de—
Ay, me preguntaste eso. Correcto. A ver, lo que pasa es que la tasa de interés que empezamos cobrando era 1%. Entonces, esto es de los temas muy difíciles por los que hemos atravesado. Muy difíciles porque Con esa cuota de recuperación tan baja y prestando y cobrando 1%, pues estábamos quebradísimos, súper quebrados. Este, entonces, y además un programa de alimentos teniendo que cachar un programa de microcrédito. Y luego cachamos el programa de hospitales. Los hospitales, el hospital que recién que cachamos en el 94 su pérdida anual era más grande que todo el gasto de la organización al año también. Entonces, este, entonces siempre como que lo hemos comprometido todo. Entonces el 1%, pues dijimos, no, pues hay que subirle a 2 y a 2 y medio, y ya andábamos en 3 y pues no salía. Estábamos quebradísimos, haciendo agua por todos lados, todo estaba en riesgo, etcétera. Y hicimos esta primera reunión de señoras, y donde la sabiduría está siempre, la sabiduría está en la gente, siempre la sabiduría está en las personas, y por eso hay que estar siempre muy atento a aprender de los demás. Y una señora, a la hora que necesitábamos para que el programa pudiéramos meterlo en equilibrio, Necesitamos cobrar 6% de interés mensual, que se iba estratosféricamente si lo hacías el cálculo anual. Y entonces una señora fue la que nos dijo en Oaxaca, en una reunión de las primeras, nos dijo, este, a ver, ¿cuánto es el 6%? Pues tanto. Pues cóbremelo. Yo lo que tengo que hacer es vender un taco más a la semana. O sea, mover de 3% que estábamos a 6% a la señora le significaba un taco más a la semana. Pero no me quiten el acceso al crédito, no me quiten el acceso, o sea, la oportunidad de tener crédito para poder inventariarme, para poder comprar, para poder, o sea, tener mi materia prima, para poder, o sea, Eso es lo que más me cuesta a mí, no la tasa de interés. Entonces este es el tema, pues, o sea, la oportunidad está en dar acceso a crédito para que la gente pueda apalancar su desarrollo. Claro, entre más barato lo hagas es mejor, o sea, es muy importante el tema de costos y tratar de abaratar el crédito. Por eso hoy, pues afortunadamente, Compartamos, su tasa sigue bajando y sigue bajando y sigue bajando. Porque como sabes, lo primero para Compartamos es el cliente. El cliente sin lugar a dudas. Y el foco está puesto en el cliente y no en la maximización de utilidades. Que tenemos que hacer un buen negocio y un buen desempeño como lo han logrado Carlos, Carlos y ahora Enrique al frente de la organización. Pero este Pero el foco está en el cliente, no en la inversión.
Y quiero preguntarte, porque te lo decía al principio, he visto a mucha gente sufrir por mantener una asociación civil, una fundación, buscando donativos, colaboraciones, partnerships que les permitan mantener su operación, y eso hasta limita el impacto. Y ustedes deciden compartir, compartir, convertir Compartamos en una organización con fines de lucro, después salen a bolsa. O sea, es una organización muy grande, muy rentable, que tiene mucho impacto. Y la gran decisión, yo creo que para muchos emprendedores o muchos líderes de organizaciones civiles que quieren tener impacto, es cuándo con y cuándo sin fines de lucro. ¿Cómo piensas tú de eso?
A ver, te lo respondo de una forma diferente. Si yo pudiera elegir qué quisiera que fuera Compartamos hoy, a mí me hubiera gustado que siempre hubiera permanecido como ONG, pero imposible, porque de entrada como ONG no tienes acceso a crédito. Entonces el mercado de donativos es un océano muy chiquito comparado con los mercados financieros. Y la responsabilidad estaba en hacer a la organización que pudiera acceder a las, a donde estaban las oportunidades, que eran los mercados financieros. Entonces es por el sentido de propósito que tuvimos que emigrar para poder escalar. O sea, porque siempre es el sentido de propósito el que manda. Si esa oportunidad hubiera estado como ONG, hoy seguiríamos siendo una ONG. Pero las demandas y necesidades de los mercados financieros pues son las que todos conocemos. Tienes que hacer un buen desempeño financiero para ser atractivo, para poder atraer capitales, para poder emitir deuda, para poder contratar pasivos de otros bancos. Y para poder traer inversionistas y escalar. Entonces el gran reto era cómo volver a la organización y darle la eficiencia y la rentabilidad para que pudiera ser un player o un jugador importante en los mercados financieros. Eso fue para— Entonces yo sé, digo, esta conversación nunca la he tenido con los Carlos. A lo mejor dicen, estás loco. Pero espero que no. Pero yo, si me dijeras si hubiéramos podido llegar a ese gran océano de los mercados financieros sin la conversión de ONG a Sofol, yo estoy seguro que lo hubiéramos hecho así. ¿Por qué? Porque el tema es, una de las cosas preciosas que tiene la ONG es que no tiene dueños. Y nuestros dueños serían 100% nuestros clientes. Pero también una de las cosas preciosas de una organización lucrativa es que tiene dueños, y los dueños tienen sentido de propósito y tienen compromiso. No, no, no solo son sharks, no. O sea, los dueños arriesgan su capital. Entonces los dos esquemas son buenos. El tema es el que te dé la viabilidad de desarrollo Ese es el que, pues es el que tienes que seguir, la viabilidad.
Ahora, a ver, yo me acuerdo un buen amigo cuando yo estaba en la maestría hace 20 años me regaló un libro que se llamaba The Fortune at the Bottom of the Pyramid, La Fortuna al Final, en la Base de la Pirámide. Y Muhammad Yunus, el Premio Nobel de la Paz, sale después de que sale Compartamos a Bolsa a decir que cuando se abre de microcrédito no se puede hablar de Compartamos. Dice, cuando hablen de microcrédito, no metan a Compartamos. El microcrédito se creó para pelear contra el agiotista, no para convertirse en el agiotista. Y los Carlos respondieron y han respondido en su momento. Tú nunca has dicho nada al respecto. ¿Qué le dirías a Yunus hoy?
A ver, bueno, ya ves que emprendió muchas cosas. Entonces, una de tantas cosas es una organización que se llamó Avanti, y era una sociedad de emprendedores de microcrédito. Y éramos 3 personas: John Hatch, Mohamed Yunus y yo. Entonces alguna vez trabajamos juntos, y yo la vez que— a ver, nuestra inspiración fue más John Hatch que Yunus. Yunus vino, venimos a conocerlo después de haber empezado en aquel viaje que seguramente te habrán narrado, donde yo le pedí que si recibía algunos de nosotros, y se fueron, este, 2 colaboradores, Iván Mancillas uno de ellos, a estar allá con él, a conocer, a conocer la operación de allá. Afortunadamente nosotros no seguimos el modelo de Mohamed porque Porque ese modelo no podría haber crecido en México. O sea, ese modelo es un modelo que allá puede crecer primero porque es un modelo subsidiado, pero aquí en México no se puede subsidiar el microcrédito. O sea, no, no es un programa subsidiable. Entonces, por eso yo creo que el modelo de Mohamed es 100%, debe ser valorado y apreciado y querido y defendido. Y el nuestro también. O sea, no deben de entrar en conflictos porque al final lo que, lo que tú buscas es cómo llegar a más gente y a permitir que más gente pueda cumplir sus sueños, ya que más gente pueda lograr un desarrollo y pueda aumentar sus ingresos y pueda mandar a sus hijos a la universidad y pueda tener un establecimiento. O sea, al final el propósito se logra. Entonces, este Ahora, ¿dónde están los costos? Pues nosotros los paga el adquiriente de crédito, que al final son las personas. Y en el subsidio pues lo acaban pagando también, o sea, este, de manera indirecta. Entonces, o sea, no hay forma de financiar una operación que no sea solventada, o sea, pues cerrarías en 2 semanas. Entonces alguien tiene que pagar. En el caso nuestro lo pagan nuestros clientes y al contrario los empodera y les da, pues nosotros pensamos, mucha dignidad. En el caso de Yunus, pues tiene que defenderlo con temas un poco más religiosos, que el crédito es un derecho y por eso no puedes incluso hacer una, ejercer una acción legal de cobranza porque es un derecho divino. Entonces yo la verdad es que creo que ningún modelo debe ser criticado. Y ambos deben de ser copiados para en otras latitudes y en otros países, este. Y también de alguna manera a lo mejor habrá un poco el in between, no, o sea, este, pues lo que funcione yo creo que es lo que hay que hacer y lo que hay que respetar. Entonces desafortunadamente creo que Mohamed ha pasado por épocas difíciles en su vida, incluso hasta el pobre ha estado en la cárcel. Yo siento, en aquella organización que era Avanti, este, yo siento que a mí me ayudó. Yo le estoy muy agradecido, este, muy agradecido de que haya tenido la disponibilidad de que Pedro Saucedo e Iván Mancillas hayan ido ahí y les haya permitido, les haya dado a conocer todo lo que él tenía. Afortunadamente, nosotros, como ya habíamos empezado, ya traíamos unos 2 o 3 años de historia haciendo microcrédito, ya nuestra metodología ya estaba arraigada en lo que estamos haciendo. Y fue un acierto, porque haber traído el modelo de Yunus acá a México nos hubiera llevado a lo que le pasó a él. No sé si sabes que él empezó Grameen en México, y lo empezó también por ahí del 93, 95, por ahí así. Y hoy tienen 35,000 clientes. Entonces, pues ahí está la respuesta, ahí está la respuesta. Entonces, este, yo creo que al contrario debemos defender ambos modelos, este, y agradecer de que están ahí y que han podido salir. Él, él a partir mucho del subsidio, nosotros a partir de que el cliente pague por su servicio financiero.
Hablas de un concepto de la triple, o no la triple contabilidad, sino contabilidad de triple retorno.
Sí, bueno, es un tema que seguramente también te lo han platicado, que es retorno social, retorno humano y retorno económico. Y creo que hoy afortunadamente se ha ido popularizando más, pero para nosotros tienen que coexistir las 3, y son 3 palancas que te dan una visión diferente. El retorno económico, pues ni hay que definirlo, se conoce lo que es. El retorno social es el que fortalece el contexto, los determinantes, el que fortalece a la comunidad, el que genera lazos, el que genera tejido social, etcétera, etcétera. Y el retorno humano es el que a cada quien lo hace sacar la mejor versión de sí mismo, mejor persona. Este, entonces eso es un poco como yo definiría cada uno de los 3 retornos. Este, y la los 3 se alimentan uno del otro, los 3 se alimentan. O sea, yo no podría pensar que hoy, o sea, bueno, claro que para unos es más necesario, necesario, este, el retorno económico, por ejemplo, en el caso de Compartamos, que en el caso, por poner de ejemplo, a Un Kilo de Ayuda, este, o no es tan importante el retorno económico. Claro que sí, entregar buenas cuentas, eso pues es fundamental. Entonces, entregar buenas cuentas a donantes, este, es fundamental. Y sobre todo un kilo de vida que tiene la responsabilidad de que tiene también crowdfunding, no. Entonces, entregar buenas al público en general y a donantes también institucionales, empresas, es muy importante. Y la operación, siempre el consejo te pide que la operación no sea deficitaria, sea positiva, porque necesitamos generar reservas pues para solventar crisis futuras. Entonces, este, y hay el de en medio, que es, podría ser a lo mejor los hospitales, que los hospitales, este, lo que te dije del parto, por ejemplo, 8,000 pesos, pero además incluye las consultas durante el embarazo, incluye 3 ultrasonidos, incluye la hospitalización. Incluye, si es necesario cesárea, cesárea. Incluye un año de consultas pediátricas para el niño. Y cobrando 8,000 pesos tenemos 14 de retorno sobre cuotas de recuperación sobre ingresos. Y ese 14 sirve, o sea, es importantísimo como retorno económico, pero nos ha servido para crecer nuestra capacidad hospitalaria más o menos 50% cada 3 años. Entonces pues es importante el retorno, aunque sea una ONG. Entonces, este, o sea, los 3 son fundamentales porque no puedes con uno subsidiar al otro. O sea, me parece que eso es un desacierto estratégico, tratar de subsidiar a uno con otro. Cada uno tiene que tener una fortaleza interna en las organizaciones Y claro, una priorización diferente, pero los 3. Y para nosotros es fundamental el tema de la persona, o sea, el retorno humano, el retorno individual, el crecimiento de la persona, el desarrollo de la persona, que es fundamental. Y el social también, que es fundamental. En el social, por ejemplo, hay un componente altísimo hoy en Un Kilo Ayuda, que es la organización comunitaria, ¿no? Este, tienes que fortalecer a la comunidad. O sea, una mamá, un papá pues no puede cuidar bien a su niño si la comunidad no entiende que la prioridad comunitaria en el tejido social, en las reuniones grupales, ejidales, este, etcétera, o sea, este, municipales, tienen que poner, este, al niño en el centro.
José Ignacio, a ver, has hablado de ya más de 5 organizaciones y hay muchas más detrás de eso, y algo que me intriga es que No creaste una, has sido como tú dices muy inquieto, pero tienes una habilidad muy poco común para, para llevar algo del debería de existir al que exista, o sea, a materializar, a mover, a construir. ¿Cuál es el proceso que sigues cuando tú ves una necesidad, cuando ves una oportunidad de negocio? ¿Cómo le echas a andar? ¿Qué preguntas te haces antes de involucrarte?
Yo creo que la necesidad va primero, o sea, si no hay una real necesidad que justifique emprender la verdad es que este no dio para, para qué seguirla, no. Me pasa con mi más reciente emprendimiento que me está costando muchísimo trabajo, que son residencias de ancianos en Florida. En Florida. En Florida yo entré como inversionista y este pues como inversionista, o sea, como el pino este a este modelo de inversión.
¿Con quién? ¿No es Belmont?
No, se llama RSR. Y pues el modelo iba en picada y pues no había quien lo rescatara. Y sobre todo, pues ahí viven con nosotros 800 personas que somos su vida, somos su casa, somos su hogar, somos su familia, etcétera. Entonces ahora estoy encabezando ese proyecto. Este es lo más reciente, que sí es lo más reciente, creo que no ha salido otra cosa. Este, pero entonces siempre es la necesidad la que llama, y a lo mejor es un defecto, pero nunca he sabido decir que no cuando está la necesidad. También en estas promesas a Dios, este, en esta relación con Dios, siempre el dinero viene siendo un factor de decisión muy importante. Y yo le dije a Dios, mira, o sea, por dinero nunca te voy a decir que no, pero tú me tienes que echar la mano. Ya ves que me la echa muy rápido, ya ves que me la echa muy tardadamente. Entonces, este es el emprendimiento. Otro es uno que se llama Mi Tienda. Este, este Mi Tienda, pues parte de decir, a ver, justamente estamos ayudando tan poca gente en en México, que no podría yo crear un sistema eficiente en la cadena de valor que abarate los precios de los productos que llegan a comunidades. Entonces pues emprendí este proyecto de mi tienda y pues tomó 24 años de pérdida y de poner dinero y dinero y dinero y dinero para que llegara ya a No hay positivo. Entonces, este, pero porque la idea era, si una familia gasta 3,000 pesos, vamos a decir, en alimento al mes, y yo le puedo ahorrar el 10% de ese costo, son 300 pesos. En cambio, si fuera en la visión de hace 25 años, que era programar alimentos, yo necesito pedir dinero para dar 300 pesos en alimentos. La pura eficiencia pues puede resolver ese tema y lo puedes escalar a nivel nacional. Esa era la hipótesis original, este, y sobre todo pues ya se está logrando, ya se está logrando, o sea, porque mejora el ciclo operativo. Estas tienditas hoy nosotros las visitamos bisemanalmente Y hoy atendemos a casi 6000, pero 3000 están afiliadas, y de esas 3000 afiliadas, 1000 están modernizadas, o sea, ya con imagen propia, refrigeradores, anaqueles, rebanadoras de carne, o sea, OXXOs, pequeños OXXOs, este, en comunidades de menos de 3000 habitantes. Entonces, pues, el proyecto, yo pensé que por la nobleza del proyecto tenía que ser lucrativo, para atraer capital e inversionistas. Este, entonces desde el origen se diseñó como lucrativo, evidentemente con un gran propósito social de eficientar la cadena de valor y de reducir los intermediarios en el proceso de productor a consumidor. Y pues no me salió. Yo pensé que iba a tener trato de nación más favorecida por el compromiso social de los productores.
Nunca me lo dieron. Nación más favorecida, para quien no sepa, es que tienes el mejor precio posible en el mercado, las mejores condiciones comerciales.
Exacto. Y con eso transferirlas al tendero en comunidades de menos de 3000 habitantes. Pues nunca jaló, nunca me dieron trato de nación más favorecida. Yo creo que me dieron trato de nación, nación peor favorecida, porque el tema en el abarrote es el volumen. Entonces, si tú, o sea, el tema es el volumen. Entonces ese proyecto le intentamos e intentamos hasta que nos asociamos con una gran familia, la familia Valdés, don Guillermo Valdés y su familia, que ellos emprendieron desde una tiendita que tenían de abarrotes en Zamora, Michoacán. Pues hoy son, creo, el grupo mayorista más grande del país, que es Mersa o Abarrotera del Duero. Y este, pues nos tuvimos que asociar con ellos para llegar al margen. Entonces, por eso finalmente estamos llegando al margen. Pero la necesidad era cómo podría yo escalar a nivel país. Bueno, pues hoy mal que bien ya estamos llegando a 6000 tiendas, que esas 6000 tiendas pues llegan a cientos de personas. Entonces, este, si son comunidades de 3500 habitantes, pues multiplicamos la multiplicación y pues entonces estamos llegando a muchísimas personas eficientando la cadena de valor. Y además nosotros estas tiendas les surtimos por pieza a pie de tienda lo mismo que ellos tendrían que comprar por caja en central de abastos con el costo de transacción. Entonces, si ellos quieren atún, pues compran una caja de 48 latas de atún y a lo mejor venden 2 latas de atún a la semana, se quedan con su dinero detenido 24 semanas. Y así lo que te diga el champú, O sea, no voy a dar marcas, pero los champús más caros en sachet son los que venden ellos. Tienen, antes de que nosotros los sirvamos, tienen 9, 10 meses de inventario en su tienda. Eso no es negocio, es un grillete a la pobreza. Cuando entramos nosotros, logramos eso, aumentan sus SKUs, sus códigos, la variedad de productos, bajamos precios y entonces ayudamos al tendero a desarrollarse, pero ayudamos sobre todo a los clientes del tendero. A que tengan precios más accesibles y justos y más variedad de productos. Pues ese proyecto pues tomó muchos años, este, pero pues es la necesidad de cómo ayudar más. O sea, eso es lo que, no cómo puedo ser yo mayorista, no, o sea, sino cómo ayudar más. Ese es un proyecto. El otro proyecto, que es un proyecto preciosísimo, de mucha escala y gran impacto, es el Pacto por la Primera Infancia. Cuando empezamos a ver esto de Not Tall But Bright Children, que dijimos hay que comunicar eso al mundo, empieza, empezamos con un área de incidencia dentro de Un Kilo Ayuda y empezamos a hacer incidencia en políticas públicas. Nos quedó grande el paquete en Un Kilo Ayuda, y Un Kilo Ayuda tiene que hacer lo suyo, que es desarrollo infantil temprano, este y no podía habitar el pacto dentro de lo que lo ayuda, y necesitaba una gobernanza diferente. Entonces decidimos escindir esta área de Aunque lo Ayuda, como se han escindido muchísimas. Este, le escindimos para crear el Pacto por la Primera Infancia, que ha sido, pues ha sido súper relevante en el tema de desarrollo infantil incidiendo en políticas públicas, desde contribuciones para cambiar el tercero constitucional, hasta crear la ley general, a cambiar la ley general de educación, o que quede mandatada la, la, ¿cómo se llama?, la ENAPI, no, la Estrategia Nacional para Primera Infancia. Contribuciones trabajando junto con el gobierno al Plan Nacional de Desarrollo, creando una república para la infancia, este, dentro del Plan Nacional de Desarrollo. Pero sobre todo también, por ejemplo, trabajando muy de la mano con el Congreso, con las comisiones de salud, de niñez, de educación, de presupuesto, trabajando muy de cerca con la Secretaría de Salud, muy de cerca con la Secretaría de Educación, muy de cerca con la Secretaría de Hacienda. Y por ejemplo, hemos rescatado en estas discusiones de presupuesto 110 mil millones de pesos que ahora se destinan a la primera infancia, que no se destinaban antes. Y entonces eso es la fortaleza del impacto, ¿no? Este, y sobre todo también cambiando, hacemos investigación, mucha investigación ahí, hacemos mucha incidencia. Tenemos capítulos en 16, 16 o 17 estados de la República del Pacto por la Primera Infancia. Trabajamos con todos esos estados, con el Ejecutivo, esto sea con el gobernador, gobernadora, con, con sus distintos secretarios, con los SIPINAs, los Sistemas Integrales de Protección para Niños, Niñas y Adolescentes a nivel federal y en cada estado. O sea, nos volvemos parte también, o sea, en este tema de incidencia es tratar de llevar lo que nosotros estamos construyendo de fortalezas para los niños, por ejemplo, este, adentro de la institución y para la comunidad de Niños y Mamás de Un Kilo Ayuda, pues es tratar de llevarlo para que todos los niños de México puedan participar en ello. Y sobre todo, pues, con el compromiso de hacer de México el mejor país para nacer. Yo estoy convencido que lo vamos a lograr. Este, y el mejor país para crecer. Lo vamos a lograr, y para eso es la incidencia, y para eso es trabajar juntos. Trabajamos juntos, que no quiere decir que seamos hermanitos, no. O sea, somos vigilantes, entonces decimos lo bueno y lo malo, lo observamos, somos muy vigilantes en ello. Por ejemplo, tenemos un observatorio presupuestal y somos muy rígidos, pero también somos propositivos, o sea, construimos propuesta de política pública, y colaborativos porque trabajamos con el gobierno. No nos gustan las columnas de decir todo está mal. Más bien nos gusta corresponsabilizarnos, y eso es lo que hacemos en los temas de incidencia, corresponsabilizarnos. Entonces, ¿qué crea el pacto? Por la necesidad, o sea, es la necesidad, o sea, de ayudar. Y así a cada una de las organizaciones. No sé, te puede poner muchos más ejemplos. Este, FIES, por ejemplo, la Fundación para Investigación y Educación en Salud Pública, pues lo crea el tema de que en México por la salud No está bien. O sea, estamos, tenemos, o sea, 3 enfermeras en México por 9, que es la recomendación de la Organización Mundial de la Salud y de la OCDE. Tenemos 2 médicos por 4 que debiéramos de tener. Tenemos $1,500 de gasto per cápita en salud cuando el mundo tiene $13,000 de gasto en salud.
O sea, este, per cápita tenemos, es, es entonces una conversación que que tengo con gente como tú, que dedica su vida a crear organizaciones, empresas, proyectos que ayudan muchas veces a un costo personal muy alto. Y en general, de la, de la, no sé si llamarle caridad o de la beneficencia, o sea, yo creo que el dar tiene un lado de egoísmo, un poquito. O sea, tienes que tener algún beneficio personal tangible o intangible cuando das, aunque sea la entrada al cielo. Y cómo distingues cuando estás dando o hay alguien que está dando porque alguien más lo necesita, o porque tú o esta persona está Sintiendo la necesidad de ser necesitado?
A ver, qué buena pregunta. Este, mira, primero, porque ahorita que me preguntas pensaba yo, a ver, primero, no, yo no lo hago solo. O sea, si fuera yo solo, pues te diría pues sí, pero esta es una historia que ha construido la gente. Lo hago con mi familia y el retorno está en mi familia. Tengo una familia, bueno, pues, ¿qué quieres que te diga yo? Pero excepcional. O sea, una familia de la que yo me enorgullezco todos los días. Me hacen ellos ser el hombre más feliz. Verónica, mi esposa, y mis hijos, y mis nietos, y mis yernos, y ahora una nuera, este individual y colectivamente me hacen ser el hombre más feliz. ¿Y por qué? Porque, pues, porque ellos han sido parte también de esta historia. Y luego, pues, así cada uno. Ahorita que estamos escribiendo el libro de 40 años de Un Kilo Ayuda, lo que yo le pedí al equipo es, oye, tiene que ser un libro para agradecer, tiene que ser un libro para agradecer. Y entonces hemos estado haciendo ejercicios de recordar la historia Y cada vez salen más y más y más y más y más y más y más nombres de personas que hoy somos lo que somos por cada uno de ellos. Y esos nombres pues los queremos, a ver si es posible, pues poner en ese libro. Va a ser imposible lograr el objetivo porque son ellos los que lo han hecho. O sea, no es. Entonces yo, la vez que soy un instrumento, a lo mejor coordinador o emprendedor, etcétera, pero pues son ellos. O sea, tenemos en los equipos, no voy a dar ejemplos porque a lo mejor alguno se siente, pero tenemos los mejores colaboradores, gente excepcionalmente extraordinaria que confía su corazón, su mente, su inteligencia, su patrimonio, su desarrollo económico, etcétera, a la organización. O sea, son historias. Y luego un poco porque a lo mejor estoy peinando para centrarme en tu pregunta, este, los consejos que tenemos, tenemos una gobernanza, este, muy importante en cada organización autónoma e independiente. Por eso no se conectan hoy entre organizaciones, no están conectadas en el, las organizaciones son hermanas pero no son Pero cada quien vive en su propia casa, ya se casó, y este, y este, pero tenemos consejos extraordinarios. Charlie te habrá platicado el consejo de Gentera, del cual vivimos súper orgullosos. Sus contribuciones son su visión, su acompañamiento, su apoyo, su firmeza. Pero el consejo de Un Kilo Ayuda, el consejo de los hospitales, que son, que hay en ese caso en mi familia, el consejo en mi tienda, el el consejo que yo creo que es el más duro de todos, que es el del Pacto por la Primera Infancia. Porque el pacto lo que hicimos fue lo sacamos completamente nosotros mismos, invitamos asociados y consejeros. Entonces el pacto es una organización que ya incluso, o sea, es como, como el que se fue y emigró del país, y ya no, o sea, es una organización muy alejada ya a la gobernanza. Pero entonces, y sí, a ver, si hay una paga, o sea, sí la hay. Yo, que es el orgullo, el orgullo. Yo, yo vivo orgulloso todos los días de lo que se ejecuta todos los días. O sea, soy un orgulloso y es una paga. Entonces, no sé si te contaron que yo rezo de 3 a 4 de la mañana. ¿Te contaron?
No sabía eso.
Yo rezo de 3 a 4 de la mañana.
¿Y te vuelves a dormir?
Sí, me vuelvo a dormir. Soy medio flojo para despertar, pero este, pero rezo a las 3, pues porque a esa hora no pasa nada en el mundo, no suenan los celulares, estoy, estamos Dios y yo y ya. Y este es una práctica que empecé hace como 26, 27 años y afortunadamente nunca le he fallado. Este, wow. Yo sé, Verónica me dice, cuando te mueras va a quemar todo. Pero escribo, escribo una página al día y es gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias. Y agradezco por mis equipos, agradezco milagros que pasan en la gente, milagros que pasan con nuestros niños, agradezco este, cambios transformacionales. Y agradezco, y es agradecer. Yo no soy una, yo creo que yo no soy una persona muy espiritual, o no sé ser muy espiritual, o mi espiritualidad es encomendar y agradecer. Las mañanas encomiendo, en las noches agradezco. Y sí, a lo mejor agradecer es lo que más felicidad me da es agradecer. O sea, porque cuando todas las noches que agradezco, agradezco, agradezco a Dios en primerísimo lugar.
Pero a qué hora haces este ejercicio, antes de dormir.
Sí, de 3 a 4.
Lo haces, este ejercicio de escritura lo haces tú igual durante 3 a 4.
Sí, entonces, y es este, y es agradecer y agradecer y agradecer. Entonces, y soy feliz agradeciendo porque Porque, porque siento que cada colaborador, cada, cada equipo, cada, es una bendición de Dios para mí. O sea, son bendiciones. Imagínate, o sea, la grandísima responsabilidad, por ejemplo, otra vez en Un Kilo Ayuda. Yo, yo estoy seguro que Un Kilo Ayuda es la que más hallazgos ha tenido científicos, tecnológicos, etcétera, en lo que es desarrollo infantil temprano, y es la más, la que más ha transformado, este, lo que es políticas públicas e incidencia y la visión del desarrollo de movilidad social, etcétera, este, en el planeta. Entonces fíjate cómo medimos. Si sabes que medimos, o sea, medimos peso, medimos talla, pero menos lenguaje, sociabilidad, adaptabilidad, este, psicomotricidad fina, psicomotricidad gruesa, anemia. En niños, este, que le llamamos niños de alto riesgo, medimos diarreas, medimos enfermedades respiratorias, o sea, cronicidad de estas enfermedades. Medimos hábitos alimenticios, dieta en el hogar, ingresos en el hogar, egreso en el hogar, condiciones determinantes en el hogar, determinantes en la comunidad, etcétera, etcétera, etcétera, etcétera. Entonces toda esa información es más de un millón de niños. Imagínate, o sea, no hay otra base de datos en el planeta que pueda correlacionar, por ejemplo, agua con anemia, o con altura, este, 3000 metros de altura o a nivel del mar, con dieta, con etcétera. O sea, para toda esa información La que sigue tiene 2000 niños medidos. Y la encuesta, por ejemplo, nosotros medimos, hacemos 50,000 mediciones de anemia al año. La Ensanud, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición en México, mide 283 niños. Entonces, este, pues, ¿cómo no agradecer eso que tejen los equipos todos los días? Entonces, pues, yo agradezco de que soy un bendecido, soy un afortunado. No, y este, porque a ver, tú ves los equipos que se han formado detrás de todas estas organizaciones y lo que ellos han hecho. Y la otra cosa que me preguntabas, cuando hay que bajarse de la silla, me bajo, porque no me quedo como chairman o presidente o fundador. Cuando hay que bajarse, me bajo. Y esa es, este, Son decisiones difíciles, cuesta trabajo, no es fácil decir, ah, ya me voy a bajar de la silla. Y cuesta, son procesos muy largos, muy difíciles. Sé que Charlie te contó el proceso de cuando ellos decidieron dejarle a Enrique, es un proceso muy difícil. Cuando yo decidí quedarme en el sector social y no moverme al sector de la Sofolen, Compartamos, fue un proceso muy difícil. Este Pero son procesos difíciles, pero, pero la paga está en ver que, o sea, que son detonadores que hacen los leapfrogs, no, este, los grandes saltos para las organizaciones. Entonces yo en ese sentido mi paga es soy feliz.
¿Qué viene para Un Kilo de Ayuda después de 40 años? Si el mundo de inteligencia artificial genera un mundo de abundancia, si desapareciera la pobreza material en México, ¿qué pobreza quedaría? ¿Qué es lo que viene?
A ver, para Ángelo Ayuda hoy es muy importante, este, lo que es inteligencia artificial. Primero, para los niños y quienes oigan este podcast, por favor traten de que haya lo menos uso de pantallas y de tecnologías antes de los 5 años, lo menos posible. O sea, yo sí recomiendo mucho eso. Este, las pantallas se ha medido que matan, ¿cómo se llama?, la parte blanda del cerebro, la parte gris del cerebro. Entonces los niños tienen que tener actividad física. O sea, un niño que ve una pantalla es un niño que va a dejar de gatear en esos momentos, o de caminar, o de correr, o de hacer pinza fina, o pinza gruesa, o de dibujar, o de tratar de pararse, o pedir algo, buscar algo, alcanzar algo, jugar con una pelota, etcétera, etcétera, etcétera. Entonces sí tenemos que cuidar que no debemos de exponer a los niños a los medios modernos, porque eso es un retroceso. Entonces, este, antes de los 5 o 6 años yo sí trataría de evitar, y luego administrar poco a poco hasta los 8 años. Y luego yo creo que los niños pues no deben de tener hasta después de los 12 acceso. O sea, no es que les estemos privando de un bien, los estamos protegiendo. Estamos protegiendo su arquitectura cerebral, estamos protegiendo su parte emocional, la parte de adaptabilidad, de sociabilidad, etcétera. Entonces, el futuro para un kilo Kilo Ayuda pues es también demostrar esto, o sea, que el apego, las prácticas de crianza, el cuidado sensible y cariñoso con los niños es muy importante. Y sobre todo, la mejor herramienta no es un device, la mejor herramienta es el juego, y la mejor herramienta es el apego, el cariño, el abrazar, el ser muy tocho y muy, muy, muy hobby con los niños. Eso es lo que sería la mejor herramienta. Entonces, eso es lo que quiere convencer un Kilo Ayuda. Cuando nos costó muchos años esto de not tall but bright children, no niños altos sino niños brillantes, hoy estamos trabajando mucho con la parte familiar de Naciones Unidas en convencer al mundo que el foco es en desarrollo emocional. Ese es el foco. El mundo tiene que cambiar a desarrollo emocional y eso, pues, si quieres desarrollo emocional hay que trabajar mucho con los papás, con papá y mamá. Y ese tiene que ser nuestro futuro, ese es nuestro empeño, ahí estamos. Y bueno, estamos, documentamos porque medimos desarrollo infantil temprano, entonces pues es poder seguir midiendo. Hoy estamos liberando nuevas versiones tecnológicas de seguimiento a los niños, la versión InfoKilo 3.0 que le llamamos, y pues ahí está toda esta data, toda esta información para que el mundo vea. O sea, está documentado. No, no, no es que me decías cómo te das cuenta que un niño está transformado. Yo te dije por su alegría, porque corre, porque socializa, etcétera. Pero también porque hacemos todo este seguimiento y toda esta medición, y la data nos está diciendo que el niño cambió, no. La data nos está diciendo exactamente las capacidades, las competencias construidas en la arquitectura cerebral de un niño, y eso es lo que nos da la seguridad de que cambió. Entonces, el futuro es hoy. El tema emocional de los niños, yo creo que si me dijeras hoy cuál es la predicación más grande que tienes que hacer, esa, esa, este, el, el que cuidemos a nuestros niños, este. Y, y lo mismo, o sea, asegurar a través de Un Kilo Ayuda y del Pacto por la Primera Infancia que, este, tenemos que lograr que México sea el mejor país para nacer y crecer. Cuando el temblor de 85, que hablábamos de la, nos descubrimos como sociedad civil, descubrimos que somos unos tipazos en México. O sea, somos gente de gran calado, gente de gran compromiso, somos gente que sabemos responder a las necesidades. Lo vemos todavía en desastres naturales, etcétera. Tenemos muchos temas que se han ido perdiendo en el país en cuanto a valores, en cuanto al tejido social. Pero tenemos, o sea, grandes activos que yo creo que sí, sí nos ponemos ese reto de hacer de México el mejor país para nacer y crecer, lo vamos a lograr, lo vamos a lograr. Y en vida, yo estoy seguro que en vida de esta generación, a lo mejor de esta generación, digo, desde los que están naciendo ahorita hasta los que tienen 70, pues el promedio de vida vamos a ir 35. Los que tienen 35 lo van a ver en vida que vamos a transformar al país a partir de eso. Niñas.
Para cerrar, José Ignacio, si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿qué dirías?
Ay, yo no escribiría ningún mensaje, o a lo mejor sí, pero primero pondría los rostros de miles y miles y miles de niños en el cielo y le diría a cada uno que cuando digamos por ese vale la pena darlo todo, a lo mejor esa sería la frase. Por cualquiera de ellos vale la pena vivir y dar la vida.
Qué impresionante tu historia, el nivel de impacto, pero sobre todo tu vocación, José Ignacio. Eres un crack. Gracias por estar hoy aquí, por compartir y por inspirarnos, inspirar a tanta gente que también ha inspirado a muchos más. Como te decía al inicio, creo que tú detonaste una gran generación de gente que da. Y que hoy ciertamente están haciendo huella en México. Gracias por estar aquí. ¿Dónde puede la gente saber más de Un Kilo de Ayuda o saber más de lo que estás haciendo tú?
Pues a ver, yo creo que en Un Kilo de Ayuda, la página web es unkilodayuda.org.mx. Este, y luego lo que podríamos hacer es a lo mejor abrir un correo, un correo. Espero esté que haya quien contacte. A ver, yo creo que podemos poner un correo electrónico que se llame cracks@avalos.pro. Es un correo en mi oficina que pues estaremos abriendo hoy por la tarde. Y luego pues también en redes sociales en @unkiloayuda, este, y en nuestra página web. Bueno, ahí yo creo que no sé si ahí lleva redes sociales, pero en redes sociales @unkiloayuda Creo que también ahí es la manera de contactarnos. Perfecto.
Sí, algo que quieras agregar.
Sí, este, creo que me falta mi mensaje, que no me puedo ir nunca sin dejar ese mensaje: la compasión. La compasión, que es, este, a ver, no lo digo yo, también lo dice Harvard. Harvard tiene un estudio que habla de este pity, no empathy, no, pity, sympathy, empathy and compassion. O sea, aunque suene un poco religioso, pero no es. Hay un estudio de Harvard del 2020 que habla sobre la importancia de la compasión, que es la cualidad más importante que tiene el ser humano. El piri es lo siento, el simpatía es lo siento por ti, el empatía es me duele contigo, pero la compasión es qué puedo hacer. No, ¿cómo te puedo ayudar? Entonces, y la compasión, para mí, Dios nos hizo a su imagen y semejanza, de eso estoy convencido. Pero Dios no tenía ni dedos, ni ojos, ni nariz, ni nada. Dios nos hizo semejantes a él en el amor. Esa es nuestra gran semejanza con Dios, porque nos dio la capacidad de salir de nosotros mismos para darnos a los demás. Entonces yo, la invitación pues a los que escuchen este es: seamos dioses, seamos dioses al lado de Dios, salgamos de nosotros mismos para darnos a los demás. Tenemos esa gran capacidad que es amar, no la desperdiciemos ni la pongamos a descansar en ningún momento de la vida. Es lo más grandioso que nos ha dado Dios, que es, o sea, Dios nos hizo como dioses, ¿no? Esa es la gran diferencia con el demonio. En el Génesis dice, el Génesis: seréis como dioses, ¿no? Eso dice Satanás a Eva, ¿no? Este, pero yo creo que Dios no nos pone la ambición de ser como dioses, nos pone la posibilidad de ser como dioses. Este, y entonces pues aprovechémosla siendo compasivos y dando lo mejor que tenemos por los demás.
Muchísimas gracias por estar aquí, José Ignacio.
Pues gracias a ti, gracias, gracias, gracias. Buena conversación. Gracias al equipo también, muchas, muchas gracias.
Es tu casa. Gracias. Muchas gracias por escuchar este episodio. Y antes de irme, no olvides que si quieres recibir un correo muy corto pero cargado de valor de mi parte todos los días, de lunes a viernes, puedes registrarte para recibir Oso Trava Daily. Todos los días estaré compartiendo alguna noticia, algún alguna lección, alguna herramienta que pueden ayudarte a ti a mejorar tu negocio, a crecer tu empresa, a ser más productivo y a tener una vida más plena en general. Así que si no te quieres perder de esta información cargada de valor para ti, simplemente ve a cracks.la/correo, déjame tu mail y muy pronto voy a estar en tu inbox. Eso es todo por hoy. Yo soy Oso Trava y espero que tengas una semana de cracks.










